Habían pasado ya dos meses desde que Celestia fue cruelmente asesinada.

La gente ahora optó por seguir y obedecer a Mike Bluer como su nuevo gobernante, aunque el potro y su ejercito de robots no les dejó muchas opciones a sus habitantes. Quienes no le obedecían, eran ejecutados sin contemplaciones.

Tampoco es que tuvieran mucha posibilidades de rebelarse, ya que Mike fue muy previsor en ese punto. Para asegurarse de que ningún pony tratase de oponerse o rebelarse, diseño mediante su tecnología unos collares negros con una luz roja en ellas.

Dichos collares estaban diseñados para evitar tales cosas y así tener más controlada a la población. Aun así los ciudadanos de Equestria tenían cierta libertad para seguir con sus quehaceres diarios, siempre y cuando no hicieran nada contra su amo. Cualquier intento de rebeldía, el collar les producía una potente descarga eléctrica muy dolorosa.

Intentar quitarse el collar sin las medidas adecuadas era muy arriesgado, ya que el collar estaba diseñado para en caso de cualquier intento de removerlo incluso con magia, el collar explotaría matando al instante a su portador. Las únicas veces que los collares explotaron, fueron debido a ponis que creían que serían capaces de quitarse el collar con alguna herramienta o magia, para luego descubrir tarde que era imposible no morir en el intento.

Tampoco había guardias reales en la capital ni en ningún otro sitio. Mike se limitó a "licenciarlos" ya que solo confiaba en sus robots para mantener la seguridad en las ciudades de Equestria. Las únicas fuerzas de seguridad que aun existían era el de la policía, pero siendo de menor grado en comparación con los guardias robots.

Los robots vigilaban día y noche todas las ciudades, ocupándose de cualquier problema que surgiera como algún delito o algún acto de rebeldía. Su presencia bastaba para intimidar a la población, que miraban con miedo a los robots en cuando los veía aparecer.

La vigilancia era extrema, ya que había cientos de mini robots cámara en forma de platillo volando por todas partes, espiando cualquier actividad sospechosa. Nadie estaba a salvo de la constante vigilancia de estos últimos.

Los robots calaveras no tenían reparos en aniquilar con cualquier que intenta rebelarse. Sin aviso alguno los robots disparaban a matar y preguntaban después, aunque una vez que disparan contra su objetivo, pocas respuestas iban a obtener al final.

Pese a todo, aun quedaban ponis que no estaban dispuestos a aceptar a Mike Bluer como su nuevo gobernante, e incluso se las ingeniaron para no llevar el collar. Por supuesto el potro no estaba dispuesto a aceptar insurgentes y mandaba robots cazadores para localizarlos y eliminarlos.

En el castillo de Canterlot, en la biblioteca real del castillo estaba Twilight, la exalumna de la princesa. La yegua estaba sobre una mesa leyendo libros y al igual que el resto de los habitantes de Equestria, tenía un collar controlador al cuello. La yegua estaba siendo vigilada por unos robots que parecían caballeros reales, solo que portando enormes armaduras negras y con casco en forma de demonios. Portando unas especie de guadañas en la espalda como de la parca.

Mike: Sin duda estos libros contienen mucha magia que me serán muy útil. Je, je, je. Magia que lo puedo usar bastante bien con mi tecnología más puntera.

Comentaba con una sonrisa perversa y gran satisfacción el potro mientras este estaba también leyendo libros. Twilight mirando levemente de reojo al potro para luego volver al libro que estaba leyendo, respondió en voz baja mezclada con pena.

Twilight: Sí, amo.

Mike: ¿Qué pasa, Twilight? ¿Acaso no estás contenta de estar dirigiendo la biblioteca real del castillo como siempre has deseado? En el fondo te hice un gran favor al dejarte aquí.

Comentaba con forma de broma cruel el potro a la unicornio. Mike ansiaba el conocimiento y por eso siempre estaba la mayor parte del tiempo en la biblioteca, buscando maneras de hacerse más poderoso. Y sin ahora nadie que se lo impidiera, podría mirar todos los libros incluso los de conocimiento prohibido.

Mike: En el fondo te hago un favor. Al fin y al cabo ¿Qué más podrías hacer? Solo eres una nerd sin amigos que iba a morir sola sin que nadie te amase jamás. Así que deberías estar más contenta que una castañuela. Je, je, je.

Twilight: Sí, amo. Estoy muy contenta de estar aquí (casi siempre encerrada la mayor parte del tiempo).

Decía esto último la unicornio en voz baja para que no ser escuchada. Desde que quiso aprender magia y pudo entrar en la academia de unicornios súper dotados, su mayor aspiración fue siempre ser la encargada de la biblioteca real. Ahora que se encargaba de la biblioteca por petición de Mike (o más bien por obligación), era un sueño bastante agridulce tirando bastante a amargo.

Por la entrada apareció Rarity con el mismo peinado que cuando servía a Nightmare Moon y la misma ropa, solo que ahora de color azul con detalles negros y al igual que Twilight, la unicornio blanca llevaba un collar controlador en torno al cuello.

Rarity: Amo Mike. Esto...Quiero anunciarle que su agente "Coyote" viene para acá con el encargo que hizo.

Mike: Estupendo. Ya era hora. Tenía ganas de satisfacer "viejas deudas" personales.

Decía con énfasis en aquellas dos palabras en concreto. El potro siendo acompañado por algunos de los robots centinelas, se disponía a marcharse hasta que cuando pasó al lado de Twilight, miró a ésta y la comentó con cierto tono atemorizante.

Mike: Tú. No creas que no sé sobre tu dragón mascota.

Twilight miró con algo más de atención al potro en el momento que la dijo eso último.

Mike: Fuiste muy lista al hacer que huyera antes de que lo pudiéramos darle caza, pero date cuenta de una cosa. No importa allá donde vaya. Casi toda Equestria está siendo vigilada y en el momento que lo encontremos, puedes darlo por muerto.

Decía a modo de amenaza mientras de forma inexplicable, un trozo de pergamino flotó hasta estar al lado de Mike y ahí empezó a retorcerlo. Aquello último desconcertó bastante a Twilight.

Twilight: (¿Cómo puede hacer magia sin ser un unicornio?).

Hace tiempo, Twilight y algunos pocos que le servían, descubrieron que de forma inexplicable, el joven potro sin ser unicornio o al menos tener cuerno, podía hacer magia. Nadie comprendía como era posible eso y ni el propio potro sabía el por qué de aquello, aunque poco le importaba el qué de eso.

Mike: Bien. Sigue ocupándote de la biblioteca mientras yo me ocupo de asuntos importantes. Vamos, Caballeros Negros. Al tajo.

Decía esto último el alicornio mientras los llamados Caballeros Negros le acompañaban fuera de la biblioteca, quedando solo dos para ocuparse de vigilar a Twilight en la biblioteca.

Más tarde, Mike estaba sentado en el trono junto con varios caballeros negros que estaban como vigilando. Todo en calma hasta que la puerta se abrió.

¿?: Hola...Amo..¡Hic!...Le he hecho el trabajito...

Se anunciaba la misma silueta vista anteriormente. Mike al verlo, sonrió perversamente mientras le devolvía el saludo.

Mike: Hola "Coyote". Así que hiciste lo que te encargué ¿Verdad?

Coyote: Así es, amo...

La misteriosa figura se arrimó a la luz, revelando así su aspecto.

Un semental terrestre de pelaje marrón muy oscuro. Con la parte inferior de las patas y cascos color gris. Ojos marrones. Crin corta color marrón algo más claro. Cola corta del mismo color que la crin. Llevaba un sombrero vaquero y una gran cazadora vaquera larga que le cubría la mayor parte del cuerpo incluyendo su cutie mark, donde este último era la de un revolver. Llevaba un cinturón con dos revólveres y con mucha munición.

Lo curioso de aquel semental es que tenía expresión como si estuviera bastante hebrio de alcohol. Cosa que se confirmó cuando tras caminar un rato, se detuvo para luego sacar de su cazadoda una botella llena de alcohol. El semental se echó un breve trago y luego ahí respondió al potro.

Coyote: No fue fácil encontrar a todos los de la lista, amo Mike. Pero al final los encontramos a todos.

Decía esto el semental para luego echarse un trago por completo de la botella hasta vaciarla. Una vez hecho eso, la tiró por ahí donde se rompió en pedazos. Ahí unas sirvientas que trabajaban en el castillo, se sobresaltaron ante lo que había hecho el semental, pero de inmediato se puso a recoger los cristales rotos con un recogedor. El semental tras beber, soltó un leve hipo.

Mike sonrió con una gran satisfacción ante la respuesta de Coyote donde ahí dijo.

Mike: Excelente. Que los traigan aquí. Y que se marchen las sirvientas.

Coyote: Así se hará ¡Vosotros, cabezas de calavera! ¡Traed el ganado aquí! ¡Hic! ¡Y que se larguen las sirvientas!

Ordenaba el semental para acto seguido volver a sacar otra botella y ponerse a beber como un poseso.

Por la entrada aparecieron varios soldados calavera, donde escoltaban a un grupo de potros y potras junto a una yegua mayor. La yegua mayor era de pelaje verde con crin corta amarilla al igual que la cola, llevando ésta un uniforme de maestra al igual que unos anteojos. Su cutie mark era una regla y unos anteojos. Tanto los potros como la maestra parecían nerviosos y asustados, cosa que era natural porque fueron traídos a la fuerza.

Mike: Supongo que los habeís traido sin contemplaciones ¿Verdad?

Preguntaba Mike a Coyote donde el semental tras terminar de beber hasta vaciar de nuevo la botella, tras tirarla por ahí, le contestó al potro.

Coyote: Así es, amo ¡Hic! Como ordenó, les trajimos a la fuerza sin importar donde y cuando. Algunos padres trataron de resistirse a que nos lleváramos a sus hijos ¡Hic! Así que tuve que darles matarile con mi revolver...¡Hic!

Contestaba el semental se movía de forma errática como si estuviera borracho. Mike notando eso en el robot, rotó los ojos mientras pensaba para sí.

Mike: (Como una cuba. No sé en que me equivoqué al programarlo. No importa. A lo que venimos a hacer aquí).

Mike miró al asustado grupo de potros como a la yegua mayor. Mike levantándose del trono, se acercó a unos pasos a ellos. La mirada del potro hacia dicho grupo revelaba un intenso odio hacia ellos.

Mike: Ha pasado tiempo, maestra "Glasses Rules".

Decía Mike con odio en su voz hacia quien llamaba maestra. La maestra mirando al potro con miedo, ya que estaba al tanto de las barbaries que hizo, preguntó con temor en su voz.

Glasses Rules: Amo...Amo Mike ¿Por qué nos ha traído aquí?

Ante la pregunta, Mike se puso serio por un momento, para luego ponerse a dar vueltas mientras se puso a hablar.

Mike: Voy a contar una historia, maestra. De algo que ocurrió hace mucho tiempo, cuando yo era alumno suyo en Manehattan.

Decía Mike mientras la maestra como los alumnos miraban fijamente al potro blanco.

Coyote: Presiento que esto va a ser bueno Je, je, je...¡Hic!

Decía divertido Coyote para ponerse a beber otra botella (¿Dónde encuentra el sitio para llevar tantas botellas el tío? XDD).

Mike: Fue durante una clase de educación física. Usted y los alumnos fueron para hacer gimnasia, excepto yo que estaba con un fuerte resfriado y no pude asistir.

Narraba Mike sin dejar de dar vueltas por la sala del trono.

Mike: Cuando regresó, uno de los alumnos afirmó que le habían robado el dinero. Nadie sabía quién fue, o al menos esa impresión se daba ¿Sabe usted a quién le echaron la culpa? Pues nada menos que a mí.

Dijo esto último ahora lanzando una mirada de odio hacia los alumnos, donde éstos miraron con miedo a Mike ya que su mirada era bastante intimidante como amenazante.

Mike: No había pruebas en mi contra, pero aun así todos los malditos alumnos afirmaron que yo fui el ladrón por ser el único que se quedó en clase durante la clase de gimnasia ¡Eso es ridículo! ¡Que yo me quedara en clase no demuestra nada! Pero claro, a nadie le importó eso. Todos estabais decididos a cargarme a mí con la culpa, incluso usted, maestra de la porra.

Decía con enorme tono de ira y odio el potro tanto a la maestra como a los potros.

Mike: Usted no me creyó en absoluto. Incluso usted pensó que yo había robado el dinero ¿Y sabe qué fue lo más gracioso de todo? Que resulta que aquel a quien presuntamente le robaron el dinero, en realidad lo había guardado en otro sitio. Ya ve. El presunto robo, en realidad fue el acto de negligencia de un alumno idiota que le fue más fácil afirmar de robo, que pensar si lo había dejado en otro sitio o no.

Entre los alumnos, había un potro que miró a otro lado, presuntamente el responsable de lo sucedido.

Mike: Al final demostré que yo era inocente. Esperaba que de disculpara conmigo, maestra, pero no la dio la gana hacerlo. Aun recuerdo la respuesta que me dio cuando le exigí disculpas por su enorme acto de negligencia.

La maestra temía lo peor, porque sabía a lo que se refería el potro.

Mike: Me dijo que yo solo daba problemas. Que todo lo que pasaba era porque yo era un potro problemático ¡Maldita sea! ¡Yo me esforzaba por ser un buen alumno y sacaba buenas notas! ¡Pero mis compañeros celosos, se metían siempre conmigo haciéndome la vida imposible! ¡Y usted no hacía absolutamente nada para impedírmelo! ¡En vez de eso, me trataba a mí como si yo fuera el maldito problema! ¿Tiene idea de cómo me ha sentado a mí eso?

Le gritaba completamente furioso a la maestra, con un tono lleno de ira y odio hacia ella.

Mike: Obviamente a mis padres cuando les conté lo sucedido, se molestaron enormemente por ello y me cambiaron de escuela. A una donde tuve mejor trato. Pero aun me hierve la sangre por como me trató en mi estancia en su maldita escuela. Y ahora...Ha llegado la hora de castigarla severamente por ello como se merece ¡Coyote!

Coyote que estaba bebiendo otra botella, escupió de golpe el contenido por el sobresalto y limpiándose el morro con el brazo, contestó algo sobresaltado.

Coyote: Eh...Sí, amo...Voy...(lastima de bebida).

De inmediato, Coyote se acercó al grupo de potros y tomó a uno del cuello con su brazo, donde lo arrastró para apartarlo de dicho grupo. Luego sin soltar al asustado potro, lo apuntó con su revolver en la cabeza del infante.

Glasses Rules: ¿Qué está haciendo?

Preguntó alarmada la maestra al ver al semental apuntando con el arma al potro que tenía agarrado con el brazo bajo el cuello.

Mike: Es hora de darla lo que se merece, maldita yegua asquerosa. Voy a proponerla un juego. Je, je, je.

Decía con una sonrisa cruel el potro y ahí continuó hablando.

Mike: Voy a ir ejecutando a varios potros, pero no serán elegidos al azar. Usted decidirá el orden en que van a morir algunos.

Glasses Rules (Sorprendida): ¡¿Qué?!

Exclamó sorprendida la maestra ante lo que acababa de decirle el potro.

Mike: Es simple. Voy a ejecutar a la mitad de los alumnos que tuvo en su día y usted decidirá quienes morirán. Mire por el lado bueno, podrá decidir quienes morirán y quienes vivirán. Je, je, je.

Explicaba el potro con una sonrisa y mirada cruel, donde tanto los alumnos como la maestra se asustaron ante las palabras de Mike.

Glasses Rules: ¿Qué? ¿Estás bromeando acaso?

Mike (con odio en su voz): ¿Tengo pinta de bromear, maldita zorra? Usted me arruinó la reputación allí solo porque no la caía bien. Ahora a ha llegado de ponerla en su lugar como la maldita desgraciada que es.

Glasses Rules: No, por favor...No me obligues a hacerlo.

Rogaba la maestra al potro donde estaba esta enormemente asustada ante lo que tendría que hacer.

Mike: Va a hacerlo quiera o no.

Glasses Rules: No..Por favor...

Ante la negativa de la maestra, Mike miró de reojo a Coyote que aun seguía sujetando al potro con el revolver en su cabeza, y ahí le hizo le dijo.

Mike: Coyote.

Acto seguido, Coyote disparó su revolver. Ahí tanto la maestra como los alumnos, se horrorizaron cuando vieron la bala atravesando la cabeza del potro, donde cayó muerto al suelo y su sangre empezaba ya a manchar el suelo. Luego de eso, Mike miró a la maestra y le dijo de nuevo.

Mike: Mientras no se decida, iremos matando uno a uno hasta que diga quién vive y quién muere o cuando hayamos acabado con todos. Usted decide. Y más vale que se de prisa, porque tengo muy poca paciencia últimamente.

La maestra estaba horrorizada. Pudo comprobar que el potro hablaba en serio y que no dudaría en matar a los alumnos, donde los potros estaban aterrados y algunos abrazados unos a otros o echándose a llorar. Escapar era imposible porque los robots habían bloqueado cualquier ruta de escape.

Mike: Decídase ya, maestra.

Glasses Rules: Por favor...Solo dame unos minutos para pensar...

Mike: La doy tres segundos antes de que decida matarlos a todos.

Respondió Mike para luego hacer otra señal y ahí Coyote disparó a otro alumno a la cabeza, matándolo al instante.

La maestra estaba aterrada ante lo que estaba presenciando. No quería formar parte de aquella barbarie, pero al final no tuvo más remedio que resignarse.

La maestra caminó unos pasos hasta estar enfrente de sus alumnos. La yegua mostraba desesperación como tristeza. Luego alzó su casco y señaló a una potra, donde esta última se aterró por ser la elegida para morir.

Nada más ser señalada la potra, Coyote la disparó a la cabeza, matándola al instante.

Mike: Muy bien, maestra ¿Ve cómo no es tan difícil? Sigamos.

Glasses Rules: No, por favor...No me obligue.

Le rogaba la yegua al potro, donde la desesperaba el hecho de decidir quién sería el siguiente en morir. Mike mirando con expresión molesta a la yegua, la contestó a modo de amenaza.

Mike: O decide el siguiente o mato a todos.

La yegua al final no tuvo más remedio que seguir eligiendo el siguiente en morir. Los potros estaban completamente aterrados ante el hecho de cualquiera podría ser el siguiente en morir, miedo que era mucho mayor en el desafortunado cuando su maestra alzaba el casco y le señalaba, para acto seguido ser atravesado de la cabeza por Coyote.

Aunque el semental parezca estar completamente borracho y tambalearse como si en la cuerda floja estuviera, aquello no afectaba en absoluto en su puntería. Acertando plenamente en la cabeza de los potros elegidos por la maestra.

Glasses Rules estaba con el alma rompiéndose en pedazos al tener que señalar quienes tendrían que morir. Sus ojos se llenaban de lágrimas y sentía que se estaba rompiendo por dentro.

Cientos de chillidos de miedo provenientes de los potros se oían por toda la sala a la vez que estos corrían y trataban de buscar alguna salida o escondite para evitar ser elegidos. El miedo absoluto reinaba en dicha sala mientras Mike contemplaba la escena con una sonrisa perversa, disfrutando éste de su venganza tanto con la maestra como con sus antiguos compañeros de colegio.

Finalmente el acto de selección de víctimas terminó cuando ya la mitad de los alumnos fueron asesinados por Coyote.

Los potros que seguían vivos, estaban asustados y llorando, contemplando los cadáveres de sus compañeros asesinados mientras su sangre cubría el suelo.

La maestra estaba sentada en el suelo con expresión de ser ahora mismo la pony más horrible del mundo. Su mirada estaba completamente perdida en la lejanía y no prestaba atención a nada de su alrededor.

Mike en su trono, estaba riéndose a más no poder mientras aplaudía con sus cascos.

Mike: Ja, ja, ja. Bien hecho, maestra. Gracias a usted, la mitad de esos idiotas están muertos. La mitad que usted eligió. Debería estar contenta, ha hecho algo útil para variar y gracias a usted, se ha decidido quienes viven ahora mismo.

Hablaba el potro con una sonrisa cruenta mientras la yegua no decía nada, estaba ésta destrozada por dentro.

Mike: Dígame, maestra ¿Qué se siente al haber colaborado en mi venganza personal contra aquellos que me hicieron la vida imposible? Sinceramente, debería sentirse orgullosa. Ha librado a padres inútiles de unos hijos verdaderamente inútiles sin talento ni otra buena cualidad que los salve. Ja, ja, ja. Oh, sí. Me pregunto cómo vivirá el resto de sus días. Sobre todo cuando se tope con los padres de los potros que murieron en su elección. Ja, ja, ja.

Se jactaba el potro de forma verdaderamente perversa y cruel. La maestra sabía que el potro tenía razón. Ahora su vida estaba arruinada y la gente, en especial los padres, la mirarán y la tratarán como una paria por lo que acababa de hacer.

Glasses Rules: Mi vida...Arruinada...

Comentaba la maestra donde sentía su alma se hundía en lo más profundo de su ser.

Mike sonreía con malicia. Disfrutaba de ver sufrir a la maestra que tanto odiaba y aquello, era una venganza que sin duda, disfrutaría de verdad.

La maestra estaba ahora mismo llorando por lo que acababa de hacer. Mike sin dejar de sonreír malvadamente, miró a Coyote y ahí le dijo.

Mike: Coyote. Dala a la maestra una de tus revólveres.

Coyote: ¿Cómo dice, amo?

Preguntó extrañado el semental para luego echarse un trago de otra botella que tenía encima. Mike con actitud seria, le dijo de nuevo.

Mike: Ya me has oído. Dala un revolver.

Coyote no le cuestionó la orden a Mike y obedeciendo a este, se acercó a la maestra y la entregó un revolver. La maestra parecía confundida por el hecho de que la ofrecieran un revolver.

Mike: Vamos, cójalo. No me haga repetirselo.

le ordenaba con tono molesto el potro, haciendo que la yegua nerviosa tomara con temor el arma.

Mike: Bien ¿Y ahora qué va a hacer?

Preguntaba con una sonrisa burlona y perversa el potro. La maestra miró por un momento el arma que tenía en su casco y luego al potro. En ese momento, lentamente la yegua levantaba el arma, apuntando al potro con ella.

Ante dicha acción, los robots iban a intervenir, pero Mike sin mirarlos, alzó su casco en señal de que no hiciesen nada. Por alguna razón, Mike no parecía preocupado porque la maestra le apuntara con el arma.

Mike: Je, je, je. Veamos si tiene lo que hay que tener para utilizar esa arma.

Más tarde, fuera de la sala del trono, se escuchó un disparo.

Algo cayó al suelo y era nada menos que la maestra. La yegua al final cambió de parecer y se pegó un tiro a ella misma en la cabeza, acabando así con su vida.

Mike veía con una amplia sonrisa de satisfacción de ver como la yegua que la odiaba desde el colegio, yaciendo muerta en el suelo. Los potros en cambio, estaban completamente aterrados de ver a su profesora muerta en el suelo.

Coyote tras beberse otra botella y luego tirarla por ahí donde acertó en la cabeza de un robot calavera, le comentaba al potro.

Coyote: ¡Hic!...Desde luego, tiene narices, amo..¡Hic!...Mira que darla un arma ¿No le preocupó que esa yegua le disparase?

Preguntaba esto último el semental mientras se tambaleaba al caminar, recuperaba el arma que le dio a la yegua y se la guardó en su cinturón. Mike con aires de superioridad, le contestó.

Mike: Para eso ya estabas tú, Coyote. Dudo mucho que esa inútil yegua pudiera disparar más rápido que tú.

Coyote: Mira tú...Eso es verdad...¡Hic! Je, je, je...

Mike: Muy bien. Ahora mata al resto de estos idiotas.

Ordenaba el potro al semental. Los potros al oírlo, se alarmaron mientras uno de ellos exclamó.

Potro: ¡Pero! ¡Dijiste que la otra mitad viviría!

Nada más decir eso, Mike le clavó una mirada de ira y odio a los demás potros y ahí les gritó.

Mike: ¿En serio creíais que iba a dejar que os fuerais de rositas después de como me amargasteis la vida en el colegio? ¡Vuestro único final es la muerte! ¡Por no mencionar que nunca dije que os podríais marchar luego! ¡Vamos, Coyote! ¡Acaba con esa basura!

Coyote: A la orden ¡Hic!...Madre mía...Voy a necesitar un buen trago después de esto...

Fuera de la sala del trono, se escuchaban sonidos de disparos a la vez que gritos de terror y desesperación de los potros, donde éstos trataban de huir como fuera. Algunos rogaban esperando salvarse, pero daba igual. Ninguno de ellos se iba a salvar.

Cuando todo terminó, el suelo de la sala del trono estaba cubierto de cuerpos muertos, tanto de los potros como de la maestra. Montones de sangre empapaban el suelo y se mezclaban de unos y otros.

Mike sentía una gran satisfacción personal por haber llevado a cabo su venganza contra las personas que más detestaba.

Mike: Nada como la venganza para sentirse uno bien ¿No crees, Coyote?

Coyote: Lo que diga, amo...¡Hic!

Mike: Muy bien. Que busquen a los padres y familiares de cada uno de estos desgraciados y que sean ejecutados sin excepción ¿Lo has entendido?

Coyote: Sí, amo...Así se hará...¡Hic!

Mike: Muy bien. Voy a retirarme a mis aposentos.

El potro se marchaba de la sala del trono, siendo seguido por algunos de sus robots. Coyote estando de espaldas a la entrada, se puso a beber una botella hasta el fondo.

En el suelo, uno de los potros presuntamente muerto, abrió los ojos, revelando que no estaba muerto.

Mirando el potro con cuidado, observaba que tenía la salida a unos pasos como sin vigilancia y Coyote estaba de espaldas. Ahí que de forma sigilosa trató de salir de la sala del trono el potro, pero Coyote aun de espaldas y sin dejar de beber, sacó uno de sus revólveres y disparó al potro en la cabeza, acabando así con él.

Cuando Mike salía de la sala, el potro vio a una nerviosa y asustada Rarity. Al verla, la dijo a ésta.

Mike: Que limpien la sala del trono y que quemen los cuerpos. Lo quiero limpio lo antes posible.

Rarity: Eh...Así se hará, amo...

Mike: Muy bien. Adiós.

El potro se marchaba de allí, siendo acompañado de sus robots. Rarity se asomó con cuidado y se horrorizó al ver la cantidad de muertos que había. Faltó poco para que Rarity vomitase al ver la escena.

Rarity se trajo a varias sirvientas para que limpiasen la sala. Sobraba decir que aun con ayuda de algunos robots para mover los cuerpos, la mayoría de las sirvientas las ponía verdaderamente enfermas ver las cruentas muertes.

Cuando todo terminó, Rarity estaba con Twilight en la biblioteca.

Twilight: Por Celestia...Sabía yo que ese potro era mentalmente inestable...Pero no hasta tal punto.

Comentaba con asombro mezclada con miedo la unicornio, ya que Rarity la había contado lo sucedido con la maestra y los alumnos en la sala del trono.

Rarity: Así es. Aunque no estuve allí, escuché los disparos y los gritos de terror. Fue una pesadilla antes y durante, como lo de tener que limpiar la sala de sangre ¡Que horror...!

Twilight: Y todo para cobrarse una venganza personal. Yo también lo pasé mal cuando de potra, estudiaba en la escuela de Celestia. Pero no hasta el punto de querer vengarme de nadie.

Rarity: Y de lo que sería capaz en el futuro. No quiero ni imaginármelo.

Twilight: Me alegro de haber mandado a Spike lejos de aquí. Si se hubiera quedado, posiblemente habría muerto.

Rarity: ¿Spike?

Twilight: Era mi dragón asistente.

Rarity: ¿Un dragón dices?

Preguntó sorprendida la unicornio blanca al enterarse de eso último. Twilight asintiendo, respondió.

Twilight: Más bien bebé dragón. En cierto modo lo adopté cuando en mi prueba para entrar en la escuela para unicornios superdotados, lo hice salir de un huevo de dragón. Ha estado conmigo incluso cuando Nightmare Moon nos gobernaba. Cuando supe que clase de persona era Mike, tuve que pedir a Spike que se fuera por muy doloroso que fuese.

Rarity: ¿Te refieres a eso sobre que ese potro odia a los dragones?

Twilight: Así es. Por lo visto, odia a los dragones ya que los considera bestias sanguinarias sin cerebro. Por lo que Spike no estaría seguro aquí. Oh mi Spike...

Comentaba con tristeza la unicornio cuando tomó la difícil decisión de pedirle a su antiguo dragón asistente que se fuera. Rarity tomando del casco de la unicornio morada, la decía a modo de consuelo.

Rarity: Hiciste bien en hacerlo. Aunque no son solo los dragones. También escuché que ese potro odia a las especies inteligentes no ponis y que piensa exterminarlas a todas.

Conversaban ambas yeguas sobre lo que más o menos sabían sobre Mike.

Twilight: Sinceramente, no me imagino por lo que habrá pasado para que siendo un potro tan joven, haya seguido un camino de muerte y destrucción.

¿?: Creo que más o menos sé lo que ha pasado.

Se escuchó una voz donde ambas yeguas miraron y para su sorpresa, vieron a una pegaso conocida.

Ambas: ¡Spitfire!

Exclamaron sorprendidas ambas yeguas al reconocer a la líder de los Wonderbolts.