NOTA DEL AUTOR:
Gracias a todos por leer de verdad y aquí el capítulo en tiempo record.
(Escuchar la canción de Ghost-Pro memoria)
Bogo y Ward llegaron al hospital de Tundratown para una visita rápida pues ahora deberían estar al pendiente del procesamiento de todos los que capturaron, pero tenían un gran pendiente no solo por sus oficiales heridos sino por sus respectivas compañeras que cuando se fueron era obvio que estaban al borde de una crisis nerviosa, llegaron al hospital directo al área de emergencias donde intentaron buscar a sus elementos pero alguien llamó su atención desde la espalda. Ambos vieron a un tigre dorado que los miraba con seriedad.
—Mi trabajo consiste en no querer ver los mismos rostros seguido por aquí—Miro a Bogo—Los encontraron, por desgracia con un precio muy alto, la morgue me llamo.
— ¿Cómo se encuentran? —le pregunto Bogo-.
—Están vivos, eso significa que aún es posible luchar—le dijo serio—Los dos están graves, el oficial Wilde recibió mucha metralla en su cuerpo, son heridas que provocaron un daño interno. El agente Savage recibió un disparo, paso demasiado cerca de su corazón, daño una arteria y dada su especie provoco una hemorragia severa. Ambos necesitan una intervención quirúrgica inmediata, la señorita Hopps firmo el consentimiento, la Señorita Skyler lo hizo por el agente Savage—miro al tigre—Vaya ahí atrás, ahí están los papeles relacionados con los seguros laborales, ella no está en condiciones de realizar ese tipo de trámites, pero antes debo decirles algo, están muy graves, muy graves, si tienen familia o algo…llámenlos.
Sin más el tigre se fue a firmar lo que debía.
— ¿Dónde están ellas? —cuestiono el Búfalo-.
—Fueron llevadas a unas habitaciones por unas trabajadoras sociales, ya que estaban muy alteradas, si me disculpas debo prepárame para operar.
— ¿Operar?
—Si Bogo, debo operar a tu oficial, por cierto no me envíes nada de papeles la jefatura no pagara esto, la cuenta medica esta saldada por adelantado…quien está pagando todo el gasto médico del señor Wilde, exigió la mejor atención, para él y la señorita Hopps, medicamento y personal que este hospital tiene, también pidió expresamente que sea yo quien lo haga.
— ¿Quién es?
—Su padrino Bogo, si me disculpas debo prepararme. Pero te lo digo de nuevo, esta grave, hare lo animalmente posible pero ten eso en cuenta.
Sin más se fue dejando a Bogo con el estómago revuelto. Por desgracia ambos se tuvieron que ir rápidamente de ahí ya que su deber los llamaba para poder llevar ante la justicia a los responsables de estos hecho, no sin antes de pasar a recepción y dejar un paquete plástico para que se lo dieran a Judy.
Sin saber que aún no habían terminado del todo.
Judy estaba en un pequeño consultorio vacío estaba sentada en la pequeña mesa de observación, la trabajadora social trato de calmarla lo más posible antes de tener que retirarse, lo único que la hizo entrar en razón fue que le dijo que de continuar así tendrían que sedarla y si pasaba o se necesitaba algo relacionado a Nick ella no podría hacer nada.
Nick…
Sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas y soltó un hipo antes de cubrir su rostro con sus patas y entregarse al llanto de nuevo. Las palabras así como la mirada que le dio Nick parecían más una despedida que una promesa de volverse a ver, ese pensamiento solo permitió que aquel temor y dolor se intensificara haciéndola llorar con más fuerza, si perdía a Nick, ¿Cómo podría continuar? Preferiría irse con él que estar sin él, mientras lloraba de miedo no escucho la puerta abrirse y tampoco se dio por enterada del mamífero que entro, no fue hasta que ese alguien le toco el hombro que dejo de cubrir su rostro y vio a su hermana Sara.
—Judy—ve como su hermana esta confundida-.
—Pero ¿Cómo? —le pregunta con una voz quebrada-.
—Llevo aquí en la ciudad un tiempo, por trabajo, no podía decirte ya que no me sobraba nada de tiempo, pero le diste a la trabajadora social mi número y el de nuestros padres, me llamaron primero a mí y llegue tan rápido como pude, discúlpame por no decirte nada—su mirada cambio— ¿Qué paso? Y Nick—apenas logro susurrar con una angustiada voz cuando su hermana la abraza llorando a mares.
—Sara—la voz de la coneja gris apenas se entendía entre su doloroso llanto—Le dispararon…había mucha sangre, y-y-y se estaba despidiendo de mí—Judy se desesperó al recordar ese momento— ¡yo no sé qué haría sin él yo!… ¡No puedo perderlo yo…!
Sin embargo su ataque de pánico se detuvo en cuanto su hermana la abofeteo.
— ¡Judy! —Sara la tomo por los hombros—Nick aun no muere, ¡él aún no se rinde! ¡No lo hagas tu tampoco! él está en un quirófano luchando por su vida, se niega a morir. ¡Así que tú tampoco pierdas la fe!
Judy al fin pudo controlarse gracias al golpe, las palabras de su hermana razonaron en su interior, su cabeza pudo dejar de mostrarle siempre lo peor. Si bien detuvo su histeria no detuvo las lágrimas que salían de sus ojos, aún estaba asustada de la posibilidad de perder a Nick pero el miedo y la impotencia ya no la controlaban.
—G-Gracias Sara—Dijo mientras se tocaba la mejilla-.
—Lamento eso pero tenías que calmarte—le dijo aun un poco sería—Eres quien debe ser más fuerte en estos momentos.
Iba a agregar más pero alguien toco a la puerta, le dio una seña a su hermana indicándole que ella abriría. Judy trataba de serenarse y clamarse lo más que podía pero todo había pasado tan rápido que simplemente su cabeza no podía con ello. Pero su hermana tenía razón. Necesitaba ser fuerte por Nick pronto su hermana regreso con ella y le dio dos paquetes plásticos, su celular y el de Nick.
—Judy, ¿Nick tiene familia? alguien a quien debas llamar.
—Hasta donde sé, Nick no tiene parientes consanguíneos que lo reconozcan pero… si hay a quienes debo avisar—dijo lo último con un nudo en su garganta-.
Sara asintió mientras Judy sacaba el celular de la bolsa y lo encendía, debía hacer varias llamadas.
Mientras tanto en los pisos superiores, en los quirófanos se libraban batallas contra la muerte, en uno un Tigre dorado estaba concentrado en su labor, frente a él un zorro rojo conectado a un respirador, el vulpino estaba recostado, su cuerpo cubierto a excepción de varios puntos los cuales estaban rodeados de bastante sangre, mientras el tigre manipulaba unas pinzas largas dentro del tórax de Nick, estaba sacando la metralla la cual seguía ocasionando lesiones dentro del cuerpo del zorro, lesiones que eran graves, del lado opuesto había un impala el cual también estaba trabajando en el cuerpo del zorro tratando las áreas ya libres de cuerpos metálicos dentro del tórax.
—Esto es muy cruel—comento el impala—este desgarre en la carne y musculo.
El tigre saco dentro del zorro otro trozo de metralla—Es muy común en la guerra.
Sin embargo las alarmas empezaron a sonar.
—Su presión sanguínea baja.
—Frecuencia cardiaca cae.
No tardo mucho cuando el monitor marco cero.
—Paro cardiaco…
Pero mientras esto pasaba el zorro experimentaba otra sensación. Nick estaba de pie en un espacio en blanco, recordaba que se había despedido de Judy, en la ambulancia los paramédicos le decían que se quedara despierto, después todo se puso negro y ahora estaba ahí, el ambiente se sentía extraño y se revisó su cuerpo estaba intacto.
—Nicholas Wilde—una voz firme lo llamo volteo y vio a un gran ciervo extraño, su tamaño era anormal, era igual de grande que un alce pero no tan corpulento su color era un blanco grisáceo y estaba vestido de esmoquin color negro.
—Sí, soy yo—le dijo el vulpino algo desconfiado-.
—No te preocupes solo quiero hablar un poco contigo—se hace a un lado y muestra dos sillones individuales de estilo antiguo a poca distancia de ellos.
El extraño ciervo se dirige a estos, se sienta y le ofrece al otro al zorro, aun alerta y con cuidado se sienta y lo mira a los ojos.
— ¿Estoy alucinando por las drogas del hospital?
—No, no lo estás—lo miro a los ojos—Nicholas Piberius Wilde, por más de 20 años estuviste involucrado en estafas, crímenes, engaños, negocios turbulentos, trafico, y lastimando de manera injustificada a muchos mamíferos. Francamente con esta lista no deberías ni siquiera estar aquí, debería solo terminar mi trabajo y llevarte al lugar a donde se supone deberías estar.
— ¿Tu trabajo? Y el ¿el lugar donde debería estar?
—Sí, mi trabajo cosechar tu alma y llevarte al averno—le dijo con simpleza-.
El zorro lo vio espantado y quiso huir pero su cuerpo no se pudo separarse del mueble.
—Si pudieran correr de mí el mundo estuviera muy sobrepoblado—vio al zorro suspirar pero se calmaba—Te habías despedido de Judy, pensaba que…
—Creo que es más fácil decir que hacer—dijo esquivo y con la mirada gacha—…sé que no soy material para el paraíso, siempre lo supe.
— ¿Enserio?
—Sé todos mis pecados, lo que hice y sé lo que me merezco. Aunque no entiendo ¿porque sigo aquí?
—Tú corazón se detuvo en tu cirugía, el tiempo aquí no funciona de la misma manera, no te preocupes, te daría más detalles pero hay reglas. Te merecías el averno desde hace muchos años y lo seguías mereciendo hasta hace unos instantes.
— ¿Qué? —Le pregunto incrédulo-.
—Pusiste en riesgo tu propia vida para salvar a tu pareja—lo miro con seriedad—El sacrificio te lleva directo al cielo. Tu madre lo sabía desde la primera vez que tu vida pendía de un hilo, si preguntas porque ella no está aquí, solo tenía un permiso para verte, pero debo decirte que en este momento puedes tener la paz eterna y ella sino hace algo indebido te alcanzara a su tiempo.
— ¿Y si no quiero?
—Por desgracia no eres tu quien elige—extendió su pesuña y apareció un reloj de bolsillo—Este reloj representa tu vida y como vez ya se detuvo—vio como Nick bajo la cabeza y las orejas—Sin embargo hay algo en él que se está tratando de mover—Nick miro como una pequeña perilla se empezaba a querer mover—Hay muchos pidiendo y rogando por ti, ya sea en pensamientos, orando y en palabras, muchos Nick, rogando porque salgas con bien—Un reloj de arena apareció en las patas de Nick, este tenía mucha arena negra en el fondo y un poco de arna blanca encima—Las acciones del pasado tiene un peso en la vida. Si tu regresas esta oportunidad se va, pero si lo bueno sepulta a lo malo podrás hacerlo, pero sino lo haces tú sabes a donde iras.
Riendo un poco—Si regreso, estar con Judy será mi paraíso y no podría pedir nada más. Iría feliz a donde quiera si pude pasar mi vida con ella
El ciervo sonrió—Respuesta correcta—Nick vio como el reloj de arena volaba de sus patas y se detuvo a la altura de su cabeza, sin previo aviso la arena negra se tornó blanca en su totalidad para enseguida desaparecer con todo y reloj—Escucha Nick. Siempre hay un plan para todos ustedes y tuviste que sufrir mucho para consumarlo, lamento haberte quitado a tu madre, todo el sufrimiento que te hice pasar, la soledad y el dolor, lo lamento mucho. Quedas disculpado de todo el pasado y ahora—sin más el reloj de bolsillo comenzó a brillar mientras la perilla de la cuerda giraba
—Un momento ¡tú no eres la muerte! ¡Eres…!
—Adiós Nicholas…
Y sin más todo se ilumino
En el quirófano un tigre dorado terminaba de dar otro shock eléctrico al zorro con el desfibrilador.
—Doctor Dickenson lo…
—No…Una epinefrina para lobos y carguen a 200 J ahora…—el equipo se quedó pasmado—Ahora—con esas palabras obedecieron sus órdenes.
El tigre tomo la inyección, sin pensarlo el tigre la clavo en el corazón del zorro suministrando la epinefrina, tomo las paletas.
—Despejen—Dio el Shock…
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—Tenemos pulso
—Presión sanguínea se recupera
—Hay que reparar el daño de la arteria, dos unidades más de sangre—le dijo a su colega-.
Este asintió volviendo a su delicado trabajo ahora con el firme propósito de salvar la vida de este joven zorro.
—Te veo muy determinado a salvarlo.
—No quiero perder a otro como en la guerra, no quiero perder a otro por la discriminación a los inter-especie y sobretodo no quiero perder a otro por culpa de Fleck—le dijo determinado el tigre-.
—Fue un gran Shock lo que nos contaste. Pero bastante creíble, ojala todo se termine ya…
—Créeme yo también lo deseo.
Eran altas horas de la madrugada, en el consultorio estaban Judy, Sara, Finnick, y la familia Big. Judy se había encargado de llamarlos, también aviso a sus padres, Flash, la familia Nutriales, cada uno dijo que tratarían de ir al siguiente día o lo más pronto posible. Ellos habían ido para apoyar a Judy en el momento de mayor necesidad así como por preocupación por Nick.
Finnick le pasó otro pañuelo a la coneja, era el octavo que le pasaba. Fru Fru y Sara trataban de tranquilizarla.
—Judy—la musaraña la llamo desde su regazo—Nick es el zorro más fuerte y testarudo que conozco, él no se dejara vencer.
—Gracias amiga—le contesto con una voz temblorosa—Mr. Big gracias por pagar toda la cuenta de Nick, le juro que nosotros—sin embargo la musaraña levanto la pata deteniéndola-.
—Ustedes no me deben nada mi niña, es más, siento que yo les falle por no haberlos cuidado como era debido.
Judy lo vio agradecida y ahora ya un poco más calmada noto que el diminuto mamífero lucia cansado, fatigado.
—Señor ¿se encuentra bien?
—No te preocupes por mí pequeña. Acabo de hacer una nueva adquisición y la negociación fue muy tardía, solo es eso.
El capo sabía que tarde o temprano debía decirles a sus ahijados que se hizo del control directo ahora del segundo hábitat más poblado de la ciudad, pero no era el tiempo aun, estaban preocupados por la salud del pequeño zorro rojo que vio desde que era un cachorro.
La puerta se abrió revelando a un tigre dorado con claras señales de agotamiento físico. Alzo la vista y vio a todos ahí y se permitió una pequeña sonrisa.
—Está fuera de peligro inmediato, la cirugía fue exitosa-.
Solo le bastaron esas palabras para que una coneja gris saliera disparada hacía él y abrazara tanto como pudiera la al gran felino.
—Gracias—le dijo con infinita gratitud-.
El enorme carnívoro solo sonrió un poco y le dio un par de palmadas en la cabeza.
—Hay unos papeles que debes firmar, afuera esta una enfermera con ellos.
La coneja lo soltó y salió cerrando la puerta.
—Wilde ¿estará bien enserio? —le pregunto Finnick desconfiado-.
—Su vida no está en peligro inmediato, pero tampoco está fuera del mismo, se quedara en terapia intensiva unos días, por lo que sus visitas serán restringidas solo a la señorita Hopps.
—Ella debe quedarse con él toda la noche y todo el tiempo que ella así lo desee—ordeno la vieja musaraña.
El tigre asintió—Solo la sacaremos en caso de un código azul, que esperemos que no pase. Estamos preparando también una habitación especial para ambos y que su estadía sea más cómoda.
La musaraña asintió y el tigre se fue. Judy regreso ya con mucha más calma que antes, ahora Mr. Big le dijo que debía irse y ofreció llevar a Sara a su hogar, cosa que la coneja Gris acepto y obligo a su hermana en aceptar, Finnick se retiró dejándole muy claro el mensaje de que cuidara muy bien a su camarada.
La coneja fue llevada a una habitación donde estaba su zorro, se le partió el corazón al ver a Nick entubado y lleno de agujas y cables, cerca de la cama había un sillón biplaza donde ella podría descansar y estar cerca de su amado. Se acercó al zorro, acaricio su rostro mientras las lágrimas salían de sus ojos, lo tomo de la pata con fuerza.
— ¿Porque lo hiciste? ¿Por qué? ¡Ambos podíamos haber recibido el disparo! ¿Por qué lo hiciste torpe zorro? ¿Por qué?
Empezó a llorar fuertemente mientras apoyaba su cabeza contra la cama…
En otra parte
—Doctor ¿Por qué no dejo al zorro en el área común de terapia intensiva?—Le cuestiono una enfermera-.
—Dejando de lado que Mr. Big pidió el mejor trato para ambos y pago por ello, la razón es que son pacientes especiales y se merecen un trato especial, gracias a ellos se detuvo este asunto del virus salvaje. Creo que un trato especial es lo menos que se merecían.
—Y ¿La liebre también?
—En efecto, además de que me pidieron tenerlo en un lugar aparte por su seguridad.
Skye estaba en el pasillo de la habitación de Jack con un café en las patas, otros dos colegas estaba en los extremos mientras ella estaba frente a la puerta, Jack salió de cirugía hace unas horas, la bala tuvo una salida casi limpia pero le dio en una arteria y paso demasiado cerca de su corazón, se mantiene sedado y en estado de coma artificial para que así su ritmo cardiaco sea menor y permitir una mejor sanación de su arteria, el tiro fallo por muy poco, solo una mínima diferencia y ella no podría estar cuidando de un Jack convaleciente, sino estaría recibiendo un informe forense. Por primera vez en mucho tiempo se vio cerca de perder a Jack de verdad. Ella no se movería de ahí solo para lo más indispensable, pero no dejara a Jack solo. Él ya la protegió mucho tiempo, es hora de que ella le regrese aunque sea un poco de todo lo que ya hizo por ella. Suspiro y dio un sorbo al café, al menos ya estaba mejor, el saber que Jack está dentro la calma lo suficiente para pensar mejor la situación y enfocarse en su prioridad, su pareja, su liebre, al fin comprende el gran instinto protector de los canidos. Y su verdadera naturaleza instintiva con la liebre, era su macho, suyo y de nadie más y estaría con él hasta el final de sus días.
Por desgracia, aun no terminaba…
