Judy, estaba teniendo un maravilloso momento de descanso y sueño que la ayudaba a recobrar sus energías para el siguiente día en la comisaria. Pero dicho momento de confort se vio interrumpido por una serie de sutiles pero constantes toques en su hombro, hasta que esa sensación se transformó en unas pequeñas sacudidas que terminaron por despertarla a la par que una suave voz la llamaba.
Inmediatamente se sentó en cuanto su cerebro espabilo en su totalidad y recordó en donde estaba. En cuanto su vista se enfocó vio el sonriente rostro de Nick mientras se enderezaba.
Nick se encontraba de pie y en cuanto vio que su amiga despertó por completo le hablo—Zanahorias ya es un poco tarde y mañana hay trabajo—le indico-.
De hecho la dejo dormir una hora, mientras el disfrutaba de su cercanía, y aunque le hubiera gustado más que nada quedarse en esa posición toda la noche, tenía que despertarla para que se fuera a su departamento, sabía que para ella su trabajo era lo más importante y en todo su tiempo de policía nunca había llegado tarde, por mera lógica él no quería ser la razón de su primera impuntualidad. Con suma delicadeza se había logrado parar sin despertarla para no levantar sospechas.
—Hay Nick… perdón sabes es que…—era obvio que se sentía avergonzada por ello, y en su defensa podía decir que la noche anterior no pudo dormir mucho, por la conversación que había tenido con Sara, pero era obvio que no le diría sobre eso ya él fue el tema de conversación-.
—No te preocupes—adoraba verla nerviosa, la forma en la que movía la nariz la hacía ver tan linda—Estas cansada por un día largo y me imagino que el anterior también lo debió ser-.
—Tienes toda la razón—Judy sabía que era una terrible mentirosa, sobre todo con Nick, y no es que no pueda mentirle, sino que se juró así misma jamás mentirle. Aunque técnicamente ocultar información no es mentir y el día de ayer para ella si fue largo, por lo que no falto a su promesa—Fue un largo, pero increíble fin de semana-.
—Bueno yo solo estuve en la mitad de él, pero si fue como hoy, tienes toda la razón—Asintió mientras revisaba la hora en su teléfono—Vaya, ya es algo tarde.
— ¿Qué tan tarde es? —Como toda respuesta el vulpino le muestra el teléfono donde marcaba 10:45 pm—Es mejor que me vaya ahora, como tú dijiste mañana hay que trabajar-.
—En efecto— le dijo mientras se dirigía a la puerta y la abría— las damas primero—exclamo con su respectiva reverencia-.
—Nick, no es necesario…—comenzó a decir pero fue interrumpida por el zorro-.
—No, no lo es, así como tampoco es necesario que me quede aquí…—le explico con una sonrisa—Además una caminata nocturna me ayudara a dormir mejor una vez que regrese-.
—Gracias Nick— fue todo lo que respondió, eran ese tipo de detalles lo que la habían empezado a cautivar, era obvio que Nick antes no era así, pero que el empezara a cambiar para bien…una cosa era ser un buen animal por tu crianza o formas de pensar, pero cambiar era algo totalmente diferente, algo sumamente difícil y que no cualquiera estaba dispuesto a realizar. Aunque ahora que lo pensaba bien, muchas veces le dijeron que los animales no cambian, simplemente se cansan de fingir, y Nick ahora mostraba aquella faceta, aquella cara que aquel grupo cruel de niños se habían encargado de encerrar casi para siempre. Aquella que lo identificaba como ese animal noble y de buen corazón que ella sabía que era-.
El camino al apartamento de la coneja fue ameno y tranquilo, una charla casual se encargó de mantenerlo así. Las calles no estaban vacías en su totalidad, Zootopia era una ciudad muy grande y como toda ciudad así no se quedaba dormida en su totalidad, aun había muchos animales afuera casi todos depredadores o animales nocturnos. La lista iba desde zarigüeyas, hienas, panteras, leones, tigres. Ciertamente la noche no era de las presas. Pero a Judy le parecía fascinante esa otra vista de la ciudad, aunque ella tuviera algunos problemas para apreciarlas, tales como su falta de visión nocturna, pero no le importaba. Cuando llegaron al complejo el vulpino la acompaño hasta la puerta de su residencia y una vez que estaba a punto de retirarse…
—Buenas noches Nick—le dijo la coneja mientras tomaba la puerta lista para cerrarla en cualquier momento-.
—Buenas noches Zanahorias—le contesto internamente aliviado, sus debates internos no podían detenerse y estar con Judy solo le daba ventaja a la parte que el insistía no podía ganar o debía ganar, por lo menos al estar lejos de ella unas cuantas horas le ayudarían a enfriar su mente y aplacar aquella parte de su ser que anhelaba a la coneja-.
Judy sabía que podía estar cometiendo un error pero no pudo evitarlo, como si fuera un mero impulso salto y se abrazó del cuello del desprevenido zorro—Hasta mañana Nick—y acto seguido le dio un pequeño y corto beso en la mejilla, en cuanto termino se soltó y rápidamente entro a su departamento cerrando la puerta-.
De no haber sido tan rápida al encerrarse hubiera notado el cómo dejo al vulpino frente a su puerta. La cara de Nick era digna de fotografía, su rostro normalmente calmado o sonriente ahora fue reemplazado por uno de sorpresa inigualable, lo más cercano era cuando Judy lo atrapo por la evasión fiscal, en un movimiento puramente mecánico dio vuelta y se encamino a la salida, una vez que se alejó la primera calle su rostro volvió a cambiar, ahora él estaba seguro que sonreía como un perfecto imbécil, pero poco le importaba, eran contadas las veces que Judy le había dado un beso y siempre que lo hacia las reacciones eran las mismas, pero siempre se encargó de ocultarlas de la vista de ella, pero esta vez fue tan repentina que nunca la pudo prever como en otras veces. Simplemente parece que este va a ser su día de descubrimientos y decisiones intrapersonales pues ahora su raciocinio tiene a la par una voz igual de fuerte que lo llama a intentar ser algo más para Judy y lo peor del caso es que cada vez se siente más tentado a escucharla.
Por su parte Judy se encontraba…bueno estaba muy avergonzada por haber cedido a ese pequeño pero significativo impulso. Sabía que le dijo a su hermana que no intentaría algo en el corto plazo, pero…no es un ser muy paciente y ya se había estado reteniendo mucho durante un tiempo, no mucho tiempo en realidad pero para ella y su forma de ser ya era demasiado…ese zorro sabrá quien Judy Hopps…
Una mañana daba inicio. Y como cada lunes una alarma sonó siempre puntual a las 5:30 am. Judy se levantó con un poco más de energía de lo usual. Con un entusiasmo que rivalizaba con el de su primer día se vistió y salió directo a la comisaria.
Por su parte Nick se levantó un poco más tarde, media hora más tarde para ser más exactos. En un contraste completo con su compañera, pues esa era la cosa que detestaba de su trabajo, el tener que levantarse a semejantes horas. Pero con tal de tener a su zanahorias feliz y a su lado, estaba muy dispuesto a tolerarlo el tiempo que fuera necesario. Se puso su uniforme y salió directo al trabajo. Como de costumbre llegaría 5 minutos antes que el jefe búfalo mala cara a la sala de asignaciones. El contraste de su vida ahora y la que tenía antes podía notarlo con mucha facilidad mientras caminaba, varios transeúntes lo saludaban respetuosamente y con una sonrisa. Si definitivamente ya no era una especie de paria y todo gracias a esa pequeña coneja. Su pequeño debate interno termino anoche ganando nuevamente su sentido de la razón aunque por muy poca ventaja, ciertamente un día simplemente no podrá controlarse, los sentimientos y emociones que tanto tiempo se encargó de ocultar volvieron de la forma más inesperada posible y de nuevo por ellos saldrá herido. Pero no hay mal que por bien no venga. Tal vez en esta ocasión ahora si logre eliminarlos por completo. Pero esa idea se esfumaba tan rápido como aparecía, nunca se desvanecerían ya que lo que siente por su amiga nunca morirá. Permanecerían ocultos del mundo como hasta ahora. Eso le ha funcionado hasta ahora y es una tontería pensar que algo lo cambiaria.
Finalmente llego a la comisaria. Compuso su rostro a la habitual cara que todo el mundo conocía y entro. Como era costumbre encontró a Judy frente a la recepción hablando con Garraza. Sonrió enormemente era hora de iniciar el día con una pequeña broma. Comenzó su acercamiento de manera sigilosa y en todo momento cuidando que ninguno se percatara de su presencia. Cuando estaba lo suficientemente cerca aprovecho a otro oficial que pasaba por ahí para dar los últimos pasos.
— ¡Buenos Días! —Le grito mientras la tomaba de los hombros-.
Con ese saludo y contacto de manera tan sorpresiva la coneja no pudo más que dar un grito del susto y un pequeño salto— ¡Nick! —Lo reprendió en cuanto escucho su risa—No hagas eso casi me da un infarto-.
—Lo lamento, no me resistí a hacer eso—le dijo al tiempo que se colocaba al lado de ella y pasaba su brazo por sobre sus hombros—Buenos días Ben—Saludo al gran felino que veía la pequeña escena divertido-.
Benjamín solo veía a aquel par, los dos juntos se veían tan tiernos, sin duda harían una pareja encantadora y ojala lo hicieran pronto—Buenos días Nick, gustas una—le ofreció una dona-.
—Claro—respondió de inmediato antes de tomar una con cubierta de fresa y chispas— ¿No quieres una tú? —Le pregunto a su compañera-.
—No, ya se lo había comentado a Ben hace rato que me pregunto lo mismo—era obvio que estaba algo avergonzada pero no mucho para su fortuna. Si era muy normal ese tipo de bromas o contacto entre los dos, pero ahora que tenía intenciones de cambiar la naturaleza de su relación, no podía negar que su cercanía ahora la ponía algo nerviosa-.
—Está bien, por cierto, el gran jefe ¿ya llego? —Interrogo al recepcionista antes de comenzar a comerse la golosina-.
—Aun no, pero ya no debe tardar le comunico antes de empezar a comer un poco de cereal-.
—Entonces es mejor ir de una vez a la sala, vamos—le comento a su compañera con la boca llena al tiempo que se separaba de ella y comenzaba a caminar en dirección a dicho lugar-.
Judy solo se le quedo viendo sin moverse. Realmente su amigo era muy especial para ella. Y ya era momento de empezar a hacérselo saber. Pero su inusual comportamiento no paso desapercibido por su compañero felino.
—Judy ¿Estas Bien? —le pregunto al verla tan ensimismada-.
La voz de Benjamín logro traerla de vuelta al exterior—Perdón ¿Qué dijiste? —le pregunto mientras lo volteaba a ver-.
—Que si estás bien, te noto algo…distraída—le apunto sin saber muy bien que palabras escoger-.
—Oh…si, no te preocupes yo…—volteo la mirada ligeramente en la dirección en la que se había marchado el zorro—No pasa nada— mientras comienza a calmarse-.
El felino logro percibir muy apenas la dirección a donde se desviaron sus ojos por breves instantes y sin embargo no pudo evitar emocionarse al sacar conjeturas—No te preocupes, pero mejor ve, Bogo ya no debe tardar en bajar-.
—Claro, nos vemos después Ben— se despido con total naturalidad-.
Una vez que vio a la coneja pasar la puerta no pudo evitar suspirar un poco—Sabía que uno caería ante el otro primero—se dijo así mismo antes de continuar con su desayuno-.
Judy entro a la sala de reuniones donde ya se encontraban todos los oficiales, mientras caminaba regreso y contesto cada saludo con una sonrisa mientras se dirigía a la silla que compartía con Nick al frente-
—Vaya Zanahorias, pensé que venias tras de mi—le comento al tiempo que ella se subía de un salto, podrían ser los mejores elementos, pero los muebles aun eran más grandes que ellos-.
—Lo lamento, me distraje un poco —se disculpa mientras le sonríe-.
Antes de que el zorro abriera la boca para contestar, la puerta es abierta abruptamente dejando pasar a un enorme Búfalo cafre, que al notar el bullicio simplemente arruga el ceño antes de gritar como cada mañana.
— ¡Silencio! — orden que se acató de inmediato al tiempo que todos lo miran—Bien antes de comenzar, Hopps, Wilde, lograron encontrar al fugitivo en su fin de semana libre, no estuvo tan mal—les dijo restándole importancia-.
—Señor, usted sí que sabe cómo infundir apoyo y aprecio a sus elementos—comento Nick con ironía, provocando una risa entre los oficiales, incluso la misma Judy no pudo evitar que una risita se le escapara llegando a oídos de su amigo-.
— ¡Cierra la boca Wilde! — le reprendió casi al instante sin lograr borrar la sonrisa del vulpino-.
Después de esa pequeña escalada, el jefe prosiguió a repartir las actividades del día, por más deseos que poseyera de mandar a Wilde a parquímetros, él era uno de sus mejores elementos. Sin embargo ya vería como cobrarle por lo menos una de varias posibilidades y sospechas que tiene referentes a algunos hechos internos. Por lo pronto esperaría.
Nick y Judy fueron asignados a patrullar sabana central. Mientras ambos se dirigían a los estacionamientos.
—Pelusa, ve por la patrulla y espérame a fuera—le comenta en una intersección-.
— ¿Adónde vas?
—Por unos cafés—le aclara simplemente-.
—Bueno, el mío…—más el zorro la interrumpe-.
—Con tres de azúcar y crema, lo que sea por ti—le dice mientras le guiña un ojo y se va por el otro pasillo-.
Ella simplemente lo ve marcharse, esos detalles eran tan comunes en él, siempre, cada día, hacia algo, detalles tan simples y desinteresados, pero todos con un único propósito, verla sonreír, hacerla reír, hacerla feliz. Lo hacía solo por eso.
Desde que todo el caso de los aulladores se terminara y ella fuera vista como heroína publica nuevamente, hubo…ciertas repercusiones. Muchos estaban ansiosos de conocerla, de verla y saludarla, pero había otros que la buscaban de manera…diferente.
Varios conejos o libres se interesaron por ella de manera más personal, no es que a ella le fuera incomodo o algo, pero no buscaba ese tipo de cosas. O no por lo menos con ellos, se rectificó, varios de ellos simplemente veían en ella un trofeo, una novia de adorno de la cual presumir y esas cosas. Un juguete codiciado por muchos y que querían obtener. Además para que negarlo, otros simplemente se querían acostar con ella y ya. Podía ver en ellos esos actos lambiscones y convenencieros. Pero cuando miraba a Nick… era justo lo contrario, cada acto, cada acción, no lo hacía por llamar su atención o cortejarla, lo hacía por el hecho de verla alegre, de verla feliz. Nunca había pensado en una relación inter-especie, pues son algo que nunca había visto en su pequeño pueblo, pero en Zootopia eran algo frecuentes y existía la venia de las leyes. Sin apartar el hecho de que Nick le parecía atractivo no solo en su personalidad.
Vemos al zorro con un par de recipientes fuera de la comisaria, llevaba escasos dos minutos afuera cuando en la acera frente a él un enorme vehículo se detiene. Acto seguido este abre la puerta del copiloto y sube de un salto cerrando la puerta al instante.
—Toma pelusa—le tiende el café a su compañera—Tal y como te gusta.
—Gracias Nick—lo recibe con gusto y le da pequeño sorbo, sintiendo la agradable sensación del líquido dulce y caliente resbalar por su esófago—delicioso-.
—Sabes, debes medir más tu consumo de azúcar—le apunta mientras bebe de su café-.
— ¿Qué? ¿De qué hablas?
—Que ya cargas mucho en tu interior al ser una coneja—le dice mientras la ve con una sonrisa-.
—Lo que pasa que a mí no me gusta, amargo y sin sabor como a alguien más—le señala mientras entre cierra los ojos— Además que estas tratando de insinuar-.
— ¿Yo? —Se señaló con una casi genuina confusión, de no haber sido por su dramatismo—Yo no estoy insinuando nada-.
—Claro que si…Y te lo he dicho muchas veces no me digas…
— ¿Tierna? —Le pregunto divertido al ver la cara de Judy-.
—No me digas tierna Nick—trato de sonar molesta pero su voz no coopero y salió más avergonzada que otra cosa-.
—Y ¿Qué tal adorable? —le pregunto esta vez sin burla y ve como Judy se sonroja un poco—Nadie te ve así ¿sabes? No te preocupes por eso. Para los demás eres la fuerte oficial Hopps-.
— ¿Y para ti Nick? ¿Cómo me ves a mí?—Le pregunta al tiempo que sujeta el volante de la patrulla con sus patas-.
—Como Judy Hopps—le contesta simplemente-.
—Con eso me basta—suelta únicamente—Si solo eres tú no hay problema-.
Nick se sorprendió, nunca pensó que Judy le consentiría a alguien llamarla tierna o adorable, mucho menos a él. Sin embargo eso le provoco una gran dicha en su interior.
—Es mejor comenzar nuestra ronda—le informa suavemente-.
Judy simplemente asiente antes de encender el vehículo nuevamente y dirigirse a la zona del centro. Por unos minutos solo hubo silencio, no uno incomodo, solo que los dos estaban algo ensimismados para hablar. Hasta que la herbívora volvió a hablar para romper aquel mutismo.
—Oye Nick—lo llamo con una pequeña sonrisa juguetona mientras lo miraba de reojo algunos segundos antes de concentrarse de nuevo en el camino-.
—Que pasa Zanahorias—responde cuando finalmente sale de su tren de pensamientos-.
—No es nada solo una pequeña advertencia—le dice de manera divertida-.
— ¿Advertencia? —Pregunta confundido— Y ¿Sobre qué?
—No te aproveches tanto de esto me oíste—le advierte con una mirada de malicia-.
— ¿O qué? —Le dice con burla al tiempo que la miraba divertido, que no se daba cuenta a quien le hablaba, al amo de las tretas-.
—Le diré a al jefe que tu pusiste la grabación de aullidos, durante el recorrido de los reclutas a la estación provocando que Lobato, Wolfstein, Barksen, Crawlers y los dos reclutas lobos comenzaran a aullar como lunáticos-.
Mirándola con ojos bien abiertos entre sorpresa y terror— ¡P-P-Pero! ¿Cómo te enteraste?
—Te conozco lo suficiente—le guiña un ojo—Seré buena contigo, yo no abusare si tú no lo haces ¿Trato?
Soltando un profundo suspiro—Trato…—Sabiendo que podría arrepentirse no pudo evitar preguntar— ¿Sabes algo más?
— ¿Tú que crees? —dijo sonriendo-.
Nick en ese momento recuerda algunas otras cosas, la broma de la copiadora, el incidente del azúcar y accidente con una de las cafeteras.
— ¿Quieres que te diga Nick? —Volvió a preguntar-.
—No, prefiero no saberlo— no es que fuera como un niño, no todo el tiempo y un par si paso como accidentes genuinos. Algo de sentido del humor en el trabajo no le hacía mal a nadie, aunque sabía que Bogo quería hallar al culpable, no para despedirlo, sino que deseara su despido-.
El día continuó con total calma después de esa pequeña guerra de poder, la coneja se había sumado un punto a su marcador personal al lograr chantajear a Nick aunque allá sido por un minuto, al parecer su convivencia con el zorro le pego algunas mañas. Desayunaron con total tranquilidad aunque el vulpino se encargó de resguardar bien sus alimentos pues no estaba dispuesto a perder otro batido especial de moras y Judy ante su actitud solo rodo los ojos, si fuera por ese zorro solo se alimentaria de moras. En fin su jornada termino sin grandes sobresaltos, alguna que otra infracción o una llamada de atención, pero nada más.
Una vez que regresaron y marcaron su salida. La coneja hizo una de sus inusuales invitaciones.
—Nick entrenare un rato ¿Quieres venir? —Lo invita con una cabezada-.
El zorro en antaño no era muy asiduo a los deportes, sin embargo la academia y Judy cambiaron esa cuestión en él, de manera rápida el vulpino se adaptó a las exigencias físicas que su nuevo estilo de vida y pronto se encontró disfrutando del ejercicio de manera moderada y relajándose enormemente con dicha práctica.
—Creo que algo de actividad me hará bien—reflexiono en voz alta dándole el sí a la coneja-.
—Bien te veré en unos minutos—Se despidió mientras se dirigía a los vestidores para hembras, mientras Nick hacia lo mismo en dirección contraria-.
Un rato después el zorro estaba en el Gimnasio de la jefatura estirando un poco sus músculos para prepararse, hasta que una voz llamo su atención-.
—Wilde, no pensé encontrarte aquí. —Nick escucho a sus espaldas-.
Al voltearse se encuentra con un gran tigre de bengala que al igual que él llevaba ropa deportiva— Colmillar, bueno es necesario mantener la condición o sino Bogo nos deja fuera—le contesta mientras se dirige a él-.
—Completamente de acuerdo… y que dices Wilde te gustaría practicar un poco—le dice señalando el ring con la cabeza-.
Volteando a ver el cuadrilátero— ¿Enserio? — le pregunta un poco intrigado-.
—Sí, me gustaría confirmar algo que dijo Del Gato, ¿Qué dices? ¿Aceptas? —le pregunta sonriendo-.
—Porque no—consiente mientras se dirige al ring con una sonrisa-.
Judy caminaba un poco apresurada, se había tardado más de lo que hubiera querido, pero se encontró con las oficiales Franscine y Louis, con quienes se quedó conversando un rato. Se extrañó al no ver al zorro esperándola afuera como cada vez que se tardaba de más. Una vez que por fin llego al gimnasio se quedó muy sorprendida por lo que vio.
Lógicamente vio a Nick, pero no estaba solo, el oficial Colmillar estaba ahí también, ambos en el ring en un encuentro de boxeo. Miraba como el gran felino trataba de acertar un golpe contra el canino, sin embargo este usaba su agilidad para evadir cada intento con suma facilidad y utilizando su velocidad lograba acertar golpes contra el tigre y alejarse antes del contraataque. Ya no recordaba lo increíblemente bueno que era. En la academia por curioso que suene también logro ser el primero de su clase, como también logro destacar en áreas que a ella le salieron un poco más bajas, sin duda era muy bueno en lo que se refería a la búsqueda de pistas y obtención de la información, como el interrogar y lograr leer el comportamiento. Sin embargo en lo físico, bueno era un depredador, contaba con más fuerza, ella era buena en resistencia y velocidad a distancias largas, al igual que en defensa, él lo era en las cortas, por cortos periodos de tiempo lograba ser mucho más rápido que ella y la fuerza era mayor sin duda. Además era increíblemente ágil logrando sacar mucha ventaja. Vio como el tigre arremetió con un golpe, solo para ver al zorro colarse, darle un gancho al hígado y después un derechazo directo a la cabeza, logrando desorientarlo lo suficiente para desestabilizarlo para que con un empujón cayera al piso.
—Creo que perdiste colega— le anuncia mientras se quitaba los guantes-.
—Si— le contesta mientras se incorpora y se sujetaba la cabeza—Creo que también me arrepiento de no haber usado el protector-.
—Yo siento que esa cosa me estorba, prefiero no usarla—le explica mientras señala la falta del mismo en su propio cuerpo-.
—Aunque confirme lo que dijo Del Gato, eres bueno, creo que puedes ser hasta mejor que Hopps—le señala-.
—De hecho ha habido más empates que ganadores—una tercera voz capta la atención del par de machos-.
Ambos voltearon a ver al origen de la voz solo para ver a la coneja de pelaje grisáceo verlos de manera curiosa.
—Hopps ¿Cómo estás? —saludo el felino mientras bajaba-.
—Yo estoy muy bien ¿Y tú? —Le pregunta al recordar los últimos golpes de Nick-.
—Estoy bien, aparte de mi orgullo no me duele nada…pero si me disculpan me retiro…
—Si quieres ve a la enfermería—le dice en broma el vulpino mientras sonreía-.
—Ni que hubiera peleado contra Bogo—le contesta mientras se dirige a la salida-.
Los pequeños mamíferos ven como el depredador termina por salir. Y se quedan en silencio unos minutos.
—Y bien Zanahorias ¿Intentaras sumar un punto en tu haber? —le pregunta mientras sonríe-.
— ¿Quisieras repetirlo? —Contesta con una ceja alzada-.
—En el momento no, ya estoy un poco cansado.
Si bien Nick era bueno y Judy también, una vez que se enfrentaban en el ring, la mayor parte de las veces termino en un empate técnico, aunque cada uno logro cosechar victorias, siendo la coneja la que llevaba la ligera ventaja.
—Eso imagine, yo usare la caminadora— le comunica al señalar dicha máquina-.
—Adelante, yo pasare por esta ocasión el cardio pelusa—comenta antes de dirigirse a las pesas-.
Judy simplemente ríe un poco, Nick siempre odiaba correr si de ejercicio se trataba, el zorro prefería más el ejercicio de aumento de fuerza, si bien Nick se veía delgado, no lo era ya tanto como antes y ese ligero aumento en su complexión física se debió a la masa muscular que fue adquiriendo con el tiempo, no en demasía pues el objetaba que de pasar perdería mucha de su agilidad que además de su ingenio era de sus mejores virtudes, por lo que se concentraba en ganar fuerza no masa. Como pasaba muchas veces con Judy, el zorro era más fuerte de lo que aparentaba.
Mientras Judy continuaba con su ejercicio cardiovascular, no pudo evitar que su vista se desviara a su compañero. Quien se encontraba demasiado absorto en su ejercicio como para notar el par de ojos amatista que lo observaban. Judy veía la casi imperceptible, debido a la ropa y al pelaje, masa muscular del vulpino, debía admitir que comparado con antes, ahora Nick era un espécimen muy atlético, tenía aquel porte de macho fuerte. Sacudió ligeramente la cabeza, debía mantener la cabeza en su lugar, primera vez que pensaba de alguien así, debía enfocarse, su vista la regreso al frente y continuo.
Nick estaba a la mitad de su serie cuando dejo de tener su concentración al 100% en dicha actividad, de manera sutil viro su mirada a la presa que se encontraba corriendo, le encantaba ver a Judy así, primeramente fue uno de los incentivos que tuvo para ir con ella cada vez, no podía negar la atracción física que sentía por ella, verla con aquella ropa ceñida a su escultural figura simplemente lo hacía babear, a veces casi literalmente, uno de sus mayores atractivos para él, eran los que se encontraba usando ahora, esas piernas estilizadas y fuertes. Ahogo un suspiro de frustración, simplemente había ocasiones en las que deseaba ser un conejo o por lo menos una maldita liebre. Si por lo menos hubiera llevado una vida un poco más decente su conciencia, o su estupidez, no lo estuvieran reteniendo, ¿Qué le costaría invitarla a salir? ¿Qué le costaría intentar hacerla feliz?
—"Nicholas Wilde…tienes miedo…por primera vez en mucho tiempo tienes miedo, miedo de que no funcione… De que te Rechace… De lastimarla…De herirla como los has hecho antes con otras"
Aun recordaba el día en que descubrió lo que sentía por su amiga. No le fue muy complicado asumirlo, ni mucho menos aceptarlo. Ella lo salvo en muchos sentidos y fue con ella cuando por primera vez abrió su corazón de manera sincera, se dejó expuesto ante esa coneja y ella lo protegió, le ayudo a sanar esa vieja herida. Hubiera estado más que dispuesto a ser del tipo de idiotas que lo harían todo por su chica, pero cuando estaba por invitarla a lo que podría ser su primer prototipo de cita, la realidad se presentó ante él. Judy era un animal de sentimientos e intenciones tan nobles, ingenua si, torpe, un poco, pero finalmente no tenía malicia en su interior, y él, que podía decir de sí mismo, se jactaba de ser un mujeriego, le rompió el corazón a muchas, y con otras ni siquiera se despido, simplemente las dejo en medio de la noche después de que se divirtiera, era un canalla. Y no solo eso, ¿Cuánto dinero ilícito no consiguió? ¿Cuántos delitos no cometió? ¿A cuántos no engaño? ¿De cuantos se aprovechó? Y ¿con cuántas no se acostó? Y como guirnalda del pastel. Ella no era de Zootopia, no era una citadina, no tenía conocimiento de las relaciones inter-especie, investigo un poco sobre las madrigueras. Un lugar tranquilo, un ambiente rural y sobre todo… tradicional.
Era obvio que Judy no lo era del todo, pero ¿Estar con un depredador? Bueno, eso escapa de la regla en todo sentido ¿No? Nunca podría permitir que alguien que pudiera lastimarla, que la pudiera matar si quisiera, fuera algo más que su amigo, estar más cerca el uno del otro. De seguro antes, en su juventud debió tener algunos novios, era lo más seguro, ahora era hermosa, siempre debió serlo.
Aunque desde esa charla en el puente, su lado egoísta, como llamaba al anhelo de su corazón por ese ser amado, quería hacer algo. Y lo peor de todo es que ya estaba ganando.
Finalmente después de 1:30 de ejercicios, los dos decidieron que era hora de parar, cansados pero relajados, los dos procedieron a estirar un poco sus músculos. Se separaron para dirigirse a las duchas. Una vez que estuvieron limpios y frescos se encontraron en el lobby. Los dos con un pantalón deportivo y una camisa del ZPD.
—Oye Nick—lo llamo un poco nerviosa-.
—Sí, ¿Qué ocurre Zanahorias? —le pregunta cuando aparto la vista de su teléfono para centrar su mirada en ella-.
— ¿Algún plan para hoy? —Ya no había momentos para cobardía, era momento de comenzar con el juego, si esperaba demasiado alguna otra se lo podría arrebatar y eso no se lo perdonaría nunca-.
—Tirarme en el sofá y comer chatarra con mucha soda—planeo después de unos segundos de meditación-.
—Que productivo— le apunto ella mientras rodaba los ojos-.
—Y mucho— ratifico él—Es lo único que hace que los lunes valgan la pena-.
—Y ¿Crees que haya lugar para mí? —Junto ambas patas delanteras en la espalda mientras sonreía, normalmente no usaba su ternura, pero sabía que así Nick nunca le decía que no, sabía que el zorro tenía una actividad en concreto y era hora de utilizar los consejos de su hermana, aun si eso requería someterse a…-.
Normalmente se hubiera negado o inventado cualquier excusa, ya que su plan completo, era ver una película un tanto…escabrosa, pero al ver la cara y pose de Judy no pudo articular una negativa por más que quisiera hacerlo—Si no tienes nada mejor que hacer, eres bienvenida—tendría que ser otra noche-.
—Perfecto solo espera unos minutos— y acto seguido se fue corriendo nuevamente al área de vestidores-.
Unos momentos después el zorro ve como ella regresa con una maleta deportiva de su talla— ¿Qué llevas ahí?-.
—Mi uniforme—le contesta simplemente con un encogimiento de hombros-.
—Y ¿Por qué no lo dejas aquí? Tienes otros en tu apartamento ¿no?
—Sí, si los tengo, pero no tengo esa costumbre-.
El vulpino simplemente asiente. Los dos no hacen más que dirigirse a la salida. Ya en la calle mantienen una placida conversación. Mientras se dirigían al apartamento del zorro, pasaron a una tienda para comprar lo que necesitaban para su pequeña reunión, del establecimiento al que entraron a los pocos minutos sale Nick cargando un paquete ridículamente grande y Judy sale de tras de él con una bolsa considerablemente más pequeña, una enorme ventaja de vivir en una ciudad donde hay mamíferos de todos los tamaños, es que comprando productos destinados a los grandes animales, uno simplemente solo tiene que comprar un par de cosas, ejemplo claro está en lo que el zorro llevaba, dos bolsas de frituras eran lo que transportaba, en tamaño elefante claro, eso sería más que suficiente para sus pequeños cuerpos, Judy era la encarda de llevar las bebidas. El resto del camino consistió en pequeñas bromas dirigidas al zorro por lo curioso que resultaba verlo así. Una vez que llegaron el zorro no perdió el tiempo y saco las bolsas que eran ligeramente más grandes que ellos y abrió una.
—Y ¿Cuál era la película que planeabas ver? —le pregunta antes de que el zorro se llevara la primera papita al hocico, haciendo que se detuviera en el acto-.
— ¿Película? —Pregunto algo sorprendido— ¿De que hablas? —Trato de fingir demencia-.
—Vamos Nick, sé que tu plan no era solo estar comiendo toda la tarde y parte de la noche—le apunto con obviedad—te conozco lo suficiente-.
Suspirando un poco—"Coneja astuta" Bueno… ese era el plan—Se rindió al fin-.
— ¿Era? Vamos solo por estar yo aquí no lo harás…Vamos Nick-.
—Zanahorias…—trato de buscar las palabras correctas—No eres del tipo de… ver este cine—trato de sonar lo más sutil que pudo-.
—Wilde— frunció el entre cejo y le dedicaba una mirada severa—Es mejor que la pongas-.
Nick la vio e intento suprimir una sonrisa, esa era la cara de su Zanahorias cuando hablaba enserio. Realmente estaba dispuesta a ver esa película ¿Por él?
Fuera o no el caso, lo conmovió, y mucho, causando un vuelco en su corazón.
—"Bueno…Tal vez salga algo bueno de esto" Muy bien pelusa—su sonrisa amable cambio, a la típica sonrisa cínica y majadera, tal vez su raciocinio ya se rindió y aprovecharía la situación,
— ¿Cual veremos?— como única respuesta inmediata recibió, la imagen del zorro yendo a las ventanas y taparlas con las gruesas y oscuras cortinas para después apagar la luz dejando la sala en total oscuridad-.
Suerte que Judy ya se había sentado puesto que no habría podido ver nada, ya que no contaba con visión nocturna como el depredador que ahora se movía con libertad en la oscuridad. De un momento a otro la pantalla se encendió mostrando la selección de filmes.
—La película se llama…—Nick comento mientras buscaba en Netflix desde su celular el cual estaba sincronizado a la pantalla y se sentaba al lado de la coneja sujetando las dos enormes bolsas de botanas— Viene por ti—Susurro al tiempo que ponía play…
