¡WAOH EL TIEMPO DE ACTUALISACION SE NOS PASA VOLANDO!
¿O es solo idea mía?
Bueh, sea como sea hemos logrado superar otra semana ¡y desbloquear un nuevo capítulo de esta historia! Y si, por si se lo están preguntando he estado jugando muchos videojuegos estos últimos días. Lo malo es que no he hecho más que repetir, hace mucho que me los pase todos y honestamente llega a un punto en el que se torna aburrido…
Pero sé que todos ustedes están pensando en una sola cosa, así que vallamos directamente a la actualización de esta historia:
Capítulo 14:
"Hospital"
Marcaban ya las seis de la mañana en el reloj de la pared.
En la habitación de la clínica solo podía escucharse el pitido acompasado del electrocardiograma que acompañaba el rasgueo de una pluma contra el papel. El doctor encargado se encontraba de pie junto a la cama, acaba de revisar los signos de su paciente y haciendo unas anotaciones para las enfermeras; justamente estaba revisando el nivel del suero cuando un pequeño quejido escapo de la garganta del muchacho que descansaba en la cama:
-Mmm…-Era obvio que Izuku estaba haciendo un gran esfuerzo por hablar.
-Por favor, tómelo con calma-Insto con un tono suave, mientras posaba suavemente su mano el brazo del chico-Esta en el hospital, no tiene nada de qué preocuparse joven Midoriya.
-Sí, lo supuse-Respondió Izuku, entreabriendo los ojos buscando habituarse a la luz fluorescente del techo-Aunque no lo crea… Auh-El intento de levantarse le costó un pequeño quejido-Ya he estado antes en uno.
-Jmm, bien dicen que el sarcasmo es señal de buena salud-Acoto el medico con una sonrisa mientras dejaba el sujeta papeles al pie de la cama-¿Cómo se siente, Midoriya?
-Preguntándome por qué rayos me quitaron la morfina…
-Midoriya-Le llamo el doctor, presionándole con la mirada.
-Ya ya…-Por su parte Izuku se dio un momento para cerrar los ojos e inspirar profundamente. Solo esa simple acción hacia que todo su pecho doliera; sentía las piernas muy acalambradas al igual que los hombros, al menos su espalda no le estaba matando como imagino al principio. Y justo así se lo hizo saber al doctor.
-Tenemos a varias enfermeras con quirks especializados, las heridas en su espalda realmente lucían mucho peor de lo que en realidad estaban-Explico el sonriente doctor-Las coyunturas de sus articulaciones, por otro lado…
-Me tenían colgado como un pez-Acoto Izuku con amargura.
-Tomara un par de días para que la incomodidad desaparezca, y el dolor puede tratarse fácilmente con medicamentos-La intensión de su médico era de animarle, por lo que Izuku le dedico una media falsa sonrisa bastante convincente-Lo más grave paso en la ambulancia: un paro respiratorio a causa de toda la presión que recibieron sus pulmones al estar, colgando…
-Está bien-Escuchar o recordar las horas que paso en el sótano del Hizaikai no era algo que le perturbara-Ahora, sobre esa morfina…-Inquirió con su mejor sonrisa.
-Discutiremos sobre eso más adelante-Acoto el doctor con humor-Por ahora iré a informarle a su familia que ya despertó; tienen a la jefa de enfermeras de muy mal humor-Agrego con una pequeña risa.
-Ah…-Izuku tuvo que frotarse un oído-Disculpe, creo que aún estoy un poco drogado... ¿Dijo "familia"?
Y como si el universo quisiera dejar muy claro que iba en serio, ni bien el doctor puso su mano en el pomo de la puerta esta se abrió de golpe dando paso a cinco borrones de diferentes colores que casi se le echaron encima al paciente, de no ser por uno más rápido que los demás:
-¡Aggh!-La primera reacción de Izuku fue apartar aquellos brazos que le sujetaban y hacían que cada terminación nerviosa de su cuerpo protestara. Pero si bien dolía, también podía sentir perfectamente como todo el cuerpo de Togata temblaba al tiempo que este presionaba su nuca haciéndole esconder el rostro en el cuello del rubio-Eh, Mirio, eso-
-Perdóname-Susurró el rubio muy cerca de su oído. Junto con varias más palabras de disculpas, antes de finalmente soltarle y erguirse a su lado; de paso esquivándole la mirada. Pero no sin que Izuku notara que tenía los ojos y la nariz bastante irritados.
-Joohh…-Y una oportunidad como esa no podía dejarse pasar tan fácilmente:
-No. Te. Atrevas-Siseo el rubio cruzándose de brazos y encogido de hombros, pero aun evitándole la mirada.
-Jmp-Bueno, no podía dudar de la honestidad de la preocupación del rubio. Así que, en lugar de chincharlo como normalmente lo haría, dio una mirada a su alrededor y repaso quienes estaban allí; además de Mirio, junto a su cama también estaban Mei y Eijiro, y un poco más atrás dándoles espacio estaba Ryukyu con los brazos cruzados y una clara expresión de alivio en el rostro.
-¡Izuku!-Apenas Mirio le soltó, el pelirrojo se aferró a los lados de su cama. Un claro intento por no hacer algo de más:
-Amigo, relájate…-Acoto primero el peliverde, despeinando las hebras rojas de su compañero-Es una clínica no la morque. ¿Y cómo llegaste en primer lugar? Dios, acabo de despertar de un coma ¿cierto?
-Cielos, no bromees con eso-Al ver el pequeño pesar en los ojos de su amigo Izuku no pudo evitar sentirse un poco culpable, por lo que estiro la mano y apretó la de Eijiro:
-Ey, estoy bien. Créeme, las he pasado peores-Agrego con un guiño.
-¡Pues estos dinosaurios no tengo idea de cómo es posible! ¡Este modelo tiene un desfase de cero punto cuatro segundos, y este otro…-Por su parte Hatsume se encontraba ya evaluando el rendimiento y la calidad de todos los equipos médicos, así como todas las posibles mejoras que podría hacerles de no ser por la amenaza del director del hospital de echarla luego del incidente de las puertas automáticas.
-¿Recuerdas algo, Midoriya?-Mientras Eijiro y Mirio evitaban que Hatsume sufriera un ACB a causa de lo que para ella un montón de chatarras obsoletas, Ryukyu se acercó y le dedico una mirada evaluativa pero igualmente preocupada:
-Al menos hasta que quedé inconsciente luego que me torturaran-Respondió algo resignado-Mm, desperté en algún punto luego que me rascaran ¿no?-Agrego con un repentino flashazo de memoria-Todoroki, él…-De repente, todo su buen humor a causa de la visita familiar se vio menguado al recordar su realidad-Ahh rayos, tengo que agradecerle cuando lo vea ¿no?-Seguramente debía estar ocupado con alguna conferencia de prensa, o con declaraciones para el fiscal, o ahogado en papeleo. O simplemente en casa tomando un baño.
Haciendo cualquier otra cosa más relevante.
¿Qué demonios hacia él esperando que Todoroki estuviera allí también?
El sujeto les salvo la vida, ¿qué más quería? ¿Qué le preguntara como estaba? ¿Si le dolía algo? ¿Por qué rayos iba Todoroki a mostrar preocupación por él? Todo era culpa de ese estúpido médico, diciendo esa palabra.
-Jmm, dame un segundo…-Y adivinando los pensamientos del ojiverde, la mujer dragón regreso sobre sus pasos fuera de la habitación. Solo un par de pasos al otro lado del marco de la puerta, y tras tener una pequeña discusión silenciosa a través de gestos estiro su mano hacia algo que se ocultaba fuera de la vista de Izuku adentro de la habitación-Ay por favor, déjese de excusas.
Esta ves Ryukyu entro de regreso tirando del brazo de alguien más. Un ligeramente contrariado Todoroki. Quien a pesar de poner tantos pretextos no parecía poner ningún esfuerzo para resistirse al tirón de su empleada, quien además parecía disfrutar de toda la situación. Especialmente al ver la expresión sorprendida en la cara del convaleciente:
-Quita esa cara de idiota-Espeto Mirio con un dejo de humor dándole una palmada en el costado-Todos estamos aquí, ¿no?
-Ah, bueno… si… yo… pero…-La verdad era que Izuku no lograba conectar dos ideas para formar una oración coherente. Mirio tenía razón en sus palabras. Todos estaban allí, con él. Y era muy difícil ponerle un nombre a aquello sin que le provocara un conflicto interno tan fuerte-Gracias…-Al menos conservaba el suficiente razonamiento para recordar que tenía una gran deuda con ese hombre, y con todos los demás-Yo, no sé cómo-
-Oh por favor, no empieces con un melodrama. Estamos juntos en todo ¿no?-Atajo el rubio con convicción. Y del mismo modo la mirada de Mei también reafirmo esas palabras. Y no lo había notado, pero un pequeño apretón le recordó que aun sostenía la mano de Kirishima; y en lugar de soltarlo, devolvió el apretón con cariño.
-Sí, yo… Solo me preguntaba como lograron que no les echaran los de seguridad-Espeto con sorna.
-No fue fácil, atraparon a Mirio desnudándose en el baño-
-¡E-estaba preocupado!-Como si eso excusara semejante inmoralidad-¡Y no nos dejaban entrar!
-El sujeto de seguridad estaba furioso. De no ser porque las enfermeras estaban encantadas lo habrían sacado-
-¿Tú que hablas, pelo pincho?-Inquirió Mirio con pique-Te estrellaste con las puertas automáticas al llegar…
-¿A poco?-Inquirió el peliverde divertido al imaginar aquello-En primer lugar, ¿cómo es que llegaron juntos?
-Fui a tu casa y encontré a Hatsume construyendo una especie de robot gigante con piezas de auto…-Narro el pelirrojo con una mescla de humor y pesar; provocando además un pequeño tic en la ceja de alguien-Mientras me contaba todo llegaron Togata y la señora Ryukyu…
-Estaba tan preocupado como todos-Acoto la mujer-No vi nada de malo en que nos acompañara-Hubo algo en el guiño del ojo de Ryukyu que provoco que Izuku irguiera una ceja levemente-Además, no fue por ellos que casi nos echan de la clínica-Agrego, rebelando además que tenía muchas ganas de decir aquella parte.
-No hace falta hablar de mas-A diferencia de Todoroki, quien podría jurar que tenía las orejas coloradas. O bien podría ser un efecto de la luz, quien sabe.
-Cuando llegamos estaba levantando a un médico de la camisa-Le susurro Mirio con complicidad-Al parecer alguien creía tener otros pacientes que atender.
-Y una pobre mujer intentaba quitar las manchas de quemaduras del piso-Acoto Mei con humor-Eso me recuerda que prometí modificar la pulidora antes de irnos…
Y aun con eso se estaban quedando algo cortos. Después de todo, luego de su paro respiratorio en la ambulancia, bien el vehículo se detuvo en la entrada para la sala de emergencias el primero en bajar fue Todoroki. Y con un mastodonte de dos metros diez, pesando más de noventa kilos de musculo y un humor de perros, abriéndoles el paso no fue sorpresa que se convirtieran en el foco de atención apenas llegaron. Si bien el usuario de fuego siguió las reglas quedándose en la sala de espera y evitando entorpecer de cualquier forma los cuidados del peliverde, se había pasado todo el rato cual león enjaulado. Caminando de un extremo a otro, elevando la temperatura del aire en todo el lugar y dejando el luego muy chamuscado. En más de una ocasión estuvo a punto de activar los aspersores contra incendios.
Ni que decir de cuando el medico encargado de urgencias supo por boca de la enfermera que el chico recién llegado salía registrado en el departamento de servicios sociales como "huérfano" y quiso trasladarlo de inmediato a una clínica comunitaria. No pasaron dos segundos cuando el puño de Endeavor le tenía bien sujeto del cuello de su bata médica y elevado varios palmos sobre el nivel del suelo.
Que Izuku fuera trasladado a una habitación privada después fue solo mera coincidencia.
-Muy bien, ya pasaron nuestros cinco minutos-El anuncio de la mujer dragón provoco varias quejas inconformes. Mei y Mirio se arrimaron aún más a la cama de Midoriya y Kirishima estuvo a punto de romper la mano que sujetaba. Izuku aprecio el apoyo, pero no tanto así sus lastimados músculos-Sin quejas jovencitos, andando…
Cada uno se despidió prometiendo esperarle hasta que le dieran el alta y fueron saliendo uno tras otro, dejando al peliverde con una extraña, pero agradable sensación de desazón en el pecho. Ryukyu le dio un suave beso en la frente deseándole mejoría y se disponía a salir tras los jóvenes, pero haciendo una pequeña parada bajo el marco de la puerta:
-Ah ah…-De paso, impidiéndole el camino al último de ellos que quedaba por salir-Ustedes dos pueden tomarse cinco minutos más-Decreto girándose hacia su contrariado jefe, que no estaba para nada sorprendido-Tienen mucho de qué hablar.
Tampoco fue ninguna sorpresa escuchar el sonido del seguro tras cerrarse la puerta. Dejando toda la habitación sumida en un pesado silencio; aun el pitido del cardiograma parecía acentuar aún más esa percepción. Pero, siendo que la cobardía nunca fue una amiga cercana para él, Izuku tomo el control de su camilla e hizo que la cabecera se elevara lo suficiente para quedar erguido:
-Vale, lo reconozco-Admitió encogiéndose de hombros-Tuve un pequeño encuentro con los yakuza hace poc-
-Eso lo sé-Atajo el pelirrojo cruzado de brazos, aun a solo dos pasos de la puerta-Fueron ustedes quienes se metieron en las peleas clandestinas hace un par de semanas; no fue difícil deducirlo-Espeto con estoicidad.
-¿Estamos, en problemas?-Inquirió Izuku inseguro.
-Eso no me importa-Soltó de repente el adulto-Y-yo… lo lamento, Midoriya-
-¿Ah?-Como si escuchar por primera vez el tono de su guardián dar un titubeo cual niño arrepentido no fuera lo suficientemente impactante, Todoroki también venia y se disculpa ¡con él! Estaba muy seguro de que ese no era el orden correcto de los eventos. Normalmente él debería estar suplicando que no le reportaran ese pequeño incidente a Aizawa, y que tal vez no le hicieran podar el césped con un cortaúñas.
-Se supone que mi trabajo es cuidar de ustedes, de los tres-Espeto el pelirrojo; pero a juzgar por como mantenía la mirada baja y fija en el suelo parecía que hablaba más consigo mismo. Como si se recriminara un pecado imperdonable-Y aun así... Se supone que es algo que puedo hacer. Al menos, esto debería poder hacerlo-
-"Oh rayos…"-En cualquier otra situación Midoriya se sentiría sumamente incómodo. Él no era bueno para brindar palabra de aliento, mucho menos apoyo emocional; era obvio que Todoroki se encontraba muy afectado con toda aquella situación. Y ese, era el problema.
¿Realmente estaba tan afectado… por él? Un huérfano problemático, con un montón de expediente criminal y sin un ápice del futuro brillante con el que todo recién nacido debería gozar. Hacia tanto que se había rendido consigo mismo. Que ver a un hombre adulto, qué si bien tampoco era un ejemplo de rectitud, tan afectado por causa suya resultaba en un fuerte shock emocional para sí mismo.
-Eh, Todoroki, no hay razón para…-Realmente no había ningún motivo para que estuviera tan preocupado por él. Lógicamente hablado, al menos. Pero en el fondo, quería seguir disfrutando de la hasta desconocida sensación de que alguien se preocupara por él a ese nivel-Para que se…
-¡No lo comprendes!-Espeto el pelirrojo, cerrando la distancia con dos zancadas. Aferrando los laterales de la camilla con ambas manos-Soy incapaz de cuidar a cualquier persona. Se suponía que con ustedes podría aprender… Que podría ser realmente-
-Muy bien, le detendré ahí. Porque empieza a sonar muy mal para su caso-Intervino el peliverde, antes de que ese bonito sentimiento de familiaridad se convirtiera en lo que sentía en un día normal un conejillo de indias.
-Lo lamento…-Se disculpó nuevamente el pelirrojo. Cosa que aun resultaba bastante antinatural.
-Todoroki, en verdad…-Empezó a hablar, sintiéndose ya un pelmazo de antemano-No tengo ninguna buena referencia previa en este asunto. De verdad, mi recuerdo más viejo de una familia es la hora de cenar en el orfanato con un montón de religiosas malhumoradas. Pero, la verdad…-Y el sentimiento de imbecilidad se acrecentaba, ¿en serio él estaba haciendo eso?-Pienso, que si ha hecho un buen trabajo con nosotros.
Oh cielos, ¿realmente había sonado tan idiota o solo era su predisposición natural al tema afectivo?
Pero, podría ser muy idiota, mas no un mentiroso.
Hasta hacia solo unas horas, él tenía planeado llevarse esas palabras a la tumba. Bueno, no.
Realmente nunca lo había pensado así. Para él, esa era solo otra casa de acogida, una parada más. Tarde o temprano sería trasladado a otra. Pero no podía negar que era la mejor a donde le habían enviado en mucho tiempo. Si, al principio había querido ahorcar a Aizawa. Y si, Endeavor era un tirano controlador con complejo de radiador. Pero aun con sus constantes quejas. La verdad era que las últimas semanas, incluso desde un poco antes del incidente de las peleas callejeras, realmente había sentido que finalmente porteña a un hogar. Junto a Mirio y a Mei.
Como si fueran realmente una familia.
Pero, en ese caso, ¿Todoroki no formaría también parte de dicha familia?
Continuara…
Olviden lo que dije antes, definitivamente lo que se pasa más rápido es leer cada capítulo jajajaja
Pero aunque dure poco estoy seguro de que todos pudieron disfrutarlo, especialmente porque asegura una emocionante continuación para nuestro próximo capítulo Jo. jo. Jo…
Y con eso en mente, mis preciosuras espero encontrarlos pronto asomándose por los reviews (los cuales mantienen sano e inspirado a un autor, no lo digo yo lo dice la ciencia)
¡Nos leemos la próxima semana!
