MI NIÑA

POR COQUI ANDREW

CAPITULO SIETE

-No lo puedo creer, ¿de verdad te invito a salir? - dije muy sorprendida

-Si madamoiselle Candy, cuando estábamos esperándola, él me dijo que quería conocerme más, me sorprendí mucho, pero al final acepte. ¿Hice mal, madamoiselle?

-No, Paulette, es como tú quieras, yo no te puedo decir si hiciste bien o mal, si tu corazón lo decidió, adelante, para ¿cuándo van a salir?

-El sábado madamoiseille, que es mi día libre

-Qué bien, Paulette, mejor vete a descansar porque mañana tenemos un día ajetreado, ya y platicarás después.

-¿No quiere que la ayude?

-No, vete a descansar, bueno si, mejor ayúdame con el corsé, espero con ansias mi nuevo guardarropa y ya no utilizar estos horribles corsés.

-Ay, madamoiselle, usted y sus ocurrencias.

Paulette me ayudo a quitarme esa prenda horrorosa y se fue.

Al día siguiente empezaron mis clases, son muchas, pero todo ser mejor y algún día poder ser la matriarca de algún clan, eso dicen mis papás.

En el despacho, se encontraban los señores Leduc, conversaban

-Creo que ya es tiempo de comunicarnos con ella, para decirle que todo está saliendo bien, que no ha cuestionado nada y acepto el compromiso, para olvidarse de él- comento el señor Leduc-

-Si estoy de acuerdo –

En eso tocaron la puerta – adelante- dijo el señor

-Perdón señores, llego la correspondencia - Comentó el mayordomo, se acercó al escritorio y le entrego la correspondencia.

-Puedes retirarte y gracias – dijo el señor

-¿Y bien?

-Pues lo que esperábamos supo más o menos en qué fecha llegaríamos, porque envío una carta – abrió la carta, empezó a leer

-¿qué te dice?

- Lo que imaginábamos, ese muchacho está sufriendo, pero se lo merece por tratar a nuestra niña así, verá como el tiempo hará de ella una joven excepcional y cuando la vuelva a ver se arrepentirá de haberla perdido.

-Bien, pero ¿que más te dice? – Comento la señora

-Pues que continuemos el plan, dentro un año y medio regresaremos, para anunciar el compromiso de Candy.

-Bien, entonces solo falta ver quién nos podrá echar la mano.

-Así es, todo tienen que salir a la perfección, no debe haber errores.

-Pues bien, Candy, ya empezó las clases, este viernes es la cena con sus amigos los actores, ya los conoceremos.

-Si, pero mientras hay que buscar… ya lo tengo, si eso no puede fallar, claro-

-¿Te has vuelto loco? ¿de qué hablas? -

-Ya te lo explicaré, mujer, ve a tus deberes en la cocina y planea una cena exquisita para el viernes. Regresa y te lo comento, mientras afino los detalles-

-Está bien, como tú digas, regreso al rato, querido-

Pasaron dos días más y llego el día de la cena, escogí un hermoso vestido, al estilo de la última moda en París color verde, mis padres me regalaron muchas joyas y las que me regalaron la familia Andrew, podré lucirlas, La Tía Elroy, no quiso que las devolviese, es un bello recuerdo que tengo de todos ellos, sobre todo de mi Albert, al que aún amo.

-Madamoiselle Candy, debe darse prisa, ya no tardan en llegar sus invitados- dijo Paulette. Se abrió la puerta y entro mi madre

-Hija, pero que hermosa estás, la joyería es espectacular, Madame Andrew, tuvo excelente gusto al regalarte esas esmeraldas-

-Estas me las regalo "él", mamá – dije con nostalgia

-¡Oh! Bueno en fin te ves preciosa, vamos a bajar, por cierto, Paulette, ¿ya tienes todo listo para tu salida de mañana?

Paulette, poniéndose toda roja, contesto- si Madame, ya tengo todo listo, gracias- Mi mamá y yo nos acercamos a ella y la abrazamos -Todo saldrá bien, mi querida Paulette – le dije

Ya bajamos a la sala para esperar la llegada de nuestros invitados. Cuando se anunciaron, los recibimos, se hicieron las presentaciones, charlamos un rato y nos dirigimos al comedor, se sirvió una exquisita cena. En la sobre mesa, mi padre pregunto a Terry – Perdón joven Grandchester, ¿Usted es el hijo del Duque Richard Grandchester?

-Si, señor, soy hijo de él. ¿Por qué?

-Me gustaría platicar con usted en privado, me gustaría proponerle un negocio. Le parece bien si nos vemos en mi oficina el próximo martes a las 12:00 hrs. Por favor-

Todos nos sorprendimos, pero Terry contesto -Claro que sí, señor Leduc, ahí estaré puntual.

-Bien, muchas gracias, jóvenes pueden ir a dar un paseo por los jardines, nosotros los adultos estaremos aquí en la sala.

-Gracias- dijimos todos los jóvenes y nos retiramos al jardín

-Terry, ¿Para qué querrá hablar contigo el señor Leduc? - pregunto Karen

-No seas metiche – dijo Robert

-pero qué grosero eres, jajajaja – Así empezaron a bromear, yo solo los veía hasta que

-Pecosa, no vas venir con nosotros descubrimos que cerca del lago hay una lancha, ¡vamos!

Así entre risas corrimos hacia el lago.

Chicago

En las oficinas de Albert, alguien tocaba la puerta – Adelante – dije

-Señor Andrew, ya está aquí el señor Horace Rogers – dijo Fanny

-Hazlo pasar, por favor y trae servicio de café y bebida fuerte-

Entro el señor Roger – Buenas tardes – dijo

-Buenas tardes- conteste, señalándole el asiento frente a mi escritorio para que se sentará, así lo hizo, ¿Te ofrezco al de beber? - pregunte

-Si, un café por favor, charlemos sobre los que le hiciste a mi hija, ¿es cierto que la sacaste de tu casa?

-Si, lo hice y no me arrepiento- conteste, sosteniéndole la mirada.

-¡Vaya! Hasta que lo hiciste, hijo, pensé que nunca lo ibas a hacer, desde que te conozco, siempre has sabido hacerlo, pero ¿Por qué con Marjorie, no lo habías hecho?, haz de saber que yo nunca estuve de acuerdo que mi hija estuviera detrás de ti, como abeja a la miel. Esa amiguita de ella, llenándola de cosas en la cabeza…

-¿Qué amiguita? – pregunte

-Esa Annie Britter, es insoportable la niñita esa, siempre diciéndole donde ibas a estar y con quién, sobre todo cuando salías con tu protegida Candy. Ella salía presurosa, para estar contigo, pero cuando regresaba, era una mujer llena de odio y hacia unas rabietas porque tú, no hacía lo que ella quería.

-Si ya me imagino lo que quería de mi – dije con ironía, ahora entendía todo, esa Britter me las pagará –

Entonces esa señorita Britter, era que le decía dónde iba estar y con quien.

-Si, hijo, ella le llena la cabeza a mi hija de tonterías, de que tú la amas, que no podrían ser la mejor pareja, que tenía que conquistarte a la brevedad y sobre todo que tenía que alejar a Candy de ti. Siempre que salía y regresaba, le decía que te dejará en paz, su madre igual, pero creo que se obsesiono contigo, pero ya le pusiste un alto, cuando me dijo como la trataste, le dije que habías hecho bien, así que ya no estuviera de rogona, que empacará sus cosas porque la voy enviar a Nueva York con sus abuelos y de ahí se va para Portugal. No regresará en buen tiempo, allá en Portugal tiene a su prometido y lo sabe, por eso me extraño que se fijará en ti.

-Pero entiendo que fue por Anne Britter que le empezó hablar de mí, no se preocupe, Sr. Rogers, yo me encargaré de esa señorita de que no vuelva a molestar a su hija y sobre nuestros negocios… -pero fui interrumpido

-Nuestros negocios seguirán como hasta ahora.

-Gracias, Sr. Rogers – dije contento

-Y las puertas de mi casa están abiertas para ti y tu familia, ojalá recuperes a Candy, ella te conviene, hijo y no la trates como niña, ella es una mujer muy bella- me dijo con una sonrisa

-Pero ¿cómo supo? – pregunté

-¡Ay! Hijo en tu mirada, de cómo la tratabas, cuando estaban juntos, uno no es ciego. Pero tú la tratabas como niña, no se los motivos reales, pero me imagino, cambia tu actitud hacia ella, hijo

-Gracias, pero ella no está aquí se fue con los señores Leduc, ahora es hija adoptiva de ellos – dije con tristeza

-Pero, hijo, cómo es posible, ¿Sabes a dónde la llevaron? ¿Necesitas mi ayuda? - Pregunto sinceramente el Sr. Rogers

-No, no sé a dónde se la llevaron, supongo que, a Francia, pues ellos son de allá, voy a darle un tiempo e iré a buscarla. Tengo que atender ciertos asuntos antes de ir, además tengo planeado un viaje a Sudamérica por seis meses, así que mi agenda por el momento está llena, pero si estoy programando ir a Europa a buscarla - le comente

-Bien, hijo, pues yo me retiro, creo que quedo claro nuestra situación, espero que logres recuperar a Candy, cuentas con todo mi apoyo. - dijo tendiéndome la mano.

-¡Gracias! Sr. Rogers- estrechándole la mano con gusto. Lo acompañe hasta la puerta

George que estaba esperando, se metió junto conmigo a mi oficina

-Quiero que me hagas una cita con el Señores Britter, por favor, George a la brevedad si puede para hoy mismo y le avisas a mi Tía para que esté presente-

-¿Qué paso? ¿Qué te dijo el Sr. Rogers', estás contento, ¿No hubo problemas? -

-George, tranquilo, no hubo problemas todo lo contrario, seguimos como siempre y si estoy contento, pero a la vez molesto- Tocaron a la puerta -Adelante- dije

-Buenas tardes, William, George, vine porque esta mañana llego a la mansión Marjorie, la volví a sacar, parece que no entiende, ni siquiera le di oportunidad de dejarla entrar y creí encontrar al Sr. Rogers, ¿acaso no vino?

-Buenas tardes Tía, si vino, pero ya se fue, lo que hablamos me dejo con buen sabor en la boca, los negocios con él siguen igual, me imagino que Marjorie fue a hablar conmigo para evitar que sus padres la envíen a New York – comente

-Entonces todo salió, mejor de lo que esperabas- dijo la tía

-Si, por cierto, quiero que estés presente cuando hable con los señores Britter, los voy a enviar a California para que continúen el proyecto de los hoteles allá. También quiero que hables con Archie, para que rompa su noviazgo con Annie, a esa muchacha no la quiero cerca de nosotros –Dije con disgusto

-Pero ¿Por qué? Archie va poner el grito en el cielo, cuando le pida eso –

-¿A qué te refieres el "por qué"? Tía-

-Si ¿por qué, quieres enviar a los Britter a California y no verlos más?

-Pues esa muchachita fue la que hizo que Marjorie se obsesionará conmigo y le decía dónde encontrarme con Candy, por esa razón. -dije ya molesto

George y mi tía se miraron sorprendidos -Pero ¿Quién te dijo semejante cosas?

Annie, no es así, nunca le haría eso a Candy – comento mi tía

-Pues fue Sr. Rogers, quien me lo dijo y si creo capaz a Annie de hacer eso y más, siempre tuve la intuición de que está enamorada de mí, pero me negaba a creerlo, ahora con lo que me comento el Sr. Rogers, lo afirmo. Ella nunca ha estado enamorada de Archie, solo lo engatuso para estar cerca de mí.

-Está bien, se hará como tú digas- dijo la tía ya más resignada

-Los señores Britter deben de estar en su oficina, voy por ellos, para que termines de una vez este asunto, William- dijo George, retirándose.

Al poco tiempo llegaron los Señores Britter, fue una plática entre enojos, lágrimas, pero aceptaron, porque tener relaciones comerciales sin nosotros los Andrew, para ellos es la bancarrota.

Continuará…