Los enamorados solo se quedaron acostados, disfrutando de la paz y la calma que les traía la compañía del otro. Para ambos la sensación era simplemente perfecta como un sueño hecho realidad. Pero aun así el amor no es inmune al hambre y un sonido proveniente del estómago del zorro es suficiente para sacar al par de su ensoñación.
—Creo que alguien tiene hambre—le dice con burla mientras se sienta con cuidado-.
Riendo un poco con algo de pena—Que puedo decir…para ser tan esbelto como me vez siempre he disfrutado la hora de comer—enseguida sus orejas captan un sonido igual de fuerte que el que provino de su estómago—Wow…—su sonrisa cambia a su tipa sonrisa ladina— ¿Qué tienes ahí adentro zanahorias? ¿Un lobo? ¿Una fiera salvaje?
— ¡Nick! —le grita sonrojada solo provocando una carcajada del vulpino-.
—Mejor vamos a cenar algo…no quiero ser devorado por ti…aun me queda tanto por vivir—dice dramático-.
—Nick…sigue con eso y te usare de alfombra—le advirtió tratando de mostrase amenazante, fallando abismalmente en el intento.
Si no fuera en ese preciso momento tan vulnerable seguiría molestándola, pues tiene que admitirlo, adoraba verla molesta, era cuando más tierna y adorable se veía, al menos para él, a pesar de ser una bola de algodón potencialmente peligrosa—Bien, bien…vamos a la cocina para acallar nuestros pobres estómagos suerte que llene la cocina hace poco.
El zorro trata de levantarse, tarea que le resulta realmente difícil dado que prácticamente no puede hacer fuerza con el abdomen, sin olvidar el pequeño detalle del dolor en su caja torácica.
—Sin vendas duele más—comenta mientras logra sentarse no sin bastante esfuerzo-.
—Nick, ten cuidado…si quieres yo…
—No… no, tengo que hacerlo, igual me dijeron que caminara, y que me acostumbrara.
Al final Judy no pudo evitar que el vulpino se levantara, cuando Nick lo logro se puso una camisa color azul y ambos fueron rumbo a la cocina para ver que podían cenar, de hecho a pesar de que sus estómagos sonaran bastante fuerte no tenían realmente apetito de algo pesado, sino más bien de algo ligero. Una vez que entraron les fue relativamente sencillo escoger lo que sería su cena, un plato de cereal bastaría para apaciguar su hambre y calmar a las fieras de sus estómagos. Nick no pudiendo evitarlo arrastro su silla para dejarla justa al lado de la coneja, el mismo tenía que admitir que se estaba comportando bastante cursi, aunque era justo decir que era su primera vez, era la primera vez que sentía esa sensación, la que le exigía acercarse, ese instinto de no solo protegerla sino de tenerla cerca, un extraño sentido de propiedad lo invadía siempre que se tratara de Judy, no era por nada que siempre quisiera despedazar a todos los que se le acercaran a Judy con intensiones diferentes a cosas laborales o muy sobre-amistosas, no es que fuera alguien en especial celoso, solo que le resultaba muy irritante con su coneja. Por su parte Judy notaba como Nick buscaba más su compañía, lo cual le parecía muy tierno de su parte, más al conocer como era Nick, si bien él era alguien relajado y con buen humor, nunca era de los que dejaban ver lo que le pasaba, siempre mantenía su lema, nunca dejaba a nadie ver más allá de su máscara, o casi nadie, se corrigia a sí misma, ella era la primera con quien se quitó la máscara, la primera quien lo vio herido, la primera a quien le mostro sus heridas, pero eso casi nunca pasaba, pero ahora. Desde que la despertó en el hospital la actitud con Nick, por lo menos con ella había cambiado en ciertos aspectos, se mostraba más cariñoso y dulce con ella, pero el cambio tampoco fue tan grande, pues al parecer aun disfrutaba de molestarla y avergonzarla para divertirse a sus expensas. Igual los apodos, aunque esos no le molestaban, cuando ella misma lastimo a Nick y pensaba que lo había perdido por su ignorancia y prejuicios, escuchar como él la llamaba zanahorias fue algo tan especial, la aceptaba, la aceptaba de nuevo en su vida y eso era algo que agradecía infinitamente a quien sea que lo haya hecho posible, y pensar que ese apodo de "cariño" empezó como algo que usaba para desanimarla, pero ahora no concebía su existencia sin ese o alguno de los otros nombres que le daba Nick, pues al fin y al cabo estos representan el cuanto la quiere.
—Veo que estas cerca—le comenta la coneja-.
— ¿Qué puedo decir? Disfruto de tu compañía—le dice relajado.
—Yo…a mí también me gusta estar contigo.
—Eso ya lo sé
—Que ego el tuyo Nick—le reprocha rolando los ojos.
Soltando una risa ligera—Vamos…admite que me amas
— ¿Tengo que hacerlo? …si, si lo hago—le siguió el juego riendo un poco mientras recordaba la primera vez que se dijeron eso ¿Quién lo hubiera pensado?
—Curioso cómo pasan las cosas ¿No lo crees? —Comento también notando la ironía del asunto-.
—Tal vez no solo fue casualidad…
Recordando los hechos que vio mientras estaba en el quirófano aparentemente luchando por sobrevivir—Puede que tengas razón ¿Sabes? —No estaba seguro que fuera o no real, pero le gustaba creer que lo fue. Ese abrazo se sintió real para él. Y su alma se siente más ligera ahora.
—Habla el que no cree nada de eso ¿seguro que no te paso nada?
—Puede ser una secuela de lo que me paso—dijo despreocupado— ¿Quién lo sabe? Mejor disfrutar lo que tenemos ahora. No todo tiene un porque. Y es mejor solo disfrutarlo.
—Vaya, al final…eso es cierto
Recordando algo—A mí siempre me dijeron que lo más especial…
—Son aquellas cosas simples porque vienen del corazón—completa para su sorpresa-.
Ambos se voltean a ver tan rápido como pueden y dicen al mismo tiempo—Ya que son las más sinceras que hay.
—Nick, ¿Dónde escuchaste eso?
—Mamá me lo decía…c-c-cuando quería hacer algo muy elaborado…y ¿Tú?
—Mis padres me lo decían igual…
—Tal parece que tenemos más cosas en común de lo que creí—le dice mientras se rasca tras las orejas-.
—Bueno…contigo siempre me llevo gratas sorpresas—le dice antes de bostezar-.
—Al parecer alguien está cansada.
—Son esas pastillas—le dice mientras se frota los ojos.
—Sí, te comprendo…son fuertes…
—Se supone que las mías no…o eso dijo el doctor.
—Zanahorias…eres una coneja, una linda coneja…para ti una dosis mínima puede resultar aún bastante fuerte…más si no estás acostumbrada. ¿La adorable dama desea dormir en compañía de este humilde zorro?
Sonriendo con felicidad—Solo contigo.
Ambos solo sonríen. Se dirigen a lavarse los dientes para poder por fin tener una noche de sueño como se debe, al fin de cuentas ya estaban en pijama. Cuando Nick entro a la habitación dispuesto a dormir se dio cuenta que Judy aún se encontraba despierta, aparentemente contestando algún mensaje de texto. Él se quitó la camisa antes de introducirse a la cama, sin ningún tipo de pena o remordimiento se acercó a Judy y la abrazo para acercarla a él, acción que sorprendió momentáneamente a la coneja que estaba más concentrada en el teléfono que en otra cosa.
— ¿Te asuste? —le pregunta risueño-.
—N-N-No, no fue so—dijo algo nerviosa, si, bien aunque ahora pude ser novia de Nick, pero aun así no puede evitar abochornarse por tenerlo sin camisa tan cerca en situaciones tan espontaneas-.
—Y ¿Alguna novedad? —Pregunta pasando desapercibida esa reacción por parte de su presa-.
—Le estaba preguntando algo a Benjamín.
— ¿Garraza? ¿Qué le estabas preguntando? —le dijo confundido mientras se acomodaba mejor-.
—Sobre los que nos pusieron así—le dice seriamente-.
Nick irguió las orejas ante eso—Y…te dijo algo. ¿Hay algo?
—No…dice que…no.
— ¿Cómo es posible?
—Dice que luego me explica…pero no entiendo. ¿Porque no han podido avanzar en algo?
Horas antes en la jefatura.
Bogo se dirigía a las salas, su cara normalmente molesta se había esfumado dándole paso a una expresión realmente furiosa. Cosa que varios notaban.
—Y bien ¿Qué han dicho?
—Nada señor—le comento un hipopótamo—Ninguno, simplemente se han quedado ahí sin moverse por horas—Bogo voltea a la sala más cercana, frunce el ceño y se dispone a entrar—señor pero que…—este no hace caso y entra-.
En gran búfalo se presenta la sala donde está el león, este no era tan joven seguramente apenas pasaba los 40, pero se notaba muy en forma y su melena oscura apenas tenía muy poco blanco, en cuanto escucho la puerta abrirse levanto la vista de la mesa.
Bogo solo se limitó a verlo, no tomo asiento frente a él sino que se quedó de pie, el felino apenas y se mostró aludido, sus reacciones no pasaron de devolverle la mirada sin un ínfimo rastro de intimidación todo lo contrario solo le devolvía la mirada sin más. La atmosfera se cargó de tensión para cualquiera.
—No me imagine que usted vendría a verme—su tono era calmado-.
—Tienes muchos problemas—le espeto-.
—No más de los que yo mismo me busque, al igual que mi colega.
—Es mejor que hables…
—Comprendo cuál es su situación respecto a nosotros.
—No hay ninguna situación.
—Solo puedo decir una cosa…
Ahora en el departamento del zorro, hora actual.
—Cálmate, nuestros compañeros harán su trabajo. Y nos enteraremos de todo tarde o temprano. Lo que podemos hacer nosotros será recuperarnos.
—Recuperarnos…
—Sí, para poder hacer una visita rápida. No hay mejor manera de enterarse que yendo directamente a la fuente.
—Gracias Nick…
—Todo por ti, te lo he dicho muchas veces…—ahora bosteza -.
—Para hacer eso hay que descansar vamos a dormir.
—Te tomo la palabra.
Los enamorados se permiten descansar y abandonarse al mundo de los sueños, sueños que ahora son dulces gracias a su ser amado que tienen a un lado. Ambos sabían que por ahora estaban en una burbuja, la cual como todas las demás seria efímera al igual que frágil, solo necesitaban tiempo, tiempo para saber cómo lidiaran con ello, pero no por eso no disfrutarían mientras pudieran.
Los días siguieron pasando, tanto los días y las noches siguieron su danza eterna, la adorable pareja no podía sentirse mejor, Judy se encargaba de que el zorro no se lastimara, o descuidara su tratamiento, a su punto de vista parecía un cachorro respecto a recordar las horas para tomarlos, Nick por su parte se dedicaba a la tarea de que su coneja no se sobre-esforzara, Judy en más de una ocasión casi se lastimaba el cuello, casi, de no haber sido por un zorro que logro evitarlo, si tal vez no debía de moverse tanto, pero Judy tampoco, si ella era terca él lo era el doble, no descansaría hasta que ella lo hiciera, plan que le daba resultados positivos, sin embargo cuando no había opción… fue una buena idea el enseñarle a Judy a vendar como lo hacen en los hospitales en el área de ortopedia, esa era una de las ventajas de odiar los hospitales, aprendes muchas cosas para evitar lo más posible el ir a esos lugares, solo unas lecciones de un "amigo" cuando él tenía 17 fueron suficientes para que se le quedara, a pesar de que nunca las utilizo tanto, Judy aprendía rápido por suerte (Incluso sobre cosas que él nunca sospecharía pero que igual le ha tocado experimentar) y ella se encargaba de vendarle el pecho y el abdomen, con eso sentía que las molestas aminoraban lo suficiente y con las pastillas mucho mejor, los dos aprendieron a desenvolverse durante los primeros 7 días, hasta que llegó el momento…
—Nick…hora de irnos—dice mientras entra a la habitación solo para encontrarse con el vulpino sentado en la cama con su laptop en el regazo— Nick— lo vuelve a llamar ganando su atención-.
— ¿Qué? —pregunta aparentemente desconcertado-.
—Es hora de ir al hospital—le dice provocando la caída de las orejas de Nick—Nos tienen que quitar los puntos.
—No creo que tengamos que ir…—comienza a decir mientras la coneja se dirige a la cama para subir-.
— Ah y ¿Por qué no? —Cuestiona una vez arriba de pie sobre la cama y con una ceja en alto-.
—Para que ir a un atestado y horrible hospital cuando podemos…—comenzó para la coneja lo interrumpió-.
—No, ni si quiera lo pienses, además no creo que tu sepas…
—Yo no dije que yo lo supiera, puedo llegar a conocer a un tipo de cuestionable doctor…Auch…Auch…Auch—era lo único que salía del hocico de Nick mientras una coneja jalaba su oreja-.
— ¡Nicholas Wilde! —Vocifero la coneja-.
—Era un juego…era juego, enserio, suéltame, vamos al hospital—Le dijo consiguiendo que lo soltara-.
—Nick ¿Cómo es posible? ¿Por qué les tienes miedo a los hospitales?
—No les tengo miedo, solo que no me gustan, ese desagradable ambiente, el frio que sientes, el desinfectante, el olor a medicina y sobre todo el olor a enfermedad…es horrible. Me siento enfermo cada vez que entro a uno aunque sea de visita.
—Pero no es miedo ¿Verdad?
—No, es un desagrado completamente racional, ¿tienes idea de lo sensible que es el olfato de los caninos? Todo lo que podemos percibir.
—Por desgracia no—le dice completamente sincera—Pero eso no implica que no te entienda o lo intente, después de que terminemos todo vamos por un helado—le ofrece a su novio—O mejor un batido.
— ¿De moras?
—Y extra grande…
—Está Bien. Me convenciste, vámonos.
La pareja sale del departamento, era la primera vez que salían desde que regresaron del hospital. Y mentirían si dijeran que no sentían bien el salir a tomar un poco de aire fresco, se sentirían mejor si tan solo pudieran tener libertad de movimiento, o no sufrieran dolores. No teniendo más opción tomaron camino a la estación de trenes para dirigirse al helado distrito, Nick estaba completamente alerta a su coneja con cada sacudida por más leve que esta fuera, era una verdadera fortuna que el tren estaba relativamente desierto, la hora y el día de la semana hacían que estuviera solo, o que lo estuvieran en algunos vagones, cosa que el zorro aprovecho para estar en exterior a solas con su novia, claro siempre alertas de no ser vistos. Una vez que llegaron al gran hábitat blanco se bajaron con sus respectivos abrigos que habían llevado consigo. Decidieron caminar todo el trayecto, igual les habían dicho que si tenían la oportunidad que lo hicieran si tuvieran la oportunidad. Caminaron hasta que en un abrir y cerrar los ojos llegaban al edificio. Una vez que entraron fueron directo a recepción para pedir informes, la enfermera a cargo les dio las indicaciones para ir al área de suturas y curaciones, como era de esperarse en cualquier centro médico había más pacientes en espera, tomaron su turno y se sentaron a esperar, Judy notaba la clara incomodidad de Nick al estar en el lugar así que se dedicó hacerle conversación mientras esperaban su turno, había cuatro salas dedicadas a esta tarea y el ritmo de atención era rápido por lo que no tardarían en salir de ahí, el primero en ser llamado fue Nick quien entro con cierto desgane pero sin rechistar, unos tres minutos después entro Judy, levándose una pequeña sorpresa en cuanto dieron sus nombres.
"Ya que está aquí puede ir a una evaluación de su estado y progreso"
Cada uno lo acepto a su manera, Judy lo acepto sin ningún problema, mientras Nick tuvo que suprimir un bufido y el impulso de rodar los ojos, a los dos les quitaron las enfermeras las suturas antes de que pasaran con los médicos, Judy con cierta vergüenza, pues ya que sus heridas estaban esparcidas por su cuerpo tuvo que quitarse la ropa pero el hecho de que haya sido una hembra ayudo mucho, ambos entraron a los pasillos internos, una vez en los consultorios llegaron los doctores, para Judy la atendió una gacela la cual llego con una sonrisa tranquila. A Nick por su parte, el zorro se había acostado en la cama, realmente tenía bastante pereza, cerró los ojos esperando la llegado de su matasanos, en cuanto escucho la puerta abrirse sonrió, pero antes de que abriera los ojos escucho un sonido muy reconocible para él, el sonido de una carpeta yendo directo al piso, por esto levanto la cabeza y abrió los ojos, aunque en cuanto vio hacia la puerta sus ojos se abrieron aún más por la sorpresa, era la joven vulpina la cual ahora estaba recogiendo rápidamente el expediente que había tirado al piso. Para cuando termina de recogerlo y ponerse de pie se descubre siendo el objeto de atención del zorro que la mira con sorpresa.
Carraspeando un poco—Oficial…que sorpresa.
Saliendo de su aturdimiento inicial—Si…Yo.
—Tal parece que viene a una revisión para evaluar su progreso—le comenta mientras ve su expediente-.
—Sí, tal parece que sí.
—Muy bien. Comencemos, dígame ¿sufrió de dolores muy fuertes en el área abdominal? —Comenzó con profesionalismo-.
—No más fuertes de los que dije antes de irme.
—Bien debo pedirle que se desabroche la camisa para revisar esas heridas.
Nick diligentemente lo hizo, en cuanto termino de descubrirse el abdomen la doctora ya con guantes se encargó de palpar suavemente la herida y revisarla, para así verificar el progreso hasta ahora.
—Bien pasemos a su tórax—Reviso la incisión—Siéntese por favor.
Nick trata de hacerlo pero la ausencia de los puntos lo hace sentir con bastante incomodidad y vulnerable. Cosa que es notada.
—Permítame ayudarle—inmediatamente se puso ayudar al zorro mayor y cuando este estuvo finalmente sentado—No se lastimo ¿Verdad?
—No, solo que no tener los puntos…es como si sintiera que se me saldrán las entrañas.
—Es normal, en unos días la sensación desaparecerá y su piel recobrara fuerza—le dice mientras le palmea ligeramente la espalda y sonríe—Ahora revisemos sus pulmones—le indica antes de buscar un estetoscopio—Muy bien veamos, inhale profundo—le dice mientras lo coloca en su pecho y escucha con atención y cuidado, el proceso se repitió desde su espalda y su pecho varias veces, también se encargó de revisar las lesiones ocasionadas por los golpes—Muy bien—Dijo al finalizar-.
—Dígame ¿Cuánto me queda de vida? —le pregunto en broma-.
Riendo un poco por lo bajo—Viéndolo ahora diría que mucho tiempo. Permítame felicitarlo tiene una buena recuperación, mejor de lo que se pudiera prever—entrecerró los ojos— ¿Alguna idea del porque?
— Oh bueno ya sabe…Pudo ser la sangre joven—le guiño un ojo esperando zanjar esa conversación-.
—Señor Wilde—le dice en tono burlón—Es obvio que usted…—se acerca a Nick con una mirada coqueta, balanceando sus caderas provocativamente y en cuanto se acercó abruptamente a su rostro, Nick por primera vez en su vida adulta o adolecente esquivo el beso que una hermosura le daba moviendo su cara—Ya tiene a alguien—le dijo con superioridad-.
Nick la veía pasmado jamás otro zorro menos una hembra lo había engañado de manera tan…rápida—Yo…
—No trate de engañarme, alguien como usted, buen partido, carismático, y francamente atractivo que puedo ver y apostar que es capaz de llevarme a la cama si se lo propone, el que rechace un beso solo puede significar 2 cosas y como no creo que sea Gay es obvio que ya tiene a alguien—le apunta con simpleza y arrogancia típica de la juventud-.
El vulpino cuando paso su estupor inicial no puede hacer más que suspirar—Que lista…
—Gracias…
—Pregunta, ¿Qué me delato?
—Nada realmente especial, fue tu mirada…la reconozco, mi padre la tiene y eso solo lo consigue mamá. Nuestra especie es monógama. Uno jamás tocaría a nadie si ya tienes pareja.
—Je, je, hay evolución…
—No tiene nada de malo, igual le puedo decir que le ayudo en su recuperación ya que está muy bien. Ya puede irse, una semana antes de que regrese a su trabajo regrese para su última evaluación—le dice sin mirarlo mientras sonríe y ve la carpeta-.
—G-G-Gracias.
—De nada, por cierto, ella debe ser una zorra afortunada—le dice antes de salir-.
Nick solo se quedó ahí congelado unos minutos antes de agachar un poco la mirada. De nuevo la vida le demuestra que no todo es fácil o que muchas cosas están dadas por hecho. No porque sea su un zorro su pareja tiene que ser una hembra de su misma especie. Pero detuvo su sobrecalentamiento de cabeza, su situación aún era especial. Zootopia no hace mucho que se convirtió en ciudad santuario para las parejas inter-especie y bueno las cosas no son tan fáciles aun. Pero lo mejor era mantener su hocico cerrado y disfrutar lo que tiene, ella tiene razón Judy será afortunada, él se encargara de hacerla tan feliz como pueda, pero este pequeño incidente le dio a entender algo que ya sospechaba, si bien Judy era un tesoro para él, también lo había ablandado, necesitaba recordarse que solo Judy podía verlo tal cual era en verdad, los demás no, sí, había recuperado algo de confianza respecto a la sociedad de manera parcial, pero ya no formaba parte de él confiar en todos, termino de cerrar su camisa y se dirigió a la salida una vez que ya estaba en la sala de espera, y la ausencia de Judy le dio a entender que aún no salía de lo probablemente lo mismo que él, se sentó a esperarla, pasados unos 8 minutos la vio salir por la misma puerta que el utilizo, en cuanto vio que ella se percató de su presencia le hizo un ademan con la cabeza indicándole que salieran de ahí.
— ¿Cómo te fue Zanahorias?
— Bien, tal parece que querían hacer una pequeña evaluación, a ti también ¿Verdad?
—Sí, pero todo bien, y ¿Tú?
—Bien…según dicen no sufrí daño cervical permanente de algún tipo.
—Ósea que no tienes el cuello chueco.
Riendo un poco—Si, técnicamente más o menos, pero ya terminamos, ahora vamos…
—A lo que realmente puede hacerme hacer cualquier cosa…Nuestro Cheque…
—Nunca cambias—suspiro—Aunque nunca te había visto tan contento por nuestro cheque.
—Porque nunca nos habían dado todo lo de un mes junto, son muchos billetes pelusa…eso siempre me levanta el ánimo—le decía contento mientras caminaban para tomar el tren que los llevaría al centro de la ciudad-.
El plan era simple, ir a la estación por sus incapacidades correspondientes, salir al banco más cercano para reabastecerse de alguna manera, claro también averiguar con sus compañeros los detalles de lo que les dejo fuera de acción.
Siendo discreto—Recuerda que…
—Ya sé…solo amigos, yo tampoco quiero saber la realidad social tan pronto—le dice con franqueza-.
Ambos llegan justo a tiempo para abordar el transporte, ya una vez dentro Nick no puede evitar preguntar.
—Y ¿Cómo está la herida de tu brazo? —le pregunta algo preocupado-.
—Bien, dicen que incluso sano más rápido de lo que esperaban—le dice sonriendo—Y ¿Tú?
—Igual…Dos semanas más y estaré mucho mejor y ¿Tu muñeca?
—Unos días más y lista.
—Por lo menos el tiempo no pasa en vano, solo nos falta averiguar cómo les está yendo a nuestros compañeros.
Siguieron su camino entre conversaciones banales hasta que por fin llegaron al centro, el cálido clima los recibió, con paso lento pero seguro se dirigieron a la estación, Judy nunca había pasado tanto tiempo ausente de su trabajo pero no es que realmente se quejara, sabía que en estos instantes era una inútil para la fuerza así que se enfocaría en recuperarse para volver, Nick sentía algo, llámenlo instinto o algo pero tenía un mal presentimiento, no uno grave pero igual bueno no era. Cuando entraron el ritmo seguía igual, animales por aquí y por allá. Unos esposados otros no, hasta que alguien conocido los vio.
— ¡Chicos! —una inconfundible voz para todos los oficiales llamo su atención, tanto Nick como Judy vieron a su amigo recepcionista ir hacia ellos a una buena velocidad considerando su estado físico y condición—Hay gracias al cielo… ¿Cómo se sienten? ¿Están bien?
—Tranquilo Ben. Aún estamos enteros…Bueno casi—le dice el zorro bromeando-.
—Sí, nada que un buen descanso no cure—le dijo la coneja-.
—Chicos, fue horrible cuando nos enteramos, digo…nadie se lo espero.
—Eso es algo que nunca se espera, aunque es la primera vez que terminamos en una situación así, por lo que entiendo—dice Nick viéndolo más a fondo-.
—Me imagino que vienen por sus cheques ¿Cierto?
—Si—le contesta la coneja-.
—Así que mejor vamos a la oficina de Bogo, en un momento bajamos amigo—le dice Nick antes de comenzar a caminar-.
—No esperen…yo tengo los sobres. Vengan.
Los pequeños mamíferos lo vieron confundidos sin entender pero igual lo siguieron en dirección al escritorio. Este saco dos sobres y se los entrego.
—Ben ¿Por qué los tienes tú? —Le pregunto Judy en cuanto tuvo el sobre en sus patas-.
—Oh, ya sabes…quería ahorrarles subir y que se cansaran más de lo necesario.
—Si Ben y yo soy un oso polar con alas—le dice Nick con sarcasmo de sobra, sí, Judy era la peor mentirosa que había visto pero ese chita tampoco era un maestro ni de cerca—Ya dinos la verdad.
Suspiro por su fracaso—No es nada malo, no que tenga que ver con ustedes, solo que Bogo esta…un tanto irritado-.
—Y esos es una novedad ¿Cómo porque? —Sigue cuestionando Nick-.
—Más de lo normal…
— ¿Qué pudo poner a Bogo así?
—Técnicamente fue culpa de nosotros cuatro—escucharon a sus espaldas-.
Nick y Judy voltearon para ver a uno de los oficiales lobo.
—Lobato—le dijo Judy al girarse para verlo-.
— ¿Cuatro?
—Si Wilde—le dijo un tigre que se aproximaba a ellos-.
En ese momento a Nick se le prende el foco—Un momento…Quieren decir que esto tiene que ver con los que nos pusieron a nosotros así.
—Sí, verán…Todo fue una serie que salió mal. A los que se perseguía…los perdieron y no se pudieron volver a localizar. Tampoco pudieron localizar al grupo que casi nos atrapa…sin embargo…
—Sin embargo—Judy escuchaba atentamente y no le daba buena espina-.
—Nosotros logramos poner a los dos que nos querían someter a dormir. No habían despertado hasta un día después. Se mantuvieron en las salas de interrogatorio por horas pero muy apenas y se movieron, y por ende tampoco hablaron…No hasta que Bogo entro con uno y hablo…
— ¿Qué información les dio?
—Solo pidió su derecho a llamada…Con eso todo se detuvo.
— ¿Cómo que se detuvo?
—Simple—esta vez fue el lobo el que intervino—Con esa simple llamada esos dos llegaron—vio como sus compañeros estaban por preguntar a quienes se referían y se les adelanto—Sus "abogados" —hiso comillas con sus dedos—En cuanto llegaron el proceso se detuvo casi literalmente.
—Son muy buenos—acoto el tigre-.
—No, no son buenos, esos si quisieran podrían llevar un juicio contra la suprema corte.
—Tiene razón desde que se pararon por aquí han estado interfiriendo, Bogo no ha podido acercarse a ellos de nuevo, de hecho nadie, siguen confinados claro, pero el proceso no avanza, por más esfuerzo que pongan los fiscales no logran poner el caso en movimiento de nuevo.
—Por eso el jefe esta de tan mal humor…
—No deben desesperarse…esos tipos infringieron la ley, hay pruebas de sobra, no podrán escapar—les dijo la coneja completamente segura del sistema-.
—No puedo hacer más que apoyar a la coneja—dice el zorro-.
—Ojalá tengan razón…para cuando regresen esperemos ya tener a esos dos completamente procesados.
—Verán que sí…—les aseguro la pequeña oficial-.
—Bueno…ya no los detendremos más…
—Gracias…tengo una cita muy importante con mi almohada—Dice el zorro con un bostezo—Luego nos vemos…—el comenzó a su camino a la salida-.
Una vez que vieron al zorro salir los demás solo vieron a Judy— ¿Qué? Saben que le gusta dormir.
—Y ¿Cómo crees que ha estado? Digo vive solo…y no se ve que tenga mucha libertad de movimiento.
—Por lo que me dijo creo un amigo lo ayuda—les dice tan convincente como puede—Además está vivo y se ve "Normal"
—Es cierto, de seguro Wilde se consiguió a alguien, apuesto a que fue una de sus "admiradoras" —Recuerda el lobo a varias hembras que se le insinuaron al zorro o viceversa—Y ¿Tu como lo llevas?
—Mucho mejor, lo más grave es mi cuello…Pero si me disculpan yo también me retiro, debo de obedecer a los doctores—se despidió y salió tranquila del edificio-.
—Soy yo o Hopps se veía un poco más feliz de lo usual—comento el lobo algo intrigado-.
—Yo no note algo diferente—le dice el recepcionista-.
—Creo que ya empezaste a ver cosas—le dice el tigre-.
Judy solo camino hasta la primera esquina fuera del rango de vista de la estación para encontrarse con su novio. Los dos solo sonrieron antes de dirigirse al banco para cambiarlo. En el trabajo deberían mantener las apariencias no les resultaría difícil, tendrán tiempo más que suficiente para disfrutar de su "luna de miel" para ser tan acaramelados como quisieran antes de tomar con calma las cosas con su trabajo, o por lo menos esa era la idea de Judy, Nick realmente podía controlarse en ambos sentidos, podía ser muy reservado con sus sentimientos para guardar las apariencias en público o ser un apasionado a puerta cerrada. Si la situación de su confesión se hubiera llevado en mejores circunstancias ya hubiera planeado la manera en demostrarle cuanto la amaba en realidad. Debería esperar un poco más además su gusano de la curiosidad se calmó un par de días después de que este apareciera. La razón de que este apareciera fueron le extraños besos de la coneja, pero estos desaparecieron y ahora eran besos normales, nada subido de tono o profundo simples besos en los labios, por primera vez quería hacer las cosas correctas, pero mentiría si dijera que no estaba tentado a probar los manjares de su cuerpo pero ya habría tiempo cuando los dos se recuperaran.
Más tarde ese día llegaron de nuevo al departamento, hogar temporal de Judy con una ración de comida para cada quien, al día siguiente verían como reabastecerse algo se les ocurrirá. Solo necesitaban el paso de los días para su recuperación y ya…
