Este fic participa en el minirreto de mayo para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black

Resumen: Empezó con el volumen de la radio mucho más alto de lo normal y terminó con ambos aprendiendo lengua de señas.

Personajes: Tracey D. / Seamus F.

Beteado por Miss Lefroy Fraser


Cuando dices mi nombre

There's an old voice in my head
That's holding me back
Well, tell her that I miss our little talks

Little Talks, Of Monsters And Men


Tracey fue la primera en darse cuenta.

Empezó con el volumen de la radio mucho más alto de lo normal y terminó con Seamus entornando los ojos para leer los labios de los demás y con ella sacando libros de una biblioteca muggle para que aprendieran lengua de señas (y yendo a clases, porque no era tan fácil como creían). De eso ya van cuatro años.

El teléfono la despierta.

Es su padre (porque es la única persona que tiene el número y Tracey sólo instaló esa cosa muggle en su casa para que pudiera llamarle).

Seamus ni se mueve cuando ella se levanta. El teléfono está en la sala, así que probablemente ni siquiera alcance a oírlo. Ha ido perdiendo la audición gradualmente.

—¿Diga?

—¡Tracey! ¡Querida! —Le parece ver la sonrisa de su padre al otro lado del teléfono—. No olviden la cita de hoy. Al mediodía.

—No, papá, allí estaremos. Puntuales.

—Y dile a Seamus que se ponga ropa normal. Nada de esas capas extravagantes…

—¡Papá!

Pero se lo dirá.

—Bueno, nos vemos. En un rato.

Cuando vuelve a la recámara, zarandea un poco a Seamus. Casi son las diez y ellos tienen que estar en el otro lado de Londres a las doce.

—¿Seamus?

Sigue olvidando que si no la está viendo, no la oye.

Pero despierta igualmente por la mano en su hombro y se talla los ojos. Tracey espera hasta que está segura de que ve bien.

Habló mi padre, dice, con señas.

Seamus también lee los labios y no está completamente sordo, pero entre ellos están acostumbrados a las señas.

¿Y?

Dice que no te pongas ninguna capa rara hoy. Tracey sonríe. ¿Quieres desayunar? Yo invito hoy.

Seamus asiente.

Tracey casi nunca cocina. Seamus siempre se encarga de la comida y la cena con lo que compre para preparar o con platillos del bar que atiende junto a Dean, en el Callejón Diagon.

Antes se había dedicado a los fuegos artificiales, pero lo había dejado cuando los medimagos le habían dicho que incluso con protectores, la pérdida de audición sería todavía más rápida. Fue una decisión difícil.

Dean dice que es buena idea, dice Seamus

¿Qué?, pregunta Tracey, antes de levantarse de la cama para dirigirse a la cocina.

Lo de los aparatos. Seamus sonríe. Dice que será mejor si puedo oír su voz cuando me dice que soy un idiota.

Tracey asiente y contiene una risa.

Quizá debieron de haberlo intentando antes. Pero primero voltearon hacia la magia, casi seguros de que podía arreglarlo todo.

No, por supuesto. Habían acabado descubriendo que los médicos muggles dejaban en calzones a la medicina mágica en varias ramas. Dean había sido el de la sugerencia. Tracey le había pedido ayuda a su padre para encontrar un especialista de confianza.

También…, empieza Seamus, pero deja las manos en el aire, sin terminar la idea.

¿Qué?, pregunta.

Me gustará volver a oír tu voz. Una pausa y luego las manos vuelven al aire. Cuando dices mi nombre.


Palabras: 500.

1) Seamus se está quedando sordo (no lo es completamente), pero ajá.

2) Sobre la lengua de señas pues tiene hasta otra gramática, pero no me metí en esos asuntos porque cambia de país a país (y por cosas narrativas).

3) También me interesaba resaltar lo de vivir en medio entre lo mágico y lo muggle. Seamus es sangre pura pero el único dato canon que existe de Tracey Davis es que es mestiza y mi headcanon siempre ha sido que su padre es muggle y su madre bruja (algo así como Dean, que así es como le gustan a Seamus *wink wink*).


Andrea Poulain

a 15 de mayo de 2020