NOTA DEL AUTOR:

Muy bien, primero déjenme agradecerles por sus comentarios, enserio, todos y cada uno de ellos me ayuda mucho, corregiré cada aspecto que me hagan notar, a su debido tiempo, mientras aquí está el nuevo capítulo.

Como nota adicional solo puedo decir ganaron.

Ese día lo terminaron con un agradable sabor de boca, antes de dormir Judy le pregunto a Nick cuando irían por comida para la siguiente semana a lo que el vulpino le contesta un vago ya veremos antes de abrazarla y acercarla a él, si bien Judy pensaba que no le había tomado enserio su pregunta y que ya estaba más dormido que despierto no le dio importancia ya verían al otro día cuando Nick estuviera consiente, con ese pensamiento se dejó llevar por los brazos de Morfeo. Sin imaginar que Nick en realidad si había escuchado con claridad e incluso ya casi tenía un plan, solo que tenía que esperar hasta la mañana y esperar que pudiera despertarse temprano.

Judy se despertaba aquella mañana y por primera vez sin su querido zorro abrazándola, estaba sola por primera vez en esa cama, aun confundida se levantó y se dirigió a la sala, para ver si lo encontraba, efectivamente ahí estaba, pero se veía raro, estaba sentado y sujetándose el puente de la nariz con los ojos cerrados, su ceño estaba fruncido. Era obvio que tenía algo.

— ¿Nick? —llamo su atención inmediatamente-.

Al escuchar su voz Nick quita su pata de la cara y voltea a verla ablandando su expresión—Zanahorias ¿Cómo amaneciste? ¿Dormiste bien?

—Yo bien, pero creo que fui la única.

— ¿De qué hablas? Dormí muy bien.

—Entonces ¿Qué haces aquí afuera?

—Arreglando unas cosas, no te preocupes—se levanta con trabajo—Sé que te preguntaras que cosas…pero primero, aparte de lo que me dijiste anoche, porque si te escuche y muy claro, ¿Hay alguna otra cosa otra cosa que te preocupe? —le pregunta con amabilidad y cierta presunción-.

La coneja baja la mirada pensativa hasta que recuerda otra cosa—Bueno también te iba a decir que si podíamos ir a mi apartamento-.

—Aja, vamos en orden ven—Toma su pata y la guía a la cocina—Problema uno resuelto.

Judy observa incrédula la mesa donde comen unas bolsas repletas de suministros y comida—Pero Nick….

—Ah—silencia a su linda coneja con un dedo— ¿Cuál era la otra cosa?

—Que si podíamos ir para recoger mí…—sin embargo Nick le entrega los objetos que pensaba—Correo, pero los buzones, el correo…

—Sí, no hay nada mejor que un novio como yo.

—Los buzones tienen candado, además… ¡Nick! También es delito esto.

—Sí, un pequeño delito federal—le dice cínicamente— ¿Me vas a acusar? —le pregunta burlón-.

Judy tenía un pequeño tic en el ojo mientras veía las cartas en sus patas las cuales tenían su nombre y remitente, solo pudo suspirar—No…—Era cierto, nunca lo haría, no lo hiso por su evasión fiscal e incluso se encargó de sepultar ese archivo justo donde lo encontró— ¿Cómo lo conseguiste?

—Un amigo…

Nick tuvo que suprimir el impulso de girar los ojos, molesto al recordar los hechos de la mañana.

Flash Back

Solo había un animal que podía hacer semejantes favores, uno que tuviera su sentido de "delito" igual que el suyo. Por lo tanto no tuvo más remedio que llamar a su furibundo camarada ex-socio del crimen Finnick, solo que paso por alto un pequeño detalle. La reunión empezó normal, el pequeño zorro reclamándole por qué diablos lo cito tan temprano, recalcándole mucho lo perezoso que era antes, Nick simplemente negaba con la cabeza antes de pedirle el favor por el cual lo llamo, pero entonces lo vio hacer algo que hizo que tuviera ganas de aventarse por la ventana por lo idiota que fue, la nariz de Finnick empezó a moverse de manera frenética, movía su cabeza a la dirección que su nariz quería hasta virar en dirección a Nick de nuevo, lo miro de hito a hito con ojos muy abiertos, hasta que paso le previsible, el pequeño zorro del desierto comenzó a reírse a carcajadas mientras apuntaba a Nick con su pata. El zorro más grande solo bajo las orejas en frustración y gruño un poco, si estuviera bien abría alzado a la pequeña bola de pelos y mal humor a pesar de las consecuencias que le podría traer para sacudirlo, sin embargo no podía hacerlo, por lo que espero hasta que se desahogara entre palabras tales.

—La coneja—le decía entre risas—Hubiera apostado, seguro que ganaba fácil… zorro y conejita…

— ¿Terminaste? —Le pregunta fastidiado-.

—No—le dice antes de reírse de nuevo-.

Nick agradecía que su coneja fuera de sueño pesado y no tuviera que escuchar las risas, aunque más que nada eran para él, el que siempre decía que nunca iba a tener pareja, el zorro solitario siempre, el eterno seductor y un montón de cosas más, si hubiera mantenido la boca cerrada no estaría en esa situación o por lo menos si se hubiera puesto algo para ocultar el olor, pero bueno ya que. Incluso le dijo que si se callaba le estaría dispuesto a pagar más de lo que le había ofrecido antes, o que se burlara más sin un aumento. Y el pequeño infeliz prefirió reírse y restregárselo en la cara en lugar del aumento, soporto eso otros 7 minutos antes de que el pequeño zorro por fin se detuviera, cuando finalmente lo hiso Nick quería dispararle un dardo tranquilizante para dejarlo en medio de una fuente del centro maquillado y con un vestido, pero lo necesitaba, un día se lo cobrara ya vería como, en fin le dijo que si podía hacer unas compras, a lo que Finnick acepto, Nick le dio una lista de lo que necesitaba, pero contrario a lo que esperaba el enano la leyó ahí mismo dándose cuenta de lo que le pedía.

—No puedo creerlo—le dijo sin despegar su lista del papel.

— ¿Qué no puedes creer?

—La tienes contigo… ¿Enserio? Ya se me hacía raro que el aroma estuviera tan fuerte ni estando así te puedes controlar.

—Finnick…Muy bien sí, ella está conmigo, si es mi novia, pero no pienses más allá de eso. Nada ¿sí?, ahora es hora de que te vayas a hacer eso.

—Bien… ¿No quieres que haga otra cosa por tu noviecita? ¿No quieres que vaya por su correo?

—Sabes que…Si—le quita la lista y le apunta la dirección de la coneja—Ve por su correo—le regresa la lista y le da el dinero—Te pago cuando regreses—lo llevo a la puerta casi lo hecho-.

No es necesario pensar mucho para saber que cuando regreso el zorro del desierto se volvió a reír de él una última vez, pues una de las cosas que más disfrutaba era burlarse del zorro naranja en cada oportunidad que se le presentara sin importar el motivo. Una vez que se fue, Nick decidió sentarse y tratar de calmarse, además de comenzar la venganza contra el pequeño tramposo.

Fin del Flash Back

—Y créeme solo eso.

—Bueno…por lo menos dejo de acumularse—decía mientras lo revisaba, casi todo eran catálogos, o cosas sin importancia, pero igual valía la pena revisarlo-.

En fin los días siguieron pasando y la relación iba normal, o lo era para Judy, no es que tuviera la más amplia gama de experiencia, sino todo lo contrario, pero según ella las cosas iban muy bien, los dos se querían y se demostraban su cariño, normalmente era Nick el que iniciaba las sesiones de besos ya que ella era algo…penosa, no es que ya no supiera como hacerlo, por suerte aprendió y muy rápido a hacerlo solo que ella no encontraba los momentos para hacerlo, sin embargo el vulpino sí, aunque conforme más pasaba el tiempo y más besos le iba dando, más sentía el deseo que no se detuviera, más quería que el beso se profundizara. Ella no entendía que pasaba, y no era solo eso cada mañana se daba cuenta que se acercaba más al zorro, pero tampoco era una adolecente tonta, sabia y se daba cuenta que Nick era atractivo, que sentía no solo una atracción emocional fuerte por él sino que también era física, besos y abrazos estaban bien pero sabía que pronto no le serían suficientes.

Pero en fin su relación era increíble, los dos estaban felices y era normal. Hasta que…

— ¿Qué tienes? —pregunto el zorro rojo interesado a la coneja al lado de el en la sala-.

—Nada…—era cierto solo estaba algo distraída, y si, la razón era un cierto zorro, ya tenían dos semanas y medía desde su salida del hospital-.

—Vamos hermosa—la llama haciendo que se sonroje-.

—Enserio Nick no es nada—voltea a verlo-.

— ¿Te he dicho que eres linda cuando te sonrojas?

—Solo tú lo logras…

—No me digas que solo es por alagarte—le dice divertido—Si debes de estar acostumbrada desde la secundaria-.

—De hecho no—le dice encogiéndose de hombros llamando importantemente la atención del vulpino—Bueno según algunas de mis hermanas sí, pero nunca preste atención o me di cuenta en realidad. Estaba más concentrada en mis planes y sueños por lo que mi vida social quedo un tanto…así solo social, nunca pensé en nada de esto, no hasta que te comencé a ver a ti así—sonríe hacia su novio-.

Nick no sabía qué hacer, ni que pensar, ni nada, se había quedado en blanco… lo que acaba de oír decir a Judy. "¡Soy un idiota! ¡Un imbécil!" solo podía decirse eso en su mente, nunca lo había pensado, nunca se le había cruzado eso por la mente, por el simple hecho de la edad pero…con Judy era comprensible, ¿Cuánto tiempo ella no se preparó o utilizo para su sueño?

Era lógico que ella fuera, fuera…

Se sintió lleno de culpa, remordimiento y odio así sí mismo.

— ¿Nick? —Sus reacciones no eran muy visibles, aunque sea lo suficientes para notarlas en el exterior— ¿Qué pasa?

—Nada—le dijo sin mirarla-.

Fue a partir ahí que la normalidad se esfumo, el zorro había cambiado, no, más bien su trato hacia ella había cambiado y así mismo, este se mostraba más arisco, nervioso, pero lo que más resaltaba era una especie de aversión hacia él mismo, se notaba molesto y sobre todo se distancio un poco, era como si tuviera miedo o algo parecido. Esa actitud duro dos días, hasta que la coneja dijo basta, si tenía que confrontarlo lo haría, estaba muy preocupada por él.

—Nick…tenemos que hablar— lo abordo en la sala-.

—De que…—le dijo sin verla a los ojos-.

—Eso me lo dirás tú.

—Yo…yo no—siente como Judy toma su pata-.

—Nick…por favor sé que hay algo malo…

—Zanahorias…—las orejas de Nick bajaron-.

— ¿Qué es? Todo esto empezó desde hace días…desde…—una idea le llega—Acaso esto es por mi

— ¡No! —Le grita— ¿Cómo se te ocurre?

—Empezaste a actuar raro desde ese día…

—Escúchame y escúchame muy bien, contigo no hay nada malo…nada ¿Me entiendes? —Le dice mientras toma su rostro entre sus patas y la mira a los ojos, la primera vez que la ve directamente en días—El problema aquí soy yo…

—Pero ¿Por qué?

—Tú eres un tesoro, pero yo…Judy, soy todo lo contrario a ti—ve como ella lo interroga con la mirada, suspira, le dirá todo—Yo soy…mira, antes yo…yo me jactaba de ser el zorro con la más activa vida sexual ¿Bien? Era el tipo que veía una linda figura y se iba tras ella hasta tenerla en la cama—al decirle esto se notaba el arrepentimiento y la culpa, estaba seguro que Judy lo golpearía o algo-.

—Solo era eso…—toma su rostro-.

Nick estaba seguro que lo golpearía y cerro lo ojos, pero en lugar de eso sintió unas caricias delicadas recorrer su rostro, abrió sus ojos con sorpresa—Pero…

— ¿Creíste que te golpearía o te dejaría?

—Pues…es lo que cualquiera haría.

—Dime algo Nick, ¿Alguna vez planeaste hacer algo así conmigo? Usarme solo como tu juguete sexual.

— ¡Claro no! Antes me castro—dijo con tanta seguridad que el mismo se sorprendió-.

—Y yo también lo sé, como también sabía lo otro—le dijo con delicadeza-.

—Lo ¿Sabías? —le pregunta entre sorprendido y asustado-.

—Algo así…pero antes que nada déjame decirte que no tienes de que mortificarte…No estoy molesta, ofendida ni nada por el estilo, tampoco pienso diferente de ti o quiero alejarme de ti—acerca su rostro al de ella—Te amo—le dice antes de besarlo-.

Nick se sorprende un poco por el beso, aunque rápidamente lo abraza además de atraer a la coneja hacia si—Yo también te amo, te amo mucho—le dice mientras la abraza a su pecho—Pensé que me dejarías, que me arrojarías por la ventana—le dice mientras le acaricia las orejas-.

—No tengo porque hacerlo, no has hecho nada malo, no estabas conmigo o con alguien en particular, de hecho por lo que me dices fue hace tiempo…

—Sí, tú me hiciste dejarlo, me hiciste alguien mejor. Pero no entiendo ¿Cómo lo sabias? Y se sincera —Le pregunto sin dejar de abrazarla, extrañaba tenerla cerca-.

—No sabía exactamente "eso" pero…Nick. Tú no tienes de virgen ni un pelo—le dice sin verlo-.

Riendo un poco—Bueno debo admitir… ¿Se me nota?

—Pues entre los coqueteos a sospechosas o testigos…no pude evitar notarlo.

—Bueno respecto a eso…

—Funciona, lo sé, también nos ayudó mucho y vi cómo te comían con los ojos.

—Admito que a veces funcionaba mejor de lo que quería pero no era el único, no tienes idea de a ti cuantas veces no te desvestían con los ojos.

—Eso no es cierto.

—Claro que lo es, tú tienes tus admiradores.

—Lástima, alguien más llamaba mi atención—le contesta mientras se acomoda mejor en el abrazo, ella también extrañaba su cercanía-.

—Sabes, siempre me pregunte porque rechazabas sus citas, nunca pensé que fuera yo.

—Nick si es que puedo preguntarte

—Pregunta lo que quieras.

— ¿Con cuántas…t-t-tu sabes? —le pregunto nerviosa-.

Un poco sacado de balance—Oh…sinceramente…muchas, muchas, realmente no sé cuántas…empecé antes de que fuera mayor de edad, tenía unos 15 o 16 años.

— ¿Todas eran de tu especie?

—Eso si es más fácil de responder… No, claro que las hubo, pero también hubo lobas de varias sub-especies, hienas, hembras de Licaón, dingos, otras tipos de zorras, con unas coyotes.

—Todas eran de tu misma familia.

—Si…no espera, hubo una excepción, fue una vez…Bueno no, no una vez, en fin ella era un emmm Fosa—le dice algo incómodo Judy lo ve un poco extrañada—Era extranjera, de una isla cercana a África, venía de vacaciones y ella era…exótica, era curiosa, como una combinación de un felino con un canino, me la encontré, quería un guía, alguien para pasar un buen rato, una cosa llevo a la otra…varios días—Nick ya no sabía que decir, no quería entrar en detalles y Judy no quería saber los detalles-.

—Sí, ya entendí.

—Y tú, eres la primera—llamo su atención—La primera que me cautivo, la primera a quien no quiero dejar ir—apoyo su cabeza sobre la suya y la acaricio un poco—la primera que me enamoro.

—Espero que digas eso cuando me hagas enfadar—le dice juguetona-.

—Eres adorable cuando te enojas.

—Tan tonto te tengo que hasta enojada me quieres.

—Por ti sería un idiota.

La pareja se dio un nuevo beso. Por fin ya no había secretos. ¿Oh no?

Apenas había pasado la tercera semana, ambos podían decir que estaban mejor con esas tres semanas de descanso se sentían mucho mejor, podían moverse casi sin problemas, siempre y cuando no fueran movimientos bruscos, pero en esencia ya podían hacer su vida más normal un día cuando Nick se dio cuenta de algo…

Tuvo problemas de ansiedad y de sueño, realmente rogaba que le diera un resfriado a pesar del miedo a los estornudos o la risa por la fuerza que lo llevaba a hacer en el abdomen, pero se quería volver loco siendo que apenas llevaba un par de días, no se sentía así desde la adolescencia. Por su parte Judy completamente ignorante de los problemas de su novio tenía una idea que le venía dando vueltas en la cabeza desde hace algún tiempo, y que no podía deshacerse de ella, además no es que lo quisiera.

Nick estaba sentado en la sala, hace rato que acababan de cenar, su coneja estaba en el baño duchándose, el aprovechaba el rato para despejar su mente y calmarse, escucho la puerta del baño abrirse, los suaves y delicados pasos de las patas de la coneja acercándose a él, abrió los ojos en cuanto la sintió frente a él, la cara de la presa era una cara decida.

—Yo nunca he hecho esto antes…pero quiero que sea contigo—por primera vez se decidió a saltar de nuevo para subir al mueble, antes de que el zorro le diga algo sobre su falta de cuidado, lo toma con fuerza de la playera y lo jala hacia ella besándolo-.

Nick se sorprende por la fuerza del beso pero no tarda en corresponder, siente como Judy suelta su camisa y empieza a acariciar su cuello y cabeza, él por su parte lleva las garras a la espalda de la hembra hasta que poco a poco bajan, no resistiéndose lleva ambas manos al trasero de la coneja y lo aprieta provocando un gemido que muere en su boca por el beso, es ahí donde comprende lo que pasa, lo que en realidad estaba pasando. Rompe el beso y la mira a los ojos.

Ve como ella quiere besarlo de nuevo—Judy espera… ¿Estas segura de esto? ¿Quieres…?

—Solo si es contigo.

—Estar con un depredador siendo una presa…pueden pasar cosas bruscas que puede no comprendas—trata de advertirle-.

—Quiero estar contigo y someterme a todo lo que eso implica, ya te lo había dicho antes…además no sé si sepas que yo…estoy en celo—le dice sonrojada al final-.

Sin miramientos Nick la besa de manera fuerte antes de separarse, levantarse y cargarla en brazos mientras la mira con una miraba afilada y brillante—De hecho tu aroma es embriagante desde hace unos días…recuerda—la besa de nuevo—Buen olfato. Creo que lo mejor será ir a la habitación…sobre todo a la cama.

El zorro no perdió tiempo y se dirigió a paso seguro a la habitación sin dejar de besar a su presa, abrió la puerta de la habitación y cerro de un portazo con su pata trasera, no quería interrupciones. Coloco a Judy sobre la cama con un cuidado increíble, como si fuera una joya de indescriptible valor, se colocó sobre ella, su mirada oscurecida con el deseo, jadeaba y soltaba uno que otro gruñido al tiempo que la olfateaba, se acercó de nuevo a su rostro, pero paso de largo sus labios y se dirigió a una de sus orejas.

— ¿Estas segura de esto? —le pregunto con voz algo ronca-.

—Como nunca en la vida vida—le dice con dificultad—Solo no seas tan brusco al inicio.

—El dolor no es algo que tenga pensado para ti—le susurra a la oreja-.

Comienza con un beso, uno que aumenta su pasión, Judy siente algo en sus labios, sabe que es y sin pensarlo mucho le concede la entrada a la lengua de Nick, trata de seguir el ritmo de Nick pero la lengua del zorro es más larga y grande que la suya quedando dominada en la batalla de lenguas, sin embargo poco le importaba la sensación era increíble. Nick solo podía disfrutar la dulzura de la boca de Judy era tal y como se lo imaginaba incluso mejor, comenzó a mover sus manos, ante cada roce ella sentía una corriente eléctrica que erizaba su pelaje, ¿Era esto sentirse deseada? Podría acostumbrarse, aun así no quería quedarse atrás intentaba corresponder a cada toque, pero sabía que para hacerlo bien necesitaba quitar los estorbos, empezó a meter sus manos debajo de la playera, podía sentir como su pelaje se erizaba con su tacto tomo la prenda y comenzó a subirla hasta despojar al macho de la playera, Nick paso de largo su boca para ir directo a sus orejas, tomo una entre sus fauces y le dio una sensual mordida provocando un gemido de la coneja, el zorro ya no se detendría tomo la blusa de Judy la tela le parecía molesta, ella no se opuso levanto los brazos para facilitar la acción, cuando la molesta blusa fue retirada Nick no pudo evitar observar la figura que se le presentaba ante él, no perdió tiempo, la volvió a besar pero no en los labios, sus besos estaban dirigidos a su cuello, ella simplemente hecho la cabeza hacia tras para darle espacio para trabajar, pero no se quedaría así ella dirigió sus manos para quitarle el pantalón, cosa que él evito.

—Todavía no—la detuvo suavemente-.

Nick dejo su cuello para comenzar la tarea de bajar repartiendo besos y lamidas por todo el cuerpo expuesto de la chica que se revolcaba en placer por sus caricias, hasta que volvió a toparse con tela, gruño hastiado antes de despojarla de ella dejándola completamente desnuda, subió de nuevo a su boca para besarla mientras la acercaba más a él, con el simple contacto de sus pieles sentía oleadas de escalofríos, sus garras se dedicaron a tocar y masajear su cuerpo con deleite, pasaba suavemente por su cuello, su espalda. Judy sentía como las garras de Nick viajaban desde su cuello a sus piernas subían por el frente llegando a su abdomen hasta su pecho, todos y cada uno de los movimientos hechos con lentitud ya que el zorro lo estaba disfrutando haciendo que ella se excitara pues cada roce era de deseo por ella. Nick se separó de ella mirándola con lujuria, sus patas delinearon su cuerpo, paso su cintura, sus caderas, hasta que llego a sus piernas, sonrió por lo que haría, no pudiendo resistirse más le abrió las piernas encontrándose con la marca de su feminidad relamiéndose los labios con anticipación por lo que haría, Judy estaba muy sonrojada era la primera vez que alguien la veía así, podía ver la expresión de Nick lo que sus ojos veían con anhelo y hambre, sabía lo que planeaba hacer pero no tuvo tiempo de pensar si era algo que le gustaría experimentar cuando disparo su cabeza hacia atrás dando un grito, sintió el impulso de patalear sin control cuando el zorro comenzó a degustar su zona intima, pero él lo impidió al haber sujetado sus patas. Nick recorría sin pudor alguno con su lengua la parte más erógena de la hembra, su hembra, su sabor era dulce y exquisito, una verdadera delicia para él, era lo más delicioso que su lengua probaba y al parecer no era el único que lo disfrutaba pero necesitaba más, no resistiéndose más invadió su cuerpo buscando más de aquel dulce néctar para saciar su sed. Judy al sentir en un principio las acciones de Nick llevo ambas patas a su boca tratando no hacer un escándalo pero en cuanto lo sintió entrar arqueo la espalda mientras empezaba a gemir y a jadear cada vez más fuerte producto del placer que sentía, para Nick esos bellos sonidos solo lo incitaban a continuar con mayor ahínco. Hasta que Judy no lo soporto más, sintió una especie de corriente eléctrica, alcanzo su clímax en medio de un grito ahogado, libero sus piernas solo para aprisionar la cabeza de Nick. Mientras este no cedió terreno disfrutando con gusto del fruto de su esfuerzo. Momentos de silencio siguieron, Nick logro separarse de Judy aun relamiéndose los labios y dientes con satisfacción, miro a la coneja que tenía una respiración acelerada y un ritmo cardiaco frenético, eso lo podía saber por el ritmo en que su pecho subía y bajaba al tiempo que tenía la mirada perdida en el techo, sonrió complacido mientras se acercaba de nuevo a su rostro.

—Ahora si—le dijo antes de lamer su mejilla-.

Judy lo mira a los ojos, su respiración aún no se recuperaba pero no le importó tomo la prenda y sin pensarlo en lo absoluto la quito del camino, cuando lo hiso por fin miro la virilidad del macho, se sorprendió un poco, era la primera vez que veía uno directamente, y era grande…eso por alguna razón hizo que sintiera emoción, el brillo en su mirada la delataba.

— ¿Segura de esto?

—Hazme tuya Nick—le dijo con lujuria-.

El depredador no perdió tiempo, tomo posición, ubico su miembro en la entrada de la coneja. Judy sintió como entraba, su boca estaba abierta pero no salía sonido alguno, Nick disfrutaba tanto como ella hasta que se encontró con lo que se podría llamar un tesoro, encontró una resistencia, la traspaso tan delicadamente como le fue posible, aun así no pudo evitar el grito y las lágrimas de dolor de su pareja, Judy había aferrado al brazo de Nick, aunque enseguida sintió como él también la tomaba del brazo, abrió los ojos solo para ver como Nick se acercaba a su rostro para lamer cariñosamente sus lágrimas.

—Tranquila…dime cuando estés lista—le dijo con dulzura-.

Tardo unos minutos en acostumbrarse, no solo era su primera vez sino que también el invasor en su cuerpo era más grande de lo que naturalmente debería albergar, pero no podía negar el placer que poco a poco provocaba hasta que le dio una señal a Nick de estaba lista.

El zorro empezó con movimientos lentos y profundos, casi salía del interior solo para introducirse hasta el fondo, solo fue cuestión de tiempo para que el dolor desapareciera por completo dándole paso a un inmenso placer, el cual se hacía notar entre sus gemidos. Nick no estaba tan diferente de ella, la calidez y estreches de la coneja lo volvían loco, era la mejor sensación que había sentido en su vida tanto así que temía volverse adicto al cuerpo de Judy, tal pensamiento solo lograba excitarlo aun más.

— ¡Oh Nick!… ¡Más rápido!

El vulpino la escucho y él no es alguien de negarles algo a las damas. Aumento el ritmo, sentía como su lado racional perdía fuerza, gruñidos empezaron salir de sus labios.

—Nick…no te contengas—apenas logra articular al tiempo que se abrazaba a él.

Nick solamente gruñe, ella siente una de las manos del zorro bajar hasta uno de sus muslos, solo que ahora con sus garras extraídas, ejercía presión, no para perforar la piel solo para provocar una placentera sensación de dolor. Judy nunca había experimentado algo así, sentía calor y mucho placer, solo podía arquear la espalda mientras seguía el ritmo impuesto por el zorro casi hipnóticamente mientras sus gritos aumentan en volumen.

Hasta que en un movimiento brusco Nick se separa de ella para ponerse de rodillas, la toma de los tobillos y la arrastra hacia él solo para volver a entrar en ella. Judy suelta un jadeo de placer, pero no es suficiente, usa sus abdominales para impulsarse hacia el pecho de Nick, cuando lo logra toma su cabeza para darle un beso con tanta pasión que los dos se funden en el al instante dejándose caer nuevamente en el colcho sin separarse en ningún aspecto, el zorro vuelve a comenzar sus embestidas con más fuerzas y velocidad, llegando tan profundo dentro de su amante que Judy se vio forzada a romper el beso en busca de aire. Los movimientos del zorro se volvían más erráticos, su pelaje se erizaba así como sus gruñidos se hacían más fuertes, señal inequívoca de que está por terminar, Judy también se encuentra en la misma situación el fuego en su interior buscaba salir, su respiración se aceleraba más…

— ¡Muérdeme! ¡Muérdeme Nick!

El zorro demasiado poseído por la lujuria solo acata la orden, la muerde en el hombro. Judy creía que no aguantaría más hasta que sintió un espeso líquido caliente, muy caliente derramarse en su interior, el cual la llevo a su propia explosión de placer que fue aún más intensa que la primera.

Nick libera el hombro de su pareja mientras se deja caer encima de ella, pero para no aplastarla la abraza y gira para que ambos queden de lado, con cuidado sale de ella. Busca su mirada amatista y en cuanto sus ojos se conectan solo se besan, con puro amor.

—Te amo Judy

—Te amo Nick

Sus cuerpos no se alejan ni un milímetro del otro mientras tratan de recuperar el aliento.

—No hemos terminado ¿Verdad? —Pregunta la coneja con un nuevo brillo en los ojos, uno que muestra deseo-.

—Claro que no…aun me queda mucho más amor que darte—aclara malicioso, una mirada igual a la de ella-.

No hace falta decir que ninguno durmió hasta muy de madrugada.