Hace exactamente una semana que llegué a Magnolia, y hasta ahora lo único que he podido ver del pueblo es que, efectivamente, es normal. Son vecinos agradables, amables y encantadores. Excepto por los alumnos de Fairy Tail que son un tanto... ¿excéntricos? Por lo demás el pueblo es maravilloso.

Siempre me había costado hacer amigos, pero gracias a Erza, la amiga de Natsu y Gray, y Levy, la chica que me ayudó el primer día, he podido hacer amigos. Además de ellas dos, soy muy buena amiga de Juvia —aunque tengo el presentimiento de que es mi amiga por si puede acercarse más a Gray—. Erza es un año mayor que nosotros, pero repitió un curso en el colegio porque... no estudiaba, aunque es muy buena luchadora. Levy es la que más se parece a mi, a ambas nos gusta leer y para mi sorpresa ver dramas. Y Juvia, además de acosar a Gray veinticuatro siete —no exagero, siempre está en nuestro patio— es muy buena cocinera.

A los que todavía no conozco son a los amigos de Gray y Natsu, puesto que están en un viaje al que Natsu no fue por estar castigado. Cosa que no me sorprende, a saber porque estaba castigado. Y hablando de Natsu, durante esta semana ha estado muy cercano a mi, a tal punto que hablábamos como si nos conociésemos de toda la vida.

Y eso ha hecho que la chica que conocí el primer día, Touka, no deje de asesinarme con la mirada siempre que me ve, además de pegarse a Natsu como una maldita lapa. Que no me importa, pues Natsu y yo solo somos amigos, pero cuando la que acaba saliendo malparada de que Touka corra hacia Natsu empujando a todo lo que hay por delante soy yo, pues es bastante molesto.

Simplemente tengo que dejarlo pasar.

Me levanto de la cama y tras darme un ducha y ponerme el uniforme bajo a desayunar con Gray, mamá y Silver. Los tres me dicen buenos días y me siento en la mesa cogiendo una tostada.

—¿Qué tal te estás adaptando Lucy? —Silver se lleva su taza de café a la boca tras decir eso, yo le miro mientras unto mantequilla en la tostada.

—Por raro que parezca, bien. Pensé que me costaría más.

—¿Ya hay algún chico que te llame la atención? O chica, aquí no le hacemos ascos a nada.

—Soy hetero Silver, y no, no hay nadie aún que me llame la atención. Además, tampoco quiero, los chicos solo piensan con el pene.

—¡Eh! ¡Me ofendes! ¡Yo no pienso con el pene!

—Lo que tú digas, Gray —decimos Silver y yo a la vez y escucho a mamá reírse mientras se sienta al lado de Silver.

Media hora después, Gray y yo nos dirigimos hacia el instituto pasando como tenemos costumbre desde que llegamos por el parque, donde Natsu nos espera. No sé donde vive Natsu, pero ha de ser cerca de el parque si siempre está esperándonos a tiempo. Nunca llega tarde.

En cuanto lo recogemos y volvemos a poner rumbo al instituto, como cada mañana Natsu me pregunta lo mismo:

—¿Qué tal has dormido Luce?

Acepté que me llamara Luce cuando, después de diez intentos, le convencí de que mi nombre no era Luigi, sino Lucy. Pero mejor es Luce que Luigi. Siendo sincera, aunque Natsu sea un completo idiota —lo ha demostrado en repetidas ocasiones, no sé ni como ha podido llegar al instituto—, es agradable que alguien te dé los buenos días con regularidad y sin que nadie le obligue, simplemente lo hace porque quiere. Es encantador.

—Bien, ¿y tú?

—Bueno, he vuelto a soñar contigo.

Ah si, su lado encantador desaparece cuando siempre que yo le pregunto como ha dormido menciona que ha soñado conmigo, y no, no es un sueño bueno, es un sueño en el que según él, acabo entre sus brazos besándonos apasionadamente como en los tantos libros que leo. Y le creo, porque conociendo el historial de mujeres que Gray me ha enseñado no me extrañaría que tuviera esos sueños conmigo.

—Por favor, ahórrate el sueño.

Agradezco a Gray porque iba a decir exactamente lo mismo y entramos en el recinto del instituto Fairy Tail. Es aquí cuando agarro mi bolso y me preparo para que Touka me empuje.

Hoy me niego a que lo haga. Tengo un limite, y Touka ya lo ha pasado.

Gray me mira con la ceja arqueada y en un abrir y cerrar de ojos ambos nos encontramos en uno de los tantos arboles al haber sido yo empujada por Touka y haberlo arrastrado conmigo.

—¡Natsu-sama! ¿Has dormido bien? ¿Almuerzas conmigo hoy?

—¡Oye Touka!

Al escuchar su nombre, Touka me mira y parpadea.— Oh, rubia polioperada, estabas aquí.

Aprieto los puños y respiro profundo. Lucy contrólate.

—Natsu-sama, no entiendo como puedes soportar a esa rubia siempre pegada a ti, debe de ser agobiante.

Me tiene que estar vacilando.

—¡Tú! —Natsu y Touka me miran y veo como Gray tira de Natsu alejándolo de Touka, Natsu lo mira extrañado.— Mira Touka, está muy bien que estés enamorada de Natsu, pero estás un poco obsesionada. Siempre que te acercas a él me empujas, y créeme que he tenido mucha paciencia, pero esta ha llegado a su limite.

—¿Y qué vas a hacer? ¿Pegarme?

—No voy a llegar a tales extremos, pero espero que te des cuenta de que Natsu pasa de ti. Deja de arrastrarte por él, quierete un poco.

—Y me lo dice la que se tuvo que operar su pecho para sentirse bien consigo misma.

—No tengo edad para operarme el pecho, son naturales.

—Que te calles, polioperada.

Sin pensármelo dos veces, cojo mi zapato y se lo tiro a la cabeza con tanta fuerza que cae al suelo inconsciente. Me ha obligado a hacerlo.

—Panda de idiotas —Natsu y Gray salen de detrás de un arbusto pálidos.— ¿Venís a clase o pensáis quedaros ahí todo el día?

Avanzo hacia el edificio donde mis amigas me miran sorprendidas y yo les saludo sonriendo.


El horario de Fairy Tail es extraño, hay días en los que acabamos a las tres y otros a las cinco, y justo hoy acabamos a la cinco, por lo que a la hora del almuerzo mis amigas y yo junto a Natsu y Gray estamos en el comedor almorzando.

Bueno Gray no, Juvia no le deja comer con tanto atosigamiento.

—Hoy venían los chicos ¿no?

Natsu asiente ante la pregunta de Erza y Gray los mira sonriendo. Sé cuanto ha echado de menos a todos sus amigos, no solo a Natsu.

—Estoy deseando ver a Gajeel.

Miro a Levy con una ceja arqueada y esta se encoge de hombros sonrojada. Juvia me ha contado como Levy y ese tal Gajeel Redfox tienen una relación más allá de amistad, aunque nada es oficial y ellos no lo quieren admitir. Por otra parte, Erza también tenía un rollo raro con un alumno de último curso, Jellal Fernandes. El otro que falta es un tal Laxus Dreyar, que por lo visto es nieto del director de la escuela y novio de Mira, la presidenta del consejo estudiantil.

Las puertas de la cafetería se abren y de la nada empieza a sonar River, la canción que suena en Meteor Garden cada vez que Daoming Si entraba en modo malote. Entre cierro los ojos y veo como entran tres chicos, uno con el pelo negro y largo con toda la cara llena de piercings; otro con el pelo azul y una extraña marca roja en una parte de su cara; y por último uno rubio con una cicatriz en forma de rayo en la cara.

—Y ahí tienes a tres de los chicos más populares de la escuela, Lucy.

—Oye Levy, ¿por qué cuando se han abierto las puertas ha empezado a sonar River como en Meteor Garden?

—¡Espera! —miro a Natsu el cual me está mirando con los ojos entrecerrados— ¿Ves dramas?

Asiento ante su pregunta— Si, ¿por qué lo dices?

—¿Con qué F4 te quedas? Me apuesto a que tú eres del team Lei.

Parpadeo ante las palabras de Natsu, y no solo yo, toda la mesa le miramos parpadeando.

—Aunque no lo creas... Soy más team Daoming Si. ¿Pero cómo te sabes los nombres de los personajes?

—¡Ah! Porque yo también veo dramas.

—¿¡Qué?! —todos los presentes en la mesa hacemos tanto ruido que, los F4 falsos y todos los alumnos nos miran.

Un chico que estaba con un altavoz, lo apaga y la canción desaparece. Los tres chicos se acercan a nuestra mesa.

—¡Pero bueno Gray! ¡Has llegado más pronto de lo que pensábamos! —Gray se levanta y hace un saludo un tanto extraño con el de pelo negro.

—Eh, los que estaban de viaje erais vosotros.

—Tenemos que preparar el campeonato de baloncesto de este año —Gray saluda al del pelo azul igual que al anterior y supongo que al que queda le saludará igual.

—Al menos has venido para controlar a Natsu, desde que no está Zeref se no es casi imposible —Gray se para en seco antes de saludar al rubio y arquea una ceja.

¿Quién es Zeref?

—No me hace falta a nadie que me controle, para eso ya está mi madre.

—Además de verdad —miro al de pelo negro y este me mira.— ¡Ah, tú debes de ser Lucy!

—Si, lo soy. Encantada, soy Lucy Heartfilia.

—Yo soy Gajeel Redfox y ellos son Jellal Fernandes y Laxus Dreyar, supongo que la enana te ha hablado de nosotros esta semana.

—¿¡A quién llamas enana!? —Levy se levanta dando un golpe en la mesa y Gajeel se ríe.

—Encantado Lucy, Gray me dijo que te gusta la lectura, espero que te unas a nuestro club —el del pelo azul, que por lo que he entendido es Jellal me sonríe.

Así que Jellal además de jugar al baloncesto, está en el club de literatura.

—Oh, tenía pensado unirme, pero el presidente no está.

Laxus se ríe y yo le miro con las cejas arqueadas.

—Jellal es el presidente. Por cierto encantado compi de pelo —Laxus me sonríe y noto como todos abren la boca sorprendidos.

—¿Laxus acaba de sonreír? —el nombrado mira a Juvia y esta se pone recta en su asiento.

—Mirajane me ha pedido que sea amable con su nueva amiga.

—Así que es cierto que eres el novio de Mira, tienes mucha suerte —sonrío al recordar lo bien que me ha tratado Mira desde que llegué y en lo buena persona que es, Laxus sonríe.

—No sabes cuanto, me voy, tengo que ir a verla. Ya nos veremos por los pasillos.

Laxus se va y Gajeel y Jellal se sientan en la mesa. Donde minutos antes Natsu acababa de confesar que ve dramas conmocionando a todos los presentes. Me vuelvo a sentar al lado de Levy.

El hecho que Natsu vea dramas me ha dejado descolocada, no le pega para nada. ¿Un mujeriego viendo dramas? ¿Qué es lo siguiente? ¿Gray sin desnudarse de la nada?

—Algún día entenderé porque siempre que entramos en algún lado suena esa canción —Gajeel apoya el brazo en la mesa y sobre su mano la mejilla.

—Nos hace ver más épicos —Jellal sonríe— A mi me gusta.

—Ahora estamos los cuatro, estarás contento ¿no, Natsu? —Gajeel mira a Natsu pero este no le hace ni caso y se limita a mirarme, yo frunzo el ceño.— ¿Salamander?

Natsu sale de sus pensamientos y mira a Gajeel— Dime.

—Uh, creo que aquí pasa algo —Gajeel frunce el ceño mirando a Natsu y luego a mi.

Alguien me coge del brazo y dirijo mi mirada a Levy, la cual se ha levantado de la mesa y tira de mi.

—Vamos a dejar que se pongan al día, Lucy vamos a dar una vuelta por el instituto.

Erza y Juvia asiente y se levantan también, cogiéndome cada una de una pierna. Yo empiezo a moverme desesperada.

—¡Oye, soltadme, qué se me ve todo!

Y conmigo gritando me sacan de la cafetería en contra de mi voluntad.


Veo como Levy, Erza y Juvia se llevan a Lucy en contra de su voluntad de la cafetería. Sonrío viendo como desesperada le pide ayuda a todo aquel que pasa al lado de ella. Lucy es un tanto... excéntrica. Cuando la vi en persona por primera vez en la boda de Silver pensé que era la típica niña de papá que estaba en aquella obligada por su madre. Pero todo lo que Gray me ha ido contando a lo largo de los años y la semana que lleva aquí me he dado cuenta que su impresión a primera vista es muy diferente a como ella es realmente.

Prueba clave ha sido como se ha puesto cual basilisco cuando se la han llevado contra su voluntad.

—¡Natsu! —miro a Gray, el cual me mira con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados.

—¿Si?

—Dime que lo que Gajeel acaba de decir no es cierto.

Arqueo una ceja porque estaba tan sumido en mis pensamientos que no sé que ha dicho Gajeel.

—¿Qué ha dicho?

—Que te gusta Lucy —Gajeel me mira con la misma expresión que tengo yo.

—¿Pero qué cojones estás diciendo? Es la hermanastra de mi mejor amigo.

—Si, pues sigue viéndola igual porque te mato. Bastante tengo con que seas mi amigo como para que seas parte de mi familia.

Hago una mueca porque, me gusta Lucy. O sea, me gusta su apariencia y como es, pero desde que la conozco solo la he visto como una amiga.

—Pero en el caso de que a Lucy le guste Natsu, y este le corresponda, ¿te interpondrías Gray?

Todos miramos a Jellal y Gray vuelve a fruncir el ceño.

—Si, porque Natsu no sabe lo que es el amor y puede que lo único que sienta por Lucy es un calentón tonto, y Lucy no está para esas cosas después de lo de Sti- —Gray no termina su frase porque se da cuenta de que no tenía que decir eso y los tres lo miramos con las cejas arqueadas. ¿Después de lo de quién?— Bueno, que Lucy tiene un gusto bueno, nunca se fijaría en el neandertal de Natsu.

—Pues mejor que a ti me trata.

Gray me fulmina con la mirada y yo le sonrío. ¿Neandertal? Ya verá que Lucy acaba enamorándose de mi.


Alclypha

Camino por uno de los tantos parques de la ciudad y veo a una chica rubia, pero sé que no es Lucy porque ella se fue hace una semana a otro pueblo.

Después de lo ocurrido, lo estuve pensando durante todo el fin de semana, y cuando fui a su casa a disculparme me la encontré en venta y vacía. Recorrí a Jude, pero este estaba tan ocupado con su trabajo como jefe de polícia que no pudo decirme nada del paradero de Lucy.

Ni si quiera Yukino ni Lyon sabían nada de ella ni de Gray. Mamá tampoco sabía nada, simplemente Layla le dijo que se mudaban al antiguo pueblo de Silver, pero nunca supimos de donde eran él y Gray.

Me siento en un banco y miro la hora en mi telefono. Debería estar en clase, pero no puedo estar en el instituto sin Lucy. Me siento... Vacío.

No dejo de quitarme el sentimiento de culpa de encima. Sé que no es mi culpa que se fueran, pero me tendría que haber olido algo cuando Lucy me dijo aquello. Suspiro y guardo el telefono el bolsillo del pantalón. Soy un miserable.

—¿Dónde estás, Lucy?