NOTA DEL AUTOR:
Bien primeramente déjenme agradecer a todos los que han dejado su comentario, enserio su apoyo me ayuda mucho la cantidad de apoyo, nunca creía que llamaría tanto la atención, enserio esto lo hice solo para ver a quien le podría llamar mi oscura visión de este mundo dejando de lado el ambiente pacífico que se retrató en la película. Me gusta mucho el drama como pudieron notar en los capítulos pasados. Así que espero les guste esta nueva parte de la historia. Aquí los dejo con esto.
…
Nick se hallaba dormido, por primera vez en fechas póstumas a su cumpleaños había dormido en paz, con una tranquilidad que se le hacía casi irreal. Más sin embargo una serie de suaves sacudidas fueron más que suficientes para sacarlo de su mundo onírico que por primera vez no tenía pesadillas. Se giró con lentitud y lo primero que vio fueron un par de largas orejas de pelaje gris, seguidas de un dulce rostro, que no hizo más que traerle una pequeña sonrisa al rostro, gracias a ella su humor había cambiado mucho, pudo controlarse mejor y tenía un control emocional mayor que hace veinticuatro horas.
—Buenos días Nick—lo saludo con una sonrisa al ver su rostro más normal, ella ya se había vestido, aunque no se colocó el uniforme en su totalidad, solo se había puesto la camisa y los pantalones dejando de lado el chaleco y accesorios-.
—Buenos días Zanahorias—Sí, su humor mejoro por un margen drástico, sacar el veneno de su alma lo ayudo mucho— ¿Qué hora es? —le pregunta mientras se sienta-.
—Temprano aun— le aclara— ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes? —le pregunto preocupada-.
Sonriendo un poco más al ver la preocupación por él—Mejor…Gracias…—le dice mientras inclina la cabeza-.
—No es…—pero fue interrumpida-.
—No, me refiero por todo, gracias por haber estado conmigo ayer—le dice mientras la ve a los ojos—No sé qué hubiera hecho de haber estado solo…Gracias por estar ahí para mí.
—Nick…tu siempre has estado cuando te necesito, nunca me dejaste… cuando me quebraba tú te encargabas de darme la fuerza, de seguir adelante…Y yo haré lo mismo por ti. Siempre podrás contar conmigo.
—Y no sabes cuánto significa para mí —le dijo mientras le mostraba una de las sonrisas más sinceras en su haber-.
— ¿Quieres desayunar? —le pregunta mientras desviaba un poco la mirada, aun le avergonzaba un poco el pequeño beso que le robo-.
—De hecho, si…—ahora que lo pensaba con claridad el día de ayer no había ingerido nada, nada aparte del batido que Judy amablemente le compro, y mentiría si dijera que no tiene hambre, en ese punto se comería lo que sea, rayos incluso se comería el pasto enlatado que venden para las cabras-.
—Perfecto, ven—le insta a pararse de la cama, lo cual Nick hace unos segundos después—Espera —lo interrumpe antes de que de un par de pasos—Cierra los ojos-.
Ante tal solicitud el zorro alza una ceja, mientras su instinto le dice que hay algo más ahí— ¿Por? —Pregunta con un tinte de desconfianza-.
—Porque es una sorpresa, así que no más preguntas y has lo que te digo…por favor—le dice lo último con un tono cómico-suplicante-.
—Está bien, pero no me gustan mucho las sorpresas—le advierte en caso de ser algo raro-.
—Esta te gustara—le confirma mientras espera que cierre los ojos-.
Sin más remedio Nick accede a cerrar sus ojos, cuando Judy confirma que el vulpino no ve absolutamente nada, se aproxima a él y lo toma de la pata derecha para comenzar a guiarlo con rumbo a su destino.
—No vayas a hacer que me golpee—le advierte con un tono juguetón. Sí, Judy es la única que es capaz de restablecer su humor por lo que puede observar en esos momentos-.
—Nunca lo haría—le contesta en el mismo tono, feliz de que el trago amargo pasara de mejor manera de lo que previo-.
Conforme más caminaban la nariz de Nick detectaba un aroma, un aroma dulce, dulce y que lograba que comenzara a babear a mares por lo delicioso que era. Hasta que Judy lo hizo parar, soltó su pata y le hablo.
—Abre los ojos—le dijo como última instrucción-.
En cuanto Nick abrió los ojos, estos se expandieron a toda su capacidad. Frente a él estaba su mesa, con un plato que contenía una enorme pila de panqueques, los cuales estaban servidos con acompañamiento de una generosa porción de jarabe, crema batida, así como algo de jalea y unos cuantos frutos entre los que estaban, moras, frambuesas, fresas y duraznos. A la par una taza de lo que creía era chocolate con más crema coronándolo y un jugo de naranja al lado contrario.
—Sé que tal vez no te traiga recuerdos muy gratos—comenzó—Pero no puedo pasar una fecha tan importante como lo es tu cumpleaños y dejar que pase como un triste y amargo recuerdo, estoy segura que no lo celebrabas por el dolor que te trae consigo, pero hay que dejar el pasado atrás, para que puedas tener un futuro, claro, si es que aceptas, no te obligare a hacer nada que no quieras—termino de explicar mientras ponía las patas en su espalda esperando el veredicto de su amigo, sabía que él podía negarse y no lo culparía si lo hiciera, pero una parte de ella aún tenía esperanza de que pudiera salvarse esa parte de él, lo que una vez fue.
Nick solo procesaba las palabras que acababa de escuchar. Veinte años, veinte años era lo que llevaba sin celebrar su cumpleaños, ese día prefería pasarlo en total aislación en la soledad que había hecho su amiga, su amiga que igual lo lastimaba. ¿Cuántos años no soñó con una fiesta, con una celebración? Pero siempre que lo hacía se encontraba el mismo problema, estaba solo o simplemente su amargura no lo dejaba ver más allá, pero ahora ahí estaba lo que tanto anhelo durante sus primeros años por su cuenta, una oportunidad. Elena, su madre siempre quiso que fuera feliz, siempre busco la manera de llevarle una sonrisa a la cara, sin importar nada siempre busco su bienestar, a pesar de su situación económica nunca le falto nada, quería que fuera un buen muchacho y sobre todo feliz. Y no dejaría que todo su sacrificio se fuera a la basura, no una segunda vez…
—Sabes—inicio con voz neutra—El pasado no me trae buenos recuerdos, eso lo aseguro, no por lo menos en las últimas dos décadas—dijo con total amargura en su voz desilusionando un poco a Judy—Pero…—Este cambio de forma total—No significa que el futuro tenga que ser igual—se volteo en dirección a la coneja y se puso de rodillas para estar a su altura—Tal vez no sea tan tarde—le dice al tiempo que estira sus patas delanteras invitándola a un abrazo-.
Sus ojos brillan de la emoción al escuchar esas palabras y se lanza hacia él para brindarle el abrazo que tanto quiso darle—No lo es… ¡Feliz Cumpleaños Nick!
—Gracias a Ti creo que lo podrían volver a ser—le dice al tiempo que la rodea con sus patas-.
—Vamos…—Le dice al tiempo que se separa de él—El desayuno de enfría—ella se sentía tan bien por Nick, estaba dispuesto a intentar dejar el dolor atrás-.
De un momento a otro, ambos animales estaban sentados a la mesa mientras degustaban el dulce desayuno hecho por la coneja, obviamente la porción de Judy era de menor volumen que la de Nick, a quien le había servido extra, detalle que el vulpino agradecía enormemente, pero una duda surgió en su cabeza.
—Y si puedo preguntar—inicio con la boca llena—De donde salió todo esto, yo no tenía en la cocina lo necesario para preparar esto—hace la observación una vez que trago el bocado que tenía en la boca para enseguida comer más-.
—De hecho no tenías nada a excepción de la jalea y las moras—ella confirma una vez que se había pasado el bocado que comía—Pero agradécele al mini-súper que está en la otra calle, ahí tenían todo lo necesario—le comunica con una enorme sonrisa-.
—Yo…no, no sé qué decir—le dice algo avergonzado-.
—No te preocupes, es algo que hice con gusto-.
Ambos continúan con su desayuno en total tranquilidad, al fin y al cabo aún tenían tiempo y la jefatura les quedaba más cerca. Cuando la lepórida vio que el zorro estaba a punto de levantarse decidió que era el momento.
—Espera un momento Nick…—le dice para detener las acciones de su compañero, y sale corriendo en dirección a la sala de donde toma su pequeña maleta y vuelve con ella a la cocina unos momentos después—Es mejor que te de esto de una vez—le dice al tiempo que la abre y comienza a buscar algo en su interior, enseguida saca un paquete envuelto en papel de estampado de huellas-.
Recibiéndolo un poco incrédulo dada la falta de costumbre—Hay…Za-Za-Zanahorias, no, no debiste-.
Riendo un poco por lo bajo—Solo es un pequeño detalle…anda ábrelo—lo insto-.
Nick enseguida desgarra el papel que envuelve al paquete para encontrarse con algo que lo confunde por unos momentos. Un libro, ¿Un libro? Hasta que se da cuenta que no es un libro. Sino un álbum, un álbum fotográfico. Al abrirlo se da cuenta que algunas páginas del principio estaban vacías, pero cuando llega a la parte media del álbum es donde encuentra la primera seria de imágenes. Fotografías normales, selfies. Algunas son de él cuando estaba en la academia, o unos días antes de entrar a ella, pero en su mayoría son de cuando ya se había graduado comenzado a ejercer su puesto y en una buena parte estaba acompañado, por el mismo ser que le había obsequiado esas imágenes, en una buena parte Judy estaba con él, estaba a su lado, estaba abrazándolo. Los dos juntos y sonriendo. Algunas de esas imágenes estaban en su perfil de Instafur y algunas otras fueron de las que nunca se animó a publicar por ser recuerdos tan "íntimos" al lado de su compañera, pero de las cuales ahora que recordaba ella tenía copias ya que se las había pedido enviara por mensaje.
—Cómo puedes ver—comenzó ella—La puerta de los recuerdos no te lleva solo a lugares malos, también te lleva a lugares felices. Deje el espacio para que al lado de los recuerdos juntos pusieras recuerdos anteriores que te pueden resultar felices, así como igualmente deje el espacio para que agregues los que están por venir.
Cerrando el álbum—Es el mejor regalo que he recibido en mucho tiempo—le dice afectado en su voz pero con palpable felicidad y no mentía, hacía mucho que no recibía un regalo de cumpleaños en toda regla-.
—Qué bueno que te guste-.
Unos momentos después Nick se fue a cambiar, Judy le había sugerido el que faltara si es que en realidad no se sintiera del todo bien, a lo que alego que lo mejor era tener algo que mantuviera su mente ocupada, además no iba a arriesgarse a que a su coneja le pasara algo, después de todo ya era viernes y el sábado era el día libre de ambos.
Bogo había aprendido a la mala que la mejor forma de mantener a Wilde controlado y en cintura era tenerlo cerca de Hopps. Sí, los dos eran muy buenos elementos, al igual que podían compaginar con la mayoría, sin embargo ambos solo mostraban todo su potencial trabajando es ese peculiar equipo que habían formado. Sumándole el hecho de Wilde podía ser problemático, molesto e infantil cuando se lo proponía. Y la única que lo podía hacer comportarse durante todo el tiempo de trabajo era la coneja. Por lo que decidió darles a ambos los mismos días de descanso e incluso vacaciones cuando llegara el momento.
Una vez que salió completamente uniformado vio que su compañera ya se había colocado el resto de los aditamentos de su propio uniforme y lo esperaba pacientemente sentada en el sofá.
— ¿Lista? —Le pregunta mientras ve su teléfono-.
— ¿Seguro que te quieres ir ya?
—Sí, si nos vamos ahora llegaremos unos quince minutos antes del inicio de nuestro turno, que es más o menos tu hora de llegar habitual—le explica al tiempo que se dirige a la puerta y la abre para que la dama salga primero con su respectiva reverencia.
El camino fue tranquilo y algo un poco más silencioso de lo normal, pero los dos necesitaban ese pequeño momento de ensimismamiento, con el pasar del tiempo y las distancias ambos ya estaban frente al recinto, decidieron entrar de una vez donde lograron ver a su compañero felino en la recepción.
—Hola Ben—lo saludo la coneja con su habitual tono de entusiasmo-.
Enseguida voltea y ve al par insignia de la estación. Nuevamente llegando juntos, desde aquella ocasión que llegaron juntos comenzó a sospechar que esos dos ya tenían algo, pero conforme pasaban los siguientes días no pudo confirmarlo, pero algo le decía que había algo más ahí, solo necesitaba saber por medio de alguno de los dos.
—Chicos ¿Cómo les va? —Los saludo con total naturalidad-.
—Pues bien, pero si me disculpan necesito ausentarme un poco—le dijo al par de machos mientras se dirigía en dirección a los sanitarios-.
—Oye Nick—comenzó el felino más fue interrumpido por el zorro-.
—Espera Ben…yo…quiero disculparme—le dijo mientras se rascaba la cabeza con algo de incomodidad-.
— ¿Disculpa? —pregunta un poco confundido-.
—Que lo lamento…yo… ayer estaba actuando como…como un idiota…disculpa.
—Oh no, no te preocupes, nadie está molesto, todos supusimos que deberías tener algún problema-.
— ¿Enserio?
—Sí, digo, tú no eres así ¿Todo está bien?
—Sí, solo… son problemas de hace mucho tiempo…ya estoy mejor…—le dijo, claramente mostrándose renuente a dar mención del tema, cosa que el felino capto de inmediato-.
—Oye Nick, ¿Puedo preguntarte algo? —Le dijo intentando cambiar el tema a su favor-.
—Depende si es algo que pueda o no responder—consintió con una cabezada-.
—Bueno, ¿Estas saliendo con alguien? —soltó lo más casual posible-.
Ladeando la cabeza mientras una de sus rejas bajaba y la otra se mantenía erguida— ¿Yo? —Pregunto confundido—No—negó rotundamente, igual era la verdad, incluso ya llevaba mucho tiempo fuera de las andadas, las últimas fueron algunas compañeras cadetes, durante su estadía en la academia y unas que conoció en su primera semana como oficial. De ahí en fuera ya no había tenía nada que ver con nadie, todo por una razón, una razón tierna y adorable de pelaje gris-.
La respuesta del canino se vio tan real, porque era real…—"Rayos" —pensaba que por fin había pasado—Oh, comprendo-.
—Y ¿Por qué la pregunta?
—Curiosidad solamente…como venían a preguntar por ti varias veces antes—era verdad la fama de Nick y su "encanto" le trajeron algunas admiradoras, las cuales el vulpino se encargaba de rechazar-.
—Tal vez—estuvo de acuerdo—pero este galán no está disponible-.
Claro que cuando paso la primera vez, bueno, la mayoría en el departamento son depredadores. En la escuela enseñas cosas básicas como las diferencias entre presas y depredadores. Para nadie es un secreto que los depredadores tienen un increíble olfato, solo un rato después de que terminaran de asignarse los deberes para ese día, Lobato lo fue a buscar diciéndole lo que percibió en aquella curiosa dupla. Poco después se les unió Gruñes, obviamente pensaron que ya habían dormido juntos, ideas que desecharon en la hora del almuerzo, el trato que ambos tenían no había variado en los más mínimo, no parecían una pareja en el amplio sentido de la palabra. Cuando se dieron cuenta suspiraron frustrados, muchos veían el potencial que ambos tenían, el propio Gruñes juraba que había escuchado a Wilde soltar un gruñido y siseo cuando vio a Judy hablando con un conejo reportero que al parecer quería algo más que una entrevista con ella. Y el mismo Garraza vio a la coneja mirar con algo que podría describir como una mirada casi homicida, o si no, por lo menos nada común en un conejo, a una bella zorra ártica que había ido a la estación para arreglar unos asuntos burocráticos que se encontró con el vulpino que estaba de turno y la ayudo como cualquier oficial lo hubiera hecho y ella por su lado hizo algo que algunas hembras hacen, cuando estaba a punto de irse se dirigió de nuevo con Nick y le dio las gracias además de que iniciaron con una pequeña conversación, finalmente estaba por irse pero antes le dio un pequeño papel con su número de teléfono, le dedico una mirada coqueta y se marchó con una sonrisa, Nick solo miro el papel y luego en dirección a la puerta antes de guardarlo en su bolsillo, la mirada de molestia de Judy era evidente pero tan rápido como llego se esfumo fueron escasos segundos los que vio eso y de no haberlo visto por mera casualidad pudo jurar que nunca sucedió, pruebas había, circunstanciales, pero las había. No por nada muchos pensaron que con ellos había algo más. Además estaban los otros hechos, solo los que él conocía, obviamente en la jefatura había una enfermería, esta era utilizada por los oficiales que sufrían una lesión pero que no requerían una hospitalización, los encargados eran una nutria macho y una oveja hembra, los dos amables y simpáticos, también eran sus amigos para variar, en una ocasión el par de enfermeros le comentaron que de aquel dúo siempre tenían que atender al zorro, pues cuando se enfrentaban a una situación peligrosa era él quien sufría el daño, mientras lo atendían le preguntaban el cómo se había lastimado para así llenar su informe y encontraron una curiosa coincidencia, ya sea por descuido o despiste siempre decía algo que involucraba la seguridad de Judy en mínimo una vez. Sí, algo había ahí o podría haber.
Pero al parecer aun no pasaba nada…
—"O tal vez ya estas apartado" —pensó pero se abstuvo de decir, tal vez si alguien interfería lo echaría a perder—Algún día encontraras a la adecuada-.
—"Ya lo hice" Puede que sí, puede que no—voltea ligeramente su mirada y ve a Judy haciéndole señas desde la puerta de la sala de reuniones—Bueno camarada me despido—Hizo un saludo militar y se encamino hacia su coneja-.
Benjamín solo los vio, no había nada aun, pero el potencial era claro, solo esperaba que ambos se dieran cuenta rápido, los dos son policías y algo puede pasar en un día de trabajo. Algo irreversible.
En fin, Nick y Judy fueron a la sala para esperar sus asignaciones del día, lo cual no fue otra cosa que patrullar sabana central. Mientras estaban en la patrulla Judy volteo a ver rápidamente a su compañero antes de enfocar la vista al frente mientras conducía. Se veía sereno mientras observaba por la ventana y dejaba que algo del fresco viento moviera su pelaje para luego cerrar los ojos, se encontraba mejor que ayer por lo menos parecía estar en paz consigo mismo.
—Oye Nick—lo llamo después de sopesarlo algunos minutos, su voz inmediatamente capto la atención del vulpino quien poso su mirada en ella-.
— ¿Qué pasa? —le pregunta con calma mientras sonreía un poco-.
— ¿Tienes planes para mañana o algo? —le pregunta con una sonrisa un poco nerviosa-.
Mirándola con un deje de intriga y curiosidad—Pues…—poso su garra en el mentón mientras simulaba pensar un poco—No, creo que no ¿Por?
— ¿Quisieras asistir a una pequeña…celebración para ti?
Alzando una ceja— ¿Cómo una fiesta? —le pregunto algo incomodó, no es que no le gustara celebrar, de hecho amaba las fiestas, pero que fuera por su cumpleaños no le ponía mucho ánimo-.
—No tanto así como una fiesta… sino más bien una pequeña reunión algo más personal—le aclaro al ver su cara-.
Suspirando un poco de alivio—Bien… ¿Dónde seria? —termino por aceptar-.
—Mi apartamento a las 12:00 ¿Seguro? si no, no hay problema.
—Es momento de comenzar el cambio—le aclaro mientras asentía—Ahí estaré-.
Judy no pudo evitar sonreír entusiasmada mientras veía el camino frente a ella, solo esperaba que Nick se divirtiera y que se llevara una linda experiencia.
