Una mañana daba inicio, dentro de un oscuro dormitorio todo era silencio y paz, sus ocupantes seguro estaban dormidos, ni un sonido en el ambiente. Hasta que una estruendosa alarma dio por iniciado el día.
Por primera vez una cansada coneja no logro ganarle a su despertador, con algo de pesadez logra apagar el artefacto que casi hace que le duela la cabeza. Se tallo sus ojos con las patas para lograr despertar por completo, una vez que está en sus cinco sentidos se da cuenta que está sola, no está el vulpino que regreso a esa habitación a sabrá dios que hora para brindarle el consuelo y seguridad que tanto necesitaba gracias al oscuro mundo de sus pesadillas. Sin embargo estas sensaciones desaparecieron cuando su mente pensó que había regresado a tan horrible lugar.
—Nick—Trato de llamar a su zorro pero aun por el sueño su voz salía con poca fuerza, pero ella no se daba cuenta de ese detalle, y la ausencia del vulpino le hizo imaginar lo peor— ¡N-N-Nick! ¡Nick! ¡Por favor!
Solo bastaron sus últimos gritos para que llegara un zorro con toda prisa para ver a su pareja.
— ¡Judy! —el vulpino apareció en la puerta—Aquí estoy Judy—Sin perder el más mínimo tiempo se dirige a la coneja para abrazarla y evitar que se altere—Tranquila, solo fui a poner algo de café—luego ve detenidamente a la presa—Aunque si quieres puedo avisar que vas a faltar por hoy.
Y no lo dice para menos Judy tiene un semblante algo desfavorable y eso se nota un poco en las algo notorias ojeras bajo sus ojos un poco irritados.
—No—ella lo detiene, sabía que no se sentía completamente al 100% pero no quería quedarse sola en el apartamento tenía mucho en la cabeza y lo mejor que podía hacer era mantenerse ocupada—Lo mejor es que vaya.
—Zanahorias, no es que quiera contradecirte pero no te ves muy bien ¿Estas segura que quieres ir?
—Muy segura, por lo menos así me mantendré tranquila hasta esta noche—le recuerda con un tenue sonrisa-.
Nick al escucharlo no puede evitar sentir algo de incomodidad—Sí.
—Realmente no quieres hacerlo verdad—Judy lo nota al instante-.
—Sinceramente no me gustaría que supieras esa parte de mi pasado.
Acurrucándose más en su pecho—Nick no voy a verte o dejar de quererte por lo que sea que me puedas decir, el pasado se queda como pasado. Me enamore no del Nick Wilde del pasado, un criminal, me enamore de ti, del verdadero Nicholas Wilde, un zorro cariñoso, amable, muy inteligente, noble, gracioso y el mejor animal en Zootopia, mientras eso de ti no cambie mis sentimientos por ti no lo harán jamás.
—Bien—el vulpino aún estaba algo inseguro pero sus últimas palabras le brindaban confianza-.
Judy se queda disfrutando un poco del suave pelaje de Nick hasta que se da cuenta de cierto detalle.
—Mmm Nick
—Si Zanahorias—le pregunta sin apartarla de él-.
—Según recuerdo me había quedado dormida con mi ropa puesta—le hace la observación puesto que ahora se da cuenta que solo tiene puestas sus bragas-.
—Oh—Nick había olvidado ese detalle—Bueno un rato después de que te dormiste te notabas algo incomoda y pensé en ponerte algo más cómoda—le explica para que no haya malos pensamientos—No toque nada nada más allá del abrazo Judy te lo juro-.
Riendo un poco, esa actitud algo nerviosa de Nick con un aspecto tan común entre ellos como el que la toque sin prenda alguna se le hace algo adorable—No te preocupes, el dormir desnuda debe ser un hábito que adquirí gracias a ti.
—Me declaro culpable—era cierto al fin de cuentas, no había noche que no devorara a su presa— ¿Quieres tomar un baño antes de desayunar?
—Claro, solo con dos cosas, solo contigo y llévame a la bañera—le enlisto-.
—Lo que mandes zanahorias—el vulpino le acepto levantándose y cargando a su amada.
Unos momentos después ambos estaban en la tina, aunque el agua no estaba tan caliente a como el vulpino ya se había acostumbrado, la había dejado un poco más tibia para que su coneja pudiera espabilar mejor, cosa que al parecer surtió el efecto deseado pues ella ahora le brindaba un relajante masaje.
—Se supone que el que te consienta soy yo—le dijo con los ojos cerrados disfrutando de aquellas cortas y magnificas garritas-.
—Ya hiciste mucho en las últimas horas, además la que hizo todo el drama fui yo-.
—Fue por una justa razón pelusa-.
—Es probable, pero pude haber intentado manejar mejor las cosas, y no haber sido tan impulsiva
—Igual tenías razón, tú ya me contaste todo de ti, incluso lo de tu fobia a los zorros.
—Fobia que ya no existe Gracias a mi mejor amigo y novio.
—Pero igual creo que no se te hacia fácil tocar ese tema.
—Y viendo tu reacción estaba en lo correcto.
Judy recuerda que Nick aparte de sorprendido fue inundado por una profunda culpa, más que nada al recordar las cosas que le dijo después de esa maldita conferencia de prensa y como la amenazo.
—Si lo hubiera sabido en ese entonces yo no…No te habría hecho eso.
—Nick fue una bofetada mental que enserio necesitaba, me hiciste ver realmente el tipo de animal que era yo en ese instante. Una tonta coneja prejuiciosa bastante hipócrita—Al menos podía admitirlo-.
—Esa reacción estaba bien justificada para una conejita que fue atacada por un zorro con apenas 9 años.
—Un evento que puedo decir que está en mi lista de pases entre amigos.
— ¿Enserio lo perdonaste?
—Te lo dije, el mismo se disculpó por cuenta propia, además era muy comprensible, creo tú mismo puedes admitir que ser un cachorro de zorro, o en su caso no solo de zorro sino de depredador en un pueblo donde casi todos son presas y el depredador más grande son justamente los zorros.
Nick muy a su pesar lo sabía y lo podía admitir, incluso se podría decir que para un cachorro ese aspecto sería peor, en Zootopia el Bullyng por lo menos se repartía entre las diferentes sub-especies de zorros, las comadrejas, las zarigüeyas y los mapaches, si eres de los únicos que hay en un lugar entonces todas las miradas y comentarios despectivos se dirigirán a ti, provocando mucha inseguridad y por lo tanto problemas de inseguridad o agresividad como respuesta.
—Está bien lo admito ese tal Guideon no tenía muchas opciones, era ser brabucón o el tapete de todos.
—Aparte lo del ataque, la que lo golpeo primero fui yo, así que técnicamente fue mi culpa, si no lo hubiera hecho solo hubiera quedado en un empujón y una amenaza.
—Uno como macho nunca debe tocar así a una hembra.
—Éramos niños Nick, ya de adolecentes el sí guardo sus distancias pero su reputación de peligroso se mantuvo, si lo llegas a conocer creo que te agradara.
—No lo creo, ya te lastimo físicamente una vez.
—Puedes decir eso ahora pero cambiaras de opinión en cuanto pruebes sus pasteles de mora.
Esas simples palabras lograron hacer que las orejas de Nick se irguieran.
—Y sí, son de las moras que cultiva mi familia—le confirma al ver su reacción-.
—Está bien, puedo fingir que su presencia no me es tan desagradable si hay pastel involucrado.
—Lo sabía—respondió la coneja mientras lavaba la cola del zorro.
Un rato después del baño y del almuerzo la pareja llego al precinto, no iba a ser raro que llegaran juntos pues tenían que regresar el auto a la comisaria.
Nick se ofreció a devolver el auto y firmar la entrega. La coneja no se negó mientras se dirigía con su regordete amigo recepcionista.
—Buenos días Ben.
—Buenos días Judy—el felino la saludo alegre hasta que se dio cuenta un poco mejor de su aspecto, le preocupo un poco ya que la coneja muy pocas veces podía presentar una imagen no muy saludable, más no tuvo tiempo de cuestionarle de manera sutil si se sentía bien gracias a una imponente pero sigilosa presencia.
—Hopps—el jefe Bogo sorprendió a ambos uniformados—Lograron conseguir algo ayer.
—Algo así señor—le dijo Judy mientras lo volteaba a ver-.
En cuanto la ve— ¿Estas enferma Hopps?
—No señor solo…No dormí del todo bien, pero me siento en perfecto estado.
El gran búfalo cafre solo se limitó observarla bien, su aspecto estaba bastante desmejorado, pero no temblaba o se veía enferma, estaba a punto de hablar cuando una conocida voz lo interrumpió.
—Buenos días jefe Bogo
—Buenos días Wilde.
—Oye zana…Oficial Hopps—Se corrigió—es necesario que vayas a firmar también por lo del auto, la hoja está en la oficina.
—Eh jefe
—Ve Hopps, Wilde me pondrá al tanto—le instruyo mientras volteaba a ver al zorro.
Judy asintió mientras se dirigía a la oficina, pero en cuanto paso junto a Nick el zorro la detuvo para decirle algo en voz baja.
—Si quieres ve por lago de café, las tazas están en nuestra oficina y espérame.
Judy asintió con una sonrisa cansada antes de seguir con su camino. Nick trato de mantener un aire relajado y no demostrar nada fuera de lo contrario, pero sus ojos por escasos segundos se ablandaron.
—Wilde podrías ponerme al tanto de lo que hicieron ayer.
—Claro Señor, creemos que podemos saber quién fue el asesino del agente traidor del ZBI.
—Wilde sé que tú y Hopps son buenos pero dudo que logren dar que ese sujeto.
—Acaso usted sabe ¿Quién podría ser?
—Para mi desgracia en todos mis años como jefe me he dado cuenta de algo…hay muchos expedientes de homicidios y varios que están sin resolver, cada uno diferente y con métodos diferentes en circunstancias diferentes a varios tipos de animales, algunos de la alta sociedad o del bajo mundo, pero hay un puñado que comparten varias similitudes, no hay huellas o pistas.
—Habla de los fantasmas Jefe—Garraza conocía esos expedientes, después de todo él era uno de los pocos que pudo ver al jefe así de molesto.
—Así es Garraza—el jefe asintió—ha habido asesinatos de miembros de ciertas familias de Zootopia que se sospechaban que andaban en asuntos turbios, y cada una de esas muertes son así, perfectas, se deja claro que fue un homicidio pero no hay nada que delata al perpetrador. Después de leer el reporte forense varias líneas se me hicieron irritantemente familiares. Sé que tienes tus métodos Wilde y que son buenos. Aunque daría lo mismo, sin una prueba o un testigo sólido para lograr encerrarlo.
—Estoy consciente de ello y lo sé, pero igual encontrar algo sería un paso más para dar con quienes son ahora nuestro objetivo, después de todo son el único "cabo suelto" uno que sinceramente no creo que pudieran eliminar—sonrió seguro-.
—Significa que encontraron algo.
—Más bien nos encontraron a nosotros, pero el momento de ser encontrados está pendiente, si hay suerte será unos días pero no puedo asegurarlo.
—Bien, por lo menos seguimos avanzando.
—Sí, jefe recuerda que nos dijo que hay mucho trabajo, bueno ¿cree que hoy podamos quedarnos en informes?
Esa pregunta si sorprendió un poco a Bogo pues él sabía que la mayoría de los oficiales odiaban esa parte del trabajo y Wilde no era la excepción—Y se puede saber el motivo de la petición.
—Cuando Judy paso por mi esta mañana se veía bastante cansada, un poco más que ahora, según ella fue porque no paso una muy buena noche, si es cierto o no, lo cual es lo más probable porque no creo que se haya ido de fiesta, no creo que sea buena idea que salgamos a hacer algo de trabajo de campo o que sigamos investigando si no está completamente concentrada. Además necesito coordinar unas cosas y ver si puedo sacar más información.
Nick uso toda su habilidad para conseguir un poco de descanso para Judy y que él pudiera cuidarla sin dañar en lo más mínimo la imagen policiaca de su compañera pues ellos son animales de carne y hueso que se cansan y pueden tener días malos, cosa que de la que Bogo está consciente.
—Tendrán informes entonces
—Gracias señor—por primera vez en mucho tiempo Nick había usado un tono serio y respetuoso, clara que Bogo sabía que solo lo usaba cuando quería algo a cambio y de mucha importancia para él-.
—Sí es todo entonces puedes retirarte Wilde, tengo que ir a dar las asignaciones del día—Bogo se desentendió del asunto y se retiró-.
—Bien Garraza me voy a mi interesante trabajo de hoy—Nick hablo con sarcasmo antes de iniciar su camino-.
—No te quedes dormido Nick—loro escuchar como respuesta de su colega-.
—"Ese no seré yo" —El zorro pensó con una sonrisa pícara.
Nick se perdió entre los pasillos del ZPD hasta que dio con su pequeña pero para ellos espaciosa oficina. Y ahí encontró a su compañera, Judy estaba dando un pequeño sorbo al café que había ido a conseguir después de que fuera a firmar. Su taza era color verde con una vistosa zanahoria en ella, un regalo de Nick en su primer aniversario mensual trabajando juntos.
—Hola Nick, también te traje a ti un café—dice la lepórida mientras señala la taza color negro con una huella estampada color purpura, como curioso detalle ese también fue su regalo, ambos tuvieron la misma idea-.
—Gracias linda—Nick le dedica una mirada amorosa— ¿Más despierta?
—Un poco…
—Enserio lamento causarte estos problemas
—Me los busque yo gracias a mi curiosidad y mis exageraciones—le dice para después para bostezar un poco—En fin que haremos hoy.
—El jefe nos dijo que hagamos informes linda y eso haremos.
Judy realmente era de los pocos elementos que de hecho no odiaba las labores administrativas, pues ella consideraba que todo aspecto del trabajo policial eran fundamentales por lo tanto nunca se quejaría de ellos.
—Muy bien-.
—No, tu primero te dedicaras a descansar un poco zanahorias.
—Nick no puedo hacer eso, estamos en el trabajo—le objeto mientras su atención se enfocaba en el zorro-.
—Oye lo harás solo un poco, en fin de cuentas no tenemos un ritmo y solo descansaras un poco los ojos—Nick pone el seguro a la puerta y se dirige a su coneja por la espalda—Soy un experto en la relajación pelusa—pone sus patas sobre los hombros de la hembra ye empieza un pequeño masaje—solo relájate un poco, nadie vendrá a molestarnos en un rato—cada palabra que el vulpino decía la decía en un tono calmo e insinuante-.
—Nick—Judy solo pudo susurrar el nombre del vulpino, lentamente iba cayendo en sus juego—Solo cinco minutos ¿ok?
—Claro zanahorias, ahora solo escucha mi voz y olvida todo lo demás solo descansa.
Poco a poco la coneja fue sucumbiendo a su cansancio hasta que irremediablemente cerro los ojos y se recostó un poco sobre el escritorio, no tardó mucho en caer rendida. Nick por su parte también se hallaba cansado, aunque no tanto como ella, había aprendido a funcionar diariamente con muy pocas horas de sueño de ser necesario, en fin dejaría a su coneja descansar un par de horas y con ese pensamiento se dedicó a trabajar por ambos.
El zorro se dedicó de lleno al trabajo, algo raro en él, pero por su amada presa haría lo que fuera, el tiempo paso como agua y no hubo interrupciones, pero igual el zorro se fatigo, vio el reloj en la pantalla de computadora, había trabajado de manera continua dos horas y media sin descanso o pausa alguna, se relajó un poco y se estiro en la silla dejando colgar la cabeza en el respaldo al mismo tiempo que cerraba los ojos, se quedó así un par de minutos hasta que sintió un cálido abrazo por detrás de su cuello y un cariñoso beso en la mejilla. Inmediatamente abrió los ojos para toparse con unos bellos ojos amatistas.
—Hola Nick—lo saludo una ya más mejorada coneja con una sonrisa dulce-.
—Hola bella durmiente.
—Gracias por dejarme descansar, aunque no fueron cinco minutos.
—Nha cinco minutos dos horas ¿Cuál es la diferencia? —Le dice mientras con una pata abraza su cabeza a la par que su cola la atrapa por la cintura—Lo que importa es que descansaras preciosa.
—Lo dije y lo sostengo, eres el mejor zorro que existe y el mejor novio del mundo.
—Solo por ti.
Ambos se quedaron enfrascados en su mundo disfrutando de su mutua compañía. Sinceramente ambos empezaban ver que el mundo esté o no esté preparado para las relaciones inter-especie, estas ya existían y ellos eran una, tal vez eran animales modelos, puestos como ejemplos, y como tales se supone que deberían comportarse casi de manera perfecta, pero ahora no les importa, les importa su felicidad y si al resto del mundo le incomoda que sus ejemplos sean animales desviados o anti-naturales pues era su amargura no la de ellos.
—Iré por algo de comida, te has ganado un buen desayuno zorrito—le dice Judy mientras frotas sus mejillas—Y esta vez yo pagare ¿me oíste?
—Claro Jefa—Judy le da un último beso en los labios antes de salir-.
Ahora la coneja se siente mucho mejor y casi con los ánimos de siempre, aun ella esta algo intranquila pero nada que no pueda manejar solo le queda esperar unas cuantas horas para por fin ver la realidad.
—Judy—alguien la llama que no es otro que Garraza-.
—Ben ¿Qué pasa? —le pregunta con una sonrisa-.
—Nada solo quería ver si estabas mejor—la ve con más detenimiento—Y Creo que lo estás—observa-.
—De hecho sí, se los dije, no era nada solo necesitaba un poco de tiempo para estar como nueva—no iba a revelarle a nadie que se durmió por un lapso de tiempo-.
—Me alegro por eso y ¿A dónde vas?
—Por algo de comer, así que si me disculpas—ella hizo un ademan de despedida-.
—Claro luego nos vemos…
Mientras tanto fuera de Zootopia.
Jack y Cinthia estaban en departamento forense de la ciudad en la que estaban, los resultados que esperaban del laboratorio, por alguna razón desconocida para ellos se retrasaron más, pero no les importaba, Jack solo esperaba a que le dieran el dardo para poder revisarlo, tenía experiencia en dichos menesteres decir que sabe de balística sería una gran subestimación. A los pocos minutos un antílope con bata le entrega a la dupla de agentes la bolsa de evidencia con el dardo ya vacío junto con dos pares de látex, Jack tomo la bolsa de inmediato y se retiró con ella, mientras la vulpina tomaba los guantes con pequeña sonrisa al tiempo que daba las gracias a nombre de ambos y se iba tras la liebre.
Se fueron al espacio que se les asigno temporalmente para trabajar.
—Jack si quieres tocarlo te pondrás los guantes—la vulpina le tendió un par mientras lo miraba absorto con la bolsa frente a su ojos.
Alzando la vista por su voz—Gracias Skye los olvide-.
—Al igual que darle las gracias al forense—le recordó-.
—Ah…Le pediré disculpas en cuanto lo vea—Aseguro —Lo prometo.
Rápidamente se puso los guantes para poder sacar el objeto de su consternación, lo manipulo de toda forma posible, reviso la aguja, pero más que nada su diseño, aquella forma, la recordaba, no era igual pero el tiempo de seguro lo hizo cambiar.
—Y bien Jack—la vulpina aguardo paciente mientras su compañero examinaba el dardo y solo se permitió hablar cuando lo vio dejarlo sobre la mesa—Algo que aportar al caso.
—El diseño—fue lo primero que dijo mientras asentía—No es el mismo ya lo confirme. Si un arma convencional lo dispara, este no podría tener precisión, es más pequeño que lo normal, un poco más largo, se necesita un arma especial para utilizarlos, el diseño es completamente nuevo y no está disponible en el mercado, si se lo llevas a cualquiera de conocimiento básico te diría que no sabe a qué corresponde—Sentenció serio mientras no despegaba su penetrante mirada del objeto-.
—Y tú ¿Qué puedes decir?
—Yo he visto un diseño antes, hace muchos años, no era igual, pero con el tiempo las cosas evolucionan y cambian, aún estaba en la ZIA—este detalle llamo la atención de la vulpina, Jack muy rara vez dice el nombre de esa institución, siempre dice la agencia y ya, que Mencione a la ZIA le es lo suficientemente amargo, pero si lo hace es más importante que sus defensas emocionales—Fue la misión más peligrosa que tuve que hacer, era literalmente suicida, pero aun así tuve que hacerla solo, por lo que implicaría, uno solo de nosotros arrestado sería un caos, dos, hubiera sido lo peor de todo, aun así…Bueno como vez estoy aquí, pero eso no quiere decir que salí ileso, estuve un mes en el hospital por lesiones. Tuve que enfrentarme a quienes usaban este tipo de dardos—le señalo mientras alzaba el objeto—Los esquive, y por poco sentía su frio metal en mí, y en un combate cuerpo a cuerpo individual casi muerdo el polvo, literalmente casi me matan con sus patas—Cinthia veía eso con enormes ojos pues Jack era el mejor que había visto en ese campo de habilidad marcial—Eran Spetsnaz…Fuerzas especiales Rusas….
(Escuchar Black Bird de Alter Bridge)
Horas después pero de regreso a en Zootopia, Nick se estaba mentalizando, tendría que acceder a rincones de su mente un tanto olvidados por mero orgullo y autoestima que por ser hirientes para él, estaba sentado en el centro de su enorme cama, solo traía puesta su ropa interior, sentada en su regazo con la cabeza recargada en su pecho se hallaba Judy, ella también estaba ligera de ropa solo una camiseta en la parte superior sin nada de bajo y unas bragas en la inferior, estaba a la espera de lo que Nick tuviera que decirle, escuchaba atentamente el ritmo de su corazón hasta que sintió como este cambio un poco de ritmo, por lo que atribuyo que estaba a punto de hablar, de sus pulmones se escuchó el aire que salió como un suspiro.
—Bien zanahorias, es la hora—el vulpino la aparto un poco para que se pudieran ver directo a los ojos— Querías saber de esto—alza las patas haciendo alusión de las cicatrices que tiene en ambas—Bien pues lo sabrás.
Se aclaró la garganta un poco para poder disipar lo último de nerviosismo que sentía en su interior.
—Tú sabes a la perfección que desde los doce estuve por mi cuenta, sobrevivía del robo antes que de las estafas, era un chico apenas, uno que no tenía un techo por así decirlo, termine durmiendo donde fuera, donde estuviera preferentemente seco y solo, no te mentiré, aún tenía mucho que aprender, muchas veces termine herido o golpeado tras un callejón. Eran tiempos duros.
Las emociones de Nick estaban calmadas pero no invisibles, se notaba un rastro de tristeza, melancolía e ira, Mientras Judy solo lo miraba algo sorprendida con la facilidad con la que hablaba de cosas tan dolorosas. Pues aún era técnicamente un niño, un niño solo contra el mundo. La imagen de un zorrito herido apareció en su cabeza y su corazón se estrujo mucho.
—La vida era muy dura, los años pasaron, me fui curtiendo en el delito, aprendiendo, siempre a las malas, llegue a pasar hambre, frio, pero seguía sobreviviendo, hasta que…bueno tenía unos 16, ya había aprendido lo suficiente, ya no solo robaba con suma facilidad sino que había empezado a practicar lo que sería mi futuro modo de vida, eran cosas sencillas, sin embargo seguía siendo demasiado joven, pero ya me había sumergido en el mundo de la escoria, no tardo tanto para que esa escoria se empezara a fijar en mí, comencé a conocer a más animales, animales nada buenos y junto a esos animales conocí otras cosas. Ya en esos tiempo podía conseguir dinero sin problemas solo que…aun no podía olvidar, no podía dejar de sentir, todo a mi alrededor aun dolía. Y me dijeron que ciertas cosa me harían olvidar, que aliviarían el dolor—Para Nick no le era fácil admitirlo pero ya se prometió sincerarse en su totalidad—Empecé a consumir drogas Judy—le admitió con clara vergüenza—de todo tipo, con tal de intentar olvidar, de aliviar el dolor, las vi como un escape de mi vida, de mi realidad…pero en lugar de eso solo empeoraron todo, la culpa, la amargura. Después solo empecé a consumirlas no para sentirme mejor, sino para detener todo, sabía que me podían matar…
—Nick—Judy apenas le susurro mientras lo abrazaba-.
—Te dije que las de las muñecas no fue la primera vez que lo intente…un montón de calmantes, con eso quería acabar la serie de eventos desafortunados que termine llamando vida.
Judy solo lo miro con una clara pregunta que quería salir pero que no se atrevía a formular ¿Cómo sigues vivo entonces? Le quería cuestionar pero no podía. Para su suerte Nick supo interpretar su mirada.
—Solo se debió a que pude darme cuenta de mi error unos breves segundos y le pedí ayuda al único que podría ayudarme en ese entonces, una pequeña bola de odio que salvo mi pellejo.
— ¿Finnick?
—Correcto Judy—el zorro asintió mientras lo recordaba—Yo ya lo conocía en ese entonces, pudo darse cuenta de la estupidez que hice y me saco de ese maldito cuarto en el que me encontraba… no podía llevarme a un hospital, un menor de edad intoxicado así, nos habríamos en un verdadero lio, en caso de que saliera con vida, pero no podía estar sin atención médica, así que me llevo a una "clínica", en ese lugar se atendían cosas que no se quedarían o anotarían en un expediente ya que los pacientes serian encerrados o enjuiciados, sin importar el costo el pago para que se me atendiera y se me salvara. Aunque eso sí, él me dijo que haría que nunca volviera probar alguna de esas porquerías, les dijo que me desintoxicaran, estando yo completamente consciente, sentí ese dolor esa desesperación, me retorcía en esa maldita cama—rio amargamente—Y lo consiguió, de la manera más cruel y cruda pero lo consiguió, me aparto de eso, en la vida volveré a inyectarme, aspirar algo por la nariz o usar una pipa, ese recuerdo me es suficiente para detener la idea de verlas siquiera, una vez me preguntaste si me daban miedo los hospitales, no, miedo no , pero no me resultan cómodos por los recuerdos que experimento. A Finnick le debo la vida, no solo una vez, la siguiente vez igual, aún tenía problemas, pero estaba "Estable" —dio un énfasis para denotar la palabra—Pero…—suspiro—Te lo pondré simple, era joven, tenía dinero, no me faltaba nada, podía conseguir tanto placer carnal como quisiera con las que yo quisiera, fumaba los mejores cigarros y bebía los mejores cocteles si quería y todo eso sin que me costara demasiado y adivina que…No era feliz, todo aquello lo hacía para llenar un vacío que solo se hacía más grande con el tiempo hasta que simplemente me trago…Y toque el fondo…finalmente llegue al punto en que estando en mis cinco sentidos todo era negro y solitario. Estaba en un bar con unos conocidos de Finnick, uno era un estudiante de Derecho, que en ese momento a pesar de no estar graduado nos sacó a mí y al pequeño de algunos aprietos legales, por lo cual era de confianza ya que sabía en lo andábamos metidos y entre tantas estupideces dijo que prácticamente si moríamos no importaba, yo le cuestione sobre a qué se refería y dijo que la muerte de alguien solo era un simple proceso que ahora solo era legal y a modo de broma me dijo "Oye si quieres yo arreglo el tuyo cuando pase" y fue ahí cuando pensé que ahora la muerte solo era un simple pedazo de papel para alguien que no tenía nada y a nadie como yo y le dije "Trato hecho muchas gracias Chris" le dije con una sonrisa, me levante, fui al baño cerré la puerta me mire en el espejo una vez, si cuando me conociste era delgado en ese entonces lo era más, aun no podía ganar el peso que las drogas me quitaron, la razón era simple, no comía mucho. Mientras me veía me preguntaba ¿Qué tenía en esta vida? No tenía una casa, un hogar, no tenía familia. No tenía nada, eso era lo que era yo, una gran nada. Fue cuando tome esta decisión—Le tendió la pata boca arriba—No fue una navaja, ni un vidrio Judy, mis propias garras hicieron la herida. Después recuerdo solo recuerdo como caía el líquido y sentía como me abandonaba la conciencia…todo debería de haber terminado, pero no, desperté, seguía con vida, estaba en un hospital, ese si era un hospital, era de madrugada pues estaba bastante silencioso, empecé a sentir miedo, pánico, el cual se disparó en cuanto la puerta se abrió de improviso, miedo que nos disminuyó al ver que quien había abierto la puerta y cerrado rápidamente era Finnick, no dijo nada, pero sus ojos dejaban muy en claro que estaba furioso, yo solo…atine a llorar como un niño, paso así un tiempo hasta que finalmente suspiro, no estaba menos molesto pero lo supo manejar mejor, créeme su carácter es como el del jefe Bogo, me dio dos opciones, me dijo, te quedas aquí y asumes tu responsabilidades por todo el alboroto que causaste…o tomas la última oportunidad que te ofrezco, si escoges la segunda opción. Recibirás ayuda, te guste o no, tienes un problema y no dejare a un amigo morir así. Cuando dijo eso por primera vez no me sentí tan solo, fu esa pequeña esperanza la que me hizo asentir, cuando vio eso y mi cara solo suspiro y me arrojo algo a la cama, una ganzúa, en una hora estamos fuera, y nunca habrá nada que pruebe que estuviste aquí. Y así fue, robo el expediente médico, mi ropa y nos largamos pasando la seguridad. A partir de ahí tomamos el camino juntos no solo como cómplices, sino como amigos, mi primer amigo.
Judy solo miraba a Nick, estaba digiriendo todo tan rápido como podía, ahora comprendía por qué Nick se mostraba tan reacio con ese asunto, no le gustaba mostrarse débil.
—Entonces Finnick te salvo esas veces.
—Sí, aunque no me guste admitirlo, nosotros estamos juntos gracias a la obra y gracia de ese pequeño rufián. Y a pesar de que hubo un tiempo en que lo resentí por haberme salvado, ahora, que te conozco, que te tengo en mis patas, no puedo estar más agradecido con él y por la ayuda que me brindo en su momento.
—Y se puede saber que ayuda te brindo.
—Me hizo tomar terapia psicológica, estaba muy inestable en mis veinte, no conocíamos a nadie pero Chris, bueno, él tenía una amiga en la facultad de Psicología, ella me iba a tratar, e intentaría sacarme del estado maniaco depresivo en el que me encontraba, a cambio me usaría como el objeto para ayudarla con su tesis o algo asi, Finnick no quería que hubiera un antecedente de mí o algo que y cito sus palabras, marcara mi vida, así que todo se hizo en secreto y como "amigos"
—Pero funciono.
—Sí y no—le aclaro—Me estabilizo, porque finalmente vi cual era el problema, sí, a pesar de que aparentemente tenía a algunos mamíferos que realmente se preocuparan por mí, siempre me sentí solo, que no importaba y que solo era un cero a la izquierda, pero más que nada había otro factor, uno que no quería ver…Culpa. Me sentía culpable, cada robo, cada centavo que obtenía de algún mamífero, no quería hacerlo, pero tenía que sobrevivir…además mamá…ella me enseño a ser alguien de bien…alguien honesto. Dios Judy quería ser un explorador, quería servir a la comunidad…lo que menos quería era robar y menos quería fallarle a la memoria de mi madre…te lo dije, no pude quitarme la culpa de lo que había hecho antes de que ella falleciera…y seguirle fallando así no me ayudaba en nada, cada cosa mala que hacía era una piedra que me hundía más y más, Ana, mi terapeuta—le aclara—Me lo dijo, Nick, "Tú te sientes culpable, tienes una brújula moral que es muy clara y te dice que lo que haces está mal, pero hasta ahora tu no tuviste opción, No te pido que cambies, no ahora en todo caso, tal vez no tengas esperanzas ahora y crees que todo está en tu contra, pero la vida es dura, es cruel y en muchos sentidos injusta, pero no por eso te dejaras morir, no por eso te mataras…si lo hicieras ¿crees que tu madre estará feliz? ¿Crees que te le agradara verte de esa manera? Ella hizo sacrificios por ti, por tú vida, para que vivieras. No malgastes todo lo que hizo para que simplemente lo dejes todo solo porque crees que estas solo, porque no lo estás, esta Finnick, esta Cris y estoy yo…que por cierto me estoy jugando mi futura cedula profesional al hacer esto sin un debido expediente, nos importas, tal vez tú no lo veas o estás dispuesto a verlo pero en realidad nos importas…cada día es una oportunidad y cada oportunidad es una esperanza, tal vez todo es sombrío ahora, pero la penumbra antecede al amanecer…te hacen falta ganas de vivir, y no hay a la venta embotelladas, solo te pido que aguantes ten fe y todo valdrá la pena" esas palabras tuvieron un buen efecto en mí, por primera vez pude ver una luz al final del túnel, una pequeña esperanza y sobre todo tuve un verdadero motivo, cada sacrificio de mi madre, cada uno valía y eran para mí, no lo iba a echar a la basura, así que dije…sí la vida te da limones has limonada. Ya no iba demostrar mi debilidad de alguna manera, no dejaría que vieran que me hirieron y me despertaría con la idea de vivir la vida que me toco. Pero en sí no se solucionó como tal, para que una terapia funcione el 90% depende del paciente, solo retuve mis emociones, las puse bajo la máscara, tú viste como me puse en mi cumpleaños, no estaba curado solo evadí las cosas, no las confronte, quería esperar a tener la cara para poder estar frente a ella y poder suplicar su perdón, mi mundo ya no era negro, era gris y apagado, y aprendí a vivir con ello. Técnicamente dije sí, mi vida es una porquería, aguántate y vívela. Mi control emocional se logró, sí, al separarme de mis propias emociones logre sentir las de otros y así usarlas en mi provecho, sí, el mundo era gris, pero me adapte a él… Lo que nunca espere fue…que el color volviera—le susurro acariciando su mejilla—Tu volviste a colorear mi mundo y me hiciste añorar un mañana, le diste calor a este frio corazón. No debes temer a que esa estupidez pase por mi cabeza de nuevo, ¿Por qué lo haría si te tengo a ti? Ahora si tengo algo que me da ganas de seguir, tu Judy.
—Lo único que sé es que no quiero perderte, si tengo miedo de eso.
—Zanahorias, te seré franco, te lo dije en el hospital, yo no dejare que te pase nada, mi vida primero que la tuya, eso es algo que no dejare de hacer, sé que tu no me quieres ver bajo tierra pronto, pero entiende que yo tampoco, mi alma o lo que queda de ella no lo soportaría.
—Nick no puedes…
—Hablo enserio Judy, tu eres un ángel y este mundo necesita a seres como tú, mejor un ángel que un demonio—la toma del mentón para besarla con infinito amor y cariño—Y eso llega a pasar recuerda que yo siempre estaré contigo, para cuidarte y protegerte, aun cuando no me veas yo estaré a tu lado y me sentiré feliz y orgulloso de que continúes tu vida—finaliza su discurso con una lamida cariñosa en su mejilla-.
Judy no sabía que responderle, tenía muy en claro que Nick hablaba enserio, que el zorro terminara sacrificando su vida por ella de ser necesario, los dos eran policías, una profesión peligrosa, pero eso nunca le importo, ya llevaban mucho tiempo trabajando juntos y muy pocas veces salieron mal parados, todo estaría bien siempre y cuando estuvieran juntos pues su equipo era el mejor. Ella solo busco la cercanía de Nick y estrecho más su abrazo. Los dos lo sabían y solo podían hacer una sola cosa, no sobreexponerse demasiado.
—Algo más que quieras saber preciosa
— ¿Más?
—Te lo dije, te diré lo que quieras.
—No lo sé, dímelo tú.
—Tal vez unas cosas menos tristes—le da como una opción a lo que ella asiente—Bien serás la primera en verlo…
