MI NIÑA
POR COQUI ANDREW
CAPITULO CUATRO
Llegue al corporativo, fui saludando a todo el personal, hasta la recepción de mi oficina, salude a mi secretaria Fanny, le dije - Reúne a mi tío Daniel Legan, mi primo Frank Cornwell, mi cuñado Vicent Brown y George Johnson en la sala de juntas, por favor; a ti también te espero.
- ¿A qué hora, los cito, señor? - pregunto
Mire mi reloj eran las 9:00, - Fanny en una hora por favor y da las instrucciones para que dejen todo listo en la sala. No quiero interrupciones y si es el señor Roger, le dan cita para el miércoles a las 5 de la tarde por favor y que no lo atenderé antes. Gracias y me dirigí a mi oficina.
Me retire mi saco y me senté en mi sillón, empecé a leer los documentos que eran urgentes y a firmar, cuando algo me llamo la atención, en mi escritorio había una cajita de terciopelo negro, lo tomé y lo abrí, adentro había un hermoso reloj de pulsera de oro amarillo y atrás mis iniciales y abajo decía "Mi príncipe de la Colina", también me fije que había una nota, la tome y empecé a leer:
"Albert, es mi regalo de cumpleaños para ti, siempre estarás en mi corazón, no pude dártelo ese día, porque tú prometida, no te dejaba solo, siento mucho no dártelo personalmente. Espero que sea de tu agrado.
Con afecto,
Candy Leduc."
Mis ojos se llenaron de lágrimas, pues no lo esperaba, fue su último regalo de mi niña. Realmente la voy extrañar. Me quité el reloj que llevaba en ese momento y me puse el que me dio mi niña. Trate de concentrarme nuevamente en mi trabajo. Tocaron a la puerta y di el pase – Sr. William, ya están en sala de juntas- me informo Fanny
-Gracias, vamos- me levanté y abrí la puerta que daba directo de mi oficina a la sala de juntas.
-Buenos días- dije
-Buenos días- contestaron todos
-Bien esta pequeña reunión es para informarles las decisiones que he tomado a partir de que Candice nos dejó, todos sin excepción se dirigirán a mí como William, aquí en la empresa Sr. William o Sr. Andrew. ¿Entendido?
Todos asintieron, Fanny tomo nota para informar al personal George tú te encargarás de firmar el aviso, que Fanny hará, además quiero decirles que ya no asistiré a ningún evento social, les informado a sus hijos, ellos irán en mi representación y seguirán las instrucciones que les he dirigido durante el desayuno. Ustedes aquí presente irán a los desayunos, comidas o cenas de negocios, cuando sean de gran importancia, los acompañaré. Quiero pedirles que a nuestros clientes que tienen hijas casaderas, les hagan hincapié de que NO SE TRATARA, NINGÚN ASUNTO DE CORTEJO, COMPROMISO HACIA MI PERSONA. Queda prohibido, si insisten hablaré con ellos, aunque nos cueste perder, díganles que no quiero ser grosero, así que se abstengan de comentarios o propuestas de índole personal. No quiero presentaciones de mujeres.
Mi corazón lo perdí porque se lo llevo la persona que más amo en esta vida. Ustedes saben a quién me refiero, siempre me lo advirtieron y la perdí por estúpido. Sentí sus miradas de reproche sobre mí, los entiendo, siempre tuvieron la razón.
Recuerdo- El día que llegue a la Mansión de Chicago, entre a la sala esperando ver a todos y sobre todo a mi niña, Candy, pero mis ojos solo vieron a una hermosa mujer rubia de ojos verdes con un vestido azul de seda y arriba encaje de un tono más claro, le quedaba perfecto pues hacia resaltar su figura, muy bien proporcionada, una cabellera rubia y rizada adornada con una diadema con incrustaciones de cristal, muy hermosa, no podía despegar mis ojos de ella, pero tomando un poco de cordura, pregunte por mi niña, solo escuche una exclamación general y ojos de sorpresa en todos, mi sobrino Anthony, me dijo: -Tío, Candy esta junto a Madame Monique Leduc- voltee hacia donde me indico y cuál fue mi sorpresa que la chica que me llamo la atención era ella, estaba hermosísima, no lo voy a negar, pero después vinieron a mi mente imágenes de hombres solicitándome cortejarla o pidiéndome su mano para matrimonio, ¡No! Eso jamás, ella era solo mía, nadie más, entonces le dije
- ¡¿Candy, eres tú?!, Pero ¡¿qué te paso?! ¡¿Por qué estas vestida así?! Pareces una... mejor no te digo, estás muy joven para vestirte así, aún eres una niña, ¡Por dios! ¿Quién te vistió así?
Vi en sus ojos decepción, pero tuve que mantenerme firme, obvio que ella no resistió y salió de ahí.
- ¿Pero ¿qué te pasa William? -pregunto la Tía Elroy
- ¿Cómo te atreves a decirle semejantes palabras a Candy? – reprocho Rose
- ¿Sabe, Tío William que ella se arregló para recibirlo? -dijo Eliza
- ¡Eres un patán, William- dijo Vicent
-Si no querías, que te recibiera, nos hubieras mandado un telegrama y la hubiéramos llevado al Hogar de Pony, ¡eres un majadero! - dijo George
Y así siguieron los reclamos
-¡Basta!, ¿Cómo se atreven a cuestionarme? Ella es solo una niña y la visten como una mujerzuela, no está en edad.
- ¿Qué dices, Albert? - dijo Annie, te recuerdo que ella tiene la misma edad de las jóvenes que aquí estamos
-Annie, no me llames Albert, William es como debes dirigirte a mí, por favor, como ustedes se vistan no me interesa, pero es MI NIÑA, debo cuidarla.
-Si estamos de acuerdo en que debemos cuidarla, pero te recuerdo sobrino, que Candy ya no es una NIÑA, es una MUJER y tiene derecho a vestirse como tal ¿acaso no viste que se veía hermosa? – dijo Frank
-Creímos que te había gustado su apariencia, pues no le quitabas la vista – dijo Stear
-Pues creí que era hija de Monsieur y Madame Leduc- Conteste molesto
-William, mom chéri, nosotros no tenemos hijos, recuerda que Candy atendió a mi esposo en el hospital, por eso la conocemos y ustedes nos abrieron las puertas de su casa y nos ofrecieron una amistad- dijo Madame Monique.
-Pensé que podría ser un familiar de ustedes – dije, aunque me dio la impresión de que no me creían.
Las chicas se fueron de ahí, me imagino que fueron a consolar a Candy, los chicos salieron de ahí y se dirigieron al jardín iban muy molestos.
-Voy a subiré a verla, necesito hablar con ella- dirigiéndome a la salida
-William- dijo mi Tía – No vayas, conociendo a Candy no querrá verte ni hablar contigo por el momento. Así que mejor vete a tu habitación, toma un baño y descansa, nos vemos a la hora de la cena-
Sentí que fue una orden, para no continuar con la discusión, me retire a mi habitación, al pasar por la de mi niña, escuche palabras que no logre entender.
Entre a mi habitación, me bañé y me vestí, tocaron a la puerta, di el pase – Adelante- era Dorothy
- ¿Qué pasa Dorothy? - le pregunté - ¿Ya colocaste la ropa que traje para Candice? -
-Si, señor, pero a la señorita no le gusto- dijo con cierto temor
-No, creo, será el impacto después de que los use se dará cuenta que con ellos se verá muy hermosa- dije con optimismo – pero al ver el rostro de Dorothy, me dio la impresión que se contenía de reír.
-Será como usted diga, señor, ¿algo más? -
- Si, vuelve a la habitación de la señorita Candy y retira su anterior vestuario y me lo traes, por favor.
-¡¿Cómo, Señor William?!- preguntó con sorpresa.
-Dorothy, sabes que no me gusta repetir las órdenes, sé que escuchaste bien, así que ve y haz lo que te dije.
-SSSS…sí, señor, con permiso- Salió de mi habitación poco después llego con cesto con la ropa.
Me esmere en mi arreglo, baje al comedor, entre, estaban mi Tía Elroy, mi hermana Rose, Vicent, Hilary, Anthony, Frank, Daniella, Stear, Archie y George. Los invitados ya no se encontraban ahí, busque con mirada a mi niña, no la vi y pregunte- ¿Candy? -
Todos voltearon a verme contrariados -Candice esta indispuesta y solicito su cena en su habitación y pidió que nadie la molestara – Contesto la Tía
Me sentí mal porque mi niña, nos acompañaría en la cena, al terminar todos se dirigieron a la sala - ¿Vienes William? - pregunto mi hermana Rose
-No – fue mi respuesta- me voy a mi habitación, buenas noches.
-William- me llamo la tía
-Si, Tía-
- Te recuerdo que no puedes ir a ver a Candy, se encuentra enferma.
¿Cómo supo?, si ya se es una loba de mar.
-No se preocupe, tía, voy directo a mi habitación, estoy cansado, hasta mañana.
No tuve más remedio que irme derechito a mi habitación.
Actual: -William, sabemos lo que hiciste por amor a Candy, pero te lo advertimos muchas, salías con ella y al final siempre regresaba triste, porque la Señorita Marjorie se aparecía de "casualidad" y te ibas con ella, crees que Candy, no sentía o que- Dijo George
-No sabes cuantas veces la vimos llegar llorando, pero siempre traba de sonreír para no preocuparnos- dijo Vicent
- ¿Qué harás? ¿Piensas conquistarla? ¿Vas a buscarla? - pregunto Frank
- ¿Cómo crees, Frank qué la va conquistar? Si lo único que hizo fue que se fuera para siempre y ni siquiera sabe dónde buscarla – Comento George
Todas esas preguntas, me hicieron reflexionar que mi actitud fue la alejo de mí.
-Responderé a sus preguntas, Marjorie siempre se aparecía, tenía que ir a dejar a Candy a la mansión, ella siempre fue mi prioridad, pero en cuanto dejaba a Marjorie en su casa, quería que me quedará y me hacía berrinche porque no me doblegaba ante ella. Después de dejarla, me iba al parque a caminar, por eso regresaba tarde. No sabía que Candy estaba triste, Marjorie siempre nos estropeaba las salidas, no sé cómo se enteraba dónde encontrarnos ¿qué haré? Aún no lo sé, ¿Conquistarla? Si, claro que sí, es el amor de mi vida. ¿Buscarla? No sé a dónde, pudo irse tal vez a Francia, lugar de origen de los señores Leduc, pero no creo. Voy a darle su espacio, que se recupere, mientras investigaré dónde está. - Finalicé
-Nos parece bien, que le des su espacio, tiene que recuperarse después de traumarla tratándola como niña, si regresa o en caso de que la encuentres antes, trátala como mujer – Dijo Vicent - ¿O estoy equivocado, caballeros?
-No, en lo absoluto- Dijeron los demás.
-Gracias, caballeros por su preocupación- dije con cierta tristeza- Bien regresando a la junta, quiero comentarles que tendré una reunión con el Señor Rogers con la razón de que hoy saque a su hija de la mansión, vendrá a reclamarme, así que espero George y Daniel, me acompañen para dar solución a este problema. Bien es todo lo que tengo que tratar, todo lo demás seguirá funcionando como hasta ahora. Fanny le agradezco que haya estado en esta junta y como siempre cuento con su discreción.
-Siempre, Sr. Andrew – dijo Fanny
Todos se retiraron.
El tiempo paso y llego el tan esperado día miércoles, eran las 5:00 de la tarde, cuando Fanny toco la puerta para anunciar al Sr. Horace Rogers.
Continuará…
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Saludos y bendiciones,
Coqui Andrew.
