MI NIÑA
POR COQUI ANDREW
CAPITULO SEIS
Baje a cenar, llevaba un vestido sencillo, pero cómodo, al terminar de bajar las escaleras, vi a mi padre, él al veme me sonrió, me ofreció su brazo para guiarme al comedor, ahí ya se encontraban mi mamá y Monsieur Dumont, quien me veía con intensidad, la verdad me incomoda mucho, pobre de mí doncella, ha de pensar que le gusto, bueno espero que no, mi padre me retiro la silla para que pudiera sentarme, me senté a su izquierda y frente a mí el administrador-
-Madame Josephine, puede empezar a servir la cena- dijo mi madre
La cena fue exquisita, muy tradicional de Francia, pero el postre es una delicia, no había probado esos éclairs de chocolate, a partir de ahora serán mis favoritos. En la mesa, mi padre y el administrador empezaron a ponerse al día con asuntos de la oficina, estaba yo pensando en mi Albert, ¿cómo estaría? ¿Me estaría extrañando? ¿qué habrá dicho cuando le informaron que me había ido? ¡Ay! Albert, ¡Cuánto te extraño! Y doy un gran suspiro.
-¡Vaya! Madamaiselle Candy, sí que está enamorada- comento Monsieur Dumont- ¿Quién ha dejado en América? –
-Candy, hija, te está hablando Jerome- dijo mi madre
-¿Eh?, perdón madre, disculpe Monsieur Dumont –
-Jerome, me puede decir por mi nombre Madamaiselle Candy, por favor-
-Gracias, Jerome, solo pensaba en lo mucho que extraño Chicago, a las personas que deje allá, sobre todo a mi amiga Dorothy.
-¿Dorothy? -Pregunto Jerome
-Sí, ella era mi dama, allá en Lakewood, después de la presentación oficial del Señor William, se trasladó conmigo a la mansión de Chicago- comente
-Pero era parte del servicio, ¿cómo es que te hiciste amiga de una sirvienta?
-Discúlpame, Jerome, pero yo nunca vi a Dorothy como parte del servicio, ella era muy servicial y se ganó mi confianza porque siempre estuvo ahí conmigo, en las buenas y en las malas. Más que una doncella fue mi amiga- dije muy molesta, sobre todo porque me di cuenta de que Paulette estaba escuchando y se puso muy triste. Creo yo porque el desprecio que escucho en la voz de Jerome.
-Padres, ¿me puedo retirar? – dije ya cansada y fastidiada
-Sí, mi amor, puedes retirarte- dijeron los dos
-Me levanté y salí del comedor, Paulette iba de tras de mí; llegamos a mi habitación, cerrando la puerta le pregunté -¿En verdad te gusta ese hombre?-
Dije con decepción
-Si Madamaiselle Candy, pero creo que nunca voy a estar a su altura- dijo con lágrimas en los ojos.
-Paulette, no te pongas triste, mira si en mis está el poder ayudarte, te ayudaré ¿estás de acuerdo? - dije y la abracé
-¡Oh! Madamaiselle, gracias por comprenderme, pero tengo una duda y si me permite preguntarle – dijo con tristeza
-Claro que si Paulette, ¿Qué quieres preguntarme?
-¿A usted no le importan las clases sociales, aún de haber nacido en buena cuna?
-Jajajajaja, pero qué dices, no Paulette, yo no nací en buena cuna, yo era huérfana, me abandonaron en un Orfanato llamado "El Hogar de Pony" ahí conocí a los padres de William, no me adoptaron, pero si estuve bajo su resguardo, ellos eran mis tutores, hasta que fallecieron, después fue la Tía Elroy y por último William, pero me hizo mucho daño, por eso cuando los señores Leduc, me ofrecieron realmente un hogar, no se llevo mucho tiempo, pues era cuestión que William, renunciara a la tutoría, creo que no le costo mucho trabajo deshacerse de mí porque antes de lo establecido ya estaban todos los papeles.
Por eso no me importa las clases sociales, pues los señores Andrew, me enseñaron junto con la señorita Pony y la Hermana María a que todos somos iguales y merecemos respeto. Crecí así, sencilla, Paulette, ¿entiendes?
-Oh si Madamaiselle, ahora entiendo todo y su molestia con Jerome – dijo ya más calmada.
-Bueno, Pau, ayúdame por favor a cambiarme ¿a qué hora tengo mi cita con Madame Chanel?
-A las 10:00, Madamaiselle Candy
-Jajajaja, solo Candy, por favor, Pau –
-Está bien, pero solo cuando estemos solas, no quiero que su mamá me regañe- dijo
Me terminé de cambiar, me puse mi pijama y a dormir
Al día me levanté y ya estaba mi desayuno en la salita de estar, mi baño preparado, obvio que me bañé, le dije a Paulette, que después de desayunar me ayudará a arreglar, para irnos a la cita.
Íbamos bajando las escaleras, cuando vimos a Jerome parado al pie de estas, volteo a vernos, nos saludó. Al terminar de bajar nos informó que él personalmente nos acompañaría, pues mis padres habían ido a las oficinas para realizar unos trámites que requerían su presencia. No me agrado que nos acompañara, pero siendo órdenes de mi padre, tuve que aceptar, le pidió a Paulette, que fuera adelante con el chofer, me enoje y le dije -Jerome, ella es mi dama de compañía, así que va a mi lado-
El muy cretino, se río de lo que dije, pero acepto me subí yo primero, después Paulette, por último, él.
Llegamos a la boutique de Madame Coco Chanel, un lugar exclusivo y hermoso, ella personalmente nos recibió, me dijo -Madamaiselle Leduc, usted es realmente hermosa, mire le voy a mostrar estos diseños, si le gustan serán exclusivos - me enseño unos hermosos bocetos de ropa desde interior hasta hermosos bolsos y accesorios.
Paulette que estaba junto a mí también estaba fascinada. Terminamos de escoger con la ayuda de Madame Chanel. Saliendo de la boutique de Coco Chanel, nos fuimos a tomar una limonada, pues acabé agotada, entramos, vi que alguien me hacía señas, cuando reconocí a Karen, estaba con dos hombres, me imaginé, que eran sus amigos o actores de la compañía.
-Hola, Candy, vengan acompáñenos, por favor- dijo Karen
Paulette me dijo que se iba a sentar en otra mesa, me moleste y le dije -No, tu vienes conmigo.
Entonces Jerome me dijo -Madamaiselle Candy, vaya usted con sus amigos, la Petite Paulette y yo nos vamos a sentar en otra mesa, nosotros como empleados de su padre, no podemos sentarnos con usted. Con su permiso- Dicho esto, tomo del brazo a Paulette y se fueron a otra mesa.
Yo me acerque a Karen -Amiga, ¿quién era ese?- Pregunto
-Es Jerome Dumont, administrador de mi padre y ella es Paulette, mi dama de compañía- dije señalándolos
Un chico de cabello castaño y ojos azules, me abrió una silla para poder sentarme con ellos, volteé, me sonrió y le agradecí la ayuda.
-Mira, Candy, este caballero a mi izquierda es Robert Stafford, mi prometido, Terry Grandchester, pertenecen al grupo de la compañía. Ellos y yo somos muy buenos amigos – Me dijo muy animada
-Mucho gusto señorita Candy – dijeron los dos caballeros
-Caray, Karen, no me dijiste que tu amiga es muy hermosa- Yo me sonroje
-Sí, conociéndote cómo eres, obvio que no te lo dije, pues tu no das tregua, eres un conquistador de primera, jajajaja-
-¿Es cierto?- pregunte
-No, pecosa, claro que no, los dos somos muy conquistadores, jajajaja
-Pues viviendo entre actores, ambos sabemos como conquistar a las mujeres, y tú, eres muy bella.
-Gracias – Le dije
-Terry eres un descarado- dijo Karen
-Asi ¿qué eres hija de los señores Leduc?
-Sí, lo soy-
Se acerca la mesera y nos pregunta -¿Qué desean de tomar?
-Una limonada, grande- contestamos todos
-¿Les gusta a ustedes también la limonada?
-Si, Candy a nosotros también
-¿Algo más?
-No, gracias- Se retiró y poco después llego con nuestras limonadas.
Nuestra charla se tornó muy interesante y un poco larga, hasta que…
-Madamasaille Candy, es hora de irnos- Escuche que me dijeron, voltee y eran Jerome y Paulette.
-Discúlpenme, tienen razón, es hora de retirarnos- ¡Señorita! -
-No, se preocupe Madamasaille Candy, la cuenta ya está liquidada, espero que sus amigos, no se molesten
-¡Oh!, no, muchas gracias, Señor Dumont- dijeron mis amigos
-No se les olvide que los espero el viernes- dije – Hasta pronto
Nos salimos Jerome, Paulette y yo, llegamos a casa
-Hola, hija, ¿cómo te fue? ¿te atendió bien Madame Chanel?
-Hola, papá, mamá- dándoles un beso
-Buenas tardes madame y Monsieur Leduc- Dijeron Paulette y Jerome
-Buenas tardes- dijeron mis padres- Bien Candy, vete a descansar y nos vemos a la hora de la comida.
Subí a mi habitación seguida por Paulette, quién iba en silencio cosa que me extraño porque no es así, entrando a mi habitación le pregunte- ¿qué te pasa?
Al ver que no me contestaba, volví a preguntar en un tono más fuerte, ella volteo con sorpresa – Perdón, Madamasaille, no la escuche- dijo apenada
-¿Qué te pasa? ¿Te hizo algo malo el Monsieur Dumont? -pregunte indignada e imaginándome lo peor.
-¡Oh! No, Madamasaille Candy, él se portó todo un caballero conmigo, estuvimos platicando, pero…
-¡¿Pero, qué?!- pregunte desesperada
-Madamasaille Candy, ¡él me invito a cenar! - dijo toda sonrojada
-¡¿Queeeeeeé?!
Continuará…
