CAPÍTULO III: EL LAGO

Llevaba más de quince horas caminando dentro del bosque...La bruma que lo cubría era demasiado espesa e imposibilitaba la visión dentro de el. Usar el Sharingan lo agotaría demasiado y lo necesitaba para explorar el lago.

Paró un segundo para rebuscar algo en la bolsa que guardaba bajo su poncho. De ella sacó un viejo pergamino que extendió por el suelo para luego pisarlo e inyectar en el un poco de su chakra. Al instante un ave surgió de el.

–Kagemaru...- Acarició el cuello emplumado del animal, hacía años que no lo invocaba ysiempre había sido una mascota dócil y servicial, le debía mucho.

Con cuidado se montó en su lomo y le dio una serie de órdenes. El animal tomó vuelo dirigido por Sasuke hasta llegar a una cascada. Sasuke bajó y entonces notó que Kagemaru estaba inquieto, algo en el lugar lo perturbaba.

–Tenemos que bajar la cascada para llegar al lago, Kagemaru.- Explicó fríamente, Kagemaru retrocedió.- Es una orden.

–¡Rough!- El animal rugió asustado y desapareció en un puf.

–Será cobarde...-Gruñó el portador del Sharingan.

De un salto bajó la cascada y se colocó delante de la mínima presencia de chakra que percibía. Sus piel se erizó al instante y contuvo un jadeo. Miró a todos los lados sintiéndose extraño, su respiración se agitó al contemplar su reflejo en el lago...

Era ella...

Sus ojos verdes se difuminaban junto con su silueta en el agua, abrazaba los hombros de Sasuke con cariño, lo miraba con ternura. Una sábana blanca cubría su cuerpo. El chico la recorrió con la mirada hasta llegar a sus pies...En los cuales reposaba una cadena rota.

–Sakura...- Alzó una de sus manos para tocar su rostro, pero la atravesó.- Vuelve...- Ella curvó su rostro y le miró tristemente, susurró algo que jamás llegó a ser oído por el joven y empezó a cubrirse de luz hasta desaparecer lentamente.- ¡Espera...!- Su alma explotó dejando estelas brillantes que solo reflejaba el lago...Luego fueron apagándose hasta dejar a Sasuke de nuevo en penumbras.

El portador del Sharingan quedó en silencio por varios minutos, mirando su cansado rostro en el río, rememorando los momentos anteriores...Ella se veía bien,sus mejillas estaban sonrojadas, parecía estar viva, pero... Ella ya no estaba aquí.

Sakura está muerta, Sasuke...

Y entonces lo comprendió,ella jamás volvería, la había perdido para siempre y ni siquiera se encontraría con ella en el más allá...Él no era bueno. Su grito ensordecer resonó por todo el bosque asustando incluso a las bestias más feroces.

Kenta Senju...

Ese nombre resonó en su cabeza, ese viejo sería su última solución, si él no la traía de nuevo a la vida nada lo haría. Su mirada se volvió decidida, lo encontraría y la traería a la vida a costa de lo que sea...Ella sería de él para siempre.

Se levantó y emprendió su camino hacia las montañas. Nunca deseó nada en su vida, nunca oró,pero por un momento se permitió ser débil, deseó que ella volviera a la vida para él...Deseó tenerla a su lado para siempre...Deseó una vida con ella.

Sasuke Uchiha se estaba convirtiendo en una molestia...

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Cerca de las nubes, sentado en el suelo de madera vieja y roída y en posición de meditación, se encontraba un apuesto joven con los ojos cerrados. De repente,rompió su concentración y sonrió de lado.

–Se acerca...- Se incorporó mirando a través de la ventana como al final del camino venía con paso decidido un hombre.- La profecía se cumplirá, mi amada Tsunade...