NOTA DEL AUTOR:

Aquí el nuevo capítulo, disculpen la tardanza. Siempre actualizare nunca dejare de hacerlo. El tiempo si variara. Sin más espero que disfruten la lectura.

El pulso de Nick se había acelerado, sus ojos mezclaban sorpresa y terror al haber escuchado eso, lo que menos quería era causar una ruptura familiar, el perdió a su familia, no quería que Judy perdiera la suya menos por su culpa.

—Nick tranquilo—la cara del vulpino era suficiente para saber que no pensaba nada bueno—No es nada…

—Yo no quiero causar problemas…no quiero que por mi te alejes de tu familia.

—Nick, por ti soy capaz de todo, pero no debes pensar en lo peor. Además no saben que somos novios—le aclara para que se relajara-.

—Pero dijiste…

—Les dije que eres mi compañero en la ZPD, que eres un zorro, y que eres mi mejor amigo.

— ¿Desde cuándo?

—Yo aún estaba internada en el hospital, les hable de ti. Y por lo que puedes pensar se lo tomaron muy bien, si, sé que debí hacerlo desde antes…pero no encontraba el momento.

—Y ¿No reaccionaron mal? Digo, incluso nuestra amistad es vista como curiosa

—Para mi sorpresa no…algo sorprendidos, pero no tanto. Si se los hubiera dicho de recién me mude aquí. Hubieran pegado el grito al cielo, pero…cambiaron bastante.

Nick pareció calmarse bastante—Espero que no haya problemas.

—No los habrá y si los hay no serán de mi parte. Tú dices que no quieres causar problemas en mi familia, pero adivina, tú también formas parte de mi vida, eres a quien le entregue mi corazón y quien ya considero parte de mi familia incluso desde que éramos solo amigos. —le dijo con seguridad dejando pasmado al vulpino-.

—Yo…—Nick simplemente se acerca a ella y la abraza—Confió en ti—fue lo único que le dijo al separarse y levantarse de la cama antes de comenzar a vestirse. Cuando termino solo le sonrió con sinceridad—Te espero para el desayuno—y sin más salió-.

Judy sabía que eso era algo que Nick no le decía a nadie, siendo su vida en la calle lo que le daba esa vital ley, pero en ella confiaba, confiaba en su juicio y no le llevaría la contraria a las decisiones que tomara no solo con su vida sino con el posible futuro de ambos. Ella tenía en mente una reunión para llevar al vulpino a su casa y conociera oficialmente su hogar, pero no sería pronto, su incapacidad casi terminaba y era mejor que se enfriara la situación con sus padres. Que sus padres se enteraran que otra de sus hijas tiene una relación Inter-especie con su "Depredador Natural" seria mucho en el mismo mes, lo mejor era esperar un poco más, pero de que Nick ira con ella a las madrigueras ira. Ya se imaginaba la situación y por más realista que intentara ser no podía dejar de pensar que todo saldría bien, su optimismo era innegable. No sería fácil, pero ¿Qué relación lo es? ¿Qué cosa que valga la pena es fácil en esta vida? Para saber cómo ganar tienes que perder primero. No se rendiría eso era seguro.

Nick por su lado, bien, sabía que tarde o temprano debería conocer a sus "suegros", cosa que le daba gran temor y ansias por igual, sí, era algo que tenía que hacer de manera obligada, si bien le daba mucho miedo el provocar un enorme drama familiar, también sintió algo extraño en el momento que Judy le menciono el hecho de pertenecer a su familia. "Familia" esa palabra había quedado excluida de su vocabulario desde hace mucho, mucho tiempo, y creía que jamás podría ser aplicada en su ser nuevamente, fue cuando la mayor incógnita que su cabeza pudo crear se le revelo, realmente quería formar una "familia" con Judy, la respuesta llego con la misma velocidad que la propia pregunta, claro que lo quería. Estar con ella siempre, encada día, de todo lo que a él le quedara de vida quería pasarla junto a ella. Sabía que era eso lo que quería más que nada en el mundo.

Aunque de nuevo la vida lo volvió a la realidad, aunque debe admitir que él no se dejó envolver tan fácil por la burbuja que ahora disfrutaban, haber vivido tanto tiempo en la calle le sirvió para estar en alerta siempre sobre los cambios que pueden ser un riesgo para él, y ahora también para Judy, en cada oportunidad que tenía, las cuales normalmente era de noche cuando se supone ambos dormían después de hacer el amor. Debía ver como estaba el mundo exterior, y podía ver que realmente a más pasaba el tiempo más tenso se ponía el asunto. Una de las razones por las que también se justificaba el haberse guardado tanto tiempo sus sentimientos hacía la coneja, era la vista pública. Desde el caso de los aulladores muchos vieron algo en la ciudad, realmente su población se mantenía dividida a pesar de ser una ciudad progresista, ese caso solo evidencio e hizo ver lo grande que era esa ruptura, las presas seguían manteniendo cierto grado de desconfianza hacía los depredadores por su simple condición natural, aunque si bien los ánimos se calmaron después de haber encerrado a la oveja enferma de delirios de grandeza, solo fue la calma antes de la tormenta, aún recuerda la primera vez que tuvieron que ser llamados para mantener bajo control una protesta, los gritos y las ofensas de nuevo solo por ser presas o depredadores, cada vez se hicieron más frecuentes por ambos lados, hasta que inevitablemente algo se encontró en el medio, las parejas inter-especie, si bien eran supuestamente "pocas", lo eran aun más la que estuvieran compuestas por presa y depredador, el tipo de parejas más comunes eran la de miembros de la misma familia, lobos-coyotes, leones-tigres, etc. Pero igualmente había las que estaban conformadas por depredadores-depredadores de distintas especies, pero las más incomprendidas pero las que reflejaban más el hecho de que en el amor nada importa eran las presa-depredador. En cierto punto, todo cambio cuando por una razón varias marchas exigían a la ciudad quitar las leyes que favorecían las relaciones de ese tipo, que la ciudad dejara de ser una ciudad santuario. Y había un importante problema, el tiempo estaba próximo y pronto sería el tiempo para que llegara la elección del nuevo alcalde. Si bien toda la ciudad estaba en cierto modo tranquila, por debajo estaba hecha un caos total, uno que alguien podría aprovechar para ganar, el punto sería que lado ganaría pues incluso en el sistema vi-partidista estaba dividido, el partido más liberal, el que estaba en el poder a través de Leonzales cuyo propósito era la diversificación, y el conservador, los cuales estaban a favor de seguir cierto dogma más apegado a lo tradicional. Si bien ya llevaban años sin ganar la elección, muchos han dicho que es posible el que lleguen a ganar en esta vez. Lo cual puede llegar a ser catastrófico para las parejas fuera de la norma. Un temor para muchas, y ellos están incluidos, Judy sabe eso también, y si bien se ha mantenido al margen para evitar llevarse un mal trago, pero ella sabe, no está muy seguro sobre la última manifestación, la cual está en claro que fue contra los inter-especie, por alguna razón varias se tornaron en contra de esas relaciones, sin encontrar un punto del porqué de repente están siendo tan molestados. Además aún no se presentan a los posibles candidatos, es lo que necesita para saber si se perjudicaran, pues uno o los dos pueden tratar de poner "topes" en contra de ellos. El tiempo decidirá que pasara…

Ese día había pasado sin exabruptos mayores, el siguiente día pudo haber sido normal de no ser por una extraña petición de Nick, o por lo menos extraña para el cómo habían estado viviendo sus últimos días. Judy en estos momentos estaba bañándose y lo estaba haciendo sola, esa mañana después de desayunar el vulpino le dijo que fuera a tomar un baño, que fuera, no que fueran, si bien el día anterior comenzó con la pata izquierda se recuperó rápidamente, pero ahora Nick le había pedido que no hicieran algo que sabía que a él le encantaba, bueno a los dos, tenía que admitirlo para sí misma, sin embargo un sonido peculiar llamo su atención. Fue vago y no muy claro, además tenía el agua cayendo sobre su cabeza mientras su orejas permanecían gachas, siguieron otros iguales, hasta que decidió cerrar la llave para saber que pasaba, se volvieron a escuchar otra vez ahora pudiendo dase una ligera idea. Golpes, golpes ahogados. Además de algo de vidrio quebrándose.

— ¡Nick! —lo llamo preocupada, solo fue silencio lo que recibió el primer par de minutos hasta…-.

—Si pelusa. ¿Olvidaste algo? —La confiada voz del zorro se escuchó del otro lado de la puerta-.

— ¿Pasa algo?

—No—fue la su única respuesta-.

—Escuche ruidos extraños—le aclaro para nada convencida por sus respuestas-.

—Estaba acomodando unas cosas y se me cayó un vaso, que por cierto rompí—le aclara—Así que deja lo limpio antes de que alguien se corte las patas-.

La coneja lo escucho alejarse, aun presentía algo extraño, se terminó de asear tan rápido como pudo, se envolvió con una toalla y salió del baño lo más discretamente posible mientras miraba alrededor comprobando que todo estuviera en orden.

— ¿Buscas algo?

Una conocida voz le pregunto con burla, Judy volteo en esa dirección y vio a su novio sonreírle con gracia y algo de picardía—No, ¿Qué te hace pensarlo? —le dice nerviosa-.

—Insisto eres la peor mentirosa del mundo—le aclara -.

—No es cierto, solo lo soy contigo—y era cierto, más o menos, sabía disimular las cosas y encubrir algunas otras, de lo contrario el zorro pudo haberse dado cuenta de sus sentimientos poniendo en riesgo su preciada amistad, un riesgo que no se atrevía a correr, además para que encubrirlo puede que se le pegaran algunas mañas de cierto zorro rojo-.

—Puedo darme cuento de ello—le dice mientras sonríe antes de darle una buena ojeada-.

— ¿Disfrutas de la vista? —le pregunta mientras se acomoda un poco mejor la toalla que la cubría-.

—Como no tienes idea—le dice con una sonrisa maliciosa—Ojalá tuviéramos tiempo…

—Por cierto ¿Qué planeas?

—Saldremos de compras, así que ve a la habitación y ponte linda, bueno, más linda de lo que ya eres.

—Y ¿Qué vamos a comprar?

—Hay curiosidad…zanahorias vamos de compras, cualquier chica ya se habría encerrado para alistarse e irse.

—Pero yo no soy como cualquiera.

—Y por eso te adoro, pero igual no te lo diré así vamos, ve a ponerte algo no creo que quieras ir en toalla—le dice con ademan con las patas para que se fuera a la habitación que compartían—Yo me voy a duchar pero primero—toma un contenedor de basura que debería de estar en la cocina—voy a tirar la basura-.

—Pero Nick aún no es tiempo…

—Sí…pero ya…ya es tiempo—le dijo en un tono algo raro—No hay que dejar que se junte, voy a tirarlo-.

La actitud de Nick era sospechosa, pero no lo suficiente para considerarlo grave.

—No rompiste algo valioso ¿verdad?

—No, fue solo el vaso de jugo que tenía antes.

—Bien, estaré en la habitación…—comenzó a caminar llamando rápidamente la atención de Nick al ver el provocativo movimiento de sus caderas—tienes 5 minutos para cambiar de opinión—entro a la habitación y antes cerrar la puerta arrojo fuera la toalla-.

Nick solo se petrifico ahí, esa coneja podía hacerlo comportarse como un zombi, sabía que prácticamente estaba a la merced de Judy, si es que no tuviera un asunto más urgente ya estaría en la habitación. Con un pesado suspiro y el uso total de todo el autocontrol que un mortal pueda tener tomo el maldito contenedor y se encamino a la puerta luchando contra la tentación de irse a su habitación y comerse a la coneja. Todo fue infinitamente más fácil en el momento que salió del apartamento, no podía dejar de mirar lo que llevaba en las patas con el ceño fruncido, una vez que ya estaba en la calle en lugar de dirigirse atrás del edificio que es en donde normalmente se deposita la basura, sino que fue al lado contrario solo para doblar en la esquina donde se encontró un vehículo muy familiar para él, que no era otro que la camioneta de Finnick. Con un bufido de fastidio abrió una de las puertas traseras y sacó algo del bote que no era otra cosa que el pequeño zorro el cual se encontraba inconsciente, con el pequeño mamífero bajo el brazo se metió a la camioneta y lo arrojo por ahí sin el más mínimo cuidado solo escuchando el golpe seco. Busco un pedazo de papel que se encontró y escribió un pequeño mensaje para su noqueado socio, busco en donde lo había arrojado, se acercó a él y se lo pego en la frente. Nick lo conocía lo suficiente para estar seguro de que estaría furioso, por suerte se le ocurrió meter en el bote la perfecta forma de poner de buen humor al zorro del desierto, metió nuevamente la pata y saco una botella de ginebra, conocía de sobra el gusto de Finnick por las bebidas, eso sería lo suficiente para ponerlo contento, además de las cosas que había ido a buscar. Lo miro una última vez antes de salir de ese vehículo, por su culpa se perdió un baño junto a Zanahorias, y no solo el baño, sino una gran oportunidad para…Negó con la cabeza, esa coneja lo había hecho adicto a su cuerpo, no es que se quejara, pues tal parece que no era el único así. Era momento de volver a su hogar, debía tomar un baño para salir ya.

Se preguntaba ¿Cómo llego hasta esa situación? La respuesta era irritantemente fácil, Hace unos días el zorro miniatura le pidió que le guardara unas cuantas cosas, cuando Nick se cercioro que no fuera nada ilegal acepto sin problema, él lo había ayudado aun a pesar de sus burlas solo para fastidiarlo, cobrándole lo de la escalera, las guardo en la habitación que tenía libre e incluso se olvidó del asunto, hasta el momento que le llego el mensaje de que iría por ellas, sabiendo y conociendo a la bola de pelos lo mejor era entretener a la coneja así que la convenció de tomar una ducha sin él mientras esperaba su visita, y la situación se repitió, nuevamente el olor lo delato, pero esta vez no se quedó sin hacer nada y le contesto además de golpearlo con una revista, de ahí las cosas fueron escalando hasta que el par de zorros empezaron a pelearse como unos cachorros inmaduros, Nick sabía que Judy saldría así que en acto de desesperación y para cobrarle todas se apartó lo suficiente de él para llegar a una gaveta de la cocina, la saco y fin, el pequeño mamífero cayo inconsciente gracias al dardo que Nick disparo, suerte que al ser policía tenía la facilidad de comprar armas, esa la compro para emergencias y funciono, tomo el dardo y lo guardo junto al arma, para después pensar en que hacer ahora con su sedado amigo, ¿Qué mejor forma de ocultarlo que en la basura? Eso funciono antes, ahora también. Y el resto es historia.

Cuando subió no tuvo mayor remedio que entrar a darse por fin un baño para asearse y prepararse. Cuando entro a la habitación solo con una bata de baño se encontró con una coneja que estaba sentada en la cama muy cruzada de patas esperándolo con una sonrisa.

— ¿Te decepcione al no tomar la oferta? —Le pregunta mientras cierra la puerta y se dirige a su armario-.

—No, lo supe antes de entrar. De haber aceptado yo no habría llegado aquí caminando, sino sostenida de ti.

—Hay prioridades, aunque deseara haber ido tras de ti. Pero no te preocupes—le dice mientras se quita la bata y comienza a buscar la ropa que se pondrá—Recuperaremos el tiempo perdido en la noche.

—Podría ser ahora—le insinúa seductoramente-.

—Podría—asiente—pero ya hay planes—comienza a vestirse—Además debemos acostumbrarnos a esto, sino fuera porque tenemos más necesidades no saldríamos de esta habitación en todo el día—le apunta tanto para ella como para sí mismo mientras se resiste de aceptar la propuesta de Judy-.

—Puede que tengas razón en eso—le concede mientras se deja caer de espalda y se acuesta—Pero que no se supone que aprovechamos estos días para disfrutar lo nuestro a plenitud.

—Correcto, aunque también debemos aprovechar para arreglar ciertas cosas.

— ¿Cómo que cosas?

—Hasta donde yo sé te debo algunas blusas—apunto con picardía-.

En ese momento Judy recuerda las veces en que Nick literalmente le arranco lo que traía puesto, fuera por mera pasión o en una especie de juego erótico, sea lo que fuera ya sabía lo que era la sensación de unas garras despedazando su ropa.

—Así que vamos a comprarte algo para reemplazar esas cosas—el vulpino completamente vestido le extendió la pata invitándola a seguirlo—la dama me hace el honor-.

Judy solo sonrió antes de levantarse y dirigirse al zorro. Era de las pocas que salían, de hecho fueron muy pocas las veces que lo hicieron, cuando se sintieron capaces de hacerlo lo hacían solo para la compra de provisiones y listo. Siempre cuidándose de los ojos indiscretos, cuidando que nadie los vea. Plan que por el momento va saliendo estupendamente bien, suerte que el edificio de Nick no tuviera portero o algo parecido, o más bien Nick pidió un alojamiento así por simples costumbres arraigadas, no le gustaba que nadie lo vigilara cuando saliera de su hogar. La pareja salió del departamento y se dirigió a las escaleras, una vez fuera del edificio solo se dedicaron a caminar para ir a una parada de autobús y tomar el que los llevara al centro comercial más cercano. Cuidaban las apariencias lo mejor que podían, a simple vista parecían los amigos que siempre fueron y nada más, al final llegaron a su destino sin ningún contra tiempo, en cuanto llegaron a la plaza comercial fueron directamente a una tienda que tenía ropa para casi cualquier especie.

—Bien coneja escoge lo que más te guste.

— ¿A dónde vas Nick? —pregunta extrañada al ver cómo se va-.

—Siendo macho, no me pone muy cómodo estar en la sección de hembras, además tengo que ir a buscar otra cosa, no me tardo—explico antes de irse a otra tienda-.

Judy solo se encoge de hombros antes de empezar a buscar sus nuevas blusas, realmente Nick no tenía que reemplazar nada, como se lo había dicho antes pero este insistió hasta que finalmente acepto su propuesta. Cuando termino de escoger las blusas y los leggins se dirigió a la caja para pagar, Nick le había dejado el dinero para que pagara con el ultimátum de que si sobraba no le diera el cambio, que este era de ella y no lo aceptaría para nada si es que ella trataba de dárselo. Una vez que pago y salió de la tienda no tardo casi nada en encontrar al vulpino con el que vino quien tenía un curioso paquete al lado.

—Y eso Nick—quiso saber-.

—Lo que te dije que iba a comprar

—Ósea…

—Un juego de sabanas y cobertor—se acerca a una de sus orejas para susurrarle—alguien hizo que clavara mis garras en unas y se rompieron-.

Ante día insinuación el rostro de Judy se pudo de color rojo intenso y desvió la mirada, mientras Nick sonreía triunfante, podría amar a Judy pero seguía adorando el molestarla y avergonzarla en público.

— ¿No quisieras comer algo? —Trato de desviar la atención-.

—Claro…tú escoge—Ni siquiera se molestó en disimular su burla-.

—Vamos Nick—siguieron caminando un rato, cuando vio que no había alguien cerca le comento—Sabes me gustaría salir en una cita contigo.

—A mí igual…casi lo logro, de no ser por nuestro intento de homicidio.

— ¿Cómo ibas a invitarme a cenar sin llamar la atención?

—Eso era lo bueno de ese restaurante, las mesas están bien ubicadas para que nadie vea lo que pasa en una, y el personal debe mantener lo que ve para sí, ya que ese lugar es frecuentado mucho por celebridades, gente importante y gente importante del bajo mundo, por eso Mr. Big pudo conseguirme una mesa tan rápido.

—Nick tú me habías dicho que tienes algunos problemas con ese tipo de personalidades ¿Te tomaste tantas molestias solo para tener una cena privada conmigo?

—Bueno…si, no había nada necesariamente mortal.

—Hasta donde yo sé, Mr. Big aun te quería muerto, no lo hacía porque yo se lo pedí.

—Está bien. Lo admito, si con él me jugué el cuello, pero salió bien al final, me perdono porque vio que tú me cambiaste y estaba siendo sincero. Y con los demás que pueden frecuentar ese lugar…No pasó nada necesariamente serio. El tiempo es suficiente para que no me busquen, prueba oficial, no me han matado.

—Nick, eres todo un caso…

—Sin embargo tengo una idea para una pequeña cita.

Tiempo después vemos a los pequeños mamíferos bajar de un auto de ZUBER a una cuadra de un parque, aparte de las bolsas de sus respectivas compras tenían otra que contenía la comida que habían ido a comprar para tener una especie de día de campo improvisado.

—Así que ¿Cuál es el plan con exactitud?—pregunto Judy con curiosidad-.

—Fácil, este parque es muy amplio, con partes casi no visitadas si lo has recorrido todo…—Siguieron caminando adentrándose entre los arbustos, gracias a su pequeño tamaño no les fue difícil hasta llegar a una especie de claro rodeado de vegetación—Este lugar por ejemplo—dio una olfateada al aire—Nadie ha estado por aquí en mucho tiempo, un lugar perfecto para comer ¿No crees Zanahorias?

Admirando el entorno—Nick, este lugar es perfecto.

—Gracias…lo descubrí hace tiempo, venia aquí cuando quería estar solo y aislado de todo el embrollo de la ciudad. Ahora a comer—se acerca a un árbol y se sienta recargándose en el tronco invitando a Judy a sentarse a su lado.

Aceptando la invitación se sentó a su lado— Vamos a comer.

La pareja simplemente se dedica de disfrutar de sus alimentos en calma hasta que Judy toma el tenedor de Nick haciendo que este la vea confundido, en respuesta la coneja solo toma algo de comida con este y se lo da en la boca, el zorro solo la mira con cierto escepticismo pero la sonrisa de Judy es suficiente para ablandarlo, acepta el alimento que ella le ofrecía sin rechistar solo con una sonrisa en el rostro, la acción se repitió varias veces y no solo de un lado, el vulpino también le dio de comer en la boca Judy, entre estas muestras de afecto llevaron a su fin a los alimentos, cuando terminaron de comer solo decidieron descansar, Nick tomo a la coneja en brazos para sentarla sobre su regazo la abrazo por la cintura mientras apoyaba su cabeza en su hombro mientras su cola la envolvía desde las piernas. Judy no perdió la oportunidad y abrazo la mullida bola de pelos naranja que tanto adoraba.

—A veces me siento como un muñeco de peluche—le dijo el zorro mientras la miraba de cerca-.

—Eres tan suave que pareces uno—le dice mientras hunde su rostro en el pelaje de Nick—Siempre pensé que lo serias pero la realidad es mejor que la imaginación además nunca pensé que cuidaras tanto tu pelaje—le comento mientras recordaba todos los productos que Nick usaba para su aseo, ese vulpino realmente era vanidoso, desde un champú para dejar un delicioso aroma hasta un a concionador que lo dejaba extra suave-.

—Este galán debe cuidarse, tener este pelaje no solo es cuestión natural, uno debe cuidarlo para que sea un…

—Imán para las hembras—completo con una ceja en alto-.

—Yo diría para conejas…una coneja—aprieta un poco más su abrazo—Mi coneja—aclara—Pero si de cosas suaves hablamos…Esto lo es más—Judy grito o intento hacerlo más una pata de Nick logro silenciarla a tiempo, pues sintió como el zorro tocaba su algodonado rabo—puedo confirmarlo—le dijo mientras liberaba su boca-.

— ¡Nick! No hagas eso…Y ni siquiera lo pienses—le advirtió ella-.

—Tranquila, si bien es una fantasía que tengo, no me arriesgaría a cumplirla, si nos atrapan tendríamos que dar muchas explicaciones juntas y nos ganaríamos problemas-.

—Me alegra que por lo menos tengas un poco de sentido común.

—Y aunque no lo tuviera solo bastaría que dijeras no…te lo dije antes, no haré nada que tú no quieras o estés lista.

Judy solo se acurruca mejor en él para decirle—Lo sé Nick

Tras finalizar su momento decidieron salir de ahí para irse a casa de una vez, no les quedaba mucho antes de regresar a sus labores en el trabajo y se dedicarían a disfrutar de cada minuto libre. Cuando terminaron todas sus actividades cotidianas y muy fiel a su palabra, Nick no dejo pasar la oportunidad de poder devorar a su zanahorias con todo deleite.

Una vez terminadas sus actividades amorosas, las cuales terminaron muy cerca de las 3:35 de la mañana, siendo que se fueron a acostar a las pasadas las 10:00 pm, se encontraban exhaustos, pero con una sonrisa en su rostro cada uno, por esas experiencias fácilmente estarían muy dispuestos a perder horas de sueño. El zorro tenía bien abrazada a su coneja, mientras ella seguía el ritmo del corazón que emitía aquel pecho el cual usaba de almohada. Nick delicadamente comenzó a acariciar las largas orejas de Judy.

—Nunca me hagas falta—le susurro-.

—Tú nunca me abandones—le pidió ella mientras se acurrucaba en su pecho-.

—No mientras esté vivo-.

Judy sintió como él se dejaba rendir por el sueño. Si bien sabía que Nick nunca la dejaría, eso podría no ser suficiente, ese pensamiento lo tenía bien en claro mientras veía la cicatriz que su pelaje ocultaba en el área torácica, era pequeña, pero igual era muy perturbadora ya que le recordaba que Nick casi moría, se enfrentó a la muerte y gano, pero nada le aseguraba que le ganaría una segunda vez, poco después de que hayan terminado así, como una gran pero cruel epifanía los hechos se revelaron ante ella, ¿Cuántas veces no llevo a Nick a la enfermería de la jefatura? ¿Cuántas veces no lo vio recibir vendajes o banditas? ¿Cuántas veces no acabo lastimado? Lastimado por ella, cada golpe, cada rasguño, cada corte por pequeño que fuera lo había recibido por ella, ella tenía un historial casi limpio respecto a lesiones pero ¿Y Nick? Se dio cuenta que el zorro ha sido su guardián desde que empezó a ejercer su puesto como oficial y como su compañero, se dio cuenta de cuan ciega e insensible fue, por eso se desvivió en el cuidado del zorro, lo lleno de amor y mimos tratando de recompensarle aunque sea un poco todo lo que hiso por ella, esperando por lo menos ser una buena novia, sabía que le quedaba mucho por enmendar pero lo haría con gusto, Nick se merecía ser feliz y ella como su pareja se encargaría de que lo fuera, era una promesa y Judy Hopps siempre cumple sus promesas.

A la mañana siguiente Judy se despertó gracias a una conocida y muy placentera sensación. Poco a poco despertó solo para encontrar a su zorro acariciando sus orejas. En cuanto Nick se percató de que ya estaba despierta le dedico una sonrisa que solo Judy estaba apta para ver y se acercó para lamerle su pequeña y adorable nariz.

—Buenos días preciosa—le dice mientras pasa su mano de sus orejas a su mejilla mientras la acaricia-.

—Buenos días—se mueve un poco para alcanzar los labios de Nick y este encantado recibe el beso-.

Finalizando su muestra de amor—Bueno zanahorias, quieres ducharte y luego desayunar, desayunar y luego el baño, ¿O qué?

—Creo que lo mejor será mejor primero el baño, huelo fatal—le dijo mientras se levantaba del zorro-.

— ¿Fatal? —Cuestiono formando una expresión ladina que pasó desapercibida por la coneja-.

—Si pues… ¡Ha! —grito al ser puesta sorpresivamente en el colchón por un zorro con una mirada traviesa que de inmediato se puso sobre de ella-.

—Déjame decirte que te equivocas linda—le dice mientras se acerca ella-.

—Nick ¿Qué dices…?—más no puede completar su pregunta pues el vulpino la beso dejándola en blanco-.

—La verdad—le susurra con lentitud—Tu olor nunca me desagrada…mejor prueba el ahora—le dice mientras acerca su nariz a su cuerpo—Tú en estos momentos hueles…—olfatea con lentitud y profundidad—Un poco a sal—cortesía del sudor—al amor que nos demostramos a noche—le dice sugestivo provocando vergüenza a su hembra— y a dulce—le dice al final provocando que ella alzara una ceja—para mí siempre has olido así, tan dulce como solo un pastel podría ser…no es por nada que el jabón que usamos sea neutro…tu olor para mí es embriagante y me fascina—mientras le dice esto una de sus manos roza su vientre plano hasta delinear su perfecta cintura y comenzar a subir, pasa delicadamente sus dedos entre su piel erizando su gris pelaje con su solo roce, mientras ella empezaba a soltar pequeños suspiros-.

Entre suspiros solo escapa una palabra—Nick…—la coneja con lentitud recorre el brazo de Nick hasta que sus patas se entrelazan-.

Obviamente la pata y dedos del zorro eran mucho más grandes pero eso no importaba, sostuvo la pequeña y suave pata de su pareja con una delicadeza casi irreal, para finalmente verse a los ojos unos segundos antes de fundirse en un beso lleno de amor, nunca soltando sus patas, en cuanto se separan para volver a respirar se miran a los ojos nuevamente, Nick sonríe suavemente antes de frotar su mejilla con la de ella y luego lamerla.

— ¿Aun quieres tomar un baño?

Judy solo sonríe mientras sus ojos se entrecerraban de forma sexy.