MI NIÑA

POR COQUI ANDREW

CAPITULO TRES

Me despierto después de una noche intranquila, porque sigo pensando en el abandono de mi niña, mi pequeña, mi amor, me levanto y me dirijo al baño, tomo una ducha, salgo y me visto, bajo para desayunar con la familia.

Entro al comedor y todos se encuentran ahí – Buenos días-

-Buenos días, Tío/sobrino – contestan

-Veo que todos están aquí, después de desayunar, tendremos una plática.

-Pero falta, George- dijo Archie

-Ya hablaré con él en la oficina, no te preocupes, Archie-

-Está bien, tío-

-Bien, Sra. Bertha, puede servir, por favor-

-Si, señor- El desayuno fue servido y degustado, cuando el servicio se retiró; comenté: -Bien familia, como saben desde ayer Candice, se fue, ya no pertenece a la familia Andrew -Noté que algunos voltearon a verme con sorpresa- ¿No lo sabían? –

-Pues, no tío, no sabíamos- dijo Stear-

-¿Ustedes muchachas? -pregunte

-No, Albert, no sabíamos- Contesto Annie

-Les voy a pedir a todos, sin excepción, que no me vuelvan a llamar Albert, de hoy en adelante soy William y así deben dirigirse a mí -Todos me miraron con sorpresa, pues ellos siempre me llamaban asi.

-Bien, aclarado este punto de cómo deben dirigirse a mí, continuemos con otros asuntos, Candice fue adoptada por los Señores Leduc y se fue con ellos, todo esto lo sé porque me dejo una breve carta y mi Tía, lo confirmo, no sabemos a dónde se la llevaron. Los diarios, fueron notificados del cambio de adopción. Hilary, Stear, Anthony, Archie y Neal que a partir de esta fecha ustedes irán en mi representación a todos los eventos sociales, pues yo no iré a ninguno, así que no me comprometan sí que les llegan a insistir, todo lo que ustedes traten en esos eventos dirán que lo consultaran conmigo y posteriormente se les dará cita en nuestras oficinas para tratar cualquier asunto respecto a negocios. A los únicos eventos que iré son a los de mi tía como altruista que es y de compromiso de ustedes cuando decidan formar una familia, solo para dar la bienvenida junto a ella, después de una hora me retirare, ¿está de acuerdo Tía? - Pregunte

-Si así lo has decido, hijo no tengo objeción. - Dijo la Tía

Otro punto a tratar, es que no quiero que me presenten a mujeres para casarme, se acabó el hostigamiento, no quiero citas y ni tratar a hombres con hijas casaderas, solo negocios. A Marjorie, desde el día de la fiesta le pedí, que no volviera, así que tiene prohibido entrar aquí y les aclaro que NUNCA fue mi prometida. ¿Quedo claro? - pregunte dirigiéndome a todos.

-Si. William, se hará como tú dices- dijeron todos

Pues bien, eso es todo lo que tengo que tratar con ustedes, me retiro a mi despacho.

-Tío William, ¿puedo hablar contigo a solas, por favor? - pregunto Archie.

-Te espero en media hora allá. Dame ese tiempo para recolectar unos documentos que tengo llevar a la oficina. Y Sali del comedor.

- ¿Qué le pasa al Tío? - Pregunto Anthony

-Si es muy extraño, desde que entró al comedor, me dio la impresión que no es el mismo- Comento Sara Legan

-Ya no quiere que lo llamemos Albert- dijo Annie

-Debes llamarlo William, acuérdate, ahora que recuerdo, no sé porque tú lo llamas Albert, si a la única que permitió que lo llamará así, fue a ella… Candice- dijo Eliza- todos voltearon a ver Annie interrogantes y en espera de una respuesta

Annie, se puso como jitomate- Pues… este… yo también le decía Albert, ¿qué tiene de malo? - se levantó y salió del comedor, apenas si me dio tiempo de esconderme para que no me viera, pues me quede escuchando la conversación

Llegue a mi despacho, me senté en el sillón y recordé que a Annie siempre la corregía de que me llamara William y no Albert, ese privilegio solo lo tenía Candy, mi niña. Empecé a buscar los documentos que me llevaría, los encontré y leí con calma – cuando tocaron la puerta- Adelante- dije –

-Tío, perdona que te moleste-

-No, Archie, para ustedes siempre estaré disponible, ¿de qué quieres hablar?

-Tío ¿Por qué dejaste ir a Candy? Sé que no es de incumbencia, pero creí que la amabas

- ¡¿Qué dices?! ¡¿Cómo lo supiste?!- pregunté con sorpresa, no creí que mis sentimientos se notarán, siempre pensé que los ocultaba muy bien.

-Tío, disculpa que te lo diga, pero escuche tu conversación con Marjorie y debo decirte que Candy solo escucho una parte, nosotros siempre supimos que ella te amaba, pero a veces dudaba que tú lo hicieras, ¿En qué pensabas, cuando la tratabas así? ¿Por qué nunca la defendiste? Sabes, Tío, ella tenía muchos pretendientes, pero no se acercaban a ella por la forma que en la vestías, pensaban que era una niña, que no quería crecer. No sabes todo lo que ella tuvo que soportar desde que llegaste.

Iba a contestarle, cuando escuchamos unos gritos, salimos y vi a Marjorie discutiendo con mi Tía - ¡¿Qué pasa?!, pregunté con voz fuerte que hizo que ambas voltearan a vernos.

-William, aquí tu Tía, no me deja pasar cuando vengo a verte, primero el majadero de tu mayordomo Tobías y ahora ella, ¿qué pasa, mi amor? – Se acercó a mí y trato de abrazarme, yo la rechace.

Me quedé mirándola y le dije a Marjorie - ¿Acaso debo reiterar que ya no quiero que vengas? ¿Por qué no entiendes que entre tú y yo nunca habido algo? No te quiero, no entiendo por qué insistes que somos algo, además debes respetar mis decisiones, así que te pido que te vayas- dije fuerte e imperativo- si no te vas, haré que mis guardias te saquen a la fuerza-

Marjorie me veía con horror e incrédula- Pues quien te crees que eres para hacerme esto, mi padre se enterará de esta humillación, ¡juro que te vas arrepentir! – Me dijo, señalándome con el dedo.

-Me importa poco lo que hagas y vayas de chillona con tu padre, él sabe quién soy y no soy un juguete en tus manos para manejarlo a tu antojo, así que por última vez te digo ¡Vete!- dije señalando la entrada, no se movía, en mi desesperación, la tome del brazo y la lleve hasta la puerta, Tobías ya la tenía abierta, salí con ella, dejándola ahí y yo me regrese a la casa cerrando la puerta.

-A ver si a si entiende, se acabó el espectáculo- dije regresando al despacho.

Sali y me dirigí a Archie -Cuando regresé platicamos, ya voy retrasado.

En el porche ya no estaba esa mujer tan fastidiosa, pero debo tener cuidado.

Subí al auto y me fui al Corporativo Andrew. Me falta reunir a mi gente de confianza para darles indicaciones sobre cómo se manejará la empresa.

Continuará…

Gracias por sus comentarios, saludos y bendiciones.

Coqui Andrew