NOTA DEL AUTOR:

Primero gracias por el apoyo. Enserio no creí que agradara a muchas personas. Ahora lo que pasa con el enfoque respecto a Nick, debo admitir que se que nada cambia más a alguien, que no sea una perdida traumatica de un ser querido. Así que decidi hacer eso con Nick para explicar su forma de ser al inicio de la película. Para que entiendan el concepto del como se siente internamente espero plasmarlo bien.

...

Judy se quedó ahí con Nick llorando en su pecho mientras este la abrazaba con desesperación como si temiera que en cualquier momento pudiera desvanecerse en el aire. ¿Cuánto tiempo llevaban en esa posición? ¿Quién sabe? Realmente no le importaba, ni le interesaba saber. Lo único que importaba era Nick, que estuviera bien, que le permitiera a esas heridas sanar, que dejara de sufrir, pues no se lo merecía, ya había sufrido mucho.

Por su parte Nick, había perdido la noción del tiempo, nunca creyó que Judy lo seguiría, que lo encontrara. Pero le agradecía infinitamente a la vida por habérsela encontrado, todo ese día había sentido frio, el frio sufrimiento, sus gélidas garras sobre su ser provocando más y más dolor. Y ahora estar entre esas cálidas y suaves patitas le daban un calor tan reconfortante, alejaban el dolor, traían la paz a su corazón, le devolvían la vida que una vez había creído perdida, aquella parte de su ser que pensaba que estaba muerta. Le traían el consuelo tan anhelado por su alma.

Finalmente Judy sintió como el llanto iba cediendo, la respiración de Nick poco a poco se normalizaba, lo peor había pasado. Más el abrazo nunca se rompió. Nick se mantenía junto a Judy, su cabeza reposaba sobre el pecho de ella mientras esta seguía acariciando su pelaje buscando calmarlo. Judy ve el cielo notando que se hace tarde, sabe que no puede dejar a Nick solo, no en ese estado tan…indefenso. Por lo que con suma delicadeza vira la cabeza del zorro haciendo que se miren a los ojos, en su mirada ya no hay sufrimiento, si no incertidumbre, igual que un cachorro desamparado.

—Es hora de ir a casa Nick—le susurra-.

Nick ve a Judy, baja la mirada unos momentos hasta que asiente—Está bien—aprueba mientras empieza a separarse lentamente de aquella sensación cálida de protección y dirige su atención nuevamente a la tumba—Adiós mamá—suelta suprimiendo un nudo en su garganta-.

Comienza el proceso de ponerse de pie nuevamente, sus patas traseras estaban algo entumidas por la posición en la que se encontraba anteriormente, finalmente con algo de inestabilidad de por medio logro incorporarse, voltea a ver y ahí se encuentra su amiga, su incondicional y querida zanahorias, a su Judy. Ella le tiende la pata mientras sonríe de manera dulce, vuelve a tomar la maleta que había dejado en el piso, él se aproxima los escasos pasos que los separan, en cuanto están lo suficientemente cerca ella sujeta su pata de manera conciliadora mientras comienza a guiarlo para comenzar su camino a la salida, pero él se detiene a los pocos pasos, para darle una última mirada al lugar de descanso del único ser que durante mucho, mucho tiempo fue la única quien realmente se interesó por él, claro, hasta que llego Judy a su vida veinte años después.

Con toda la calma del mundo ambos salieron de aquel pacifico lugar. Judy en ningún momento soltó la pata de Nick y este nunca se separó demasiado de ella, se encaminaron al hogar del zorro en un silencio necesario, o por lo menos necesario por parte de Nick quien necesitaba lidiar con muchas emociones reprimidas a lo largo de los años. Judy lo comprendía lo mejor que podía, agradecía infinitamente tener a un a sus padres con ella, pero no podía ni imaginarse lo que el pobre vulpino estaría sintiendo justo en esos momentos, literalmente ella lo llevaba de la mano a su casa pues este parecía ausente del mundo y con justa razón se repetía en la cabeza de la lepórida. En fin con media hora de camino llegaron a su destino. Entraron al complejo y subieron hasta alcanzar la morada del zorro, entraron, Judy se encargó de cerrar la puerta tras ella y se dirigió al sofá para que Nick se sentara, pero antes decidió que lo mejor sería que su compañero se pusiera algo más cómodo.

—Nick…—lo llama con suavidad— ¿Por qué no vas a cambiarte? —le indica mientras señala con la cabeza la habitación de él-.

Nick asiente sin emitir sonido alguno y se adentra en su cuarto para quitarse el uniforme.

Inmediatamente Judy se ve a sí misma, mientras pensaba, hasta que llego a una decisión con respecto a lo que haría. Lo mejor era que ella se quedara ahí por esa noche, su preocupación por Nick era mucha, no correría el riesgo de dejarlo solo con un millón de pensamientos sombríos, no, lo mejor es que tuviera a alguien quien se cerciorara de que no hiciera algo estúpido por culpa de tantas emociones juntas. Ella se quedaría y lo cuidaría, tal vez para mañana por la mañana ya estaría mejor, su tiempo de mayor necesidad era ese y no lo dejaría afrontarlo solo. Se metió al baño para ver que podía hacer, lo mejor era que ella también se pusiera algo más cómodo que el uniforme, el problema es que no tenía ropa, bueno algo de ingenio bastaría. Se quitó las muñequeras, seguidamente procedió a quitarse el chaleco, después siguió el cinturón y las tobilleras, finalmente procedió a quitarse la camisa azul del uniforme solo quedando en la ceñida camiseta color blanco que siempre se colocaba debajo el uniforme, luego miro la maleta que había llevado consigo, rogo a todo lo que se le ocurrió no haber sacado todo de la última vez que la uso y por suerte no lo hizo, ahí encontró un short de color rosa, no era un mallon como hubiera preferido pero peor era nada, termino de cambiarse y se miró una última vez, camiseta ceñida y un short que apenas le cubría más de la mitad de los muslos, no estaba tan mal, considerando que tenía ropa aún más pequeña, se miraba muy decente. Guardo todo lo demás y salió nuevamente a la sala. Nick aun no salía por lo que se fue a sentar al sofá a esperar a que saliera. Unos minutos después salió al fin. Nick vestía un short color negro y una playera simple color azul. Con paso lento se dirigió nuevamente al mueble donde tomo asiento mientras miraba el piso. Judy únicamente se puso de pie para así quedar a su altura y se dirigió a él.

— ¿Estas un poco mejor? —le pregunta con voz suave-.

—No sé—fue su única respuesta y de las únicas palabras que había dicho en un buen rato, pero igual era suficiente para entre ver mejor su estado, su voz aun salía desbalanceada-.

Judy únicamente camino sobre el mueble hasta quedar al lado de él y lo abrazo con cuidado— ¿Es por esto que no celebras tú cumpleaños verdad? —le pregunta sin romper el contacto-.

La pregunta de la coneja fue suficiente para poner tenso al cuerpo del zorro— ¿C-C-Como…?—trato de articular pero ella se le adelanto-.

— ¿Lo supe? —Adivina—Eso no importa, lo importante es que no estás solo… dime ¿Quieres hablar de esto? —Se separa un poco para que puedan verse a los ojos-.

Nick la mira y luego ve lo que trae puesto ahora— ¿T-T-Te quedaras esta noche?

—Te lo dije, no estás solo.

—Es… Es… Es una historia no muy feliz—le revela un tanto inseguro-.

—Y me la quieres decir—le dijo sin presionarlo, dándole a entender que no estaba obligado a hablar y que si así lo deseaba era libre de mantenerlo guardado-.

—Todo…—soltó un suspiro—Todo empezó desde… desde el incidente con los exploradores…lo que ellos me hicieron, esa noche regrese a casa llorando, mamá se dio cuenta de cómo venia, simplemente entre y me encerré en mi habitación, simplemente lloraba, mi sueño se había convertido en mi pesadilla… pero entonces la puerta se abrió, y ella entro… me pidió que le explicara qué había pasado, por qué había regresado así, lo único que hice, fue, fue llorar más mientras me recargaba en su regazo…nunca tuve el valor de decírselo, jamás lo hice—dice mientras trata de mantenerse lo suficiente sereno para hablar, más su cuerpo no ayudaba pues en su garganta estaba un gran nudo—Poco después, yo, yo ya no era él mismo, en la escuela en todo, simplemente dejo de importarme, me lastimaron, me lastimaron tanto, que, que todo termino. Mamá me preguntaba qué ¿Qué me había pasado? ¿Qué le había pasado a su niño? Me metía en problemas, peleas o actos de vandalismo… así habían ido pasando algunos años…me escapaba de la escuela, pasaba mucho tiempo en la calle, fue cuando había empezado a aprender, ha, "a aprender mi naturaleza" —dijo con desprecio mientras recordaba—Hasta, hasta que una vez me… me arrestaron—dijo con pesar y vergüenza—apenas tenía once años, prácticamente era robo…llamaron a mi madre para que me sacara de ahí…la decepción en su mirada, el dolor que vi en sus ojos…la vergüenza que sentí el que ella me viera esposado. Cómo un criminal. Cuando salí, el camino a casa fue silencioso, ella no me miro ni una vez, no me hablo. Estaba tan decepcionada de mí. Y con justa razón.

Después las cosas ya no fueron las mismas… la estaba perdiendo, estaba perdiendo a mi madre. Fue cuando decidí enmendar todo o intentarlo. En la escuela… comencé a ir de nuevo, tome cursos, haría todo para recuperarme y graduarme. Le daría esa sorpresa, rectificaría mi camino. Y lo estaba logrando. Ella nunca supo nada de lo que hacía, pensaba que seguía igual. Hasta que…llego este día.

Me desperté igual que siempre, no esperaba nada, no por cómo me había estado comportando…Pero vaya que me equivoque…Cuando salí. Mamá estaba fuera de mi habitación y me recibió con un abrazo. Y me dijo "feliz cumpleaños Nick" —ante el recuerdo que le traía alegría o que debería de hacerlo le saco más lágrimas, sí, le traía alegría, pero también fue contaminado de la amargura y el sufrimiento— su rostro volvió a ser aquel que desde mi arresto se había esfumado, el desayuno transcurrió cálidamente y antes de que fuera a la escuela me dijo "Espero que esta noche tengas hambre y ganas de pastel" Y me dio un pequeño beso en la frente. Ese día precisamente tenía varios exámenes, estaba listo para demostrarle que era yo de nuevo.

Más tarde ese mismo yo regresaba a casa, en mis patas sostenía con orgullo las notas de ese día. Calificaciones excelentes, todas y cada una. Mamá estaría orgullosa…—El rostro de Nick se ensombreció mientras su mente lo regresaba a esos instantes— Pero cuando llegue… Una patrulla… una patrulla estaba fuera de la casa… y los oficiales afuera como esperando… Yo, Yo no entendía, simplemente me acerque. Preguntaron si era yo Nicholas Wilde a lo que yo respondí que sí y me dijeron… Qué. Que mamá, había, había muerto—dijo mientras su voz se quebraba—Mi mundo, mi mundo se detuvo, solté los papeles en mis patas, comencé a llorar mientras caía al piso de rodillas, me ayudaron a entrar a la casa y fue cuando entre lágrimas les pedí una explicación. Dijeron que cuando había salido a comprar mi pastel—Negó con la cabeza como si aun después de tanto no le encontrara sentido o no lo entendiera aun— un accidente en una intersección. No pudieron hacer nada. Simplemente de un día a otro, yo, yo estaba solo, quien fue el único ser que se preocupó por mí, quien era la única quien me quiso alguna vez, quien no veía un simple zorro embustero y criminal. Ya no estaba—Su voz por escasos segundos se colmó de ira en la última frase mientras lo recordaba nítidamente— Simplemente era yo solo contra el mundo cuando apenas tenía doce. Luego vi todo, todo lo que me esforcé, todo lo que hice para ser alguien mejor. Y ¿esa fue mi recompensa? ¿Eso es lo que me gane? Fue cuando comprendí que de nada serbia ser alguien bueno cuando no tienes una recompensa…Si a los buenos les pasa eso, yo ya no quería eso. Si querían volverme un monstro, sería el peor.

—Fue cuando me convertí en lo que conociste…—.

—No digas eso—le dice al borde del llanto—Nick, siempre has sido bueno…

—No—niega mientras lloraba y se abrazaba más a la coneja—Soy un delincuente… Y mi madre se fue pensando en lo mismo…—soltó con pesar—No soy más que un vil estafador.

—No, no pienses en eso—le dice cuando las lágrimas empiezan a fluir por su rostro—Estoy segura que ella lo sabía, sabía que eras un buen chico, y aun ahora lo sabe—le comenta mientras lo acaricia por detrás de las orejas—Desde algún lugar, ella te observa, te ve, y te sigue cuidando. Y estoy muy segura que cuando te puse esa placa en tu pecho, nunca pudo haberse sentido más orgullosa de ti.

— ¿Tú crees? —le pregunta entre sollozos—La vida me ha arrebatado todo. ¿Qué fue lo que hice? ¿Por qué me castigaron de esa manera?

—Nick, la vida…la vida no nos pone retos u obstáculos que no podamos cruzar o superar, mira hasta dónde has llegado. Mira lo que has conseguido. Tu mamá, Elena—Sonrió al decirle aquel nombre que Nick no había escuchado en tanto— Debe de estar tan orgullosa de ti. Y siempre lo estuvo y lo estará. Y Nick, recuerda y tenlo muy presente…todos, todos estamos en un tren, en el tren de la vida, y cerca de nosotros pueden haber seres que nos acompañan, y a nuestro lado se sienta alguien muy querido. Pero conforme pasa el tiempo, aunque no nos guste, algunos tienen que bajar, les tocaba bajar en esa estación y mientras unos bajan otros suben—Comienza a citar mientras pega su mejilla con la del vulpino y sus lágrimas se juntan—Incluso llegara el día en que ese asiento a tu lado se vacié, pero alguien más llegara para que no estés solo. Porque nunca lo estarás Nick, me entiendes. Así es el camino de la vida y recuerda que el momento para bajar de ese tren también llega para ti, bajaras y veras en esa estación a todos y cada uno de los que conociste esperándote y darte la bienvenida, entre risas y sonrisas te unirás a ellos—cita con clara dificultad para hablar entre el mar de sentimientos pero igualmente dispuesta a hacer verle a Nick que ella está ahí para él—Y no importa si yo también tengo que bajar algún día, recuerda que hasta ese momento estaré contigo como tú lo estás conmigo. Siempre estaré para ti Nick, en las buenas y en las malas yo estaré contigo. Y no te abandonare, te lo prometo y te lo Juro, No estarás solo mientras yo esté aquí.

—Gracias…Judy gracias—le dice con infinito alivio-.

Ambos se quedan en ese abrazo. Nick buscando protección contra los demonios de su pasado, aquellos seres abstractos que están en el fondo de su ser y que en muchos casos llevan su rostro, nunca dejando descansar su mente que a la larga se fatiga. Y Judy brindando la seguridad que él necesita para continuar, para continuar luchando. Nick continuo con el llanto, estaba cansado, cansado de fingir estar bien, cansado de llevar la máscara, cansado de ser el fuerte, sentía que ya no podía más, de estar solo los deseos de terminar lo que según él es una serie de eventos que culminan en sufrimiento, que muchos denominaban vida, para él sería lo más factible ¿Cuánto se quedaron así? No lo saben. Pero el cansancio poco a poco va haciendo acto de presencia en ellos. Y ¿Cómo no? Si el último par de horas han sido muy agobiantes, como igualmente drenadoras emocionalmente. Judy siente como la respiración de Nick se calma, escucha como su corazón deja de latir frenéticamente, se estaba calmando, se estaba recuperando. Ve la hora en el pequeño reloj de pared de la sala, aun es algo temprano, pero se siente demasiado cansada y estima que Nick estará igual, sino es que hasta peor. Por lo que suavemente se separa del abrazo, para ver el rostro de un agotado zorro.

—Creo que es momento de ir a dormir—le dice con algo de cansancio en la voz-.

Baja del mueble y toma de la mano al zorro para instarlo a levantarse. Una vez que lo logra, lo encamina a su habitación y abre la puerta de la misma.

—Ahora ve y acuéstate…—le dice mientras se hace a un lado para que entre-.

Nick da algunos pasos al interior sin decir nada.

—Descansa Nick—le dice antes de darse vuelta y dirigirse a la sala de nuevo, pero una garra e su hombro la detiene-.

— ¿Adónde vas? —le pregunta con una voz apenas funcional-.

—Al sofá—le dice sin mayor explicación-.

—Por favor…No quiero estar solo…No te vayas—prácticamente suplico, desde hace mucho que no se sentía tan desorientado, tan indefenso, sabía que no estaba del todo bien lo que le imploraba a Judy pero en esos momentos no le importaba, luego vería que hacer-.

Judy lo volteo a ver en su totalidad, por primera vez desde que lo conoció, vio a Nick inseguro y temeroso. No pudiendo negarse solo dio media vuelta y entro con él, la cama era matrimonial y lo suficientemente grande para los dos. Antes de que cualquiera de los dos se diera cuenta ya estaban acostados. Nick se voltea y ve a Judy, sus ojos entrecerrados lo observan estando siempre al pendiente de él. Era obvio que ella no se dormiría hasta que él lo hiciera primero. Cosa que no tardaría en hacer, estaba realmente cansado.

—Gracias…—murmuro, palabra que llamo la atención de Judy, pues su agudo oído fue capaz de captar sus palabras a la perfección—Gracias por estar conmigo.

Judy ve como Nick de a poco se queda dormido y por alguna razón esas palabras, las últimas palabras la hacen sentir… sentir tan bien—Siempre estaré para ti Nick—le susurra al dormido zorro, esperando unos momentos más para confirmar que él ya se haya dormido profundamente, no se dejaría caer en el sueño sin estar segura de que ya no se despertara, cuando lo confirma se deja llevar por los brazos de Morfeo.

Una nueva mañana iniciaba. Judy, era despertada gracias a su reloj biológico, que le decía que ya era hora de levantarse para prepararse e irse a la comisaria. Sin embargo era más temprano de lo usual una media hora. Pero por primera vez, desde que se volvió policía y está en Zootopia, por primera vez no se quería levantar, no quería moverse ni abrir los ojos, por primera vez decía en su cabeza cinco minutos más sin importar que otras veces ya se había levantado a las 5:00 am. Se sentía tan bien, en una posición que nunca había experimentado pero que hacía que se sintiera en los mismísimos campos elíseos, realmente tenía el extraño deseo de seguir por lo menos en la misma posición. Con todo el trabajo del mundo logro abrir los ojos pronto descubrió el porqué de su deseo. Cercana a ella se encontró con una pantalla de pelaje rojizo coas que solo la hace sonreír un poco mientras va comprendiendo, Nick dormía con una expresión tranquila en el rostro al parecer su alma logro calmarse pues incluso había una pequeña pero clara sonrisa. Y de alguna manera… bueno, lo más probable es que se hallan movido durante la noche. Ella se encontraba entre las patas del zorro, quien la sostenía en un delicado abrazo, prácticamente estaba recostada en su hombro. Es como si el macho no tuviera intenciones de dejarla ir o que alguien se la robara.

Con razón no quería moverse, la calidez que le brindaba el cuerpo de Nick era tan agradable y porque negarlo, en más de una ocasión fantaseo con dormir a su lado. Claro, le hubiera gustado que tal evento se diera en mejores condiciones, los recuerdos de la noche anterior asaltaron su cabeza, la imagen del vulpino completamente destrozado, eso le rompió el corazón, sabía que la vida de Nick no había sido fácil, pero nunca espero eso, nunca se lo imagino. Ahora lo comprendía mejor, él porque de ese aire de amargura que lo rodeaba cuando recién lo conoció, con semejante vida, era un milagro que Nick no se hubiera tratado de suicidar antes, prácticamente aún era un niño y se había quedado solo contra el mundo, ¿Cómo salió del estado maniaco-depresivo? La respuesta era fácil, Nick era más fuerte que nadie que hubiera conocido, más fuerte que ella. Pero ayer todo lo supero. El remordimiento con el paso de los años y el arrepentimiento los superaron, por lo que le conto, este siendo su primer cumpleaños como policía, como alguien de trabajo honrado, provechoso que lo podía hacer sentir orgullo como el que le hubiera causado ser un explorador y su madre nunca lo vio, no estuvo en su graduación de la academia, en la ceremonia cuando le pusieron la placa, viendo a sí misma, ella era muy afortunada, pero después una oleada de culpa la asalto, ¿Cuántas veces no le dijo a Nick sobre su propia graduación? De sus padres ahí viéndola, ¿Cuántas anécdotas familiares no le conto? De seguro con cada una le causó daño, un pinchazo a su corazón al recordarle eso que perdió tan abruptamente. Con tan solo ese pensamiento siente como su corazón se estruja. Pero todo mejoraría, se recordó a sí misma, ahora ella había llegado a su vida y se encargaría de aminorar el dolor, pues sabía que este nunca desaparecería por lo fuerte del lazo que la muerte se llevó, se encargaría de intentar hacerlo feliz y sobre todo que ya no este solo. Se encargaría de amarlo, pues aquel zorro astuto tiene su corazón y tal parece que lo tiene por completo. Sin importar que Nick sienta o no lo mismo que ella por él. Lo ayudaría, pues al final aunque le puedan romper el corazón, si él es feliz seria la suficiente retribución. Ahora ve que ella tuvo la vida fácil a comparación de Nick y ahora ella se encargara de ayudarlo, de hacerlo feliz, que sea feliz.

Ya era momento de levantarse, alguien se merecía un desayuno especial y si se apresuraba lo podría terminar. Pero antes de comenzar la tarea de salir de entre las patas de Nick no pudo evitar pegarse más a él mientras lo abrazaba por última vez. Acto seguido le dio un beso en la mejilla, después otro y otro más. Cuando termino el tercer beso en su mejilla, no pudo evitarlo, sabía que estaba mal pero simplemente era algo que anhelaba con el corazón y con lo que esperaba transmitirle algo. De manera sutil y superficial coloco sus labios sobre los de Nick, en un beso inexperto que trataba de transmitir el amor que sentía por él y con el que trataría de sanar sus heridas. Cuando despego sus labios de los del macho estaba muy sonrojada nunca imagino el robarle un beso pero no podía decir que se arrepentía. Con cuidado se separó y sin hacer el más mínimo ruido salió de la habitación…