El viernes por la noche, tras una larga semana evitando a las lonaticas tanto de Natsu como de Gray y los demás y de ponerme al día con los temas que han dado desde abril, me meto en la bañera. Un baño caliente un viernes noche es lo más gratificante que me ha dado esta vida.
El otoño acaba de empezar y ya comienza a hacer un poco de frío. Es el primer otoño que no voy a pasar en Alcalypha y en cierto modo, lo agradezco. Allí solo existen dos estaciones: verano e invierno. Los meses de otoño sigue haciendo calor y los de primavera sigue haciendo frío, es un clima muy raro. En Magnolia no, a pesar de que llevamos tan solo un par de días de otoño, los arboles ya no tienen hojas y hace una temperatura agradable. Puede que me acabe gustando este pueblo.
Cierro el grifo y hundo mi cuerpo hasta la nariz. Estoy agotada tras esta semana. Menos mal que ya me he puesto al día con todo el temario del instituto y puedo respirar más tranquila. Ahora mi único problema será seguir evitando a las lonaticas. No puedo ni siquiera ser amiga de Natsu. Aunque su comportamiento desde que confesó que él también dramas es un tanto extraño, pareciera como que un personaje de los tantos dramas existentes lo haya absorbido y se comporte como él. Y me refiero a que se comporta como un verdadero capullo imitando a Daoming Si o a Goo Joon Pyo, solo falta que me tratase a mi como Shancai o Jandi. ¿En que momento le dije que era más del team Daoming Si?
Suspiro una vez que he sacado un poco la cabeza del agua— Natsu, eres increíble.
—¿Por qué suspiras mi nombre mientras te bañas, Luce? ¿Qué estás haciendo debajo del agua?
Abro los ojos como platos y miro a la puerta de MI baño encontrándome a Natsu asomado sonriendo. ¿¡Qué hace asomado mientras una chica se está duchando!?
—¡Kya! ¡Lárgate Natsu! —cojo un bote de champú y se lo lanzo dándole en la cara, a la vez que echo la cortina para taparme. Natsu retrocede y cierra la puerta del baño.
¿Qué hace Natsu en mi casa y más aún, qué hace asomándose a mi baño?
Termino de ponerme la ropa más cómoda que he podido encontrar por no ponerme el pijama estando el descerebrado de Natsu en mi casa y salgo de mi cuarto dando zancadas hacia el salón. Allí, Gray, nuestros padres y Natsu están sentados charlando.
—¡Este ser ha tenido la desfachatez de colarse en mi baño mientras me bañaba!
Los cuatro me miran y mamá parpadea.— Oh, así que por eso Natsu ha bajado con un golpe en la cara.
—Me has hecho daño Luce —Natsu se restriega la cara, exactamente donde el bote de champú le ha dado.
—¡Te aguantas! ¿Cómo habéis permitido que semejante ser entrara en el baño de vuestra hija mientras se bañaba? —miro a mamá y a Silver y estos sonríe a la vez que beben con poco de té.
—Pensábamos que iba a saludarte, no sabíamos que estabas duchándote —mi madre sonríe encantada y la mandíbula se me desencaja de la boca porque Natsu cada vez más se parece a un protagonista de drama y se ha ganado a mi madre.
—Luego soy yo el que se desnuda de la nada.
—Tienes un serio problema, Gray —los cuatro miramos con los ojos entrecerrados a Gray a la vez que decimos eso, Gray se sorprende.
—¿Qué hace Natsu aquí?
—Hija, es nuestro invitado, tratalo bien.
Maldito Natsu.
—No se preocupe, Layla, estoy acostumbrado a los tratos de su hija. —la vena de la frente comienza a latirme y puedo asegurar que en cualquier momento me va a reventar. Natsu me mira sonriendo.— He venido a invitaros a Gray y a ti a una fiesta que doy mañana.
—¿Tus padres siguen celebrando la fiesta de la llegada del otoño? —miro a Silver el cual mira a Natsu con las cejas arqueadas, el de pelo rosa asiente.
—¿Qué tipo de fiesta es? —pregunto a la vez que me cruzo de brazos.
—Verás, la compañía de mi padre da una fiesta todos los años por el aniversario de la compañía, y siempre coincide con la llegada del otoño. Como somos menores de edad no se nos permite asistir a esa fiesta así que mis padres me permiten hacer una en casa con la gente del instituto —Natsu sonríe y mira a mamá y Silver— Además, mi madre me ha pedido que os de las invitaciones para la fiesta de la compañía, está deseando volver a veros.
¿Los padres de Natsu tienen una compañía? Si Gray me contara los datos importantes sobre Natsu en vez de cual es si talla de calzoncillos a lo mejor yo no sería tan ignorante respecto a la vida de Natsu.
—Cuenta conmigo, Natsu. Nunca fallo a una fiesta tuya —Natsu y Gray chocan los puños.— Pero no cuentes con Lucy, ella detesta las fiestas.
Natsu me mira y yo fulmino con la mirada a Gray. No es que deteste las fiestas, simplemente tengo malas experiencias con ellas.
—¿No vas a venir? Las chicas pensaron que asistirías y te iban a llevar mañana por la mañana de compras —miro con los ojos entrecerrados a Natsu porque no tengo ni idea de que está hablando.
Justo en ese momento mi teléfono suena y reviso la notificación encontrándome con un mensaje de Levy por el grupo de chat de las chicas: Lucy, mañana vamos de compras, tienes que estrenar ropa en la fiesta de Natsu.
—Oh. Es verdad. Pues supongo que iré.
Natsu sonríe y se levanta del sofá. Tiene una sonrisa bastante bonita.
—Pues nos vemos mañana a las nueve. Nos vemos, Silver, Layla.
Natsu se dirige a la puerta de la entrada y antes de abrir se gira para verme.
—Realmente me alegra que asistas Lucy, me has hecho olvidar el dolor del golpe del bote de champú.
Diciendo eso sale de la casa dejándome a mi con los mofletes hinchados. No puede ser tan bipolar este chico. Puede ser un pervertido que a los pocos minutos es un ser adorable.
Es realmente único.
Levy coloca en mis brazos otro vestido y con este ya son ocho los que llevo encima. Dios santo, que es una fiesta, no una boda, ¿por qué hace falta que me pruebe tantos vestidos y tan elegantes?
Cuando llegamos al centro comercial me prometieron que iba a ser algo rápido y ya llevamos dos horas probándonos vestidos. Esta es la tercera tienda en la que estamos puesto que en las dos primeras no les ha gustado como nos quedaban los cinco vestidos que nos hemos probado cada una. Echo de menos la sencillez de Yukino.
—¡Ay Lucy-san, Juvia cree que este te quedará bien!
Juvia me enseña un vestido rosa de cuello bebé, con una falda al vuelo que llega hasta un poco más por encima de las rodillas. Es un vestido simple pero elegante. Me gusta. Suelto todos los vestidos que Levy había puesto en mis brazos y cojo el de Juvia.
—Voy a probármelo —diciendo eso me meto en le probador y me lo pongo, pero el lazo que lleva al ser por la espalda no logro atarmelo.— Necesito ayuda.
La cortina se abre y Erza aparece, le enseño mi problema y ella me hace el lazo. Una vez todo listo me giro para enseñarles el vestido a mis amigas. Las tres abren la boca sorprendidas y asienten a la vez.
—¡Te queda genial, Lu-chan!
—Como anillo al dedo, si.
—¡Juvia ha elegido bien!
Me rio ante sus comentarios y decido llevármelo. No tengo nada tan bonito en mi armario puesto que no salgo mucho, pero ya va siendo hora de tener ropa bonita. Me lo quito y tras ponerme mi ropa salgo para pagarlo y elegir los vestidos de las demás, pero esto último no hace falta porque las tres han encontrado un conjunto que les queda genial.
Levy lleva unos jeans negros que le resaltan sus curvas, junto a un top amarillo amarrado al cuello.
Erza lleva un vestido verde pistacho un poco más largo que el mío y pegado, de tirantes.
Y Juvia ha elegido un vestido de cuello alto, con escote de corazón y pegado hasta los muslos, de color azul cielo.
Me se de tres que van a volver loca a tres hombres.
Las cuatro pagamos y nos fuimos de la tienda a, según Levy, darnos un merecido premio por haber encontrado ropa perfecta para la fiesta, así que fuimos a una cafetería donde cada una se comió un crepe. ¿Esto significa salir con amigas?
Alcalypha.
Jude Heartfilia, jefe de policía de Alcalypha, descansa al fin tras una dura mañana en donde un equipo y él han interferido en los planes de un cartel de coca. Un oficial unos años más joven que él le deja un café sobre la mesa y Jude le da las gracias a la vez que coge la taza y da un sorbo.
—Al fin me he desecho del cartel de Oración Seis.
—¡Señor Heartfilia!
Jude se atraganta con el café al ver a Sting Eucliffe, hijo de su antiguo compañero Weisslogia y amigo de su preciosa hija Lucy. Era la octava vez que iba esa semana a verle y Jude no aguantaba más su presencia en su puesto de trabajo.
—¿Me va a decir de una vez a dónde se ha mudado Lucy? Sé que ahora no tiene trabajo.
—Sting... Te he dicho que no te lo puedo decir. Vete a casa de una vez, tu madre estará preocupada.
—¡No! Si no me va a decir el nombre del pueblo dígame al menos el teléfono de Lucy, sé que se lo ha cambiado.
—Que no puedo, si Lucy se entera no me hablará nunca y bastante tengo ya con que se haya ido lejos de mi.
—¡Joder! Me lo debes Jude. Me prometiste que protegerías a mi padre en todas las misiones y no fue así. Por favor Jude.
Jude mira al rubio y suspira. Era cierto que le había prometido a Sting que protegería a su padre, y así fue hasta que un cartel, el más poderoso y peligroso, se quitó de en medio a Wesslogia y no pudo hacer nada por su amigo.
—Esta bien Sting. Magnolia. Lucy se ha mudado a Magonolia.
Magnolia.
Gray daba vueltas por todo el pasillo esperándome, lo podía escuchar porque no dejaba de maldecir demasiado alto. Yo llevaba media hora preparada, pero por solo hacer rabiar a Gray había fingido que aún no lo estaba y este se estaba desesperando cada segundo que pasaba.
—¡Lucy por el amor de dios, vamos a llegar tarde!
—¡Exagerado! ¡Queda aún media hora!
Abro la puerta para salir y Gray me mira. Abre la boca sorprendido y parpadea, yo arqueo las cejas.
—¿Qué?
—Joder, si cuando quieres puedes ir elegante.
Aprieto los puños por no lanzarle mis botines negros a la cabeza. Bajo al primer piso y me siento en la escalera para ponerme los botines. Mamá y Silver han salido hace unos minutos y nos han hecho prometer que no volveríamos muy tarde, por mi no supone ningún problema, el problema es de Gray que tenía pensado volver a casa a las siete de la mañana.
Mi hermanastro se arregla el cuello de la camisa y sonríe mirándose al espejo de la entrada. Me incorporo y tras coger mi bolsito blanco y meter el móvil y las llaves dentro voy a la puerta seguida de Gray. Dejo que él vaya delante todo el camino porque no tengo ni idea de donde vive Natsu, pero a medida que vamos avanzado y Gray se mete en la zona más rica del pueblo voy sospechando de que la compañía de Natsu debe ser realmente rica.
Lo confirmo cuando llegamos a una mansión muy moderna blanca, con tres pisos y una fuente en la entrada. Gray toca a la puerta y esta es abierta por un Natsu vestido con una camisa color roja un poco abierta y unos pantalones negros.
—Llegáis pronto.
—Si, es que el neandertal de mi hermanastro tiene que llegar a los sitios que le conviene media hora antes.
—Cierra el pico. ¿En qué ayudamos Natsu?
—Oh, está todo listo ya, solo falta que lleguen los demás y que comience la fiesta.
Y diciendo eso, Natsu nos invita a entrar.
El tiempo de espera se me pasa rápido en cuanto llegan las chicas y tras su llegada, más gente aparece estando la casa llena en menos de diez minutos. Dios, ¿tanta gente hay en nuestro instituto?
Veo como Erza se prepara otra copa y con esa ya son cuatro en lo que va de noche, y eso que acaba de empezar. Erza bebe como como un vikingo. En cambio yo voy aún por mi primera copa.
—Hoy voy a lanzarme a Jellal.
Las tres miramos a Erza alzar su copa al aire, no va borracha del todo pero si un poco contentilla.
—¡Si! ¡Al fin podremos hacer realidad nuestro shipp! —Levy sonríe emocionada y yo me rio.
—Pero, siempre y cuando no aparezca Kagura para robármelo.
—¡Venga ya Erza-san, Kagura está en primero, no va a tener más valor que tú para confesarse a Jellal!
—¿Quién es Kagura? —las tres me miran y entienden que tan solo llevo dos semanas aquí y se me es imposible conocer a todos los del instituto.
—Es una chica que está obsesionada con Jellal desde la guardería, le molesta mucho que no esté en su curso pero al menos está agradecida de que sea privilegiado y esté en un curso superior al que debería estar —Levy sonríe y le da otra copa a Erza tras esta haberse acabado la que llevaba en la mano.
—¿Jellal es de nuestra edad? Pensé que era un año mayor a nosotros.
Levy y Juvia niegan. Desde que conozco a Jellal había pensando que al estar en tercero era un año mayor, pero resulta que es de nuestra edad y que simplemente es superdotado.
—Los únicos mayores son Mira-san y Laxus-san —Juvia se termina su bebida de un sorbo y deja el vaso en la mesa.— Voy a pedirle un baile a Gray-sama.
Juvia se va en busca de Gray que se encuentra al otro lado de la sala junto a los chicos. La de pelo azul se lanza a los brazos de mi hermanastro el cual suelta su copa por los aires asustado, al ver que es Juvia entra en pánico y comienza a pedir ayuda a sus amigos, los cuales no le hacen ni caso. Yo niego por la actitud infantil de Gray y me termino mi copa de un sorbo. No estoy acostumbrada al alcohol, por lo que este me quema la garganta al habérmelo bebido de un golpe.
Levy me da otra copa y sin pensármelo dos veces me lo bebo del tirón. Comienzo a ver todo borroso y al ver como Gray corre por toda la casa huyendo de Juvia comienzo a reírme. Me entran ganas de ir al baño y me despido de las chicas para ir en busca del baño, pero no sé donde está así que mi sentido común hace que vaya al segundo piso.
Allí miro por los pasillos y voy abriendo puertas buscando el baño. Mucha casa pero muy pocos baños. Abro otra puerta y gracias a dios es un baño, así que me meto dentro y tras usarlo me refresco la cara un poco para bajar el alcohol. Se me ha subido muy rápido a la cabeza por no estar acostumbrada a beber. Me miro en el espejo y sigo estando igual a como llegué, excepto por el maquillaje que se me ha corrido un poco por haberme lavado la cara.
Salgo del baño y mi vena curiosa aparece, así que sin estar aún en mis cabales comienzo a abrir puertas buscando la habitación de Natsu. Si le gustan los dramas es capaz de tener su habitación llena de posters. Abriendo puertas llego a una habitación de color naranja y frunzo el ceño, la decoración es casi toda femenina y siendo sincera no creo que sea la de Natsu.
Entro en la habitación y la miro por todas partes. Parece la de una niña no muy pequeña, una preadolescete.
—¿Lucy? —la voz de Natsu desde la puerta hace que me sobresalte y le mire, este me mira con una ceja arqueada y se cruza de brazos apoyándose en el umbral de la puerta.— ¿Estás bien? ¿Qué haces aquí?
—Eh... Estaba buscando el baño.
—Te he visto saliendo de él, ¿te encuentras bien?
No entiendo del todo su pregunta, estoy y me encuentro bien, así que asiento y Natsu se separa del umbral acercándose a mi. Yo doy un paso atrás y me tropiezo con algo. La mano de Natsu coge la parte baja de mi brazo y tira de mi hacia él evitando que caiga. Natsu me agarra por la cintura y me mira preocupado, estamos muy pegados y noto su respiración cerca de mi cara.
—¿Estás bien?
—Si... —me avergüenzo por casi haberme caído y me muerdo el labio.— ¿Qué haces tú aquí?
—Bueno, es mi casa. La pregunta te la tendría que hacer yo, ¿qué haces en la habitación de Wendy?
¿Wendy? ¿Quién es Wendy?
—Me he perdido... Pero mi pregunta no iba por ahí, ¿por qué el anfitrión de esta fiesta no está abajo con sus invitados y está aquí arriba?
Natsu se muerde el labio y sigue sin soltarme. Nunca he estado tan cerca de alguien.
—Estoy huyendo de Touka, no sé como se ha colado, pero quiero tener la fiesta en paz y ella no me deja. Entonces te he visto y aquí estoy.
—Esa chica está obsesionada contigo —sonrío y veo como Natsu se ríe. Me gusta su sonrisa.
—Pero yo no quiero nada con ella, me está empezando a gustar alguien.
—¿Ah si? ¿Quién? —arqueo una ceja sonriendo y Natsu me mira fijamente.
—No te va a gustar si te lo digo.
—¿Por qué dices eso? ¿Acaso la cono-
—¿Te he dicho que estás muy guapa esta noche?
Las palabras de Natsu me sorprenden y abro los ojos como platos. ¿Qué?
—¿A qué viene es-
De buenas a primeras los labios de Natsu se posan sobre los míos y me sorprendo aún más. A ver, a ver, ¿¡qué demonios está pasando ahora mismo!? ¿Estoy alucinando debido al alcohol o de verdad Natsu Dragneel, uno de los chicos más populares del instituto, me está besando?
Natsu me muerde el labio inferior e introduce su lengua dentro de la mía. Estoy tan sorprendida por lo que está pasando que ni si quiera puedo reaccionar. Me pega más a él. Vale si, Natsu me está besando. ¡Socorro!
Salgo de la sorpresa e intento separarme de Natsu, pero este es más fuerte que yo y se me es imposible separarlo de mí. Sigue besándome y me acaricia la espalda tan suavemente que me dejo llevar y cierro los ojos siguiendo el beso de Natsu. No soy experta, no he besado a muchos chicos, pero Natsu es demasiado bueno que parece que he besado a cientos.
Nos separamos por la falta de aire y miro a Natsu aún sorprendida. Natsu me ha besado. ¡Y yo le he seguido el beso!
—Parece que yo estaba equivocado, pensé que me partirías la cara si te besaba.
—¿Por qué me has besado?
—¿Necesito un porqué? ¿Acaso no es evidente Lucy?
—¿¡Qué haces besando a la polioperada!?
La voz de Touka nos sorprende a ambos y miramos a la puerta, donde una Touka muy enfadada me asesina con la mirada. Vale Lucy, ahora mismo que seas cinturón rojo de taekwondo no te sirve de nada.
¡Tengo miedo!
Hoy ha sido el final del anime y realmente estoy mal. Muy mal. Me siento vacía.
Me vuelvo a llorar y a tardar mes y poco en publicar capitulo :'v
