NOTA DEL AUTOR:
Ok aquí está la nueva entrega, me gusta mucho el hecho de que les gustara la escena del capítulo anterior. Solo puedo decir que fue en tanto complicado escribirla dado el hecho de que hace mucho que no escribía algo así y la falta de costumbre me llevo la contra, pero bueno, al final quedo. Espero que disfruten el capítulo de esta vez. Nos leemos luego.
…
Judy comenzaba a despertar, sus ojos poco a poco se abrían, hasta que al fin su vista se aclaró, la habitación estaba oscura, producto de las gruesas cortinas que Nick tenía en las ventanas, sin embargo esto no le impedía ver a la coneja, frente suyo estaba el pelaje del pecho de Nick, fue en ese momento que recordó TODO lo que pasó la noche anterior, los colores se le subieron a la cara más que nunca en la vida, trato de moverse un poco pero descubrió dos cosas. Uno, Nick la tenía bien sujeta, una de sus manos la tenía en su cintura, su cola enrollada en su cadera. Dos, ella misma lo tenía sujeto, se mantenía abrazada a su pecho y con sus patas traseras había rodeado las de él. Al final desistió de su idea, no había razón para alejarse, volvió a recostar su cabeza solo poniendo atención al ritmo cardiaco del zorro, este era calmado, empezó a seguirlo en su cabeza por un rato hasta que percibió un cambio en este, Nick estaba por despertar, y en efecto unos minutos después abrió los ojos, fueron unos momentos en los que espabilo y cuando lo hizo sus orbes esmeraldas se posaron en la coneja que no había soltado ni un segundo. Sonriendo con picardía abochornando a la coneja.
— ¿Fue un sueño? —Judy negó con la cabeza, por lo menos ya podía hacerlo con más libertad, la prueba de ello era simple, ambos solo tenían encima las sabanas de la cama—Me alegro…—Su mueca cambio a una más pervertida— ¿Te gusto?
El tono de rojo en su rostro se oscureció un par de tonos más—Fue…Wow…solo Wow… —no podía decir más esa fue sin duda la mejor noche de su vida-.
—Algo un poco más preciso—el ínsito con un sugestivo movimiento de cejas-.
Ante su solicitud el rostro de Judy se sonrojo mucho—Eres…increíble—musito al final-.
Nick sintió más orgullo que nunca en su vida—Tú tampoco te quedas atrás— sorpresivamente giro haciendo que la hembra quedara en arcadas sobre él proporcionándole una visión sumamente sexy-.
Agachando las orejas mientras sonreía con timidez, quería cubrirse por mero instinto, pero era tonto hacerlo después de todo lo que hicieron, después de que él la tocara y acariciara como nunca nadie en la vida— ¿Tan buena soy?
—Mejor que todas las demás—confeso acunando delicadamente su rostro mientras sonreía-.
Judy recarga su rostro en la palma que lo sostiene sintiendo las almohadillas—Gracias…—Se recuesta solo para poder besarlo-.
Nick acepta gustoso mientras acaricia la espalda de su amante con total delicia—Debes saber algo…Tal vez yo no pude entregarte…—suspira—Mi primera vez, pero yo te puedo asegurar. Que es la primera vez que hago el amor.
—Oh Nick—Judy empieza a frotar su rostro contra su pecho—No sabes lo feliz que soy…
— ¿Así?
—Claro…estoy no solo con el animal de mis sueños…sino que también pase la más maravillosa de las noches en que ese zorro me hiso total y eternamente suya.
Nick escucho la dicha en las palabras de la coneja y no pudo evitar sentirse increíblemente genial—Y solo eres mía—la mira detalladamente-.
—Deja de verme así—le dice nerviosa-.
— ¿Así? ¿Cómo? —le dice con inocencia fingida-.
—Como un pervertido…
—No soy más pervertido que tú—le dice con simpleza-.
—Yo no lo soy-.
—Pues yo no fui el que desencadeno los hechos para que termináramos haciendo el amor toda la noche—le dijo cínicamente mientras sonreía con astucia, Judy simplemente se queda callada al no saber que responder en el fondo sabía que tenía razón—Es simple, mira somos tal para cual, yo no me arrepentiré de nada.
—Ni siquiera por haber estado con una coneja.
— Tu especie es lo que menos me importa. Esta fue la mejor noche de mi vida—confiesa-.
—La mejor hasta ahora—le aclaro mientras acariciaba su pecho-.
Nick simplemente suspiro antes de sonreír adoraba a esa chica, los dos se quedaron un rato encerrados en su propio mundo. Nick dio una olfateada rápida al ambiente, más tarde tendrían que abrir las ventanas, necesitaba que la habitación se oreara un poco, además del olor a fluidos sexuales también las feromonas de la coneja estaban bien concentradas, y honestamente lo estaban poniendo de humor de nuevo, pero había necesidades más urgentes…por ahora.
—Nick—su pareja lo llamo— ¿No tienes hambre?
—Me preocupaba que fuera el único con hambre—se giró para que nuevamente estuvieran uno al lado del otro-.
— ¿Qué hora es?
—No lo sé…tarde eso es seguro—se gira para tomar su celular y ver si no está tan equivocado—La 1:00 pm
— ¿La 1? —El zorro asiente—es la primera vez que me levanto tan tarde
—Con semejante ejercicio quien no se cansaría—le comenta mientras se sienta para levantarse—Pero me siento de maravilla-.
—Nick—Judy lo llama—No siento mis piernas
El vulpino se gira para verla—Ah…
—La siento muy débiles—le dijo aun acostada-.
Se rasca tras la orejas mientras sonríe un poco—Perdón creo que me…pase un poco con mi fuerza, no te preocupes…volverás a sentirlas Mmmm… en un rato—la cara de Judy era de foto— Pero no te preocupes, solo bastara el que te acostumbres—le guiña un ojo— te traigo el almuerzo a la cama.
—Nick…—más el zorro hiso orejas sordas, se levantó de la cama revelando su cuerpo desnudo y se dirigió al armario donde comenzó a buscar algo hasta que encontró lo que al parecer buscaba, una bata color negro, él la volteo a ver y sonrió coquetamente-.
—Ya vi esa mirada—simplemente camina a la puerta, la abre y antes de salir—Ni se te ocurra vestirte—le advirtió antes de salir cerrando la habitación-.
Judy solo se le quedo mirando a la puerta por donde había salido el vulpino, sacudió un poco la cabeza antes de sentarse, la acción le provoco un dolor en cierta zona que no hizo más que subirle los colores al rostro, era tiempo de verse realmente y ver como quedo, se quitó lo único que la cubría, que no era otra cosa que la sabana, ya lo podía ver, su pelaje estaba hecho un desastre, estaba todo revuelto y marcas muy distintivas, sobre ella tenía las marcas de las garras del zorro, las cuales indicaban que se había dado el placer de recorrer su cuerpo con total calma y muy a fondo, además tenía rastros de saliva seca lo cual también demostraba que la había disfrutado a sus anchas. No podía negarlo, eso fue lo mejor que haya sentido en su vida, realmente Nick era un gran amante, había escuchado por ahí que la primera vez siempre podía ser no muy placentera, pero el zorro arrojo por la borda esa idea, tanto así que el acto se prolongó hasta casi el amanecer, bajo más la mirada y se dio cuenta que si el pelaje de su cuerpo estaba enmarañado, eso no era nada en comparación a lo cercano a su zona intima o sus muslos, se revisó un poco más a fondo encontrando algunos moretones, Nick realmente no se contuvo, uno que otro rasguño casi nada profundo solo dejando la marca rojiza en su piel que se notaba si se buscaba entre el pelaje, y mordidas, bueno no tenía signos en alguna parte de su cuerpo aparte del cuello o su clavícula Nick le advirtió que podía hacer cosas un tanto diferentes, pueden ser las mordidas y rasguños, era eso o Nick era muy apasionado, lo que sea no le importaba, de lo que si estaba segura es que eso se repetiría esa noche, pueden ser los efectos de su celo, o tal vez no, no es que fuera de esas hembras que se vuelven locas por sus hormonas, ¿Quién lo creería? De casi mojigata a posible amante del sexo. Siguió sus cavilaciones por un rato más, se habría vestido o por lo menos ponerse una blusa, pero Nick le advirtió que no lo hiciera, seguía pensando lo mismo, ese zorro era un pervertido…Un pervertido muy sexy. Estaba a punto de abofetearse mentalmente cuando la puerta se abrió revelando a un zorro con una bandeja en las patas una sonrisa alegre en su rostro.
— ¿Hambre? —Pregunto al tiempo que cerraba la puerta-.
Solo basto que el aroma de la comida llegara a la nariz de la coneja para que casi babeara a mares, no sabía que en realidad sentía tanta hambre. O tal vez sí, más sus cavilaciones la mantuvieron ocupada más tiempo del que creía.
—Hay Nick eso huele delicioso—le dijo encantada mientras sus ojos brillaban emocionados-.
—Y espera, sabe mejor aún—le dijo con suficiencia.
Fue a la cama y le dejo la charola a Judy en sus piernas, antes de subir se deshizo de la bata para luego unirse a su chica quien al parecer lo esperaba.
—Es hora de comer…
Los alimentos sobre la bandeja consistían en un salteado de principalmente zanahorias, pero también tenía pimientos tanto rojo como verde, brócoli, coliflor y un toque de cebolla. Junto a un tazón con una generosa ensalada que contenía, lechuga, tomate, pepino y un poco de vinagre. Junto con una gran jarra de lo que estaba segura era algún tipo de malteada. De hecho la porción de las cosas era bastante grandes, a pesar de que van a comer los dos se veía que era demasiado. Le paso uno de los tenedores, sin dudarlo lo tomo y comenzó probando el salteado que era lo que desprendía el suculento aroma, en cuanto lo probo sus ojos se abrieron como platos.
— ¡Nick esto esta exquisito! —lo felicito una vez que trago después de disfrutarlo-.
—Me alegra que te guste—le dice antes de comer un poco-.
—No sabía que eras tan buen cocinero.
Desde el momento que salieron del hospital y estuvieron juntos, realmente era la coneja la que se encargaba de la cocina, claro que durante ese periodo de tiempo siguiendo las indicaciones médicas no consumían alimentos muy pesados o demasiado condimentados, más bien alimentos ligeros y saludables.
—Bueno…tengo muchos talentos linda—le dice con la boca llena-.
—Nunca me imaginé que la cocina fuera uno—comenta antes de comer-.
—Aprendí mucho…simplemente que antes de conocerte, no tenía donde hacerlo o quería hacerlo. Se aprenden muchas cosas con una vida como la mía.
Los dos siguieron comiendo entre una ligera platica, hasta que sorpresivamente se comieron todo sin dejar rastro, Judy nunca había comido tanto y se sorprendió, tal parece que el sexo era algo muy demandante para el metabolismo. Cuando por fin terminaron.
— ¿Satisfecha? —pregunta el vulpino-.
—Sí, necesitaba comer.
—Que bien, ahora la malteada—le dice mientras le aproximaba la jarra—Es fresa, tu favorito—Toma una pajilla la pone dentro de la dulce bebida-.
— ¿No vas a beber tú?
El zorro sonrió antes de tomar otra para beber él también, tomando una malteada con una chica del mismo vaso, en su vida creyó que algo así fuera posible, pero una vez más Judy cambia su propia naturaleza. Los dos terminaron, era la primera comida seria en semanas y ahora el zorro estaba seguro de algo…
—Dime que dejaremos la dieta—le dijo a la coneja mientras tomaba toda la bandeja y la quitaba de la cama-.
—No veo porque no—le dijo mientras se acostaba de nuevo, se sentía satisfecha y muy bien-.
—Música para mis oídos y estomago—comenta mientras se acurruca junto a su coneja-.
— ¿Por esto no querías que me vistiera?
— ¿Qué puedo decir? —Pasa su pata por debajo de su espalda y abrazarla por la cintura—Me gusta estar así contigo-.
—A mí también—le dice mientras se sube al cuerpo del zorro y se acuesta sobre él-.
Los amantes pasan así un buen rato, solo hablando de cualquier cosa o rodeados de un cómodo silencio.
—Zanahorias tengo que levantarme-.
—No Nick…—le dice caprichosa mientras lo abraza con más fuerza-.
—Vamos pelusa…valdrá la pena solo déjame ir.
De mala gana la coneja lo soltó y se bajó de arriba de él. Nick sonríe y le da un beso en los labios antes de bajar de la cama, toma las cosas de su almuerzo y salió de la habitación esta vez sin bata. Fueron varios minutos los que estuvo fuera hasta que este regreso, aun sin nada puesto y las patas libres.
— ¿A dónde fuiste?
—Solo preparaba unas cosas. Solo unos minutos más. Por cierto ¿Cómo están esas patas?
— Bueno… siguen algo entumidas.
—De nuevo perdón…Fue mucha fuerza la que use.
—No debes de mortificarte…después de todo lograste lo casi imposible.
Nick torció un poco la cabeza en clara señal de confusión mientras la veía intrigado— ¿Casi imposible? ¿Qué hice?
—Satisfacer a un conejo…te lo dije antes. Nos gusta la multiplicación. —le guiña un ojo.
Por primera vez Nick se sonroja lo suficiente para que Judy lo note y tose de manera incomoda—Bueno yo…—la mirada divertida de la hembra es suficiente para ponerlo más nervioso—T-Tengo que revisar algo— prácticamente se va lo más disimuladamente rápido posible de ahí-.
Judy suelta una pequeña carcajada por esto, por lo menos ya le gano una al zorro mañoso que es Nick. Al rato Nick regresa.
—Ok ahora sí—le dice mientras se acerca a la cama-.
— ¿Qué?
—Esto—toma en brazos a la desprevenida coneja-.
— ¡Nick! ¿Qué haces?
—Hora del baño Zanahorias.
—Un momento…
—Estamos hechos un desastre y es la mejor forma de relajar tus músculos.
—Pero…
—Sí, los dos lo necesitamos, la tina es lo suficientemente grande y quiero lavar tu espalda—le dice en orden con una sonrisa astuta—Además ya estrenamos la habitación ¿Por qué el cuarto de Baño?
Justo en ese momento el vulpino abre la puerta revelando la tina llena de agua con vapor saliendo de esta, burbujas y un dulce aroma a incienso de sándalo.
— ¿No vas a rechazarlo o sí?
—Zorro astuto…
Nick solo va hacia al agua aun con la coneja en brazos y con sumo cuidado se mete al agua, la cantidad era perfecta para que no se derramara ni una gota en cuanto sus cuerpos entraron.
En cuanto Judy siente el abrazo del agua solo suelta un suspiro de satisfacción—Esta perfecta—le dice en murmullo-.
—Mejor que un SPA—suelta el zorro-.
—Nick…—llama al zorro quien solo gruñe un poco en signo de atención—No vas a lavar mi espalda.
—Claro que sí.
Así la pareja comenzó su baño, no solo Nick, sino que Judy también aprovecho para darse un agasajo con el cuerpo de su pareja, aunque más que baño fue una sesión de masaje. Aunque después de que se terminara la labor de limpieza, una coneja ya estaba atrapada entre el borde de la bañera y un zorro que se la quería comer.
Nick estaba besando su cuello con hambre mientras la coneja solo suspiraba.
—Nick…—lo llamo entre suspiros-.
— ¿Quieres que me detenga? —le susurro en la oreja-.
—No…—admitió mientras guiaba su cabeza para que continuara en su labor-.
El zorro lo hizo unos minutos más hasta que simplemente una pata de pelaje gris salía del agua que aun los rodeaba sostenida por una de pelaje rojizo. El zorro quería a comerse a la coneja, aunque no de la manera en que la naturaleza se lo dictara hace miles de años. Nuevamente iniciaron su acto erótico, con un ritmo lento para el goce de ambos, con cada embestida Judy sentía la sensación de no querer parar, fue cuestión de minutos para que los dos empezaran a aumentar el ritmo, de sus bocas solo salían gemidos de placer mientras se dejaban llevar por sus instintos más básicos, Judy sentía que casi podía tocar el cielo, no le faltaba tanto para terminar y creía que Nick tampoco. Solo unos momentos más fueron necesarios para que Judy sintiera su llegada al clímax mientras gritaba el nombre de amado y jalaba el pelaje al que se sujetaba solo para casi enseguida sentir como el zorro derramaba su semilla en su interior sintiendo tanto calor que se le hacía irreal, irrealmente increíble. Ambos con la respiración acelerada y el corazón igual solo se miraron a los ojos antes de besarse con pasión aunque esto les cortara el aire tan necesario.
Momentos más tarde la pareja aún se encontraba en el baño, solo que ya no dentro de la tina. Judy estaba secando sus orejas con una toalla mientras otra cubría su perfecta figura, Nick un poco alejado de ella mientras se cepillaba el pelaje frente al espejo con una toalla en la cintura. Hasta que sintió que lo observaban y se encontró con su dulce coneja. Fue hasta ella y la abrazo desde atrás.
— ¿Fue un buen baño?
—Excelente—le dice mientras frota su cabeza con la de él— ¿Se convertirá en una costumbre? Esto y las…noches.
—Si tú quieres sí…Nunca te voy a obligar a algo que no quieres.
Sonríe coquetamente—Sera tu culpa si me vuelvo a dicta a esto.
—Creo que puedo vivir con eso además…Tú también eres una droga—le dice seductoramente-.
La pareja termino sus menesteres en el baño salieron para continuar con sus actividades. A partir de ese momento la vida de la pareja se volvió un poco más "activa" literalmente ahora si parecían de luna de miel, los dos simplemente se dejaron llevar por la rutina que tan deliciosamente habían labrado. El principal incitador era Nick, el vulpino tenía tanta inventiva como imaginación a su disposición. Se le ocurrían tantas cosas que simplemente le regalaba experiencias insuperables al igual que placenteras. Prácticamente ya lo habían hecho en todo el departamento, puesto en cuanto uno empezaba el otro tampoco se detenía. Pero ninguno podía sentirse más feliz.
Ya había pasado una semana más, prácticamente ya estaban a solo una de regresar a funciones. Esa mañana Nick y Judy estaban por levantarse, ella buscaba su ropa, le había tomado gusto a dormir desnuda, habito que no veía abandonando en el futuro cercano, apenas a lo mucho pasaba de las 9:00 am cuando un sonido se hizo presente. Eso los asusto, no por el ruido en sí, sino lo que significaba, era el tono del teléfono de Judy, el que usaba para la video-llamadas, Nick empezó a buscar como loco la blusa entre las sabanas rogando que no estuviera rota, a su coneja ya le debe 2 blusas y unos leggins, el motivo simple a veces solo le quería arrancar lo que llevaba puesto, para su suerte no lo estaba y en cuanto la encontró se la arrojo a ella quien inmediatamente se la puso, el zorro se aproximó se lamio la palma de la pata y ordeno un poco el pelaje de la coneja. En cuanto terminaron Nick se hizo a un lado para que ella contestara.
—Hola…—fue lo primero que dijo sin ni siquiera checar quien pudo haberla llamado primero-.
La imagen en el dispositivo era errática, como si quien estuviera del otro lado fuera caminado muy a prisa, enseguida se escuchó como una puerta se abría y se cerraba con velocidad y por fin la cara de su interlocutor se mostraba.
— ¿Sara? —Dice Judy confundida-.
—Hola Judy—saluda la aludida con una sonrisa nerviosa mientras se recargaba en la puerta que acaba de cerrar mientras con una pata busca desesperadamente la perilla, cuando por fin la siente le pone el seguro y se aleja de ella-.
— ¿Estas bien?
—No, digo si estoy, pero no importa si yo estoy bien, o bueno sí, pero no es eso.
—Espera Sara no te entiendo—la otra coneja hablaba muy rápido contradiciéndose mucho, lo cual significa que está nerviosa o estresada— ¿Qué ocurre?
—Papá se desmayó…—le suelta sin tacto-.
— ¡¿Qué?! ¡P-P-Pero…! ¿Cómo…?
—Yo estoy en las madrigueras—trata de explicar—Te llame yo misma antes de que alguien más lo haga y te digan algo que no es cierto…
— ¡¿Pero papá está bien?!
—Zakk nos dirá eso en un rato— trata de calmarla mientras se da cuenta que se fue de la lengua…de nuevo-.
— ¡¿Qué?! ¡¿Quién?!
—Traje a Zakk—admitió al fin—quería presentarles a todos a un colega de trabajo, a mí mejor amigo…Y a mí Novio. —admitió con la cabeza gacha— Pero las cosas se pusieron raras luego fueron muchas preguntas y termine soltando la lengua justo antes de desayunar. Les dije todo de golpe…y ya sabes—admitió con las orejas caídas, sentía como una niña por todo el alboroto que hizo y todo lo que provoco-.
—Tranquila…Ya sabes cómo es él. Incluso mamá decía que era algo sensible a los desmayos—Trato de consolarla, si también estaba preocupada por su padre pero primero tenía que calmar a su hermana-.
La coneja estaba a punto de responder algo cuando una de sus orejas se mueve haciéndola voltear a esa dirección haciendo que sus ojos se abran como platos y Judy podía jurar que se había puesto algo pálida. Veía como Sara seguía a alguien con la mirada hasta que se ve como le quitan el teléfono revelando quien era provocándole lo mismo a Judy.
— ¡Mamá! —fue lo único que alcanzo a gritar ante el rostro de su madre quien al verla a ella se sorprende, luego mira a Sara y luego de nuevo a ella-.
—Judy…
—Hola— saluda débilmente con una sonrisilla-.
—Sabias de esto…
La coneja más joven entro pánico y estuvo tentada a colgar de inmediato e incluso ya estaba dirigiendo su mano disimuladamente.
—Judith Lavernet Hopps no te atrevas—le advirtió con severidad.
Judy desistió de su plan de inmediato—Yo…
— ¿Por qué no me dijiste? —esta vez le reclamo a su hija mayor, magnifico a las dos, a Judy a sus 25 y a Sara a sus casi 30 las estaban regañando— ¿Por qué no me lo dijeron?
—Mamá…Judy no te lo dijo porque yo se lo pedí. Ya sabes…
—Secreto entre hermanas—completo Judy-.
Bonnie simplemente suspiro—No las entiendo…
—Iba a decírselos hoy…por eso lo traje conmigo. Quería conocieran.
—Judy ¿Desde cuándo lo sabias?
—Un tiempo…
—Miren, sí, su padre es algo…dramático. Comprendo los nervios del porque tú—miro a Judy en el teléfono—No la alentaste a hacerlo o porque tú no lo hacías sola pero saben que pudieron habérmelo dicho a mí, así pudimos haber evitado este incidente. Pero los secretos—en ese momento Judy siente como la cama se mueve, Nick quería salir de ahí ya pero es detenido porque la coneja lo tomo de la cola con un agarre firme—si se revelan mal pueden causar mucho revuelo, que es la razón principal por lo que son secretos en un principio. Saben que yo no cuestionaría esto…solo es un tanto difícil de pasar.
Las más jóvenes solo bajan la mirada, en ese momento unos leves golpes en madera las alertan.
—Disculpen—una voz masculina muy bien identificada por Judy las llama-.
— ¿Cómo está? —fue Bonnie la que pregunto-.
—No es nada grave…fue p-p-p-por la impresión—dijo nervioso—Despertara en una media hora tal vez menos…si tienen sales aromáticas.
—Gracias…Zakk. Hare que lo lleven a la habitación—le entrega el teléfono a Sara antes de alejarse caminando—Descansen un rato luego hablaremos. Los tres.
Sara solo tenía una expresión de incertidumbre en el rostro igual que Judy, enseguida se ve al hurón junto a su novia mientras la abraza por los hombros.
—Hola Judy— saluda el depredador-.
—Hola Zakk…Si está bien ¿verdad?
—Sí, fue solo—mira un poco a Sara mientras la reconforta—Mucha información de golpe.
—Soy una tonta…
—No lo eres yo también estaba aterrado…
—No se desanimen…— Judy los alentó—Todo saldrá bien.
Sara escucho a su hermana y no pudo evitar sonreir. Así era Judy, siempre optimista, alegre y con mucho positivismo.
—Necesitaba oír eso…
—Para eso estamos…Por cierto como vez a la familia—le dijo al hurón-.
—Justo como la imagine ¿Sabes? Bueno tal vez algo no tan parecido a la familia Adams pero… ¡AUCH! —Un fuerte pisotón causo el dolor al pequeño depredador-.
—Si quieres sobrevivir en esta casa cállate—lo regaño su novia con enojo-.
—Amor no te enojes…En mi casa se parecen a la familia Manson—le dice con humor-.
—Chicos, los dejare tendrán una larga conversación, pero todo estará bien.
—Gracias Judy—Sara se despide mientras comienza a prepararse psicológicamente para eso-.
—Gracias por el apoyo—se despide el hurón-.
—De nada, por cierto aléjate o ten cuidado con Steve, John, Rob, Tony y Bill, ellos son muy celosos con sus hermanas y creo que ellos saben dónde están las armas eléctricas de Papá—advirtió entre divertida y hablando enserio espantando al depredador antes de colgar, miro a su derecha donde estaba el zorro que había atrapado por su cola quien la miraba de forma rara— ¿Qué paso Nick?
— ¿Es enserio?
— ¿Qué?
—Lo de las armas eléctricas de tu padre.
—Pues sí, tiene dos teaser, tres paralizadores, y unas latas de repelente—Enlisto, era todo lo que recordaba, luego volteo a ver a Nick y este tenía cara de espanto o algo así—Nick no te asustes…No dejare que te toquen un pelo cuando quieras conocer a mi familia.
—Yo…Judy no quiero ser un problema para tu familia—le dice mientras bajaba las orejas-.
—Y no lo serás
—Judy que pasara cuando me vean…Mira lo que paso con Zakk. Yo le puedo causar un infarto a tu papá y no quiero eso.
—No lo harás…Papá, bueno los desmayos le son habituales. Además fue por la impresión inicial, él dijo que estaba bien, si fuera por ser depredadores, los hurones y zorros son nuestros depredadores naturales si Zakk no le causo ni siquiera nada a considerar tú tampoco lo harás. Aparte papá nunca ha sido de llevar mucho la contraria. Más cuando se trata de una de sus hijas.
—Pero eso lo causo la sorpresa. ¿Qué pasa si conmigo…?
—Nick Ellos ya saben de ti.
— ¡¿Qué?!
