¡Aff! Y yo que pensaba que aun con esto de la cuarentena podría actualizar a tiempo T_T

Lo ciento chicos, pero normalmente debo ir a un cyber para poder subir los capítulos nuevos. Y con esto de la pinche cuarentena todo ha estado cerrado, por no mencionar que el único inútil que conozco con internet no me contesta los mensajes para ir a su casa (ustedes tranquilos, que cuando le vea me las va a pagar). Aunque bueno, realmente lamento haber demorado tanto en actualizar, estoy seguro de que todos están clamando por tener algo nuevo que leer para combatir el aburrimiento de la cuarentena.

Después de todo, ¿qué es la vida sin algo de yaoi? XD

Muy bien mis amores, luego de dos capítulos plagados de acción, hoy les traigo algo un poco más familiar. Aunque luego de releerlo yo diría que incluso es hasta Fluffy jejeje esperen a avanzar unos cuantos párrafos y verán a lo que me refiero. Hay una personita por ahí que sé que va a flipar con el Tiburoncin XD

Por otro lado, no crean que ya acabamos con la acción, solo quiero abonar un poco el terreno para que el asunto quede mucho más sustancial en los capítulos que siguen muajajajaja No tienen idea de lo que les tengo planeado mis amores

Capítulo 10:

"Confianza"

Los desayunos en la casa nunca eran especialmente ruidosos. Después de todo casi siempre estaban somnolientos y apáticos luego que les obligaran a levantarse temprano. Por eso ver una sonrisa era inusual; incluso dos podía ser aceptable. Pero ver a los tres comiendo enérgicamente sus alimentos, todos usando sudaderas y monos de algodón, y sonriendo entre sí con algo que solo podía describirse como complicidad era suficiente para que a Todoroki le temblara la ceja por un tic nervioso:

-Tarde o temprano…-Decía mientras aparentaba calma comiendo su soba, pero delatado por su ceja derecha-Voy a descubrir lo que sea que hicieron ¡Y estarán en muchos problemas!-Amenazo con sus hombros y rostros encendidos.

-¿Por qué automáticamente asume que hicimos algo malo?-Inquirió Hatsume en susurros.

-En su defensa, ¿cuándo hacemos algo bueno?-Rebatió Izuku al puro estilo socrático. A juzgar por la expresión de la pelirosa esa idea nunca surco por su cabeza.

-Si saben que los está escuchando ¿cierto?-Inquirió Mirio desde el otro lado de la mesa, apuntando con la cabeza al ceñudo pelirrojo que les miraba.

-Sí, es parte de la diversión…

Después de todo sabían que Todoroki tenía razón, tarde o temprano iba a descubrirlos y se iban a abrir las puertas al mismísimo infierno. Entonces ¿por qué no disfrutarlo mientras durara? Fastidiar a Todoroki era uno de sus pasatiempos favoritos después de todo.

Una hora después Izuku estaba tirado en el tatami del dojo sudando como langosta en una olla:

-Maldito… radiador con piernas-Podían llamarlo loco todo lo que quisieran, pero estaba seguro que el bastardo que tenía por sensei había aumentado todavía más la calefacción ese día.

-Una confesión podría encender el aire acondicionado-Sugirió el pelirrojo con sorna satisfacción.

¡Lo sabía! Ojalá estuviera un poco menos cansado para jactarse en su razón.

Fuera como fuera no iba a darle el gusto a su custodio. Dio un largo trago a su botella de agua y regreso al entrenamiento. Ese día estaban practicando las patadas; estaban alineados en tres filas intercaladas frente al maestro mientras estaba iba indicando el movimiento:

-¡Mai Geri!-Endeavor les daba un intervalo de dos segundos entre cada movimiento para que regresaran a la postura normal y seguir a la siguiente-¡Mawase Geri! ¡Ura Geri! ¡Yoko Geri-En términos simples eran patada frontal, parada lateral, patada atrás y patada de lado. Pero nunca en el mismo orden. En palabras de su maestro estaban desarrollando tanto resistencia, como concentración y velocidad ¡Y se suponía que debían de dar cien de cada una!

Iban aproximadamente a la mitad e Izuku deseaba con toda su agotada alma poder quejarse al respecto. Pero sencillamente no podía, la verdad era que todo el conocimiento que había adquirido en el dojo tenía buen merito acerca de cómo había sobrevivido a la noche anterior. Si, en las calles aprendes a golpear y a defenderte, y si es divertido pelear sucio y gratificantemente eficiente. Pero aprender nuevas formas de pelear, de esquivar, de contraatacar y demás, bueno, resultaba mucho más útil de lo que pensaba. Lo malo era que le desarmaba completamente de uno de sus pasatiempos favoritos: quejarse.

Por otro lado.

-"Como pensé…"-Para el final del entrenamiento aún no había señal alguna de Bakugo. No le preocupaba que el sujeto llegara y lo delatara, no a menos que quisiera mantenerse dentro del dojo; después de todo Todoroki les había dejado muy claro que al menor problema en el que se metieran serían expulsados inmediatamente. Eso incluía peleas callejeras. ¿Las peleas clandestinas? ¡Ja! Al mismo tiempo se preguntaba si es que le había cogido la policía. Bueno, una noche en la comisaria le ayudaría a bajarse un poco el ego. Pero eso no era lo que le preocupaba-Dios, viejo lees demasiados mangas shounen.

Luego de ducharse y salir del gimnasio Izuku sabía que tenía que hablar con Kirishima. El chico era su coartada después de todo, y si bien Todoroki aún no le había preguntado nada, Izuku le había prometido explicarle todo cuando se vieran. Era justo. Pero eso no significaba que ver al pelirrojo esperarle de pie ante la puerta, con los brazos cruzados y en toda la actitud de quien está presente para enfrentar un duelo, no fuera a causarle bastante gracia.

-…-Pero en lugar de una respuesta directa, Kirishima solo le dedico una dura mirada.

-"Vale, si está molesto"-Pensó levemente compungido. Aunque no sorprendido, después de todo primero había desaparecido sin más y luego llamado tarde en la noche para pedir que le cubrieran las espaldas en caso que preguntaran por él, nuevamente sin dar explicación alguna. Valla, ahora que lo pensaba sonaba realmente injusto. Nunca antes había sentido culpa hacia un amigo. Pero nunca antes había tenido un amigo; al menos iniciaría con lo más adecuado-Vale, perdona.

Si tan solo sus disculpas no apestaran tanto. Ah bueno, la falta de práctica.

Al menos el tener que dar testimonio era algo en lo que tenía bastante experiencia. Mientras Izuku le explicaba los sucesos de las últimas doce horas, que ahora que lo pensaba realmente sentía que todo había ocurrido hacía mucho tiempo: la razón por la que Togata lucia tan aprensivo cuando los buscó en el parque, el cómo encontró la mochila de Hatsume tirada y posteriormente convenció al otro de ir a rescatarla; no pudo evitar presumir un poco de su capacidad de persuasión. También como se infiltraron en las peleas clandestinas y finalmente su no tan heroica fuga.

Durante todo el relato se mantuvieron caminando entre las calles y las acercas, y Kirishima no hizo ningún comentario al respecto. Solo le dejo hablar sin interrupciones, ocasionalmente hacia un gesto con las cejas o bufaba en silencio. El peliverde comenzaba a exasperarse. Conociendo la personalidad apasionada del pelirrojo esperaba una reacción mucho más animada. ¿Acaso el bastardo lo estaba haciendo a propósito para hacerlo sentir mal? Nah, cualquier otra persona sí. Pero Kirishima no era así.

Ellos dos eran tan diferentes.

-¡Y eso es todo!-Para cuando acabo su relato iban cruzando el puente que atravesaba el parque central, justo sobre el rio. Ni quiera había notado cuando llegaron allí, pero agradeció la coincidencia. Había pocas personas alrededor y la baranda de seguridad le daba el soporte necesario para aparentar la tranquilidad que no sentía-Nos metimos en un montón de problemas, pero Hatsume está bien.

-…-Kirishima no dijo nada solo le imito: el pelirrojo se apoyó de espaldas a la baranda del puente del lado opuesto frente a Izuku, con los brazos cruzados el ceño fruncido y sus ojos bermellón taladrando los verdes de su compañero-¡Jm!

-¡Oh por el amor de Buda! ¡¿Quieres decir algo de una vez?!-Estallo finalmente tras unos veinte segundos. Él no era el alma más paciente. Kirishima se tomó unos cinco segundos extras para entonces erguirla ceja derecha y sonreír muy suavemente de medio lado:

-¿Buda?-Repitió, y casi sonaba divertido. Izuku rodo sus ojos, aunque en el fondo estuviera algo aliviado:

-Me gusta su filosofía-Se excusó, con un ligero mohín-Es tranquila, y relajada. Mira, ¡perdón! De verdad…-De repente toda su culpa se concentró y salió de su cuerpo a modo de una inesperada diatriba-No tenía derecho a pedir algo así tan de repente, pero no estaba seguro de que era lo que ocurría o lo que iba a pasar. Y ya te expliqué todo ¡así que deja de estar molesto conmigo! ¡Lo siento!-Finalizo, tomando un par de bocanadas de aire. Había soltado todo aquello sin detenerse a respirar, y ahora sentía las manos sudorosas y los vellos de la nuca erizados.

No lo había notado antes, pero en verdad odiaría que Kirishima le resintiera por ello.

-No estoy molesto-Para su alivio la respuesta no se hizo esperar demasiado. Kirishima se había erguido, soltando sus brazos y llevando una mano a la cintura y la otra a su nuca-Bueno, sí, un poco…-Admitió cohibido rascando su cabello-La estábamos pasando bien ayer, y de repente llega Togata y te vas con él. Y luego llamas para pedirme que diga que pasaras la noche en mi casa… Bueno, si estaba enojado al principio pensé que…-Por algún extraño motivo las orejas de Kirishima comenzaba a tornarse del color de su cabello-Pero ahora me dices que fueron a rescatar a una chica secuestrada. Ustedes solos-Agrego con una sonrisa de admiración-Me siento algo tonto.

-Haff…-El ojiverde no pudo evitar soltar un pequeño suspiro de alivio.

-¡Pero sigo molesto!-Espeto de repente Kirishima, aunque por su tono Midoriya no lo tomo tan literalmente-¡Si iban a hacer algo tan peligroso debieron decirme! ¡Para eso están los amigos! ¡Un hombre debe saber cuándo pedir ayuda!

Y allí estaba, esa pasión que siempre parecía bullir del pelirrojo. La misma que a veces podía resultar algo molesta y agobiante. Pero solo por esta ocasión Izuku estaba feliz de lidiar con ella. Estaba feliz que las cosas no hubieran cambiado con su mejor amigo. Pasaron los siguientes quince minutos allí, escuchando todos los motivos por los que un hombre se ganaba tan distinción y un poco sobre la ética de la amistad:

-Jooh…-Inquirió Izuku con suspicacia luego de un rato. Estaba inclinado sobre la baranda del puente con ambos brazos en dirección al arroyo. Aunque con su mirada fija en el pelirrojo junto con una mueca socarrona en su expresión-Entonces te tomare la palabra, Eijiro.

-¿C-como… me…?

-"Oh cielos…-El peliverde había querido hacer una pequeña broma. Después de todo llamar a otra persona por su nombre de pila era algo muy personal. Pero nunca creyó que el pelirrojo reaccionaria de aquella forma; ahora no era solo su cabello o sus orejas, toda su cara brillaba a causa en un intento tono carmín. Además, tartamudeaba y gesticulaba torpemente con sus manos mientras Izuku estaba seguro que empezaría a echar humor por las orejas en cualquier momento. Solo había un adjetivo apropiado para definir aquel aspecto nunca antes visto del apasionado pelirrojo-Es adorable"

-… como me… ¿Me llamaste por… por mí, nombre?-Finalmente Kirishima fue capaz de formular, torpemente, su pregunta. Lucia a solo dos centímetros de la hiperventilación.

-Si, somos amigos ¿no?-Agrego con inocencia y unos grandes ojos de ciervo. Siempre había gustado de fastidiar a las personas, y este recién descubierto método de tormento resultaba novedosamente gratificante. Pero se detendría si veía a Kirishima sujetarse el brazo izquierdo.

-C-claro que somos amigos…-Respondió torpemente Eijiro mientras jugaba con los pulgares de sus manos entrelazadas y mirando apenado al contrario del peliverde-I-Izuku.

Esta vez fue el turno de Midoriya para que se calentaran sus orejas.

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Los días pasaron, y pese a sus esfuerzos, el jefe de la casa y custodio de los tres delincuentes aun no tenía idea de qué o cual, sin descartar el plural de la ecuación claro, había sido el problema en que Midoriya, Togata y Hatsume se habían metido. Y cada día sus sospechas al respecto sobre la gravedad del asunto aumentaban; NO era normal que el rubio se paseara por la casa vestido como una persona decente. Lo mismo para el peliverde, quien había demostrado un recién descubierto fanatismo por los buzos y las sudaderas. Era obvio que ambos tenían moretones que querían ocultar.

Y Ryukyu ya le había dejado muy claro que no podía obligarlos a desvestirse frente a él. Estúpidas leyes y derechos de los menores.

-¡Eh, ese mi último camarón!

-¡De malas! ¡Si te duermes pierdes!

-Midoriya, puedes tomar los míos no soy fan del tempura.

-Gracias, Mei.

-¡Ey yo soy más grande, necesito más comida!

-No molestes, Mirio. Ya has tragado suficiente.

-Si, si, ya pareces un cerco con la cara llena de arroz.

-¡Ey! Soy el mayor, ¿por qué me hablan con tan poco respeto?

-Es obvio: porque no te respetamos, Mirio.

Por otro lado, sumándose a la lista de comportamientos sospechosos estaba esa extraña familiaridad que reinaba en toda la casa desde hacía varios días. Esos tres habían pasado de tratarse con desconfianza y antipatía, a un grado de confianza que se llamaban entre sí por sus nombres de pila; si bien Midoriya y Hatsume se llevaban bastante bien, y Togata siempre estaba buscando oportunidad para fastidiar al peliverde y viceversa. Sin embargo, sus ojos nunca habían dejado de emitir aquel brillo de recelo cada vez que estaban juntos. La desconfianza había arraigado muy profundo en sus almas, nada de que extrañarse considerando sus vidas hasta el momento.

Era por eso por el que verles comportarse tan familiarmente entre sí, bromeando, peleando y jugando, resultaba tan antinatural. Que no lo malinterpretaran ¡Esa era una mejora enorme! Un punto importante en sus objetivos al tomar bajo su custodia a tres delincuentes juveniles. Y le alegraba. Honestamente se alegraba por ellos. Pero una parte de él, la egoísta, se sentía algo mezquina al no ser él el responsable de ese cambio en los jóvenes a su cuidado.

-"Puede que al final, no sea bueno para nadie"-Pensaba con algo de frustración mientras iba subiendo en el ascensor hacia su oficina.

Por otra parte, le gustaría saber qué clase de "evento" o "situación" les había llevado a cerrar semejante brecha. Solo tenía clara una cosa: tenía que haber sido algo muy bueno, o muy malo. Y, con su suerte, seguramente era lo segundo. Que solo pensarlo mientras entraba en su despacho le estremecía:

-¡Endeavor-san!-

Ah no, su escalofrió era producto de otra cosa. De un irritante fan con enormes alas de plumaje carmesí, un alto cargo entre los empleados de seguridad pública y con una facilidad innata para crisparle los nervios. No que Hawks fuera mala persona, ni de lejos. Le conocía desde recién salido de la academia, cuando empezó como teniente oficial y justamente fue durante un caso conjunto en el que la ciudad contrató su firma que se conocieron; el sujeto era de lo más dedicado, no se podía cuestiona su agudeza ni mucho menos su eficiencia. Tanto así que en apenas tres años había alcanzado el puesto como superintendente del distrito, todo un record. Y si alguien creyó que antes era eficaz apenas se hizo con el cargo demostró que solo había estado calentando; si algo podía definir la calidad de la labor del dueño de las alas míticas era "veloz".

Si tan solo no fuera tan… Hawks.

-¿Qué quieres?-Odiaba darse la confianza de tutear a los demás, pero al menos así podía ser brusco cuando no tenía paciencia para recibir visitas. Lo cual era nunca.

-Oh vamos, Endeavor-San. Por mucho que me gustaría esta no es una visita social-Y allí estaba, esa sonrisa ficticia que siempre enmascaraba una sombra a la cual nadie podía poner nombre-Aunque si aceptaría una taza de café.

-Jmm-Los fríos ojos azules del luchador no se separaron ni por un instante de su visitante, seguro de que sus intenciones tendrían algo que ver con las noticias en primera plana de su periódico-¿Cuándo será la redada?

-¡Yeih! Justo como lo esperaba de Endeavor-Espeto Hawks con una enorme sonrisa-Aun no hay fecha, los altos cargos aún están discutiendo blah blah blah…-Dijo con un gesto despreocupado de la mano-Pero lo más seguro es que sea esta semana, o empezando la siguiente. Después de todo…-Agrego, esta vez inclinándose hacia adelante, apoyando su codo en el escritorio del pelirrojo y su barbilla en el dorso de su mano. Hablo con una mueca enigmática, pero que sonaba sospechosamente a un reto-Vamos a por el jefe de Hizaikai: Chisaki, Overhaul.

Continuara….

¡EH! ¡Si me matan se quedan sin fic!

Es increíble como ese único argumento me ha mantenido con vida todos estos años...

Ohhh, incluso si fui yo quien lo escribió, morí con esa escena entre Izuku y Eijiro en el parque. No tienen idea de las ganas que tenía por poner una escena así desde hacía tanto tiempo.

Y no crean que será la última… Como ya dije, las cosas se van a poner MUCHO más interesantes a partir de aquí. Y no crean que nuestro pelirrojo se quedara por fuera ;)

¡Los leo en los reviews chicos!

Y recuerden los reviews mantienen sano a un escritor, pero no es chantaje jejejeje

PD: Ya sé que no he actualizado en los últimos meses (seis), pero eso no significa que haya dejado de escribir. No se preocupen, todos los capis están listos y al día, así que intentare subirlos cada semana para que nos pongamos al día pronto ¿sí? No los subo todos de golpe porque así me dejan mas reviews jejeje Pero no les puedo dar día exacto, así que tendrán que estar muy pendientes jeje.