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11: Sensaciones Desconocidas
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Jueves, 22 de Septiembre
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Residencia Spokes
–Vamos… rayos, ¿dónde está?
–Vamos, Rusty, ¿ya vas a bajar?
–¡Un segundo, chicos!
El niño pecoso movió otra caja fuera de su camino, encontrando justo lo que necesitaba. Creería que no estaría aquí en el polvoriento y añejo ático de su hogar, pero el mapa de la ciudad sorprendentemente aún seguía aquí. El objeto seguía completamente intacto… exceptuando la suciedad encima, claro.
–¡Lo encontré! –Rusty bajó por la escalera hasta el pasillo de su hogar, cerrando la compuerta de arriba y reencontrándose con el resto en la sala. El fin del día escolar hace poco solo había sido el principio de la próxima fase para el trío de chicos en su hogar.
Solo una cosa faltaba.
–Aquí está, ¡contemplen!
–Una… ¿capa de polvo? –Dudó Liam, apenas logrando reconocer alguna forma entre toda la suciedad.
–Oh, un momento.
Rusty sacudió el largo pedazo de papel, arrepintiéndose cuando una nube de polvo saliera disparada al aire e inundara los pulmones de todos con suciedad. Tomó un largo minuto de estornudos y limpieza de ojos irritados para volver a la normalidad.
–Rayos, Rusty, ¿desde hace cuanto tiempo no limpian ahí arriba?
–Bueno, desde… uh… saben, no importa mucho; no es como si hubieran sido meses. –Rio nerviosamente, sus otros dos amigos solo encogiéndose de hombros al intercambiarse la misma dudosa mirada.
–Solo… mejor muéstranos eso. –Respondió Zach.
–Oh, cierto, ¡contemplen! –Rusty extendió el largo y extenso pedazo de papel sobre la mesa, logrando obtener una buena vista de todas las figuras dibujadas y marcadas en él. –¡El mapa de toda Royal Woods!
–¡Cielos! –Liam respondió en asombro. –¿Dónde conseguiste esto?
–Papá lo usaba para sus entregas y envíos de trajes hace unos años hasta que se consiguió otro. Pero ahora, si queremos mantenerle un ojo a esa cosa, es mejor hacerlo con la ayuda de esto, empezando por marcar su última posición justo… por… ¡aquí!
Con toda la confianza en el mundo, el chico clavó una tachuela en medio de una zona forestal a un extremo del mapa, junto con la primera y distorsionada foto de la criatura.
–Rusty, el bosque correcto es al otro lado.
Hasta darse cuenta que Liam tenía razón.
Sacó la tachuela y volvió a ponerlo rápidamente en su debido lugar.
–¡Aquí! Mucho mejor. –Corrigió el chico pecoso con otra nerviosa risa. –En fin, ahora que sabemos donde vive, y si queremos convencer a la ciudad de tener cuidado, necesitamos más evidencia.
–Y saber exactamente a que nos estamos enfrentando. –Añadió Zach rascando su mentón. –No sé ustedes, y creo que les sonará completamente loco, pero estoy casi 100% seguro que-
–No son alienígenas, Zach. –Interrumpió el chico granjero. –Rusty, exactamente ¿qué dijiste que hizo esa cosa cuando intentaste atacarla?
–Su cuerpo se hizo humo y ¡poof! ¡No podía golpearlo con nada!
–Algo como… ¿ceniza, o algo parecido?
–No lo creo, al menos no olía a ello.
–Pero entonces eso no-… espera, ¿te concentraste en su olor?
–Tengo mis propios métodos de investigación, ¿ok? –Se defendió a sí mismo. Liam tuvo que pasarlo de largo.
–Pero ¿qué hay de su rostro? –Intervino Zach. –Ni hablar de sus ojos, brillaban más que los carteles del local de Gus.
–Liam, ¿viste algo en esa cosa cuando lo tenías de frente? –Preguntó Rusty. –El pasado, el futuro, o… ¡¿tu propia muerte?!
–¿Qué? ¡No! Esa cosa era solo puro brillo en el interior.
Zach mantuvo nota a todo detalle.
–Cuerpo de humo, brillo interior, levitación… no lo entiendo. No suena como ningún alienígena del que sepa. Y si no es eso, entonces ¿qué es?
–Chicos, no quería decirlo por no estar seguro y… más porque la idea me aterra. –Admitía Rusty en temblores. –Pero ¿y si esa cosa es un… d-d-demonio?
Fuerte fue el tragar del chico canoso, tanto como el de ambos al imaginar lo peor que podría hacer una fuerza diabólica.
–¡¿Un demonio?!
–¡Piénsenlo! –El pánico domimaba a Rusty. –Puede levitar, hacerse humo cuando quiera y no hacerse daño, busca almas para cenar, tiene esos horribles ojos brillantes, combina todo eso y lo más cercano que tenemos puede ser ¡un demonio en Royal Woods!
–Oh, demon-… quiero decir, ¡rayos! –Se corrigió rápidamente Zach. –No necesitamos láseres o armas, ¡necesitamos un exorcista o un cura!
–Problema: ¡nosotros no somos curas, y el padre Karras no está aquí para ayudarnos! (1)
–Oigan, ¡un momento! –Interrumpió Liam entre el pánico. –Alienígena, monstruo, demonio, sea lo que sea esa cosa, aún no tenemos suficientes pruebas para saber realmente lo que es o lo que podemos hacer contra él. Necesitamos saber más.
–Pero ¿como sugieres que busquemos esta cosa o sepamos que clase de monstruo es?
–¿Ya le preguntaron a Lucy? –El confundido trío dio vuelta a una nueva voz saliendo desde la cocina. Un interesado chico menor de pelo naranja salió fuera a unirse con el grupo.
Rusty se preguntaba desde hace cuanto tiempo su hermano menor había estado afuera… o que tanto había estado escuchando como para llegar a traerle pesadillas esta noche.
–¿Rocky? ¿Qué haces aquí y-… espera un momento, ¿qué dijiste?
–Lucy Loud, ella puede saber una cosa o dos cuando se trata de lo oculto y sobrenatural, o al menos eso supuse cuando intentó revivir al hámster de la clase la semana pasada.
–Por supuesto, ¡la hermana de Lincoln! Si alguien sabe de estas cosas, ¡es ella!
–¿Qué estamos esperando? –Preguntó Liam, mirando el cambiante clima fuera por la ventana. Aquellas crecientes nubes grises ya activaba algunas alarmas. –Algo me dice que la lluvia vendrá pronto, así que ¡en marcha!
Antes que Rusty pudiera seguir al resto afuera, detuvo su paso frente a su extrañado hermano.
–Por cierto… no le digas a mamá de esto o nos matará.
–Seguro, si es que esa cosa no los mata primero.
–…muy gracioso, Rocky.
Rusty no notaría la burlesca sonrisa de su hermano menor al salir de casa.
…
Residencia Loud
Tres…
Dos…
Uno…
Despegue.
Con un presionar de botón, el misil se elevó inmediatamente hacia los aires. Un largo rastro de humo quedaba bajo su trayectoria. Apenas tomaron segundos para que el cohete terminara traspasando las grises nubes en el cielo sin el menor inconveniente.
Lisa Loud solo podía esperar que se mantuviera así mientras siguiera su rastro en el monitor, cambiando frecuencias y activando funciones para mantener una vista en su pequeño proyectil.
La suerte no era en lo que más creyera, pero ahora mismo era lo único que necesitaba su creación para no desmoronarse a pedazos en su ruta a la atmósfera, a diferencia de sus pasados modelos. Los pobres ni si quiera lograron durar 5 segundos sobre la capa atmosférica.
Pero fue un satisfecho suspiro lo que pudo salir fuera tan pronto los escaneos del cohete empezaran a mostrarse en su monitor. De arriba para bajo, la imagen de la ciudad volvió a cargarse con más claridad y rapidez comparado a las últimas pruebas del mes. El pequeño satélite hecho a mano sobre el techo parecía haber funcionado tal y como esperaba. Lisa esperó unos minutos por alguna clase de novedad, al menos un error que desmoronara todo abajo y la obligara a regresar a la mesa de dibujo.
Nada.
Aún con las nubes cubriendo el cielo y la pequeña interferencia que traían, la señal se mantuvo lo suficientemente estable para darle tiempo a la menor de reconocer el mapa en la pantalla y estudiar todo sin problema.
Prototipo #13-L había superado toda expectativa que Lisa hubiera tenido. Si todo marchaba bien, su tiempo arriba duraría por una buena media hora o más antes de que parte de la fuerza de la gravedad o la limitación de la distancia terminara con la conexión.
Pero no era como si ese fuera un problema ahora mismo de todos modos.
Oficialmente, parecía que el fin de la Fase 1 de despegues estaba más cerca de lo que espera-
–¡Oh Lisa!
Interrumpida fue su victoria al casi resbalar de su asiento con la repentina llegada y saludo de Lola a su lado. Le costó un poco recomponerse y conseguir su aliento devuelta.
–Saludos, hermana mayor. Aunque agradezco la visita, se apreciaría un aviso la próxima vez que entres a mi habitación.
–Claro, como sea. –Encogió sus hombros. –¿Has visto a Lucy por aquí? He querido hablar con ella un rato.
–No la he visto desde que almorzamos, y he estado demasiado ocupada como para concentrarme en lo que hace.
Lisa esperó que una simple respuesta hubiera sido lo suficiente para sacar a Lola de la habitación. Debió haber esperado aquella sospechosa mirada mirando fijamente hacia ella, una demasiado larga para su incomodidad. Luchó por ignorarla, prefiriendo mantener su vista solo en sus herramientas, planos y cohetes sobre su mesa; tal vez la falta de atención lograría sacarla de encima.
Luego de unos incómodos segundos, todo dio resultado.
–…como digas. –Lola encogió sus hombros antes de irse. –Si no la veo en el día, supongo que volveré luego.
Lisa no devolvió ningún comentario, mucho menos una mirada, cuando la niña de rosa se retirara de su habitación para bien. Continuaría sus trabajos en paz, no sin antes estudiar sus alrededores primero.
–…zona despejada.
Esa fue la señal para que Lucy Loud saliera fuera de las sombras por detrás de su escritorio.
–Gracias, Lisa, te debo una. –La pequeña científica solo afirmó con su cabeza mientras revisaba otra parte del próximo cohete. –Suspiro… Lola va a seguir con eso, ¿no?
–Por un buen tiempo, me temo. –Respondió Lisa. –En este caso, sugiero mantenernos bajos de actividad hasta que la situación vuelva a ser segura y favorable. Ya sabemos como es Lola cuando sospecha de algo.
–Entonces, ¿dejamos todo?
–Solo temporalmente, seguiremos con ello en cuanto tengamos la oportunidad. Hasta entonces, quedas libre de cualquier trabajo; pero si deseas seguir investigando, esa ya es tu decisión. –Revisó el resto de sus planes mientras hablaba. –Ahora, si me disculpas, tengo mucho que hacer, así que apreciaría un momento de soledad.
–Creo que Lola sigue en el pasillo.
–Entonces recomendaría salir por la ventana, usar el tejado y el tubo para bajar.
Lucy salió fuera sin pensarlo dos veces, no era la primera vez que escapara de problemas usando el techo de la casa. Que ella supiera, el atajo jamás le había fallado en-
–Por cierto, toma precaución con la-
Demasiado tarde.
Lisa solo pudo escuchar el estruendo y la sorpresa de su hermana al resbalar fuera. Y entonces vino el suave impacto desde abajo.
–…teja suelta.
…
Aunque no soliera sentir nada en su interior, mucho menos en su corazón a veces, Lucy juraría que sentiría el dolor de espalda durante un buen tiempo en el día. Era una suerte que mamá hubiera plantado arbustos en este lado de la casa el mes pasado.
–Ouch… eso debió doler.
Una nueva voz le quitó las palabras fuera de su mente. Solo le tomó a la niña de negro mirar arriba para notar al trío de amigos de Lincoln.
–Hola, Lucy… ¿estás bien? –Pregunto dudosamente Zach.
–Aún viva, supongo. Suspiro. –Respondió sin emoción alguna. –Si buscan a Lincoln, él ya se fue con el resto a-
–De hecho… no vinimos por Lincoln. –Respondió Liam. –En serio te necesitamos a ti, Lucy.
La mención de su nombre bajo un temeroso tono fue lo suficiente para atraer toda la atención de la menor.
–¿Qué sucede?
–Bueno, ayer encontramos… algo malo.
–Algo feo. –Añadió Zach.
–Horrible. –Siguió Rusty en pánico. –¡Espantoso!
–Si esto es sobre el hamster de la escuela y realmente revivió, solo enciérrenlo en una jaula y yo intentaré calmarlo para-
–No no, ¡no es eso! –Zach sacó una foto de su bolsillo, pasándolo a las manos de Lucy. –Es algo mucho peor, ¡solo míralo!
La niña de negro estudió cuidadosamente… lo que fuera que estuviera viendo entre lo oscura y distorsionada que era la imagen. Mirándolo mejor e ignorado la mediocre calidad, juraba poder ver alguna clase de… ¿pierna? Al menos eso era lo que podía distinguir.
–…exactamente ¿qué estoy mirando?
–Estas viendo nada más y nada menos que la Sombra de Royal Woods. –Respondió temerosamente Rusty, para confusión de la niña.
–¿No era ese el monstruo del que hablaban en el diario de la escuela? Creía que solo era una broma para Halloween.
–Es más real de lo que creíamos, –Respondió Liam. –nos persiguió y atacó en el bosque mientras buscábamos a mi cerdo, ¡y casi nos mata!
¿Una sombra asesina?, ¿en una ciudad tan tranquila como esta? Sonaba demasiado interesante y peligroso como para ser verdad. Y aún así, la curiosidad ganó sobre Lucy.
–¿Recuerdan cómo se veía el resto?
–Era una clase de largo monstruo de… ¿humo, creo?
Lucy admiraba la foto mientras el trío de chicos sumaba sus descripciones uno por uno.
Cuerpo de sombra o humo, invencible, levitaba, traspasaba cosas… mientras más pensaba Lucy en cada detalle, más metida podía sentirse dentro de aquella figura en la foto.
–Empiezo a creer que pueda tratarse de algún demonio, ¿han estado intentando invocar a alguno últimamente?
–¡¿Qué?! –Rusty se sobresaltó. –¡No! Puede que hagamos cosas tontas a veces, y hasta por las chicas también, ¡pero nunca iríamos tan lejos!
–Hmm… lo siento, chicos, no conozco a ningún espíritu que pueda hacer eso. Creo que tendría que investigarlo más a fondo para estar segura.
–Y es por eso que necesitamos tu ayuda. –Intervino Liam. –Si es peor de lo que creemos y tenemos a un monstruo demonio libremente caminando por el bosque, entonces Royal Woods está en un grave peligro.
–Además, ¿cómo estamos seguros si no hay más de donde esa cosa vino? –Replicó Zach en pánico. –Lucy, te necesitamos más que nunca, solo tú sabes de esta clase de cosas, ¡eres la experta!
–Por favor, ¡ayúdanos!
La desesperación era real en sus ruegos.
Era como si los tres chicos estuvieran a punto de arrodillarse frente a ella, Lucy Loud, la rara de la avenida Franklin como casi todos en la escuela ya la habían conocido. La misma niña de la que nadie en la escuela se atrevía a acercarse, hablarle o mirar, estaba siendo llamada a salvar la ciudad y sus varias almas en peligro.
Lucy tuvo que pensarlo. ¿Podía hacerlo?
De espíritus ya se había intentado encargar antes, sobre todo en el ático de su hogar hace unas semanas atrás cuando los constantes ruidos arruinaban en sueño de toda su familia. Había sido su mejor momento para probar su propia fuerza.
Fue decepcionante descubrir nada más que un nido de ardillas oculto detrás de una de las cajas.
Pero ¿lo que veía en la foto? Falso o verdadero, Lucy no podía negar que era más interesante que una familia de ardillas. ¿Era este finalmente el momento de probar lo que tenía? Espiritus y demonios, después de todo, no eran más que conocidos semanales con lo que trataba en cualquier momento. Su profunda investigación en libros no sería usado en vano esta vez.
Era momento de decidir.
Podía salir y adentrarse en probablemente la odisea más arriesgada que podría poner todas sus vidas en riesgo, hasta la propia suya-
–¿Lucy?, ¡¿estás por ahí?!
…o quedarse y sufrir la presión de una princesa rosa.
La decisión estaba hecha.
–Suspiro… vámonos de aquí.
…
Trueno Azul, afueras de Royal Woods
–¿Lista?
–Eso creo.
–Tranquila, solo concéntrate y haz lo tuyo.
Linka Brooks suspiró una vez más, extendió su brazo hacia el largo tronco frente a ella. Con el pulgar arriba de Lincoln a su lado, Linka cerró sus ojos y empezó a concentrarse.
No tardó mucho para que un brillo empezara a notarse en su mano y el largo pedazo de madera. El objeto apenas podía moverse en su posición. La peliblanca intentó concentrarse con más intensidad en el tronco, pero todo esfuerzo era en vano. El gran objeto apenas volvió a moverse. El resto supo cuando detenerse el momento que el brillo de su mano empezara a extenderse por el brazo entero.
Su iluminación se intensificaba alarmantemente.
–Ok, ¡para! –Exclamó Ronnie, y Linka bajó su mano. La peliblanca luchó por recuperar su aliento mientras su brillo bajaba.
Lincoln y Stella corrieron a su lado.
–Linka, ¿estás bien?
–Si… eso creo. –Aseguró ella con una agotada pero positiva sonrisa, para tranquilidad del grupo.
–Bien, eso es suficiente por hoy, creo que ya encontramos un límite. Clyde, ¿anotaste eso?
–¡Sip! –El chico de gafas ya terminaba de escribir en su cuadro de notas.
Piedra, metal, madera, la lista seguía creciendo por página. No parecía haber material alguno que Linka no pudiera mover con su habilidad. Las ramas fueron lo fácil de mover, como también lo fueron las piedras y algunas partes desgastadas del tren. Pequeñas pertenencias personales de todo tipo no fueron reto alguno para el control de la peliblanca, levitando con el solo mover de unos cuantos dedos.
No había elemento que Linka Brooks no pudiera mover, absolutamente nada.
Todo excepto el peso, Lincoln podía notar con Clyde.
–Saben, creo que debimos ver esto venir luego de la última prueba.
–No creo que un tronco pudiera haber sido más pesado que el viejo y oxidado motor de Trueno Azul… ¿no?
–Sea como sea, creo que es mejor si dejamos lo pesado fuera de la lista.
Clyde afirmó, y su lápiz cruzó varias palabras a la vez.
–De acuerdo, ¿alguna otra cosa? –El peliblanco preguntó, captando la curiosidad de Linka. –¿Ya hemos intentado "vuelo?"
–Espera… ¿puedo hacer eso?
–Bueno, levitaste por un momento esa noche. No sé cómo lo hiciste, pero no haría daño intentarlo.
–No sin un colchón o unas almohadas. –Ronnie añadió, no tan convencida. –Además, se está haciendo algo tarde como para continuar.
–Eso, y creo que la lluvia se avecina.
Stella tenía razón, aunque no era como si nadie no hubiera notado los nubarrones a la distancia del cielo a este punto. Solo era cuestión de tiempo hasta que las nubes taparan cualquier rastro del sol, a punto de ponerse en el horizonte, y el agua empezara a caer.
–Será mejor que volvamos a casa. –Sugirió Ronnie Anne, dirigiendo el paso a las bicicletas del resto. –Linka, ¿cómo te sientes?
–Un poco cansada, pero creo que aún puedo pedalear.
–¿Quieres que te acompañemos? –Preguntó Clyde.
–Gracias, chicos, pero no quiero molestarlos.
–Iré contigo. –Ronnie aseguró, recibiendo una simpática sonrisa de Linka. –Vamos, no quiero volver a casa y tener que limpiar la alfombra empapada.
La peliblanca y el resto del grupo empezaron su camino a la ciudad, llegando sin demora a los familiares vecindarios. Pero aquellos cielos despejados de la mañana ya habían sido cubiertos por una larga capa de nubes grises, la inminente lluvia ya podía sentirse venir en el oscurecido ambiente.
Uno por uno el grupo se despidió y separó por las activas calles hasta dejar sola a Ronnie y Linka. Ambas siguieron pedaleando en silencio, la morena revisando atentamente a su compañera por cada cuadra que pasaran de largo.
Linka no había dicho una sola palabra por el momento, no hasta que ambas ya estuvieran a medio camino de la avenida Rosefield.
–¿Ronnie?
–¿Si?
–Solo… quería agradecerte por acompañarme y por toda la ayuda.
–No hay de qué, cualquier amigo de los chicos es un amigo mío por igual.
–Ustedes de verdad hacen un buen grupo.
–¿Qué puedo decir? Ya hemos estado juntos por mucho tiempo, cubriéndonos la espalda de cada uno con cualquier cosa. –Continuó al doblar por otra calle con ella y seguir por delante, intentando mantener una risa dentro. –Aunque, entre tú y yo… creo que yo he sido la que más veces ha salvado los traseros del resto.
Linka no pudo evitar sacar una pequeña sonrisa.
–Debe de ser agradable estar en un grupo así.
–Tú dímelo, ya eres parte de uno, ¿no?
Linka jamás hubiera podido evitar el agradable sonrojo de su sonriente rostro.
–Gracias, Ronnie Anne.
–No lo menciones, Linka, no creo que~
Un ligero y pequeño impacto húmedo en su cabeza interrumpió a Ronnie, seguido de otro.
–¿Agua? –Extendió la palma de su mano, solo para recibir el golpe de otra gota. –Rayos, es mejor que apuremos el paso. Vamos, Linka, creo que tendremos que… ¿eh?
Izquierda a derecha, la ausencia de la chica peliblanca detuvo a Ronnie en su pedaleo.
–¿Linka?
Ronnie miró atrás.
Ahí estaba ella, en movimiento en su bicicleta y siguiendo su camino a un paso mas lento, pero…
…inmóvil en su asiento, sin poder mover un solo musculo y acelerando su respirar.
Para cuando notó el miedo en su rostro y estuviera a punto de preguntar, la bicicleta de la peliblanca repentinamente perdió el control. Ronnie Anne no pudo hacer más que ver a Linka Brooks y su bicicleta impactar de frente contra el suelo, raspando su brazo contra el áspero asfalto de la calle.
–¡Linka!
Bajo instinto, Ronnie giró su bicicleta hacía la peliblanca recostada en dolor, agachándose a apoyarla.
–¡¿Estás bien?!
–M-mi brazo… ¡me arde!
–¡¿Qué sucedió?!
–¡N-no lo sé! ¡Yo s-solo~
El fuerte resonar de un trueno en los cielos interrumpió el ambiente, las gotas provenientes del cielo multiplicándose por montones. Con un diluvio sobre ellas, Ronnie tuvo que pensar rápido.
–Ven, agárrate de mi, te llevare a mi casa.
Fue con algo de dificultad que la chica morena lograría levantar a Linka y su bicicleta a un paso acelerado, agradeciendo que su hogar no quedara más que a unas simples cuadras de distancia.
–¿Te duele mucho? –Ronnie tuvo que preguntar al ver qué tanto la peliblanca frotaba su brazo.
–A-algo...
–Tranquila, solo un poco más.
En medio de la creciente lluvia, el dolor de su herida y el apuro del momento, la mente de Linka no podía concentrarse en nada; los nervios y la confusión seguían tomando control de su cabeza. No podía entender lo que había acabado de suceder, y solo pensar en ello…
No quería creerlo, intentaba negarlo cuanto pudiera, pero aquella horrible sensación de ayer en el vagón…
Había vuelto.
…
Lluvia… lo único que faltaba.
Ahí iban el resto de las pruebas de la noche.
Al menos, en la tranquila soledad de su habitación, Lisa Loud podía encontrar satisfacción en que el último cohete había alcanzado sus metas del día. Su señal había sido clara, su duración en el aire extensa, y su resistencia a cualquier ambiente admirable.
Caído a la tierra, perdido en el espacio o destrozado a pedazos en la atmosfera, no importaba mucho cómo su último modelo terminaría quedando una vez su señal se apagara dentro de los próximos 3 minutos, si su estimado era correcto.
Lo que realmente importaba eran las estadísticas que el cohete #13-L había sobrepasado hoy.
Lisa sonrió para ella misma.
¿Qué importaba cuanta peligrosa e inhumana cantidad de azúcar pudiera tener la pequeña caja de jugo de cereza Hi-C en sus manos? (2). Una victoria era dulce, ¿por qué no podría serlo también su propia celebración? Al menos así pensaba levantando su caja, antes de llevar el pitillo a sus labios.
Por hoy, una excepción podía ser hecha.
La ciencia y la tecnología ganaron otra vez.
La Fase 2 podía comenzar más temprano de lo esperado. Su agenda podría estar más libre para trabajar en los cohetes busca-misiles ahora que el sistema de rastreo y radar estaba listo… aunque más pronto de lo que esperaba, ella admitía. Todas las desveladas noches de investigación de la última semana parecían haber sacado sus frescos frutos después de todo.
Este era solo un paso más adelante hacía un asegurado cielo libre de amenazas inhumanas y nucleares.
Cuanto anhelaba poder reírse frente a la cara de la administración en la casa blanca y el Pentágono por creer que un proyecto como este podría ser imposible y una perdida de tiempo millonaria.
"Montón de amateurs," pensó al satisfechamente tomar otro sorbo de jugo, mirando con orgullo la pantalla frente a ella~
Y casi escupir al notar al pequeño punto blanco en movimiento por el centro.
–Por el amor de von Braun, ¡¿es en serio?! (3)
Lisa dejó la caja de jugo a su lado, llevando toda su atención a la pantalla.
Tenía que ser una broma.
¿No había perdido ella el suficiente tiempo intentando arreglar este error? Parecía que no, al menos mientras el débil punto siguiera manteniendo su distractora presencia.
Tan pequeño error, y aún así uno tan grande como para activar innecesarias falsas alarmas en sus sistemas.
No era ningún misil, de eso podía respirar tranquila; uno de esos no estaría moviéndose a un paso tan… lento por el mapa, ahora que lo veía mejor.
Lisa suspiró indignada, sacando su cuaderno de notas. Ahí iba otra pagina malgastada con más errores anotados a corregir en lo que quedaba de esta fase.
Juzgando por las coordenadas, y a diferencia de los registros anteriores, el punto parecía haber movido su posición a los vecindarios del norte esta vez. No era el bosque otra vez, podía darle el crédito de ello, pero no era que ayudara mucho. No era más que solo una pequeña e insignificante señal, un molesto error flotando aproximadamente cerca de la residencia Santiago, si calculaba correctamente.
Lisa no podía entenderlo, ¿por qué seguía viendo con sus propios ojos a un~
Corrección… dos puntos blancos.
–¡¿Qué rayos sucede ahora?!
Lisa luchó por no golpear su mesa en frustración, revisando cada cable, señal, conexión, cualquier clase de falla, algo para al menos poder entender lo que fuera que su pantalla le estuviera mostrando.
Podía hacer lo que quisiera, pero aquel estorbo se quedaría pegado a su pantalla, brillando con más intensidad que el primero.
Tomando rápida nota de la posición, el nuevo punto parecía haber salido de la nada en medio del área de Redwood Hills, a una distancia algo considerable comparado a su primera aparición en el otro lado del mapa. A diferencia del primer punto, este recorría el área a velocidades irregulares. Su veloz paso podía detenerse inmediatamente, al menos antes de continuar moviéndose a un paso moderado o lento en ocasiones.
La presencia de ambas señales no pudo haber sido más opuesta.
Tantas preguntas que Lisa sacaba de su cabeza, pero poco tiempo disponible para cuando imagen en la pantalla del monitor empezara a parpadear.
El cohete satélite y su señal ya no daban más.
–¡Rayos! –Lisa agarro su monitor, sacudiéndolo desesperadamente por intentar evitar lo inevitable. –Por favor, no te apagues, ¡no te apa~
La menor ni si quiera logró terminar para cuando el vacío volviera a retomar la imagen de la pantalla, dejándola sola con el constante ruido de los activos sistemas.
Lisa Loud se encogió de regreso en su silla.
De pronto, el dulce sabor del jugo en su boca se había vuelto agrio.
…
Bosque Redwood Hills, afueras de Royal Woods
–Oigan, no quiero ser aguafiestas, pero… ¿n-n-no creen que deberíamos volver a-ahora?
A este punto, con el viento aumentando en el aire y el oscurecido ambiente, la sugerencia de Rusty parecía volverse más favorable a cada minuto al grupo moviéndose en fila por el bosque.
Nadie tuvo ninguna objeción al dejar a Lucy como líder por delante.
–C-creo que tiene razón. –Liam apoyó la idea en nervios, apenas logrando mantener la luz de su linterna estable con los constantes temblores de su mano. –No quiero estar aquí cuando la lluvia venga encima. A-a-además, ¿cómo sabemos que ese monstruo realmente volvió aquí o si decidió irse a otro bosque a cenar? Hemos estado caminando por horas y ni si quiera hemos encontrado algo.
–¿S-s-saben? Jeje, creo que tal vez tengan raz-z-zón. –Añadió Zach, en vano tratando de mantener un tranquilo semblante. –Volver aquí fue un error, ¿qué tal si s-solo vamos a casa y n-nos olvidamos de t-todo?
–¡Ap-p-poyo la idea! –Rusty levantó la voz. –¿T-t-tú que dices, Lucy?
Silencio.
No hubo respuesta alguna por parte de la niña de negro, congelada frente al denso y oscuro bosque por delante.
–¿Lucy-
–Silencio. –Lucy interrumpió, levantando su mano.
Un fuerte y frío viento sopló de frente contra el grupo desde el interior del bosque, trayendo consigo varias hojas y helando la piel de los tres chicos. Entre todos los arboles, ninguno de ellos podía distinguir ninguna otra forma más que los varios troncos y la extensa capa de hojas secas cubriendo la tierra.
Pero Lucy…
–¿Q-qué sucede?
La niña de negro volteó lentamente al resto.
Aún con su cabello cubriendo sus ojos, ninguno de los chicos podía mantener la calma con tal sombrío semblante.
–…hay algo aquí.
…
–Ven, toma esto.
Linka Brooks no había terminado de entrar a la residencia Santiago y ordenar su mojado cabello para cuando sus manos ya estuvieran agarrando una toalla lanzada por Ronnie Anne desde la cocina.
–Sécate un poco y espérame en la sala, voy por el botiquín.
La peliblanca ni siquiera logró agradecerle para cuando desapareciera de su vista por el pasillo.
Linka pasó la toalla por su cabello y vestimenta antes de pasarlas por sus propios brazos. Lento fue el paso del material alrededor de su área raspada, soportando el continuo ardor que aún causaba.
La herida seguía tan fresca como el miedo y la duda que aún sentía dentro.
Solo tuvo unos segundos para intentar recomponerse en la sala cuando Ronnie regresara con un botiquín a mano.
–Necesito que extiendas tu brazo. Esto puede irritar un poco, pero es por tu bien.
Ronnie sacó un pequeño paño al agarrar el brazo de Linka, quitando cuidadosamente cualquier rastro de suciedad o humedad que la lluvia hubiera dejado. La peliblanca mantuvo su postura contra la irritación de las heridas y el paso de las limpiezas, obligándose a mejor mirar por la ventana.
No sabía lo que era exactamente, pero el lluvioso ambiente de afuera, combinado con la iluminación de los focos sobre las calles, le traía la clase de calma que desesperadamente había estado buscando en el camino aquí.
Cuanto la apreciaba en este momento.
–Linka, dime la verdad, ¿qué rayos te sucedió?
Y cuanto deseó que hubiera durado un poco más tan pronto Ronnie rompiera el hielo.
–Yo-… yo no sé, solo estaba siguiéndote cuando… m-me detuve. N-no podía moverme, ni si quiera podía llamarte, era como estar… congelada.
Ronnie pensó al terminar de limpiar el brazo de su amiga. No se le ocurría alguna clase de enfermedad o estado que pudiera causar tal cosa, mucho menos de cualquier caso que su madre le hubiera contado de su tiempo en el hospital. La chica siguió meditando al preparar el frasco de antibacterial.
–¿Sentiste algo?
Linka no tuvo que esforzarse para encontrar las palabras correctas, sino para poder dejarlas salir.
–…miedo …temor, a-algo de nervios y~ ¡ouch!
Ronnie inmediatamente retiró el paño con antibacterial de su brazo.
–Lo siento, sé que arde, pero mamá dice que es lo mejor para este tipo de herida.
La chica morena volvió a frotar cuidadosamente los rasguños de su amiga. A duras penas pudo la peliblanca resistir el ardor en su brazo hasta que Ronnie terminara de limpiar y guardara el frasco. La chica siguió pensando en lo que pudo haber causado tales sensaciones en Linka al preparar las vendas, solo para que una idea llegara a su cabeza.
–Sabes, no soy adivina, pero… si tuviera que aportar mi centavo, supongo que podría estar relacionado al entrenamiento.
–¿Eso? Pero si empezamos ayer.
–¡Exacto! –Exclamó, ajustando con cuidado las vendas en el brazo. –Piénsalo un momento: comenzó justo luego que empezamos a probar tus poderes, ¿no te parece raro?
–¿De verdad crees que sea por eso?
–Cómo dije, solo supongo. –Clarificó, terminando de cubrir las heridas de su amiga. –Creo que hablaré con los chicos y les diré lo que detengamos-
–¡No!
Ronnie se detuvo, confundida por su nervioso tono.
–Linka, ¿de qué estás hablando? Tengo que decirles, ¿de qué otra manera podremos averiguar que rayos te sucede?
La peliblanca no pudo resistir llevar su apenado rostro al suelo para sacar una respuesta.
–Solo… no ahora. ¿Qué si solo es algo repentino y se va tan rápido como llegó?
–Linka, no estoy segura si eso si quiera-
–Ronnie, por favor, ya les he traído suficientes problemas encima desde que llegue; lo último que quiero hacer es arruinar todo por algo como ésto. Solo… dame un poco de tiempo y tal vez se vaya.
Ronnie suspiró y pensó por un momento, el suplicante rostro de su amiga haciendo todo más difícil.
–Por favor…
Demonios.
–Tres días. –Finalmente respondió. –Esperaremos a ver que sucede y yo misma te mantendré un ojo encima. Si esto sucede otra vez no podré seguir prometiendo nada, ¿hecho?
–Hecho. –Aún con la seriedad de su amiga, Linka solo pudo sonreír de regreso. Era todo lo que ella necesitaba escuchar. –Gracias, Ronnie, estoy segura que ésto ya se me pasará.
–Eso ya lo veremos. –Respondió dudosamente.
A este punto, Ronnie solo prefería dejar el tema de una vez. El sonido de las gotas chocando más por la ventana sirvió bien para distraer su atención.
–Por cierto, tal vez quieras avisarle a tu mamá que estás aquí.
–Oh, claro, ¿puedo usar el teléfono?
–Está en la cocina, usa el libro telefónico si lo necesitas.
Con sus heridas apenas haciéndose notar ahora, Linka caminó directo al teléfono de pared de la cocina, a punto de agarrarlo-
Solo para que su mano se detuviese a medio camino, tal como el resto de su cuerpo lo hiciera.
De la nada, un punzante escalofrío recorrió toda su piel, paralizándola por donde fuera que lo recorriera. Intentó hablar, sacar una queja, pero sus labios se rehusaban a reaccionar. Linka empezó a temblar con debilidad. El mundo a su alrededor comenzó a oscurecerse, y un repentino sueño se sitió sobre ella.
Un sueño que, tan pronto como apareció, se fue sin dejar el menor rastro.
Linka volvió a mover su mano y su cuerpo con normalidad, recuperando el aire que sus pulmones rogaban tener de regreso.
Sea lo que sea que haya sucedido…
Nada.
No era nada de que preocuparse.
Era solo un mareo, razonó ella, podía ignorarlo. Toda esta presión ya andaba pagándole la cuenta más pronto de lo que esperaba.
…
–¿Saben algo? –Zach preguntó, intentando ocultar su miedo en crecimiento mientras más entraba el grupo al bosque. Fallaba miserablemente. –C-creo que venir aquí f-fue un error. T-t-tal vez solo e-escogim-mos el lugar equiv-v-vocado para buscar, ¡o quizá esa c-cosa simplemente se fue para s-siempre!
–¡E-e-es exactamente lo mism-mo que pensaba! –Rusty respondió con el mismo temor. –¡Caso cerrado! ¿P-podemos v-volver a casa ahora?
–Aún no. –Con voz firme, Lucy fue la única en seguir caminando con algo de valor al frente. Ni uno solo de sus pasos parecía querer dar la vuelta, ni contra toda la oscuridad rodeándola o las gotas de lluvia empezando a caer. –Hay algo cerca, debemos continuar un poco más.
–Lucy, s-sin ofender, –Respondió Zach, esforzándose en mantener la calma al seguir a la niña de negro por encima de una colina como el resto. –p-pero creo que ya nos hemos ido muy lejos. No hemos encontrado nada por ningún lado, ni si quiera por donde hallamos esa cosa ayer. ¿N-no sería mejor volver?
–C-c-concuerdo. –Añadió Liam, el único de los chicos aún en pie, aunque no por mucho. –Y-y la lluvia va a volverse peor, c-creo que Liam tiene razón, será mejor que volvamos y-… ¿Lucy?
Zach no solo fue el primero en llegar a la cima, pero también el primero en notar a la congelada chica frente a ella.
–Oye, ¿qué suce-
La temblorosa palma de la chica tapó su boca inmediatamente. Justo a tiempo para evitar que un grito de terror saliera fuera.
Ahí estaba, levitando a una distancia delante de ellos.
La sombra ni si quiera notó su presencia.
Les daba la espalda sin importancia, mirando a lo que Lucy podía distinguir en la tierra como un…
–Por… dios…
El resto de los chicos llegaron a la cima, pero la vista de aquel humanoide de sombras logró sacarles lo poco que aún tuvieran de aliento antes que si quiera pudieran recuperarlo.
De haberse quedado a mitad de la subida para recuperar energías, ninguno de ellos jamás habría visto a la criatura agarrar el cuello del debilitado cuerpo de un venado, levantándolo como si se tratara de una simple pluma y fijando su vista frente al animal.
El blanco brillo de su interior se intensificó.
Cuanto deseaban ahora haberse quedado atrás, al menos así jamás hubieran tenido que vivir con el recuerdo de como la criatura empezaba a absorber una clase de rastro fuera del cuerpo del animal.
Los fuertes gemidos de dolor podían distinguirse entre la creciente lluvia en el ambiente. No hubo extremidad que no convulsionara frenéticamente en el aire, perdiendo fuerzas cuanto más pálidos se volvieran con el paso de los segundos.
El animal solo dejaría de moverse cuando el rastro dejara de salir de su cuerpo.
La sombra soltó su agarre del cuello y miró caer al animal al húmedo suelo.
Un vacío se encontraba donde deberían estar sus ojos, todo su cuerpo parecía estar a punto de descomponerse y hacerse polvo de recibir el más mínimo toque.
Era una vista que los chicos llevarían por el resto de sus vidas.
Una que Lucy Loud jamás creería ver en todos sus años estudiando toda fuerza oscura. Bien sabía sobre lo violentos que podían llegar a ser algunos espíritus, de acuerdo a algunos viejos libros en la biblioteca. Creía poder reconocer algunos tipos y sus detalles luego de horas de perderse en cada palabra que leyera, que estaría lista el día que tuviera su primer encuentro con una propia criatura de la oscuridad…
Qué ignorante fue ella.
Ningún libro, ningún estudio, ninguna hora gastada en toda página jamás la había preparado para esto, porque no tenía ni la menor idea de lo que tenía frente a ella.
Le traía miedo, más del que nunca antes había experimentado.
–Nadie. Se. Mueva.
Era lo mejor y único consejo que Lucy podía recomendar ahora mismo, agradecida que la lluvia en aumento tapara su voz entre todo el ruido pero fuera lo suficiente fuerte para que los chicos la escucharan.
–Retrocedan. Lentamente.
Ninguno de ellos tuvo que escucharla una segunda vez, de todos modos ya andaban tomando sus temblorosos pasos antes que Lucy si quiera pudiera terminar de hablar. El grupo regresó sus pasos en bajada de la colina, apenas logrando cubrir una pequeña distancia-
Antes que uno de los pies pisara una seca rama en la tierra, su crujido resonando por los aires.
La criatura repentinamente levantó su vista del suelo.
Cuatro corazones dejaron de latir a la vez.
…
Una llamada rápida y un simple resumen fue todo lo que tomó para que un pequeño auto gris hiciera su camino a toda velocidad por las húmedas y lluviosas calles del vecindario hasta llegar frente a la residencia Santiago.
Heather Brooks ni si quiera se molestó en sacar un paraguas tan pronto bajó del auto, corriendo al frente de la casa donde la chica peliblanca la esperaba en compañía de su amiga.
–Linka, ¡¿estás bien?!
Heather no había acabado de abrazar a su hija para cuando revisó inmediatamente su vendado brazo.
–¡¿Te duele algo?!
–No, mamá, estoy bien.
–Gracias al cielo. ¿Qué tan grande fue la herida?
–Nada serio. –Respondió Ronnie Anne. –Ya limpié y traté todo, solo hay que dejarlo reposando un poco hasta que sane.
–Gracias, en serio. –Un agradecimiento fue lo suficiente para dejar a Ronnie satisfecha, y una mejor mirada a la chica morena fue lo necesario para despertar la curiosidad en la mayor. –Y tú debes de ser… Ronnie Anne Santiago, ¿no? ¿La hija de María?
–Esa soy yo.
–Lo suponía, ella me ha hablado de ti; veo que tu madre tenía razón con respecto a tu forma de tratar con heridas. –Explicó con una aliviada sonrisa, estudiando la asegurada venda en el brazo de su hija. –En serio te debo una, Ronnie Anne.
–No hay de qué, señora Brooks, sólo hice lo que pude.
–Gracias por todo, Ronnie. –La peliblanca agradeció por igual, para ser devuelta un amigable guiño.
Un último despido otorgado y con la bicicleta asegurada atrás en el vehículo, los Brooks tomaron sus asientos y el motor fue encendido.
Aún al ponerse en movimiento, Linka creyó haber visto un pequeño rastro de una dudosa expresión en el rostro de Ronnie, cerrando la puerta de su casa.
Ya sabía lo poco convencida que ella estaba de su petición, lo supuso antes de si quiera decírselo en primer lugar.
Pero ¿qué más podía hacer? Que ella misma supiera, esto tal vez no era nada grave después de todo. No era otra cosa de qué alarmar al resto de los chicos luego de todo lo que ya habían pasado con ella.
Y aunque odiaría hacerlo, no podía soltar una sola palabra de esto a su madre. Heather trabajó demasiado para poder traerlas hasta aquí, sacrificado mucho, hecho todo lo posible como para que el temor a un pequeño inconveniente como este fuera a tirar todo abajo y volvieran a la soledad de los lugares mas lejanos y remotos. No podía perder esto, no ahora que ya habían llegado demasiado lejos como para volver atrás.
Si se cuidaba y procuraba mantenerse a raya con sus habilidades, tal vez lograría deshacerse de estos problemas tan pronto como habían llegado. Fin del problema, nada malo sucede, la vida continúa con su curso y, afortunadamente para el mundo, nadie más sale herido por su culpa.
Por ahora, Linka creía poder respirar tranquila. Ya había pasado un buen tiempo desde la última vez que su cabeza dio vuelas, o que su cuerpo dejara de responder a sus mandos. No había dolor, no había malestar, no había absolutamente nada que pudiera probar lo contrario contra su estable condición…
…entonces, ¿por qué podía aún sentir aquel pequeño y extraño sentimiento en su cabeza?
…
–Nadie se mueva.
Una orden tan simple de obedecer.
Pero una acción tan difícil de seguir cuando el grupo acababa de correr colina abajo tan rápido como para casi hacer sus corazones estallar.
Intensa fue la batalla por recuperar algo de aliento mientras el grupo buscó escondite, peor cuando la figura sombreada ya caminaba entre los arboles tras ellos, mirando sus alrededores y fijándose en cada cosa que se moviera entre la lluvia.
Desde sus nuevos escondites en la oscuridad, los chicos rehusaban moverse o hasta respirar.
La figura estuvo tan desconcentrada en sus cercanos alrededores como para haber notado un par de ojos observándolo desde la cima de un árbol, entre todas las sacudidas ramas por el viento.
–Lucy… ¿c-c-crees que n-nos vio?
La niña de negro inmediatamente calló a Zach a su lado, cuidadosamente asomando su cabeza y devolviéndola a su escondite cuando la figura volteara a su dirección.
Lucy Loud había visto y conocido de tantas criaturas en sus libros e historias, todas tan misteriosas como la propia oscuridad de donde provenían.
Y aún así, no importa que tanto la mirara o desde que ángulo la viera, la lenta sombra de resplandecientes ojos era un peligroso y completo desconocido cuya apariencia seguía sin poder reconocer de alguno de sus libros. No tenía la menor idea de lo que veía, pero dudaba seriamente que hasta un crucifijo fuera a hacer el trabajo contra esa cosa.
–Lucy, ¡¿qué hacemos?! –El chico pelirrojo susurró en desesperación, y no ayudaba a Lucy a pensar en nada.
Su desesperación sería interrumpida al notar como la criatura miró a otro lado, caminando lentamente hacia uno de los troncos huecos-
Donde Liam estaría a punto de sufrir un desagradable destino.
–¡¿Lucy?!
El corazón de la niña de negro palpitó más rápido, mirando a todos lados sin poder pensar que hacer. Solo sería cuestión de momentos antes que la criatura pasara de lado los árboles y estuviera frente a frente a su próximo platillo.
–¡¿Rusty?!
De no ser por una pequeña interrupción corriendo tras la sombra, sacando su cámara fuera de su chaleco.
–¡¿Qué está haciendo?!
Lucy no podía saberlo con exactitud, pero el chico peli naranja parecía estar lo suficientemente confiado para detenerse tras la sombra.
–¡Oye, tonto!
Su tono logró llamar su atención, haciéndolo voltear y mirarlo de frente-
–¡SONRÍE!
Y presionar el botón para interrumpir la oscuridad con un inmediato resplandor.
…
Aún con la vista y mente puesta en el camino por delante, Heather aún había notado el repentino despertar de Linka tras casi caer dormida en su asiento.
El pequeño salto en la calle probablemente la había despertado.
La mayor aún notaba los constantes cabeceos de su hija a cada rato, pareciendo luchar por mantener el sueño fuera. No podía culparla, su día probablemente había sido uno largo y lleno; no se imaginaba lo que su grupo de amigos tuvo en mente a hacer para pasar el rato.
Pero no era eso lo que la preocupaba, viéndola mejor, eran los temblores.
–Cariño, ¿segura que estás bien? –Preguntó dudosamente.
–Si, si, creo que… solo necesito dormir.
–Tranquila, solo respira un poco y relájate, no falta mucho para que lleguemos a casa.
Linka afirmó perezosamente, frotando sus ojos entre un largo bostezo. ¿Estaba bien? Por supuesto que lo estaba, al menos dentro de lo que ella misma supiera. Sueño, ese debía ser el problema. No era que no se lo mereciera por haber estado levantando cualquier objeto pesado durante el resto del día con el grupo. Solo agradecía no haber hecho explotar nada con su mente.
No era nada que una tranquila noche de sueño pudiera arreglar. Mejor, quizá la tranquila lluvia podría mejorar el descanso.
Quién sabe, podría ser la única cosa en cesar los temblores, o hasta llegar a calmar los…
…extraño, ¿de done habían salido los nervios?
…
–Rápido, ¡por aquí!
Los rápidos pasos de todo el grupo continuaron corriendo por los oscurecidos senderos del bosque, resonando entre el jadeo y los fuertes pasos de la criatura sombreada desde sus espaldas.
Un fuerte grito sacado al aire solo los hizo correr más rápido. Alguien no estaba feliz.
–Rusty, ¡¿en serio tuviste que sacarle cinco fotos seguidas a esa cosa?! –Liam tuvo que preguntar entre el pánico.
–¡Agradece que acabo de salvar tu alma!
–Si, ¡pero gracias también por haberlo hecho enfadar más! –Añadió Zach, pero un segundo grito desde atrás devolvería su concentración al frente.
Lucy guardó silencio entre todo el caos, evitando mirar atrás a ver que tan lejos estaba su probable perdición. Pero el pánico del momento no la detenía de juntar las piezas de lo que había notado entre todos los destellos de luz de la cámara.
Todas sus horas de lectura le habían dado una buena idea de todas las probables debilidades contra espíritus, pero ¿luz? Debía de ser un caso nuevo del que jamás había visto en cada palabra leída.
Esto iba más allá que un ser oscuro del inframundo, o un espíritu del otro lado.
–¡¿Alguien sabe por donde vamos ahora?!
–¡Se está acercando!
–¡Vamos a morir!
Las desesperadas voces en pánico de los chicos siguieron resonando mientras la criatura mantuviera su paso.
El miedo impulsaba más el paso de los chicos, por delante corriendo y maniobrando por donde fuera que sus sentidos los llevaran; pero el trío no pudo confiar más de sus instintos al repentino momento de resbalar y caer por una bajada rocosa que ninguno de ellos pudo haber visto. Los quejidos de dolor no dejaron de salir mientras más rodaran cuesta abajo, obteniendo un moretón que otro para cuando sus cuerpos finalmente se detuvieran en la tierra por debajo.
El pánico aceleró la reacción y recuperación de los chicos, frotando sus heridas e inmediatamente regresando la mirada al risco tras ellos.
Zach fue el primero en recuperar sus sentidos.
–E-…¿estamos v-vivos?
–¡Lo estamos! –Rusty agradecía como nunca antes, notando a la observadora criatura en la cima. Desde su alejada y empinada posicion, ya no podía hacer nada. –¡Hah! ¡En tu cara, tonto demonio de-
Qué tan pronto había hablado él.
Sus palabras regresaron por donde vinieron al momento que la figura empezó a flotar, levitando cuesta abajo sin quitar sus brillantes ojos de encima del grupo.
–¡¿Tenías que abrir la boca?!
El pánico siguió abundando mientras más se acercaba la criatura sobre ellos. En un rápido pensar, Liam reaccionó con una idea.
–Rusty, la cámara, ¡úsala!
–¿Chicos?… ¡problema!
Los pequeños restos de plástico cayendo de las manos de Rusty empeoró el ánimo. La pobre cámara no tuvo esperanza alguna de sobrevivir la caída.
Sus energías gastadas, las únicas defensas hechos pedazos, el trío tenía que aceptarlo.
Era inútil.
–¡Se acabó! –Zach se resignó a su fin, tal como Liam lo aceptaba en temblor.
–¡Estamos fritos!
–¡No es justo! –Rusty lamentó. –¡Jamás pude besar a una chica!
Todo lamento pasó ignorado por la criatura. Sus ojos solo tenían atención para las tres presas abajo. Pero su atención no sería la suficiente para haber notado a una cuarta figura emergiendo desde atrás de entre los arboles, piedra bien sujeta en la palma su mano.
Lucy Loud no sabía si esto fuera a funcionar, mucho menos si fuera a sobrevivir la propia tontería que su mente la obligaba a hacer.
Pero en vida o muerte, era la única cosa que podía hacer si no quería que el bosque recibiera tres almas permanentes.
Llevo su mano atrás, apuntó, y esperó haber aprendido algo de todas las veces que hubiera visto a Lynn jugar en sus partidos de béisbol.
Rogó poder hacer lo mismo.
Lucy hizo el lanzamiento, la piedra dejo su agarre, y el pequeño objeto recorrió su corto y rápido trayecto hacia la parte trasera de la cabeza de la criatura.
El plan era captar la atención de la bestia en descenso, no importa si solo traspasaba su cuerpo, solo necesitaba su mirada en ella.
Y fue justo lo que sucedió, tal como Lucy esperaba que lo hiciera.
Excepto por la parte donde la piedra chocó con fuerza contra la cabeza de la criatura, rebotando a sus espaldas y cayendo al suelo.
La figura inmediatamente volteó.
Aumentar su furia no había sido parte del plan.
…
"C-corre…"
–¿Qué cosa?
Linka parpadeó, su atención regresando a los encogidos alrededores del vehículo y su confundida madre a su lado.
–¿Qué?
–¿Dijiste algo, cariño?
–N-no.
–Juraría haber escuchado algo, ¿segura que estás bien?
–Lo estoy, mamá, tranquila.
Linka no sabía cómo pudo haber sacado una mentira en tan poco tiempo, pero pareció haber hecho el efecto en su madre.
No podía culparla por su preocupación.
Linka no tenía ni la menor idea de lo que hubiera acabado de ocurrir. Recordaba haber cerrado los ojos por un solo momento antes de perder lo que aún tuviera de consciencia. No tenía idea de cuanto tiempo estuvo fuera, pero, deduciendo por las familiares calles a su alrededor y dónde estuvieron hace poco, no debió de pasar tanto.
¿Tan grande había sido el sueño para hacerla dormir y dejar volar sus apilados nervios en un santiamén? No podía ser verdad.
Cuanto esperaba llegar ella a la cama y dejarse llevar por los brazos del sueño profundo de aquel modo: solo ella, el cómodo vacío de su habitación, y…
…era raro, ahora que lo recordaba.
En su poco tiempo en el vacío, Linka podría haber jurado escuchar una tranquila lluvia en lo que sonaba ser un bosque.
"¡Cuidado!"
…
Lucy Loud se tambaleó a la izquierda al saltar encima de un pequeño riachuelo.
Justo a tiempo.
Una gran piedra voló peligrosamente cerca de su cabeza, impactando con fuerza sobre un tronco a su lado. Astillas y restos volaron por los aires. La niña cubrió su mojado rostro y siguió corriendo mientras más se intensificaba la lluvia.
El grito de la sombra a sus espaldas aumentó al mismo nivel que sus pasos lo hacían.
Lucy Loud no era alguien fácil de asustar; la oscuridad había sido parte de su vida desde que tuviera memoria, aceptar su abrazo solo la había hecho más fuerte contra todos los temores que el mundo pudiera ofrecer.
Todo, excepto la monstruosidad tras ella.
Sus años en la oscuridad le habían dado una ventaja para poder maniobrar en un entorno nocturno como este sin muchos problemas. Pero ahora que el cansancio empezaba a tomar cuenta de sus esfuerzos, Lucy sabía que solo era cuestión de tiempo antes que cometiera el error que le costaría un viaje temprano al otro lado con la bisabuela Harriet.
No estaba lista. No aún. No así.
Luchaba por recordar algo, un solo ruego o frase en algún libro que pudiera alejar a esta clase de bestia. De ser un espíritu de tormento, cualquiera de sus frases en sus párrafos podría llegar a darle tiempo. Lucy intentó levantar su voz entre el lluvioso ambiente, procurando mantener cada palabra lo mas clara posible.
Todo era en vano.
No había llegado tan pronto a una última oración que el camino de Lucy Loud la llevaría a una oscura cueva al pie de una colina. Una cortina de agua era lo único interponiéndose entre ella y la entrada al interior. Entrar no fue una opción, al menos no hasta voltear atrás y notar aquel par de ojos brillantes moviéndose rápidamente entre los arboles.
La menor corrió inmediatamente dentro sin pensarlo otra vez, traspasando la cortina y tomando refugio tras las primeras piedras que tuviera de frente. Agachada, Lucy solo podía abrazar sus rodillas con fuerza y esperar lo mejor.
Toda esperanza desapareció con un horrible gruñido por la entrada.
Su cuerpo se congeló.
Lucy luchó por mantenerse callada como nunca antes en lo había hecho en su vida. Sus extremidades rehusaban moverse. Podía escuchar los pasos de la bestia, lentos en su caminar, acercándose por la entrada. El agua no era más que un insignificante obstáculo para entrar.
Rehusaba a dar un vistazk, pero la niña podía imaginarlo: aquel par de ojos blancos asomando su vista hacia dentro, a no más que unos solos pasos para encontrarla y acabar con todo de una vez.
Por primera vez en su vida, Lucy Loud finalmente creía poder sentir lo que era realmente el temor.
Las pisadas se hicieron mas cercanas por la entrada. Lucy cerró sus ojos y esperó.
Esperó el inevitable fin, un pequeño instante más que tendría para lamentarse de tantas cosas en su breve vida.
Esperó un ruido, una ultima señal antes que todo acabara.
Esperó algo rápido, tal vez misericordioso si tenía suerte.
Lucy Loud esperó…
Silencio.
Solo podía escuchar su propio respiro y la constante lluvia afuera. Podía escuchar su corazón latiendo a más no poder.
Eso era todo. Aún estaba viva.
Unos constantes gruñidos captaron su atención a sus espaldas. La curiosidad obligó a Lucy a abrir sus ojos y espiar por el borde de su escondite.
Ahí estaba la figura. Dentro de lo que podía definir, algo no andaba bien con ella.
Luchaba por dar un paso más, uno que nunca llegaba no importa cuanto se esforzara. Cada intento por cruzar la entrada terminaba antes de si quiera poder dar otro paso. Un gruñido proseguía cada intento fallido. La desesperación crecía en la bestia.
Lucy volvió a esconderse, no comprendía lo que veía. ¿Era esto alguna clase de cruel truco que la figura jugaba con ella? Creía ser el caso, pero la lucha del monstruo al otro lado parecía ser demasiado real como para ser una fea trampa. Fuera lo que fuera, la menor no arriesgó a asomarse.
Siguió esperando un rápido final, el momento donde la criatura dejaría de bromear y solo acabaría con esta noche de pesadilla.
Los minutos pasaron.
Las gotas afuera disminuyeron su fuerza, y la lluvia llegó a su fin. Un frío viento volvió a merodear por el ambiente, haciendo resonar la húmeda vegetación del oscuro bosque afuera.
Entre el silencio dejado atrás, Lucy había estado lo suficientemente perdida en su temor como para haber notado la ausencia de otro gruñido irritado a las afueras de la cueva.
Para cuando reaccionó y volvió a conseguir el valor asomarse, la cortina de agua a la entrada había desaparecido.
No fue la única cosa en irse.
En el tiempo que Lucy salió fuera, investigó sus alrededores e hizo su precavido y temeroso escape por el bosque, aquel par de brillantes ojos jamás volvió a aparecerse en su camino.
La bestia finalmente se había ido.
…
–¿Cariño?
Entre la oscuridad y el borroso ambiente a su alrededor, Linka Brooks juraba reconocer la voz de su madre.
–Linka, ya llegamos.
La menor inmediatamente abrió sus ojos y reaccionó el momento que el pequeño vehículo gris llegó a una parada. Ambas chicas se encontraban en la seguridad del interior del garaje. Hogar dulce hogar.
–Oh… y-ya veo.
La peliblanca miro extrañada sus alrededores y bajó fuera con su madre.
No podía entenderlo.
¿Estuvo dormida todo este tiempo? ¿Desde cuando? No podía saberlo, mucho menos saber cómo. Lo último que recordaba su mente antes de apagarse fue un repentino alivio entrando a su cabeza. El gran mar de lo que fueron los nervios ahora no era nada mas que un desierto en sequía ahora mismo.
–Veo que alguien está cansada. –Heather habló, una pequeña sonrisa esbozada en su rostro. –Ya andabas cabeceando un poco en el carro, ¿estás realmente bien?
–Eso… creo.
–Solo ve a cama y descansa un poco, necesitarás las energías para la escuela mañana.
Su madre, como siempre, tenía la razón. Tal vez un buen rato en la cama podría ayudarla. Su paciencia por tolerar todo lo que sucedía en su cabeza era tan solo limitada. Sin queja ni objeción, Linka siguió a su madre al interior de su casa, su cómoda cama en su cuarto siendo la única cosa en su mente.
Sus pasos debieron dirigirla por el pasillo y directo a la comodidad habitación.
Terminaron llevandola a la ventana de la sala.
Afuera, los varios nubarrones tapaban cualquier rastro de estrellas en los cielos. La lluvia aún rociaba las afueras del vecindario, sus gotas dejándose escuchar entre las calles. Las luces de los faroles no revelaban nada entre la dominante oscuridad.
Y aún así, Linka no podía quitar su vista de afuera.
¿Qué hacía aquí? Una pregunta que ella misma se preguntaba mientras más tiempo gastaba. Quería moverse, solo quería dormir, pero su cuerpo se negaba a dejar de admirar las afueras de su hogar. Un abundante deseo la mantuvo quieta, sin dejarla sacar la más mínima queja.
Quería ir a su cuarto, quería acabar con esta tontería, quería tantas cosas.
Quería…
Quería salir fuera.
–¿Linka?
Una preocupada pregunta de Heather llegó desde atrás.
La peliblanca volteó en sorpresa, su cuerpo reaccionando en un instante.
–¿Sucede algo?
Apenas tuvo unos momentos para volver a sus sentidos, volver a su realidad, y lograr formar una respuesta que no fuera más que un desorden de palabras.
–Nada… mamá.
Linka finalmente pudo retomar sus pasos a su habitación, pero su vista había vuelto una vez más a la ventana.
Las afueras seguían solitarias.
Las ganas habían desaparecido.
–No es nada.
…
–¡¿Lucy?!
Un rastro de luz pasó de largo por los firmes troncos del bosque.
–¡Lucy! ¡¿Dónde estas?! –Rusty Spokes apuntó la luz de su linterna hacia otro lado, solo encontrando más sombras formadas por su propia iluminación. –¡Lucy!
–¡¿Q-Quieres bajar un poco el volumen?! –Zach rogó a su lado. –¡Vas a hacer que esa cosa nos encuentre y coma!
–¡No si los Loud lo hacen primero! –Respondió, perdiendo toda la calma. –¡Rayos! ¡¿Qué les vamos a decir?!
–¡Yo qué sé! –Liam se unía al pánico. –Traer a Lucy fue idea de tu hermano, ¡no nuestra!
–Y quién estuvo de acuerdo con la idea, ¡¿eh?!
–¡Tú también lo hiciste! ¡Todos somos culpables!
–¡No puedo soportarlo! –Zach finalmente perdió toda la razón. –¡Rayos! ¡Quién sabe qué cosas horribles está haciéndole esa cosa a-
–Estoy bien.
Una linterna cayó a la tierra húmeda. Tres chicos petrificados le siguieron al resonar la voz de una menor a sus espaldas.
Un horrible temor y repentinos gritos dieron paso a un torrente de paz cuando los chicos reconocieran a la niña de negro.
–¡LUCY! –Impulso o no, Rusty fue el primero en abrazar desesperadamente a la menor. El resto no faltó en seguirle. –Rayos, ¡estás viva!
–¡¿Cómo sobreviviste a esa cosa?!
–¿Te hizo daño?
–Chicos, no se preocupen, estoy… bien. –La menor aseguraba, limpiándose cualquier otro rastro de suciedad en su ropa. –Esa… cosa ya se fue.
El tono de la menor se mantenía tan indiferente como siempre, era la misma Lucy que conocían. Pero equivocados o no, los chicos creían notar algo diferente en su voz y parecer.
–Lucy… dinos, solo podemos saberlo de ti. –Un inseguro Liam tuvo que interceder por parte del resto. –Exactamente ¿qué es esa cosa? ¿Un demonio?
–¿Un monstruo?
–Tal vez… ¿una variante de un xenomorfo? (4)
Rusty solo conseguiría indiferentes y serias miradas de regreso.
–…¿qué? Solo quiero estar seguro.
Los chicos no recibieron respuesta más que el frío silencio de la niña.
Lucy volteó al denso bosque, perdiendo su mirada entre la infinita oscuridad en medio de todos los arboles.
–¿Lucy?
Un frío viento volvió a levantarse entre la vegetación. El bosque volvió a dejar salir sus varios ruidos, un propio ambiente que debería traer una extraña calma.
–Esto…
Lucy no consiguió nada de eso.
Cada vez que miraba a un lado del bosque, rogaba no verlos. Pero no importa cuanto intentara, creía que jamás podría quitarlos de su cabeza.
–¿Qué es?
Desde que tuviera memoria, Lucy Loud siempre había estado consciente de las varias advertencias y peligros que conllevaba tratar con cosas lejos de lo sobrenatural.
Siempre creía saber con lo que trataba, miedos jamás debían de haber de por medio.
Pero ahora, al solo cerrar de sus ojos, aún podía verlos.
–¿L-Lucy?
Siempre estarían ahí, probablemente mirándola desde algún lado sin que ella lo supiera. Vigilantes, atentos, preparados para atacar sin misericordia tan pronto tuviera la oportunidad.
–Esto… es peor de lo que creía.
Mientras Lucy Loud siguiera viva, hasta el día que pasara al otro lado, siempre estarían frescos en su memoria.
Un par de radiantes ojos blancos.
…
.
.
.
…
…¿recuerdan esa vez que dije que no tomaría mucho en subir un nuevo capítulo?
Buenos recuerdos.
¿Vida? Aún la hay, milagrosamente.
Un largo viaje por el extranjero, un poco de trabajo en la versión en inglés, un poquito de trabajo más en otros proyectos y un empleo que me roba toda la tarde y noche y finalmente hemos vuelto aquí.
A este paso, creo que voy a terminar creando una colección de disculpas por todas las demoras de encima. Ni hasta yo puedo creer que hasta ahora haya llegado finalmente a esta parte de las notas. Tomó su tiempo, pero supongo que es verdad lo que dicen: mejor tarde que nunca.
Mi único deseo es no haber perdido el toque luego de todo este tiempo.
Pero suficiente de lamentos, hace tiempo que debo agradecimientos desde hace siglos. Explicaciones de demora ya hubo en otra actualización, pero ya es momento de adelantarme con lo importante.
Quiero agradecer rápidamente a Leo 23 (¿qué sucedió con los otros 22?) y a 24699 por seguir esta historia y ponerla de favorita. Cada acción, no importa que tan pequeña o grande sea, se aprecia grandemente.
Si me he olvidado de alguien, ofrezco mis más grandes disculpas. Me temo que he dejado pasar mucho el tiempo con diferentes deberes y distracciones para poder notar alguna novedad con precisión. Por ello, solo quiero agradecer infinitamente a toda persona que le haya dado una oportunidad a esta historia.
Es nada más que un completo honor recibir apoyo de personas como ustedes.
Con eso hecho, es hora de desempolvar el libro y usar (si es necesario) a la útil…
…
Referenciclopedia
1: Padre Karras, uno de los personajes principales de la película "El Exorcista."
2: Hi-C, un jugo con suficientes niveles de azúcar y dulce para hacer a un niño un motor más inestable que un reactor nuclear con una buena dosis.
3: Von Braun, apellido relacionado al nombre de Wernher Von Braun, científico alemán responsable de varios proyectos relacionados a misiles y cohetes.
4: Xenomorfo, también conocido como "el horroroso error de Dios del espacio," criatura proveniente de la saga de películas de Alien.
…
Y ahora, a los comentarios.
Leo 23: Gracias por pasarte, me alegra saber que hayas disfrutado de la historia hasta el momento (incluso si la vida llega a impedirme actualizar más seguido comparado a antes).
Aunque no puedo confirmar ni negar nada, solo diré que haces unas buenas preguntas las cuales recomiendo tener guardadas hasta entonces. Respuestas habrá para ellas, y sabemos que tarde o temprano tendré que abordarlo otra vez.
Hasta entonces, gracias por tu tiempo e interés. Todo comentario se aprecia mucho.
…
J0nas Nagera: ¿Empresas metiéndose en la trama? Que empiecen las sospechas. ¿Qué van a hacer? Solo el tiempo (y un poco más de atención a esta historia de mi parte) podrá decirnos con exactitud. Gracias por pasarte, aún con este pequeño interludio y excusa de señal de vida. Como también se agradece la paciencia durante el transcurso de la historia.
Te deseo mucha suerte en la vida, sigue adelante con todo.
…
Regamers10: Primero que nada, gracias por pasarte por aquí y por toda la paciencia.
Segundo: créeme, entiendo el desinterés.
Toda persona en el mundo (y sus madres) probablemente ya debieron haber visto una vez en sus vidas la típica compañía de buenas intenciones en el exterior que guarda un malvado y siniestro plan en su sucio y corrupto interior. Matarían a cachorritos a sangre fría por lograr cumplir sus planes de [inserte objetivo malvado genérico aquí].
No es nada nuevo.
Tengo planes, es lo más simple que te puedo decir hasta el momento. Si llegan a funcionar o no, eso dependerá del lector. Estoy consciente de las veces que hemos visto este cliché en toda clase de medio, y quiero intentar cambiar eso. Escribiré lo que tengo en mente, y podrás juzgar como quieras cuando llegue el momento.
Hasta entonces, agradezco tu paso una vez más por aquí. Con respecto a los otros proyectos futuros, estos ya andan calentándose en el horno. Sabrás más cuando notifique de ello.
Mientras tanto, espero que tus proyectos sigan bien, y te deseo mucha suerte con lo que hagas.
Saludos.
…
Masteralan116: ¿Escuchas eso? Es el sonido de mis abogados tocando tu puerta.
Mientras no mirabas, me aseguré de ponerle copyright a este método de mensajes ocultos y lo volví algo propio de mi parte y mis historias desde ahora en adelante. Gracias a unos acuerdos, firmas y etiquetas revisadas cuidadosamente por un grupo de simios expertos en el campo, ahora yo seré el único capaz de hacer tales cosas en cualquier historia que escriba.
…¿qué dices? ¿Que la etiqueta dice que la cosa expiró para finales de 1928 y que fue escrita y mal firmada con crayones?
¡Hah! Eres todo un bromista.
Fuera de bromas, debo agradecerte grandemente por la inspiración para ello.
Empresas y bosques no son buenas combinaciones, pregúntale eso a una pequeña ciudad en escombros y sus residentes te lo confirmarán (si es que aún hay alguien vivo… y con cerebros intactos). ¿Qué tienen en mente? Esperamos que nada relacionado a horripilantes mutaciones indeseables (eso, y porque las únicas fuerzas especiales a detenerlos no existirán hasta 1996).
Solo los tiempos y esperas (de los cuales espero que no sigan siendo tan largos) podrán confirmarnos lo que sucede aquí. Hasta entonces, y solo por seguridad, recomendaría tener todo listo (¿tienes algo de munición extra? Solo pregunto).
Hasta entonces, gracias por seguir pasándote y por todas las buenas vibras. Te doy las mismas vibras de mi lado con un toque de agradables deseos (mayormente azúcar extra), y te deseo lo mejor de lo mejor para tu vida y todo lo que tengas de frente.
Dale a la vida con todo lo que tengas.
…
Y con eso fuera del camino, es hora de despedirme una vez más (mejor si no por otros largos meses). Intentaré concentrarme más en ello, si es que los trabajos me permiten seguir.
Hasta entonces, les deseo suerte en todo lo que les guarda la vida y los mejores
¡Hasta pronto!
…
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…
El silencio en el oscuro pasillo del hogar terminó cuando los lentos pasos de una figura adulta en pijama hicieron su camino. Cada paso la guió directo a un cuarto a oscuras.
Un simple movimiento en el interruptor en la pared trajo luz a una simple pero ordenada cocina. La mujer restregó sus ojos tan pronto la luz golpeó de frente, dejando escapar una pequeña maldición.
Era tan solo un pequeño inconveniente en el camino de Heather Brooks a conseguir un simple vaso de agua a la una y media de la mañana. Molesto, pero pequeño.
La mayor no tuvo inconveniente sacando un simple vaso y rellenándolo con el refrescante liquido, frío y directo de una jarra en el refrigerador. La sed en su garganta terminó obligándola a tomar un largo sorbo de su vaso antes de si quiera haber guardado la jarra devuelta.
Nota mental, se recordaría a si misma: no acostarse en cama sin antes asegurar un vaso de agua a su lado. No era más que un pequeño consejo que le ahorraría una irritación de ojos, o un inconveniente choque con las paredes de los pasillos entre todo el cansancio y la oscuridad.
No era como si el trabajo extra en el hospital no mejorara las cosas.
Garganta hidratada y cocina ordenada, Heather apagó la luz y volvió por su camino en el pasillo solo para suspirar y maldecir en voz baja.
El golpe repentino de luz de la cocina había dejado sus ojos temporalmente aturdidos, tanto así para creer estar viendo un pequeño rastro de luz blanca en medio del suelo del oscuro pasillo. Heather restregó sus ojos y dejó salir otro largo bostezo, creyendo que podría arreglar el efecto.
La luz aún estaba presente.
Volvió a cerrar y restregar sus ojos un poco más.
El pasillo seguía iluminado.
La mujer dejó de parpadear al mismo tiempo que la curiosidad llegó de golpe. Si sus entrecerrados ojos veían bien, era como si la luz estuviera saliendo directo del cuarto de-…
"Oh, Dios."
Sus instintos reaccionaron de golpe.
Apenas tomó un momento para que Heather ya estuviera abriendo la puerta de la habitación de Linka en pánico-
Y entre el repentino oscuro ambiente, recibiera la simple vista de la peliblanca en pijamas, mirando pacíficamente fuera por la ventana.
No había rastro alguno de cualquier clase de luz.
–¿Linka?
La menor simplemente volteó, mirándola de frente con un menor brillo en sus ojos. Su tranquilo semblante bajó cualquier temor que Heather tuviera.
–¿Qué haces despierta? ¿Estás bien?
–Si, no te preocupes, creo que no podía dormir.
–¿Estás segura? Apenas podías mantenerte despierta en el auto.
–No lo sé, tal vez solo necesite intentarlo otra vez. Pero estoy bien. –Sonrió ella, la única respuesta que su madre necesitaba para hacer desaparecer sus dudas.
–Ya veo, pero… ¿necesitas algo?
–Un vaso de agua estaría bien.
–¡Claro! Vuelvo en seguida.
Heather devolvió sus pasos a la cocina, poniendo rápidas manos a la obra por otro vaso de agua. Podía estar tranquila sabiendo que Linka estaba bien, pero la repentina luz del pasillo…
El fuerte golpe de luz de la cocina había sido más fuerte de lo que esperaba. Eso, o el cansancio del momento ya le andaba jugando feas bromas en una mala hora.
Cualquiera que fuese la razón, no era nada que un regreso a la cama no pudiera arreglar, no sin antes devolver sus pasos a la habitación de la menor con vaso a mano.
–¿Cariño?
Heather encontró a Linka sentada en la cama, restregando sus agotados ojos a más no poder y sacudiendo su cabeza. Su propia voz parecía haberla agarrado por sorpresa.
–¿Mamá? ¿Q-qué-
–Aquí tienes.
–¿Qué cosa?
–Tu vaso de agua.
–Pero-… yo no-…
La confundida mayor siguió extendiendo el vaso hacia la dudosa peliblanca. Tomó un poco, pero Linka aceptó el objeto.
–Bueno… gracias, mamá. –Agradeció de todos modos con una sonrisa, probando un largo sorbo, seguido del escape de un perezoso bostezo.
Heather no pudo evitar sonreír.
–Parece que el sueño regresó después de todo.
–Si… supongo.
–Volveré a la cama, dime si necesitas algo más.
–Seguro…
Con un breve beso a la frente de su hija y con ella cómodamente en cama, Heather regresó a la puerta del pasillo.
–Descansa, cariño, duerme bien.
Y con un simple guiño, Heather cerró la puerta con cuidado.
–G̵͚̾͠r̷̛͔̓͐͆͗a̶̛̘͙̫͙͌́ç̶̙̙̜̐̎i̴̱͕̺̽͗̑á̵̱͇s̷͇̗̼̣̓͌ͅ.
Hasta detenerse en seco.
Para cuando mirara dentro inmediatamente, Linka ya descansaba tranquilamente entre las cobijas de su cama. Todo estaba en paz.
Tal vez… era mejor que ella hiciera lo mismo.
