Finalmente, el prometido día de actualización semanal ha llegado, ¿qué sería apropiado para ambientar la ocasión? ¿Algo de Tiziano Ferro, AVICCI, o quizás Maroon 5? No lo sé, ustedes coloquen su canción favorita y bailen como si nadie los estuviera viendo, y eso incluye a sus familias; total, igual les miran raro cuando los oyen reírse mientras leen.
Y hablando de reír como maniaco sin ninguna razón aparente, no saben cómo adoro ver esos picos de estado de lecturas en los días de actualización hahaha en serio, es como si mi trafico tuviera sus propios Himalaya elevándose hasta en serio. En serio chicos, gracias por brindarme su apoyo leyendo y comentando mi trabajo, son mi combustible (100% ecológico, por supuesto) y me impulsan con todo a seguir escribiendo.
Lo cual me recuerda que ya nos estamos acercando al final de esta historia (buhhh buuuh) Pero no se preocupen, prometo que van a disfrutar cada capítulo restante; lo cual nos lleva al nuevo capítulo de esta semana:
Bueno bueno, ya tuvimos ese tan necesario acercamiento familiar entre nuestros queridos protagonistas, esta vez podremos conocer un poco más los pensamientos de Endeavor; así como un pequeño movimiento de nuestro amado pelirrojo con dientes de tiburón para conocer un poco más a su amigo de cabello verde…
Capítulo 11:
"Edición de Bolsillo"
Al final la propuesta del superintendente Hawks fue aprobada, por lo que ahora estaba a cargo de organizar y eventualmente dirigir el operativo en el cual atacarían la red de distribución de drogas del Hizaikai. Con el fin de detener permanentemente el tráfico y además desmantelar a la yakuza su objetivo principal era capturar al eje central de la misma: Chizaki. Por supuesto, no era un plan improvisado ni mucho menos sacado de la nada. Considerando el tiempo que le llevaría convencer a los burócratas, Hawks había infiltrado a un par de sus agentes dentro de las filas del Hizaikai. Era gracias a esa información que podían asegurar un golpe certero, además de poder organizar todo bastante rápido lo cual minimizaría la posibilidad de filtrar información.
-Jmp, entonces por eso insistió tanto en que le prestara a Ragdoll-Murmuro para sí mismo Endeavor, recordando lo insistente, por no decir fastidioso, que se había tornado el rubio al pedirle la colaboración de uno de sus empleados para una "operación sencilla". Eso había ocurrido meses atrás-Y pensar que todo lo planeo con tanta antelación.
Debía admitirlo, estaba impresionado. No era como que nunca hubiera tomado a la ligera la capacidad del dueño de las alas míticas; era solo que todo eso se veía eclipsado por su actitud tan disimulada y hasta oscura. Ese sujeto era irritante en más de un sentido.
Pero en parte gracias a él podría aumentar aún más el prestigio de su firma. Después de todo habían pedido su apoyo exclusivo para dicha operación; lo cual significaba un montón de trabajo extra. Aunque eso ultimo le daba igual, estaba acostumbrado a trabajar más de la-
-Aff…-Tuvo que presionarse el puente de la nariz con los dedos en el momento en que sus pensamientos comenzaron a tomar esa dirección, de nuevo-Ese me recuerda-Un breve vistazo al calendario en su computadora confirmo que efectivamente ese día era viernes. Por lo que comenzó a poner en orden sus cosas.
Como cada viernes Enji terminaba temprano todo el papeleo que tuviera prioridad en su escritorio y delegaba el resto del trabajo a su asistente. Como habían estado gestionando el asunto de apoyo solicitado por el superintendente para detener a los miembros de la mafia era mucho más de lo habitual.
Pero era viernes. Era un día en que tenía una responsabilidad importante:
-Buenas tardes, Todoroki-La oficina, porque llamarle consultorio era demasiado para su salud mental, se encontraba tan cálida como de costumbre. Aunque al principio él no lo había visto así.
-Buenas, doctora Hale-Sabrina Hale, era una mujer originaria de Nueva Inglaterra residenciada en Japón con su esposo. Graduada con honores y con una reputación bastante respetada ya establecida, era la terapeuta con la cual se reunía una vez cada semana, sin falta, desde hacía cuatro años. Desde la demanda de su esposa.
Llevando ya tanto tiempo con la relación de "doctor y paciente", se podría decir que casi eran amigos. O al menos esa era la impresión que podría tener un tercero al ver la naturalidad con la que el pelirrojo entraba cerrando la puerta tras de sí y por su fluidez al caminar y tomar asiento, no en una de las sillas frente al escritorio donde estaba la profesional, sino en uno de los sofás individuales que había más al fondo. El enorme hombre de noventa kilos se dejó caer sin ningún cuidado, llevándose los dedos a la cara presionar el puente de su nariz.
-¿Mucho trabajo?-La suave voz de la doctora le alcanzo desde su lugar. Ni siquiera había desviado la atención de los papeles frente a ella, parecían alguna formularios o apuntes de algún tipo-¿Café? ¿O prefieres un coñac?
Posiblemente era el único hombre en el país a quien su terapeuta le ofrecía licor durante una sesión.
-No-Y él lo rechazaba. En verdad debía estar muy loco-El café suena bien.
-Muy bien, sírvete-Y Hale continuaba sin levantar la mirada. Pero si podía notarse cierto tono cínico en su voz.
Realmente parecían dos viejos amigos. Y no por las apariencias nada más. Sabrina tenía el perfecto entendimiento del tipo de persona que Enji Todoroki era; sabía que para empezar la sesión debía ser él quien iniciara hablando sobre lo que fuera que estuviera pasando en ese momento en su vida. El primer año fue su esposa.
Por supuesto. Ella y sus hijos. Al principio fue realmente difícil hacerle hablar del tema, casi al punto de hacerla lamentar la prohibición del electrochoque en los tratamientos médicos. Si, Enji era obstinado hasta ese punto. El avance fue lento, complicado, con muchos retrocesos y recaídas en múltiples ocasiones.
Y finalmente el pelirrojo fue capaz de afrontar los problemas que le llevaron a convertirse en aquel "monstruo". Pero eso solo abrió las puertas a una nueva sala, la Culpa. Los recuerdos se habían convertido en el combustible de su consciencia y esta parecía ir a toda marcha en todo momento. Juntos habían concluido que la única forma de poner un alto de todo aquello era conseguir el perdón de su familia por todo el daño que les causo.
Obviamente eso era imposible.
Pero era algo que al menos debía intentarse. O, en palabras del mismo Todoroki:
-Lo menos que puedo esperar es que escuchen mis disculpas-
Esa era una postura muy sana. Una muy saludable manera de poner fin a una etapa especialmente dolorosa en la vida. De todos los implicados. La misma doctora Hale le había elogiado por esas palabras y por haber llegado solo a esa decisión…
-Pero tengo que merecer que me escuchen-
Y luego eso.
Si, ¿ya había mencionado antes lo obstinado que era ese radiador con piernas? ¿Si? Bueno, solo para reiterar el punto: ¡era tan estúpidamente orgulloso que ni siquiera podía pedir una disculpa normalmente! Claro, sus acciones no eran algo que una simple disculpa pudiera resolver. Ese solo era el primer paso. Solo que debía ser un simple paso o peldaño, Enji se las arregló para convertirlo en una procesión rodando cuesta arriba una roca gigante hasta la cima del mismísimo Kilimanjaro.
Según su soberbia lógica, primero debía recibir su propio consentimiento para buscar a su exesposa y a sus hijos para pedirles que escucharan sus disculpas. Por muy melodramático que pudiera sonar, él debía ser digno de volver a ver a su familia. Debía probarse a sí mismo que era una buena persona. Que podía ser un padre.
Ese era el motivo por el que había decidido tomar la tutela de dos delincuentes juveniles.
-"Ah, es cierto…-Pensó de repente deteniendo momentáneamente su pluma-Ahora son tres"
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-¿Estás seguro de que esto está bien?-
-Que sí, hombre ¡Pasa! ¡Pasa!-Izuku hizo un gesto despreocupado mientras ignoraba la postura del pelirrojo.
Ya que ese día de verano estaba resultando tan particularmente caluroso Izuku había sugerido ir y pasar la tarde en su casa. Y aunque la perspectiva de conocer el hogar de su luchador favorito sin duda le emocionaba, también le apenaba mucho llegar de tan repente. Y estaba seguro de que Izuku no había pedido permiso alguno:
-Venga hombre, entra de una vez-El pelirrojo continuaba parado en la entrada, cuando Midoriya ya se había quitado los zapatos y le esperaba a mitad del recibidor con expresión impaciente.
-Ya qué…-No era como si regresar afuera bajo el sol abrazador fuera una mejor opción, por lo que se resignó y también se quitó los zapatos para seguir a su amigo al interior de la casa.
-¡Tadaima!-Mientras caminaban por el pasillo de entrada Izuku anuncio su llegada a casa, aunque parecía más un grito de alarma que un anuncio. Además no recibió respuesta alguna, pero eso no pareció sorprender a Izuku quien le guio hasta la cocina y ya se encontraba frente al refrigerador rebuscando su contenido-¿Quieres una soda? ¿O prefieres un jugo?
-La soda está bien-Mientras disfrutaba de la refrescante bebida no podía evitar a su alrededor. Al principio no estaba seguro de que esperar; bueno, eso es una mentira. Había imaginado cercas de alambre de púas, trincheras, y sacos de arena y pesas gigantes por cada rincón de la casa, y en lugar de muebles una lona de lucha.
Ey, él era un fan apasionado, no podían culparle por su imaginación desproporcionada.
Pero, aun en comparación a sus desbordadas fantasías, la realidad seguía siendo al decepcionante. La cocina, por ejemplo, era perfectamente común. Bueno, la estufa y el refrigerador eran ciertamente de un tamaño algo exagerado; pero considerando el estrato y el tipo de persona que había pagado por ello seguramente era una medida para aumentar la eficiencia.
Continuando con el recorrido Eijiro pudo notar que todo el diseño interior estaba basado en un estilo oriental muy tradicional; piso de tatami, puertas tanto normales como corredizas, lámparas de techo que debían brindar una agradable iluminación por las noches y un amueblado sencillo alrededor de una mesa de té para las visitas.
-Waoh, todo aquí es tan… relajante-Kirishima estaba apoyada en la única ventana de la sala de estar. Era bastante amplia, casi podría ser un balcón, con un marco de madera con patrones cúbicos, dejaba entra la fresca brisa de verano.
-Deberías ver el jardín trasero-Comento Izuku a su lado-Es igual que esos mangas que tanto te gustan-Agrego con una sonrisa burlona.
-¿Otra vez con eso?
-¿Cómo que "otra vez? Nunca lo deje.
-Bueh, como sea, vamos a tu habitación…-Solo hizo falta medio segundo para que Eijiro comprendiera lo mal que habían sonado sus palabras-¡Sabes lo que quiero decir!-Podía sentir el calor en sus orejas y ver la sonrisa socarrona en la cara de Izuku no ayudaba en nada para controlar su vergüenza.
-Claro, claro… Pero, si no te importa, tu camina adelante.
-Tenías que decirlo.
Desde que ambos habían comenzado a llamarse por sus nombres de pila Izuku siempre encontraba la ocasión para hacer alguna broma que lo avergonzara. Y con "alguna" se refería a "todo el tiempo". Aunque debía admitir que, por muy avergonzado que estuviera:
-"Si es algo divertido"-Pensaba mientras caminaban por el pasillo y cruzaban una puerta que tenía un letrero con el nombre de Izuku al frente. Kirishima tenía la firme creencia de que parte importante de la hombría se encontraba en representada en el estado de su habitación; si estaba ordenada, sucia, llena de posters con mujeres o con bandas, si tenía equipo de entrenamiento, si tenía sus cosas debidamente organizadas o incluso el estado de su cama o futon. Desde que le conoció tenía la impresión de que el ojiverde ocultaba su propia naturaleza tras una fachada de sarcasmo y rebeldía; y conforme se conocían e iba aprendiendo del ojiverde podía comprender que eso era producto de su vida hasta el momento. No podía culparlo. Jamás.
Pero tampoco podía evitar sentir tanta curiosidad hacia ese chico de ojos verdes.
Si un vistazo a su habitación podía darle, aunque fuera, un pequeño atisbo del verdadero Izuku estaba dispuesto a soportar todas las bromas que hicieran falta:
-Waoh…
-Eso es demasiado-Comento Izuku tumbándose en su cama con los brazos tras la cabeza mientras Eijiro miraba alrededor. Aquello nuevamente se salía de sus expectativas; la única prueba de que aquel cuarto pertenecía al chico tumbado en la cama en ese momento era el cartel con su nombre en la puerta.
La habitación no era particularmente grande y al igual que el resto de la casa tenía un estilo japonés con el piso de tatami y el techo de madera, lo cual la hacía sentir muy fresca. Sin embargo, las paredes color vino tinto y crema se encontraban completamente desnudas. No había posters, cuadros, ni un reloj de pared o un calendario. El armario estaba cerrado, pero el pelirrojo estaba seguro que adentro las puertas estaban igual de limpias. A excepción de cama, la única muestra de mobiliario adentro era el escritorio en el extremo opuesto de la habitación, a un lado de una de las ventanas. Por lo demás no había nada que pudiera dar muestra alguna de distinción o personalidad a la habitación.
No había televisor, computadora ni equipo de música. Nada.
Esa perspectiva le provoco un escalofrió en la nuca.
-He estado pensando en comprar una consola-Comento de repente Izuku desde la cama-¿Es mejor un Play o una Xbox? La Nintendo siempre me ha parecido algo… pretenciosa-Agrego con humor.
-Yo tengo una Play 3-Aporto el pelirrojo-Podría prestarte unos juegos bastante buenos…-Hablaba distraídamente mientras caminaba hacia el escritorio. Era bastante grande y tenía un par de libros encima-Pero, ¿no necesitas un televisor primero?
-Ah eso no nos preocupa-Respondió el ojiverde irguiéndose para quedar sentado al estilo indio sobre su cama-Mirio y yo compramos las piezas y uno que se echó a perder, Mei dijo que lo tendría funcionando en menos de una semana. Ahora la pregunta es cómo hackear la señal de cable…
Normalmente Kirishima ya estaría regañándolo por eso, robar era malo y algo que definitivamente un hombre no haría. Pero había algo más que logro capturar su atención. Algo que entre aquel mar de humildad parecía brillar igual que un rubí bajo la superficie de un lago en calma: un libro. Un pequeño y gastado tomo de pasta blanda, ligeramente más grande que una edición de bolsillo. Y al mismo tiempo que él tomaba el libro entre sus manos y le observaba con una mirada brillante, también se convirtió en el blanco de una suspicaz mirada verde.
Sin ser consciente de ello, ambos abrieron la boca para hablar al mismo tiempo. Solo que alguien más se adelantó a ellos:
-¡Izuku! ¿Quién es él?-La pelirosa había entrado abriendo la puerta de par en par sin dar aviso alguno, como era normal en ella. Estaba cubierta de manchas de grasa y con sus inseparables lentes de trabajo. Parecía haber entrado con una intención pero al ver a Kirishima cambio drásticamente su objetivo.
-Mei Hatsume, Eijiro Kirishima; Eijiro, Mei-Los presento despreocupadamente el ojiverde; para entonces mostrar una sonrisa traviesa-¿Recuerdas que te hable de él, Mei? Mi amigo con el Quirk de Endurecimiento.
-¡Fantástico!-Como era usual la mecánica no parecía medir el volumen de sus palabras-¡Iba a pedírselo a Izuku pero tú eres más apropiado para probar mi nuevo invento!-Sin ningún pudor ni permiso alguno Hatsume agarro a Kirishima de la muñeca y comenzó a tirar de él, dándole apenas tiempo para devolver el libro a su lugar y a mirar a su amigo:
-Perdona, pero tú tienes más posibilidades de resistir-Respondió Izuku a la pregunta muda con mueca traviesa; una mescla curiosa entre la culpa y la burla.
-¿Me trajiste para ser tu reemplazo como conejillo de indias?-Rebatió socráticamente el de ojos escarlatas con algo de diversión. En otra situación él estaría reclamando o quejándose. Pero curiosamente estaba de muy bien humor. Su plan había sido estar al tanto un poco más de su amigo de ojos verdes, y aunque solo había podido encontrar una pequeña pista. Sentía que ahora estaba un poco más cerca de conocer al verdadero Izuku Midoriya:
-"The Little Prince…"-Repitió en su mente mientras caminaba tirado por la aparentemente débil pero muy habladora chica de cabello rosa-"Me pregunto si podre conseguir una copia en la librería del centro, ¿o tendré que ordenarla por correo?"
Fuera como fuera, ese libro era una pieza importante del pasado de Izuku. Esa era razón más que suficiente para querer leerlo… Aunque al mismo tiempo no podía evitar preguntarse, ¿de dónde surgiría ese interés tan fuerte?
Continuara…
Jajajajaja
¡Ese maldito radiador con piernas obstinado! ¿A poco la idea de la terapeuta de Enji no les encanto? A mí personalmente me pareció no solo un detalle divertido, también demuestra un poco más afondo su lado humano.
Pero ey, eso solo abre la puerta a unas pocas preguntas más ¿no? Además, a poco no son adorables esos juegos entre Izuku y Eijiro, es linda la forma en que ahora se llevan y más aún que el dientes de tiburón quiera aprender un poco más de su amigo, incluso cuando Izuku lo usa de chivo expiatorio jajaja
En fin, ¡me muero por ver sus reviews y todos sus buenos deseos mis amores! Llevando la cuenta este capítulo era el que le correspondía al mes de mayo, eso nos deja cuatro capítulos más para ponernos al día XD
¡No lo olviden, preciosos pimpollos, los reviews son parte importante de la alimentación de un autor!
