NOTA DEL AUTOR:

Aquí les traigo otro capítulo, realmente adoro las muestras de apoyo que tiene este proyecto, a todos los lectores ya sean que comenten o no les doy unas sinceras gracias. Aquí les dejo el capítulo de la semana y las cosas pueden comenzar a profundizarse respecto a ciertas facetas de los personajes. O lo hare respecto a mi punto de vista.

Los minutos no paraban de correr. El par estaba completamente concentrado en la pantalla, ambos consumían de las botanas, pero era brutalmente obvia la diferencia. La pata del zorro pasaba a la bolsa rápidamente para seguir comiendo de manera casi constante, mientras se notaba una pequeña pata gris que se acercaba lentamente a la comida y la tomaba de manera temblorosa. Las sodas se habían ido vaciando, con el mismo pasar del tiempo.

La cara confianzuda y decidida de la coneja había caído con la primera media hora. Literalmente Judy tenía el corazón en la pata, bien lo admitía era realmente miedosa si se trataba de cine, lo cual era algo muy irónico si tomaba el hecho de que arrestaba a criminales peligrosos sin siquiera temblar o ponerse nerviosa. Pero ver películas era algo completamente diferente, ella tenía gustos muy contrarios a Nick en algunos sentidos y este era el más contrastante. Cuando se dio cuenta la primera vez fue en la ocasión que estaban en una situación parecida, bien, nunca la había gustado admitir que era una miedosa para eso, fantasmas o cosas sobrenaturales le daban escalofríos y si se combinan con muerte y sangre era peor, en aquella ocasión el zorro puso una película que le dio pesadillas por su siniestro personaje por dos días, pumpink-head en definitiva no la volvería a ver, aunque su grito pareció asustar más al zorro que la película en sí, la cara de Nick al comprender su miedo fue una mezcla entre burla y confusión que seguía muy presente en su mente. Pero tenía que controlarse, Sara le aconsejo entrar en el mundo de Nick, compartir sus gustos y tolerarlos. Nunca lo haría si no fuera por una solo cosa, Nick lo había hecho y lo seguía haciendo, siempre que le tocaba ella escoger el entretenimiento escogía cosas más acorde con ella, películas que según las palabras del zorro eran, cursilerías sin sentido, o sentimentalismos extremos. Se notaba a leguas que él detestaba esas películas, pero sus quejas nunca pasaron de un breve suspiro. Sin importar nada el no pronunciaba su irritación o aburrimiento. Porque respetaba sus elecciones, pero ella vio como el no hacia eso con lo que el escogía, escogía siempre acción o investigación, pero sabía que su gusto estaba en las películas de terror, gran e inmenso terror. Pero si Nick hacia eso por ella, ella lo haría por él.

Nick se encontraba absorto viendo la película sin dudo adoraba el cine de horror, más aquel que se producía en el país del sol naciente, simplemente cuando se mezclaba el terror con sangre era increíble mejor cuando se adentraba en el contexto de una criatura que perseguía mientras se arrastraba de forma escalofriante, sin embargo una parte de su cabeza estaba preocupada por la coneja al lado de él, notaba que Judy ahogaba pequeños gritos y respingos, era obvio que se encontraba asustada, ¿Cuánto realmente? No lo sabía, pero la emoción del miedo se encontraba en ella, hubo ocasiones en la que hubiera preferido mejor detenerla y ya, pero solo bastaría con la imagen de una coneja que lo miraba molesta para frenarlo, si había algo más grande que el miedo de Judy, este era su orgullo por lo que se abstenía de detenerla e iniciar mejor otra reproducción. Pero solo bastaron unos minutos más para sentir algo que lo dejo estático y con los ojos muy abiertos.

Judy se había acurrucado a su lado, cuando salió de su estupor inicial el volteo a verla ligeramente, no despegaba la vista de la pantalla, hubiera intentado hacer o decir una de sus típicas bromas o comentarios, pero su cerebro no lograba hacer la sinapsis. La calidez del cuerpo de la coneja comenzó a esparcirse en su ser. En estos momentos Nick no podía negar que seguía siendo un animal, lo sentía cada vez que ella estaba así de cerca, sus instintos comenzaban a hacerse escuchar, era la primera vez que le pasaba con una hembra, pero sentía la necesidad de Judy, de estar con ella, de protegerla, de que fuera suya. Su lado racional objetaba pero su lado animal ya tenía muy en claro que era lo que quería. Quería como pareja a Judy y eso era lo más lógico, en cuanto comenzó a verla de esa manera dejo de ver a todas las demás féminas de su alrededor. Su especie era conocida por ser monógama siempre que ya estuviera con una pareja en una relación y se caracterizaban por ser muy fieles durante el lapso que la relación pudiese durar. Pero ahora, su subconsciente ya había escogido a alguien y no le permitiría ver a otro lugar. Pero a más tiempo pasaba más le costaba controlarse. Ahora era peor, su cercanía sumado a su, para él, adictivo aroma no le permitían pensar con toda claridad. Hasta que ocurrió lo que termino por derramar el vaso fue que Judy lo abrazo por un brazo con fuerza. De manera inmediata hubiera quitado su brazo para alejarlo de ella, y lo hizo con un movimiento lento ante la mirada de la coneja, pero no para alejarlo de ella, lo que hizo fue pasarlo por encima de sus hombros y acercarla más a él mientras sonreía.

—No te preocupes…—Su suave voz capto la atención de ella—Yo te protejo—le susurro ante la interrogante mirada, no pudo evitarlo, aquellas palabras fueron honestas, el instinto de protección hacia ella era mucho -.

Ante aquella penetrante mirada y sus palabras que a ella le parecieron en extremo sinceras no pudo hacer más que sonreír mientras detallaba esa extraña calidez que esa garra sobre su hombro le transmite, enfoco nuevamente su atención a la pantalla y por alguna razón ya no sintió temor, la paz que le brindaba la cercanía al zorro era tal que simplemente su mente se relajó como nunca, lentamente, muy lentamente comenzó a apoyarse sobre él, si lo noto o no, no presentó ninguna objeción o protesta. Fue cuando comprendió, era Nick, él era el indicado su corazón se lo decía. No había ninguna duda.

Poco a poco el ambiente se fue serenando, la película siguió pero ninguno le prestaba la atención debida. Cuando por fin termino debía ser cerca de las 10:18 pm. Nick sabía que Judy se había quedado dormida, hace unos 12 minutos que no se movía y su respiración era lenta al igual que profunda, espero unos diez minutos más para asegurarse que estaba bien dormida para comenzar la lenta tarea de separarse de ella, cuando por fin estuvo libre, se incorporó solo para verla detenidamente. Verla en ese estado era tan…se veía realmente tranquila, serena, tan indefensa, tan frágil. Judy había cambiado desde que la conoció, había aprendido muchas cosas, sabía que no todo era blanco o negro, trataba de ver entre los animales y ya no ser tan ingenua. Estaba más alerta, en esencia había madurado un poco, pero no con todos, al menos no con él. Esa coneja tenía confianza y fe ciega en él, nunca dudaría de algo que le dijera o desconfiaría de él. Fue uno de esos aspectos que hicieron verla con diferentes perspectivas, que al resto, su confianza en él. De no haber cambiado tenerla en esa posición hubiera sido de gran importancia para aprovecharse de ella, prácticamente estaba servida en bandeja de plata, sería tan fácil manipularla para él. Pero no lo haría, antes pudo haber sido frio y cruel para algunos. Pero ella lo cambio

—Zanahorias…—la llamo en un susurro, más la coneja ni se inmuto, sonrió un poco-.

Después puso su garra derecha en su mentón en gesto pensativo, evaluando las opciones hasta que simplemente se encogió de hombros. Al fin no era tan mala idea. Se acercó a la hembra y con sumo cuidado la cargo en pose matrimonial. Ella se movió un poco pero se acomodó rápidamente en el pecho del zorro. Nick simplemente sonrió y se dirigió a su habitación, no iba a despertarla, era mejor que se quedara ahí esa noche. Una vez frente a la cama, la cual era de tamaño matrimonial, con una sola pata se encargó de quitar la sabana para enseguida recostar a la bella durmiente con un gran cuidado de no despertarla. Una vez terminada esa tarea se encargó de cubrirla, estaba a punto de salir cuando volvió a fijarse en su rostro. No pudiendo resistirse saco su celular. La luz de la luna se colaba por la única ventana del cuarto dando así la iluminación más que suficiente para la foto que Nick tomo de ella, una imagen hermosa. Una vez que comprobó que la foto había salido bien volvió a acercarse y le dio un pequeño beso en la frente. Cuando termino salió de la habitación, por esa noche el dormiría en el sofá. De haberse quedado escasos diez segundos más hubiera escuchado a la coneja suspirar su nombre entre sueños. Al tiempo que hundía la cabeza y se abrazaba a la almohada que tenía impregnado el aroma de Nick.

Un nuevo día comenzaba, a pesar de tener siempre la alarma del despertador puesta Judy, realmente no era alguien quien lo necesitara, puntual como siempre se despertó, notando claramente que no era su apartamento, la cama era grande y espaciosa, la habitación también lo era, pintada de un color azul tono pastel, pero las paredes… extrañamente no había ningún adorno o decoración, ni una sola fotografía… nada. Viro un poco la visión a la pequeña mesa de noche al lado de la cama, y por fin dio con algo, justo ahí se encontraba el único objeto "personal" en la habitación, en un marco perfectamente cuidado se hallaba una fotografía. Era la fotografía de cuando Judy le puso su placa a Nick y lo nombraba oficialmente como oficial. Ella jamás había estado dentro de la habitación del zorro, pero por cómo estaba el resto de la casa, o sea igual, sin ningún adorno o algo por el estilo, le daba cierto cosquilleo que solo tuviera esa imagen, con ella. Realmente Nick era muy, muy reservado con respecto a su vida, no decía nada de su familia o su pasado más allá del incidente de los exploradores. Rayos ahora que lo pensaba no sabía ni su cumpleaños, la última vez que pregunto por eso, le dijo que ya había pasado zanjando la conversación Nunca pudo sacarle ese dato tan importante. En fin deteniendo sus trenes mentales, se levantó con cuidado, aun vestía la ropa que tenía cuando salió del gimnasio de la comisaria. Con gran sigilo abrió la puerta y se dirigió a la sala, ahí encontró una imagen muy tierna para ella. El vulpino se hallaba completamente dormido en el sofá, literalmente a pata suelta. Se dio cuenta de que aún era muy temprano y el apartamento del zorro quedaba más cerca del trabajo, por lo que tendría tiempo para darle a su querido zorro una sorpresa. Se dirigió a la cocina rezando por encontrar algo más que moras.

Nick comenzó a moverse, o más bien una parte de él, su nariz comenzó a moverse al captar un agradable aroma, uno que si bien reconocía, en los últimos tiempos no le era muy común, sobre todo entre semana. Abrió los ojos con pereza pues realmente era temprano, rasco su nuca en la que intentaba espabilarse, dos minutos después se levantó del mueble al tiempo que se dirigía a la zona de dónde provenía el aroma. Cuando entro en la cocina en la mesa que se encontraba ahí encontró dos platos, en ellos había pan tostado con mantequilla y jalea de mora junto con dos humeantes tazas de café recién hecho. Su cerebro no podía procesar tal escena hasta que una conocida, y porque negarlo, adorada voz lo saco de nuevo a la realidad.

—Buenos días Nick—él volteo a verla al instante-.

Ahí estaba una coneja de pelaje gris, ya completamente uniformada y lista para el trabajo, mientras en su rostro portaba una radiante sonrisa.

—B-Buenos días zanahorias— apenas logro articular-.

—Vamos…—Hizo una seña a la mesa—El desayuno se enfría.

De un momento a otro el zorro ya se encontraba sentado a la mesa con el plato enfrente. Pero solo miraba el contenido. ¿Por qué lo había hecho? ¿A qué hora se despertó? Y lo más importante ¿Por qué le removió tanto internamente? Oh sí, claro, no era alguien de desayunar, no por lo menos en días laborales, ni comida "casera". Pero lo más importante, era la primera vez que alguien le hacía el desayuno desde… y también era esto lo que solía prepararle en las mañanas… Hubiera continuado pensando de no ser…

— ¿Nick? —Judy había estado comiendo un poco mientras veía algunas noticias en su teléfono, pero el prolongado mutismo del vulpino la hizo elevar la vista y darse cuenta que no había ni siquiera probado un poco— ¿Estas bien? — le pregunto preocupada, hasta que una idea le vino a la mente dado el comportamiento de él— Acaso… ¿Acaso no te gusta?—Pregunto al tiempo que inconscientemente sus orejas bajaban, nos es que fuera un gran detalle pero…literalmente lo hizo con amor-.

— ¿Eh? —ante la última pregunta logro reaccionar— ¿Qué? —luego reacciona y ve la comida en su plato—No, no, no es eso, es que yo—Su voz se escuchaba algo inestable—No importa—logro enfocarse de nuevo poniéndose en control—No digas tonterías pelusa, de hecho acertaste con uno de mis favoritos—le dijo con total honestidad al tiempo que tomaba uno y le daba un buen mordisco, sorprendiéndose—Vaya— comento con la boca llena antes de tragar— Esta increíble-.

Riéndose ligeramente, con todo el tiempo que llevaba de conocerlo aprendió lo suficiente para saber cuándo realmente era sincero o mentía y para su dicha era la primera—No es para tanto, solo es algo de pan y ya…

—Déjame decirte que te equivocas, está realmente rico "Me recuerda…"Y ¿A qué se debe este delicioso amanecer? —Le pregunta al tiempo que pasaba la melancolía al seguir comiendo-.

—Bueno…es mi forma de agradecerte por el asilo de anoche y…mi manera de pedirte disculpas—le dijo algo sonrojada pero gracias a su pelaje no se notaba-.

— ¿Disculpas? —enarco una ceja por eso—Disculpas ¿Por qué?

—Por haberte quitado tu cama…enserio lo lamento—le dijo con toda honestidad causándole ternura al zorro-.

—Oh, con que es por eso, Zanahorias no tienes nada de que disculparte—trato de detener a la coneja, más no funciono-.

—No si tengo que hacerlo, ¿Por qué no me dejaste en el sofá? Yo habría estado más cómoda que tu ahí-.

Nick sabía que no podría detener a la coneja en sus disculpas, estaba en su naturaleza después de todo—"Naturaleza" —Fue cuando una idea se le vino a la cabeza—Simple Zanahorias no está en mi naturaleza dejar a una dama en el sofá, pero está bien, te puedo decir que con esto quedo más que saldado—enseguida tomo de la taza que Judy le preparo y bebió el líquido—Wow—Se asombró— ¿Qué le pusiste?

—Tiene un poco de canela ¿enserio te gusta? —Ella recordaba que a él le gustaba el café, amargo y sin sabor, según lo describía ella-.

—Sí, esta delicioso, además—le apunto antes de darle otro trago— Es lo mejor para despertar por semejante hora, zanahorias ¿Enserio te levantas a estas horas diario?

—Lo que pasa es que a mí no me gusta llegar justo a la hora, prefiero la anticipación—le apunto con una sonrisa, su esfuerzo por darle a Nick un dulce despertar por lo menos rindió sus frutos-.

El par de amigos continuo con su ligero desayuno, después de terminar el zorro se fue a cambiar. Y por primera vez en meses él se encontraba listo y en camino mucho antes de que comenzara su turno. Sin duda muchos lo verían raro si se llegaran a enterar-.

Es cierto que en un principio muchos, si no es que todos los oficiales machos comenzaron a esparcir el rumor que él y la coneja salían, en un principio nunca le prestó atención, pero luego se dio cuenta que cada vez más se hacían más rumores, por lo que comenzó a disipar todos y cada uno. Por suerte nunca llegaron a oídos de las hembras, de lo contrario nunca se habría desecho de ellos. Pero viéndolo desde una perspectiva más amplia era lógico que se esparcieran esos comentarios, después de todo no era un secreto para nadie que ambos se llevaban demasiado bien, se lanzaban una que otra insinuación en broma y eran muy cercanos uno del otro. En su defensa puede decir que solo desea estar lo más cerca de ella, el porqué de la coneja de seguir con él era un misterio, demostró que tan importante era él para ella desde aquel momento que lo fue a buscar bajo el puente, lo apreciaba por ser quien es. Nunca llegaría a entender a esa bola de algodón por completo.

En fin llegaron a la comisaria unos veinticinco minutos antes de que su turno iniciara, el recinto estaba relativamente vacío dado a que se acercaba la hora del cambio de turno. Sin embargo vieron que su buen amigo Garraza ya se encontraba en la recepción, pero viendo la falta de comida o golosinas, supusieron que no había llegado hace mucho. Los pequeños mamíferos se aproximaron para saludarlo. Él se encontraba algo concentrado viendo unos papeles lo que nunca dejo que se percatara de su presencia hasta que los escucho saludarlo.

— ¡Buenos Días! — lo saludo Judy con un poco más de entusiasmo del habitual, sacando al felino de los papeles que sostenía frente a él-.

Un poco sobresaltado por el saludo se fijó sobre el escritorio y ahí encontró a la pareja más tierna del ZPD—Vaya, buenos días— enseguida se fija en la hora para confirmar que no era tan tarde—Creo que hoy decidieron llegar más temprano-.

—No es tanto solo unos minutos antes de lo normal—le dijo la coneja mientras también revisaba la hora-.

—Bueno en ti no es tan raro, pero…—enseguida enfoco la mirada en el zorro-.

Nick inmediatamente detecto esa mirada maliciosa en el rostro de su colega y por alguna extraña razón por primera vez se puso nervioso y juraría que un tenue y casi inexistente rubor se apodero de sus mejillas—Hay cosas que pasan muy rara vez en la vida, una de ellas es que me levante temprano— se apresuró a decir mientras por alguna razón sintió el impulso de desviar la cara a otro lugar—Que búfalo mala cara no se acostumbre o más bien que ni se entere.

—Tienes razón esta seria ¿que la cuarta vez que no llegas justo a la hora? —Pregunto divertida la coneja mientras hacía memoria de las escasas veces que su compañero llegaba temprano-.

—La quinta Judy— corrigió el felino—Pero tienes razón Nick pueden pasar cosa muy raras…pero no importan por ahora—cambio de tema completamente mientras sacaba una caja de Donas— ¿Algo dulce para iniciar el día? — les ofreció con la esperanza de que la coneja se acercara y comprobar la idea que le cruzo por la cabeza-.

—Esta vez no puedo negarme—dijo al ver una con glaseado rosa que se le antojo en cuanto la vio— ¿Tú quieres una Nick? —le pregunto con una sonrisa mientras se acercaba-.

—Que sea de chocolate por favor—acepto-.

Lo que ninguno de los dos supo, es que Garraza en cuento se acercó la coneja dio una sutil olfateada y suprimió un grito de emoción cuando confirmo que la coneja tenía impregnado en ella el claro aroma del zorro que la acompañaba.