La alarma sonó y con ella dos quejidos claros demostrando su irritación, Nick gruño y apago la fuente del sonido, ambos estaban aún bajo las sabanas, sin siquiera querer salir. A pesar de que Nick tuviera cortinas gruesas en las ventanas que impedían el paso de la luz a una iluminación apenas suficiente para los ojos de Judy.

—Nick—Judy hablo apenas con una voz audible—Tenemos….

—No quiero—la interrumpió quejándose-.

Sin embargo pronto se escuchó el golpe y lo parecido aun aullido de dolor del vulpino.

— ¿Por qué? —se quejó lloroso el pobre vulpino-.

—Es tu culpa—dice molesta con voz amortiguada-.

—Pero—sin embargo otro golpe le hizo soltar un fuerte quejido—Esto es violencia domestica-.

Pero de inmediato se calló al notar bajo las sabanas una mirada ceñuda por lo que se obligó a ponerse un poco más serio

—Está bien, debí haber pensado mejor después del quinto vaso de alcohol de ambos—Admitió cansinamente— pero era una fiesta zanahorias y este es el precio a pagar. Vamos a darnos un baño y luego a hacernos cargo con un viejo remedio de la casa de Nick Wilde—le dijo con un tono juguetón en lo último-.

—Tengo un mal presentimiento con lo que dijiste al final—admitió mientras apoyaba su cabeza en el pecho del zorro-.

—Nos hará sentir mejor—le dijo mientras la abrazaba y suspiraba—Vamos pelusa-.

Con el tiempo ya estaban en su cocina, Judy estaba en la mesa dentro de esta apoyando su cabeza en ella, sus orejas estiradas en la misma completamente laxas y ojos cerrados, por eso no le gustaba beber tanto, Nick no estaba mejor que ella pero era mejor guardando las apariencias, pero el estado era notorio en ambos, su pelaje no estaba tan arreglado y pulcro como siempre. Para infierno de ambos estaba usando un extractor de jugo.

— ¿Seguro que ese jugo de tomate y apio ayudara?—pregunto la coneja dudosa y con algo de dolor por el ruido-.

—Esto será para quitarnos el mal sabor de boca y refrescarnos ya que le pondré hielos.

—Un momento…. ¿Entonces?

El vulpino suspiro un poco y le dijo algo incómodo—Te daré escoger ¿Bien? — fue al refrigerador una vez que termino con su bebida, saco dos frascos y se los puso frente a la coneja. Ambos frascos llamaron poderosamente la atención de Judy-.

— ¿Pepinillos y aceitunas? —Pregunto extrañada y vio a Nick— ¿El remedio es comerlos? —su duda era genuina-.

—Eh…No—Admitió con una gesto torcido—Beber la salmuera—admitió incomodo colocando dos vasos grandes-.

— ¡¿Estás loco?!

—No—Negó con calma—Créeme cuando te digo que este remedio es muy efectivo y nos podremos sentir mejor en un rato.

—Pero…—quiso objetar pero Nick la cortó-.

—Sé que será desagradable, por eso te doy a escoger, los dos beberemos el que elijas—le señalo-.

Judy vio preocupada ambos frascos, pero su resaca palpitándole en la cabeza la hizo ver a Nick y lo vio sufriendo lo mismo, por lo que volvió a ver los frascos y suspiro—pepinillos—soltó resignada-.

Nick asintió y procedió a guardar el frasco de aceitunas, después sirvió la salmuera en los vasos, le paso uno a su compañera y vio como ella lo tomaba con patas temblorosas, los dos se vieron y asintieron antes de beber de golpe el vaso lleno de cada uno, sus expresiones fueron similares, asco, desagrado y una pequeña señal de arcadas fueron lo inmediato como después un gran escalofrió que les erizo todo el pelaje del cuerpo.

—Guack ¿Cómo es posible que no vomitara con esto Nick? —le dijo bastante asqueada-.

—Es lo que tu cuerpo necesita pelusa, y ya estamos bastante deshidratados—comento aun sufriendo ese sabor—Bebe el jugo— le paso el helado vaso con liquido rojo-.

Tenía razón, eso le ayudo con el mal sabor de boca.

Después de beber ambos salieron con rumbo a la estación, claro llevando un enorme termo con más de ese jugo que el vulpino preparo. Llegaron puntuales como siempre y vieron que no eran los únicos que estaban tan mal parados y eso los hizo sentir mejor, por primera vez la sala estaba bastante callada, pronto el jefe Bogo entro y de inmediato noto el ambiente, la causa de este fue muy fácil de averiguar para él y de hecho la había previsto desde el día de ayer, fue a su atril y todos lo vieron expectantes por su misterioso mutismo, pero de inmediato los más veteranos recordaron algo que les llego como un rayo pero antes de que pudieran hacer o decir algo vieron la sádica sonrisa de Bogo y de pronto un sonoro silbido hizo que todos exclamaran un gemido de sufrimiento, se taparon sus orejas y cerraron los ojos con fuerza. Cuando volvieron a abrir los ojos vieron a Bogo con un silbato en el hocico y sonriendo sórdidamente, su expresión era una mueca divertida. Es ahí cuando los más veteranos recordaron los años de instructor de Bogo en la academia y sus castigos parecidos.

— ¿Estuvo buena la fiesta? —les dijo con burla y de inmediato dejo caer las carpetas con un ruido ridículamente fuerte— ¡Bien!

Pronto inicia la junta matutina más larga y ruidosa de la historia, y para quienes la tenían mal, realmente juraron en sus mentes no volver a beber tanto entresemana pues literalmente fue una tortura con un toque de ironía que Nick aun en medio de su sufrimiento tuvo que reconocer y alabar. Ya estando en la patrulla recorriendo las calles con su novia no lo pudo evitar mencionar.

—Hoy Búfalo mala cara se lució y vaya que gano mucho respeto-.

—Ni me lo digas—dijo ella con los recuerdos de las sensaciones aún muy presentes—realmente desee no haber ido hoy—Admitió muy a su pesar-.

—Creo que todo el precinto pensó lo mismo zanahorias-.

—Sí, eso me hizo sentir un poco mejor.

—También mi pequeño remedio—le recordó-.

Ella le dio la razón con una sonrisa, aunque lo pasaron mal al principio pronto mejoro mucho, Nick tuvo razón

— ¿Qué tal si más tarde vamos aún puesto de comida rápida y compramos nuestro desayuno? Unas alitas de pollo extra-picantes es lo que necesito para sentirme de maravilla. Y para ti unas croquetas de verduras con mucha salsa. ¿Me apoyas? —le dijo con una mueca zorruna-.

—Te apoyo—Accedió después de pensarlo unos seguros-.

Un par de horas después estaban en su hora de comida dentro de la patrulla, Nick abrió su contenedor y el dulce aroma del pollo lo hizo babear, Judy por su parte miraba con un brillo en sus ojos sus croquetas vegetarianas, pronto empezaron a comer compartiendo una soda extra-grande de toronja.

—Sabes adoro la comida de Mamá Hopps pero también extrañe esto—le decía mientras mordisqueaba un hueso-.

—No lo vayas a comer por accidente Nick— le dijo después de comer un bocado.

El zorro la miro de reojo y sonrió. La veía tan hermosa— ¿Quieres? — Le ofreció un ala-.

Judy miro la pieza de Pollo y de verdad sintió curiosidad, ambos ya habían compartido muchas comidas, pero Nick rara vez comía carne, investigaron un poco para saber si a Judy le podría hacer daño, y vieron que no podría pasar de un dolor estomacal si ingería directamente algún tipo de carne en gran cantidad, así una mordidita no hacía daño. Pronto Judy le dio un mordisco y empezó a degustar el sabor, no era la primera vez que comía pollo, pero eran las primeras alitas picantes que probaba y la verdad es que no sabían mal, le gustaba el picante y estas estaban muy bien, después ella le dio un bocado de sus croquetas y Nick canturreo con lo sabroso del sabor….

Así siguieron los días y los días se volvieron semanas.

Durante este tiempo estuvo pensándolo más y más…desde que todo el asunto acabo, desde que todo se hizo de dominio público una enorme presión social y con tal de salvar la cara del partido a nivel federal…tal vez no era una idea de borracho, si era sincero consigo mismo…Quería eso…pero… ¿Cómo? Esa era una buena pregunta….

Después de sopesarlo tomo una decisión. Y formo una plan…ojala pudiera hacerlo.

Para Judy la vida tomo de nuevo sentido y más aún, miraba el futuro con añoranza de nuevo, cada día despertaba abrazada de Nick, veía su mirada amorosa, estar con su amado zorro era la cúspide de su felicidad, Nick muy a su manera le daba un detalle especial en su día a día dándole un recuerdo único o una experiencia excepcional y claro que ella daba lo mejor de sí para hacer lo suyo, desde una noche de películas hasta aprender recetas nuevas de internet, claro para ella fue aprender más de los básico en la cocina, fue una suerte que Nick era un cocinero bastante experto sobretodo hablando en pastas, simplemente para la pareja fue ciertamente una etapa de adaptación, para establecerse como se debía y ver a futuro. Judy jamás ha sido más feliz hasta ahora.

Aunque ahora que Judy lo pensaba hubo una cosa que le saco cierta duda, una noche estaban en casa y Finnick entro de repente llevándose a Nick alegando sobre resolver una cosa, después Nick regreso como si nada y ella le pregunto ¿Qué fue lo que paso? Y este solo le dijo despreocupado que era un asuntillo exagerado. Judy vio en esa frase algo que no pudo interpretar de otra manera que no fuera la mirada de estafador de Nick, fue algo que duro segundos, casi nada y pudo decir que pudo ser su imaginación incluso, pero no lo fue, conoce a su zorro, pero solo fue esa vez, ese brillo y forma de mirar, solo fue esa vez y nunca volvió a verlo así, no fue a verlo Finnick de nuevo, no salía en una rutina sospechosa, no hubo ningún cambio, entonces ¿Por qué mostro esa mirada de nuevo aquella vez? Podría preguntarle si, pero no quería hacerlo tampoco, porque ni ella misma está segura de eso, tal vez solo pensaba de más las cosas, ese día pudo estar muy cansada o estresada, no quería verse a sí misma como una novia tan observadora ni toxica que cuidaba hasta las miradas que daba su novio, tal vez estaba aún en modo policía o eso se decía, después de todo solo fue esa vez, se decidió a ignorarlo y no pensar en ello de nuevo.

Paso más tiempo sin incidentes. Y lo más importante tuvieron su primer caso prioritario de nuevo, esto con el fin de ver y comprobar si su relación no estropeaba en nada su trabajo como pareja policiaca y de nuevo los dos demostraron que todos se equivocaban, jamás habían trabajado mejor que ahora, incluso mejor que antes si se podían permitir decirlo, más eficaces y rápidos, dándoles a ellos la oportunidad de trabajar juntos aun siendo pareja sentimental, claro está con las mismas condiciones impuestas por Bogo desde la primera vez, reiterándoles lo de nada inapropiado en el precinto.

La pareja iba esa mañana hacia su trabajo con un buen ánimo y de hecho con un muy buen margen de tiempo de sobra, ante esto Nick le dijo que si no quería unos panecillos especiales para tomar con su café, y aunque Judy trato de decir que no era necesario el vulpino termino persuadiéndola para que aceptara y más aún se adelantara ella al precinto para que tuviera listos los cafés, Judy acepto sin más remedio diciéndole que no se le ocurriera llegar tarde en un tono casi amenazante, el vulpino acepto con una sonrisa y le guiño el ojo antes de separar sus caminos, pronto Nick se vio siguiendo desde la sombras a Judy, hasta que llegaron al precinto juntos sin que la coneja lo notara, en cuanto ella entro el zorro se escabullo por la pare de atrás del edificio y oculta entre unos arbustos estaba una bolsa de papel, pronto Nick la tomo y verifico su contenido pero pronto una sombra tras él lo hizo girarse y casi dio un grito si no se hubiera tapado la boca con su pata.

—Wilde—era el mismísimo Bogo y lo veía con una mirada dura-.

—J-J-Jefe ¿Qué está haciendo aquí? —trato de preguntar casualmente pero sus nervios eran tan obvios que Bogo de inmediato avanzo hacia él….

Ya todos estaban en la sala de juntas y casi era hora de la entrada de Bogo, Judy estaba ansiosa, le dijo a Nick. No te tardes y ya lo había hecho, mandaba mensajes y no respondía, llamaba y nada, estaba empezando a preocuparse enserio hasta que la puerta se abrió con una fuerza desproporcionada y un jefe Bogo con una cara bastante molesta entro provocando un mutismo absoluto en la sala y cierto temor general ¿Qué paso que lo pusiera así tan temprano? Era lo que casi todos pensaban.

— ¿Qué estas esperando entra de una vez? —Espeto molesto mientras se dirigía a su atril y dejaba un montón de hojas-.

Ante la sorpresa de todos entro un individuo que rápidamente reconocieron, sobretodo Judy ¡Era Nick! El zorro entro con las orejas gachas y una expresión de terrible pena y vergüenza que a todos impresiono.

—Anda habla—le ordeno Bogo mientras lo veía con el ceño fruncido-.

—Lo lamento, lo lamento con todos ustedes—dijo con la mirada gacha—Lo lamento Judy-.

Ante eso Judy se quedó completamente sorprendida ¡¿Qué diablos estaba pasando?!

—Es mejor que no hables Hopps deja que confiese—le ordeno el búfalo cuando la vio con intenciones de hablar—Hazlo Wilde-.

—Planee un robo—soltó sin más y con remordimiento-.

Todos quedaron sorprendidos y lo vieron con los ojos reabiertos, sus mandíbulas cayeron…pero la más afectada era Judy sintió como algo se agrietaba en su interior, no espero más y se bajó de un salto de su silla, corrió rápido hacia Nick, pero no espero que Bogo la detuviera, este negó con la cabeza y vio a Nick.

—Es algo invaluable, único y…yo…Yo soy un zorro—pronuncio sin más viendo la cara de la coneja—No pude resistirlo…

— ¡NO! ¡Es una mentira! ¡Nick es incapaz de robar algo! ¡¿Cómo pudiste echarte la culpa de eso Nick?! —le grito alterada Judy— ¡¿Por qué?!

—Por qué soy un maldito egoísta que no puede resistirse—siguió insistiendo en el robo-.

Ante esa respuesta Judy quiso lanzarse sobre él, pero de nuevo Bogo la sujeto.

—Si quieres saberlo lo que quiso robar está en esas hojas—le señalo el atril-.

Judy de inmediato fue al atril para ver las hojas, de un salto tomo todas mientras les daba la espalda a todos. Vio las hojas y se dio cuenta que era su expediente y sus fotos ¿Qué demonios? Pronto todos jadearon y ella por instinto volteo a ver a Bogo y por ende a Nick…

Todo su mundo se paralizo

Nick estaba apoyado en una rodilla mientras mostraba una cajita de terciopelo negra.

—Te quise robar a ti Zanahorias. La hembra que amo—le sonrió— ¿Quieres casarte conmigo? —Abrió la caja revelando un anillo dorado, con un diamante-.

Pronto la expresión de Judy se convirtió en una sonrisa temblorosa mientras soltaba las hojas y las dejaba caer para llevarse las patas al rostro mientras lágrimas de alegría salían de sus ojos.

Todos vieron como la coneja grita extasiada y se lanzaba al zorro con todas sus fuerzas tacleándolo en el acto.

— ¡SI! ¡SI, SI, SI, SI! —gritaba llena de dicha-.