NOTA DEL AUTOR

Saludos mis estimados lectores Aquí les traigo la nueva entrega, de esta pequeña historia. Leí sus comentarios y ya tome mi decisión respecto a la clasificación. Mi decisión la verán a su debido tiempo. Espero sus comentarios, opiniones y sugerencias. Aprecio todos y cada uno. Espero y lo disfruten.

—Ya se hizo algo tarde—corto el pequeño silencio que se formó entre ambos por las palabras del zorro-.

Nick voltea y efectivamente ve que ya es más noche de lo que creía—Tienes razón—le dice en lo que voltea a verla de nuevo—Estoy muy cansado ¿Tú no?

—Pues sí, si lo estoy un poco—contesta no comprendiendo a dónde quiere llegar-.

— ¿Te quedas a dormir?

— ¿Perdón?

— ¿Qué si te quedas a dormir?—le repite de manera casual-.

Pasaron unos segundos para que su cerebro procesara eso. Era cierto que ella ya se había quedado a dormir en una ocasión.

—Claro…está bien—contesto aun no muy segura, pese a la realidad-.

—Muy bien—dice al tiempo que se recostaba en el mueble—Ve a la habitación -.

— ¿Cómo dices?

—Que vayas a la habitación—le repite y ve que está apunto de refutar—Te lo dije antes y te lo digo ahora, no está en mi naturaleza dejar a damas durmiendo en sofás en la sala.

Entrecerrando los ojos—Pues no está en la mía despojar a sus ocupantes—le dice mientras se cruza de brazos-.

— ¿Así, entonces cuál es tu plan? —Le dice con sarcasmo al tiempo que se sienta de nuevo para encararla-.

—Pues que más, dormir juntos—le dice de manera contundente, como lo hace cada vez que la exaspera sin medir bien sus palabras—A fin de cuentas ya lo hicimos y no hace mucho-.

Nick no cree lo que escucha y se pone nervioso, una cosa era suplicarle a Judy que se quedara para evitar tener pesadillas y otra cosa era tenerla en su misma cama en total uso de sus facultades y con una vestimenta tan reveladora.

—Creo que no sería correcto—fue toda su respuesta mientras le rehuía la mirada-.

— ¿Y cómo explicas lo último?

—Esa… esa fue una situación especial…yo estaba muy… sensible y necesitaba a alguien de confianza y…

—Precisamente—lo interrumpe—Confianza…yo confió en ti y tú en mí… eso quedó demostrado en tu cumpleaños, eres muy especial para mí, y ya lo hicimos una vez los dos no cederíamos pero a la vez ganamos, además no es que fuéramos un par de adolescentes, somos adultos maduros—le dice para hacerlo cambiar de opinión por dos razones, la primera es que es cierto, no es que fueran hacer algo malo, y segunda razón, pues no lo quería admitir ni siquiera para sí misma del todo, pero quería dormir una vez más en el lecho del vulpino y si era posible despertar entre sus patas nuevamente-.

Nick suelta un suspiro internamente, si seguía objetando podría levantar sospechas de la verdadera razón por la que no quería estar tan cerca de ella, así que no le quedaba de otra.

—Tú ganas zanahorias, hubieras sido una gran fiscal sabes—le dice en broma para aligerar un poco el ambiente-.

—Tal vez—lo acompaña sabiéndose victoriosa-.

Ambos solo se quedan en la sala unos minutos más antes de comenzar con sus menesteres nocturnos, Nick sede el baño para que ella termine primero y sea la primera en acostarse. Mientras él como buen anfitrión se dedicaba a lavar y guardar todo lo que usaron. Una vez que termino se dirigió al sanitario donde lavo sus dientes. Una vez que termino se dirigió a su habitación y al entrar percato que todo ya estaba oscuro, aunque para él no era problema alguno puesto que podía ver a la perfección, veía en su cama la casi imperceptible silueta de la coneja, no es que fuera ella muy pequeña, o bueno tal vez si, sino que esa cama era en tamaño lobo o animal tamaño medio mejor dicho, a él le encantaba por la libertad y la comodidad ya que también para su cuerpo era muy grande. Notaba que Judy aún estaba despierta, sus ojos permanecían abiertos, probablemente lo esperaba. Llego hasta la cama y se acostó pues estaba cansado. Aparte de que ocuparía el descanso extra para el día de mañana.

—Ya deberías estar dormida—le comenta mientras se acomodaba-.

—Y arriesgarme a que no cumplas y te quedes en el sofá…no pienso dejarte ahí otra noche—niega mientras se voltea a donde estaba él-.

Nick hace lo mismo, era lógico que ella no lo podía ver pero igual le estaba regalando una sonrisa, segura de que él la veía—Es hora de dormir, mañana tenemos que trabajar.

Judy asiente al tiempo que cerraba los ojos, ella también se sentía muy cansada, y no tarda en conciliar el sueño, el vulpino hace lo propio, con el pasar del tiempo lo único que se hace presente en la habitación es el silencio. Pareciere que ambos animales ya se habían dormido. Oh eso se pensaba hasta que un par de esferas esmeraldas se hicieron presentes en la oscuridad.

Nick en ningún momento se durmió, solamente utilizo el tiempo para relajarse y calmarse, pero noto de forma casi inmediata que la coneja ya había entrado en un sueño profundo y por índole bastante pesado en ella. A pesar de ser una cama espaciosa ella estaba más cerca de ese lado, "La costumbre de dormir en una cama individual" lo atribuyo, pero no era que se quejara el hecho de tenerla así de cerca era muy bueno para él, la miro detenidamente, confirmando que ya se había dormido profundamente, no estaba bien lo que haría pero sería algo que tachar de su lista personal, con suma delicadeza se acercó más a la coneja dormida, comparada con él, ella era pequeña en edad y tamaño, pero eso dejo de importarle desde hace mucho y no pudiendo resistirse más la abraza con cuidado, Judy apenas y se movió ante la acción del depredador, para Nick tenerla en esa posición le da infinita paz, ese suave y cálido cuerpo pegado al suyo…Nick a lo largo de su vida había aprendido a tolerar o soportar muchas cosas menos hasta ahora el aroma de Judy, para él era algo sin igual y único, de sobra sabe que hay miles de conejos, pero sabe que Judy es única entre todos, ella resaltaría entre todos y su aroma se lo confirma, es como si ella fuera un postre andante, por alguna razón a él siempre le huele a dulce a la vez que fresco, como si fuera un caramelo con hierba buena, o un pastel, cuando están encerrados en la patrulla no se cansa de intentar averiguarlo, pero nunca tiene éxito y aun teniéndola tan cerca le es imposible. Delicadamente acaricia su mejilla y pone atención en su nariz, ella simplemente es perfecta. No soportando más acerca su hocico al rostro de ella y la acaricia delicadamente, una muestra de "afecto" muy común en su especie seguida de una pequeña lamida. Sabía que esa situación era comprometedora pero no le importaba…

Judy poco a poco despertó, su eficiente reloj biológico le decía que era hora de levantarse, cuando abrió los ojos vaya sorpresa que sintió…estaba sola, el vulpino con el que se supone había compartido cama no se encontraba en ningún lugar dentro de la habitación, ¿La habría engañado y se había ido al sofá durante la noche? No, eso no era posible, se supone que ambos se habían dormido. Bueno lo averiguaría pronto, aunque lo primero era mejor cambiarse, tomo la pequeña maleta deportiva en donde guardo su uniforme y salió de la habitación para dirigirse al baño, pero al abrir la puerta…

— ¡Ah!... —el grito de la chica se escuchó lo suficiente como para asustar a cualquiera…incluido al vulpino que se encontraba en el baño-.

— ¡¿Zanahorias?! —pregunto entre asustado y preocupado por el grito girándose, solo para encontrar a la coneja en la puerta del baño mirándolo con las patas en la boca-.

—Nick p-p-p-perdón, y-y-yo—Judy estaba por demás avergonzada, nunca había visto a su amigo con el pecho al descubierto, por mero instinto se voltea mientras trata de ver a otra dirección.

Nick al ver a su coneja así solo levanta una ceja al no comprender lo que le sucede, hasta que recuerda que no trae una camisa o playera.

—Orejas…—la llama hasta que una idea se le cruza en la mente y sonríe con algo de malicia-.

Judy no escucha nada más pensando que su amigo se está terminando de vestir, para ese momento ya había cerrado los ojos esperando la señal de su compañero diciéndole que ya se había puesto algo encima. Hasta que sintió como Nick la tomaba de los hombros.

—Hey pelusa…—la llama para que abra los ojos-.

—Nick, discúlpame yo…—le dice al tiempo que abre los ojos— ¡Nick! Dios ponte algo—le dice escandalizada al ver que el macho esta frente a ella sin camisa todavía y una sonrisa en la cara-.

—Vamos Zanahorias no es para tanto—le dice relajado mientras aun la sujeta de los hombros-.

—Nick, no seas indecente—le dice claramente sonrojada-.

— ¿Indecente? —le pregunta con una ceja en alto—Vamos esto no tiene nada de malo, además…No puedes negar que no has visto animales sin nada yo por lo menos tengo pantalones, ¿O que ya olvidaste el club naturalista? —Le pregunta mientras se aleja-.

— ¡Nick! Primero, te dije que ya no mencionaras ese lugar. Segundo, no sabía qué clase de lugar era ese. ¡Porque tú no me lo dijiste! —le dice exasperada-.

Poniendo una pata en el mentón pensativo—Bueno tal vez tengas razón en algunos aspectos—finalmente acepta—Muy bien, entonces es mejor detener esto. Vamos sal de mi baño en lo que termino—le dice mientras hace ademanes con las patas para decirle que se vaya-.

Judy asiente antes de dar media vuelta pero en el momento que le da la espalda al depredador.

Nick la toma de sorpresa en un abrazo dándole vuelta cargándola y estrujándola en su pecho. Judy por la sorpresa lanza un gritillo ahogado antes de que el zorro la deje en el suelo de nuevo.

—Además zanahorias—le dice mientras retrocede toma una pose de físico-culturista y adopta una mirada semi-seductora—Sé que te guste lo que vez—le dice en broma antes de cerrar la puerta-.

Judy literalmente se quedó hecha piedra con un enorme sonrojo en la cara, si bien admitía que ya había fantaseado un poco con el zorro encerrado en el baño nunca pensó verlo así tan pronto. Por más vergüenza que le diera admitirlo incluso para ella misma, tenía que aceptar que Nick tenía razón, le gusto lo que vio y sintió. Ese pelaje y sobre todo la contextura física del zorro sin ningún tipo de barrera que distorsione la realidad era muy…atractivo. Y con toda sinceridad desea que el contacto no hubiera sido tan efímero. Estaba a punto de irse a cambiar a la habitación de Nick cuando este volvió a salir ya complemente uniformado.

—Sabes pelusa—le dijo en cuanto la vio—Te recomiendo tomar un baño, aún queda agua caliente y el baño es todo tuyo—le ofreció.

—Sabes creo que tienes razón, gracias Nick—ella acepto pues realmente necesitaba aclarar su mente y una buen baño le ayudaría. A hacer eso y posiblemente a calmar sus hormonas.

Y Nick, bueno él se había levantado temprano para no ser visto en una situación incómoda al haberse abrazado de la coneja toda la noche y no haberse despegado en ningún momento como si temiera que alguien entrara a la mitad de la noche y se la robara. Pero estar tan cerca de ella de esa manera le ayudo a pensar en algo.

—Tal vez ese refrán si sea cierto—se dijo así mismo después de sacar una especie de cuenta rápida y rogar que su suerte no lo abandonara en el trabajo, antes de comenzar a buscar en la agenda de su nuevo teléfono, realmente estaría cometiendo una locura al pedir eso, aunque por alguna extraña razón la última vez que lo vio la cosa pareció un poco menos tensa con él y más amable—Un momento— en ese momento recordó a Judy.

Se fue a su habitación y busco la caja de su celular. Una de las ventajas es que siempre venden los equipos con todo y patas libres. No podía arriesgarse que alguien con literalmente orejas largas escuchara esa conversación.

Judy en cuanto cerró la puerta se dejó caer mientras se deslizaba por esta. Nunca se había sentido así en toda su vida. La vez del club había sido incomodidad más que nada, pero ver a quien quieres semi-desnudo no te lo pone fácil. Pero lo mejor sería dejar de pensar en eso. Nick le ofreció usar su baño para asearse y es lo que haría, nunca había tenido la necesidad de hacerlo en el hogar de Nick pero para todo hay una primera vez. Fue hasta dicha área la cual estaba rodeada por una cortina de baño color azul oscuro y al recorrerla se encontró con una tina de baño espaciosa, lo suficiente grande para un lobo, obviamente muy grande para un zorro y por mera lógica enorme para una coneja, ella hubiera querido darse un relajante baño en aquella tina pero no tenía tiempo, debía trabajar y bajar su cabeza de las nubes, así que una ducha rápida y algo fría es lo mejor. Con ese último pensamiento se comenzó a desvestir.

Nick estaba hablando, su rostro se mostraba un poco preocupado, hasta que aparentemente con quien hablaba le dijo algo, pues su expresión cambio a una más seria.

—No—fue lo que dijo con total franqueza—Yo le juro…—más fue interrumpido por su interlocutor—Muy bien si ha de ser en persona y oírlo de mi de frente muy bien, pero también espero eso…—se hizo nuevamente un silencio mientras esperaba su respuesta—Es un trato.

Judy salió luego de unos 15 minutos del baño con el pelaje aun algo húmedo pero sintiéndose fresca al igual que despejada. Ya se encontraba completamente uniformada y lista, estaba a punto de buscar al vulpino cuando este la llama desde aparentemente la cocina.

—Siéntate Zanahorias—le dice en cuanto la ve entrar—Tú desayuno está listo.

Judy ve como Nick había preparado un desayuno ligero para ambos, fruta, fruta fresca cortada y bañada en yogurt y granola.

—Nick…No debiste molestarte—le dice enternecida por un gesto así-.

—Eso lo sé, pero para mí esto no es molestia. Así que siéntate o se nos hará tarde y créeme estoy de tan buen humor hoy, que no quisiera arruinarlo al escuchar a la gran boca gritar mi nombre.

Mientras comían a Judy le entro una duda sobre sus alimentos, cosa que no pudo evitar expresar.

—Oye Nick—comenzó por llamar la atención del depredador lo cual consiguió de inmediato, interrumpiendo el momento en cuanto este casi se llevaba un trozo de durazno a la boca—Pensé que no eras tan…—ella no supo que palabra utilizar sin dar un mensaje negativo a Nick, quien la miraba con total atención instándola a continuar—Vegano—soltó con una sonrisa nerviosa-.

— ¿Insinúas que solo cómo basura? —Dijo con sospecha mientras entrecerraba sus ojos-.

—No, digo no, es que…yo… cuando te prepare el desayuno la primera vez yo no encontré… muchas cosas.

Ella prácticamente decía la verdad, solo había encontrado cosas instantáneas o empaquetadas. Nunca algo fresco, nada que no fueran moras. Y no es que Nick no supiera cocinar, de hecho él lo sabía y lo sabía hacer muy bien. Solo que nunca había tenido la intención de hacerlo. Fue una suerte que Judy nunca pudiera abrir una de las gavetas donde guardaba algunas cosas, bueno era que tuvieran llave y solo él supiera donde estaba.

—Mejor no intentes defenderte pelusa—le dice con burla al ver como ella es capaz de cavar su propia tumba—Solo puedo decir que… lo que viste no eran mis mejores días por así decirlo—Una mentirilla blanca no está demás, sobre todo cuando ya es hora—Me alimento bien y saludablemente-.

—Así que eso que tienes a tu lado…—dijo viendo el vaso de vidrio con un líquido espeso-.

—Son mis suplementos—le contesta mirándolo—Ya sabes cuestiones de salud y bla, bla.

—No digas eso, los necesitas para estar bien. ¿Y de que sabor es? ¿Moras?

Sonriendo un poco—Los escojo sin sabor "Bueno… uno que otro de sabor zanahoria"

—Y ¿Cómo son? —Era obvio que tenía curiosidad por el tema-.

—Son bebidas espesas, como licuados con mucha avena, sino corrieras el riego de enfermarte te daría un poco.

— ¿Crees que me haga daño?

—Por lo que me dicta la lógica creo que sí, pero podemos averiguarlo después porque como te dije antes no quisiera escuchar mi nombre entre los gritos del gran jefe.

La coneja solo asiente y continúan con sus alimentos hasta que llega el momento de irse directo a la estación, con un zorro con altas expectativas en sus cuantas mentales esperando no fallar. Una vez que llegan y pasan directo a la sala. Una vez ahí esperan para su asignación del día.

—Muy bien Hopps y Wilde—Bogo comenzó mientras miraba al pequeño par—Hoy serán los afortunados les toca Tundratown.

Después de su asignación todos despejaron el salón. Tanto Nick como Judy se dirigieron a su patrulla, claro con la obligada parada del zorro para conseguir algo de cafeína para sus sistemas.

—Por lo menos tuvimos suerte ¿no lo crees Nick? —Le dice mientras se dirigen al helado hábitat blanco en el vehículo-.

—Considerando que el clima aún no se normaliza y uno podría asarse en sus propios jugos y pelaje…si—le dice mientras sonríe y mira por la ventana el cambio de paisajes-.

—Nick si lo dices así es algo escabroso sabes—le dice mientras lo ve de reojo-.

En las primeras horas de su labor, todo va normal, nada fuera de lo común pasa en ningún momento, eso hasta que llegó la hora de comer. Nick simplemente le aviso a la coneja que volvía en un rato. Ella claramente protesto y le cuestiono a donde rayos se dirigía, a lo que el vulpino contesto con un vago "Vuelvo rápido" Incluso le dijo que lo llamara por el radio si algo llegara a suceder. Esa fue la primera cosa rara, la segunda fue que él ya había comprado su comida y la había dejado sin tocar completamente intacta. Eso era de lo más extraño, Nick puede descuidar muchas cosas, menos su comida. Pero no le quedo de otra más que esperar. Los primeros 10 minutos no pasó nada, todo era normal, sin embargo pasando de esa cantidad de tiempo la impaciencia se comenzó a apoderar de la hembra. Cuando casi eran los 30 minutos estaba a punto de iniciar su búsqueda cuando lo alcanzo a ver caminando en su dirección con una cara que denotaba cierta alegría mezclada con nerviosismo o alivio, incluso tal vez una rara combinación de esas tres cosas. Una vez que el macho entro de nuevo en la patrulla ella no pudo evitar preguntar.

—Nick ¿Dónde te metiste?

—Lo lamento yo…necesitaba arreglar un asunto—le respondió sin querer dar muchos detalles-.

— ¿Asunto? —Pregunto sospechosa— ¿Y se podría saber?

—No, es algo personal.

Esto extraño un poco a Judy, pero no podía obligarlo a hablar de algo de lo cual no quería—Está bien, por cierto aquí está tu comida Nick.

—Gracias, ya casi me había olvidado de ella—le sonríe al recibirla-.

Poco después de esa escalada, la cual seguía manteniendo intrigada a la presa, prosiguieron con sus labores. Casi podían decir que ese día hubiera sido aburrido hasta que faltando dos horas para finalizar el turno…

—Oye Zanahorias—comenzó el vulpino— ¿Puedo preguntarte algo?

Judy sintió el deseo de voltearse y verlo directamente peo el hecho de estar conduciendo la obligaron a solo verlo una fracción de segundo por el rabillo del ojo y no lograr verlo muy claro.

—Adelante—ella consintió mientras consideraba las opciones del porque Nick hacía eso en lugar de preguntarle todo directamente como siempre lo hacía-.

Pero antes de que el zorro pudiera siquiera tomar aire y abrir la boca la radio del vehículo sonó.

Oficiales—escucharon la inconfundible voz de Benjamín-.

Nick miro el aparato con cierta confusión antes de suprimir un suspiro y tomarlo para contestar.

— ¿Qué ocurre Ben?

¿En qué zona de Tundra están?

—Nos encontramos cerca de la parte oeste.

Vayan lo más rápido que puedan al distrito forestal, Colmillar y Lobato los verán allá para ponerlos al corriente de la situación, es un 1186 Garraza fuera.

—Nick…

—Por lo túneles de servicio nos ahorraremos mucho tiempo— le dice mientras la mira-.

El par con cara decidida se encaminan lo más rápido posible hacia la escena. No tardaron ni 20 minutos en llegar. Lo hicieron lo más sigilosamente posible viendo que sus colegas estaban atentos pero a una distancia prudente al igual que imperceptible. Cuando están seguros que no delataran nada van con sus colegas.

—Hopps, Wilde, me alegra verlos—les dice el tigre-.

—Chicos ¿Qué fue lo que paso?

—Verán, alguien notifico a Bogo de actividad sospechosa en esa estructura—señala un edificio de aspecto desocupado—Llagamos por órdenes directas del jefe para confirmarlo, junto con otros cuatro oficiales, una vez que llegamos lo confirmamos, pero ya era tarde unos vehículos acababan de salir, las otras dos patrullas se encargaron de seguirlos de manera discreta y verificar las sospechas. Nosotros nos quedamos para revisar la estructura pues bien parecía una entrada ilegal, robo o peor…—el lobo fue interrumpido-.

—Tráfico de algún tipo ¿verdad?

—Si—le respondió a la coneja-.

—Pero si los responsables ya no están ¿para qué nos llamaron?

—Miren el edificio y lo sabrán—les dijo colmillar-.

Tanto Nick como Judy lo hicieron. Primeramente lo hicieron y no notaban nada raro hasta que en los niveles superiores claramente oscuros por sus ventanas tapadas notaron el movimiento, eran luces, varias luces procedentes de linternas, de alguien dentro.

—Ya lo veo ¿Cuantos serán?

—No lo sé con exactitud, pero más de 4 son. Por eso llamamos refuerzos y pedimos que fueran ustedes.

—Ya sé porque—soltó Nick llamando la atención de Judy—Intrusión…

—Por mucho son los más sigilosos de todo el departamento y los que son más difíciles de detectar.

—Está bien ya sé que hacer—Judy fue la que hablo—Nosotros cuatro entraremos, Lobato tú y colmillar se quedaran en el primer nivel a la espera de que bajen, Nick y yo iremos hasta el tercer nivel y veremos qué pasa. Si aún hay algo que interceptar o porque se encuentran ahí todavía.

— ¿Estas segura de esto? —Nick no pudo evitar preguntar como en toda situación posiblemente peligrosa para su coneja-.

—Claro que lo estoy ¿Qué es lo peor que podría pasar? —le dice con confianza mientras sonríe-.

Los oficiales se preparan para su acercamiento, en caso de que hubiera centinelas los cuatro procuran no dejarse ver tanto, claro para dicha tarea los pequeños tamaños de Nick y Judy son una gran ventaja. Una vez que logran entrar. Nick da le señal de que ellos subirán mientras sus colegas esperaran para detener cualquier cosa. Mientras suben se dan cuenta que el edificio en si se debe utilizar como una especie de lugar de almacenamiento por la considerable cantidad de cajas de madera algunas vacías otras con cosas indefinidas.

Con cada paso que daban sabían que se acercaban a su objetivo. Cuando finalmente llegaron Nick toma del hombro a Judy y le dice mediante señas que él ira primero, este era el procedimiento estándar ya que Nick solía sacarle ventaja a su habilidad de cazador. Se puso a cuatro patas y con sumo cuidado entro sin hacer el más mínimo sonido que lo delatara. Una vez pasados los segundos necesarios que comprobaran que no se enteraron de Nick la propia Judy entro imitando la táctica de su compañero. Una vez juntos se dedicaron a mirar a quienes estaban ahí…

Eran 4 mamíferos de considerables dimensiones, todo ellos cubiertos de la cara pero por su contextura física eran felinos y un canino, era un lince, un puma, una pantera y un lobo. Todos ellos con una especie de uniforme. Nick podía saber fácilmente que lo más probable es que no fueran traficantes de segunda sino que tenían la finta de mercenarios. Además el ambiente era más oscuro del esperado.

—"Bien las cosas se complicaron un poco" —pensó mientras veía que podían hacer, era obvio que necesitaban detenerlos. Pero la ventaja es que eran solo cuatro, él y Judy podían utilizar las armas tranquilizantes para dormir a dos, el primero y cuando volteen hacia él Judy encendería su lámpara para poder dar el segundo tiro, su confiable estrategia y si los otros dos huían sus compañeros se encargarían de ellos, en el caso de que no huyeran, era un poco más complicado pero igual gracias a Colmillar y Lobato los atraparía rápido. Necesitaban cubrir dos locaciones para que nadie se separara. Por lo que Nick le hace señales a Judy aclarándole que él se va a ir al otro lado del piso. Judy asiente sabiendo las capacidades de su compañero pero no evitando un poco de nerviosismo.

Ambos siempre atentos al grupo de animales que hablaban entre ellos…

— ¿Podemos irnos ya…?—soltó frustrado el lince-.

—El tiempo es exacto ¿sabes? Todo debe salir bien—le reprendió la pantera—Pero para tu suerte ya casi nos podremos retirar—Asegura mientras Nick y Judy solo esperan el momento idóneo-.

—Y ¿Qué esperamos?

—Resolver un último detalle—les dice antes de alejarse como si fuera a salir de esa habitación-.

Judy mantiene las orejas en alerta sin arriesgarse a moverse mucho para no hachar a perder todo. Más el sonido que sus orejas captaron la dejaron helada…unos sonidos metálicos y Un chillido… el típico chillido que sueltan los caninos cuando son heridos.

—Vaya, vaya miren que curiosa alimaña encontré—Judy escucho la voz de la pantera antes de oír un cuerpo azotar contra el piso-.

Nick estaba en el suelo sujetándose la parte del tórax con una clara mueca de dolor mientras la pantera tenía un trozo de metal en sus patas. Judy se asomó para lograr ver y esa escena causo que algo dentro de ella se quebrara.

— ¿Crees que podías engañarme zorro? Los felinos somos los amos del sigilo—le dice con burla mientras los otros se colocan en guardia desenfundando armas tranquilizantes apuntándole—No es necesario señores—hace un gesto con la pata logrando que bajen sus armas, pero de improvisto él mismo golpea al zorro cerrando las garras en puños más de tres veces con mucha fuerza— ¿Qué te golpee muy fuerte? —Pregunta consiguiendo una mirada furiosa del vulpino quien luchaba contra el fuerte dolor que amenazaba con hacerlo perder la conciencia— Señores tenemos un horario que cumplir y una tarea ya finalizada—los depredadores restantes asienten y se preparan para salir.

La pantera únicamente da media vuelta sin soltar aun la barra de metal. Hasta que de momento imprevisto da la vuelta de manera violenta mientras abanicaba con el objeto dándole de lleno a la coneja que había saltado para intentar noquearlo por la espalda. Ella podía haber intentado disparar, pero Nick puede ver perfectamente con poca luz, ella no, un ataque físico era su única opción en lo que sus compañeros que por alguna razón no habían subido llegaran, plan que salió terriblemente mal.

— ¡Judy! —Nick quien había sido testigo de todo solo pudo gritar mientras el felino se acercaba a la coneja-.

—No creerías que podía olvidarme de ti ¿verdad? —Le dice a la coneja que había sido lanzada contra una de las pocas ventanas tapadas que aun poseían vidrio, o en caso de esa que lo tenía hasta que la coneja lo rompió con su cuerpo—Hay, ¿Te lastimaste con los vidrios? Deja te ayudo—dijo antes de patear a la pequeña hembra que aún se encontraba aturdida por el primer golpe-.

Judy por la patada simplemente salió girando como una muñeca de trapo, más no duro mucho antes de que el felino fuera con ella la alzara por el cuello y le hablara.

—Los policías siempre van en parejas torpe—la coneja pese a no estar en las mejores condiciones no quita la mirada desafiante—No creas que tus amigos del primer nivel vendrán los míos ya los debieron de someter.

En el primer nivel vemos como el tigre y el lobo estaban de rodillas mientras un león y un oso los mantienen quietos apuntándoles con armas.

—Sigo sin entender como una criatura como tú puede ser un policía, pero esa pregunta pasara a segundo término por ahora, una más interesante es ¿Cuánta fuerza soportara tu cuello hasta romperse?

Judy poco a poco sintió como el felino empezaba a ejercer más y más fuerza sobre su garganta, por mero instinto sujeto la pata del animal que interrumpía su respiración, pero era inútil la fuerza de este era muy superior, no faltaba tanto y en último acto de desesperación de su mente por temor a que fuera a morir…

—Nick—apenas susurro con una voz muy débil mientras sentía que la vista le fallaba-.

Sin embargo de la nada la garra alrededor de su cuello se abrió de manera abrupta dejándola caer al suelo. En cuanto toca el suelo empieza toser para recuperar el aire mientras intenta enfocarse el porque no termino su trabajo. Cuando logra elevar la vista ve la razón. ¡Era Nick! Se le había lanzado a la Pantera como una fiera.

En cuanto Nick vio como golpearon a Judy algo dentro de su cabeza hizo un corto circuito, ignoro completamente el dolor para arrojársele a la pantera, si, cuando lo golpearon perdió su arma tranquilizante, pero eso no importaba, aun tenia garras y dientes, al diablo todo lo demás nadie que le tocara un solo pelo a Judy saldría así como si nada.

La pantera en cuanto sintió como el zorro estaba en su espalda soltó de inmediato a la coneja mientras intentaba quitarse al canido de encima, sin embargo no lo logro a tiempo pues Nick logro hundir sus colmillos en el hombro del agresor provocando un alarido de dolor bastante fuerte. Dicho sonido fue lo suficientemente alto para que los mercenarios que tenían sometidos a Colmillar y a Lobato se distrajeran lo suficiente para que el par de oficiales pudiera intentar realizar un contraataque. Por su parte Nick logro infligir aunque sea un poco de daño sobre el bastardo, pero este logro tomarlo para quitárselo de encima y encajarle las garras, las cuales habían salido de los guantes que llevaba.

—Bien zorro, lograste molestarme—le dice con palpable furia, antes de golpearlo en el pecho y abdomen con significativa fuerza—Creo que tendré una bufanda hecha de piel de zorro—pero antes de comenzar su tortura un comunicador en su cinturón sonó—Señor Tenemos que irnos…—Deteniéndolo en el acto—Pudieron esperar unos minutos ¿saben? —dijo irritado—Señor usted mismo lo dijo, tenemos un horario que cumplir menos de cuatro minutos para irnos lo esperamos en el transporte de abajo, cambio y fuera—la comunicación seso—Te salvaste de sentir como arranco tu piel, pero no te salvaras de la cita que tengo para ti y tu amiguita.

En ese instante Nick sintió el agudo dolor sin poder hacer nada pues su cuerpo ya había dejado responderle. El felino simplemente lo arrojo hacia donde estaba la coneja que intentaba con todas sus fuerzas en poder ponerse de pie pero la brutalidad de los golpes si la habían lastimado.

—Tú también eres una plaga molesta—saco un arma tranquilizante—Una sobredosis de esto en tu cuerpo te matara de manera misericordiosa, tómalo como un regalo, ya no tengo tiempo de divertirme—le apunta a la coneja y este dispara directamente a ella.

Judy simplemente cerró los ojos sabía perfectamente que no podía esquivarlo, no estaba en condiciones, pero el impacto que espero jamás llego.

— ¡Maldita sea!—exclamo enrabiado—Tuvieron suerte—soltó antes de irse, el tiempo era vital-.

Judy abrió los ojos, su mirada aún estaba gacha y lo que vio frente a ella protegiéndola era una esponjosa masa de pelaje naranja.

— ¡NICK!