-Bien, ¿cuál es tu nombre? - pregunto Saitama directamente a la azabache que ahora estaba sentada delante de él.
-Tama Saitama- respondió la pelinegra inclinando su cabeza hacia un lado. - ¿porque me lo preguntas ahora tú, papi? Tú y papá me dieron este nombre-
El calvo simplemente no supo que responder a eso tuvo intenciones de ya dejar el tema por la paz y simplemente esperar a que el Dr. Kuseno solucionara todo por fin no le había quedado del todo claro si aquello de que investigaría a fondo que había sucedido era solo para limpiarse las manos o en verdad iba ayudarlos, bueno, no podía dudar del anciano.
Kuseno era obvio que no era de la forma que Saitama estaba pensando.
Hubo un largo silencio que simplemente era interrumpido por el traqueteo que Genos hacia desde la cocina, el delicioso aroma a comida casera inundaba por completo cada rincón eso hizo que el estómago del calvo y la azabache gruñera al unisonó.
- ¿Tienes hambre? - el calvo miro fijamente a la azabache misma que asintió sin más.
-Por cierto, papi ¿porque estamos en este departamento? ¿Dónde están mis hermanos?
Esa pregunta tan solo provoco que el calvo se levantará de golpe de donde estaba acostado y mirara fijamente a la contraria, la cual se sorprendió bastante por esa repentina reacción tan extraña.
- ¿H-Hermanos? - inquirió sintiendo un extraño tic bajo su ojo derecho.
- ¿De que estas hablando? - esta vez fue Genos quien intervino en lo que parecía ser una conversación, pero estaba lejos de ser eso, se adentró a la sala sosteniendo una olla humeante de estofado de res con col.
Tama miro detenidamente al ciborg después al calvo no dijo nada en su lugar se levantó y miro detenidamente al rubio.
-Ustedes... están actuando de una forma muy extraña, haciendo preguntas y actuando como si no me conocieran- declaro la azabache mirando con seriedad a los dos héroes, tal mirada hizo que el ciborg no pudiera tener más dudas.
Ella era la viva imagen de su maestro, en mujer, pero era idéntica a él. Esa mirada seria no era más que la prueba innata de este hecho.
-Creí que me estaban jugando una broma, pero veo que no, entonces... ¿quiénes son ustedes? ¿qué hicieron con mis padres?
Ni Saitama o Genos supieron cómo responder la pregunta de la fémina, en primera porque no sabían cómo decirle que no sabían para nada quien era ella o qué diablos estaba pasando. El ciborg se puso en guardia una vez que vio como la chica también lo hacía, así como también se colocaba un tipo de brazalete en la muñeca derecha.
Mismo brazalete que la azabache acciono oprimiendo un botón tan solo para que se liberaran varios nano bots que cubrieron todo su brazo y formaron un tipo de brazo como... el de Genos.
Tenía un cañón y todo, uno que les apuntaba a ambos héroes.
-Hablen o voy a incinerarlos- amenazo sin dejar de mirar fijamente a cada uno.
-Inténtalo- hablo Genos retirándose aquel guante de cocina y apuntando con el cañón de su mano izquierda a la azabache contraria. Esa tecnología que cubría el brazo de la adolescente no la conocía, no era del Dr. Kuseno lo sabía porque este nunca le había comentado algo referente con nano robots o cosas que se le parecieran, entonces... ¿de dónde la había sacado?
Se miraron directamente a los ojos al menos hasta que ambos sintieron algo como una palmada en la cabeza, una palmada que les provoco que su contacto visual se rompiera y llevarán sus manos a sus propias cabezas.
- ¡No destruyan la casa! - regaño el calvo con una creciente vena en su frente.
Genos estaba intentando conectar nuevamente todos los cables de su cerebro luego de esa palmada mientras la azabache sobaba su cabeza repetidas veces.
- ¡Eso dolió, papi! - exclamo la fémina con pequeñas lagrimitas asomándose por las esquinas de sus ojos. La imagen en cierta forma le provoco cierta ternura al calvo, pero esta desapareció cuando el sonido de un timbre los interrumpió, se trataba del teléfono de Genos quien aún no se recuperaba del todo de aquel golpe.
Saitama tomo el teléfono del bolsillo del ciborg, si se trataba de la asociación bien podría ser algo que lo ayudaría a desestresarse un poco.
- ¿Sí? - hablo el calvo, sus ojos se abrieron un poco con sorpresa luego de oír la voz del Dr. Kuseno, hace apenas dos horas se habían ido del laboratorio, ¿había encontrado algo? Escucho con atención todo lo que el anciano le empezó a decir estaba seguro que ya no recordaba que tenía que resumir todo en 20 palabras o menos pero bien podía dejar pasarlo ahora, ya que quería escuchar todo claramente.
La explicación de Kuseno duro alrededor de 1 minuto, lo único que más importo y destaco de dicha llamada fue una sola cosa, una cosa que Saitama no tardo en decir en voz alta.
- ¡¿DEL FUTURO?!
El grito del calvo hizo que todos los cables desconectados del ciborg se conectaran enseguida y claro, que la azabache se alarmara luego de escucharlo gritar.
Ahora todo era más fácil de entender... en parte.
[...]
-Entonces... estoy en el pasado- murmuro la azabache sin creerlo en verdad, no se sentía como si estuviera en el pasado porque sus padres lucían igual y.… bueno, sus hermanos no estaban. - ¡es porque no han nacido todavía! -
El ciborg y el calvo la miraron fijamente, ambos terminando de pasarse el bocado de estofado que tenían en la boca.
- ¿De qué hablas? - pregunto Saitama sin dejar de comer de su estofado.
-Mis hermanos, por eso no están porque ellos aún no han nacido- hablo la azabache provocando que el calvo se atragantara con su propia comida.
-Sensei, debe tener cuidado- Genos acerco una servilleta a la boca de su maestro quien se la quito al ciborg para limpiarse por su cuenta.
-E-Eso... ¿de qué hermanos se supone que hablas? - interrogo el calvo mientras dejaba de toser poco a poco.
Tama comió un poco del estofado antes de hablar, sentía un hambre inmensa y prefería comer primera y después hablar, así no se atragantaría como su papá.
-Son 8, contándome somos 9- contesto con simpleza sin pensar dos veces en volver a su tazón de arroz y los trozos de col con res que había apartado.
Saitama sintió que algo dentro de él colapsaba luego de escuchar a la fémina, ¿cómo podía ser que fueran... 9? ¡¿Como diablos eran 9?! Quería saber más pero también quería no saber porque quien sabe de qué cosas se enteraría. Ahora le dolía la cabeza, le dolía horrible y Genos podía ver eso en su sensei, podía ver que estaba estresado por lo que no pensó dos veces en ir por un par de aspirinas y un vaso de agua para su maestro.
- ¿Qué edad tienes? - pregunto Genos a Tama.
-Tengo 12- contesto finalizando por fin su propia comida. -Ah~ estoy satisfecha, ¡gracias por la comida! - agradeció levantándose de la mesa llevando en sus manos sus propios trastes hacia la cocina dejando atrás a la pareja de héroes.
Genos estaba ocupado asegurándose de que su maestro se tranquilizará ya que aun podía ver como sus niveles de estrés estaban elevados.
- ¡Por cierto! ¿Actualmente están saliendo? Tengo mucha curiosidad de saber cómo eran mis padres en el pasado- Tama no podía evitar sentirse de verdad muy curiosa sobre sus padres, ya los conocía, pero no por completo mucho menos como era su relación antes de su llegada.
Ninguno de los héroes dijo nada ni siquiera la escucharon ya que no solo Saitama estaba estresado con esa situación, Genos de igual manera lo estaba, pero él podía aparentarlo más.
[...]
Hubo un momento en el que Tama se quedó dormida en el suelo y durmió lo suficiente para que se levantará justo en la hora de la cena, se levantó luego de percibir un agradable olor a...
- ¡Curry! - exclamo la azabache reincorporándose por completo. Genos desde la cocina la observo, percatándose de como un hilo de saliva caía de la boca de la fémina eso en cierta forma le recordó a su maestro cuando dormía. - ¿estás haciendo curry, papá? -
-Si, ya casi está listo- respondió el ciborg disminuyendo la flama de la estufa, salió de la cocina para disponerse a poner la mesa, pero tal parece que alguien ya se le había adelantado. Tama no había pensado ni una vez cuando comenzó a colocar la mesa y retirar el futón donde había dormido.
Una vez que la mesa estuvo puesta Tama se dirigió a la cocina.
- ¿Necesitas ayuda, papá del pasado? - pregunto la pelinegra con una pequeña sonrisa.
Genos la miro detenidamente procesando todo o al menos haciendo el intento dejo los platos ya servidos con la adecuada porción de curry y arroz en estos en las manos de la azabache.
Eran solo dos.
- ¿Porque solo dos? - Tama estaba bastante confundida, debían ser tres platos... ¿no? - ¿dónde está el plato de papi del pasado? -
-El está con King, volverá hasta mañana- fue la respuesta del ciborg mientras salía de la cocina esperando a que la azabache le siguiera hacia la mesa, pero en su lugar tan solo se quedó de pie bajo el marco de la puerta de la cocina. - ¿ocurre algo? -
Tama se quedó mirando los platos de curry fijamente al menos hasta que escucho la voz del ciborg rubio.
-N-Nada, todo está bien- respondió no tardando en acercarse hacia el varón. -me muero por comer tu curry, papá del pasado-
Genos no dijo nada y tan solo tomaron asiento en la mesa.
-Está bien si solo me llamas por lo primero.
- ¿En serio puedo? - eso sin duda le haría más fácil todo el asunto, al menos hasta que su abuelo Kuseno solucionará todo o encontrará una forma de... ¿regresarla a su época? ¿era así? - ¡Muy bien! -
Agradecieron la comida y comenzaron sin pensarlo dos veces, Tama con el primer bocado sintió que volvía a comer el curry de su padre por primera vez.
-Esta delicioso, papá- halago la de ojos ónix sin dejar de llevarse varios bocados de aquel platillo a la boca, Genos tan solo la observo en silencio activando su acción para grabar porque sin duda... algo le decía que debía grabar a aquella chica, la copia exacta de su maestro y aunque el Dr. Kuseno fuera el único que lo dijera, la copia exacta de su maestro con claros detalles de él.
-Por cierto, ¿nosotros del futuro te contaron como naciste? - esa sin duda era una duda que Genos se quería sacar ya por fin del cerebro.
Tama se pasó el bocado de curry antes de hablar.
-Tú me diste a luz, papá- confeso seria.
Eso por poco le fundió por completo el cerebro robótico al ciborg, ¿c-como era eso posible?
Tama lo observo con seriedad eso hasta que una pequeña risilla abandono sus labios comenzó a reír por algunos segundos eso hasta que recupero por completo la compostura.
- ¡No es verdad! - dijo aun entre risas. -el abuelito Kuseno me formo en un vientre artificial, colocando un ovulo con apenas 1% de material genético de la donante y fusionando los dos ADN de ustedes, ¿increíble verdad? -
Eso solo provoco que el rubio tuviera más dudas que respuestas, aunque... no podía dudar sobre ese método de creación humana, el Dr. Kuseno era sin duda un hombre excepcional.
-Ya veo- dijo Genos con simpleza.
La cena continua con tranquilidad más de la que la azabache se pudo imaginar ya que se había empezado hacer a la idea de que su visita podría o no ser bien recibida. Pero no fue completamente así ya que de haberlo sido no estaría vistiendo una vieja pijama de su papá.
Y ni estaría viendo la televisión con tanta tranquilidad.
-Increíble como siempre Godzilla- murmuro sin despegar la vista del televisor, lo hizo tan solo cuando de repente se apagó. - ¡Godzilla! -
-Tengo entendido que los niños de 10 a 12 años deben dormir 8 horas exactas por lo que ya es hora- hablo Genos dejando el control reboto sobre el mueble de la televisión. Tama hizo un mohín al que Genos no cedió (tal vez porque no lo había entendido) al no ver una reacción simplemente se introdujo en la comodidad del futón.
-Aun no tengo sueño- hablo Tama en medio de la oscuridad de la habitación.
-Sensei cuenta ovejas cuando no puede dormir- dijo el ciborg. -inténtalo-
Tama escucho al ciborg, pero la idea de contar orejas le parecía algo tonto, pero lo intento.
-Una, dos, tres...
-Si lo haces en voz alta no funcionará.
Eso solo hizo que la azabache volviera hacer un mohín, pero al final lo hizo de la manera que Genos le indico. No contó siquiera 10 cuando ya había quedado completamente dormida dejando ver una extraña burbuja salir de su nariz.
"Se parece mucho al sensei" pensó el ciborg mirando detenidamente a la fémina se quedó así hasta que también se dispuso a entrar en su modo de sueño, aunque no sin antes colocar la sabana del futón sobre la azabache, aunque si tenía la misma forma de dormir que su maestro estaba seguro que despertaría completamente destapada.
Bueno, eso ya lo sabría en la mañana.
[ MODO DE SUEÑO: ACTIVADO]
Lo habían visto, fue en un parpadeo y ese simple parpadeo había mandado a su hija a quien sabe dónde.
-Tama... ¿dónde diablos te metiste? - se preguntó así mismo el calvo mientras apretaba con fuerza su mano derecha.
- ¡Papi! - llamo una voz femenina.
- ¿Que ocurre, Nana? - interrogo el héroe volviéndose hacia la dueña de aquella voz, una pequeña de apenas 10 años, cabello rubio y ojos ámbar con negro, idénticos a los de... Genos.
-Ichi encontró el lugar donde posiblemente se habrá el siguiente portal, ¡este puede llevarnos adonde esta Tama-oneesan!
La pequeña rubia no tuvo que decirlo dos veces cuando el calvo la tomo en sus brazos y se dirigió a toda prisa hacia el laboratorio del Dr. Kuseno.
-Papá, ¿Tama-oneesan estará bien?
-Por supuesto, es tu hermana mayor, ¡claro que estará bien! - reconforto el calvo a la pequeña, notando enseguida como sus pequeños ojos empezaban a secretar aquella sustancia aceitosa de color negro. -vaya, sí que se parecen a Genos cuando lloran, todo estará bien- sabía que era fácil decirlo, pero... no estaba seguro si todo estaría bien.
Solo deseaba que ese portal si fuera seguro y los llevará adonde estaba Tama... su hija.
[...]
¡También están los octi-genos!
Todos llevan los nombres de los números en japonés.
Nana es el 8.
Ichi es el 1.
Tama la conocen también como Rei por 0 en japonés.
