Una mañana iniciaba, era tranquila e iluminada, en una enorme cama había dos pequeñas siluetas. Nick y Judy dormían plácidamente, la coneja como siempre usaba el pecho del vulpino como almohada y el macho la abrazaba por la cintura, cómo ya se habían hecho costumbre para ambos no tenían prenda alguna más allá de la sabana que los cubría, era temprano, más no hubo despertador que los despertara, si bien tenían un importante caso entre patas no podían prescindir de su día libre, ambos aprovecharon para despertarse tan tarde como sus agotados cuerpos lo necesitaran, pues no dejarían sus combates amorosos mientras pudieran, pasaban de las 11 de la mañana cuando la coneja comenzó a despertar, con un pequeño bostezo abrió los ojos unos momentos antes de cerrarlos y frotar su rostro en el pecho de su amado para poder despertarse por completo, cuando por fin espabilo solo se bajó del cuerpo de Nick, pero el zorro aun dormido no se quería separar de ella en cuanto ella estuvo a su lado el macho la abrazo y la atrajo hacia si como si un peluche se tratase, Judy se rio un poco antes de voltearse aun el abrazo y también poder rodearlo con sus patas para así comenzar su tarea de despertar a su zorro, con delicadeza pasaba los dedos entre el cálido pelaje de su zorro. Sus acciones pronto empiezan a tener efecto, el vulpino despierta al tiempo que reafirma el abrazo con su pareja, con lentitud abre los ojos solo para encontrarse con el rostro más bello del mundo, al menos para él, con sincera alegría sonríe y se acerca para reclamar su beso de los buenos días, cosa que la coneja concede, cuando terminan el beso no separan sus rostros y Nick pega su nariz con la de ella, Judy solo mira aquella cara, esa faceta que nadie que conozca a Nick conoce, esa faceta cariñosa, amable, cálida y tierna, esa faceta que solo ella tiene el privilegio de ver.
—Buenos días linda.
—Buenos días Nick.
Bostezando una última vez— ¿Qué hora es?
—Casi medio día
—Necesitaba ya descansar…necesitaba ya levantarme así—decía mientras se hundía más en el inmenso colchón y por ende se llevaba a su coneja con él-.
—Nick ¿Hay algo que te guste más que dormir? —le dice divertida-.
—Sí…Verte al despertar a mi lado todos los días—le contesta mientras besa su nariz-.
Desde que viven oficialmente juntos las cosas no han quedado iguales cada día Nick y Judy se esfuerzan por pasar momentos y crear recuerdos juntos perfectos, desde cenas con algún toque especial o detalles que para muchos pueden sonar simples pero que para el par de enamorados son detalles que vienen del corazón de su ser amado. Todo para pasar momentos felices juntos. Ya habían empezado a acomodar las cosas en su hogar para que este adquiriera por fin ese toque personal que hasta ahora Nick nunca se había molestado en hacer, pusieron los muebles que faltaban y empezaron a acomodar lo demás, claro iban iniciando y aun les faltaban cosas, pero es algo que no les preocupa por ahora tienen mucho tiempo por delante, de hecho ambos saben que tienen más bien toda su vida, pues ya no ven su vida sin el otro.
—Adoro cuando hablas así de romántico.
—Algo que me contagiaste supongo.
Ambos solo se quedan así unos minutos hasta que deciden que es hora de levantarse y desayunar, sobre todo desayunar.
—Y dime pelusa ¿Algún plan para hoy?
—De hecho sí—Judy estaba frente al armario viendo que se pondría para ese día, solo estaba en ropa interior, Nick solo la miraba, él estaba cautivado por ella, seguía sin poder creer que tan bella hembra haya aceptado ser suya-.
— ¿Qué plan tienes? —Era obvio que el plan no era para los dos-.
—Voy a verme con Cinthia tal parece que quiere conocer más la ciudad.
—Vaya, así que salida de hembras ¿Eh?
—Y tú
—Bueno yo tengo que arreglar unos asuntos, tengo que ver a Finnick para…Ya sabes deshacerme del ya sabes que…
— ¿Si te desharás de esa cosa?
—Te prometí que lo haría ¿No?
Judy sonríe Nick siempre le cumple lo que le promete. Cuando ambos terminan de vestirse y de desayunar, estaban listos para iniciar sus planes. Judy salió primero pues tenía que verse con su amiga vulpina a cierta hora. Nick espero unos minutos hasta asegurarse que Judy ya no regresaría porque se le pudo olvidar algo, cuando estuvo seguro saco su móvil y marco un número que no había usado en un tiempo.
—"Sí, buenos días" —Se escuchó del otro lado de la línea-.
—Chris ¿Cómo estás?
— "¿Nick?"
—El mismo amigo
— "¿Por qué llamaste a este número?"
—Porque es el número de tu trabajo ¿O no?
—"Sí"
—Y es una cuestión de ese tipo lo que me hizo llamarte…
— "¿Qué cuestión Nick?"
—Ya tengo un nombre…
—"¿Nombre?"
—Sí, para…eso
—"¡Oh!... —al parecer a fin comprendió de que se trataba—Este…"
—Hoy es el único día que tendré oportunidad pronto ¿Puedes recibirme?
—Bueno…Sí pero…
—Perfecto estaré ahí en un rato solo tengo que ver a Finnick antes, te veré luego—y sin más corta-.
Nick nunca pensó en hacer eso pero…ya en este punto le es ilógico no hacerlo, más bien le parece lo más correcto y fundamental dadas sus situaciones…por lo menos con ella en ese aspecto podría estar ya más tranquilo a futuro…
Judy estaba en camino para ver a Cinthia, el lugar que escogieron para verse era uno de los centros comerciales más grandes de la ciudad y por ende de los más conocidos, la coneja le dijo en que parte esperarla, estaba en el área de comidas, en cuanto llego la coneja se subió a una banca para poder localizar a la vulpina, cosa que le fue bastante fácil dado el color de su pelaje, Cinthia estaba sentada en uno de los negocios, uno que vendía todo tipo de postres y ella al parecer no pudo resistirse ya que la presa podía ver que esta estaba comiendo, sin embargo la vulpina giro su cabeza y también la vio ella le hizo una seña para que se acercara, Judy simplemente asiente y baja de la banca para poder ir con ella, cuando finalmente llega la vulpina alegremente la recibe.
—Hola Judy—le dice en aquel tono jovial que la caracteriza siempre que no hace nada de importancia, llevaba puesto un pantalón de mezclilla normal junto con una blusa sin mangas de color rojo
—Hola…veo que no perdiste la oportunidad de probar algo de aquí—le comenta mientras la vulpina la ve tomando asiento, Judy llevaba puesta al igual que ella una blusa sin mangas pero ajustada junto con unos leggins que se pegaban a su perfecta anatomía-.
—No pude resistir…en cuanto llegue el aroma me guio hasta aquí—Le dice antes de tomar otro bocado de lo que parecía una gran rebanada de pastel de plátano—Por cierto—le dice con la boca aun algo llena—ordene algo para ti—alzo la pata para llamar la atención de una de las meseras y en cuanto llego—Lo que pedí para mi amiga—la pantera asintió antes de ir por eso-.
Regreso a los pocos minutos con un plato—Aquí tiene pastel helado de Zanahorias—y con eso se retiró-.
—Gracias—ese pastel se veía genial-.
—No es nada, solo lamento si es muy grande la porción pero solo estoy acostumbrada a las porciones mías o las de Jack.
—No te preocupes…es perfecta…
Pasaron el tiempo hablando y cuando finalmente terminaron salieron a recorrer el centro comercial, cuando terminaron, no pararon ahí fueron a más lugares, librerías, plazas y parques, ahora estaban en uno mientras platicaban.
—Y ¿Por qué decidiste conocer la ciudad conmigo? —la coneja le pregunto con una sonrisa-.
—Porque eres mi amiga—le contesto como si eso fuera obvio-.
—Sí, pero bien pudiste hacerlo con Jack.
—Bueno lo que pasa es que …Jack no es mucho de salidas, no así, tantos animales juntos, el ruido y el bullicio, lo que cuando él busca es descansar y eso lo hace… ya sabes en un lugar tranquilo y en paz. Lo que menos quiero hacer es incomodarlo y hacerlo hacer cosas que no le agradan del todo a no ser que este de ánimo. Aunque sé que si se lo hubiera pedido habría venido conmigo aunque a él no le pareciera tan buena idea.
—Se nota que él haría muchas cosas por ti que no le parecían cómodas.
—B-B-B-Bueno—por alguna razón empezó a sentirse nerviosa—Yo…—no sabía cómo intentar continuar la conversación pero no fue necesario Judy continuo-.
—Pero eso está bien y es bastante comprensible, con animales como ustedes es lo más lógico que pasa. ¿No lo crees?
— ¿Cómo nosotros? —No pudo evitar soltar esa pregunta aunque sabía por algo en su interior que no debió preguntar-.
—Sí, animales que se claramente se quieren-.
La vulpina se detuvo en seco y la miro con unos ojos enormes que reflejaban sorpresa y un inconfundible miedo— ¡¿Querernos?! —Soltó casi en grito— ¿De dónde sacas eso? —Pregunto casi como si la idea fuera un disparate no pudiendo percatarse de ciertos aspectos ella misma—Judy creo que imaginas cosas-.
— ¿Así? Llámalo intuición femenina más que imaginación, además yo no imagino nada—Le pregunta la coneja mientras pone sus patas en la cadera—Y según yo el pelaje de tu rostro era color blanco no rosa—le dijo con un tono burlón bastante curioso en ella, ahora era más que obvio que la convivencia con Nick ya le empezaba a pegar ciertas mañas y expresiones, además la vulpina ártica no se ayudaba en nada pues era muy cierto el marcado sonrojo que tenía-.
—Y-Y-Y-Y-Yo—Ella ya no tenía más que decir y la sonrisa de suficiencia de la coneja solo podía ponerla más nerviosa con cada segundo hasta que finalmente perdió la compostura—Judy p-p-p-por favor no digas nada…te lo pido por favor—para ese momento la vulpina se había puesto de rodillas y veía a la coneja directo a la cara—Si esto…
—Oye calma—la pequeña presa tomó de los hombros a la zorra—Tranquila ¿Sí? ¿Crees podrías decirme más? Ya sabes en confianza como amigas…Créeme que no diré nada que me digas…
Estas palabras parecieron calmar un poco a la vulpina, había cosas que podían sacarla rápidamente de su zona de control por llamarlo de alguna manera, además ella no estaba preparada psicológicamente para que esa información tan preciada para ella fuera tan aparentemente fácil de notar, pero el hecho de que Judy la mirara con tanta sinceridad y con la promesa de que no dirá nada le dieron la fuerza para intentar recobrar la compostura.
—Está bien…—mira una banca a unos pocos metros de ellas— ¿Nos podemos sentar?
Como toda respuesta Judy asiente mientras la ayuda a ponerse de pie de nuevo.
Una vez ya en la banca el par de hembras solo pasan por unos momentos de silencio. Hasta que Cinthia se animó a hablar.
—De acuerdo….Sí—Admitió al fin—Yo…Siento o tengo sentimientos hacía el agente…Jack—se corrigió casi al instante-.
Judy sonrió feliz era tan irónico pero a la vez tan gratificante al no ser los únicos, por llamarlo de alguna manera.
—Y…Él ¿No lo sabe?
Con esa pregunta la tensión en la vulpina se vio un poco más, pero solo fueron unos segundos, luego se calmó—Sí, él lo sabe….Y estamos en una relación desde hace dos años
—Oh felicidades—Judy no pudo contener su euforia y en ese arranque de emoción la abrazo-.
Ese gesto sí que desconcertó a la vulpina y eso se evidenciaba en su cara.
—Enserio…Enserio… ¿Te parece bien? —no pudo evitar preguntar-.
— ¿Tan difícil te es creerlo?
—Bueno…a como es la sociedad…Y…la mentalidad de muchos—Sin embargo siente como Judy la toma de ambas patas suavemente-.
—Escúchame, esto es algo que no debes dejar que te afecte…el amor es el mismo, la especie o el género es algo que no importa pues lo que en verdad importa es lo que está adentro. Yo lo sé…pues estoy en exactamente en tú misma situación—le dice suavemente pero con clara felicidad-.
Esa última declaración hizo que las orejas de la vulpina si irguieran rápidamente al tiempo que una mirada incrédula se plasmaba en su cara—Tú…Tú y…Y…
—Nick—le completo ella-.
La vulpina solo la veía con una clara sorpresa hasta que simplemente ella sonrió y se rio, una risa alegre y ligera, a los pocos segundos la coneja se le unió, se estaban riendo como un par de colegiales, cuando finalmente Cinthia dejo de reírse empezó a hablar.
—Oh dios…que pequeño…es el mundo—ella estaba realmente feliz y eso se evidenciaba en su rostro-.
—Bastante de hecho, lo mismo pensé cuando me di cuenta.
— ¿Qué me delato? —por lo menos saber que Judy estaba en su misma situación la relajo bastante-.
—De hecho no fuiste tú…
— ¿Jack? —ella no lo creía.
—De hecho.
La vulpina no estaba muy segura de creerle en ese aspecto— ¿Enserio? Digo es que él es…—no quería decirle cero expresivo pero….
—Sí, sé que lo que quieres decir…bueno mejor dicho lo que no quieres decir. Pero enserio fue él el que me dio las sospechas…después de nuestra cena yo no pude…evitar pensar y sacar ciertas conclusiones y recordar en todo lo que habíamos convivido. Tal vez tú no te des cuenta por estar tan concentrada en el caso, tal vez pensaste que Jack estaba igual de concentrado que tú pero luego me di cuenta que había ciertos momentos en que te volteaba a ver y sonreía y déjame decirte que sí, casi no sonríe y eso no me lo puedes negar—Cinthia no pudo evitar sonreír un poco, ella sabía que él era cero expresivo por lo menos en público, pero lo que Judy le dijo fue suficiente para que ella recordara lo que le dijo, tal parece que ella si lo "ablando" en cierto sentido.
—Sí sé que no parece del tipo cariñoso…No como Nick de eso estoy segura.
—Puedes apostarlo—ella sabía lo realmente cariñoso y amoroso que era su vulpino-.
—Pero tiene sus lados flacos…tiene debilidades…—ella sabía que lo podía sacar del personaje frio y solitario que Jack había labrado para sí mismo y mostrar la otra faceta de su ser-.
—Yo diría más bien que su debilidad su única o casi de las únicas eres tú….
Ella solo sonrió apenada—No lo sé…
—Y déjame preguntarte ¿Lo amas?
—Con todo mi corazón—Ella contesto sin vacilar— Y ¿Tú a Nick?
—Estoy loca por él
Ambas ríen quedamente.
— ¿Cuánto Tienen de relación?
—Pasados dos meses
—Aún van empezando… ¿Cómo van?
—Excelente…Me siento tan bien. Desde que vivimos juntos.
—Dos meses y ¿Ya viven juntos?
—Bueno, admito que tal vez hicimos las cosas un tanto rápidas para algunos…pero si nos hubieras visto desde antes… era como si ya fuéramos novios, claro sin los besos ni nada de eso, pero no conocíamos a la perfección, nos contábamos muchas cosas, nos teníamos confianza, en fin era tanto así que… bueno al final, lo único que nos retenía éramos nosotros mismos, el miedo, los dos teníamos miedo de perder a un animal de suma importancia, si bien queríamos ser algo más no soportábamos la idea de poder perder nuestra amistad y cercanía.
—Y ¿Qué los hiso cambiar de opinión?
—En mi caso un miedo mayor…Perder a Nick completamente…Cuando casi nos matan…—el recuerdo aún seguía siendo difícil de digerir para Judy—Nick fue quien me salvo, literalmente él puso su vida frente a la mía. Estaba dispuesto a morir para mantenerme a salvo. Estaba tan furiosa con él que literalmente lo quería moler a golpes en el hospital, no podía morir, no podía morir y dejarme, no podía abandonarme así, así sin saber lo importante que es para mí…Y él en un salto de fe…me beso. La planta del amor ya estaba sembrada en ambos y en el momento más extraño fue cuando finalmente floreció y empezó así la mejor etapa de mi vida.
—El amor es extraño y caprichoso—le comento-.
—Y tu caso ¿Cómo fue?
—Yo fui la que cayo primero por él, de eso estoy segura.
—La que se enamoró primero ¿Fuiste tú?
— ¿Qué puedo decir? Esa actitud misteriosa y frívola, esa mirada penetrante con ese semblante serio e indiferente casi rayando en lo antisocial y frio. Estaba rendida a sus patas.
— ¿Puedes contarme más?
—Claro…
Nick iba caminado tranquilamente, por lo menos estaba en paz consigo mismo y lo que estaba a punto de hacer le daría aún más paz. Pero primero tenía que hacer una pequeña escala con su querido amigo y cómplice Finnick. No tardo en divisar la camioneta de su pequeño pero peligroso colega, camino hacia ella y en cuanto estuvo frente a las puertas traseras simplemente se recarga en ellas mientras toca con un codo.
—Oye Finnick, soy yo…Soy Ni…
Pero no tuvo tiempo de terminar de decir su nombre pues una puerta se abrió de improviso y el zorro rojo fue jalado al interior. Nick solo sintió como fue arrastrado y vio como había sido su compañero.
—Pero que…—pero de nuevo fue interrumpido solo que esta vez fue un golpe lo que le impidió seguir hablando— ¡Finnick! ¡¿Qué demonios te pasa idiota?! —Nick le grito mientras se sobaba la mandíbula, el pequeño enano realmente tenía fuerza-.
—Te lo advertí Wilde…Te advertí que si volvías a planear o si quiera pensar esa estupidez y yo me enteraba recibirías la paliza de tu vida.
—Pero ¿De qué hablas?
—Chris me llamo hace rato…
— ¿Chris? —Nick no entendía hasta que por fin su mente hiso las conexiones debidas— ¡No! ¡No, espera! —Al fin entendió mientras veía como su amigo tomaba su bate—Sé lo que crees pero no.
—Mejor explícate Wilde—no le creía del todo y esa desconfianza era por el propio bien del zorro rojo-.
—Sí, le llame a Chris, y sí, tiene algo que ver con eso, pero no con lo otro. Es enserio Finnick—Nick sabía lo que Finnick pensaba y sí era enteramente su culpa, no le costaba admitirlo el mismo había metido la pata y esas eran sus consecuencias aun a pesar de los años—Además que motivos tendría de volver a hacerlo ahora que soy más feliz que nunca.
—Bien te escucho…
Varios minutos después Nick estaba sujetándose el puente de la nariz mientras suspiraba.
—Por favor no pongas esa cara—Es lo primero que el zorro de mayor tamaño dijo dada la expresión de su colega-.
—Nunca pensé que llegarías tan lejos…
—Después de todo lo que te eh dicho y ¿nunca lo previste?
—No pensé que en realidad fuera tan serio o formal. Pero ahora me lo confirmas de manera innegable. Esto va enserio ¿verdad?
—Más que nunca.
—Y… ¿Planeas hacer lo otro? Digo ya sabes. Esto que vas hacer es solo…ya sabes por si acaso
—No lo sé. Ciertamente no lo veo como algo necesario, pero es algo que no puedo decidir yo solo.
—En eso tienes razón.
—Sí…ahora que ya quedo todo esto aclarado y no planeas molerme a golpes podría ahora si pedirte lo que venía en un principio.
—Y ¿Qué quieres?
—Quiero deshacerme del alambique
— ¿El alambique?
—Sí, mira si lo quieres solo dame mi parte, sé que es de los dos…
—No te molestes tampoco lo quiero, no me trae buenos recuerdos.
—Creía que semejante suma de dinero era para ti un buen recuerdo.
—Y lo es, pero para alcanzarla tuvimos que hacerla de catadores y la maldita resaca fue la peor de mi existencia.
—Eso si te lo puedo asegurar…Pero también fue mi prueba de fuego…
Finnick en ese momento lo voltea a ver y aunque no le guste admitirlo tiene razón.
—Esa mirada me lo confirma.
—Que no sé te suban los humos Wilde.
—No lo hacen, sé que todo fue gracias a ti—le soltó sorprendiéndolo enormemente—Y también lo que me pasa ahora es gracias a ti. De no haber sido por tu intervención no podría estar viviendo y experimentando lo que tengo ahora así que gracias Finn.
Esa fue la primera vez que el pequeño zorro del desierto ya no supo que responder, el tono usado por Nick fue realmente sincero.
—No digas ridiculeces cursis Wilde ¿Vas a querer dinero? O cosas por tu parte
—Lo que sea, no creo que se te dificulte conseguir una u otra.
—Bueno…—no estaba muy seguro de hablar pero ya le daba lo mismo—Las cosas te pueden servir más ahora que ya tienes a tu adorada coneja contigo.
—Finnick nada ilegal y menos cosas que no sabría explicarle—Sabía de lo que era capaz-.
—Le quitas lo divertido a la vida, lo tendrás en cuanto pueda
—Puedes ir por el ahora ¿Tienes la llave no?—el pequeño zorro asiente—Bien ahora tengo que ir con Chris.
Sin más ambos se despidieron y Nick continúo su camino a donde estaba su conocido. Una vez que llego a ese edificio solo se le quedo mirando un poco antes de suspirar y entrar, ahora solo veía aquella puerta, lo medito un poco antes de tocar a la puerta, después de varios minutos Nick ya estaba sentado en la silla frente a un escritorio y mirándolo seriamente se encontraba un perro salvaje africano ataviado en un traje formal.
—Nick
—Primero no tenías por qué haber llamado a Finnick casi me golpea. Para tu información
—Lo lamento Nick, pero la última vez que me dijiste algo parecido fue cuando yo estaba en la universidad y…
—Lo sé, pero no era yo ¿sí? Además no fue la única vez que te consulte.
—Si luego fue de tú inclusión a la fuerza policiaca, pero todo eso lo manejaste por teléfono, Dios, ¿Qué querías que pensara? Aunque no lo creas si hay quienes nos preocupamos por ti
—Lo sé, ahora entiendo eso…Y por lo de arreglarlo por teléfono…pues esto realmente me pareció importante y quiero arreglarlo personalmente.
—Bien, tienes razón y si te hice caso mira—De su escritorio saca un sobre amarillo—aquí esta. Te seré sincero Nick de todo el tiempo que llevo de conocerte nunca pensé que al fin agregaría un nombre aquí.
—Los animales cambian Chris y la vida da muchas vueltas.
En ese momento el canido trajeado solo mira, y en efecto desde que lo vio entrar había algo diferente en ese zorro que desde hace tanto tiempo conocía lo notaba mejor que nunca, tenía un aire diferente, no solo el de relajado zorro confiado, no, esta vez podía decir que tenía un aire auténticamente feliz algo que nunca pensó.
—Lo puedo notar Nick—Abre el sobre y ve eso—Dime que nombre escribo aquí.
Unos segundos después desde fuera de esa puerta solo se un fuerte ¡¿Qué?!
Un rato después vemos al par de canidos, Nick solo miraba a su amigo pasar sus patas por la cabeza mientras estaba recargado en su silla.
—Y… ¿Mejor? —El zorro pregunto para distender el ambiente-.
—Oye…el aspecto profesional ya lo hice solo déjame digerirlo ahora en lo personal.
—Tan difícil te es de entenderlo o es otra cosa.
—No me malentiendas yo no…soy de esos, es solo que conociéndote como lo hago y verte como te vi. Es un poco desconcertante, pero ya solo es de visualizar. Pero ahora Nick de forma profesional ¿Planeas dar algo más de sustento para esto? Creo que sabes a lo que me refiero.
— ¿Crees que sea necesario?
—Solo seria para más seguridad, en varios aspectos. Con eso sería más fácil, como profesional te lo recomiendo.
—Tengo que verlo. Por favor no le digas a…
—No te preocupes, es mi trabajo no hacerlo ya sabes secreto profesional—le guiña un ojo-.
—Entonces es momento de irme—Nick se levanta de la silla—Una última cosa—le dijo antes de abrir la puerta-.
—Sí Nick ¿Qué pasa?
—Aun es factible.
—No lo sé, pero es algo que recomiendo más por su…oficio.
—Lo tendré en cuenta, gracias por todo Chris.
—No fue nada Nick—vio como el zorro salió de la habitación, luego observa su escritorio y ríe un poco antes de suspirar—ver para creer.
Judy estaba sentada en la sala, había llegado de su salida con Cinthia hace unos 20 minutos, esa sí que fue una experiencia, no solo encontró otra pareja compuesta por un zorro y conejo o liebre mejor dicho, sino que encontró a una excelente amiga, lo que había quedado de su salida fue una plática sobre sus respectivas parejas o cosas sobre su convivencia, ahora solo estaba descansado no pasan de las 5 y solo esperaba la llegada de su zorro estaba viendo algo de TV de hecho la pantalla de Nick era increíble, era de hecho una Smart TV estaba conectada a internet y Nick la tenía sincronizada con su celular también. No quería saber cómo la obtuvo, bien su querido vulpino la pudo obtener como pago por algún "trabajo" o la pudo obtener por un vendedor de cosas de dudosa procedencia. Pues se dijo y prometió a sí misma no tratar de indagar más en el pasado de Nick para no tener que saber cosas que él no quisiera que ella supiera por su propia boca, ya que tiene todo el derecho a la privacidad y ella no quiere ser entrometida, además ella sabe que ese no era Nick, no su Nick, su zorro dulce y cariñoso, sino aquel zorro que se perdió en el camino del odio y el crimen, sabe que si compara esas etapas de su vida podría encontrar a dos seres completamente diferentes, uno corrupto y oscuro, mientras ahora puede ver a uno honesto y brillante, pero sabe que su verdadera cara es la que ella ve y disfruta a diario ahora, aquella que tuvo la necesidad de ocultar para sobrevivir y sobre todo para protegerla de la crueldad del mundo. Más no tuvo que esperar mucho para que sus orejas captaran en la puerta unos golpes, se levantó del mueble en el que veía una película y se dirigió a la puerta, dio un salto y se sujetó de unos ganchos en la misma puerta para poder ver por el pequeño mirador, ella solo pudo ver el inicio de unas puntiagudas orejas, esa imagen solo la hace sonreír, bajo de ahí para abrir y se encontró con amado zorro con esa sonrisa despreocupada.
—Me alegra encontrarte en casa zanahorias.
—Nick tú traes llave ¿Por qué tocas? —le pregunta mientras se hace a un lado para que el vulpino entre-.
—Quería saber si mi adorada coneja ya había llegado de su salida de chicas—se excusó mientras se coloca tras ella y la abraza por lo hombros-
Disfrutando de las cálidas patas del zorro—Pues si volví…
— ¿Te asomaste antes de abrir?
—Sí…igual tú nunca recibes visitas.
—Casi nadie sabe dónde vivo.
—Lo mejor será que siga así. Me gusta tener esta privacidad.
—Enserio ¿No le has dicho a nadie?
—Solo a mi familia. En caso de que quieran enviarme algo o yo a ellos.
—Y hablando de tu familia… ¿Alguna novedad?
—Te refieres a…
—Sí, ¿Cómo le ha ido a Sara?
—No creo que sea la indicada para decirte—de hecho no había podido hablar con ella muy seguido—No hemos podido más que enviarnos mensajes.
—Su plan sigue en pie ¿No?
—Si pero…
—Pero…—Nick la animaba a continuar, pues era algo que era muy probable que ambos tendrán hacer-.
—Mira ven—lo tomo de la pata para que ambos pudieran irse a sentar al sofá—los dos escuchamos que la situación en casa se puso…tensa—era la mejor palabra para hacerlo-.
—Según entendí a tu padre casi le daba una embolia o un infarto.
—Bueno…—ella sabía que "técnicamente" era verdad pero también sabía que su padre era algo dramático—No es del todo cierto, solo fue la impresión.
—Muy bien pero que es eso que aparentemente no entiendes.
—Veras, ya ha pasado un tiempo pero no mucho.
—Solo unas semanas.
—Sí, la cuestión es que Sara, ella me dijo…
La propia Judy no sabía que pensar, el hecho es que Sara le dijo que para su siguiente visita a las madrigueras, el recibimiento fue un poco menos incomodo del que ambos esperaron, igual la convivencia, no fue tan forzada, tan, pues si lo fue un poco en algunos aspectos.
Una vez que le termino de decir al zorro esa parte.
—Bueno zanahorias…tu familia tal vez… haya cambiado más de lo que te imaginas.
—Nick una cosa es que trabajen con depredadores o hayan abierto sus mentes más allá del estereotipo…
—Tal vez algo paso de suficiente peso para que ellos vieran que las relaciones inter-especie sean de auténtico y sincero amor.
Judy se quedó pensando en eso, nunca le paso por la cabeza esa posibilidad pero que pudo haberles demostrado eso, ella tardo más de 15 años, que pudo ser tan importante para que su familia, en especial sus padres estén tratando de comprender o asimilar las parejas compuestas por animales de diferentes especies.
—En la vida pasan cosas extrañas pelusa, nosotros no sabemos, algo pudo haberles abierto los ojos. Además lo que importa es que tu hermana y Zakk se están acercando a tu lado de la familia.
— ¿A mi lado?
—Bueno—suspira un poco—Mamá solía decir que los machos siempre terminábamos acercándonos al lado de la familia de nuestra pareja. Así que lo más seguro es que ese hurón y yo terminemos entre ustedes, no es que me queje, prefiero estar entre tú familia que solo.
Judy solo mira y recuerda de sus hermanas ya casadas puede confirmarlo, sus cuñados siempre pasan las celebraciones y fiestas en casa con su familia, ahora se imagina al par de depredadores entre un mar de conejos y sinceramente se le hace lindo, claro siempre cuando todo sea en armonía, y por cómo le dice Sara que se están comportando en su casa es algo probable, o eso cree.
—No te preocupes, a mis padres les caerás bien…—le dice mientras lo abraza-.
—Confió en ti—Nick seguía algo nervioso respecto al tema-.
En otro lugar vemos a una vulpina ártica llegar a su hotel, saluda a la recepcionista y se dirige a su piso, una vez ahí camina pero no se detiene en la puerta de su habitación sino que continua hasta llegar a la de su compañero, sin premeditación abre la puerta y se encuentra con una imagen bastante común y apreciable para ella, estaba viendo a su liebre, Jack estaba leyendo mientras solo tenía puesto un pantalón deportivo y nada más, la vulpina podía ver que su pelaje estaba húmedo, producto de un baño por una jornada extrema de ejercicio estaba segura, estaba sentado en el marco de la ventana, no se movía de seguro se había abstraído en su lectura, él era así, podía pasar horas sin moverse si algo le llamaba la atención, o solo pensando el cómo modificar o destruir algo, gracias a la luz que se filtraba lo podía ver a la perfección, podía ver su musculatura y algo que siempre llamo su atención, sus cicatrices, en varias partes de su tórax y espalda podía apreciar partes de cicatrices, algunas eran grandes, sabía que las más graves fueron provocadas por quien fue su compañera, él nunca habla más allá de lo mismo y ella se había cansado de preguntar, estaba en todo su derecho de no decírselo y lo único que ella podía hacer para intentar reconfortarlo o reconfortarse así misma era delinearlas delicadamente con sus dedos cada vez que ella se abraza a él después de una buena noche para ambos.
—Hola Jack ya regrese—pero este no se mostró aludido de su presencia— ¿Jack? —una especie de gruñido fue lo único que obtuvo como respuesta, la vulpina arrugo un poco el ceño, lo conocía bien pero sinceramente ella quería más atención de su pareja sentimental en ese momento pues tenía varias emocionas a flor de piel, pero sabía trucos para sacarlo de su mundo, sabía que parte de su atención estaba siempre en ella así que solo bastaban algunas palabras mágicas para lograrlo—Sabes Jack—inicio mientras se acercaba a un espejo—Estoy pensando en un cambio de look, ya sabes algo que me haga ver diferente…—sonrió un poco sabía que había conseguido más atención cuando vio su oreja crisparse—Creo que dejare el tratamiento de mi pelaje….
Ella era una zorra ártica pero su pelaje naturalmente debe de cambiar según las estaciones, se supone que antes tenían ese inmaculado pelaje para camuflajearse con la nieve, pero ahora no serbia más allá de la estética pues ese pelaje era considerado increíblemente hermoso, pero conservarlo todo el año y no solo una temporada muchas vulpinas toman ciertos tratamientos hormonales para mantener sus abrigos blancos y no cambiarlos por lo grises.
— ¡¿Qué?!
— ¡Ah! —Exclamo mientras solo voltea su cabeza para ver— ¿Así que eso si lo escuchas?
—Yo…—el pobre había despegado su cara del libro que leía—Yo…enserio perdón es que…uno se abstrae y…—sus nervios estaban bien presentes—enserio lo lamento—no es que fuera el típico que se pone a temblar por una fea mirada pero si se notaba que le huía con los ojos a ella y su voz no salía tan firme como normalmente lo hacía.
—Jack a veces pienso que en la escuela fuiste algún tipo de nerd o algo
—Claro que no—ya poco a poco iba recuperando la compostura-.
—Hasta donde yo sé de ti, pero la mayor parte de tu vida es un misterio para mí y el mundo-.
—Eso no te ha molestado en estos años—le dice al tiempo que su atención vuelve al manuscrito entre sus patas-.
—Y sigue sin hacerlo—le dice mientras vuelve a verse en el espejo.
Pasaron los minutos y no se escuchaba nada. Hasta que el macho vuelve a hablar.
—Y ¿Cómo estuvo tu salida con Hopps?
—Bastante increíble…—le dice riendo un poco—Como no tienes idea. Pero alguna vez dejaras de dirigirte a ellos por sus apellidos.
—Me tomo meses simplemente llamarte Cinthia, más para decirte Skye, no me exijas mucho, sabes que lo sociable no es algo que entre en mis cualidades.
—Pero así te quiero, no serías tú, sin esos gestos reacios y fuertes.
—Supongo que gracias…No hablas enserio de lo de tu pelaje ¿verdad?
—Un cambio puede darse o tu ¿Qué opinas? ¿Así me veo bien?
— ¿Así? —el confundido volteo a verla solo para verla…—Cinthia, por dios—volvió a desviar la mirada aunque no quisiera hacerlo-.
La vulpina en esos momentos de silencio se encargó de deshacerse de la mayor parte de sus prendas y ahora solo estaba en ropa interior, un conjunto muy notorio en ella pues era color negro.
— ¿Qué? Solo quiero tomar un baño
—Pudiste por lo menos avisarme—le dice mientras trata de tener la cabeza en su lugar-.
Ella se acerca lentamente a la presa con un andar coqueto y sexy, Jack solo la mira de reojo mientras trata de controlarse.
—Es cierto, ¿Crees que pueda darme un largo y relajante baño en la "enorme" tina de tu habitación? —Ella claramente no ocultaba sus intenciones con el macho-.
—C-Claro—el necesitaba tratar de resistir la tentación-.
—Gracias—lo abraza por detrás arrebatándole el libro de las patas y disimuladamente ve el título "El arte de la guerra". Lo suelta y se aleja de él un poco—Por cierto no respondiste, pero te cambio la pregunta ¿Te gusta mi pelaje?—Le pregunta mientras enrolla su mullida cola alrededor de él.
Aunque ella no espero una respuesta y se dirigió al baño pero no pudo avanzar mucho pues un fuerte agarre se lo impidió y fue arrojada a la cama. Para cuando se recuperó de la conmoción sobre ella estaba una liebre que la miraba con un particular brillo en la mirada.
—No me gusta tu pelaje…Me encanta y me vuelve loco.
Ella no tuvo tiempo de responder con algún argumento irónico cuando ya era besada fuertemente por la liebre. Ella correspondió con tanto ímpetu como pudo mientras se abraza a él. Una vez que terminaron…
—Debo de tomar un baño—le dice mientras trata de quitárselo de encima con sus patas delanteras hasta que son firmemente sujetadas y llevadas por encima de su cabeza.
—Creo que eso puede esperar—le dice el macho con una sonrisa maliciosa….
