CAPÍTULO VII: ¿ESTE ES EL FINAL?

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La situación era realmente alarmante, Kenta Senju, el monje que había traído a la vida a Sakura era el mismo monje que buscaba Kanna con tanta devoción. Sasuke no pudo ocultar ese hecho al don de Kanna, ella enseguida su polo que ocultaba el Uchiha y no pudo evitar entrar en shock.

–Kenta...Él es como yo...Está vivo...- Susurró para si misma.

Sasuke observó su reacción en silencio, si hacía falta le robaría el elixir, él quería a Sakura devuelta para siempre y aunque fuese cruel no le importaban los medios para regresarla. Sería capaz de acabar con la vida de Kanna si el asunto lo requiriese.

La manos de Kanna temblaban mientras arrugaba la tela de su falda entre sus puños...Tenía la mirada ida y nublada por las lágrimas de felicidad hasta que por fin conectó su mirada con la del portador del Sharingan. En un suspiro dijo:

–Llévame con él y el antídoto es tuyo...Si el está vivo es porque ya tomó el elixir y no nos hace falta...Será tuyo en cuanto vea a Kenta.

El Uchiha sin otra opción aceptó...Era la única forma pacífica que tenía de conseguir el antídoto y quisiera o no...Sentía lástima por la muchacha. Él no imaginaba lo que sería aguantar tantos siglos solo y con la esperanza de encontrar algún día a Sakura...La desgracia podría con él y se hundiría en la miseria.

–Acepto.

Y juntos emprendieron el camino de regresa con un solo pensamiento en mente:

Ya queda menos para vernos, Sakura/Kenta

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Sakura

No entiendo este sentimiento en mi interior, es como si mi cuerpo quisiera acercarse al Uchiha, pero mi mente a la vez se alejara. Él me quiso comprar con palabras bonitas...¡Él me mató! No directamente, pero sus acciones animaron mi muerte lenta y dolorosa.

Y por si fuera poco ahora me trae a la vida en un cuerpo frío y tétrico y me deja sola con el monje que no me deja salir. Sasuke pagará por sus pecados y vendrá conmigo al infierno...Lugar del que nunca debí salir.

Solo lamento tener sentimientos encontrados en mi interior, no debería dudar de mi odio hacia él. Hay algo superior que me impide odiarlo, algo que no recuerdo pero siento que será mi fin...Ahora solo me queda esperar a que vuelva con el fracaso para poder regresar al mundo de los muertos.

Ya queda menos para mi venganza, Sasuke.

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Kenta

Observé a Sakura mirar el interior del estanque en silencio y luego miré al cielo...¿Qué hará ella ahora? ¿Estará viva en algún lugar del mundo o seguirá muerta? Las nubes no me darán respuesta, lo sé...Ya lo he intentado muchas veces en vano.

Cientos de intentos después de contactar con su alma me rendí...En el fondo quiero pensar que ella está viva, pero también es posible que un monstruo de almas recogiera la suya para alimentar a otro cuerpo de almas como el de Sakura...

Kanna...Si tan solo me hubiera casado contigo cuando debía ahora estaríamos juntos en elparaíso para siempre...Hubiéramos visto a nuestros hijos crecer y hacer sus vidas mientras nosotros envejecíamos poco a poco...Eso hubiera querido, Kanna, una vida a tu lado.

Pero ahora no me queda nada y mi corazón se siente vacío...Mi alma es antigua al igual que la tuya en alguna parte de este mundo. Estamos destinados a estar juntos alguna vez, lo sé...Y solo me queda esperar para ello.

Ya queda menos para encontrarte, Kanna.

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Sasuke

Ya podía ver las escaleras que daban al templo. Kanna permanecía en silencio a mi lado mirando con ansiedad las escaleras y aumentando su paso. Ella está a escalones de una vida eterna junto a Kenta, al igual que yo con Sakura.

Podré vivir con ella eternamente y ver crecer a la nueva generación de Uchihas. La verdadera Sakura volverá en cuanto pruebe el elixir y dejará de comportarse como si me odiara. No puedo esperar a saber lo que pasará...Necesito llegar ya al mañana junto a ella...Necesito poder descansar un poco a su lado...Necesito una familia.

Ya queda menos para nuestro futuro, Sakura...

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Kanna

Contemplé las escaleras con entusiasmo..Ellas me separaban del amor de mi vida. A medida que subía escalones mi corazón muerto bombeaba más fuerte y rá me estaban haciendo eternas, pero valía la pena después de todo el tiempo que esperé para encontrarlo.

Faltaban cinco escalones más para verlo...Cinco escalones me separaban de él y hasta hace unas horas pensaba que de él me separaba un mundo, un estado, la muerte. Sasuke se veía igual de ansioso que yo, sé lo que se siente al ver a quien amamos y ese muchacho sentía por la chica lo mismo que yo con Kenta.

Llegué al final y lo vi parado en frente del templo mirando al cielo. En cuanto detectó movimiento en mi dirección agachó la cabeza hasta mirar a mi posición. Quedó sorprendido y estático en el sitio.

Por fin te encontré, Kenta...

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El reencuentro fue increíble, ambos corrieron a abrazarse y se fundieron en un tierno beso. Hablaron todo lo que no pudieron hacerlo antes y se declararon todas las palabras de amor existentes. Sasuke permanecía a un lado contemplando a la pareja cuando apareció Sakura a un lado del templo y miró a Sasuke.

Ambos aguantaban la mirada y se acercaron poco a poco a la pareja. En cuanto los arrumacos terminaron, Kanna explicó todo lo sucedido y le mostró a Sasuke el elixir de la vida...Él la miró y asintió mientras lo tomaba.

–A nosotros ya no nos hará falta...Debéis de tomar la mitas cada uno y vuestras almas se vincularan para toda la eternidad...-Dicho esto volvió a mirar a Kenta con amor.- Suerte con vuestra vida...

–Te estaré eternamente agradecido, Uchiha.- Sasuke asintió en respuesta.

Mientras la pareja se marchaba al interior del templo, Sasuke se acercó a Sakura, la cual lo miraba en silencio. Ella se negaba a tomarlo y retrocedió un par de pasos antes de que el la atrapara y vertiera en su boca el elixir mediante un beso.

–¿¡Qué has hecho!? ¡Yo no quiero...!- Tanto su cuerpo como el de Sasuke comenzaron a brillar hasta que una luz cegadora envolvió el lugar. Cuando esta se fue reposaba el cuerpo sin vida de Sasuke en el lugar y un conjunto de barros y huesos a su lado.

Un dije brillaba en la mano de Sasuke...

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En otro lugar y en otro tiempo había una pareja que observaba a un par de jóvenes por una ventana. El lugar estaba plagado de edificios y cosas tecnológicas de la época. Eran cosas que ellos aún no comprendían del todo bien.

–Hemos tenido tantos hijos, Sasuke...Y seguimos viniendo a ver a nuestros tataratataranietos...Es algo cómico, ¿no crees?

–Somos eternos, Sakura...-Dijo el Uchiha acariciando el vientre abultado de su esposa.- Nuestro tiempo es indefinido y tenemos que hacer algo para entretenernos.- Dijo burlón.

–¡Pervertido! Este si que es el último, ahora existen medios para no tener más niños, me niego a tener más.- Cruzó sus brazos.- ¡Mira, se parece a mi pequeña Sarada! - Sin querer se escapó una lágrima de su ojo.- La echo tanto de menos...- Sasuke la abrazó.

–Este es uno de los dilemas al que nos enfrentamos, Sakura. Nuestros hijos y amigos mueren y dejan a sus descendientes y así será por siempre, hasta que este mundo se extinga con nosotros.- Observó la escena familiar ante sus ojos, su tataratara...nieto y una de las tataratatar...nietas de Naruto habían tenido una hija que se parecía mucho al primer bebé que tuvo con Sakura, Sarada.

–Aún recuerdo nuestra vida como ninjas, el mundo ha cambiado, Sasuke...Nos tuvimos que alejar tan pronto de nuestros hijos para que no sospecharan al ver que no envejecíamos... Y tendremos que hacer lo mismo con este bebé.- Acarició su barriga.- Por eso ya no quiero tener que pasar por esto más...Viajemos y conozcamos el mundo una vez que él sea mayor...

–Eso haremos, Sakura...- Y ambos comenzaron a alejarse de la estampa familiar que contemplaban.

–¿Qué crees que fue de Kenta y Kanna?

–Hace poco que me escribió Kenta desde Hawai...Dicen que es un lugar muy bonito.- Paró un momento el Uchiha para pensar.- Deberíamos ir algún día.

–Sí...Después de todo este no es el final.- Agarró la mano de su esposo y la apretó con fuerza.- Caminemos hacia el mañana juntos, Sasuke.

–Sí.

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–¿Pasa algo querido?-Dijo una mujer que cargaba una niña recién nacida en brazos.- ¿Has visto a alguien por la ventana?

–No, no es nada...-Dijo desconfiado mientras corría las cortinas y se giraba para ver a su rubia esposa.- Creí ver a alguien que se parecía a mi con una mujer a su lado.

–Seguro que no es nada.

–Sí...Seguro.- Murmuró mirando en dirección a un cajón que escondía una fotografía antigua en su interior de dos personas junto a muchos niños mirando felices al que hacía la foto. Una mujer de pelo rosa y un hombre de pelo negro...Sus tataratatara...abuelos.

FIN