Capítulo 5


Pase lo que pase, siempre serás mi tesoro escondido

Tony


Steve estaba acostumbrado a los hospitales. Cuando despertó, solo con oler el fuerte aroma del desinfectante y escuchar el pitido constante del monitor le bastó para reconocer dónde se encontraba.

Con el despertar llegó rápidamente el dolor. Cada vez que inspiraba, sus pulmones se hinchaban y le dolían las costillas. Un quejido escapó de sus labios.

—¿Steve?

Steve entreabrió los ojos con dificultad.

—¿Mamá?

Le costaba mantener los ojos abiertos, estaba deslumbrado.

—¡Steve! Estaba tan preocupada —dijo su madre, tomando su mano entre las suyas con mucho cuidado.

—¿Qué pasó, mamá?

Sarah ni siquiera tuvo tiempo de contestar, en el mismo momento en que Steve hizo la pregunta emitió un jadeo sollozante al recordar.

—Mamá, ¿y Tony? ¿¡Cómo está Tony!? ¿¡Está bien!?

—Cálmate Steve, respira hondo —pidió Sarah, poniendo cuidadosamente las manos sobre el pecho de Steve para mantenerlo en la cama—. Fíjate en mi cara, en mis ojos, respira hondo.

Steve hizo el esfuerzo de controlar el creciente llanto y el miedo que parecía presionarle la garganta. Mantuvo los ojos en su madre, que lo miraba con seriedad y le acariciaba las manos.

—Estoy aquí, vale. Todo está bien, respira —le pidió Sarah, logrando que lentamente su respiración recuperara la normalidad—. Así es, respira.

—Mamá, Tony… —logró decir Steve, con la voz ligeramente estrangulada.

—Él ya está bien, le han dado el alta y sus padres se lo han llevado de vuelta a casa.

—Le hicieron daño, mamá, y le dijeron cosas horribles.

—¿Qué cosas, cariño?

—¿No lo sabes?

—Tony casi no dijo una palabra sobre lo que pasó. Solo lloró cuando te vio aquí dormido.

—¿Él estuvo aquí?

Sarah asintió con una sonrisa triste.

—Me pidió que te diera esto.

Se trataba de una de las notas que Tony usaba para sus apuntes. Estaba escrita con una letra redonda y perfecta, pero Steve vio las manchas de lágrimas en el papel.

Pase lo que pase, siempre serás mi tesoro escondido

Tu amigo, Tony

—¿Pase lo que pase? ¿Qué quiere decir, mamá?

Las pequeñas arrugas formadas por la tristeza en los ojos de Sarah se profundizaron ante la pregunta de su hijo y su ansiosa expresión.

—Antes necesito que me cuentes qué pasó. ¿A qué te referías con que dijeron cosas horribles, Steve?

—Dijeron que Tony era un omega que no sabía estar en su sitio.

Sarah apretó los dientes, espantada por lo que acababa de escuchar.

—Tony es un genio y es divertido y amable, incluso si a veces hace bromas que no termino de entender… ¿Por qué hablan de Tony como si fuera una mala persona?

—No, cariño, Tony es un niño adorable y no se merece que lo traten así por ser quien es. Nadie tiene derecho a hacer eso.

Steve no pudo reprimir el sollozo al recordar las heridas de Tony y el grito de horror cuando Steve se metió en la pelea.

—Le dijeron esas cosas horribles y le pegaron.

—Las malas acciones no quedan sin castigo, Steve. Ahora que me lo has contado todo, me encargaré de eso.

Sarah se acercó a su hijo con cuidado, sentándose a su lado en la cama de hospital, y abrazó sus hombros.

—¿Tony tenía muchas heridas?

—Se recuperará, te lo prometo. Al igual que lo harás tú —Sarha palmeó suavemente el pecho de Steve, sobre su corazón.

—Me habría gustado verle para saber que está bien.

La caricia de Sarah se detuvo y Steve la miró con curiosidad.

—Steve, no creo que puedas hacer eso.

—¿Por qué?

—Antes, cuando tú estabas dormido, hablé con los padres de Tony. ¿Recuerdas que me dijiste que Tony es un niño muy listo?

Steve asintió, sin entender a dónde quería ir a parar su madre.

—Resulta que después de varios exámenes, los maestros le dijeron a los padres de Tony que podía ir incluso más cursos por delante. La mamá de Tony no quería, porque quería que Tony conociera a niños tan maravillosos como tú, pero después de lo que ocurrió hoy…

Entonces, Steve entendió.

—¡No!

—Steve…

—¡NO!

Tony iba a marcharse y él no era como Bucky, que vivía justo al lado suyo, él ni siquiera conocía la casa de Tony. Si Tony se iba de su colegio, ya no existiría nada que los conectara. Ya no podría verle nunca más.

Steve sintió que su pequeño y amable corazón se rompía en mil pedazos y lloró con fuerza hasta que la garganta le dolió y los ojos le ardieron.

Sarah abrazó a Steve, besándole el pelo y susurrándole palabras de aliento que Steve no escuchaba. Él solo pudo llevarse la nota de Tony al pecho, como si fuera un tesoro de valor incalculable, así como era el amigo que acababa de perder.

Lunes, 19 de agosto de 2019


¡Hola a todos, lindas flores!

Sospecho que todos los aquí presentes ahora mismo me odian. Lo entiendo. De verdad, lo entiendo. Los capítulos cuatro y cinco han sido muy difíciles de sacar. Emocionalmente..., lo he pasado un poco mal. Este capítulo es más corto que la media habitual que intento mantener en esta historia, pero pensé que la carga dramática que contenía era más que suficiente. Añadirle más era estropear completamente el momento.

Alessandra Von Grey, el drama es igual que el toque de sal que se le echa a la sopa para que tenga gusto. Otra cosa es la cantidad de drama que estoy aplicando en esta historia, pero bueno. Intentaré que no quede demasiado cargada jajajajajaja. Y prepárate para las referencias, ese es un tren que ya está a tope.

Juvia Agreste, ¿tuviste el susto con razón?

DoppelGangerSeven, sospecho que después de este capítulo, ni lindas flores ni nada. Es más, tienes pinta de que me vas a lanzar un ramo de flores a la cabeza jajajajajaja.

Bueno, pues con esto y un bizcocho, ¡nos leemos pronto!