En las lejanas y constantemente nevadas tierras heladas, estaba el Imperio de Cristal. Un lugar oscuro y lúgubre con cristales oscuros por todas partes. La mayoría de sus habitantes estaban encadenados y obligados a trabajar en varias minas de cristal, siendo vigilados por otros ponis que llevaban unas perturbadoras armaduras negras que le cubrían la mayor parte del cuerpo.

Antiguamente el Imperio de Cristal era un lugar pacífico y prospero, donde vivían los ponis de cristal. Ponis cuyos cuerpos parecían estar hechos de cristal, producto de su mayor tesoro, el Corazón de Cristal, un poderoso artefacto que garantizaba la felicidad y protección al imperio.

Un día, un malvado pony unicornio llamado Sombra, conquistó el Imperio de Cristal y esclavizó a sus habitantes. Así hasta las princesas de Equestria se enfrentaron a él y lo derrotaron, pero el malvado unicornio lanzó una maldición al imperio, haciendo que ésta desapareciera por completo como si nunca hubiese existido.

Cuando Sombra regresó, ya estaba Nightmare Moon gobernando Equestria. Por lo que Sombra no tenía ahora a nadie que le impidiera de momento conquistar el Imperio de Cristal y esclavizar a sus habitantes. Y de momento tenía cierta alianza con la reina de la noche.

King Sombra estaba por los pasillos donde lucía bastante furioso debido a que le estaba gritando a un pony del servicio.

Sombra: ¡Grandísimo inútil! ¿Tienes acaso idea de lo que acabas de hacerle a mi capa?

Le gritaba completamente furioso el malvado unicornio, mostrando éste una capa que parecía manchada. El pony de servicio, un semental, estaba por el suelo verdaderamente aterrorizado.

Semental: Lo...Lo siento, amo Sombra...Traté de lavarlo como me ordenó...

Sombra: ¡Grandísimo inútil! ¡Tenías que lavarlo en seco! ¡Esta capa es de un caro tejido difícil de conseguir y la has echado a perder!

Sombra convocó con su magia un látigo y lo usó para azotar brutalmente al pony de servicio donde este empezaba a gritar de dolor por los golpes.

Semental: ¡Ahhh..! ¡Lo siento, amo Sombra!

Sombra: ¡Ya creo que vas a sentir, maldito inútil! ¡Toma! ¡Toma esta! ¡Y esta otra!

Gritaba Sombra furioso sin parar de azotar sin piedad al pony del servicio hasta dejarle el cuerpo lleno de marcas. Luego de un rato, Sombra se cansó de castigar al pony.

Sombra: Vuelve a hacerlo y la próxima vez no seré tan suave.

Amenazaba King Sombra para luego marcharse, dejando al pony de servicio tirado en el suelo gimiendo de dolor con su cuerpo lleno de heridas de látigo.

El pony de la sombras caminaba por el pasillo hasta que se encontró con un pegaso naranja.

Flash: ¿Mal día, mi rey?

Preguntaba nada menos que Flash Sentry, donde portaba éste una armadura negra de cristal y con los galones de capitán. Sombra molesto, le respondió mientras caminaba por el pasillo con el pegaso a su lado.

Sombra: Un idiota echó a perder mi capa. Desde luego, como está el servicio.

Explicaba el malvado rey con actitud molesta. Luego mirando al pegaso, le preguntó a éste.

Sombra: Dígame, capitán ¿Alguna respuesta de la reina Nightmare Moon?

Ante la pregunta, Flash Sentry negando con la cabeza, le contestó.

Flash: Por desgracia no, su majestad. Hasta hoy no hemos recibido contestación alguna.

La respuesta dejó confundido a Sombra, ya que esperaba éste algún mensaje de Nightmare Moon.

Sombra: Que extraño. Hace dos meses la envié un mensaje preguntando a ésta si le interesaba ayudarme a conquistar unas tierras más allá de Equestria. Normalmente no tarda tanto en responder a mis mensajes. Algo pasa.

Flash: Quizás no ha podido, majestad. Hace tiempo se circula por ahí el rumor de que ha habido cierta revuelta, que ha traído de cabeza a la reina.

Explicaba el pegaso naranja a Sombra, donde el unicornio oscuro se quedó pensativo mientras comentó para sí.

Sombra: Ya veo. Aun así podría haberme enviado alguna contestación. Esto es muy extraño.

En ese momento se escucharon unas explosiones que se oían fuera del castillo, llamando poderosamente la atención del unicornio oscuro.

Sombra: ¿Qué ocurre fuera?

Preguntaba King Sombra donde este junto con el pegaso, fueron corriendo para llegar a un balcón del castillo y ver lo que pasaba.

Su sorpresa fue ver un ejercito de robots calaveras y gárgolas ocupando las calles sin apenas oposición. Dichos robots los dirigía la alicornio Frost.

Frost: Adelante, robots. Ocupad el imperio en nombre del amo.

Ordenaba la yegua a los robots donde estos ni siquiera discutían por ello.

Sombra: ¿Una invasión? ¿Cómo es posible que hayan llegado aquí sin ser vistos? ¿Dónde están los guardias? ¡Deberían estar en la ciudad!

Preguntaba molesto Sombra porque el enemigo hubiera ocupado las principales calles sin apenas oposición. Un guardia que estaba cerca, le respondió al amo.

Guardia: La mayor parte del ejercito ha salido esta mañana de maniobras siguiendo sus ordenes, rey Sombra.

Aquella respuesta pilló por sorpresa a Sombra, porque que él recuerde, él nunca ordenó ninguna maniobra.

Sombra: ¿Qué estás diciendo? ¡Yo nunca ordené que las tropas salieran de maniobras!

Guardia: Pero...Pero si fue usted en persona quien ordeno que más del 85% de nuestras tropas abandonaran el imperio para hacer maniobras muy lejos de aquí.

Respondió temeroso el guardia al ver lo verdaderamente furioso que se veía Sombra. Sombra no comprendía absolutamente nada de lo que pasaba. Al final éste gritó furioso.

Sombra: ¡Traición! Está claro que tenemos un traidor que trabaja para el enemigo.

Flash: ¿Qué hacemos, su majestad?

Sombra: ¡Vaya pregunta! ¡Preparad las defensas con la guardia disponible y que manden mensajeros para traer a esos idiotas de vuelva al imperio! Yo me ocuparé de quienes nos están atacando.

Respondía Sombra mientras se tornaba este en sombras para descender por el castillo para llegar al patio.

Mientras tanto, Frost junto con los robots calaveras, avanzaban por las calles.

Frost: De momento el plan ha salido según lo previsto por parte del amo. Mientras la mayor parte del ejercito del imperio está fuera, podemos ocupar el lugar sin apenas oposición.

Comentaba la yegua de hielo hasta que de repente surgió de unos metros una barrera de cristales negros, cortando el paso a ésta como a sus tropas mecánicas.

Frost: Mmm...Puede que sí tengamos un posible obstáculo.

De una nube de sombras, emergió King Sombra donde miraba a la alicornio y a sus tropas con expresión furiosa.

Sombra: ¡No sé con qué valor venís a atacar mi imperio, pero lo lamentareis! ¡Lo vais a pagar con vuestra vida!

Amenazaba Sombra donde lanzó unos cristales hacia las tropas mecánicas.

Frost con su expresión impasible, no se movió del sitio mientras algunos cristales pasaban casi rozando. Los robots calavera no tuvieron tanta suerte y algunos fueron atravesados por los cristales, acabando así con ellos.

Sombra seguía furioso, pero su vista se centraba en la alicornio. Aparte de Celestia y Nightmare Moon, no conocía a más yeguas alicornios. Aunque ésta la desconcertaba bastante. Normalmente podía notar el miedo o cualquier emoción en sus enemigos, pero aquella extraña yegua no mostraba emoción alguna, ni siquiera miedo.

Sombra: ¿Quiénes sois vosotros? ¿Acaso venís de Equestria? ¿Nightmare Moon pretender declararme la guerra?

Ante la pregunta, la yegua de hielo miró atentamente a Sombra donde ahí le respondió.

Frost: Sí venimos de Equestria. Sobre Nightmare Moon, por lo visto no te han llegado las noticias. Ella lleva bastante tiempo muerta y ahora el reino está gobernando por nuestro amo Mike.

Sombra: ¿Qué? ¿Nightmare Moon, muerta?

Preguntó sorprendido el unicornio oscuro al enterarse de que la reina de la noche estaba muerta.

Sombra: ¿Hablas en serio? ¿Ella está muerta?

Frost: Nuestro amo con su poderosa tecnología, acabó con ella definitivamente. Luego llego el turno de Celestia donde por ordenes del amo Mike, acabé yo con su vida.

Contestaba la yegua. Sombra estaba enormemente sorprendido. Nightmare Moon era una alicornio bastante poderosa y Celestia tampoco era menos. Aquel llamado Mike tenía que poseer una magia muy poderosa si pudo acabar con la reina de la noche. Y si la yegua de hielo decía la verdad sobre que ella fue quien acabó con Celestia, tendría que ser una alicornio fuerte, por lo que tenía que optar con precaución con ésta.

Sombra: ¿Tú acabaste con Celestia? Bueno. Comparado con Nightmare Moon, Celestia tampoco era un reto mayor.

Frost: Quizás. Aunque yo también logré doblegar a Nightmare Moon, el amo Mike acabó con rematarla con sus armas de destrucción masiva. También me ordenó que cuando te viera, acabar con tu vida.

Contestó fríamente y sin emoción alguna la yegua del frío. Aquella respuesta molestó a Sombra donde este ahí gritó.

Sombra: ¡Inténtalo, maldita!

Sombra disparó un rayo contra la yegua, donde ésta alzó el vuelo para esquivar el rayo, siendo uno de los robots calaveras quien lo recibiera, pero sin sufrir daño alguno éste con diferencia al ataque de cristales.

Sombra no prestó atención a esto último ya que estaba centrado en destruir con sus rayos a la yegua, donde esta última volaba por el cielo esquivando sus ataques.

Frost disparó un rayo de hielo a los pies de Sombra, donde el malvado unicornio retrocedió donde ahí pudo ver como el suelo se congelaba por el rayo.

Sombra: Poderes del hielo. Interesante. Aun así insuficiente contra mí.

El cuerno de Sombra brilló y a sus pies se formó una plataforma de cristal, que ibas ascendiendo para estar a la misma altura de la yegua de hielo.

Sombra: ¡Muere!

Gritó Sombra mientras convocaba una guadaña de cristal e intentó partir en dos a la yegua. Ahí Frost convocó una espada de hielo donde detuvo el ataque de Sombra.

Desde el aire, ambos chocaban sus armas contra el otro de forma intensa y feroz mientras los robots calavera y gárgolas observaban como espectadores silenciosos la pelea.

Sombra: Peleas bien, pero aun así no será suficiente contra mí.

Hablaba Sombra sin dejar de atacar. Frost no respondía en absoluto, sino que simplemente se limitaba a bloquear como también atacar con su arma.

Sombra: ¿Qué pasa? ¿Acaso el miedo te impide hablar?

Preguntaba de forma burlona Sombra sin dejar de atacar. Frost con su gesto frío y sin emoción le contestó.

Frost: Simplemente no me gusta hablar mucho, sobre todo con quienes no valen la pena perder el tiempo con ellos. ya que van a morir pronto.

Aquella respuesta molestó a Sombra y ahí gritó furioso.

Sombra: ¿Cómo te atreves? ¡Muere!

Gritó Sombra donde trató de atravesar a la yegua, pero ésta se apartó para esquivar el ataque. Sombra no se detuvo y desde la plataforma, lanzó infinidad de cristales contra la yegua del hielo. Frost ahí se rodeó con una cúpula de hielo para protegerse de los ataques de Sombra.

Sombra atacaba sin cesar, lanzando más y más cristales contra la yegua, tratando de romper la cúpula de hielo. Así hasta que de repente aparecieron unos misiles que se dirigían hacia Sombra para sorpresa de este.

Sombra: ¿Pero qué...?

Los misiles alcanzaron su objetivo, provocando una fuerte explosión que destruyó la plataforma y se derrumbó contra el suelo, rompiéndose en mil pedazos.

Frost tras deshacer su cúpula de hielo, descendió hasta el suelo donde con expresión seria, dijo.

Frost: Podía ocuparme yo de esto. No necesitaba tu ayuda, Explosive.

¿?: Je, je, je. Lo siento, preciosa. Pero no podía desaprovechar la oportunidad de ocasionar una gran explosión donde acabe con enormes destrozos.

Hablaba apareciendo un semental del tamaño de Big Mac, de piel gris con la parte del morro más claro. Completamente calvo sin rastro de pelo. Cola corta gris. Cutie mark de un misil rojo con el símbolo nuclear en él. La mitad de su rostro derecho era facialmente cyborg con el ojo rojo brillante mientras el otro ojo era normal de color marrón. Portaba una gruesa armadura de diseño tecnológico bien blindado y robusto de color rojo con detalles negros, que le cubrían el cuerpo al completo salvo la cabeza. En su brazo derecho portaba lo que parecía un enorme lanzador de misiles múltiple.

Explosive: Oh, sí. Sin duda ha sido una explosión de la repanocha. Ja, ja, ja. Seguro que ese tipo con cara de mendrugo estará bien tostado. Ja, ja, ja.

Comentaba riéndose el enorme pony hasta que unos cristales salieron disparados hacia él. El semental al verlo, interpuso su arma para protegerse, haciendo que los cristales se clavaran en él.

Explosive: ¡Eh! ¡Cuidado con el arma! No son fáciles de arreglar.

Comentaba el semental mientras miraba su arma donde ahí se fijó que uno los cristales había atravesado uno de los misiles del interior. Aquello lo preocupó.

Explosive: Oh, oh...

A causa del misil atravesado, éste explotó junto con los demás misiles, haciendo que el semental saliera volando y se chocara contra una casa donde ahí atravesó la pared.

Dentro el semental veía a unos ponis de cristal que miraban con miedo a este. Explosive con una sonrisa burlona, les dijo a éstos.

Explosive: Bonita choza. Casi me entran ganas de volarla en pedazos para ver que tal queda. Me gustaría quedarme aquí a charlar y luego hacerlo volar todo en pedazos, porque me encanta las explosiones, que cuanto más grandes sean mejor. Ya que lo mío son la destrucción de grandes proporciones y hacer que todo salga en pedazos. Je, je, je. Quizás otro día. Adiós y que tengáis un buen día con un final explosivo. Je, je, je.

Hablaba el semental sin abandonar su sonrisa que en cierto modo era perturbadora para los desgraciados ponis de cristal. El semental se levantó y de un salto salió de la casa.

Del lugar donde se había derrumbado la torre, aparecía un furioso King Sombra.

Sombra: ¡Ahora sí que me habéis enfurecido! ¡Os voy a...!

No pudo terminar la frase porque al instante quedó el pony de las sombras rodeado por un gran anillo de fuego.

¿?: ¿Qué estás furioso dices? ¡Tú no sabes lo que es estar furioso de verdad, maldito rey de pacotilla!

Se escuchó una voz femenina con tono furioso y verdaderamente enfadado. Frost escuchando la voz, dijo.

Frost: Veo que has venido, Inferna.

Inferna: ¡Pues claro que he venido! ¿Acaso crees que no iba a venir? ¡El amo nos ordeno conquistar el Imperio de Cristal y para eso vengo yo! ¡A cumplir sus ordenes! ¿Acaso otra razón tendría para venir a este lugar miserable donde hace un montón de frío?

Contestaba de nuevo furiosa la voz donde ahí apareció la yegua en cuestión.

Era una yegua unicornio de pelaje rojo claro con manchas rojas más oscura, dando a ésta la apariencia como si estuviera ardiendo. Crin laceo corto rojo con líneas más claras como cola larga del mismo patrón de colores. Ojos marrones. Cutie mark de cruz de madera envuelta en llamas.

Inferna: ¡Ahora mismo me apetecería hacer arder en llamas todo este miserable lugar y acabar de una vez! ¡Pero no puedo porque el amo quiere tener este lugar lo más intacto posible! ¡Maldita sea! ¡Con lo fácil que sería acabar con todo esto y evitar complicaciones!

Gritaba sin parar la yegua con actitud verdaderamente furiosa. Sombra con su magia, creó un pulso mágico que deshizo el anillo de fuego y luego centró su vista en la nueva yegua. Inferna notando como Sombra la miraba, le gritó a éste.

Inferna: ¿Y tú qué miras, imbecil? ¡No soporto que la gente me esté mirando fijamente!

Gritaba furiosa la yegua mientras su crin y cola se prendían en llamas. Abrió la boca y por ella surgió una enorme llamarada en dirección a Sombra. El unicornio oscuro creó una barrera de cristales para detener el ataque.

Sombra: Está claro que esto se está llenando de fenómenos.

Comentaba Sombra donde ya se estaba cansando de todo esto y con su magia, hizo emerger montones de cristales que avanzaban hacia el trío de ponis. Éstos tuvieron que empezar a moverse para evitar ser atravesados por dichos cristales.

Inferna: ¡Hablas de fenómenos cuando el único fenómeno aquí eres tú, maldito unicornio de feria!

Gritaba Inferna llena de furia donde sus llamas se intensificaban más y más, hasta el punto que todo a su alrededor comenzaba a quemarse. Acto seguido lanzó una llamarada contra Sombra donde el unicornio se tornó en sombras para esquivar el ataque. Rápidamente intentó sortear las llamas para atacar a la yegua de fuego por la espalda.

Sombra: ¡Sufre tu peor pesadilla!

Gritaba Sombra donde lanzó su hechizo de miedo a la yegua donde la dio de lleno.

Sombra: Ja, ja, ja. Ahora sentirás tu peor pesadilla.

Se jactaba Sombra esperando que su hechizo hubiera funcionado. Para su sorpresa, la yegua se giró sin mostrar señal alguno de sentir miedo y ahí gritó.

Inferna: ¡Cierra la boca, mamarrachó!

Gritaba ésta donde le dio una feroz y fuerte doble patada cargada de fuego que impactó en el unicornio con tanta fuerza, que lo mandó volando hasta estamparse contra una pared.

Sombra intentó salir, pero del cuello para abajo fue cubierto de hielo producto de Frost.

Explosive: Ja, ja, ja. Hora de crear una buena explosión de la buena.

Decía el robot con una sonrisa sádica mientras de sus brazos surgieron unas enormes ametralladoras y de la espalda una lanzadera de misiles. Sin más tardar, disparó centenares de balas como varios misiles al lugar donde estaba Sombra, provocando múltiples explosiones y destrozos.

Explosive: Nada acaba hasta que se suelta la bomba.

Decía Explosive sin dejar de sonreír sádicamente mientras sacaba un misil aun más grande que los anteriores y disparó. Cuando el misil impactó en su objetivo, se formó una gran explosión de gran envergadura, provocando que el edificio se derrumbara y tirase otras más, provocando así un gran desastre.

Explosive: Ja, ja, ja ¡Como me encanta las grandes explosiones! Ja, ja, ja.

El robot se reía como un loco, disfrutando éste de la gran destrucción que había provocado con sus bombas.

Frost: Ahora Sombra tiene que estar eliminado.

Comentaba la yegua de hielo, hasta que justo en ese momento los tres son apresados por cristales que emergían del suelo.

Explosive: ¡Arrea! ¿Qué es esto?

Preguntaba el robot donde trataba de liberarse, pero no podía. Frost e Inferna intentaron usar su magia, pero unos cristales bloqueaban sus cuernos donde les impedía utilizar su magia.

Frost: No puedo usar mi magia.

Explosive: ¡Maldita sea! ¡Odio no poder usar mi magia! ¡Odio estos cristales! ¡Odio no poder moverme!

De una nube de sombras, aparecía un furioso Sombra con algunos rasguños y su mirada reflejaba ira.

Sombra: ¡Malditos! Nunca antes me habían hecho tanto daño antes. Lo vais a pagar con vuestras vidas.

Decía Sombra mientras creaba varios cristales para atravesar a cada uno de los tres ponis que tantos problemas les habían causado.

Sombra: Lo que no entiendo es cómo no percibo fuerza vital de ningún tipo en vosotros tres.

Comentaba Sombra donde notaba algo extraño en dichos ponis. Frost sin mostrar ni emoción ni miedo, le contestó a Sombra.

Frost: Eso es sencillo. Es que somos robots.

Sombra: ¿Robots?

Preguntó confuso Sombra ante la respuesta de la yegua.

Frost: En palabras simples. Somos máquinas que podemos pensar por nosotros mismos y cosas así.

Antes de que Sombra dijera algo, apareció volando Flash Sentry armado con una espada de cristal, donde se paró al lado de Sombra.

Flash: Rey Sombra.

Sombra: Ah, Flash. Has venido. Justo a tiempo donde voy a ejecutar a estos tres idiotas.

Comentaba Sombra con una sonrisa sádica. Flash asintiendo, le comentó a Sombra.

Flash: Sí quiere, puedo ayudar con esto, rey Sombra.

Sombra: Si quieres...

Flash empuñó su espada y dio unos pasos como si quisiera ejecutar a los tres ponis. En ese momento el pegaso dio un tajo rápido y luego un corte como un objeto saliendo volando.

Sombra: ¡Ahhhhhhh...!

Gritó Sombra de dolor ya que Flash Sentry le había cortado con su espada el cuerno rojo que el unicornio tenía. Nada más hacer eso, las prisiones de cristal que aprisionaban a los tres ponis, se deshicieron como un castillo de naipes.

Flash: Dije que iba a ayudar, pero nunca dije a quién ayudaría.

Sombra: ¡Traidor! ¡Me has traicionado!

Gritaba furioso Sombra por el hecho de que uno de sus ponis de mayor confianza le hubiese traicionado. Flash alzando de hombros, le respondió.

Flash: ¿Traición? Yo he sido siempre leal a mi amo. Al fin y al cabo, él me creo.

El cuerpo del semental comenzó a cubrirse de una extraña luz negra y ahí cambió radicalmente de aspecto a uno completamente diferente.

Ahora tenía la apariencia de un misterioso y enigmático pony de pelaje completamente negro moteado en gris. Alas de murciélago. Carecía completamente de pelaje en su cabeza y con una ligera cola negra. No tenía cutie mark alguna. Llevaba un extraño visor negro que le tapaba completamente los ojos.

Espectral: ¡Podrías haberte dado un poco más de prisa! ¿No, Espectral?

Gritaba enfadada la yegua.

Spectral: Esperaba el momento oportuno para atacar. Al fin y al cabo, tuve que hacer muchas cosas, como con la apariencia de King Sombra, ordenar a las tropas para que se fueran de maniobras y así dejar sin apenas defensas la ciudad.

Explicaba el semental donde su voz sonaba de forma espectral como si un fantasma se tratase.

Explosive: Sí, sí, sí ¿Qué tal si nos dejamos de royos y acabamos con el idiota este?

Decía el robot con enormes ganas de machacar al pony de las sombras. Sombra intentó defenderse, pero sin su cuerno no tenía magia alguna. Frost con su hielo, inmovilizó de nuevo a Sombra del cuello para abajo.

Sombra: ¡Malditos! ¡No creáis que esto acaba aquí! ¡Vais a pagar todos por esto!

Gritaba completamente furioso Sombra mientras trataba de liberarse del hielo. Frost completamente indiferente, se dirigió a Inferna donde la pidió a esta.

Frost: Inferna, querida ¿Podrías ocuparte de esto?

Inferna: ¡Sí, sí! ¡No hace falta que me digas qué hacer, maldita sea!

Respondía molesta la yegua de fuego mientras se acercaba a Sombra. Ahí alzando un casco, generó una pequeña esfera de fuego concentrado.

Inferna: Si tienes algo que decir, te lo puedes guardar, porque a mí me importa un rábano lo que digas.

Dijo esto la yegua donde con el casco donde portaba la esfera, se la introdujo de golpe en el interior de la boca de Sombra. Luego sacó el casco donde ya no tenía la esfera.

Sombra comenzó a sentir que le ardía en su interior. Luego de su boca, nariz y orejas le salían fuego y luego se fue cubriendo completamente de fuego.

Sombra gritaba de dolor y agonía mientras su cuerpo se iba carbonizando por completo. Primero su armadura fue destruida. Su piel se levantaba mientras era desintegrada, así hasta quedar los huesos.

Cuando todo terminó, cayeron al suelo unos huesos negros humeantes completamente carbonizados y ardiendo.

Explosive: Oh, sí. Como me encanta el olor de las cosas quemadas después de una gran destrucción.

Comentaba con una sonrisa sádica el robot. Frost indiferente a todo, dijo.

Frost: Bien. Misión cumplida. Es hora de informar al amo Mike.

Unas horas más tarde, el ejercito mecánico había tomado por completo el Imperio de Cristal. Todos los ponis de cristal fueron sometidos a la fuerza por los collares de control.

El verdadero Flash Sentry estaba preso en un campamento robot con el mismo collar en su cuello. Fue previamente secuestrado hace unos meses para que el espía robot Spectral ocupara su lugar y espiase el Imperio de Cristal. Así podría obtener información sobre sus fuerzas, sus debilidades y espiar a King Sombra. Una vez reunida toda la información, haciéndose pasar por King Sombra, Spectral hizo que el grueso de su ejercito se fuera del imperio para así las tropas mecánicas pudieran tomarla sin apenas oposición.

Mike que ahora portaba una capa negra y una corona de oro como unos zapatos a juego, estaba sentado en el trono del Imperio de Cristal. Enfrente de él estaban los cuatro ponis que habían hecho posible la conquista del imperio.

Mike: Habéis hecho un buen trabajo. Ahora el Imperio de Cristal nos pertenece por completo. je, je, je.

Hablaba el potro con una sonrisa perversa. Frost haciendo una reverencia, le respondió.

Frost: Por supuesto, amo. Nos alegramos de que esté contento.

Mike: Y tenemos el cuerno de King Sombra.

Hablaba el potro mientras en una esfera tenía el cuerno cortado de Sombra.

Spectral: ¿Qué tiene pensado hacer con él, amo?

Preguntaba el pony polimórfico. Mike mirando por un momento el cuerno, contestó.

Mike: Lo guardaré. Quién sabe. Quizás logre encontrarle alguna utilidad o puede que no y lo use simplemente como pisapapeles. Ja, ja, ja.

Se reía el potro al final de forma burlona. Luego mirando a los cuatro ponis, les preguntó a éstos.

Mike: ¿Habéis encontrado esa reliquia? El Corazón de Cristal creo que se llama.

Spectral: De momento no, aunque creo tener alguna ligera idea.

Respondía Spectral mientras sacaba un especie de diario.

Spectral: Este diario le pertenecía a King Sombra. Quizás tenga algo que sirva, mi amo.

Mike con su magia, trajo el libro y se puso a leerlo. Luego de un rato, descubrió como llegar al Corazón de Cristal.

Primero tuvieron que abrir una entrada secreta mediante magia oscura. Luego tuvieron que bajar por unas escaleras donde al final había una puerta. Mike el primero en entrar, pero ahí una magia lo rodeo y sus ojos poniéndose verdes, comenzó a asustarse.

Mike: Papá...Mamá...No...¡No! ¡Nooooo...!

Gritaba aterrado el potro al aire como si estuviera viendo algo horrible. Frost apartando a Mike, le preguntó a éste.

Frost: ¡Amo! ¿Qué le ocurre?

Mike sacudiendo la cabeza por un momento y sus ojos volviendo a ser normales, respiraba algo agitado mientras contestaba.

Mike: He...he visto algo...Horrible. Debe haber una trampa ilusoria aquí o algo por el estilo en esa entrada. Explosive, vuela esa entrada con uno de tus misiles.

Explosive: Será un completo placer, amo.

Decía el robot donde sacando un lanzacohetes, disparó un misil a la parte superior de la puerta, destruyendo parte de la puerta como la magia que lo rodeaba.

Una vez teniendo vía libre, el grupo iba subiendo por unas altas escaleras de caracol.

Inferna: ¡Odio las escaleras altas! ¡Odio tener que caminar tanto!

Hablaba la yegua con furia mientras subía por las escaleras.

Luego de un buen rato llegaron por fin a su destino. El Corazón de Cristal.

Mike: Obviamente debe tener una trampa esto.

Mike sacó de su capa un aparato circular plateado y lo dejó en el suelo. Dicho aparato comenzó a rodar donde estaba el corazón y una vez allí, surgió una onda que rodeó el lugar, inutilizando así cualquier trampa magica que la sala tuviera.

Mike: Sí...El corazón ya es nuestro.

Comentaba el potro con actitud victoriosa mientras tomaba en sus cascos el Corazón de Cristal.

Frost: Ya tiene el corazón ¿Qué hará con él?

Mike: De momento lo guardaré en mis objetos personales. Puede que al igual que con el cuerno de Sombra, encuentre una utilidad. O también para colgarlo en el cabecero de mi cama real para hacerlo de adorno. Ja, ja, ja.

Hablaba el potro con una sonrisa burlona. Ahora el Imperio de Cristal estaba bajo el gobierno de Equestria. Sin la magia de Sombra ni del Corazón de Cristal, nada impedía que la nieve pudiera ocupar el imperio. Por esa razón se instaló un dispositivo de escudo especial que rodeaba el imperio, impidiendo que la nieve llegara a dicho lugar.

El cuerno de Sombra fue llevado junto a los demás artefactos robados a un laboratorio de un lugar desconocido para estudiarlo.

Como había dicho antes Mike, el Corazón de Cristal fue puesto en el cabecero de su cama del castillo de Canterlot. El potro bajo las sábanas estaba leyendo el diario de Sombra mientras tanto. De vez en cuando miraba el corazón donde con una sonrisa maliciosa no podía evitar comentar.

Mike: Je, je, je. La verdad es que es un buen adorno. Ja, ja, ja. Seguro que me dará muy buenos sueños. Ja, ja, ja.

Decía con actitud burlona el potro mientras reanudaba su lectura con el diario de Sombra. Así hasta que vio algo que captó por completo su atención.

Mike: Mmm...Una aprendiz...Su origen y su historia...Interesante. Je, je, je...

Continuara.

No olvidéis comentar.