Capitulo 3:
"Rutina Diaria-¿A dónde va Togata?"
Tras una semana en su nueva residencia, Izuku ya tenía bastante claro cómo eran las rutinas en aquella casa. Y todo comenzaba cerca de las siete de la mañana, mientras él se cepillaba los dientes podía escuchar a Todoroki pasar por el pasillo tocando las puertas de cada uno. Bueno, en realidad solo tocaba la suya, después de todo su nuevo huésped siempre se levantaba temprano; con Togata y Hatsume era más una batalla matinal diaria. El primero odiaba madrugar y la segunda, bueno en realidad no lo tenía muy claro; solo veía a la chica durante las comidas, el resto del tiempo lo pasaba encerrada en el garaje.
-¿Me pasas el pan?-Y aparentemente también era sorda, puesto que no escuchaba nadie más que a Todoroki-"Claro, aquí tienes Midoriya"
Y esa era toda la charla que podía escucharse durante la comida. ¿O los bufidos de Todoroki contaban como platica?
Luego de desayunar era cuando todos subían al auto de Todoroki para ser llevados a su respectiva actividad diaria. El primero era Togata quien, a pesar de estar en verano, debía asistir a clases particulares puesto que iba muy atrasado con sus estudios así que Todoroki lo dejaba siempre frente al instituto con una severa mirada de advertencia. La siguiente era Hatsume, quien siempre iba cargada de una mochila que sonaba como si estuviera llena de herramientas y asistía a una especie de curso de mecánica:
-¿Por qué a ellos no les obliga a entrenar?-Inquirió Izuku aquel lunes una vez que quedaron solo ellos dos en el Camaro-Bueno, Togata no lo necesita y además esta esa manía suya...-Agrego recordando las tendencias nudistas del rubio. Era incomodo, y mucho-Y supongo que Hatsume convertiría una caminadora en alguna clase de robot asesino.
El pelirrojo conductor solo le devolvió la mirada por el retrovisor. Así eran siempre sus pláticas.
Finalmente quedaban ellos dos quienes iban a entrenar al gimnasio que, de paso sea dicho, pertenecía a Todoroki. Después de todo, su fama no radicaba exclusivamente en una firma. Sino más bien en la conquista de cinco campeonatos de artes mixtas en la UltimateFightingChampionship o UFC, para abreviar de una manera que todos puedan recordar. Y eso estaba bien, era genial y algo que Izuku podía respetar. Después de todo hay que ser muy valiente para dejar que transmitan en televisión como te apalean en traje de baño.
-¡Bueno días, Endeavor-sama!-Lo que no soportaba era estar junto al pelirrojo cada vez que entraban al lugar. Apenas Todoroki e Izuku ponían un pie adentro todo el mundo les recibía con un saludo formal y una inclinación. Empleados y clientes incluidos.
-Buenos días-Saludo al que Todoroki respondía cortésmente al tiempo que se dirigía hacia su destino.
El edificio se dividía en cuatro plantas, las cuales estaban asignadas de manera específica. Comenzando desde abajo estaban la recepción, la oficina del gerente, al cual Izuku no conocía y los baños; en el segundo piso era donde se encontraban todas las maquinas de ejercicios, pesas, barras y demás, así como las duchas también. Pasando al tercer piso eran cuatro salones bastante espaciosos, con muros de espejo orientados al Spinin, los ejercicios aeróbicos y la zumba. Finalmente el cuarto piso, el cual al igual que la casa de Todoroki tenía el diseño tradicional japonés que lo convertía en el infierno personal de Midoriya: un Dojo.
Y no porque le desagradara el tatami, ni porque la calefacción estuviera encendida a 38° lo cual de paso no ayudaba para ignorar los olores del lugar, ni porque allí estuviera bajo la estoica mirada de Todoroki todo el tiempo. No. Todo aquello era relativamente fácil de ignorar, excepto el calor. Él definitivamente prefería la frescura de un aire acondicionado.
-¡Endeavor-sensei!-Apenas hubieron llegado un adolescente de cabello rojo se acerco y saludo a su maestro con una reverencia-¡Buenos días!-Desperdigados por todo el espacio había al menos una decena más de adolescentes, algunos charlando, otros practicando entre ellos o simplemente esperando recostados con sus mochilas a modo de almohada-Ah, Midoriya, buenos días.
-Buenos días-Se limito a responder el peliverde. Era difícil ser sarcástico cuando te reverenciaban-Pero olvidaste el "sama"-Bueno tal vez no tanto.
-Ve a cambiarte-Ordeno Todoroki antes de dirigirse a su lugar al frente del dojo al tiempo que todos se apresuran a formas filas frente al maestro.
Mientras cambiaba su ropa por el karategui en los baños, Izuku pudo escuchar como el resto de sus "compañeros" saludaban. Y aprovechando la santa privacidad que le brindaban los azulejos y los retretes pudo admitir, internamente, que todo aquello no estaba resultando tan fatídico como había imaginado el primer día. Es decir, solo tenía que ignorar el creciente olor a sudor y la cosa casi resultaba sencilla. Cuando salió ya listo y con su cinturón blanco atado a la cintura todos estaban formando parejas para comenzar a estirar.
-¡Midoriya!-Que incluso había logrado hacer un amigo. Era el mismo chico que les había recibido antes, llevaba el cabello largo y de un brillante color rojo-¿Hacemos equipo?
-Pregunta eso cuando tenga elección, Kirishima-Respondió Izuku con cinismo. Y por alguna razón que no comprendía sus comentarios siempre hacían reír al pellirrojo, lo que facilitaba notar la fila de piezas afiladas que tenia por dientes.
Aunque mentiría si dijera que todo era por mera simpatía. En realidad la principal razón era darle gusto a su custodio. ¿Tenía que aprender a socializar? Esa era una batalla que podía ceder fácilmente;después de todo resistirse solo le traería problemas, tal vez incluso una visita a un consejero o un terapeuta. Solo pensarlo le provocaba agruras.
-Duele dueleduele-
-Vamos, ¡baja más! ¿Acaso no eres un hombre?-En cambio solo jugar a los amiguitos le aseguraba un piso seguro para andar. Aunque mentiría si dijera que no disfrutaba con hacer sufrir a Kirishima a causa de su poca flexibilidad.
Después de los estiramientos comenzaba el entrenamiento físico, el cual aquel día consistía en un circuitode cuatro etapas, cada una ubicada a un extremo del espacio para entrenar. Entonces todos se dividían en cuatro grupos y se ubicaban en cada una de las estaciones; dependiendo de donde estuvieran tenían dos minutos para llevar a cabo el respectivo ejercicio. Básicamente solo era hacer flexiones, abdominales, sentadillas y saltos, nada fuera de lo común. Sin embargo las exigencias y la actitud inflexible de Todoroki convertían la experiencia en un verdadero infierno, además estaba seguro que el bastardo del maestro estaba contribuyendo a toda la calefacción con su quirk.
-¡Yamet! Esto es todo por hoy, saluden...-Para el medio día y final del entrenamiento todos terminaban ansiosos por ir directo a las duchas-¡Gracias por su trabajo!
Ya que el entrenamiento terminaba todo el dojo se inundaba con el bullicio de adolescentes cansados y apestosos. Algunos iban directo a abrir las ventanas para dejar pasar algo de brisa, aunque la mayoría optaba por ir directo a las duchas para lavarse y cambiarse la ropa. Y aunque Izuku compartía aquella opinión, la verdad prefería esperar junto a la ventana a que todos salieran primero.
-¿Harás algo en la tarde?-Todoroki se acerco a él mientras disfrutaba de una suave brisa. Venía con el cabello húmedo y abrochándose los botones de su saco, ya que después de entrenar iba directo a su agencia a trabajar.
-Solo iré al parque a leer-Respondió el ojiverde sin darle importancia. Después del tercer día de estancia obtuvo permiso de su custodio para ir a explorar la ciudad, después de todo era un lugar nuevo y necesitaba aprender a moverse por allí. Así que mientras Todoroki se iba a trabajar él tenía la tarde libre para, básicamente, hacer lo que quisiera. Dentro de la ley claro:
-Ya, toma-Para su sorpresa Todoroki había sacado su billetera y le extendió varios billetes, los cuales Izuku miro con cierto recelo-Es para tus gastos de la semana-Explico con seriedad.
-Mmm, gracias-Era la primera vez que reciba dinero de uno de sus guardianes; le hacía sentir incomodo, y fuera de lugar.
-Jmp-Una vez más recibió por respuesta un bufido por parte de Todoroki. Solo que esta vez había algo diferente, como si se guardara algo para sí mismo-Regresa antes de la cena.
Por algún motivo aquello último sonó muy poco convincente. Pero de todas formas no le interesaba saber que era lo que surcaba por la cabeza de flama de ese sujeto, solo agradeció el gesto una vez más antes de dirigirse a tomar una ducha también.
Cinco minutos después el agua fría golpeaba contra su espalda y se sentía bastante bien, se tomo su tiempo para enjabonarse y enjuagarse el cabello, además de sacarse todo el sudor del cuerpo. Al salir llevaba una toalla atada a la cintura mientras que con otra acababa de secarse el torso y el cabello. Rebusco entre su mochila hasta dar con su desodorante y su loción barata, la que de paso estaba por acabársele. Ya listo y vestido procedió a dejar su yudogui en la lavandería, un servicio especial del gimnasio para los miembros jóvenes.
Estando ya listo y de camino a la salida, iba sopesando las posibilidades de uso para aquel dinero extra. No era demasiado pero, estaba acostumbrado a no gastar en nada así que podía guardarlo y reunir para algo que realmente quisiera. ¿Pero qué?
-¡Eh, Midoriya!-Estaba saliendo del elevador a la recepción, sumido en sus pensamientos, cuando alguien más le llamo. Al levantar la mirada se fijo en que Kirishima le hacía señas con la mano:
-¿Qué pasa?-Inquirió dándole alcance al pelirrojo y a los otros dos chicos que le acompañaban:
-Iremos a los videojuegos, ¿quieres venir?-Ofreció con esa típica expresión sonriente suya.
-¿Videojuegos?-Repitió confundido.
-Venga hombre, es verano...-Acoto otro de los chicos: Denki Kaminari. Apenas un poco más alto que Izuku, rubio pero con un mechón de cabello negro, era fácil de reconocer porque los demás constantemente estaban pidiéndole que cargara sus teléfonos con su quirk-¿Qué más podemos hacer?
-No estoy muy familiarizado con el tema-Explico el peliverde llevándose una mano a la nuca y sonriendo apenado. Era verdad, podía contar con los dedos las ocasiones en que había pisado un Arcade.Cosa que Kaminari encontraba insólita. Pero mientras el rubio le hablaba al ojiverde de los increíbles nuevos juegos que tenían en el centro comercial por la temporada, el tercero de los chicos que estaba con ellos dirigió su mirada hacia el peliverde:
-Tsk-Chisto enojado al tiempo que se erguía y daba la vuelta para salir de allí. Sin embargo el único que lo noto fue el pelirrojo, quien se apresuro a alcanzarlo:
-Eh Katsuki, espera...-Ya habían salido a la calle cuando finalmente pudo tomarlo del hombro-¿A dónde vas? Creí que iríamos juntos al Arc-
-Muérete-Fue bruscamente interrumpido al tiempo que un manotazo le hacía soltarle-No dijiste que ese imbécil también iría.
-Aff, solo intento ser amable-Se defendió Kirishima, muy acostumbrado a la actitud agresiva de su compañero y mejor amigo. Pero recibió otra mirada enojada como respuesta. Bakugo se dio la vuelta y comenzó a alejarse con ese caminar tan extraño que tenia cada vez que se enojaba más de lo normal. Apenas cruzo en la esquina cuando Kaminari y Midoriya también salieron a la calle:
-... y el pachinko! Si consigues suficientes fichas hay premios increíbles-
-No sé, creo que prefiero los simuladores. Los juegos de azar me aburren.
Cuando se unieron a Kirishima este excuso a Bakugo con una mentira improvisada. Kaminari no le presto atención y siguió parloteando acerca de esos modernos auriculares en el muro de premios del Arcade a los que les tenía puesto el ojo; pero Izuku no pudo pasar por alto la pequeña gota de sudor que resbalaba por la sien de Kirishima, ni las pequeñas arrugas entre sus cejas. No podían engañarle:
-"Algunas cosas nunca son diferentes"-Pensó con amargura manteniendo su sonrisa.
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Al final de la tarde Izuku ya estaba de regreso en la casa. Cuando cruzo el portón pudo ver que él auto de Todoroki se encontraba ya estacionado frente al garaje, aun no comprendía porque nunca lo guardaba adentro. Después de todo a la intemperie la pintura no duraría demasiado. Pero dejando eso de lado, alguien le sujeto por la espalda:
-Eh Midoriya, ¿me prestas dinero?-Togata había tomado la desagradable costumbre de tomarlo por sorpresa cada vez que podía. Principalmente rodeándolo con los brazos por la espalda y levantándolo del suelo, lo cual le recordaba lo mucho que odiaba ser tan pequeño:
-¡Bájame Togata!-Y para empeorar las cosas con su maldita Permeabilidad resultaba inútil intentar golpearlo. Por suerte había descubierto una técnica que nunca fallaba: morder-¡Chump!
Si el mayor quería mantenerlo sujeto debía dejar sus brazos tangibles, por lo cual era el único punto vulnerable para atacar. Tal vez era pequeño, pero tenía la suficiente carencia de orgullo como para recurrir a esos trucos. Lo único malo era que siempre terminaba cayendo de culo. Pero una vez libre se apresuraba a revisar sus bolsillos y cerciorarse de que tenía todo, desde su billetera hasta esas mentas que compro en el Arcade.
-Agh que asco, me babeaste todo el brazo...-Se quejo Mirio mientras se limpiaba con la camisa.
-Si tanto te molesta deja de estar fastidiando-Espeto el ojiverde al tiempo que se sacudía el pantalón-De todas formas, es temprano-Agrego con sagacidad.
-Ni siquiera sueñes con acusarme-Se adelanto el rubio. Llevaba una simple camiseta de algodón negra y jeans gastados, además de una mochila a su espalda la cual colgaba de una de sus correas en su hombro izquierdo-El último maestro no fue así que nos dejaron salir temprano.
-Claro-Ya encontraría algo con que chantajearlo en otra ocasión-Parece que todos regresamos temprano hoy-Comento mientras entraba a la casa.
-Ah eso es un fastidio-Acoto Togata caminando a su lado con las manos en los bolsillos-Siempre se la pasa gritando cuando está en la casa.
-"Si no anduvieras desnudo todo el tiempo sería diferente"-Pensó Izuku con algo de sarcasmo. Pero dejando de lado la batalla pérdida que sería comentar aquello en voz alta, su pensamiento no estaba del todo errado. De hecho, entre las cuatro personas que residían allí, ninguno de ellos se comunicaba y los gritos de Todoroki no contaban,más que como simple contaminación auditiva. Y de todos el peor era:
-Ni siquiera lo intentes-Togata advirtió como el ojiverde se había quedado mirando la puerta interior de la cochera, la misma que teníaese raro cartel.
-Tengo curiosidad, ¿qué tanto hace ahí adentro?-Desde su llegada a esa casa la pelirosa era la única a la que veía entrar por esa puerta, y exceptuando las comidas nunca se le veía por ninguna parte. En respuesta Togata se encogió de hombros al hablar:
-Quien sabe, ¿una nave espacial para regresar a su planeta?-Bromeo, aunque como de costumbre sus intentos de comedia resultaban un rotundo fracaso-¿Alguna vez te ríes?
-Cuando el chiste es bueno, see...
-¿Sabes? Nunca sé si estás hablando en serio-Comento el rubio, en alusión al constante tono sardónico en la voz de Izuku-Es confuso, y algo escalofriante-Agrego con un dejo de humor.
Izuku estaba a punto de responder algo al respecto, pero justo en ese instante algo mas los obligo a ambos a retroceder y fue que la puerta de la cochera se abrió de golpe dejando salir una densa nube de humo y a una muy sucia pelirosa cubierta de grasa:
-Ahh maldición, estaba tan cerca...-Murmuro para sí mientras se frotaba la cabeza, tal vez por un golpe o por la frustración. Como fuera, lo único que hizo fue cubrirse la mitad del rostro con un pañuelo y volvió a entrar cerrando la puerta tras de sí. En ningún momento reparo en la presencia de los dos chicos que estaban también en el pasillo, en diferentes estados de alarma:
-¿No deberíamos...?
-Tiene un par extintores adentro, tranquilo-Pero la respuesta de Togata no disminuyo su ansiedad ¿Es que ya antes le había prendido fuego a la casa? Como fuera, tenía algo de sed así que fue a la cocina por algo fresco para beber-Por cierto, ¿paso algo hoy?-Solo que no contaba con que Togata le siguiera.
-¿Eh?-Pregunto algo confundido mientras rebuscaba en la nevera.
-Cuando llegaste, traías una cara muy rara-Explico Mirio sentado junto al mesón de la cocina y apoyándose en sus brazos. Y aunque no podía ver más que la espalda de Izuku pudo adivinar que su pregunta perturbo bastante al peliverde-"Jmm, es más de lo que aparenta"-Pensó con cierta satisfacción.
-No pude ganar nada en el Arcade-Fue la respuesta de Izuku, una vez más con su expresión despreocupada mientras habría una lata de refresco de durazno-Quería un peluche...
-Aja...-El rubio no le creyó nada-¿Y, qué tal es entrenar con Todoroki?-Inquirió con cierta socarronería. La suficiente como para delatar su intención:
-Un infierno, el sujeto es un radiador andante. ¿Qué tal la escuela de verano?-Fue su contra respuesta. Un evidente intento de desviar la conversación, y el final del interrogatorio de Togata. Después de todo Izuku había recobrado la compostura y no dejaría ver nada más que su actitud sardónica y retadora.
-Ah nada especial...-Respondió el rubio poniéndose de pie-Voy a salir, si Todoroki pregunta dile que fui a dar una vuelta.
-Si me dices que iras a hacer realmente, inventare una excusa más plausible-Ofreció Izuku con una mirada bastante fría y, a decir verdad, un poco intimidante. Era como negociar con un mafioso:
-Me quedare con mi débil excusa-Era una suerte que ya tuviera experiencia en el tema. Solo se dio la vuelta y salió de la cocina, su límite era solo un tramposo a la vez. Y ya tenía suficiente con su jefe.
Continuara...
