Y con este capítulo mis amores, me duele informarles que ¡oficialmente nos hemos puesto al día!

Ya saben, con este asunto de la cuarentena, aunque seguía escribiendo cómodamente en mi casita no tenía como subir los capítulos y esto habían estado acumulándose, y acumulándose, y acumulándose… Fue por eso que empecé a actualizar semanalmente para que todos pudieran ponerse al día rápidamente (y porque me moría de ganas por que me dejaran reviews XD)

-Le cuchichean al oído- ¿Qué? ¿Aja…? Si, si…No… Aja, con queso extra… No… Sí sí sí, a eso iba.

Dios se la pasan encima mío… Ok, para responder la pregunta que todos se están haciendo:

¡Si! Regresamos a las actualizaciones mensuales jajajaja

Lo ciento chicos, pero con este ya se me acabaron los capítulos acumulados y nuevamente regreso a escribirlos uno por uno. No se preocupen, pueden confiar con los nuevos capis cada día primero del mes Jejeje

Ahora si, a lo que todos esperaban y que siempre se acaba demasiado rápido (o eso me han dicho jejeje) ¡y vamos con el fic! Haciendo unos muy necesarios avisos para que no digan que soy cruel y despiadado: bien, todos disfrutamos el capítulo anterior, especialmente con ese dulce acercamiento familiar que tuvieron Enji y sus chicos. Todos sabemos que dieron un pequeño paso más cerca, y luego de la tensión del secuestro y la lucha se me ocurrió que podríamos tener algo de humor y romance juvenil. Créanme, van a carcajearse con este capi.

Y ya saben, un final muy inesperado...

Capítulo 15:

"¡¿Mi qué?!"

Gracias a la excelente asistencia médica bien pagada fue cuestión de solo un día para que a Izuku le dieran el alta y pudiera regresar a casa, un concepto que poco a poco se le hacía más natural de oír en su cabeza. Aunque fuera solo un poco. Y los días posteriores podían resumirse con unas pocas palabras:

-¡Deja de estar jodiendo!-Y si, ni siquiera se esforzaba por sonar menos rudo.

-¡Solo quiero-

-¡Termina esa frase y te juro que te subiré los huevos a la garganta de una patada!-Kirishima sabía que su amenaza iba muy en serio, no por el tono sino porque ya antes el ojiverde lo había intentado.

Después de todo, pensaba que tras salir del hospital y luego abusar de un tiempo justo del sentimiento de culpa que pudieran tener las personas a su alrededor podría regresar a su vida normal. El problema era todos a su alrededor habían desarrollado el molesto habito de querer cuidarlo, hasta el punto que no importaba a donde fuera siempre tenía a alguna niñera encima.

Pero de todos sus canguros, sin duda, Eijiro se llevaba fácilmente el título como "rey de la paranoia". Aunque su querido guardián, Todoroki, le daba una buena competencia para hacerse con el título.

El pelirrojo no solo insistía en ser su único compañero en los entrenamientos del dojo, a los que seguía asistiendo aun con las protestas de Todoroki, sino que lo obligaba a detenerse cuando consideraba que estaba a un paso de correr el más mínimo riesgo. Y no terminaba allí. Eijiro se había tomado la tarea de convertirse en su guardaespaldas personal, luego de que Izuku despachara a los que Todoroki quiso asignarle para que le vigilaran; el pelirrojo lo seguía cual perro fiel siempre a dos pasos de distancia, alternando su vista de él a cualquier objeto que pudiera parecer medianamente hostil.

En esta ocasión se habían quedado discutiendo junto a un semáforo:

-¡Te estas comportando como un crio!-Espeto Eijiro cuando su paciencia también se acercaba al límite-¡¿Por qué te molesta tanto que quiera cuidarte?!

-¡Porque una cosa es querer llevarme la mochila…-Rebatió el peliverde, haciendo un serio esfuerzo por no golpear al otro en la cara-… y otra muy diferente querer tomarme la mano para cruzar!-Después de todo Kirishima había insinuado que sería más seguro para él cruzar la calle tomándole de la mano

-¡…!-Tenia que admitir que sonaba un poco tonto. Y ahora que lo pensaba, la idea de tomar al ojiverde de la mano provocaba que su cara se tornara de un color tan brillante como el de su cabello.

-"Ah genial…"-Pensó Izuku rodando los ojos-"Ya puso cara de cachorro apaleado"-Odiaba cuando el pelirrojo ponía esa cara, le hacía imposible seguir molesto con él-Afff…-Soltó el resto de su rabia con un profundo suspiro antes de llevarse las manos al puente de la nariz-Mira, es genial que todos se preocupen por mí, lo digo en serio. Aun con lo muy molestos que puedan ser, es muy… dulce ¡si le dices a alguien-

-V-vale…-No hacía falta que Izuku completara su amenaza.

-Pero no pueden actuar como si tuviera un punto brillante apuntándome a la frente todo el tiempo-Prosiguió, un poco más calmado-Así que o te calmas, o empezare a regresarme solo a casa-Eso, era una mentira. Solo un simple farol, en términos más simples.

Si, estaba harto de que le trataran como si fuera alguna clase de figura de porcelana. Pero tampoco quería que Eijiro dejara de acompañarlo todos los días en el camino de regreso o a donde fuera; le gustaba tener al pelirrojo cerca. Pero si este llegaba a intentar rebatirle su amenaza, iba a ser una dura prueba para su ingenio.

-Ok, lo intentare…-Por suerte, Kirishima era la persona más honesta que conocía. Tal vez era por eso que le gustaba tanto tenerlo cerca todo el tiempo, ¿no?

Como se había vuelto usual, al regresar a casa podía verse un prius con los vidrios ahumados estacionado al otro lado de la calle. Al principio resultaba bastante perturbador, pero luego descubrieron que se trataba de una escolta policial que Todoroki había asignado para que los vigilaran. Las conexiones de ese hombre nunca dejaban de sorprenderle; y no hacía falta mencionar el nuevo portón blindado que había mandado a instalar en la entrada:

-¡Estoy en casa!-Se anunció mientras cruzaban el jardín frontal. Más adelante, frente al garaje, podía verse a Mei salir de debajo del Masserati. Después de todo luego de intentar convertirlo en alguna clase de transformer para rescatar a Izuku tenía prohibida la entrada a su taller, al menos no hasta que lo dejara exactamente como estaba antes. Por lo que había pasado la última semana rearmando el vehículo.

-¡Izuku, bienvenido!-Tenia toda la cara manchada con grasa y aceite, aunque solo la pudieron ver por un segundo antes de que volviera a sumergirse debajo del chasis.

-¿Cuánto lleva en eso?-La susurro Eijiro de cerca-Con lo buena que es creí que lo terminaría en dos días.

-Sí, pero inconscientemente le hace "mejoras" por lo que cada vez que arregla una parte tiene que desmontarla de nuevo para dejarla como debe ser-Explico el ojiverde mientras entraban en la sala-No creerías lo que le hizo al radiador…

-¿Y Togata?

-Uh, ese chisme amerita unas bebidas frías. Espérame en la sala, podemos hablar mientras buscamos algo en Netflix-

-¡…! O-ok, "parece que realmente no se da cuenta"-Mientras hacia el camino hasta el salón de estar desde la cocina, Kirishima no pudo evitar dirigirle una discreta mirada al ojiverde que se encontraba rebuscando en el refrigerador y pensar en cómo, sin habérselo propuesto, se había vuelto casi en una constante presencia en esa casa.

Sentado en el sofá con las manos sobre sus rodillas no podía evitar sentirse algo apenado. Sabía perfectamente a donde llevaba el pasillo de la derecha, sabia llegar a la cocina y a las habitaciones, sabía que puertas eran las de un armario o de un cuarto, conocía la ubicación de los tres baños del lugar y por supuesto que conocía el camino hacia el jardín trasero. Por no mencionar que sabía que la segunda tabla de la entrada a la habitación de Izuku crujía, que la llave de su baño goteaba y que el peliverde dormía del lado izquierdo de su cama.

De solo pensar en todos esos detalles sentía que sus orejas se calentaban.

-"Ehh, ustedes se han vuelto muy cercanos ¿no?"-Y pensar en las palabras de Kaminari en ese justo momento no ayudaba en nada. Aunque no debería. Si, él e Izuku eran buenos amigos, era normal que se volvieran cercanos.

-¡Aquí tienes!-

-¡…!-De alguna forma pudo evitar gritar de la sorpresa cuando el ojiverde apareció de la nada a su lado, extendiéndole una lata de soda-G-gracias.

-No es nada, ahora, sobre Mirio…-Izuku iba hablando mientras apuntaba el control remoto hacia el televisor-Si Ryukyu no me lleva a verlo con mis propios ojos no lo hubiera creído. Pero ese cleptómano ha estado trabajando medio tiempo como mesero en un café del centro.

Otra cosa increíble era que, mientras el ojiverde relataba su pequeña historia, si bien Kirishima escuchaba atentamente cada palabra también estaba muy atento a cada gesto que hacia Izuku mientras hablaba. La forma en que fruncía el ceño cuando algo le divertía, como torcía la comisura derecha de su boca cuando se fastidiaba, y ese gesto de frotarse la mejilla cuando se sentía genuinamente cómodo. Y no, no había ninguna razón en particular para que se emocionara por el hecho de que el ojiverde hiciera ese gesto cada vez que estaban juntos.

-… estoy seguro que le hizo algo a mi batido cuando estuve allá-Mientras tanto, Izuku proseguía con su narración-No quitaba esa mirada perversa mientras me veía de lejos; o tal vez su plan solo era hacerme creer eso... ¿Jmm? Está tiene buena puntuación, ¿quieres verla?

Por su parte él aun no lograba comprender como es que se le hacía tan sencillo estar con Kirishima. Normalmente entablar una conversación con otros chicos de su edad consistía en hacerse el tonto y pretender ser un tipo simpático normal, todo mientras pudiera sacar algo de ello. Desde protección o algún beneficio. Pero con el pelirrojo se le hacía demasiado fácil sentirse cómodo, era fácil hablar de cualquier tema, o simplemente reírse de alguna tontería. Era por eso que, sin notarlo, había dejado que el pelirrojo se acercara a él mucho más de lo que nunca se lo permitió a nadie.

Claro, estaban Mirio y Mei, pero ellos no contaban. Estaba obligado a convivir con ellos.

Pasaron las siguientes tres horas viendo el sobrevalorado contenido de una plataforma que producía cuanto guion le pusieran en frente sin considerar lo cliché o trillado que pudiera ser. Ergo, tres horas de sus vidas que nunca podrían recuperar:

-La próxima vez iremos al cine-Sentencio Izuku haciendo lo más inteligente: apago el televisor-En serio, ¿cuánto dinero se necesita para producir tanta basura? Conocerán muy pronto el concepto de "bancarrota"…-Le tomo algunos chistes más de monopolio para notar que estaba hablando solo-¿Eh, Eijiro? ¿Todo en orden?

-Sí, todo en orden, ¿por qué no lo estaría en orden todo?-Hablaba tan rápido, por no mencionar su rígida postura y el hecho de que sus orejas brillaban tanto que serían capaces de dar señales a los aviones con ellas-¿Sabes que no está en orden? Mi habitación, está muy desordenada. No quiera que vayas a ver. No que no estés invitado. Puedes ir cuando quieras. Menos ahora que esta desordenada. Iré a ordenarla ahora. No por nada especial, pero mamá dijo que si no la ordenaba me castigaría. Conoces a mi mamá, está obsesionada con el orden, no que yo sea un desordenado. Bueno, adiós.

-Ok…-Luego de semejante diatriba Eijiro emprendió lo que solo podía ser visto como la perfecta huida. En las caricaturas habría dejado una estela de polvo a su espalda y seguramente habría dejado su silueta marcada en la puerta si Mirio no hubiera estado entrando en ese mismo instante en la casa.

-Ey, hola Kiri-

-¡Todo en orden! ¡Tengo que ir a ordenar!-

-Claaaro…-El rubio le dedico una mirada suspicaz; de todas formas, le dolían demasiado los pies como para quedarse allí parado, por lo que hizo el recorrido hasta la sala-¿Qué le pico a tu novio?-Inquirió arrojándose en el sofá junto a Izuku, quien le miro con una genuina mirada de confusión:

-Ah, ¿disculpa?-Claro que había notado la extraña actitud que había tomado Eijiro, y aunque no tuviera idea de sobre que hubiera podido provocarla estaba bien con ello. Lo que le perturbaba era la distinción con la que el rubio se había referido al pelirrojo.

-Ay no te hagas…-Rebatió Togata mientras se sacaba los zapatos y estiraba las piernas sobre la mesa de centro-Todos sabemos qué hace rato que andan juntos, son muy malos guardando secretos-Decreto llevando las manos tras su cabeza a modo de almohada.

-¿Perdón? Eijiro y yo no "andamos", somos amigos.

-Ay por fa… Nooo-Al principio Mirio había querido refutarle, decirle que no tenía por qué hacerse el tonto. Pero la seriedad en la mirada de esos ojos verdes le hizo ver que Izuku no intentaba hacerse el tonto-¿De verdad no te das cuenta?-Porque, para empezar, ya lo era-Dioses, esto no me lo esperaba….-Tenia que hacer un gran esfuerzo por contener sus carcajadas-¿Eres virgen?

-¡¿Qué?!-Olvídenlo, solo con ver la cara colorada de Midoriya era respuesta suficiente.

-Viejo… Ay… dame un segundo…-Que hablar mientras se reía sería imposible.

-¿De qué demonios estás hablando?-

-¡De ti!, eres tan inocente que hasta resulta tierno…-La cara de perplejidad y enojo de Izuku le hizo ver que tenía que empezar por el principio-Bien, primero: no voy a darte los sucios detalles, esos pregúntaselos a Todoroki. Segundo…-Prosiguió, dejando que el florero que Izuku acababa de arrojarle solo pasara a través de su cabeza y atrapándolo con su mano opuesta-Hablo de ti y del pelirrojo, por si no lo han notado, y ahora veo que así es, están muy coladitos el uno por el otro.

-¡Eso es ridículo!-Y ni corto ni perezoso Midoriya comenzó a recitarle las mil y una razones de porque él no estaba "coladito" por su mejor amigo y porque Mirio era un imbécil; en eso, Hatsume paso cruzando por el pasillo hacia la cocina, seguramente en busca de algo de beber:

-¡Ey, Mei…!-Llamo el rubio desde el sofá-¿Quién es Kirishima?

-¡El novio de Izuku…!-La pelirosa ni siquiera se detuvo a responder mientras regresaba de la cocina hacia la puerta de entrada. De paso dejando de piedra al aludido:

-¿Lo ves…?-Llegados a ese punto el ojiverde no tenía tiempo para seguir viendo la mueca de satisfacción y burla en la cara del rubio. Se apresuró a tomar su teléfono de la mesa y a marcar un numero-¿A quién-

-¡Ryukyu…!-Llamo Midoriya apenas le contestaron:

-¡Ey, Midori-chan! ¿qué pasa?-

-Eh, no es nada…-Respondió torpemente-Solo, quisiera preguntarte algo…-Necesitaba la confirmación de una persona sensata y ajena a su vida diaria, era eso o acudir con su custodio y aún estaba lejos de llegar a ese nivel de desesperación-¿c-conoces a uno de mis compañeros? Se llama…-¿Por qué rayos necesitaba tragar grueso solo para decir su nombre-E-Eijiro Kirishima-¡¿Y porque demonios tartamudeaba?!

-Si claro, ese pelirrojo tan mono, ¿qué pasa con él?-

-Eh, veraz, e-es un gran fan tuyo y me preguntó si podría conseguirle un autógrafo tuyo-Si, patética excusa, pero su sistema cognitivo no estaba precisamente en su mejor momento-Así que, ¿es posible?

Ay pero claro que sí! ¡Lo que sea por el novio de mi sobrino postizo favorito!... ¿Izuku? ¿Izuku, sigues ahí?-

-Hola, Ryukyu…-Respondió Mirio, tomando el teléfono de la estatua de piedra en la que se había convertido el peliverde-No te preocupes, está muy emocionado porque ya tiene el regalo para su querido Eijiro. Cielos, crecen tan rápido…

-O-

Luego de que Midoriya lograra superar el shock inicial de "todos creen que Kirishima y yo somos pareja" el peliverde se la había pasado a tomar una postura muy paranoica para con su "amigo". No era como si lo evitara, pero ahora cada vez que el pelirrojo tenia cualquier gesto como querer abrazarlo por los hombros o le sonreía Izuku reaccionaba como si tuviera una tarántula trepándole por la espalda.

Normalmente, cada vez que esto pasaba sus pensamientos sonaban algo como:

¡¿Cómo rayos no me había dado cuenta?! Claro, había pasado la mayor parte de su vida luchando por sobrevivir. ¿Quién tenía tiempo para pensar en esa bobadas de romances adolescentes? Sin embargo, en su defensa. Él y Kirishima, porque últimamente se le hacía muy difícil llamarlo por su nombre de pila, no hacían nada que no hicieran un par de amigos comunes: iban al árcade, entrenaban juntos, bromeaban, se jugaban bromas y veían películas juntos.

¡¿QUÉ PARTE DE ESO PODIA SIQUIERA INSINUAR QUE FUERAN ALGO MAS QUE SOLO AMIGOS?!

-"Son sus ojos, Izuku… Y no solo los de él, ¡también los tuyos!"-Había explicado Mirio, cuando termino de reírse en su cara claro está-"Es tan cursi verlos juntos"

Por su lado, Kirishima no podía evitar sentir también parte de la presión que azolaba al peliverde. Aunque sería más correcto decir que era lo contrario; después de todo él si había notado que sus sentimientos hacia Izuku iban un poco más allá de lo que cualquiera sentiría por un "amigo".

Todo comenzó la noche en que su madre le pregunto porque de repente estaba tan interesado en leer ese pequeño libro, que por cierto llevaba con él a todas partes:

-"Are, debe ser un chico muy especial si te influencia de esa forma"-Ella lo había dicho con toda la dulzura del mundo. Sin el más mínimo ápice de mala intención. Solo un comentario inofensivo mientras preparaba la cena y su hijo se quedaba de piedra mientras leía en la mesa:

¿Especial? ¡Claro que Izuku era especial! Pero, la cuestión empezaba justo allí. ¿Por qué?

Cuando le conoció como nuevo miembro en el dojo de Endeavor le había parecido un sujeto peculiar. Era rudo, sin duda, y con una actitud bastante difícil. Pero también tenía ese halo de soledad que se mesclaba con aura de autosuficiencia, como si dijera "Puedo cuidarme solo, pero quisiera un amigo". Luego de conocerlo fue como esa vieja metáfora de película infantil e ir pelando una cebolla, o al menos eso podría parecer a simple vista. En realidad, cada "capa" no era solo un aspecto diferente de Izuku. Su forma de ser mordaz, cínica y hasta perversa, de alguna forma se mesclaban bien con el chico amable que era en el fondo; sus comentarios y sus burlas eran en realidad su peculiar forma de ser cariñoso, juguetón y despreocupado.

-Waoh, el amor sí que te dio duro ¿eh?-

-¡Eso no me ayuda!-Como no podía discutir de sentimientos con sus amigos varones, había recurrido a su vecina de toda la vida y mejor amiga-¡Jiroh esto es serio!-Espeto saltándole encima a su amiga:

-¡Vale, pero no me llenes la blusa de lagrimas!-Le tomo un poco de esfuerzo pero pudo lograr que el pelirrojo se calmara y dejara de mirarla como si fuera el fin del mundo-En serio, no comprendo porque te pones así, es solo un flechazo… Ya era justo, tienes quince años.

-¡Pero es mi amigo! ¡Si me enamoro siento que estaría traicionando su confianza!-Ciertamente la cabeza de Eijiro ya era lo bastante dura sin tener que usar su Quirk-Además, ni siquiera sé si le van los tipos…

-Si eso es todo lo que te preocupa solo pregúntaselo-Como siempre, Jiroh demostraba una actitud bastante relajada y pragmática. Podía parecer una persona fría, pero en realidad se trataba de alguien con una capacidad natural para mantener la calma.

-Ah claro, "¿Oye Izuku de casualidad te gustan los hombres?" ¡Si, eso suena muy natural!

-Dios, en verdad que eres denso-Murmuro la chica palmeándose la frente-Mira, esto es lo que vas a hacer…

-O-

Tres días después, el sábado por la mañana:

-Así que-Mirio ni siquiera pudo terminar su frase y ya Izuku le estaba mirando con cara de "te clavare agujas en los ojos mientras duermes"-Por amor a Buda, cálmate hombre… Solo iba a decir que fue una buena la de venir aquí.

-Aja-Obviamente había una parte omitida en esa explicación, pero al menos no escucharla ya era una victoria.

Después de todo hacia varios días que había recibido una invitación de Kirishima para ir al parque de diversiones de la ciudad. Hasta ese punto todo iba bien. Si, la idea de que todo aquello sonara a cita rondaba en su cabeza todo el tiempo, pero podía vivir con ello. El problema fue que cometió el atroz error de haber mencionado sus planes para ese día la noche anterior durante la cena.

¿El resultado? No solo Mirio y Mei se habían auto invitado vil y descaradamente a dicha salida-no-cita, ¡sino que también había ido Todoroki! ¿Era ya lo suficientemente bizarro? ¡POR SUPUESTO QUE NO!

-No es mi novio, solo es un amigo que me invito a salir-Vale, lo reconocía. No había elegido las mejores palabras para su defensa durante la cena. Pero como todos habían asumido que él y el pelirrojo estaban en una relación romántica sin preguntarle primero sentía la urgencia de dejar muy claras las cosas.

Graso error.

-¡Ni creas que te dejare a solas con ese chiquillo! Puede que sean solo amigos, ¡pero he visto cómo te mira!-

Entendía que luego de su secuestro su guardián se volviera algo sobreprotector. De verdad, lo entendía, lo respetaba y más increíble aun, lo apreciaba. ¡¿PERO PORQUE DEMONIOS TENIA QUE PONERSE TAMBIEN EN PLAN DE PADRE CELOSO?! ¡¿Qué acaso el karma había decidido pasarle la cuenta de todas sus facturas acumuladas de golpe?!

-Relájate…-Al menos existía un dios que aún se apiadaba de él-Cuando encontremos a tu amigo yo me los llevare a otra parte, y podrás disfrutar de tu cita en paz.

-No es una cita-Si tenía que repetir esa frase una vez más oficialmente se convertiría en su mantra. Pero no podía evitar dedicarle una mirada de agradecimiento a Ryukyu; las cosas ya eran bastante incomodas entre Eijiro y él. Como para querer sumarle el drama de familia sobre protectora.

-¡Izuku! ¡Izuku!-Y varios metros más adelante, un muy bien arreglado pelirrojo les hacía señas junto a otras dos personas, cosa que sorprendió bastante a todos; si, ese día prometía estar lleno de sorpresas.

El problema, es que ninguno de ellos era consciente de que, dentro de los límites de ese gigantesco parque con cientos de visitantes diarios, había un grupo cuyo encuentro predestinado iba a sacudir los cimientos del nuevo refugio que un grupo de inadaptados habían comenzado a llamar un hogar. Pero, especialmente, sacudirían al pilar central sobre el cual se había construido todo.

Continuara…

Encuesta de satisfacción. Por favor responda honestamente:

Primera pregunta, ¿el final fue satisfactoriamente intrigante?

Segunda pregunta, ¿cree el autor debería dejar de jugar con los sentimientos de sus lectores?

Tercera pregunta, ¿la lectura fue lo bastante entretenida?

Cuarta pregunta, ¿cree que el autor de verdad tomara en cuenta la segunda pregunta?

Quinta pregunta, ¿va usted a dejar un review?

¡Ay yo sé que si mis amores!