Judy toma el rostro de Nick entre sus patas solo para guiarlo a que la besara, esta vez el beso no solo profesaba amor sino también pasión. Nick no perdió tiempo y se giró para que ambos estuvieran lada a lado, mientras comenzaba a explorar el cuerpo que tanto lo enloquecía. Judy tampoco se quedó atrás, no solo en las caricias, sino en la batalla de lenguas que se llevaba a cabo, si bien siempre terminaba dominada por el gran zorro en algún momento, si podía disfrutar todo el proceso, le parecía tan placentero el explorar una boca llena de filosos colmillos, colmillos que le brindaban tanto placer en cuanto pellizcaban su piel. Por su parte Nick ya se estaba descontrolando. Judy siempre fue una hembra independiente, fuerte, completamente dominante, pero no lo era en la cama, puede que sea un rasgo muy arraigado en su naturaleza, pero en cuanto vio que Judy era sumisa cuando hacían el amor no pudo evitar el querer mostrarse como el macho dominante y someterla. Cosa que término encantando a la coneja por la manera en que la hacía disfrutar.
En determinado momento Nick tomo el control total del beso mientras con ambas patas, sujeto las muñecas de Judy y las llevo por encima de su cabeza manteniéndolas contra el colchón. El zorro rompió el beso para poder respirar con más regularidad, la respiración de Judy era agitada, mientras que la del vulpino era más pesada y gutural.
— ¿El zorro tiene hambre? —Pregunto con voz apenas funcional, vio como Nick asintió mientras sonreía mostrando los dientes— ¿Quiere conejo?
Como toda respuesta Nick se arrojó sobre ella para comenzar a besar su cuello mientras la mantiene inmovilizada, Judy simplemente disfruta de sus acciones, prueba de ello son los pequeños gemidos que salían de su garganta mientras suplicaba por más, el vulpino comenzó a dar suaves mordidas sobre su piel deleitándose con su aroma, siguió bajando hasta llegar a su pecho, fue ahí donde libero las patas de Judy para concentrarse en esa área, Judy al sentirlo solo soltó un prolongado gemido. Nick parecía una cría desesperada por alimentarse, con sus patas Judy comienza a acariciar la cabeza del zorro mientras disfruta del tratamiento que su pareja le brinda. Una vez que Nick zacea sus deseos libera esa parte de su anatomía, solo que esta vez el zorro se lleva una muy buena sorpresa, pues en cuanto libera a su "presa" solo sintió la acción de una fuertes patas que en un abrir y cerrar de ojos lo llevaron a estar acostado boca arriba mientras una coneja lo miraba con unos ojos increíblemente sexys y una sonrisa seductora con las orejas caídas, esa imagen era la que Nick siempre soñó tener y creyó nunca presenciar, Judy solo se inclinó para besarlo, el vulpino sintió como mordían ligeramente su labio inferior, se separó de él notando como su cabeza la seguía no queriendo concluir el beso, con uno de sus dedos la coneja acaricio ligeramente debajo de su mandíbula provocando que se alzara, beso la punta de su nariz antes de sujetarlo firmemente por los hombros a guiarlo para que se acostara de nuevo. Desde hace mucho que el zorro ya estaba listo para comenzar el acto, Judy podía sentir su miembro entre sus piernas desde que estaba sobre ella besándola, con una mirada que desprendía chispas de lujuria. Solo fue cuestión de que Judy asumiera posición para sentir el miembro de Nick justo en su entrada, fue descendiendo lentamente mientras gemía de placer, para Nick la sensación era igual de sobrecogedora, la calidez que sentía junto con lo estrecho que era, solo podía hundir sus garras en el colchón mientras tan perfecto acto se completaba. Hasta que finalmente sucedió…ambas entre piernas chocaron, se habían fundido en solo ser, los dos soltaron suspiros de gusto mientras cerraban los ojos un momento. Judy comenzó con movimientos lentos y rítmicos sacándole a Nick un gruñido de puro placer, ella trataba de no hacer mucho ruido aunque dicha tarea se le dificultara por el inmenso gusto que siente, hasta que finalmente ya no logra mantener su silencio y de su boca empiezan a salir eróticos gemidos, que no hace otra cosa que aumentar el libido del zorro. Nick finalmente libero sus garras del colchón para dirigirlas a otro objetivo, volvió a guardarlas para así poder tocar el cuerpo de su hembra con total seguridad, Judy no detuvo sus movimientos al sentir las patas de Nick en sus piernas y sentirlas subir hasta su cintura, el vulpino comenzó a seguir su ritmo mientras la sujetaba, ella al sentir el agarre en el inicio de sus caderas se permitió aumentar la velocidad de sus movimientos, el efecto fue inmediato, el par de amantes empezaron a demostrar su placer, los gemidos pronto se transformaron en gritos de euforia y éxtasis, sus nombres escapaban de los labios del otro, en un acto que los llevaba a tocar el cielo. Al punto que Nick simplemente se sienta de golpe abrazando a la coneja mientras deja salir su semilla dentro de ella. Judy al sentir el hirviente líquido derramándose en su interior, no puede hacer más que gritar el nombre de su amado mientras ella tiene su propia explosión de placer.
La calma vuelve a la habitación, el vulpino acaricia la espalda de su coneja mientras mira el techo con una sonrisa de satisfacción en el rostro.
—Buena manera de iniciar el día—comenta después de que ambos bajaran de su alta orgásmica-.
—Una excelente manera—concuerda mientras frota su rostro en su pecho-.
— ¿Quieres tomar el baño? —Le pregunto sabiendo la respuesta-.
—Sí, por favor…
—Déjame prepararlo—le dice tratando de levantarse más unas pequeñas pero fuertes patas lo atrapan regresándolo a la cama-.
—Eso puede esperar uno minutos—le dice al tiempo que se acurra en el-.
Nick no le ve el mayor problema, solo se encoge de hombros mientras se gira hacía ella para abrazarla—Tienes razón, ¿Quién hará el desayuno? ¿Tú o yo?
—Esa seré yo—le dice la coneja—me gusta más cuando tú haces la comida. Eres un increíble chef.
—Vaya…es la primera vez que alguien me lo dice…
— ¿Ah sí?
—Bueno…No suelo prepararle la comida a nadie…Solía más bien. Pero me alegro que te guste lo que preparo. Gracias.
Lo besa de manera rápida—De nada.
Ambos se quedan así un rato solo disfrutando de su compañía y del calor que su pareja transmite.
—Creo que lo mejor es vaya a prepare el baño…de lo contrario pasara lo de la última vez—le dice mientras se levanta un poco apoyándose en una pata mirándola de manera traviesa-.
Judy lo recuerda y sonríe de manera apenada antes de soltar al vulpino—Es mejor que vayas ahora—le dice huyéndole la mirada.
El zorro solo se ríe un poco antes de levantarse para buscar con la mirada la camisa que traía un día antes, solo que no recordaba a donde la había arrojado Judy, hasta que por fin la diviso, camino hacia ella y se la puso sin abrochar.
—Pero no te preocupes, igual el baño lo disfrutamos los dos, solo que si saldremos de la habitación—le guiño un ojo antes de salir-.
En el tempo que Nick preparaba las cosas, el propio zorro no podía dejar de pensar en el cómo habían estado llevando las cosas, desde que paso su primera noche con Judy…bueno es justo decir que los dos no sean detenido. A la segunda noche no pudo lo pudo evitar, apenas la hembra se había acostado a su lado no se detuvo hasta haberle quitado su pijama ligero, y así se fue repitiendo, él era el que empezaba a quitarle la ropa o viceversa, pues esa coneja a pesar de ser sumisa la mayoría de las veces también tenía un gran apetito, justo como paso hace rato. Realmente se estaba cuestionando si los dos no tenía un problema de ninfomanía. NHA no era eso, simplemente ama a esa increíblemente sexy y seductora coneja. Adoraba hacerle el amor, pues con otras simplemente tenía sexo y ya, pero con Judy no, quería demostrarle en realidad cuanto la amaba, quería demostrarle su amor tanto emocional como físicamente, y como ella misma dijo, esos días lo ocuparían para amarse sin restricciones o contratiempos, aprovecharían para recuperar el tiempo perdido que ahora ambos sabían que perdieron por culpa de su miedo. Además él era el esclavo de esa coneja.
Por su parte Judy, solo estaba en la cama pensando mientras recuperaba sus fuerzas, no pudo evitar sonrojarse un poco al ver como las cosas podían avanzar tan rápido con su zorro, a veces no podía dejar de pensar en lo "activos" que eran los dos, y es que era cierto, los dos podían solo darse una sesión de besos o caricias y ya, podían controlarse, pero tan fácil se podían controlar como…simple podían estar viendo cómodamente una película o algo y simplemente bastaba con verse a los ojos para que pasara, con una vez que cruzaran la mirada era suficiente para que terminaran haciéndolo, y no, no era efímero, podían pasar horas haciendo el amor sin darse tregua hasta que simplemente eran sus cuerpos los que les impedían continuar, en más de una ocasión los dos terminaron en un estado casi de coma inducido por el placer. ¿Tenía una especie de problema?
—"No, ¿Cómo lo piensas Judy? Es culpa de Nick, ¿Quién le manda ser tan sexy? Tan buen…amante, atractivo y una maquina sexual" —Se llevó una pata a la cara mientras sus mejillas se tornaban rojas, solo Nick podía hacerla tener semejantes pensamientos.
¿A quién engañaba? Ese zorro la tenía en sus garras, a su merced y no le importaba, lo amaba con locura. Un rato más paso antes de que escuchara la puerta abrirse, y por ella entrar un zorro que sonreía feliz, la tomo en brazos con delicadeza provocando una pequeña risa en Judy.
—Nick, puedo caminar—le dice al tiempo que se acomoda mejor y abraza su cuello-.
—Lo sé, pero no dejare pasar la oportunidad de consentir a mi novia—le dice con seguridad-.
Después de un buen y relajante baño, con sus debidos roces incluidos, el par de enamorados se estaba secando frente a la bañera, Judy tenía una toalla en las patas con la que se estaba secando sus orejas y nada más, anteriormente estar desnuda frente a alguien más habría sido impensable, y ahora no solo no traía nada encima sino que el vulpino a su lado tampoco, más que una toalla sobre los hombros con la que anteriormente se estaba secando la cabeza. Ella solo lo miraba sin motivo aparente, en cuanto él se dio cuenta que era objeto de atención de Judy giro su cabeza para mirarla dedicándole una sonrisa sincera, cosa que ella no hace más que responder de igual manera, una vez que sus pelajes quedaron completamente secos y esponjosos, salieron para poder vestirse.
Judy se dio cuenta que Nick la veía una vez que se terminó de vestir— ¿Qué? —le pregunta inocentemente-.
—Nada—se encoje de hombros— ¿Qué no puedo ver a mi linda novia sin motivo?
Judy solo sonríe antes de saltar para abrazarlo por el cuello, si ambos ya están completamente bien, y juntar su mejilla con la de ella—Te amo mucho Nick Wilde.
Nick solo pasa sus patas por su espalda con moderada fuerza correspondiendo el abrazo—Y yo te amo mucho también Judy "Zanahorias" Hopps—le contesta mientras con delicadeza la baja al suelo.
Los dos solo se dan un amoroso beso antes de dirigirse a la cocina para desayunar. Hasta que Judy saca un tema bastante…sabido por ambos.
—Nick este lunes ya nos reincorporamos a nuestras labores.
—Si…que rápido pasa el tiempo…ya paso el tiempo en que podía tenerte para mí solo—dice con un deje de melancolía muy pequeño ocultando su verdadero sentir de ella-.
—No te angusties, igual pasaremos casi todo el día juntos—le anima mientras apoya toca su pata con dulzura-.
—Tienes razón zanahorias… Tienes razón… —le dijo con una sonrisa falsa pues él deseaba que ese día no hubiera llegado tan pronto-.
Día lunes iniciaba, como de costumbre en la gran metrópoli era el día más ocupado y ajetreado de la semana, pues una buena parte de los habitantes volvían a sus actividades normales, tales actividades como sus trabajos. En ese mismo estado vemos a una pequeña coneja de hermoso pelaje gris, su pulcro uniforme color azul listo como siempre y una placa en su pecho que portaba con orgullo, Judy caminaba directo a la comisaria con un paso no tan animado como debería, sí, volvía a reincorporarse a sus labores, solo que la noche anterior, no fue muy buena, de hecho había sido mala, ¿la razón de esto? Simple, por primera vez en más de un mes durmió sola, sin unas grandes patas rodeándola por la cintura, o una mullida cola envuelta en su cadera y un rítmico corazón dentro de un pecho que usaba de almohada, ciertamente no se siente con los ánimos de siempre, ni mucho menos con los del último mes y fracción. Sabía que ese momento llegaría, después de todo fue su idea "Grandiosa idea torpe coneja" le decía una vocecita en la cabeza. Se preguntaran ¿Cuál idea?
Fácil, la de volver a su apartamento el domingo, para así prepararse, pues ya los dos estaba bien y no hacía falta que se quedara con Nick ¿O Sí?
Estaba a una cuadra de la comisaria con un embrollo mental que no se dio cuenta de que alguien la vigilaba, hasta que sin previo aviso fue arrastrada hacía un callejón, no pudo gritar pues fue silenciada con una pata. Sus instintos de oficial afloraron al instante y comenzó la tarea de deshacerse del agarre, pero una voz la hiso detenerse en seco.
—Tranquila zanahorias, no planeo secuestrarte—le dijo un zorro en tono de broma-.
— ¿Nick? —pregunto cuando la pata que cubría su boca fue quitada-.
—El mismo linda—le contesta al tiempo que la suelta-.
— ¿Por qué hiciste eso? —le pregunta con la patas en la cadera-.
—Bueno, hay motivos muy importantes—se excusa con una sonrisa ladina—Primero, soy un zorro, es lógico que case a una linda y tierna conejita—le dice con ánimos de molestarla-.
— ¿Y segundo? —Nick no le decía tierna tan seguido-.
Cambiando a una cara más coqueta—Falta…—se acerca ella y la carga para ponerla a su nivel-.
— ¿Nick? ¿Qué haces? —le pregunta un poco nerviosa, pues no es usual que Nick la cargue así-.
—Falta mi beso de los buenos días pelusa—le dice con una mirada llena de cariño y amor-.
Judy solo se queda perpleja unos segundos antes de sonreír de igual forma— ¿Sabes? —le dice antes de tomar sus cara entre sus patas—Es cierto.
Y con eso le da un pequeño beso en los labios. Cuando se separan Nick no la baja y Judy no deja de sonreír, se miran a los ojos un momento antes de besarse de nuevo, y otra vez, para el cuarto beso decidieron hacerlo en toda regla, sus lenguas comenzaron su delicioso encuentro, ninguno luchaba por el control simplemente disfrutan de los roces y el sabor del otro, una vez que terminan, el vulpino baja con cuidado a la coneja, una vez que ella está en el suelo no puede evitar frotar su nariz con la de ella.
—Entonces ¿Me estuviste siguiendo? —le pregunta de manera adorable-.
—Solo un par de calles—se explica encogiéndose de hombros—Necesitaba que nadie viera-.
—Y no pudiste escoger un lugar aparte de un callejón.
—Tal vez si, tal vez no, el objetivo era mi presa—guiña un ojo— ¿Lista para seguir? —Cuestiona el zorro-.
—Claro.
—Bien, solo dame un momento—Con cuidado Nick se aproxima a la salida del callejón para ver si es seguro o no salir, sus orejas se mantenían en alto en señal de alerta y para escuchar cualquier sonido, unos segundos pasaron hasta que este le hizo una seña con la pata para que lo siguiera—Listo—exclamo cuando sin mayores inconvenientes ya estaban fuera y en la acera de nuevo-.
—Pensé que llegarías un poco más tarde—comenta la lepórida mientras camina a su lado-.
— ¿Qué puedo decir? Una buena razón es suficiente para que me levante más temprano—hace referencia a ella con la mirada-.
—Nunca cambias—le dice divertida mientras rodaba los ojos-.
— ¿Quieres que lo haga? —Pregunto mitad serio y mitad en broma-.
—No—negó al instante—No quiero que cambies, así estas muy bien-.
Siguieron su camino y en un abrir y cerrar de ojos sus patas lo llevaron a su recinto de trabajo, Judy como era de esperarse en ella no pudo ocultar la emoción de por fin regresar a sus labores. Nick en cambio, aunque no lo admita en voz alta o lo demuestre siquiera un poco, también está un tanto feliz de regresar, nunca se imaginó el extrañar el constante barullo y la agitación que la comisaria siempre presenta, los animales yendo de aquí y allá, con animales esposados y así. Era algo que le daba un toque de seguridad en su vida ahora. Cuando entraron la situación era la misma que la rutina en aquel edificio había forjado desde hace tiempo y de la cual estaban ansiosos por volver a formar parte. Sonrieron y continuaron con su camino para saludar a su amigo felino en la recepción.
— ¡Buenos días Benjamín! —Saludo con energía la presa-.
Despegando la vista de su celular ante aquella voz— ¡Judy, Nick! —se emociona al verlos-.
— ¿Cómo va todo camarada? —Pregunta el zorro-.
—Ahora que regresaron mucho mejor…
—Vamos ¿enserio? —Cuestiono el vulpino con una ceja en alto-.
—Es cierto, muchos se quejan de que falta cierta voz en la reunión matutina.
—Lo sé, sé que Bogo me quiere—dice el zorro-.
—Pero dorar en aceite Nick—le dice la coneja al recordar la cara del búfalo con cada broma o chiste de Nick.
—Tal vez…pero me aprecia—le dice con ironía-.
—Bueno Ben, me gustaría hablar más pero hay algo que debemos hacer—dijo la coneja llamando la atención del zorro, pues al parecer lo incluía a él lo que sea que pensara hacer-.
—Y ¿Qué tenemos que hacer? ¿Si la reunión matutina comenzara en un rato aun?
—Hablar con Bogo—le dice con simpleza-.
— ¡¿Qué?! Acabamos de regresar y ya quieres verle la cara en privado—le dijo algo así como asustado-.
—Si no quieres venir no vengas—se encoje de hombros antes de caminar en la dirección para ir a la oficina del jefe-.
Nick solo la vio estupefacto unos minutos mientras se alejaba, ese tono solo era usado cuando estaba muy cimentado en su cabeza y con clara decisión—Un momento, no puedo quedarme aquí porque lo que sea que planees también me afectara a mí—le reclama antes de seguirla dejando a un chita muy confundido respecto a lo que deben de tratar con el jefe directamente tan temprano-.
— ¿Qué se traerán entre patas esos dos? —Se preguntó así mismo en voz alta mientras los veía alejarse rápidamente hacia la planta alta— ¡Hay no! —Sus ojos se abrieron casi con terror— Ojala no sea eso…—ya era muy tarde para alcanzarlos se resignó esperando estar equivocado-.
—Oh siempre si me acompañas—menciono la coneja cuando el zorro se puso a la par de ella-.
—Tengo que saber en qué rayos me vas a meter—le aclaro, agregando en tono bajo después—Y en que te vas a meter tú para protegerte—dijo con seriedad-.
Ante ese gesto de claro amor por ella no pudo más que enternecerse—No te preocupes, solo haremos nuestro deber—le dijo con una sonrisa dulce bien oculta par que nadie lo notara-.
Nick ya no dijo nada, solo le correspondió la sonrisa de igual manera, estaban juntos eso, no abandonaría a Judy, menos ahora que era su pareja. Una vez que estuvieron frente a la puerta de uno de los pocos animales que logran ponerle a Nick los pelos de punta con solo una mirada, no pudo evitar tragar en seco una vez que la lepórida toco a la puerta y unos segundos después se escuchara una inconfundible voz decir adelante.
Sin mayores preámbulos los dos entraron a la oficina ante la atenta mirada del búfalo.
— ¿Tan rápido termino mi descanso de ustedes? —pregunto tan serio como siempre-.
— ¿Eso fue una broma señor? —pregunto el vulpino obteniendo una mirada molesta-.
—Silencio Wilde ¿Qué quieren aquí tan temprano? Aún falta un rato para la asignación y acaban de regresar de una incapacidad.
—Es un asunto referente a eso señor—esta vez fue Judy la que hablo-.
—Bien, tomen asiento. —Los dos se aproximaron a su escritorio y se sentaron en una de las sillas, los dos cabían perfectamente en una—Escucho—asintió mientras los veía con más atención-.
—Le pido que nos dé el caso de quienes trataron de matarnos—directa y al grano, la decisión en su voz fue tal que desencajo a Bogo un poco y Nick la mira estupefacto con los ojos bien abiertos y las orejas hacia tras-.
—No—fue la única palabra que salió de los labios del enorme mamífero, sin embargo en su tono había algo diferente a lo usual, más este hecho fue pasado por alto por los oficiales-.
— ¡¿Por qué?! —Le reclamo la coneja rápidamente en un tono que rayaba en la insubordinación—Nosotros…
— ¡No servirá de nada Hopps! —Grito muy molesto, tanto que hizo enmudecer de inmediato a Judy y que casi se caiga de la silla de no ser por Nick—Por más que quiera entregarles ese caso será una pérdida de tiempo para ambos—le dijo mientras tomaba un papel y se lo entregaba a Judy-.
Judy tomo aquel documento con cierta duda y curiosidad. En cuanto lo tuvo entre sus patas comenzó a leerlo y mientras más avanzaba en el texto sus ojos se abrían más y más, ante esa reacción el vulpino se inclinó hacia donde estaba ella y puso su cabeza pegada a la de ella para poder leer, en cierto punto del texto los ojos del depredador se abrieron de golpe y le arrebato la hoja a su compañera. Ella no pareció reparar en ese detalla pues ahora estaba viendo a Bogo de hito a hito con unos ojos enormes. Cuando Nick termino de leer…
— ¡¿Qué demonios paso?! —Era la segunda vez que alguien le gritaba en el día y para colmo era otro de sus mejores oficiales-.
Aunque el lado positivo los dos se encontraban furiosos por eso también. Así que les tendría que explicar de manera directa.
Unos minutos después la pareja de oficiales salía de la oficina, las orejas de Judy estaban caídas y su expresión era muy distinta a lo usual, su moral estaba por los suelos, Nick lo noto desde el instante en que Bogo se los dijo, pero tuvo que esperar para intentar algo, dio una mirada rápida pero cuidadosa alrededor y cuando comprobó que estaban solos actuó.
—Zanahorias—detuvo su andar tomándola del hombro-.
— ¿Qué pasa Nick? —Su tono seguía igual-.
—No te desanimes…—Sabia que ella estaba frustrada, que sentía impotencia y bastante enojo por esa situación, la atrajo hacia sí en un abrazo-.
Judy de inmediato correspondía estaba furiosa—No es justo, no debieron de hacer eso, es jurisdicción de la ciudad-.
—Lo sé, pero esto desde que los vi antes de que nos atacaran sabía que eran algo más complicado, no eran comunes.
—Tampoco es común que se haga esto.
—Pero no podemos hacer nada contra un documento federal. Ellos tienen a los criminales y únicas pistas ahora—aunque Nick sabía a lo que ella se refería, si el Buro de Investigación Federal se metía en algo, normalmente colaboraban con las autoridades estatales y locales, no simplemente tomaban todo y preparaban eso—Pero si superiores firmaron para eso—suspira—Tal vez tengan más cargos que imputarles, u órdenes de aprensión aparte. Pero igual no van a salir, tal vez nosotros no podamos seguir contra los demás, pero ellos tal vez sí, se hará justicia, nosotros vamos a continuar cuidando de nuestra ciudad y si nos necesitan para continuar con ese caso, responderemos.
La coneja no hace más que reír un poco antes de abrazar de nuevo a Nick—Gracias Nick…Es cierto, no importa dónde, cómo o cuando sea, se hará justicia, si tienen más crímenes deben de proseguir.
—Esa es mi Judy—se separa—Vamos a la sala…
Mientras caminan a la sala— ¿A qué te refieres? A que esta si soy yo.
—Crees que no puedo reconocer.
—Reconocer ¿Qué?
—La venganza—le dice haciendo que Judy lo mire anonadada-.
— ¿Tú sa…?
— ¿Sabía? Claro, podía ver ese sentimiento en tu mirada cada vez que tocábamos el tema, querías ser tú quien ayudara a refundirlos en la cárcel, lo que no entiendo es porque.
—Porque por su culpa casi te pierdo—le dijo que en tono bajo, sabía que no estaba bien pero ese sentimiento floreció en ella—Es egoísta, lo sé pero…—no pudo terminar pues el zorro la interrumpió-.
—Tranquila…No te juzgo ni nada, yo también siento lo mismo, igual me lo tome personal además—esto lo susurra—Está bien ser egoístas por amor—Judy lo mira con agradecimiento—Vámonos…
