Ni los personajes ni buena parte de la historia son de mi propiedad sino de JK Rowling, y no tengo previsto sacar el menor beneficio económico de esto.
-Harry, ¿me acompañas un momento atrás? Me he olvidado mis rodilleras.
-Vale vam..
-¡Venga no me toméis por idiota! Siempre que terminamos un entrenamiento Ginny se deja algo, tu la acompañas y volvéis hora y media más tarde. Por lo menos ir de cara.
-Vale hermanito, si lo prefieres con detalles, Harry y yo vamos detrás de ese árbol y me mete la lengua hasta…
-Vale, vale. Venga Demelza, vámonos.
-Sois muuuuy pesados que lo sepáis.-Les informó la chica mientras seguía al pelirrojo de camino al castillo.
Ginny respondió sacándole la lengua mientras cogía la mano de su novio y se alejaba de nuevo de la escuela.
Tras una sesión de arrumacos, que la integridad física de Harry agradeció que fueran lejos de los ojos de Ron, Harry y Ginny subían la empinada cuesta que los llevaba de vuelta a Hogwarts.
-Bueno, se te van quitando poco a poco las marcas.-Observó Harry mientras miraba las cicratices que su novia llevaba en el dorso de la manos.
-Las tuyas van a tardar más porque eres un idiota y un cabezón. Aún me sorprende que no haya tenido más consecuencias el tema de Umbrigde, ha pasado ya más de una semana.
-Cuanto más tarde en responder, peor, porque significará que lo hará de forma más contundente.-Observó Harry.- Te garantizo que no se va a callar y a aguantarse.
-Bueno, todo esto tiene un tiempo limitado, al final la gente se dará cuenta de que Dumbledore y tú decís la verdad y que Voldemort ha vuelto.
-Si tú lo dices, de momento la gente sigue evitándome.-Dijo Harry amargamente mientras le daba una pequeña patada a una piedra.
-Bueno, sabes que nosotros siempre estaremos contigo.-Le recordó su novia.
-Y os lo agradezco, pero joder estoy un pelín harto de que todo el mundo me gire la cara o que parezca que sólo quieren que cuente lo de la muerte de Cedric…
-Eh, mírame-Ginny le tomó de las manos.- Sé que no es fácil, entiendo perfectamente lo que es sentirse un apestado, ya lo sabes, pero se puede superar y pasará.
-¿Tú cómo lo superaste?
-Pues pensando que tenía a la gente importante. Tenía a mis hermanos, a Hermione a ti…en concreto solía pensar que no mucha gente tiene a un puñado de personas dispuesta a enfrentarse a un basilisco por ti, y lo cierto es que yo, como tú, lo tengo.
La afirmación de Ginny dejó a Harry sin palabras, asique se limitó a sonreír y apretarle la mano.
Los dos se dirigieron hacia la Sala Común, donde se encontraron Hermione y Ron sentados en al lado de una chimenea estudiando.
-Ya era hora, estaba a cinco minutos de salir a buscaros.
-Déjales en paz, pesado.
-Pero si yo lo digo por Harry, que tiene que hacer esta redacción para Snape esta noche ¿o es que ya no te preocupas por nuestra educación?
Hermione le miró mal y Harry se sentó con un suspiro en la butaca que estaba al lado de Ron.
-Mierda, me había olvidado. Bueno, vamos a ello,
Ambos estuvieron ahí durante horas, mientras Ginny y Hermione hablaban y la Sala Común poco a poco se vaciaba.
-Ron, ¿esa lechuza que está en la venta es Hermes?
-Pues sí. Qué raro, ¿qué querrá Percy ahora?-Dijo Ron mientras se levantaba de la silla para abrir a la ventana y rescatar a la lechuza de la fría lluvia que caía fuera.
Cogió el sobre y lo abrió, extendiendo la carta por la mesa para que lo pudieran leer los cuatro.
Querido Ron,
Me acabo de enterar (¡por el mismísimo ministro!) de que te han elegido prefecto. La verdad es que me ha sorprendido bastante y quería felicitarte, siempre había pensado que tomarías lo que podríamos calificar como la ''vía Fred y George'' pero me alegra ver que avanzas por la buena dirección, ser prefecto puede ser la primera piedra de una carrera muy exitosa, como habrás podido comprobar en mi caso.
Pero no solo te escribo para felicitarte, lo cierto es que también quería incluir algunos consejos en esta carta, por eso te la envío por la noche en lugar de en el correo matutino, para que puedas leerla lejos de las miradas indiscretas. He deducido, por un par de palabras que se le escaparon al ministro, que sigues relacionándote con Harry Potter, y también que nuestra hermana ha estrechado mucho los lazos con él. Es mi deber decirte que no hay nada que pueda poner en peligro tu privilegiada posición más que seguir siendo amigo de este chico, así como que nada bueno le espera a nuestra hermana a su lado. Imagino que esto que digo te sorprenderá, cómo va a ser peligroso ser amigo del protegido de Dumbledore, pensarás, pero lo cierto es que es probable que Dumbledore no siga siendo director de Hogwarts durante mucho tiempo. Tus lealtades deben estar con el Ministerio, como las mías.
Es posible que te dé miedo cortar lazos con Potter, me han dicho que puede ser inestable y algo peligroso, pero justamente por eso deberías ocuparte de no sólo de alejarte tú de él, sino también de alejarle de nuestra hermana, a saber cómo puede acabar sujeta las muchas inestabilidades de ese muchacho. Es tu responsabilidad como hermano mayor guiarla por el camino correcto, y si tuvierais algún problema con Potter, podéis recurrir a Dolores Umbrigde. Es una mujer maravillosa y estoy seguro que podrá ayudaros (a propósito de esto te recomiendo que consultes las novedades que se publicarán mañana en El Profeta).
Siento mucho que no nos viéramos más este verano, pero no podía seguir viviendo con nuestros padres mientras sigan relacionándose con ese peligroso grupo que ha creado Dumbledore, pero estoy seguro de que podremos vernos pronto. Espero que guíes tanto tu futuro como el de nuestra hermana por el camino correcto.
Te quiere,
Tu hermano Percy
-Bueno…-Harry intentaba utilizar un tono desenfadado que desde luego no se correspondía con lo que estaba sintiendo.-si queréis cortar lazos conmigo me comprometo a no ponerme violento…
-Es un gilipollas, retrasado, pomposo, cara mierda-Ron remarcaba cada insulto partiendo en pedacitos cada vez más pequeños la carta antes de arrojarla al suelo.
-¡Y además va a recibir una buena patada en el culo! ¿Por qué coño pensáis todos que tenéis algo que decir sobre mi vida amorosa? ¡Que me importa una mierda vuestra opinión!-Ginny estaba más colorada que su pelo por la ira.
-¡Eh que yo ahora no he hecho nada!-Protestó Ron, siendo complemente ignorado.
-¡Y tú!-Arrancó contra su novio!-¡Todos esos pensamientos ya los estás eliminando!¡No sé cómo es capaz de decir que tú me vas a hacer cosas malas cuando él estaba tranquilamente sentado mientras vosotros dos me sacabais de la Cámara!
Harry parecía un poco abrumado por las grandes muestras de lealtad de los dos Weasley, pero Hermione sin embargo fue capaz de mantener la cabeza fría.
-Pues yo creo que mañana vamos a ver por fin la respuesta de Umbrigde a la desautorización con McGonagall la semana pasada. Miedo me da.
Hubo un momento de silencio en el que cada uno estaba sumido en sus propios pensamientos, pero fue roto por una exclamación de Ginny.
-¡Lo tengo!¡Ya sé cómo le voy a devolver el golpe!
-¿Cómo?
-Le escribiré a Penélope. No sé si sigue con ella, pero seguro que puede darle un buen sermón cuando le diga que se está comportando como un gilipollas. Se portó genial conmigo después de lo que pasó.
-Pues sí, a ver si alguien le acaba haciendo entrar en razón…bueno tú, si no voy a cortar lazos contigo deberíamos acabar la redacción para Snape, que si no van a ser demasiadas desgracias en una noche.
-Anda dármelas, yo las haré.-Les dijo Hermione extendiendo los brazos.
-¿En enserio?-Harry estaba incrédulo y Ron parecía haber ganado la lotería.
-¿Cómo podremos agradecértelo?
-Prometiéndome que no volveréis a dejarlo todo para el último momento.
-No lo volveremos a hacer.-Respondieron a coro.
-Si, claro.
Mientras Hermione corregía las redacciones de los chicos, ellos se sentaron junto a Ginny mientras se restregaban los ojos pero, de repente, Harry abandonó su asiento para acercarse al fuego.
-¿Qué haces?
-Creo que he visto la cabeza de Sirius entre las llamas.
⃝⃝⃝
-¿Qué querías?
-Solo hablar contigo, creo que deberíamos hacer algo.
-¿Con qué?
-Pues con todo esto, ya has visto El Profeta de esta mañana, no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras el Ministerio se queda con todo…¿En seri, cómo puedes comer tanto?
-No puedes pedirme que me quede aquí con toda esta comida delante y que no pruebe ni un poco.-Ginny se limpió la boca antes de continuar.- ¿Qué tienes en mente? Si no quieres que se enteren los chicos deberías ir contándomelo, no tardarán en llegar.
-Lo que digo-explicó Hermione-es que, si el Ministerio no hace nada por defendernos y se convierte en una amenaza añadida, tenemos que organizarnos para prepararnos y resistir, tanto contra los mortífagos como contra el Ministerio.
Ginny se quedó pensativa
-La verdad es que no parece muy buena idea que si vamos a tener que luchar en una guerra de aquí a poco no nos enseñen a pelear. Deberíamos intentar solucionar eso.
-Y sabes quién nos podría enseñar ¿no?
-Entiendo que cuando nos explicas algo de clase intentes que lleguemos solitos a las conclusiones Hermione, pero es un poco coñazo que lo hagas siempre la verdad.
-Harry. Harry podría enseñarnos a defendernos, él sabe pelear mejor que ningún otro mago de nuestra edad.
La chica se quedó un momento callada.
-Sí, podría ser una buena opción pero no va a querer. Además, no creo que mucha gente nos siguiera.
-Bueno, la cosa cada día está peor y la gente le está cogiendo manía a Umbrigde muy rápido, si les ofrecemos versiones alternativas puede ser que se empiecen a sumar a nosotros…
-Es posible, pero habrá que convencer a Harry.
-Y por eso te lo estoy comentando antes aquí. Haces con él prácticamente lo que quieres.
-¡Eso no es verdad!
Hermione rodó los ojos.
-Es el tío más cabezota que conocemos, le estaba torturando la arpía esa y no iba a hacer nada, y conseguiste que en un momento se rebelara y se chivara a McGonagall.
-Eso fue algo puntual.
-Ya. Pues esto también.
-Bueno, podemos intentarlo. Ahora deberíamos dejar el tema, que nuestro futuro profesor viene por ahí.
-¿Qué pronto habéis venido a cenar no?-Cuestionó Harry mientras se sentaba.
-Es que Ginny tenía hambre.
-Bueno, eso no es raro.-Respondió Harry sonriendo mientras la pelirroja fulminaba a Hermione con la mirada.
-¿Y dónde te has dejado a Ron?
-Pues no lo sé la verdad, he estado buscándolo, pero no lo he encontrado.
-Qué raro-Hermione frunció el ceño.
-Está en el castillo ¿qué es lo peor que podría haberle pasado?-Preguntó Ginny de forma despreocupada.
-No lo sé, pero ha llegado tarde un par de días a las reuniones de prefectos, y el otro día llegó hasta más tarde que vosotros del entrenamiento.
-Bueno, nunca ha sido ni muy puntual ni muy veloz-Argumentó Harry.
-Mira por ahí viene el motivo de tus desvelos Hermione.
-Buenas noches, me muero de hambre.-Saludó Ron sentándose a su lado.
-Qué raro en ti. ¿Dónde estabas?-Inquirió Hermione ignorando la pulla que le había lanzado Ginny.
-Pues por ahí.
-¿Por ahí?
-Sí, por ahí.-Ron parecía un poco nervioso.
-Mirar por ahí viene Demelza, voy a pedirle los deberes de transformaciones.-Cortó la conversación su hermana mientras se levantaba de la mesa.-Nos vemos luego.
Los tres amigos cenaron sin una gran conversación, y luego subieron a la Sala Común donde Ginny se les unió para copiar los deberes conseguidos de su amiga.
-¿En qué piensas?
-¿Eh?
Estaban los cuatro sentados en sus asuntos, pero Ginny se había percatado de que Harry no estaba realmente estudiando, si no que se había quedado mirando pensativo el fuego.
-Que en qué piensas.
Harry suspiró girando su mirada hacia los que le rodeaban.
-Es sólo que estoy un poco sobrepasado, entre la carta de Percy, la bronca con Sirius, lo de la Suma Inquisidora… no termino de ver cómo va a mejorar toda esta situación de mierda la verdad.
-Bueno, no es que se nos haya ocurrido como arreglar todos, pero Hermione y yo hemos estado pensando…algo.
Harry la miró inquisitivamente.
-Verás-tomó el relevo Hermione-todos sabemos que la guerra llegará en algún momento, y en vez de prepararnos, tenemos una profesora de Defensa contra las Artes Oscuras que sólo nos deja leer libros en clase.
-¿Y qué queréis que hagamos?-Ron también parecía desconcertado.
-Habíamos pensado que alguien podría entrenarnos…para el futuro.
-¿Y quién?
Hermione y Ginny se miraron, justo antes de que la primera soltara la bomba.
-Pues tú Harry ¿quién si no?
-¿Yo?¿Qué os voy a enseñar yo?
-Te has enfrentado a situaciones que los demás no podemos ni imaginar, seguro que podemos aprender de ti.
-Pero vosotros estabais conmigo, y sabéis que tuve suerte.
-No siempre lo estábamos-lo contradijo Ron-el año pasado estuviste solo en el cementerio.
-Y en tercero ahuyentaste solo a más de cien dementores.-Corroboró Hermione.
-Pero…
-Y lo de la Cámara tampoco estuvo mal.
-¡Ya vale!¡Casi todas esas ocasiones salí vivo por pura suerte! Además, ¿quién va a querer que yo le enseñe nada? Si estoy loco ¿recordáis?
-Bueno, yo creo que podremos encontrar a un par de personas, Ginny y yo lo hemos estado hablando.
Hubo otro momento de silencio.
-No lo veo.
Hermione le dirigió una pequeña mirada a Ginny y luego concedió.
-Bueno prométeme al menos que lo pensarás.
-Lo pensaré.
Los días fueron pasando y cada día el régimen de Umbrigde sobre Hogwarts se hacía más patente. Empezaron las revisiones a los profesores, siendo especialmente duras las de Trelawney y especialmente intensa la de McGonagall, pero en la cita post entrenamiento de una tarde de finales de septiembre, Ginny volvió a la carga.
-¿Has pensado lo de entrenarnos?
-¿Qué?
-Lo que te dijimos de entrenarnos en Defensa. ¿lo has pensado?
Harry calló un momento.
-No creo que tenga nada que enseñar.
-¿Por qué haces eso?
-¿El qué?
-Menospreciar lo que has vivido. Has hecho cosas increíbles, asúmelo.
-Pero es que lo magnificáis todo, solo soy increíblemente suertudo.
-Ajá.
-¿Sabes lo que pasa? Que no sabéis lo que es estar en esas situaciones. Yo no estoy vivo porque sepa luchar mejor que nadie, estoy vivo porque me necesitaba para su poción. Si no fuera así, estaría tan muerto como lo está Cedric.
El tono de su voz era acalorado, pero Ginny no se amilanó.
-Luchaste contra él y sobreviviste, y no sólo eso, ¿sabes lo que realmente te hace diferente?
-Sorpréndeme.
-Volviste con el cuerpo de Cedric. Estabas acorralado, a punto de morir y sacaste el valor para traer su cuerpo a sus padres. Mira, puede que Hermione nos pudiera enseñar una lista de hechizos increíble, pero la única persona que realmente nos puede enseñar a pensar en una situación extrema, a aprender a mantener la cabeza fría y sacar el valor de dónde no lo hay, eres tú.
Lo había dejado sin palabras, pero aún fue capaz de mascullar una tímida respuesta.
-Me haces parecer un héroe.
Ella esbozó una pequeña sonrisa.
-Bueno, no puedes salvarle el culo a una niña de once años y esperar que no te ponga un pelín en un pedestal. De todas formas, no olvides que te machaco tres veces a la semana en los entrenamientos, no te lo creas demasiado.
-Igual en tus sueños.
-¿Entonces lo harás?
-Lo haré, si es que encontráis a alguien lo suficientemente loco para aceptar clases de El-Niño-Que-Perdió-La-Cabeza.
-Alguien habrá, estoy seguro de que Luna Lovegood no se la querrá perder.
-Pf, ¿hay alguna revista científica destinada a la salud mental dentro del mundo de los magos? Vamos derechos a la portada.
-No seas malo anda, y venga vamos a la Sala Común.
De camino, Ginny iba dándole vueltas a la conversación que habían tenido con Harry. Desde que habían ido ganando confianza le daba cada vez menos vueltas a las cosas que hablaba con él en general, pero no le hacía mucha gracia lo que le había dicho acerca de parecerle un héroe; en algún punto de su subconsciente aún seguía el miedo a volver ser considerada como la fan loca que le había mandado un poema cursi a su ídolo por san Valentín. Mientras andaba en estos pensamientos observó un sonoro bostezo de su novio.
-¿Sigues sin dormir bien?
-No, sigo soñando con esa maldita puerta, no sé qué podrá significar…
-No me gusta mucho la verdad. Ya sabes que siempre que tengas problemas para dormir puedes recurrir a mí.
-No creo que llamarte a ti sea la solución, estoy seguro de que no dormiríamos nada.
Ante este comentario, Ginny enrojeció hasta la punta de los pies y, al terminar de entender lo que había dicho, Harry perdió el color.
-N..no quería decir eso…iba a hacer un chiste sobre que das muchas patadas…lo siento. No es que no… ya sabes pero…
-Creo que te he entendido Potter-rio Ginny algo nerviosa-pero creo que deberíamos intentar que mejores tu expresión oral antes de que empieces a dar clase, que si no vas a traumatizar a los que haya de primero.
Un rato más tarde, los cuatro se volvían a encontrar alrededor de la mesa, debatiendo sobre el tema de la clase.
-Lo más lógico es que lo hagamos fuera del colegio, si se entera Umbrigde no tardará en prohibirlo.-Argumentó Hermione.
-Tenemos dentro de poco una excursión a Hogsmeade, podemos hacerla allí.-Propuso Ron.
-¿En las Tres Escobas?-Consultó Harry.
-No.-Cortó Ginny decidida.-Pero sé dónde. Podríamos hacerlo en el Cabeza de Cerdo, si Fred y George dicen que ahí les ponen Whisky de Fuego, no creo que nadie que está ahí se preocupe mucho de qué hacen una panda de críos.
-No es mala idea.-Concedió Hermione.-Bueno, pues sólo queda consultar quién querrá venir con nosotros. Será mejor que lo hagamos nosotros tres, a ti seguramente te tienen más vigilados que a nosotros.
-Yo me llego bien con algunos Ravenclaw, seguro que puedo traer a un puñado de ese año.
-Uy, ¿va a venir tu amigo Michael Corner?-Preguntó Ron con maldad mirando a Harry, que le devolvió la mirada con cansancio.
-Los que no van a venir son tus pelotas como no te calles.
-¡Ginny!
-Lo siento Hermione. Es que es imbécil.
-Era broma, si me parece genial lo de que llames a tus amigos Ravenclaw, estoy seguro de que nadie pensará que se va a formar un grupo rebelde en una reunión en la que esté Luna Lovegood.
Le llovió una colleja por parte de Hermione.
-EH.
-Da gracias-dijo Ginny mientras guardaba la varita.-Yo tenía otra solución.
-Sí-aportó Harry con un suspiro, aunque con una media sonrisa-cualquiera que nos vea no dudará de que estamos preparando una revolución.
⃝⃝⃝
El fin de semana de la excursión a Hogsmeade amaneció lluvioso, pero eso no impidió que los cuatro amigos avanzaran en dirección al pueblo.
-Madre mía, como siga esto así nos vamos a calar hasta los huesos.-Comentó Ron.
-Espero que esto no haga que venga menos gente-Respondió una preocupada Hermione.
-Pero, ¿tanta gente va a venir?.-Cuestionó un nervioso Harry.
-Tres o cuatro personas, más o menos.
-Bueno y súmales los habituales: Neville, Fred George…Demelza también me dijo que venía.
-Y Dean.
-Espera, espera ¿entonces cuántos?-Harry se había parado en seco.
-Yaaa lo verás cuando llegues, pesado.-Ron lo arrastró del brazo.
-Lo que no puede ser es que te quejes tanto de ser un asocial como de que la gente venga a escucharte ¿no crees?-Le recriminó su novia.
Eso dejó callado a Harry un rato, pero al ver a la gente que se encontraba en Cabeza de Puerco, entre los que se encontraba desde Angelina o Katie Bell, hasta gente como Susan Bones y Michael Corner, pasando por Cho o los gemelos.
-¡¿Tres o cuatro personas?!
-Harry, sólo quieren escucharte.
-Y estoy segura de que les vas a convencer.
-Tengo que ir al baño.
-Venga, te acompaño compañero.-Le dijo Ron a su amigo mientras ambos se dirigían hacia la puerta.
-Vaya líder de la revuelta tenemos.-Comentó Fred, que se había acercado por atrás.-Hermanita, sabía que habías invitado a varios Ravenclaw, ¿pero a Cho también?
Hermione ahogó una pequeña risa y su hermana le miró fatal.
-¿Me meto yo en lo que pasa en los vestuarios con tu capitana de equipo?
-Joder, echo de menos a Percy, meterse con él era mucho más fácil.
-Vamos a empezar-instó Ron que volvía con Harry.-Este no es un buen local para ir al baño.
Tras la charla, los amigos se volvieron a reunir en una mesa del local, comentando el resultado.
-Bueno, ¿no ha ido mal no?-Preguntó una sonriente Hermione.
-Yo creo que les has convencido-Apostilló Ron.
-Hay algún imbécil, como el Zacarías Smith, pero es un buen grupo y ya tenemos resuelto dónde reunirnos, asique ha ido mejor de lo que esperabas.
-¿Ibas de farol con lo de que tienes un castigo por si alguien se va de la lengua?-Inquirió Harry.
-Espero que no tengáis que comprobarlo, nos meteríamos en un buen lío.
-Bueno-dijo Ginny levantándose de la mesa- ¿quién se viene a las Tres Escobas a tomar algo en unos vasos que no estén llenos de mierda?
-Me apunto-respondió Harry.
-Yo también, aunque me gustaría ir también a comprar algo de material escolar.
-Pues yo no puedo, acordé con mis hermanos que iríamos a comprar cosas a Zonko. Nos vemos luego en el castillo.-Contradijo Ron, abandonando también la silla.
-Vale, pues nos vemos luego en el castillo.
Pero no fue así, y cuando se encontraron con Fred George en la Sala Común, les dijeron que no habían visto a Ron desde Hogsmeade.
-Venga Hermione, no le des vueltas, seguro que se habrá encontrado con alguien o estará arriba durmiendo.
-Pues sí, yo me voy a dar una ducha a ver si entro en calor.-Dijo Ginny dirigiéndose hacia las habitaciones de las chicas.-Darle una patada a mi hermano de mi parte cuando aparezca.
Pero, sin embargo, no fue necesario que Ron y Hermione cumplieran el deseo de Ginny, porque, cuando abrió la puerta de su habitación, descubrió que Demelza lo había encontrado antes que ellos.
BUENO, y hasta aquí llega. No sé si esto último va a ser muy popular, pero estaré encantado de leer vuestras opiniones en los comentarios.
Sé que ha tardado, pero la verdad es que no tenía muy definida una parte de como desarrollar esta historia en el quinto libro, pero lo cierto es que los últimos comentarios que he recibido me han motivado a sentarme y no levantarme hasta que no lo aclarado. Ya tengo las ideas claras, aunque desde luego ya podéis ver que nada motiva como los comentarios para actualizar.
Nada más, os vuelvo a pedir disculpas por lo que he tardado y os agradezco a los que seguís la historia a pesar de ello. Espero que os haya gustado!
