En mis diecisiete años de vida nunca he tenido que correr para llegar a tiempo al Instituto. Siempre he sido una chica responsable que llegaba con diez minutos de adelanto a todos los lugares, pero hoy, el primer día en mi nuevo instituto, por culpa del descerebrado de Gray y de su amigo, ¡he tenido que correr la maratón para entrar antes de que cerraran las puertas!
La vista de todos los estudiantes están puestas en los tres, pues estamos tirados en el suelo recuperando el aire perdido. Con lo feliz que era yo en Acalypha.
—Hemos llegado a tiempo de milagro —asiento ante las palabras de Natsu y me levanto del suelo limpiándome la falda.
Miro el recinto del Instituto Fairy Tail y parpadeo al darme cuenta de que es muy parecido a la academia de Boys Over Flowers. Soy bastante fan de los dramas asiáticos, y Boys Over Flowers es de mis favoritos, ¡pero eso no viene a cuento! Miro a la gente que pasa por nuestro lado y algunas chicas -por no decir la mayoría- miran al amigo de pelo rosa de mi hermanastro y se van como pubertas hormonadas.
¿Natsu es popular entre las chicas? No me extrañaría.
Niego mentalmente y avanzo hacia la entrada del edificio, una mano me coge de la parte baja de mi brazo y me giro para ver al causante de que detenga mi paso. Gray está encorvado respirando entrecortado mientras me agarra del brazo.
—¿A dónde crees que vas?
—¿Al edificio? ¿Acaso correr ha hecho que el cerebro se te desprenda?
La risa de Natsu se escucha detrás de Gray y este le fulmina con la mirada, Gray vuelve a mirarme y yo le sonrío a la vez que señalo mi brazo con la cabeza.
—No puedes ir por aquí sola, puedes perderte.
Gray se incorpora y avanza llevándome del brazo. Natsu nos sigue de cerca sin dejar de reír. Entramos al edificio y la gente nos mira, intento soltarme de Gray para pasar un poco más desapercibida pero se me es imposible y este sigue avanzando conmigo hacia el despacho del director. Al tocar la puerta y entrar, una chica de pelo largo y blanco, de ojos azules y sonrisa agradable nos recibe ¿no era director?
—¡Gray cuento tiempo! —la chica abraza a mi hermanastro el cual le devuelve el abrazo liberándome de su agarre.
—Hola Mira, ¿qué tal todo?
Ahora sé que la chica se llama Mira y por lo que veo ella y Gray se conocían ya de antes, cosa lógica, Gray ha vivido aquí casi toda su vida.
—Todo bien, ahora soy la presidenta del consejo estudiantil. Pero dejemosnos de rollos —Mira me mira sonriendo y yo le devuelvo la sonrisa— Tú debes ser Lucy.
Asiento— Sep, soy yo.
—Gray nos ha hablado mucho de ti —pongo los ojos en blanco, ¿con cuantas personas ha hablado más Gray de mi?— Silver rellenó todo el papeleo de la matricula, por lo que ambos ya estáis inscritos, a partir de ahora sois alumnos de Fairy Tail, bienvenidos.
—No sabes cuanto de menos echaba Magnolia, Mira.
—No creo que Acalypha sea tan malo, ¿verdad Lucy? ¿Qué tal el pueblo? ¿Te gusta?
—Oh, no he tenido tiempo de visitar el pueblo aún. Llegamos apenas ayer y con la mudanza no he tenido tiempo.
—Seguro que le gusta, es digna de vivir en este pueblo.
Miro a Gray con el ceño fruncido sin entender, ¿qué quiere decir con digna? ¿Acaso el pueblo es el martillo de Thor y yo soy Capitán América?
—Vuestra clase es la 2-2, supongo que estás contento, estás en la misma clase que todos tus amigos.
Gray sonríe ampliamente y se gira para salir de allí. Yo me despido con una pequeña reverencia y salgo detrás de Gray. En el pasillo, Natsu nos espera apoyado en una pared y con su bolso echado a la espalda, junto a él dos chicas hacen el intento de seducirlo pero sin mucho éxito, pues en cuanto nos ve se aleja de ellas y viene con nosotros.
Definitivamente Natsu es el típico playboy de las novelas juveniles, un pequeño detalle que a Gray se le olvidó contarme. O sea, desde que conozco a Gray no ha dejado de hablar de Natsu, puedo jurar que me sé hasta la talla de calzoncillos que usa, ¡y hasta hace unos minutos no sabía ni quien era Natsu Dragneel!
—¿En qué clase estáis?
—2-2, no hay año que no falle.
—Estáis desde la guardería juntos ¿no? —Natsu me mira con las cejas arqueadas y yo sonrío, es otro detalle que Gray me ha contado sobre Natsu.— Gray me lo dijo.
—Si, él, Erza y yo. Los tres juntos hasta el fin de el mundo —al escuchar el nombre de Erza la sonrisa en la cara de Gray desaparece y mira a Natsu con lo que parece ser una cara de ¿miedo?
—¿E-Erza? ¿E-Erza está en nuestra clase?
Natsu asiente— Si, todos estamos en la 2-2.
—¿Quién es Erza?
Al escuchar mi pregunta Gray me mira rápidamente y me coge por los hombros acercándome a él, alejo la cabeza y este me mira más de cerca.
—Erza es el demonio en persona, así que sálvate tú que puedes antes de que-
—¿Qué soy qué?
Una voz femenina interrumpe a Gray el cual se pone blanco y logro ver como su alma sale de su cuerpo. Me giro encontrandome con una hermosa chica de pelo color escarlata largo, vestida con el uniforme de la escuela y una mirada seria sobre mi hermanastro. A pesar de que no me está mirando a mi, comienzo a sudar por el terror que me provoca su mirada.
—E-Erza...
—¿Vuelves de imprevisto y lo primero que dices de mi es que soy el demonio en persona?
—A ver, no quería decir exactamente eso, Lucy me ha preguntado y yo le he respondi-
—Estoy orgullosa, Gray.
Gray, Natsu y yo parpadeamos perplejos ante las palabras de la tal Erza. Esra avanza hacia nosotros y pasando por mi lado coge a Gray del cuello y a Natsu también cada uno en un brazo. Si no fuera porque ambos se están poniendo morados diría que es un momento bonito.
—Me alegra que hayas vuelto.
—¿Por qué me agarras a mi también si nunca me he ido? —Natsu logra pronunciar esas palabras llamando la atención de Erza.
La de pelo escarlata parpadea y suelta a mi hermanastro y su mejor amigo, los cuales pueden respirar sin ningún obstáculo.
—Perdón Natsu, la emoción del momento —la chica me mira y yo sonrío rezando que no note el terror que me transmite— ¿Esta es Lucy?
Natsu recupera la respiración por completo mucho antes que Gray y mira en nuestra dirección. Yo asiento ante la pregunta de Erza.
—Si, esta es Lucy. Luigi, te presento a Erza Scarlett, la chica más fuerte del Instituto.
¿Luigi? ¿Me ha llamado como el hermano de Mario Bros? Oh Natsu Dragneel, te vas a enterar.
—Es Lucy, Natsumi —sonrío ante la sorpresa de Natsu y le ofrezco mi mano a Erza— Un placer Erza, Lucy Heartfilia.
Erza me estrecha la mano sonriendo. A simple vista, aparenta ser una persona tenebrosa, pero es bastante agradable y noble.
Cuando el timbre suena, los cuatro nos dirigimos a nuestro respectivo salón. Erza y Natsu nos guían y mientras tanto voy observando el interior del edificio. Aunque por fuera es un tanto clásico, por dentro es bastante más moderno de lo que podría ser un instituto.
Llegamos a nuestro salón, y justo cuando me digno a abrir la puerta, esta se abre y una muchedumbre sale de esta empujandome y pasando por encima de mí.
¿¡Qué está pasando!?
—¡Oye! —una de las chicas que me ha pasado por encima me mira, y yo desde el suelo frunzo el ceño— ¿Pues mirar por donde vas? Tú y tus locas amigas me habéis pasado por encima.
La chica arquea las cejas y se gira para volver con sus amigas, las cuales no me había dado cuenta que se habían avalanchado sobre Gray y Natsu.
Pongo los ojos en blanco y veo una mano delante de mí. Miro a la dueña de la mano y veo a una chica de pelo azul con un lazo amarillo al rededor de la cabeza. Me sonríe y le doy la mano ayudandome a levantarme.
—Muchas gracias. Veo que hay gente amable en este Instituto.
—Si lo dices por Touka, no te preocupes. Es la Presidenta de el club de fans de Natsu. Está dispuesta a llevarse por delante a cualquiera que esté en su camino hacia Natsu.
—Así que la chica borde se llama Touka... Espera, ¿has dicho club de fans?
La chica ríe suave y mira a la muchedumbre de chicas al rededor de Natsu y Gray.
—Como habrás comprobado, Natsu es bastante popular.
—Si... Pero no entiendo, ¿qué hace Gray siendo acosado por esas chicas?
—¿Conoces a Gray? —la chica me mira con las cejas arqueadas y asiento.
—Es mi hermanastro.
La peliazul abre la boca sorprendida.— ¡Tú debes de ser Lucy!
Asiento. Gray desgraciado, ¿a cuántos les has hablado de mi?
—Soy Levy McGarden, un placer Lucy.
—El placer es mío Levy.
—¿Puedo llamarte Lu-chan? —Levy me sonríe y yo le devuelvo la sonrisa.
—Solo si me cuentas porque Gray también es acosado.
Levy ríe y se gira para mirar de nuevo a la muchedumbre. Siento que Levy y yo vamos a tener un vínculo fuerte.
—Supongo que sabrás que Gray nació y se crió aquí —asiento mirando con ella la multitud— pues antes de mudarse era bastante popular, tanto él como Natsu y los demás.
—¿Los demás?
—Jellal, Gajeel y Laxus, ya los conocerás —vuelvo a asentir dejando que Levy continúe su explicación—. Cuando Gray se mudó dejó muchos corazónes rotos, entre ellos el de Juvia, es la que está subida a él abrazandole.
Veo a una chica palida de pelo azul largo sobre Gray, el cual está pidiendo ayuda, pero nadie le presta atención.
—Es un milagro que Gray haya vuelto —Levy y yo miramos a Erza, se me había olvidado por completo que estaba conmigo— Nos dolía ya ver a Juvia deprimida.
—Así que me estáis diciendo que Gray, el descerebrado, pervertido y desnudista de mi hermanastro, tiene una enamorada.
—¿Se sigue quitando la ropa cuando menos te lo esperas? —Levy y Erza se ríen cuando asiento, a mi no me hace gracia, describí esa faceta suya de imprevisto.
Al poco tiempo de que nuestros padres se casaran, Gray y yo vivíamos juntos a ellos en casa de mi madre. Comenzamos a dividirnos las tareas de casa, pero hubo un día en el que coincidimos en la cocina él para limpiar esta y yo para coger un traloo y limpiar las ventanas de el porche.
Mientras él limpiaba la encimera yo fuí al armario dónde mamá siempre guardaba los productos de limpieza.
—Odio Halloween por esto, ¡tengo que limpiar las malditas cáscaras de huevos reventadas en nuesto porche!
Al salir del armario con un cubo y un trapo, el Gray que hacia diez segundos estaba vestido de repente estaba desnudo.
—¿¡Gray qué haces desnudo!?
Al escuchar mi grito este dejó de limpiar la encimera y se miró. Al ver que no llevaba nada de ropa puesta abrió los ojos como platos.
—¿¡Pero cuándo me he quitado la ropa!?
—¡Mamá!
Tras gritar aquello salí corriendo de la cocina tirando el cubo y el trapo sobre Gray.
Niego borrando aquel recuerdo de mi cabeza y vuelvo a mirar a Gray.
—No solo tiene una enamorada, tiene varias, pero Juvia es la única que tiene más relación con él, son amigos. Voy a liberar a Gray de ella, ahora vuelvo.
Levy se acerca a la muchedumbre y comienza a tirar de la chica que está enganchada a Gray como si de un mono se tratase. Gray no tenía pinta de ser un rompecorazones cuando le conocí.
Levy vuelve arrastrando con ella a la tal Juvia a la cual le caen chorros de lágrimas por las mejillas.
—Juvia está tan feliz —Juvia sorbe su nariz a la vez que acepta un pañuelo de Levy.
—Lo sé, lo sé. Pero debes dejarle respirar, acaba de llegar. ¿No tenías ganas de conocer a tu futura cuñada? Pues aquí está Lucy.
Futura cuñada. Que mal suena eso.
Juvia me mira con los ojos brillantes de llorar y yo le sonrío. Ha sido la única mujer que ha logrado que Gray entre en pánico, además de mi madre, yo y Erza.
—Encantada Juvia, soy Lucy —le ofrezco la mano sonriendo y esta me sigue mirando. Tras un rato con la mano en el aire me la estrecha.
—Juvia también está encantada de conocerla Lucy-san.
Se me hace raro escuchar a alguien hablar en tercera persona. Es raro y solitario. Además de llamarme con el San, nadie me llama así si no es algún compañero de trabajo de papá o alguien de la calle.
Un profesor con el pelo cobrizo aparece por el pasillo y tras dar una tos la muchedumbre desaparece tan rápido como llegó. Is this magic?
Natsu y Gray consiguen respirar con tranquilidad, desde que hemos salido esta mañana de casa ninguno de los dos ha podido respirar debidamente, primero por la maratón, luego por el abrazo de Erza y ahora esto.
—Gracias a Dios, me quedaba poco aire ya —Gray suspira y levanta la cabeza encontrándose con las miradas tanto del profesor como de nosotras— ¡Oh, Gildarts!
—Así que es verdad que has vuelto, tu padre me lo dijo pero pensé que estaba borracho, ¿dónde está la hija de Layla?
—¡Yo! —el tal Gildarts se gira mirándome y ya sé quién es. Gildarts Clive, amigo de Silver y profesor de matemáticas— Yo soy la hija de Layla, nos vimos hace unos años en la boda.
—Hostia, pero si eres una jodida copia de Layla.
Sonrío y asiento. No es la primera vez que me dicen eso, mi madre y yo nos parecemos mucho.
—Bueno, bienvenida Lucy. Soy Gildarts, y además de tu profesor de matemáticas soy tu tutor.
—Gracias señor Clive.
—Oye, ¿y yo qué soy? ¡Me merezco un mínimo de respeto Gildarts!
El nombrado ignora a Gray y nos dice que entremos a clase, todos lo hacemos sin rechistar.
—¡Oye Gildarts!
A las tres de la tarde suena el timbre que indica el final de las clases. Me levanto de mi pupitre con la mirada de todas las fanáticas de Natsu sobre mi y pongo los ojos en blanco.
Mi pupitre está a la izquierda del de Natsu, por lo que me siento junto a él, cosa que a sus fanáticas no les gusta ni un pelo.
Me despido de Levy, Erza y Juvia y salgo del salón lo más rápido que puedo oars evitar encontrarme con las lonaticas -mezcla de locas y fanáticas, tss, soy una genio- de Natsu. No es que me den miedo las lonaticas, me da más miedo lo que yo puedo hacerle a ellas.
Soy cinturón rojo de Taekwondo y no me hago responsable de lo que les pueda pasar a esas chicas. Si soy cinturón rojo de Taekwondo es debido a que mi padre, jefe de le policía de Acalypha, me apuntó apenas tuve la edad suficiente para aprenderlo, y todo porque tenía miedo de que secuestraran a su preciosa hijita.
Salgo al patio y me escondo detrás de un árbol esperando a que Gray salga. Es más lento que una jodida tortuga.
Tras cinco minutos veo salir la cabeza azabache de mi hermastro por la puerta. Está buscandome, lo noto porque tiene los ojos entrecerrados y está mirando a todos lados.
—¿Dónde demonios se ha metido Lucy?
—¡Estoy aquí!
Salgo de detrás del árbol y Gray arquea las cejas. Seguro que se ha hecho una idea equivocada de porque estoy escondida.
—¿Estás escondida por qué tienes miedo de las fan--
—Lonaticas, están locas, y yo, no me escondo de ellas.
—¿Entonces?
—¿De verdad quieres que vengan a molestarme por sentarme al lado de Natsu y acaben todas y cada una de ellas en el hospital? ¿Te recuerdo que cinturón soy?
Gray se pone blanco al escuchar eso y me agarra del brazo sacandome de allí. El mejor que nadie ha probado mis golpes.
Me giro al notar una mirada sobre mi y veo a Natsu asomado a la ventana de nuestra clase mirando en nuestra dirección.
Es un tanto misterioso ese chico.
