Disclaimer: Los personajes, los universos y lo que reconozcáis les pertenece a Cassandra Clare y a JK Rowling.
La historia es mía pero no obtengo beneficios lucrativos al escribir.
Capítulo 18.
El viaje en tren estaba siendo divertido. Jugaron a Snap explosivo, comieron dulces del carrito, Sirius le había dicho que comprar los dulces y compartirlos era una experiencia que se debía vivir, y vieron muchas vacas y ovejas mientras el tren pasaba por campos y más campos. Se podían ver también montañas a lo lejos pero cuatro niños de once años solo podían ver el paisaje durante un tiempo antes de aburrirse y desesperarse por llegar. El viaje duraba unas nueve horas y si estabas acostumbrado a los transportes rápidos como Harry, era tedioso y exasperante.
Así que como se habían cansado de quedarse sin cejas o pestañas en el caso de Seamus, el joven Potter les habló de su familia. Podía hablarles de los Cazadores de sombras, demonios y subterráneos. Ser mago era un secreto en sí mismo así que era de sentido común guardar otro tipo de información para sí.
Además gracias a gente entrometida muchos ya sabían parte de la vida de Harry. Los magos necesitaban más entretenimiento en sus vidas. Pensaba.
-¿Y cómo es un brujo? O sea, a diferencia de un mago, quiero decir. -Dean preguntó. Era nuevo en todo el tema mágico y se sentía perdido. Había leído un poco, pero era como un extranjero que iba a vivir a otro país. Distintas tradiciones, diferente cultura...
-Los magos son impresionantes pero un brujo puede hacer muchas cosas. Ellos no están limitados por las cinco leyes de Gamp.
-¿Las leyes d qué?
-Son cinco leyes que limitan la magia, por así decir. Por ejemplo: Es imposible hacer aparecer comida de la nada. Un brujo puede convocarla de donde quiera. Teóricamente un mago puede, pero la magia de un mago tiene menor alcance. Todo esto me lo explicó mi padre. En realidad no me gusta mucho sentarme a estudiar. Hay que hacerlo, pero soy una persona inquieta.
-Me gustan las plantas. -Neville dijo entonces. -Estudiarlas, saber para qué sirven, cómo cuidarlas...
-eso es muy útil. Mamá dice que muchas plantas son medicinales, otras venenosas... Y en pociones se usan. Seguro que te irá bien. Y en herbología. -Seamus le sonrió.
Y así hablaron todos.
Dean les contó sobre su deporte favorito cuando Seamus y Harry le hablaron de quidditch y también sobre su interés en dibujar.
Les miró cauteloso después de eso, pues muchos niños en la escuela se habían reído de él por eso, pero sus compañeros de viaje le sonrieron como si eso fuera perfectamente normal y tal vez así fuera.
Hablaron de sus familias también aunque no duró mucho esa conversación porque los dejaban atrás y era aún muy reciente y ninguno quería llorar porque echaban de menos a los suyos.
-¿Sabéis qué es eso de la clasificación? -Dean se interesó.
-Sé que hay cuatro casas y que tienen que clasificarnos en una. Pero ni idea de cómo lo hacen. -Neville intervino.
Seamus y Harry negaron con la cabeza porque tampoco lo sabían.
-Mi padrino dice que es tradición que lo averigüemos cuando vaya a ocurrir.
-Mamá dice lo mismo.
Llegaron a la estación y tenían hambre y sueño. La emoción había hecho a muchos, sobre todo de primer año despertarse muy temprano o no dormir en absoluto y se notaba. Estaban ansiosos por esta nueva aventura en sus vidas pero llevaban horas despiertos y seguían siendo niños.
Un hombre gigantesco los llamó y se acomodaron cerca y poco a poco, tratando de no empujarse, pues ninguno quería acabar en el agua, subieron a los botes que Hagrid, así decía su padrino que se llamaba el gran hombre, les había señalado.
-Mi tío y padrino me han hablado de él. Dicen que es agradable y gentil con cualquier criatura mágica o animal no mágico y que cuanto más peligroso, más adorable e inofensivo cree que es.
Neville palideció al igual que Dean.
-¿Criaturas peligrosas? ¿Como tigres, lobos y osos?
-Más bien hipogrifos, dragones, acromántulas... Aunque no se pueden tener dragones. Es ilegal. Y si las imágenes de las acromántulas son realistas, espero nunca jamás encontrarme una. -Harry se estremeció.
-Con cuidado, niños. El suelo puede ser resbaladizo. -Subieron por las rocas hasta el castillo y las vistas les mantuvieron en el sitio durante unos instantes.
Hagrid se lo permitió. La primera vez que veías el castillo era especial y merecían disfrutarla.
-Es hermoso. He venido de visita antes, pero no es lo mismo verlo cuando acompañas a tu padre que cuando vas a estudiar aquí y estás por tu cuenta. -Un joven pelirrojo comentó.
Neville gritó cuando su sapo decidió que quería explorar por su cuenta pero el pelirrojo lo atrapó... Con su cara.
-Trevor tiene algo por las caras humanas. Es al segundo que se le lanza. -Harry bromeó.
-L lo siento mucho. -Longbottom se sentía mortificado. ¿Por qué su sapo no podía quedarse quieto y ser curioso más tarde?
-Está bien. No ha sido una experiencia que quiera repetir, pero no pasa nada.
Cuando Neville recuperó a su sapo, Hagrid los instó a avanzar y por fin, entraron al castillo.
-Por Merlín, es enorme.
-Es magnífico.
-Espectacular.
-Cabe mi casa dos veces aquí.
-Casi temo tocar algo. Es como esos lugares turísticos antiguos que visitas en los que no se debe tocar nada.
Los niños comentaban mientras eran conducidos ahora por una severa profesora a una pequeña sala adjunta al comedor.
La mujer les explicó las normas principales, las diferentes casas y les ordenó adecentarse antes de que volviera a por ellos.
-No sé cómo nos clasificarán. En Hogwarts, una historia no venía. -Una niña de pelo castaño tupido dijo. Parecía ofendida por ello.
-Mis hermanos dicen que hay que enfrentarse a un trol... Pero siempre están bromeando, así que... Espero de todos modos que sea una broma esta vez.
-No creo que se trate de un trol. Si así fuera, mi padre Alec no me habría dejado venir. -Harry trató de tranquilizar al chico pelirrojo con pecas.
-¿Y tú, Dustin? ¿Sabes cómo será? Tu padre es profesor aquí, ¿no? -Un joven de cabello rubio y ojos grises inquirió.
-No me lo ha dicho. -El pelirrojo de ojos verdes frunció el ceño. -Responde todas mis preguntas, pero no esa.
-Pequeños novatos. ¡Hola! -Varias figuras plateadas flotantes salieron de las paredes provocando gritos de la mayoría de las personas.
-¿Fantasmas? ¡Por qué tienen gente muerta aquí? -Seamus chilló. -Sin ofender. -Añadió un momento después cuando el shock se le pasó un poco.
El fantasma que les había saludado y que se presentó como el Fraile gordo le sonrió y trató de palmearle el brazo.
-¡frío! -Se estremeció.
Cuando el fantasma le iba a responder, la profesora McGonagall entró a la sala y les hizo formar una fila para seguirla y Finnigan se quedó sin saber la respuesta.
Al entrar al gran comedor vieron cuatro mesas llenas de estudiantes y tras cada mesa una bandera de colores diferentes con un escudo cada una.
Una quinta mesa estaba sobre una tarima pero en ella no había estudiantes, si no profesores. Tras ellos se alzaba un gran tapiz con el escudo de la escuela.
Delante de la mesa de los maestros había un taburete de tres patas y sobre él un sombrero raído y viejo.
-¿Hay que ponerse eso? -Dean susurró. -Espero que no tenga piojos.
Seamus y Harry se rieron a su lado.
No miraron al techo hasta que una joven habló sobre hechizos en él. Quedaron encantados con lo que mostraba. Era el cielo exterior.
Después miraron al sombrero mohoso de nuevo porque ¡estaba cantando!
Para los que nunca habían visto magia era impresionante y también para algunos que habían convivido con ella toda su vida.
-Ahora os llamaré. Cuando lo haga, os sentaréis en el taburete y os pondréis el sombrero. -McGonagall informó.
-Al menos no es un trol. No sabría qué hacer contra uno.
-Le lanzaríamos a él como cebo. Tiene más carne que los demás y el trol se distraería mientras corremos.
Muchos le dirigieron miradas odiosas al rubio de ojos grises y otros le rieron el comentario.
-Tal vez mejor te tiramos a ti. -Harry gruñó. -Con todo ese gel que llevas en el cabello seguro que el trol se envenena por tanto producto químico.
-No sabes con qui... -No supieron qué diría el rubio porque la profesora comenzó a llamar estudiantes.
Las dos primeras chicas fueron a Hufflepuff. Después un chico a Ravenclaw, una joven a Gryffindor, otra muchacha a Ravenclaw y después otra a Slytherin.
Cada mesa aplaudía a su nuevo miembro que era recibido con alegría. A veces el sombrero no tocaba la cabeza de la persona y otras veces, como cuando fue el turno de Seamus, el sombrero tardó casi un minuto completo.
Harry suponía que no todos eran tan fáciles de clasificar. ¿Habría habido alguien imposible alguna vez? Esperaba que a él no le pasara eso. No quería que le dijeran que no era apto. Sería bochornoso. Podría volver a casa con su familia, pero también quería aprender magia en el castillo.
Seamus fue a Gryffindor, Neville también, casi se llevó el sombrero, el chico rubio desagradable fue a Slytherin, el sombrero ni se lo pensó, ¿pensaría el sombrero? y después de algunos nombres más, fue su turno.
La gente se inclinó o se estiró para verlo mejor. Susurraban y Harry se sintió muy cohibido. Trató de sonreír y parecer confiado como su tío Jace, pero se sintió raro. Tal vez parecía estreñido o algo así. Menos mal que ahora el sombrero le tapaba casi toda la cara.
¿Se autolimpiaría el sombrero? Había cabezas sucias en el mundo. Aunque con todo el gel del cabello del rubio seguro que los posibles bichos habrían muerto. No quería pensar en esas cosas desagradables, pero había llamado gordo a Neville y quería lanzarlo a un supuesto trol.
-Puedo oírte, joven Potter.
-Oh, rayos.- Harry pensó. Había sido culpa de Dean, que le había hecho pensar en piojos antes.
Debatió con el sombrero. No quería ir a Slytherin. No todos eran malos, estaba seguro, pero a su padrino le daría un ataque y además el asesino de su padre gestante y su madrina había ido a esa casa. Así que no. Prefería Gryffindor, que al menos toleraban a los nacidos muggles.
Los gryffindors se volvieron locos cuando el sombrero gritó su casa y dos pelirrojos gemelos gritaban que tenían a Potter.
Se parecían al pelirrojo con pecas. ¿Serían los hermanos que le dijeron sobre el trol?
Otro chico por el que la gente se interesó fue Dustin Snape. Era el pelirrojo de ojos verdes que al igual que Harry había atrapado a Trevor con su cara.
Todos lo miraban y susurraban también. Todos excepto los primeros años que no parecían tener ni idea de qué estaba pasando.
-Es hijo del profesor de pociones. Al hombre no le gusta nadie, en especial siente desprecio por Gryffindor. -Un chico de rastas susurró.
Dustin estaba muy nervioso. Había pasado toda su vida en Gran Bretaña y Dinamarca y le gustaba. Su padre trabajaba pero él no había estado solo. Además todas las noches su padre volvía a casa y los fines de semana eran para ellos.
Su padre no era un hombre alegre ni despreocupado, pero lo quería y jamás le había dicho una mala palabra. Era estricto pero justo y habían hecho muchas cosas juntos.
Los demás alumnos podían decir lo que quisieran pero él sabía cómo era su padre en realidad.
El sombrero no le dio tiempo a discutir y en cierto modo lo prefería. No quería pensar en Gryffindor o Slytherin como si fuera una balanza y su padre había dicho que aunque los gryffindors eran casi todos cabezas huecas, sería feliz por él si acababa allí. Pues su madre había sido gryffindor y en opinión de Severus Snape, la mejor persona que había conocido.
Y cuando el sombrero gritó Gryffindor y su padre le dedicó un asentimiento, sus nervios se disiparon y se sentó con sus compañeros de casa.
Algunos lo miraban con recelo, pero la mayoría le había aplaudido y sonreído como al resto.
Hubo dos personas antes de que llamaran a Dean, y Harry se alegró cuando también fue a Gryffindor. Todos sus compañeros de viaje serían sus compañeros de cuarto durante siete años.
Sirius y Remus decían que sus compañeros de habitación serían como su segunda familia.
Esperaba que fuera cierto. Si no, los siguientes meses y años serían horribles.
-Hola y bienvenidos estudiantes a otro año más. Y bienvenidos también a los nuevos, por supuesto. Antes de cenar me gustaría decir unas palabras. Garrapata, rueda, pala, duende. -Tras eso, las mesas se llenaron de comida dejando a muchos de los primeros años asombrados y mirando al director de larga barba blanca que se sentaba en un trono dorado con fijeza.
-¿Está algo loco, no? -Seamus preguntó.
-Puede que esté loco, un chico mayor que se había presentado como Percy Weasley, el prefecto comentó. -Pero es un genio.
Todos se sirvieron la comida que preferían y comieron con gusto. Estaban hambrientos y las cosas sabían a cielo.
Harry pasó la vista por la mesa de profesores. Eran muy diferentes y la túnica de estrellas doradas y lunas azules no era la única excentricidad allí. Un profesor llevaba un turbante púrpura. Harry se preguntó si acaso era algo cultural.
Cruzó su mirada con un hombre vestido de negro. Tenía el cabello oscuro, ojos también oscuros y una nariz algo más larga de lo normal. Cuando ambas miradas se encontraron, el joven sintió un poco de malestar. Sirius y Remus le habían hablado de él cuando contaban sus historias. En las fotos era más joven y delgado, con ropa que le quedaba mal, pero sin duda era la misma persona. Alguien a quien su padre y padrino habían intimidado. Eso le hizo sentir mal por dentro.
-Ese a quien miras tanto es el profesor Snape. -Uno de los gemelos pelirrojos le dijo. Es... estricto. -Miró a Dustin Snape que estaba en su escuchando también y guardó silencio. A ningún niño le gustaba que hablaran mal de sus padres.
Después de eso el tema pasó a las familias.
A Harry no le gustó nada la historia de Neville. ¿Y qué si no hubiera tenido magia? Su hermano Rafe no lo hacía y tampoco su padre Alec. Eso no era importante. No sabía si los magos le gustaban tanto si eran tan prejuiciosos como los cazadores de sombras que se habían quedado en Idris.
-Mi familia es muy diferente. No nos importa que algunos tengan magia y otros no. Es una tontería rechazar a alguien por eso.
Después de eso, el moreno de ojos verdes escuchó porque era educado y se trataba de sus nuevos amigos, pero se sentía irritado por la sociedad mágica. Sabía los problemas que quienes no eran tolerantes podían causar.
-Estoy feliz por tu madre, Seamus. -Tu padre no la rechazó. Pero hay gente que no se lo habría tomado tan bien si le ocultaran algo tan grande. -Dustin pensó en sus abuelos paternos y en las historias tristes que su padre le había contado. A veces se alegraba de que Tobias estuviera muerto y luego, cuando se sentía mal por pensar así, se acordaba de lo horrible persona que había sido con su padre y su abuela que también había muerto y se le pasaba el malestar.
Cuando la cena terminó y la mesa quedó vacía, el director Dumbledore dio esta vez los anuncios serios. Productos que estaban prohibidos, no hacer magia en los pasillos, no ir al bosque prohibido, Harry no lo haría, muchas gracias, y evitar el tercer piso porque podías morir... A papá Alec le iba a dar un ataque si se enteraba. Era muy protector.
-¿Es una broma? -Dean preguntó.
-No lo creo. Aunque no entiendo por qué no nos han informado a los prefectos. -Percy parecía más indignado por eso que por el hecho de que hubiera un peligro mortal en el pasillo del tercer piso.
Había gente loca en el mundo. -Harry pensó.-
Tras cantar la extraña canción de la escuela, fueron a sus dormitorios. A los de primer año se les hizo un trayecto eterno. Demasiadas vueltas, demasiados tapices, demasiadas escaleras. Querían dormir.
Harry pensó en escribir a casa, pero estaba muy cansado. Eso sí. Le iba a decir a su padrino que lo habían enviado a Slytherin y dejaría que la broma durara unos días. Pero lo haría por la mañana. Necesitaba dormir.
