Este fic participa en el minireto de septiembre para "La Copa de las Casas 2016-17" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black


Mejor no llamar la atención

"You and I will not be shaken!
By the winter sound
But my voice is suffocating
In the winter sound"

Winter Sound, Of Monsters and Men


Tiene el baúl tras de ella y aún está dudando. Algo le dice que ese no va a ser un buen año. Sus entrañas se lo están avisando y, cuando sus entrañas le avisan algo, nunca se equivocan. Putas entrañas de mierda, piensa, nunca pueden dejarla tranquila.

―¡Ey, Tracey! ―oye detrás de ella y acto seguido siente una palmada tan fuerte en la espalda que está convencida de que va a vomitar hasta la última papilla.

Es Millicent, por supuesto.

―Ey, Millie.

―¿Lista para el nuevo año?

«No». Lo piensa, pero no responde. Para Millicent todo parece estar bien, incluso está sonriendo un poco; para Tracey, algo está mal, no encaja. No queda. Su padre, por supuesto, no sabe nada. ¿Para qué decirle y preocuparlo?

Tracey suspira y se encoge de hombros.

―Creo que sí ―miente.

No le gusta nada lo que lee en las noticias y se pregunta si tendrá problemas si alguien se entera que su padre no es mago. A ella nunca le ha importado, a Millicent nunca le ha importado ―aunque recuerda que frunció el ceño un momento cuando se enteró, pero ya era demasiado tarde porque estaban en tercero y ya era su mejor amiga―, a Pansy y a Daphne, increíblemente, tampoco les había importado.

Pero no todo el mundo lo sabe.

Y no está muy bien visto últimamente.

―Será mejor que busquemos un compartimiento ―dice Millicent, sacándola de sus pensamientos―, esto se está llenando de enanos de primero. ―Empieza a caminar ―. Juro que cada año son más pequeños.

―Son más de los normales… ―comenta.

―Sí, ahora es obligatorio que todos vengan a Hogwarts, ¿no lees las noticias? ―responde Millicent―. No más educación en casa.

―Me detuve en la parte del registro… ―dice Tracey, mirando a los niños. La mayoría parecen nerviosos, como siempre, pero, por primera vez, se da cuenta de que los más nerviosos son los padres―. Parece que quisieran tener todo controlado ―murmura.

Tracey cree que Millicent no la oye, pero la ve fruncir el ceño ante el comentario.

―Supongo ―responde―; mejor no llamar la atención. ―Jala a Tracey del brazo―. Vamos.

Millicent tiene razón, como siempre. Si no es tonta. Así que Tracey la sigue, intentando convencerse de que el año que tiene por delante no será tan raro aunque sus entrañas le están diciendo lo contrario. Y nunca se equivocan.


Para mí Tracey y Millicent son de esas amigas de toda la vida que el día que se vieron descubrieron que eran hermanas de vientres diferentes. Aquí presento el inicio del séptimo curso a.k.a año de los Carrow. (Ya es obvio, pero por si alguien no lo notó…)

Nada más que decir, sólo que…, hasta la vista a.k.a el mes que viene.


Andrea Poulain

a 13 de septiembre de 2016