Mike estaba en su trono junto con sus soldados calavera como guardias, teniendo a Frost al lado. Enfrente de él había un semental pegaso bien vestido con el típico collar de control, haciendo este último una reverencia al alicornio oscuro.

Mike: Querías hablar conmigo ¿Verdad? ¿Qué deseas?

Preguntaba el joven alicornio al semental. Éste un tanto nervioso, tragó saliva y se dispuso a hablar.

Pegaso: Sí...Amo...Verá. Soy el alcalde de un pequeño pueblo que está tierra dentro. Tenemos un problema con el agua que apenas llega a nuestra ciudad y claro, teniendo en cuenta el clima seco del lugar, eso hace que sea difícil cosechar para tener comida. La gente se muere de sed y si esto sigue así, el pueblo se arruinará como también morirá su gente.

El potro escuchaba atentamente las explicaciones del pegaso para luego colocando un casco bajo el mentón, le comentó a dicho alcalde.

Mike: Y claro. Si la gente se muere o el pueblo de arruina, eso no sería bueno ¿Verdad?

Decía esto terminando casi con una leve sonrisa perversa. El alcalde más nervioso todavía, le contestó.

Pegaso: Sí, amo. Muy malo. Por eso vengo a pedirle ayuda.

Mike: Lo único que necesitáis es agua ¿Verdad'

Pegaso: Ehhh...Pues sí. Si el agua llegase a nuestro pueblo, podríamos regar la tierra y así se salvaría.

Mike se quedó pensando un momento. El alcalde se temió que éste se fuera a negar. Finalmente el potro miró a Frost y la dijo a esta.

Mike: Frost. Envía mis siguientes órdenes. Que Eye Bat y Explosive vayan con varios robots constructores a construir un conducto que lleve el agua al pueblo de este pegaso. Y que también construyan un gran deposito de agua para que la puedan almacenar.

Frost: Sí, amo.

La yegua se puso en contacto con susodichos mediante el comunicador para transmitir las ordenes dadas por el alicornio. Mike juntando ahora sus cascos mientras miraba al alcalde, le comentó a éste con una leve sonrisa maliciosa.

Mike: En unos días tendrás el agua llegando a tu poblado. Supongo que no tendréis problemas a partir de entonces.

Pegaso: ¡Cielo santo! ¡Muchas gracias, amo! No sé cómo agradecérselo.

Agradecía el pegaso donde no cabía en su gozo al contar la ayuda para su pueblo. Pero el potro enseguida le comentó a éste.

Mike: Con una condición. Cuando tengáis las primeras cosechas, me tendréis que dar el 10% de la producción cada mes.

Pegaso: ¿El 10% decís...? Bueno... Supongo que no habrá problema con eso.

Contestaba el pegaso un tanto dudoso ante la petición del alicornio.

Mike: Si no tienes nada más, puedes retirarte.

Pegaso: Sí, amo. Muchas gracias.

El pegaso le hizo una última reverencia y se marchó del lugar, dejando solos a Mike y a Frost con los guardias. Frost mirando a Mike, le comentó a éste.

Frost: Me sorprende un poco sus acciones amo. En los últimos días, ha aceptado peticiones de varios ponis y ofreciendo su ayuda. Pensaba que no querría ayudar a nadie tras hacerse el amo de Equestria.

Ante el comentario de la yegua, Mike embozó una sonrisa perversa y ahí se levantó para ponerse a caminar y ahí explicar el por qué de sus acciones.

Mike: Muy simple. En realidad esto es también por beneficio propio. En la historia, muchos dictadores sometían a su gente, obligándolos a trabajar hasta la extenuación donde la mayoría morían. Algunos por falta de comida les faltaba fuerzas para trabajar y claro, a causa de eso su rendimiento disminuía y caían rendidos sin importar los latigazos que les dieran. Disminuyendo sus momentos de ocio o diversión, la gente acababa en depresión donde su salud se deterioraba.

Explicaba el joven alicornio mientras la yegua lo escuchaba con atención y este seguía hablando.

Mike: No pienso cometer el error de esos antiguos dictadores. Quiero que los ponis trabajen para mejorar Equestria, pero si les sometemos a demasiadas horas, acabaran demasiado cansados y su rendimiento disminuirá, haciendo que todo lo que queremos conseguir se retrase o incluso se eche a perder todo. También está el tema de la comida. Si no se produce comida suficiente, los ponis se mueren de hambre y ocurrirá como si trabajan demasiado. Si mueren demasiados ponis, a la larga acabará por perjudicar mi reino. Porque ¿Cómo voy a gobernar un reino si toda su gente se muere? Cierto que tengo mis robots, pero sería un latazo no tener a un solo pony normal a quien darle ordenes.

Seguía explicando Mike mientras Frost lo escuchaba con atención.

Frost: ¿Y los alimentos o ciertas cosas que piden a cambio?

Mike: Si algo aprendí por las malas cuando esa asquerosa de Nightmare Moon gobernaba Equestria, es que la vida no regala nada. Aquello son un pago por mi ayuda porque claro, no iba a hacerlo gratis para nadie. Y en parte son para almacenarlos cuando hagan falta de verdad. Imagínate que en alguna parte los alimentos escasean. Con los sobrantes podremos mantener bien nutrida a la gente útil hasta que se pueda arreglar la situación.

Mike se acercó a Frost y mirándola a los ojos, la dijo a ésta.

Mike: Por eso es esencial cuidar de mis súbditos en lo mínimo. Si logro mantener el control en la población, pero a la vez sintiendo ciertas libertades o que tienen algo de control de sus vidas, puede que acaben viéndome como el salvador de Equestria que en realidad soy. Y puede que incluso les quite los collares de control si me demuestran su lealtad hacia mí...Solo quizás.

Frost: Así que casi todo es para su propio beneficio, pero también tratando de mantener felices a la gente para que le sean leales a usted ¿No?

Mike: Así es. Es como uno de esos videojuegos donde construyes una ciudad. Mantén felices a la gente y logra satisfacer sus necesidades y lograrás que estos hagan todo lo que tú quieras. Ja, ja, ja.

Respondía el alicornio a la vez riéndose de su propio chiste. Frost en cambio, seguía con su expresión fría y sin emoción alguna.

Más tarde, siguiendo las ordenes de Mike, se construyó un conducto que llegaba hasta el pueblo como un deposito para almacenar el agua. Apenas se necesitó unos días para todo eso ya que los robots de construcción eran bastante eficientes.

En una semana la gente logró por fin regar sus campos para luego cultivarlos. El pueblo estaba salvado de su perdición.

En unos meses, lograron obtener sus primeras cosechas y cumpliendo el trato con Mike, le entregaban el 10% de la producción de comida cosechada cada mes.

Aunque los fines de Mike eran en su mayoría para su propio beneficio, él era astuto y siempre trataba de que los habitantes de Equestria le vieran como lo mejor que pudo pasarle al reino. No tardó en modernizar en la medida de lo posible el reino donde la tecnología era lo principal. Muchas centrales eléctricas que se alimentaba con luz solar, ya que el alicornio no soportaba el humo de las fábricas o similares, recordando que cuando era aun más pequeño le ponían verdaderamente enfermo el olor de las fábricas de la ciudad en que vivía antes. También dispositivos o máquinas de limpieza cuya finalidad era preservar el aire puro y el agua, ya que Mike no quería que hubiera elementos que contaminasen el lugar y perjudicara su reino porque, cuanto mejor estuviera el aire y la tierra, mejores cosechas se podría conseguir y se aseguraría de contar siempre con agua limpia.

Pero en el fondo, todo ello era para que la gente lo viera con buenos ojos e interés. Si la gente lo veía utilizar su tecnología para hacer Equestria mejor y que facilitase los trabajos a la gente, lo verían como un gran gobernante. Aun así, el alicornio mantenía su fama de despiadado, sobre todo con las razas no ponis que aparecieran por el territorio, siendo principalmente grifos de Griffinstone que cometían la imprudencia de pasar por el territorio. Ninguno regresaba jamás a su hogar.

También procuraba tratar en lo posible de tener a la gente bien, para así prever futuras revueltas. Aunque los collares eran un buen medio para controlaros, era mejor ser prudente porque claro, nunca se sabía con ciencia cierta si en algún momento los collares fallarían.

Mike sonreía satisfecho. Sentía que su meta de hacer Equestria el reino más grande que nunca había tenido antes se hiciera realidad. Un mundo perfecto de ponis y si aquello no sobraba, quizás llevaría las cosas hasta las mismas estrellas, aunque eso último quizás quedaba para rato.

Un día, Mike estaba reunido con sus Caballeros de la Muerte en una sala de guerra del castillo por alrededor de una gran mesa, mirando un mapa tridimensional.

Mike: ¿Es ese lugar, Spectral?

Preguntaba el joven alicornio al pony metamórfico. Spectral asintiendo mientras señalaba con un casco el mapa, le respondió.

Spectral: Así es, amo. Estuve días infiltrado entre su gente y ahí pude investigarlo todo. Sus fuerzas, sus defensas, su magia. Tienen buenos efectivos, pero serán fáciles de aplastar si no se rinden por las buenas.

Explosive: Por supuesto. Nadie puede contra nosotros, sobre todo cuando usamos las armas grandes. Ja, ja, ja ¿Cuándo empezamos a volarlo todo por los aires?

Preguntaba el robot artillero donde estaba enormemente emocionado ante la idea de poder destruir algo. Inferna con su típica actitud de mal humor, le respondió a éste.

Inferna: ¡Eso es solo en caso de que se resistan a unirse a nosotros, idiota! ¡Si lo hacen, entonces sí que podremos arrasarlos con todos! ¿Te enteras?

Coyote: A mí me da igual...mientras pueda echarme un trago...

Comentaba Coyote que iba tambaleándose de un lado a otro. Mike mirando a Coyote, pensó para sí.

Mike: (No sé en que me equivoqué con Coyote. Estoy seguro que en su programación no metí nada sobre la bebida. Bueno, da igual. Eso no le afecta a su eficacia en combate).

Dark Knight: ¿Qué hacemos, amo?

Preguntaba el caballero negro a la espera de las ordenes de su amo. Mike ahí contestó.

Mike: Que primero vaya Storm Wing allí para tratar de negociar con ellos para que se unan a mi reino.

Eye Bat: ¿Y si no lo hacen?

Preguntaba la unicornio aunque ya se adivinaba la respuesta. Mike alzando de hombros, simplemente respondió.

Mike: Simplemente acabamos con todos los que se resistan hasta que se rindan o mueran todos. Lo típico.

Explosive: Je, je, je. Espero que se resistan un poco. Así tendremos motivos para usar las armas pesadas. Je, je, je.

Comentaba con malicia el semental mientras se frotaba los cascos. Ahora Mike con actitud seria, les iba advirtiendo a éstos.

Mike: Pero recordad. El "paquete" no debe sufrir daño alguno. Debéis encontrarlo y traerlo aquí completamente intacto ¿Lo habéis entendido?

Todos: ¡Sí, amo!

Mike: Excelente. Je, je, je. Tengo ganas de que el "paquete" llegue pronto a mis cascos.

Al día siguiente, Storm Wing con su gran velocidad, llegó en poco tiempo a su destino. No tardó en regresar confirmando que la respuesta había sido negativa. Por lo que ahora los Caballeros de la Muerte tenían luz verde para actuar.

Por orden de Mike, las tropas mecánicas habían viajado al lugar donde había ido Storm Wing. Un gran bosque negro donde apenas llegaban las luces del sol debido al cielo eternamente cubierto por nubes negras.

Aquel lugar residían los ponis sombríos, una raza pony donde la mayoría de sus habitantes eran de pelajes oscuros y rasgos algo intimidantes. Los unicornios tenían el cuerno un tanto curvo hacia arriba y los pegasos eran más bien bat ponis.

Las tropas mecánicas atacaron la zona con su gran armamento superior y por supuesto los ponis sombríos fueron a enfrentarse a ellos. Para su desgracia los ponis sombríos no eran apenas rivales para el gran poderío militar de las tropas mecánicas.

Los soldados calavera y ogros se encargaban de los terrestres mientras las gárgolas de los voladores.

Explosive: ¡Síiii! Ja, ja, ja ¡Cuanta destrucción! ¡Me encanta!

Exclamaba emocionado Explosive armado con unas ametralladoras pesadas acopladas en sus brazos y unos lanzamisiles en sus hombros, disparando su enorme arsenal contra el enemigo, ocasionando múltiples explosiones donde más de un pony sombrío salía volando. Múltiples defensas como catapultas o ballestas gigantes eran destruidas por las armas del robot artillero.

Sentada sobre una rama estaba Eye Bat, observando ésta la destrucción ocasionada por su compañero y moviendo sus brazos como si en un concierto estuviera. Ladeando la cabeza de un lado a otro como si siguiera algún tipo de melodía y con una sonrisa, en cierto modo disfrutando del sonido de las explosiones ocasionadas por Explosive.

Eye Bat: Sin duda esto es música para mis oídos. Je, je, je.

Comentaba con una sonrisa perversa la yegua donde en cierto modo lo estaba disfrutando. Una yegua bat pony armada con unas garras de metal en sus cascos, voló veloz hacia ella con intención de matarla.

Yegua bat pony: ¡Muere!

Gritaba la yegua donde intentó atravesar a Eye Bat con sus garras, pero la unicornio se echó para atrás esquivando así el ataque de la bat pony. La unicornio se agarró con su cola de la rama de donde estaba, quedando colgada boca abajo y dese ahí sacó su arco, preparó una flecha y finalmente disparó, acertando justo en el cuelo de la bat pony donde esta cayó al suelo.

Mientras la bat pony se la iba la vida, Eye Bat se bajó de la rama para acercarse a ésta y con una sonrisa perversa, decirla a ésta.

Eye Bat: Ja, ja, ja. Mira que intentar atacarme a mí como si nada. Como se nota que la estupidez no tiene cura.

Decía esto con una gran maldad la yegua donde agarrando una flecha, la clavó en la frente de la bat pony, acabando definitivamente con ella.

Eye Bat: Con lo sencillo que habría sido que se hubiesen rendido y someterse y ya está. En fin. Si no queda más remedio.

Comentaba con malicia la yegua hasta que de repente se escuchó el rugido de un especie de dragón, llamando enormemente la atención de la yegua.

Eye Bat: Tiene que ser el dragón del que nos habló Spectral que se suponen que tienen estos ponis sombríos.

Comentaba la yegua y efectivamente, podía ver volar por el cielo un enorme dragón rojo con espinas negras y alas enormes.

La enorme bestia rugía de furia y con su aliento de fuego, destruía a varias robots gárgolas que volaban por el cielo. Los robots no tardaron en atacar a la bestia, pero esta última demostraba ser verdaderamente fuerte y los ataques apenas atravesaban sus duras escamas.

El dragón seguía atacando a los robots hasta que su vista se centró en algo que iba hacia él, nada menos que Frost.

Frost: Supongo que tendré que ocuparme yo de ese dragón.

Comentaba la yegua mientras observaba a la enorme bestia. El dragón miró a la alicornio con furia y acto seguido cargó contra ella. La yegua lanzó un potente viento frío que ralentizaba al dragón. Aun así llegó hasta ella e intentó darla un zarpazo donde la yegua no tardó en esquivarla.

Pese al imponente y amenazante dragón, la yegua no mostraba emoción alguna ante él. La bestia en cambio lucía furiosa y lanzó una gran llamarada contra ella. La yegua no tardó en contraatacar con una poderosa ventisca de hielo que chocó contra las llamas y de momento mantenerse así.

Eye Bat: Así. Que no se mueva ni un milímetro.

Decía la arquera colgada de la rama de un árbol mediante su cola, donde apuntaba con su arco al dragón con una flecha especial. Cuando finalmente lo tenía bien apuntado, disparó la flecha que salió disparada contra la bestia, impactando de lleno en el pecho de la bestia donde atravesó buena parte de sus escamas. La bestia rugió de dolor por ello.

Eye Bat: Je, je, je. Flechas perforantes. Vienen muy bien para atravesar cosas duras como las escamas de un dragón.

Comentaba la yegua con malicia al ver que su flecha especial había dado el resultado previsto. El dolor provocaba que el dragón no pudiera continuar lanzando fuego y el ataque de Frost lo alcanzara y congelase parte de su cuerpo. Ahí el dragón se vio obligado a tomar tierra donde los robots cercanos empezaron a disparar hacia este.

Pese a todo, el dragón seguía siendo verdaderamente fuerte y seguía dando pelea, con sus garras aplastaba o golpeaba a los robots e incluso lanzaba su aliento de fuego donde muchos de estos eran convertidos en metal derretido.

Varios misiles impactaron en la enorme bestia donde se giró y vio a Explosive apuntando con sus armas a este.

Explosive: Un dragón. Sin duda será un buen trofeo sobre la chimenea. Je, je, je.

Decía con malicia el robot artillero donde disparó varios misiles en dirección al dragón, ocasionando varias explosiones por todo su cuerpo.

Explosive: ¡Ahora sí que es reptil muerto! Ja, ja, ja.

Se jactaba el robot hasta que vio emerger al dragón en medio del humo con solo daños menores y verdaderamente furioso.

Eye Bat: Con eso solo has logrado ponerlo aun más furioso todavía.

Advertía la arquera mientras disparaba varias flechas contra el dragón. La bestia rugió mientras lanzaba una llamarada contra éstos, hasta que Frost se interpuso y creó un amplio muro de hielo para bloquear el fuego. Acto seguido con un simple pensamiento, hizo estallar el muro de hielo y con su magia lanzarlo a modo de misiles contra la bestia, golpeándola una y otra vez en diversas partes de su cuerpo.

El dragón iba a atacar de nuevo hasta que escuchó una voz familiar.

¿?: ¡Alto, dragón! ¡Tu amo Sombra te lo ordena!

El dragón al escuchar la voz se detuvo. Luego se giró al origen de dicha voz y ahí vio a nada menos que a King Sombra.

Sombra: ¡Ven aquí y póstrate ante tu amo!

Ordenaba el unicornio oscuro. El dragón sin rechistar, se dirigió hacia donde estaba el unicornio y agachó su cabeza para tenerlo enfrente suya.

Sombra: Muy bien. No te muevas bajo ningún motivo al menos que yo te lo ordene.

El dragón acatando la orden, se quedó completamente quieto.

Desde una distancia prudencial, estaba Eye Bat como casi siempre colgada boca abajo desde un árbol. Desde ahí apuntaba con su arco al enorme dragón con una flecha de punta negra.

Eye Bat: Ahí va una flecha especial para ese dragón. Je, je, je.

Decía la yegua unicornio para acto seguido disparar dicha flecha. La flecha velozmente atravesó el cráneo del dragón, provocando que la bestia rugiera de dolor y se volviera loca.

Eye Bat: ¡La flecha de punta negra ha surtido efecto! ¡Disparar con todo lo que tengáis a esa cosa!

Informaba la yegua ya que dicha flecha estaba diseñada para atravesar las duras escamas de un dragón. El presunto Sombra resultó ser nada menos que Spectral que había adoptado la forma del malvado unicornio para engañar al dragón.

Frost lanzaba vientos helados contra la bestia para tratar de ralentizarla. Mientras tanto, Explosive armado con un especie de bazooka de tamaño descomunal, apuntaba con ella al dragón.

Explosive: Je, je, je. Ahí va una especial para aniquilarla.

Decía el robot donde el arma realizó un potente disparo de energía, donde la fuerza de empuje hacía retroceder al pony artillero.

El dragón no pudo hacer nada para esquivar el disparo debido a que tenía bastante hielo alrededor de su cuerpo, ralentizando así sus movimientos. Finalmente el disparo lo alcanzó, provocando una enorme explosión que sacudió el lugar.

El grupo estaba haber acabado con la bestia, hasta que la vieron emerger de nuevo, pero con serias heridas en su cuerpo y con su cráneo abierto en la frente. La bestia rugía de dolor y furia.

Spectral: Mmm...Es dura esa cosa.

Comentaba el pony negro. Frost mirando a la bestia sin emoción alguna, respondió.

Frost: Pero por dentro seguro que no tanto.

La yegua generó unos shuriken de hielo. Acto seguido lanzó uno y luego otro, donde atravesaron el cráneo de la bestia hasta el cerebro. Ahí con su magia, hizo girar dichos shuriken de hielo a modo de sierra en el interior del cerebro del dragón.

La bestia rugió mientras su cerebro se hacía prácticamente pedazos de carne y montones de sangre salía de su cráneo. Un último rugido hizo el dragón antes de caer muerto al suelo.

Spectral: Por fin. Por un momento creí que no íbamos a acabar con ese dragón.

Explosive: Ja, ja, ja. Pero al final está muerto como cualquiera que se enfrente a nosotros.

Celebraba el robot artillero mientras sacando de su armadura una especie de sierra de energía, empezó a trocear el cuerpo muerto del dragón, provocando montones de salpicones de sangre. Frost tomando la palabra, les decía a sus compañeros.

Frost: Las tropas mecánicas pueden ocuparse de los soldados de Sombra. Ahora dirijámonos al castillo.

Mientras en el castillo, asomándose por la ventana estaba un unicornio vestido muy elegantemente que le cubría casi el cuerpo completo impidiendo ver su cutie mark. Portaba una mascara que le cubría la mitad de la cara. Tenía el pelaje rojo oscuro y la crin negra.

Dicho pony observaba como las máquinas estaban haciendo pedazos a las tropas. Un soldado aparecía corriendo para informar a dicho unicornio.

Soldado: ¡Amo Gades! ¡Las fuerzas enemigas están masacrando a nuestras tropas! ¡Calculo que llegaran al castillo en apenas 20 minutos!

El llamado Gades asintió con calma y ahí le dijo al soldado.

Gades: Ya veo. Desde que nuestro amo cayó, los ponis sombríos están pasando por muy mala racha ¡Soldado!

Soldado: ¡Sí, amo!

Gades: Quiero que tú junto con varios de los soldados que nos queden en el castillo, vayáis a la bóveda del castillo y recojáis el "objeto".

Soldado: ¿Cómo dice, amo?

Gades: Como lo ha oído, soldado. No podemos dejar que caiga en cascos enemigos. Así que lo llevareis bien lejos de aquí. Es una orden que tenéis...

No pudo terminar la frase porque se escuchó un disparo. Dicho disparo atravesó por detrás de la cabeza del soldado y saliendo la bala en la frente mientras sangre salía de ella. Con un gran agujero en su cabeza por ambos lados, el soldado cayó muerto al suelo.

Gades sobresaltado, se giró y vio al autor del disparo. A nada menos que a Coyote donde el semental tenía el arma en alto mientras se tambaleaba de un lado a otro.

Coyote: Bueno...Parece que he llegado al castillo este...

Hablaba el semental terrestre mientras se bebía una botella de vino que se había encontrado por ahí.

Gades: ¿Quién rayos eres tú? ¿Cómo has llegado aquí? ¡Responde!

Gritaba enfadado exigiendo respuestas Gades. Coyote sin dejar de tambalearse, le contestó.

Coyote: Soy Coyote...De los Caballeros de la Muerte del amo Mike...Sobre cómo he llegado aquí, fácil...Mientras las tropas mecánicas y mis compañeros se encargaban de los soldados...Un servidor se pudo escabullir hasta llegar aquí...Aunque primero pasé por las bodegas y debo decir que tenéis una buena bodega aquí...Puede echarme unos cuantos buenos tragos...

Gades: Los Caballeros de la Muerte. Oí hablar de vosotros. Si no me equivoco, fuisteis quienes acabasteis con nuestro amo King Sombra.

Coyote: Veo que te has enterado. Hay que reconocer que ese Sombra se lo tenía bien montado allí. Incluso pude visitar las bodegas del castillo cristalino ese o como se llame...

Contestaba el semental terrestre mientras su cabeza ladeaba de un lado a otro. Gades clavando una mirada furiosa por la perdida de su amo a cascos de aquellos tipos, le dijo a Coyote.

Gades: Llevo esperando la oportunidad de toparme con vosotros. Ahora por fin podré vengar a mi amo Sombra ¡Y tú serás el primero en morir!

Grito el unicornio donde disparó un fino, pero potente rayo en dirección hacia el semental terrestre. Coyote lo esquivó ladeando hacia un lado, haciendo que el rayo pasara de lado.

Gades: Un golpe de suerte.

Decía Gades, considerando que el semental terrestre solo lo esquivó por casualidad. El unicornio disparó más rayos, pero el vaquero lograba esquivar cada disparo ladeando de un lado a otro con movimientos erráticos como de un borracho. Aquello frustraba enormemente al semental unicornio.

Gades: ¡Maldita sea! ¿Acaso me está tomando el pelo?

Coyote: No...Simplemente que no me puedo dejar que mates. No podría completar mi trabajo si no.

Contestaba como si nada el semental terrestre. Gades molesto con la respuesta, sacó una espada curva y cargó contra Coyote en un intentó de matarlo. Lanzó varios tajos, pero soprendentemente Coyote los esquivaba todos con sus erráticos movimientos, frustrando aun más al unicornio.

Gades: ¡Maldito! ¡Quédate quieto para que te mate!

Gritaba furioso el unicornio sin parar de atacar al semental terrestre. Coyote sin parar de esquivar los ataques, le contestó.

Coyote: No es culpa mía...Es que me cuesta un poco quedarme quieto...Ahora me vendría bien un trago.

Contestaba de nuevo el vaquero. Gades aun más furioso que antes, intentó atravesara Coyote con su espada. Coyote le esquivó y alzando su arma en alto, le golpeó encima de la cabeza a Gades con tanta fuerza, que logró en parte agrietarle el cráneo.

Gades: ¡Ahhhh...!

Gritó de dolor el unicornio por el fuerte golpe en la cabeza y aquello no acabó ahí. Coyote alzaba rápido su arma de abajo arriba, disparando varias balas donde atravesaron parcialmente el cuerpo del unicornio.

Gades retrocedió adolorido por los impactos de bala en su cuerpo. Mirando lleno de furia a Coyote, le gritó a éste.

Gades: ¡Maldito desgraciado! ¡Ahora sí que no pienso tener piedad contigo! ¡A ver como te las ingenias para atacarme siendo ahora yo el que se mueve de un lado a otro!

Gades empleando sus poderes de las sombras, se desplazaba a toda velocidad de un lado a otro por alrededor de Coyote, donde el vaquero estaba parado en el sitio sin hacer nada más que seguir tambaleando de un lado a otro.

Gades: Ja, ja, ja ¡A ver cómo logras darme ahora! Ja, ja, ja.

Se jactaba el malvado unicornio sin parar de moverse a toda velocidad con actitud burlona. Coyote sin parar de tambalearse, simplemente alzó su pistola hacia un lado y sin mirar, disparó.

Milagrosamente el disparo alcanzó en un costado del unicornio haciendo gritar de dolor y que cayera al suelo.

Gades: ¡Imposible! ¿Cómo es posible que ese maldito borracho haya logrado siquiera alcanzarme con un disparo tan certero?

Exclamaba el unicornio sin poder creerse lo que había pasado. Se iba a ponerse de pie hasta que otro disparó el alcanzó en su cuerno, destruyéndolo en el proceso y así incapacitándolo para hacer magia. Gades gritó de dolor ante la destrucción de su cuerno a que no es ajeno por causas de Coyote.

Coyote: ¿Hemos terminado? Porque tengo ganas de ir un rato a la taberna...

Preguntaba Coyote sintiendo una gran sed. Gades mirando aun más furioso que antes al vaquero, le decía verdaderamente enfadado.

Gades: ¡Maldito sea! Voy a matarte por esto...

Justo en ese instante, Coyote dejó de actuar como un pony borracho para cambiar radicalmente a uno pony sobrio y mirando a Gades, le dijo seriamente a éste.

Coyote: Lo siento, pero en esta ocasión serás tú el que muera aquí y ahora. Pagando el error de no unirte al amo Mike Bluer cuando tuvisteis oportunidad.

Gades se sorprendió por el repentino cambio de actitud de Coyote, ya que desde que lo vio por primera vez, actuaba siempre como un completo borracho. Ahora que lo veía actuando de forma seria y sobria, empezó a cuestionarse si realmente era un borracho o estaba fingiendo serlo.

Coyote sacó de su traje una esfera con un extraño contenido blanco en él. Rápidamente disparó su pistola que acertó en el pecho del unicornio, haciendo un considerable agujero en él. Acto seguido lanzó la esfera donde se incrustó en el agujero.

Coyote se dio la vuelta y se alejó unos pasos de Gades hasta rápidamente girar y disparar ahora contra la esfera, rompiendolo en mil pedazos y vertiendo su contenido en el interior del unicornio.

Gades empezó a sentirse raro como si algo lo estuviera llenando por dentro. De su cuerpo por todos los agujeros de bala que tenía, empezó a salir arena y más arena donde lo inundaban por completo, aplastando sus órganos. El semental gritó de dolor mientras quedaba sepultado en su parte inferior de arena. Finalmente Gades había muerto.

Coyote: Un trabajo menos.

Decía Coyote guardando sus armas para acto seguido volver a su actitud de pony borracho. Poco después llegaron Frost y los otros donde vieron a su compañero junto con el cuerpo muerto de Gades.

Frost: Veo que llegaste antes que nosotros, Coyote.

Le comentaba la alicornio de hielo. Coyote asintiendo de hombros, la contestó.

Coyote: Pues sí. Y al final ocurrió lo normal. Se resisten, tratan de luchar y al final mueren. Lo normal.

Eye Bat: ¿Has encontrado lo que buscamos por un casual?

Preguntaba la yegua unicornio a Coyote. Este último tras echarse un trago de una botella, la contestó.

Coyote: Ehhh...No...

Eye Bat: Obviamente no. Supongo que primero irías a una bodega a echar un trago de los tuyos.

Decía con sarcasmo la yegua ante la actitud de su compañero. Spectral tomó la palabra.

Spectral: Yo sé donde está gracias a que me infiltré en sus filas hace tiempo. Seguidme.

Todos siguieron a Spectral hasta llegar el final de un pasillo que aparentemente no parecía tener nada. El semental negro se acercó a una lámpara donde tiró de ella, activando un mecanismo oculto que agrió un pasadizo secreto.

El grupo pasó por el pasadizo donde los llevó a una sala llena de cristales donde en su interior estaban encerrados varios ponis sombríos.

Explosive: Si pusiera varios explosivos aquí, haría una buena barbacoa. Ja, ja, ja.

Bromeaba con malicia el pony artillero. Frost con su actitud inexpresiva, le contestó.

Frost: No toques nada. Sabes para que estamos aquí.

Spectral: Por aquí.

El grupo siguió a Spectral donde llegaron a una parte de la sala donde en su centro había un cristal mucho más grande que los otros, donde en su interior había una figura oscura donde no se distinguía bien qué era.

Spectral: Sin duda esto es lo que el amo estaba buscando.

Frost: Muy bien. Que los robots se encarguen de su transporte. El amo ha puesto muy claro que no quiere que sufra daño alguno.

Horas más tarde, varios robots estaban cargando en una plataforma aerodeslizadora el cristal mientras fuera del castillo habían ponis sombríos que se habían rendido y sometido a la soberanía de Equestria.

Más tarde el cristal fue trasladado a un laboratorio. Mike Bluer estaba presente junto con Eye Bat.

Mike: ¿Cómo vamos, Eye Bat?

Preguntaba el potro a la yegua donde esta última estaba en un panel de control manipulando controles.

Eye Bat: Solo unos segundos y lo tendremos listos.

Contestaba la yegua mientras unos brazos mecánicos con láseres, hacían algunos cortes en el cristal. Luego de un rato, el cristal se rompió por completo, dejando libre el contenido del mismo.

Yaciendo en el suelo, estaba lo que parecía una alicornio de la edad de Mike, solo que parecía una pony sombría de pelaje marrón, crin larga de color marrón oscuro, ojos amarillos, con alas de murciélago y cuerno de unicornio aunque algo curvo hacia arriba. Su cutie mark era un murciélago con las alas extendidas.

Más tarde, la alicornio sombría estaba tumbada en una camilla y poco a poco iba recobrando el conocimiento y abriendo esta sus ojos. Lo primero que hizo fue soltar un bostezo.

Potra: Ahhh...¿Dónde estoy? ¿A cuánto estamos hoy?

Preguntaba la joven alicornio donde miró todo su alrededor donde no reconocía nada.

Potra: ¿Qué lugar es este? No es el castillo de Sombra ¿Cómo he llegado aquí?

Se preguntaba la joven alicornio donde no tenía ni idea de dónde estaba.

Mike: Estás en uno de mis laboratorios, "Darkwing".

La joven alicornio dirigió la mirada donde vio sentado a un alicornio de su edad que no era otro que Mike Bluer. La alicornio cuyo nombre parecía ser Darkwing, rápidamente se puso de pie encima de la camilla y en guardia le gritó a Mike.

Potra: ¿Quién eres tú? ¿Cómo sabes mi nombre y cómo he llegado aquí? ¡Contesta!

Preguntaba exigiendo respuestas la potra mientras iluminaba su cuerno más que preparada para atacar si era necesario. Mike tranquilamente alzó su casco en señal de paz y con una sonrisa la contestó.

Mike: Tranquila, Darkwing. Aquí estás a salvo.

Dark: Aun no has contestado a mi pregunta.

Mike: Me imagino. Sobre quién eres y dónde estabas, fue gracias a esto.

Decía esto el potro mientras la enseñaba a Darkwing un especie de diario que esta reconoció al instante y exclamó.

Dark: ¡El diario del amo King Sombra!

Mike: Así es. Me lo trajeron mis chicos cuando acabaron con él tras conquistar el Imperio de Cristal.

Contestaba el potro. Darkwing al escuchar eso, preguntó.

Dark: Espera ¿Qué quieres decir cuando acabaron con él?

Mike: Simple. King Sombra está muerto.

Dark: ¡¿Quéeee...?! ¿Matasteis a mi maestro? ¡Lo vais a pagar caro!

Gritó furiosa ésta donde se preparaba para atacar. Mike sin perder la calma, la respondió.

Mike: Créeme. Aparte de que era un obstáculo para mis planes de conquista, en parte se lo merecía. Sobre todo el mal que te había hecho a ti.

Dark: ¿De qué hablas? Él me crió y me entrenó desde que tengo memoria.

Preguntó la alicornio donde no sabía hacia donde quería llegar el alicornio.

Mike: Para empezar ¿Qué sabes de tus padres?

Dark: ¿Mis padres? Mis padres murieron en un accidente cuando era apenas una recién nacida y el amo Sombra me cuido y me entrenó para ser su más fiel casco derecho ¿Eso qué tiene que ver con todo?

Mike: Entonces quizás te interese leer esta parte.

Decía ofreciendo el diario con su magia a la joven alicornio, señalando una página en concreta. Darkwing con desconfianza tomó el diario y se puso a leer dicha página. Poco a poco la expresión de Darkwing fue pasando a una de total sorpresa y al final exclamó.

Dark: ¡Nooo! ¡No puede ser! ¡Él mató a mis padres y no por un accidente como me hizo creer siempre que fue!

Gritaba la joven alicornio a la vez que tiraba el diario contra una pared y acto seguido se echó sobre la camilla a llorar.

Mike: Así es. Esa es la verdad. Si te sirve de consuelo, lo lamentó.

Respondía el alicornio ahora con actitud triste como si verdaderamente sintiera lástima por la alicornio. Darkwing mirando al alicornio sin creerle demasiado, le preguntó un tanto molesta.

Dark: ¿Y tú cómo lo sabes?

Mike: Porque mis padres también fueron asesinados por una maldita desgraciada, que actualmente está muerta y bien muerta.

Respondía de nuevo el alicornio, haciendo que Darkwing ahora mirase seria y sintiendo que Mike era como ella en cuestión de perdida.

Mike: Supe de tu existencia por el diario de Sombra. Sentí que tú eras como yo. Ambos perdimos a nuestros padres por culpa de unos malditos desgraciados. Por eso pedí que te trajeran aquí.

Dark: ¿Solo por eso?

Mike: Bueno. Y también por si te interesaría mi oferta.

Dark: ¿Oferta?

Mike: Sí. Quiero que te unas a mí en mi conquista global.

Dark: ¿Conquista global? Un tanto ambicioso incluso para mi antiguo amo Sombra. Algo así sería muy difícil.

Respondía la joven alicornio sin estar muy segura de que algo así sería posible. Mike con una sonrisa de confianza, la respondió.

Mike: Bueno, pero seguramente tu amo no tenía algo como esto.

Mike pulsó unos botones y ahí se activaron unas pantallas con imágenes en cada una de ellas. Darkwing se sobresaltó un poco al principio porque todo aquello era extraño para ella. Luego vio en cada una de las pantallas un basto e inmenso ejercito mecánico que llegaba hasta donde se perdía la vista.

Mike: Bien, Darkwing ¿Qué me dices? ¿Te unes a mí?

Preguntaba de nuevo el alicornio con una sonrisa, ofreciendo su casco a Darkwing. Ahí la joven alicornio se quedó pensando en la propuesta del alicornio.