Capítulo 12: Volpina

Marinette decidió ir con el terapéutico a petición de Tikki para mostrarle el libro que había recuperado del bote de la basura en el que había sido desechado por Lila. Ella había decidido hacerlo porque vio entre sus páginas varias imágenes héroes y sus respectivos miraculous pero hubo dos que le llamaron la atención; la de la heroína de creación y la del héroe de la destrucción.

Mientras caminaba por las calles de París de la mejor manera posible, tratando de no parecer sospechosa por llevar un paquete envuelto en sus manos... no fuera ser que la confundieran con una terrorista, cosa que casi no sucede (claro que sí campeón), Dejando eso de lado ella llegó al consultorio del terapéutico que le había ayudado a curar a Tikki y tocó la puerta con algo de nerviosismo.

En lo que abrían la puerta, la chica peli azul escuchó como dos hombres, uno de los cuales era el terapéutico, y una mujer hablaban sobre algo de manera apasionada hasta que uno de ellos se detuvo y se ofreció a abrir la puerta.

Tras oír los pasos de unas botas finalmente se abrió la puerta dejando ver a un hombre algo alto y de cabellera color negra con algunas canas plateadas que se asomaban por ahí; la cual estaba recortada pero no era lo suficientemente corta para que se viera mal. El hombre estaba vestido con un elegante uniforme militar color negro con detalles referentes a su rango además tenía colgadas varia medallas sobre su pecho precisamente al lado izquierdo justo sobre su corazón y también vio una pistolera de cuero color negro en la que estaba una pistola Mauser C96.

El militar la observaba con curiosidad y notó que ella no era ninguna amenaza, así que se dispuso a preguntarle que se le ofrecía en un francés impecable. Por su parte la muchacha estaba algo shockeada por la presencia de un militar que al parecer de un grado muy alto por el número de galardones que poseía. Al ver que ella no respondía el militar esperó pacientemente a que se le pasara la impresión de verlo.

—Venía a ver al señor que vive aquí —le informó la chica algo intimidada por la presencia del militar, el cual asintió y se volvió a introducir en el consultorio para informarle al terapéutico.

Unos instantes después el militar volvió acompañado del mismo señor que había ayudado a su pequeña amiga hace varios días atrás.

El anciano al reconocerla la invitó a pasar a lo que ella sin meditarlo mucho pasó rápidamente y siguió al señor hasta que llegaron a una sala en la que estaba uno de esos tocadiscos de vinilo. La chica rápidamente se sentó en una especie de futón que estaba en medio del cuarto solo para que la mirada de Annette se posara sobre ella y le sonriera de forma afable.

—Ya puedes salir Tikki... sé que estás con ella y que me escuchas —mencionó la francesa de cabellos rubios haciendo que Marinette la observara atónita.

—¿Pero cómo? —preguntó la pobre muchacha.

—Yo ya la conocía de antes pero él —Annette apuntó con su mano a su esposo—. Conoció a los anteriores Chat Noir y Ladybug durante la ocupación de la Wehrmacht en la Segunda Guerra Mundial.

Marinette estaba demasiado sorprendida e incrédula sobre eso. Además su aspecto no aparentaba la edad que debería tener si es que ella hubiera vivido en esa época e incluso la rubia de ojos verdes que tenía enfrente aparentaba ser más joven que su abuela. Annette pareció notar esto y le sonrió dándole algo más de confianza a la joven.

Annette le iba a preguntar algo pero de repente Tikki salió del bolso de Marinette y fue volando hacia ella para acariciarla como saludo.

—Ha pasado mucho tiempo Annie —le saludó la kwami mientras la rubia le sonreía con bastante afecto; como si se hubieran conocido de toda la vida.

Eso sorprendió a Marinette y la hizo dudar de sus conclusiones.

—¿La conoces Tikki? —le preguntó la peliazul bastante incrédula.

—Sí Marinette —le contestó la pequeña kwami en un tono cantarín.

—¿De dónde? —preguntó la chica con bastante curiosidad.

—La conozco porque ella fue la anterior Ladybug, es por eso que dijo que me conoce de antes —le contestó Tikki de manera simple.

—¿La anterior Ladybug? —preguntó la chica mientras Harcos y el viejo Wang Fu observaban atentamente la interacción de las tres.

—Sí Marinette, yo fui la anterior Ladybug —Annette hizo una pausa—. Pero antes de que preguntes por qué déjame explicarte

La mujer se sentó al lado de la chica para que la escuchara mejor.

—Yo tenía tu edad cuando me encontré por "casualidad" el miraculous de la mariquita mientras estaba viendo el río Sena desde la torre Eiffel —Annette dijo esto mientras miraba fijamente al maestro Fu quien le restó importancia al asunto—. Una vez que llegué a mi casa, fui a mi habitación para probármelos pero al abrir la cajita apareció quien sería una de mis mejores amigas y consejeras.

Annette acarició a Tikki quien la aceptó con gusto además de sentirse elogiada por ella.

—Cuando me explicó de lo que iban los miraculous quedé fascinada con la idea de ser una heroína y siempre que podía iba a apoyar a quien lo necesitara —Annette cerró los ojos recordando con nostalgia esos tiempos.

—Yo fui Ladybug tan solo por seis años, hasta que decidí devolver el miraculous al maestro fu debido una situación que se presentó en esos tiempos.

Marinette de repente se le ocurrió preguntar porque a lo que Annette le mostró una sonrisa triste.

—Cuando los alemanes me capturaron a finales 1943 fue porque alguien les dijo a donde iría y a que…

Entonces ella volteó a ver a Harcos y Marinette hizo lo mismo.

—Ellos iban ejecutarme cuando llegó él y abatió a todos los alemanes que estaban allí. Él había sido enviado para contactar con la resistencia así que nos acompañó por alrededor de 6 meses liberando pueblos y entrenando a los nuevos reclutas hasta que tuvo que irse para apoyar en el inicio de la Operación Overlord, el famoso día-D —Annette le sonrió a su esposo el cual le devolvió el gesto sorprendiendo a la chica por verle otra expresión al militar.

—Unos meses después yo y unos compañeros estábamos en la estación de Orsay para recoger unos datos de inteligencia, hasta que alguien le avisó a los alemanes otra vez pero esta ocasión era distinto... esta vez iban por mi miraculous, así que se armó un tiroteo ahí.

Annette fue interrumpida por Marinette.

—¡¿Usted estuvo en el tiroteo de Orsay?! ¡¿El que fue detonante para la liberación de París?!

—Sí... yo estuve ahí, y hubiera sido capturada otra vez si no hubiera sido por él —la mujer señaló nuevamente a su esposo y Marinette se limitó a asentir—. Prácticamente estábamos perdidos cuando Harcos salió de un callejón con un Thompson y volvió a masacrar a los alemanes.

A Marinette le pasó una duda algo trivial por su cabeza.

—Señor... — Marinette le hablo al militar el cual la volteó a ver— ¿Cómo pudo recorrer la ciudad con una metralleta de ese tipo sin que los alemanes se dieran cuenta?

Harcos observó a la chica con una expresión divertida.

—Fue algo simple en realidad, pues la escondí en un estuche de violín y no andaba vestido con mi uniforme sino que iba con un traje negro en conjunto con una bufanda lila que iba sobre mis hombros —el General le respondió con simpleza haciendo que la chica sudara una gota gorda, una vez que se aclaró ese punto Annette se dispuso a concluir su relato.

—Tras esa emboscada fue que decidí devolver mi miraculous para que no cayera en malas manos. En ese entonces solo tenía alrededor de 21 años como Harcos —tras eso un pensamiento recorrió su mente— ¿Te imaginas que hubiera pasado si los miraculous de la creación y la destrucción hubieran caído en manos de Hitler?

Marinette se estremeció pero instantes después, Annette se puso una mano en su mentón algo pensativa.

—Aunque pensándolo bien el miraculous del gato negro si cayó en sus manos —mencionó mientras recordaba a alguien del pasado.

Cuando Annette terminó su relato, ella observó el bulto que la chica había traído consigo y le preguntó que era, provocando que Marinette se acordara a lo que había ido. Así que la chica tomó el bulto y se acercó al maestro Fu, quien miró el bulto con interés.

—Disculpe señor pero me encontré este libro en el parque y me pareció que le interesaría.

Tras tomar el libro el Maestro Fu le dio una hojeada pero momentos después cambió su expresión a una de asombro, a lo que Harcos se le acercó para preguntarle si todo estaba bien pero al reconocer el libro alzó una ceja bastante incrédulo pues ese era el libro que le había arrebatado a Hitler después de haberle dado fin a su vida en compañía de su esposa. Así que se giró a ver a la chica e iba a preguntarle de dónde había sacado ese libro.

—¿De dónde sacaste este libro? —le preguntó el Maestro Fu ganándole la pregunta a Harcos.

Marinette los miró y suspiró antes de contestarles.

—Este libro es de un amigo pero lo dejó olvidado en el parque e iba a devolvérselo pero antes de hacerlo Tikki me dijo que viniera aquí —Marinette les contó, a lo que el militar y al Maestro Fu asintieron comprendiendo la información.

—Entonces ese amigo tuyo debe tener relación con Hawk Moth —sentenció el maestro haciendo que tanto el militar, su esposa y Marinette lo miraran fijamente.

Entonces el Maestro Fu se dispuso a explicarles el porqué de su hipótesis.

—Antes de que empezara toda esta movida de Hawk Moth, hace unos meses atrás alguien irrumpió en mi consultorio... al parecer por el desastre que dejó estaba buscando los miraculous, él no los encontró pero se había llevado ese libro que suponía que le ayudaría a utilizar los miraculous —el maestro Fu hizo una pausa para después mirar a todos los presentes—. Juntando el hecho que los miraculous de la mariposa y del pavo real están desaparecidos desde hace varios años... eso puede indicar que el que tenga este libro puede estar usando el miraculous de la mariposa.

Tras esa afirmación Harcos le preguntó a Marinette que si cual amigo tenía este libro pero ella se negó a contestar, a lo que Harcos lo dejó así no sin antes activar la segunda forma del ojo ilusorio la cual volvió de color plateado el iris de su ojo.

—Bien ya tengo lo que busco— pensó el General mientras esbozaba una sonrisa de satisfacción.

Un rato después de conversaciones Harcos y Annette se retiraron no sin antes susurrarle algo en el oído al viejo maestro, el cual asintió convencido.

Mientras tanto Peter estaba tratando de distraerse del hecho de que había discutido con Ladybug, él no tenía ni idea del porque esa discusión le afectó tanto. Estaba claro que las palabras de la heroína habían abierto una herida que él creía que ya había sanado.

Él seguía tratando de distraerse viendo la televisión pero nada conseguía hacerlo de manera satisfactoria hasta que vio a Nadja Chamack dando un reportaje en el cual informaba sobre una toma de rehenes en el Banco Central de París. En las afueras del banco se podía ver a varios elementos de la Policía y de la Gendarmería Francesa tratando de irrumpir pero eran repelidos por los sujetos armados en su interior. Así que rápidamente el Joven se vistió con su traje de Spider-Man y salió columpiándose por la ventana.

La situación era muy delicada cuando él llegó, pues en el lugar había un par de agentes que habían sido abatidos por los maleantes y otra docena que había sido herida por los disparos. Spider-Man suspiro profundamente y fue a rodear el edificio para poder introducirse por el techo.

Cuando se metió al edificio fue buscando a los maleantes uno por uno y los iba neutralizando lo mejor que podía utilizando sus telarañas para que no pudieran dar alerta. Después de varios minutos llenos de tensión llegó a donde estaban los rehenes. Para cuando llegó había dejado fuera de combate a casi todos los que habían hecho el golpe, nada más le faltaba el líder que en esos momentos se encontraba bastante inestable.

Como no lo vio, Spider-Man decidió ir desatando a los rehenes para que pudieran ir saliendo de esa peligrosa situación. Cuando iba a desatar al último, el jefe de la banda de digno a aparecer apuntándole al héroe arácnido con una escopeta de combate M1014.

—¿Algunas últimas palabras cabeza de red? —le preguntó el maleante mayor con un tono de voz cargado de ironía.

—Tal vez serian: ¡Que te den maleante de poca monta!

Tras esas palabras Spider-Man le lanzó una telaraña a sus ojos haciendo que el maleante disparara al techo.

Después de hacer el disparo, el maleante se quitó la telaraña de los ojos bastante molesto e iba matar a ese estorbo pero en ese mismo instante escucho el sonido de una flauta que hizo que se alteraran sus sentidos y causó que viera a Spider-Man en otra ubicación en donde no había nadie. Pero él creía que la molestia estaba ahí, así que disparo los seis cartuchos que le quedaban creyendo que había asesinado al héroe arácnido solo para ser noqueado momentos después por una extraña muchacha con unas vestimentas naranjas que le recordaban a un zorro.

—¿Quién eres tú? —preguntó Spider-Man mientras ella se acercaba a él.

—Primero deberíamos sacar a esta gente de aquí ¿No crees? —ella le preguntó con simpleza haciendo que Spider-Man se acordara en la situación en la que se encontraban.

Así que se dispusieron a sacar a los rehenes rápidamente no sin antes haber atado y amordazado al líder de la banda de maleantes con las telarañas de Spider-Man. Tras haber controlado la situación ambos se fueron hacia la Torre Eiffel para que la muchacha pudiera explicarse.

—Bueno volviendo a la pregunta que te hice en el banco ¿quién eres? —Spider-Man le preguntó.

La muchacha lo volteó a ver.

—Yo soy Volpina, una nueva heroína de París —le respondió la muchacha con algo de pomposidad.

—Ya veo —le contestó Spider-Man con un tono más relajado.

—Gracias por salvarme la vida hoy —le agradeció el héroe arácnido mientras se llevaba una mano a la nuca.

—No fue nada, es mi deber como heroína —Volpina le contestó mientras esbozaba una sonrisa en su boca que hizo que Spider-Man confiara en ella.

En eso estaban cuando Chat Noir llegó y le dio un golpe amistoso en el brazo.

—Debiste dejarme algunos de esos maleante arañita, vaya que este día fue gataburrido —se quejó el héroe gato pero instantes después notó a Volpina que veía la escena con una expresión divertida.

—¿Y tú quién eres? —preguntó Chat Noir con bastante curiosidad para después empezar a embobarse.

—Yo soy Volpina; la nueva heroína de París —se presentó la chica con la esperanza de agradar a Chat.

—Bueno... bienvenida al club —solo atinó a decir Chat Noir de lo embobado que estaba.

Spider-Man al ver como estaba su compañero le pasó su mano en frente de sus ojos para ver si reaccionaba pero nada.

—Parece que lo perdimos— pensó el héroe arácnido algo burlón.

Momentos después llegó Ladybug para ver cómo había resultado todo. Lo primero que vio fue a una muchacha vestida de ropajes naranjas, como en el libro que le entrego al Maestro Fu, que no le dio muy buena espina y menos cuando vio como estaba Chat Noir con ella. Ladybug volteó a ver a Spider-Man quien la trataba de manera muy cordial, cosa que no le cayó muy bien.

Ella iba a reclamarle cuando Chat Noir la saludó de manera muy entusiasta, como siempre. Después de esto fue a ver a Spider-Man quien apartó su mirada de ella, cosa que la hizo sentir bastante mal.

—¿Quién es ella Spidey? —le preguntó a su compañero, quien se dignó a mirarla.

—Ella es Volpina —le contestó el héroe de una manera algo seca.

—¿Volpina?

—Sí, ella me salvo de que un tipo me dejara como un colador con su escopeta en el banco —le contestó con la misma actitud que ya la estaba cansando.

Ladybug no confiaba en ella y Volpina lo sabía prácticamente ya se había ganado a Chat y Spidey nada más tenía que embaucar a la heroína para que ella pudiera cumplir su parte del trato. Al ver la aspereza con la que él héroe arácnido trataba a Ladybug decidió aprovechar eso para crear una brecha entre ellos y poder facilitar su objetivo.

—Hola soy Volpina —se presentó ella estirándole la mano para poder estrecharla pero Ladybug la apartó de un golpe sorprendiéndola y llamando la atención de los dos héroes que miraban la escena.

—No confío en ti... Volpina, creo que estas tratando de engañar a mis compañeros para llegar a nuestro miraculous pero te informo que no vamos a caer.

Esto fue la gota que colmó el vaso para Spider-Man... primero se desquita con la chica, luego se desquita con él y luego trata así a la persona que le salvó la vida.

—¿No crees que estas exagerando bichito? —preguntó Chat Noir algo incrédulo de la actitud de la heroína.

—No estoy exagerando, vamos créanme —les pidió Ladybug en un tono desesperado y suplicante pero Spider-Man le increpó.

—Primero con esa chica, luego conmigo y luego con Volpina ¿Con quién más quieres desquitarte? ¿Con Chat? —Spider-Man le preguntó bastante molesto a lo que Ladybug lo observó con molestia.

—¡¿Cuál es tu problema Spider-Man?! ¡Yo no quise hacerlo pero no me dejaste explicarlo! ¡¿Y todavía sigues?! ¡Sabes qué me voy! —Ladybug le reprochó mientras le veía fijamente.

—¡Bien vete! ¡Quién te necesita! —le respondió Spider-Man que sin saberlo esas palabras la lastimaron bastante.

—Si eso quieres —la heroína se limitó a decir con un tono triste para después lanzar su yo-yo para irse.

—¿No crees que te excediste con mi Lady arañita? —le preguntó Chat Noir al ver la reacción de Ladybug pero no recibió respuesta de Spider-Man, quien simplemente se retiró sin siquiera despedirse.

—Perdón —se disculpó Volpina pero Chat la miró.

—No te disculpes... no tienes la culpa, nos vemos después.

Tras esto tanto Volpina como Chat Noir se retiraron mientras Volpina tenía una risa burlona en su cara, la cual no fue percibida por el gato negro.

—¡Demonios! ¡Esta chica es buena! —exclamó Hawk Moth bastante complacido por el desempeño de la "heroína" y de inmediato pensó que ella en colaboración de Gregkaf sería bastante efectiva.