Capitulo 17: "Comienza el juego, juguemos a ser Dios"

La vieja Carly hoy saldrá a las calles, no pensaba volver a tomar sangre humana, de cierto modo me parece un poco asqueroso ahora. Es cierto que aún me llama la atención la sangre de los niños y su aroma es bastante apetitosa, pero esta vez era distinto, es otro el sentimiento que me provoca.

Necesito gente con la cual experimentar, y no siempre mis experimentos son exitosos, no siempre mis sujetos de prueba sobreviven, y tampoco me podía arriesgar a ser delatada por una de estas pobres almas en desgracia, mis queridos sujetos de prueba.

Me dirigí al "Hotel Pensylvania" (Xivi: "No es una falta ortográfica, el cartel luminoso está mal escrito") hasta el nombre promete, no sabía en qué lugar estaba, ni me importaba. Es verdad tenía un mapa, pero era inútil, nunca he comprendido estos aparatos, me desorientan; se alrededor de 150 idiomas perfectamente e incluso una que otra lengua muerta ¡Y NO PUEDO LEER UN ESTUPIDO MAPA!", así que no sabía dónde carajos estaba, pero eso poco me importaba, lo único que me importaba era el reporte del clima, en la pared de la oficina de turismo había pegado un cartel con el informe meteorológico que mostraba que en toda la semana sería muy lluviosa y sol pocas veces hacia acto de presencia en este pueblo, la crema que cree para inhibir el brillo vampírico solo un poco, lo suficiente como para que la piel de Renesme parece normal.

Camine por esa "peligrosas" calles, llenas de pobreza y sufrimiento; los niños sucios en la calle, los alcohólicos y prostitutas en cada esquina, paseándose de un lado a otro en búsqueda de algo de comida y poniendo su dignidad a la venta por solo unos cuantos centavos. Sin embargo, no todo en este mundo está perdido, no siempre la vida de la gente que vive aquí es gris, una que otra familia humilde con sus caras radiantes con ojos que reflejaban una fe y esperanza tremenda que probablemente ellos mismos tuvieron que plantar en sus corazones.

Al llegar al hotel me recibió una mujer regordeta barriendo la calle, me miro de pies a cabeza de una manera un poco confundida, mi ropa y pelo no concordaba con el ambiente del barrio, a pesar de mi cara de pocos amigos y mi estilo de ropa completamente oscuro, mi apariencia era el de una niña rica gótica. Llevaba una camisa negra Gucci, una camiseta de cuello alto color blanco Channel, un pantalón con rodillas rasgadas Louis Vuitton con unas medias de malla, unas botas grises HERMER Paris y una pequeña boina del mismo color GrabrielAgreste. Definitivamente necesito un disfraz.