MI NIÑA
POR COQUI ANDREW
CAPITULO CINCO
Estamos en el Versalles of the Atlantic, pronto llegaremos al puerto Rouen, Francia, de ahí tomaremos transporte a nuestra casa, me encuentro con mi amiga Karen, nos conocimos en el restaurante del barco, ella va con sus padres, ellos son británicos y van a París porque darán una presentación, pues son actores de la compañía Standford y se encontrara con su novio que también es actor y socio de la empresa.
Bajamos juntas del barco, mis padres me llaman pues el chofer nos esperaba, me despido de Karen y sus padres, ella ya tiene la dirección de la casa, prometió ir a visitarme pronto y presentarme a su novio, bueno más a su prometido.
Vamos en auto, yo viendo la maravillosa ciudad, me estoy enamorando, el rumbo es largo asi que pasamos por Versalles y pude admirar los jardines
-Candy te prometemos que daremos un paseo para que conozcas la ciudad de París, pero descansaremos unos días antes de que lleguen tus maestros para que te preparen, bien sabes que puedes encontrar un buen pretendiente en esta ciudad- Dijo Maurice Leduc, ahora mi padre.
-Pero… creí que teníamos un plan, papá- El sonrió satisfecho por llamarle así
-Sí, hija, pero creo que cambiarán un poco, si aquí encuentras el amor, creo que será mejor, si pasado el tiempo que nos dieron no lo encuentras, iremos a Chicago- dijo mi mamá. Me entristece el comentario, pues yo amo a Albert.
-Está bien, mamá, ¿saben que Karen nos invitó al teatro para ver la obra y nos va a presentar a su prometido – dije con alegría – es mi primera amiga fuera de Chicago-
-Recuerda, hija, que no debes tener mucho contacto con los chicos Brown, Cornwall, Legan, O'Brien y sobre todo con "tu amiga del alma" Annie Britter, esa muchacha, nunca me gusto como tu amiga- dijo Monique
-¿Por qué, mamá? - pregunte
-Siempre me dio la impresión que te envidia y cree estar enamorada del Sr. Andrew, nos hace creer que quiere a Archie, pero no, en cambio Hilary si ama al menor de los Cornwall, pero él solo tiene ojos para esa muchacha, soy una mujer, hija, se de lo que te hablo, ya no le creas todo lo que te dice esa Annie- dijo con desprecio
-¡Mamá! - dije escandalizada – No puedo creer lo que me dices-
- Candy, analiza todo desde que estuvieron en el orfanato y te darás cuenta de lo te dice, tu madre – dijo mi papá – Pues yo tengo la misma impresión, hemos llegado-
Cuando bajamos del auto vi un hermoso jardín que se encontraba en frente de la mansión, la cual era clásica, escalinatas al frente, subimos y fuimos recibidos por el administrador de la casa y el personal que labora para ellos.
-Buenas tardes- dijo el administrador, era un joven como de veinticinco años, rubio de ojos verdes, un poco más claros que los míos rostro delineado, unos labios carnudos y rojos, piel blanca y alto.
-Buenas tardes, Jerome, te presento a nuestra hija Candice-
-Jerome Dumont, a sus órdenes señorita, bienvenida- tomo su mano y beso su dorso – ¡Qué hermosa es! - pensó
-Mucho gusto, Monsieur Dumont- dije apartando mi mano
-Bien, hija, bienvenida esta es tu casa- dijo mamá
Me presentaron al personal del servicio y a mi doncella personal una jovencita llamada Paulette Bellamy, es dos años mayor, servicial, me dio la impresión que le gusta Jerome. Su doncella sintió celos, pero le debía respeto a Madamoiselle Candy.
Entramos a la casa, era clásica al estilo de Luis XVI, techos altos con candelabros espectaculares, la decoración exquisita. –Hija, ve a tu habitación a descansar, por favor, nos vemos a la hora de la cena- dijo mi madre
-Si mamá, me acompañas, Paulette- dije con una sonrisa
-Oui, madamaiselle Candy- dijo dando unos pasos delante de mí – le mostrare su habitación, sígame, por favor-
Subimos por unas escaleras de mármol, giramos hacia la derecha y subimos al segundo piso, caminamos por un largo pasillo y a la mitad se detuvo frente una puerta doble de madera, al abrir me sorprendí, porque había una pequeña sala y a la mitad una segunda puerta, abrió y había una enorme y hermosa cama, a los lados mesitas de noche, a la izquierda un gran ventanal que daba a los jardines y a la derecha una puerta que era la entrada para el baño, con una gran tina, saliendo había un gran ropero y un tocador, todo era en color blanco y rosa.
-Madamaiselle Candy, ¿desea que le prepare su baño? - pregunto Paulette, sacándome de mis pensamientos.
-Sí, Paulette, por favor- me dirigí hacia la cama y como una niña me lancé para sentir la suavidad del colchón, empecé a reírme. Mi doncella al salir del baño se sorprendió al escucharme.
-No te preocupes Paulette, estoy bien, no estoy loca, ven ayúdame a quitarme el corsé, como me gustaría no usarlo más- dije
-Pero, madamaiselle Candy, aquí en París ya no se usa eso, ahora usamos un brasier, es más cómodo, además le recuerdo que mañana tiene cita con la modista y diseñadora más famosa de París, Madame Coco Chanel, ella le hará su vestuario exclusivo. Además de sus clases sus profesores.
-¿Ah, sí? ¿Y qué clases impartirán esos profesores? -
-Pues, son de piano, modales, administración, lectura, gramática, francés, italiano, cocina y otras materias que no recuerdo.
-¡Cocina! - dije con sorpresa, a mí se quema el agua, ¿cómo podré hacerlo?
-No se preocupe Madamaiselle Candy, usted podrá hacerlo- dijo Paulette
-Háblame de Monsieur Dumont- dijo Candy e hizo que la jovencita se sonrojara.
-Monsieur Dumont es el administrador actual, su padre trabajo durante años para sus padres, pero hace un año falleció y el joven tuvo que hacerse cargo de la administración, cuando se fueron a América, dejaron claras sus instrucciones, pero recibimos cartas de los señores avisándonos de la muerte de sus hijos y después un telegrama donde nos informaban que venían con su nueva hija, nos alegró mucho, pero nunca nos imaginamos que vendrían con usted. Perdón si la hago pasar un mal rato. El joven Dumont es soltero, vive en una casa que está dentro de esta propiedad. Pero él tiene un departamento en el centro de París.
-¿Estas enamorada de él?- dijo con cautela. Paulette se puso roja.
-¡Madamaiselle!, Pero qué cosas dice- contesto
-Jajajajaja, es verdad, tu cara me lo dice todo, él no sabe de tus sentimientos, no te preocupes, tu secreto esta a salvo conmigo.
-Madamaiselle Candy, yo pensé…-
-No, nada, a mí no me gusta Monsieur Dumont, yo estoy enamorada de otro hombre y mi corazón está con él, se quedó en América.
-No entiendo, madamaiselle Candy-
Entramos al baño, me metí en la tina y mi doncella se me quedaba viendo sin entender lo que le decía.
-Si Paulette, vine a París para instruirme porque los señores Leduc, me ofrecieron un hogar, una familia y saben de mis sentimientos por un hombre que me ha hecho daño, porque no quiere dejarme crecer, siempre me dice "mi niña" y como sus padres fueron mis tutores mucho tiempo, al morir quede bajo el tutor que era su hijo William Albert Andrew, pero cuando el regreso de Inglaterra, me hacía verter como una monja, cosa que odiaba pues ya tengo 20 años, entonces la Señora Elroy, me ofreció una nueva oportunidad y aquí estoy, el plan es que me prepare para ser una mejor dama y dentro de un año y medio regreso a Chicago para casarme.
-¡Oh!, está complicado, tiene que estudiar mucho- dijo mientras ayudaba a lavarse el cabello a Candy.
-Por eso tengo que prepararme mucho, para impresionar a mi futuro esposo, porque ya estoy comprometida con él.
-¿Su futuro esposo está en Chicago?
-Sí, esta Chicago, pero mis padres dicen que, si encuentro el amor aquí, mejor
-¿Su prometido es Monsieur William?
-No sé, Paulette, no me lo dijeron, solo me avisaron que estoy ya comprometida, aunque yo ame a Albert, tengo que olvidarme de él, siempre me verá como su niña- dijo Candy con tristeza.
Después de lavarme el cuerpo y enjuagarme, Paulette me ayudo a salir y me puso una bata. Salimos y noto que llevaba un sencillo guardarropa, lo miro y me dijo- Madamaiselle Candy, tiene ropa muy sencilla, pero no se preocupe mañana con Madame Chanel, tendrá el mejor vestuario, ella es excelente-
-Gracias, Paulette, este vestuario, lo compre con mis amigas de Chicago, logre rescatar esos vestidos antes de que se retiran de mi ropero y él me diera los que te comenté.
-¿Qué les hizo a los otros vestidos?
-Le dije a la Tía Elroy, que los quemara o donara, no volvería a usarlos.
En ese momento tocaron la puerta –Pase- dije
-Hija, veo que ya te bañaste, vas a descansar un rato y bajas a tomar el té, tenemos que platicar sobre esta semana, Paulette ya le avisaste ¿que mañana tiene cita con Madame Chanel?
-Sí, madame y sobre sus clases que tendrá ¿necesitan algo más? -
-No, Paulette, puedes retirarte, yo ayudo a mi hija, gracias- dijo mi mamá, Paulette se retiró.
-Sobre tus clases hijas, empezaras el lunes, estamos a mitad de semana y te mostraremos la ciudad, además recuerda que invitaste a Karen a cenar el viernes. Así que aprovecha el tiempo con tu nueva amiga. Descansa. Paulette vendrá a tiempo para ayudarte- dijo mi mamá, me dio un beso y se retiró. Me acosté en la cama, pensando ¿cómo es que me habían comprometido con alguien? Si saben que estoy enamora de Albert. ¿Quién será, ese hombre?
Continuará…
Si chicas lo sé, me tarde en actualizar, esta historia, pero espero que aun sea de su agrado. Tengo otra historia que es "Una navidad en México" pronto actualizaré la segunda parte del anexo "Pauna y Ramiro".
Les mando Saludos y bendiciones.
Coqui Andrew.
