Mamberso Episodio I: La saga de Tongo


Disclaimer: Todas los personas y eventos que aparecen en este y demás capítulos son enteramente ficticios. Cualquier parecido con personas y/o eventos de la vida real es mera coincidencia.


Ha llegado el momento. Durante las últimas seis horas has permanecido sentado en una banca del parque. Eres demasiado genial como para tener pendientes [[recuerdas?]] por lo que decidiste pasar la tarde a la espera del hombre-huevo. Quieres pedirle una explicación a su extraño comportamiento.

Aunque decir que su comportamiento es extraño parece algo cínico, al haber convivido tú con otras caricaturas/personalidades antes precisamente puedes asegurarlo. Quizá no sea tan errático como Ronald McDonald [[Joder, solo de recordarlo te cosquillea la nuca de tantos zapes que llovieron]], pero tan siquiera el hablaba. El hombre ahuevado simplemente te apunta y grita ¡Soreteee!

No como suelen gritar en los animes, en algunas discusiones, no. Tu sabes que el cabrón te esta llamando Sorete en el sentido de llamarte mojón. Llega cada que te encuentra solo, te apunta con sus diminutas manos y se mofa de ti llamándote mojón. Esta vez será diferente; tu lo esperas a él y no lo dejarás ir hasta que te dé una explicación. Por eso llevas seis horas sentado en el parque, esperando que aparezca.

Sabes que seis horas es demasiado, pero un chico tan genial no puede equivocarse al confiar en su intuición [[Que durante las últimas cinco horas te ha estado diciendo "en los próximos diez minutos aparece, ¡de veras!]], perderías tu genialidad si te retiras derrotado. Sabes que en los próximos diez minutos de seguro aparece, de verdad.

Estar en un parque tantas horas te está comenzando a pasar factura. Estamos en la época donde se acaba el verano, mas todavía no empieza el otoño como se debe. Tu naricita no puede con tanto cambio de calor a fresquito, de fresquito a calor, por lo que durante las ultimas dos horas has estado prolongando lo inevitable: un ataque de estornudos.

No quieres estornudar, sabes que cerrarás los ojos y el cabrón aparecerá en un microsegundo para gritarte ¡Soretee! [[de una manera cómicamente rápida]] y para cuando abras los ojos ya no estará ahí. Tal vez se quede unos momentos para contemplarte ahí, todo mocoso y humillado sin poderle responder entre tantos estornudos. Ya no puedes más.

Estornudas. Casi se te salen los ojos por mantenerlos abiertos durante el violento estrépito salivoso que acaba de escapar, desde tus airosos pulmones hasta tu discreta [[pero escandalosa]] boca. El hombre huevo no apareció.

—Salud! —escuchas decir a una voz medio vejete, justo a tu lado. Piensas que debe ser algún anciano de los que disfruta pasear a esta hora por el parque, sin importarle los maleantes que merodean, caguamosos.

—Graci… —Te volteas para decirle, amablemente. Casi te ahogas al darte cuenta de que la persona que te saludeó el estornudo fue nadie mas y nadie menos que el hombre huevo. Está allí sentado y sonriente. Esta vez no te apunta con sus deditos de salchicha coctelera, esta vez solo te contempla.

—¿Quién eres? —preguntas una vez que te calmas.

—Me llamo Tongo —responde sin perder la sonrisa.

—¿Por qué me buscas?

—Por que tienes algo [[eres genial y el multiverso lo sabe chico]]

—¿Entonces por qué me llamas sorete?

—Por que lo eres —Dice entre risas mientras ves como lentamente desenfunda su peculiar arma: su manita en forma de pistola.

Te apunta mientras una mezcla de miedo y curiosidad te paraliza. Sabes lo que viene, has estado toda la tarde esperándolo y sigues sin respuestas:

—SORETEEE! —Grita el hombre huevo mientras te toma de la mano. Como todas las otras veces, acto seguido de su gracia desaparece del mundo. Esta vez tu desapareciste con él.