Este fic participa en el minirreto de diciembre para La Copa de la Casa 2018/19 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black


Barty Crouch Jr.

I see your storm rolling in
I see the groung crumbling
But in a chain reaction (ooh)
I see the dark crawling in
I see your wars, it's the end

Dagerous Games, Klergy & BEGINNERS


Cuando lo veía, veía a Bellatrix reflejado en él. Y eso no le gustaba. Veía la influencia de su esposa en cada poro de la piel de Barty. Veía cómo lo había moldeado a su antojo. A su imagen y semejanza. Y los veía compartir cosas que él nunca había compartido con ella.

—¿Por qué se unió? —preguntó.

—No sé. —Bellatrix se encogió de hombros, ella estaba encantada con su nueva mascota—. Supongo que el Señor Tenebroso se lo preguntó él mismo, ¿no?

—Su padre nos encerraría en Azkaban si supiera lo que planeamos, lo que hacemos. —Rodolphus hizo una mueca. Al principio había barajado la idea de que pudiera ser un espía, pero no había tardado casi nada en darse cuenta de que Barty Croush era un completo psicópata—. A él, incluso, supongo.

Era un jovencito. Dieciocho años, recién salido de Hogwarts. Ex Ravenclaw. Rodolphus prácticamente lo había investigado el día que Bellatrix decidió que sería su nueva mascota mientras se repetía que podía ser un espía, aunque no lo creía en lo más mínimo. Podría ser un espía. Podría ser un espía. Podría ser que simplemente no le gustara, ya tenía a suficientes psicópatas en su vida con su esposa y su hermano.

Compartía cosas con Bellatrix que Bellatrix nunca había compartido con Rodolphus.

La sonrisa al torturar a alguien, al hablar de ello, el deseo de matar. Quizá creyera en la causa tanto como ella. Quizá estuviera tan obsesionado como ella. Sentía que Bellatrix se le estaba escapando de las manos porque Barty la entendía más que él.

(Y no de manera romántica, Barty era un niño al que Bellatrix le sacaba menos de diez años).

—Vale la pena el riesgo, ¿no? —contestó Bellatrix—. Barty es lo opuesto a su padre.

Llamaron a la puerta.

Rodolphus rodó los ojos.

—Es él, ¿no?

Bellatrix sonrió de lado, como una niña traviesa a punto de hacer una travesura. Sabría Salazar que planeaba enseñarle. Ella decía que era su aprendiz, que quería moldearlo; Rodolphus opinaba que más bien era su mascota.

Fue a abrir la puerta.

—¡Dile que voy en un momento! —Oyó a Bellatrix subir las escaleras rápidamente.

Por supuesto, era él.

Recién salido del colegio, cabello pajizo medio parado, alto, delgado y más bien un poco esmirriado, todavía con la cara de un muchacho. Sin barba, ni bigote.

—Vine a…

Rodolphus no lo dejó terminar.

—Ya baja —espetó.

No le acababa de gustar. Había algo en lo que no confiaba. Usualmente era él el que se encargaba de que hubiera sentido común en Bellatrix, en que no fuera demasiado impulsiva o demasiado suicida.

»Un día los van a matar —le dijo a Barty— o los van a atrapar. Por andar jugando con fuego.

Barty se río, pero Rodolphus no le vio el chiste. De todos modos, respondió.

—No voy a dejar que la maten —dijo—. Lo juro si es necesario.

Al final resultó que Rodolphus sí tenía algo en común con ese niño psicópata.


Palabras: 500.

Notas de este drabble:

1) Está situado en mi headcanon. Poco antes de la escena que inicia mi fic Enmascarado de plata, cuando Rodolphus se hizo a la idea de que Barty es la mascota de Bellatrix.

2) No hay nada romántico Barty/Bellatrix, sólo son best buddies. Rodolphus, en cambio, está enamorado hasta el carajo de Bellatrix.

Andrea Poulain

A 17 de diciembre de 2018