—Creo que... me gusta Natsu.

Ante mis palabras, Gray, el cual no había dejado de jugar a la dichosa consola desde que había llegado a su habitación hace diez minutos, me mira con la mandíbula desencajada y los ojos abiertos como platos.

—No me jodas Lucy...

—Sí, eso mismo me dije a mi misma cuando me di cuenta.

Ha pasado un mes desde la fiesta de Natsu, y tras los hechos ocurridos allí —nuestro beso y la pelea con Touka— mi relación con Natsu no ha vuelto a ser la misma. El lunes después de la fiesta cuando nos encontramos Gray y yo con él en el parque de siempre para ir al instituto, Natsu avanzó detrás de nosotros todo el camino. Cosa que nunca hacía. Desde que había llegado al pueblo Natsu había sido tan cercano a mí de llegar a tal punto de andar lo más cerca posible de mi, no a tres metros.

Y no solo eso, hablábamos lo mínimo, solo temas irrelevantes, como qué deberes había o si le podía dejar un lápiz. Y teniendo en cuenta el historial académico que los profesores no dejan de repetir que tiene Natsu, esas conversaciones ocurren rara vez.

Incluso sus lonaticas han dejado de acosarme y humillarme, pensé que siendo Touka la jefa de ellas les obligaría a tratarme como si del mismo Lucifer me tratase. Pero no. Y lo estaba empezando a echar de menos.

Los días transcurrían y Natsu no me preguntaba como había dormido para luego decirme que él había soñado conmigo; tampoco me sonreía con esa preciosa sonrisa que tiene, cuando lo hacía —por educación más que nada— era una sonrisa forzada que no me gustaba para nada.

Comencé a preguntarme el porqué de todo aquello, ¿acaso estaba enfadado conmigo por haber negado nuestro beso? ¿O por qué simplemente él se había confesado y yo le había rechazado? ¡Por Dios, soy inexperta en estos temas! La última vez que un chico me había gustado no había salido bien, y había sido antes de mudarnos, para ser exactos dos semanas antes.

El caso, el hecho de que Natsu se hubiera alejado de la noche a la mañana, sin darme una explicación, de mí, me comenzó a molestar. Porque echaba de menos su trato hacia mi y no me gustaba que la tensión que había entre ambos afectara a todo el grupo.

Y eso era algo que me estaba molestando de mí misma, ¿por qué me molestaba todo aquello? Afectaba al grupo, eso estaba claro. Pero echar de menos su comportamiento natural si que era extraño. No era la primera persona que se había distanciado de mi, tenía una largan lista de exs-amigos, pero si era la primera vez que me molesta aquello.

Entonces llegué a la conclusión de que, o era tonta o me gustaba Natsu —que viene siendo lo mismo—. Me negaba a aceptarlo, Natsu y yo éramos completamente diferentes, él era todo un Dios griego en Fairy Tail, le importa poco su futuro, prefería vivir el presente. Yo en cambio, era una simple chica que quería acabar el instituto e irme a la Universidad a convertirme en una gran directora de cine.

Además me negaba a aceptar que pudiera gustarme alguien en tan solo dos semanas que llevaba en el pueblo. Mi vida no era un drama o un libro.

Pero tras escuchar a Levy esa misma tarde, diciendo que por mucho que queramos, una persona no puede ocultar sus sentimientos y por tanto, negarlos, me di cuenta que sí, que me gustaba Natsu Dragneel.

Gray pone el juego en marcha y se levanta de la silla viniendo hacia la puerta de su armario, donde me encuentro apoyada.

—Sé lo que me vas a decir, me lo llevas diciendo desde que llegamos aquí, que es un mujeriego, que usa a las chicas para no matarse a pajas —tras decir eso último frunzo la nariz y niego, no es momento de imaginarme a Natsu tocándose—. Pero tú mismo te has dado cuenta que Natsu conmigo es diferente, o al menos eso noto. Y me gusta eso. Pero desde la fiesta todos han notado que ya no es así conmigo.

—¿Natsu Dragneel un mujeriego?

La voz de Lyon llama mi atención y miro por toda la habitación en busca del intruso de pelo blanco amigo de Gray, pero no rastro de él hay.

—¿De dónde ha venido esa voz?

Gray coge el micrófono inalámbrico de la consola y pone los ojos en blanco.— Joder Lyon, ¿no te podías mantener callado?

—¡Ha escuchado todo! ¡Podrías haberme avisado!

—¡Ni que fuese mi culpa que tengas menos paciencia que una madre! —Gray suspira y escucho a Lyon reír.

—¿Qué le has dicho a Lucy sobre Natsu, Gray? Pensé que era tu mejor amigo, ¿por qué mentirias sobre él?

—¡Lyon! —le quito el micrófono a Gray y me lo pongo en la oreja— ¿Qué quieres decir?

—Pues que Natsu no es un mujeriego. Habrá tenido alguna que otra novia, como cualquier adolescente que se aprecie, pero no es un mujeriego. Es más, cuando estabais aquí la única preocupación de Gray era la soledad de Natsu tras lo ocurrido con Zeref y Lisanna.

—¡Eh! ¡Vale, ya ha escuchado suficiente! —Gray me quita el micrófono y se despide de Lyon rápido colgando la llamada.

¿Quienes son Zeref y Lisanna?

—¿Quienes son Ze-

—Aún es pronto para que sepas quienes son —Gray suspira y se sienta en la cama, da unos golpecitos en el colchón al lado de él indicando que me siente y eso hago— ¿Tenía qué ser Natsu? Hay muchos chicos en Magnolia, ¿por qué mi mejor amigo, Lucy?

—Sé que me pediste por favor que si salía con alguien que no fuera Natsu, lo sé, Gray. Pero uno no elige a la persona por la que comienza a tener sentimientos.

—¿El dicho no es: Uno no elige de quien se enamora? —Gray frunce el ceño.

—¡En mi caso no! Porque simplemente me gusta, y me he dado cuenta en el momento en el que ha dejado de estar tan pendiente de mi. Echo de menos que camine a diez centímetros de mí y sus "¿Qué tal has dormido hoy, Luce?".

—Joder, estás pillada por él.

—No estoy pillada por él. Me gusta, es guapo, se preocupa o preocupaba por mi, tiene una sonrisa hermosa que desde que nos besamos en la fiesta no la veo.

—Espera... ¿¡Qué os besasteis!? —al escucharlo y darme cuenta que me he delatado ante mi mentira intento buscar una salida a la situación. Así que me levanto lo más rápido que puedo de la cama pero Gray es incluso más rápido que yo que se levanta bloqueandome el paso hacia la puerta.— No vas a salir de aquí hasta que no me cuentes todo. Y si digo todo, es hasta el mínimo detalle.

No estaba preparada para este momento.

—Vale, no puedo seguir con mi mentira —suspiro— Natsu y yo nos besamos en la fiesta, ¡me besó él! Aunque bueno, yo lo seguí...

Si de por si Gray es pálido, tras decirle eso se vuelve más. Me muerdo el labio y le encojo de hombros.

—Sé que es tu mejor amigo...

—Y supongo que Touka os vio.

—Sí... Y como negué delante tuya que nos besamos, Natsu no me habla, me evita, ¡y no me gusta!

Gray me mira fijamente y suspira. Se aparta de la puerta y se dirige de nuevo a su cama.

—No soy nadie para prohibirte salir con alguien. Si no quiero que salgais, es porque conozco a Natsu, y no podría ponerme del lado de ninguno en el caso de que vuestra relación vaya mal.

—¿De qué relación hablas? He dicho que me gusta, no que quiera salir con él.

Gray carraspea y se cruza de brazos. Me mira arqueando una ceja.

—Cuando te gusta alguien, normalmente quieres salir con él para ver si realmente te gusta o simplemente es un amigo. Y eso me asusta, porque Natsu suele enamorarse muy pronto, ¿pero tú? No te he visto enamorada en lo que te conozco.

—Porque nunca he estado enamorada, no sé lo que es el amor.

—Prometeme una cosa.

Arqueo una ceja mirándole— ¿El qué?

—En el caso de que Natsu y tú empeceis a salir y todo salga mal, no hagáis que tenga que elegir entre tú y él. Sois bastante maduros para quedar como solo amigos en ese caso.

Sonrío porque, después de todo, la preocupación de Gray era que todo saliese mal y tuviera que dividirse entre su mejor amigo y su hermana, es adorable.

—Te lo prometo, Gray. Aunque igualmente, no creo que salga con él, Natsu me evita todo lo que puede, ni siquiera puedo confesarme.

—Deja que yo me encargue de esto.

No sé porque presiento que esto va a acabar muy mal.

Desde la negación de nuestro beso por parte de Lucy y de haberme confesado sin haberlo planeado, mi actitud hacia esa rubia había cambiado por mi propio bien.

Ya no la trataba como antes, pues había dejado de preguntarle cómo había dormido, había dejado de seguirla de cerca de camino al instituto e incluso fingía mis sonrisas.

Me dolía que solo habláramos de los deberes que habían mandando o si podía dejarme un lápiz, pero más me dolía la humillación que recibí. Y no exagero, porque siempre que estaba solo por el instituto algún que otro imbécil hablabA sobre la tremenda humillación y los: "Pobre Natsu" me estaban empezando a tocar mucho las pelotas.

Aunque también dolía ver el puchero que ponía en muchas ocasiones Lucy cuando me preguntaba algo y yo, por reprimir mis sentimientos e intentar que estos no fuesen a más, la ignoraba. Me había propuesto olvidarme del pequeño crush que había desarrollo por Lucy Heartfilia, pero que se hubiera integrado tan bien en nuestro grupo y que fuese la hermanastra de mi mejor amigo me estaba complicando mucho la situación, así que había optado por ser indiferente con ella a pesar de que por dentro quisiera tratarla como siempre, porque tenía mucho orgullo.

Por eso, a pesar de la insistencia tanto de Lucy como de los demás, me había negado a participar en la decoración de la fiesta de Halloween del instituto. Y eso que me encantaba Halloween.

Pero el infeliz de Gray había tomado mi palabra como suya y nos había apuntado a ambos a ayudar, y cuando quise negarme la sonrisa diabólica de Mirajane me había obligado a no echarme para atrás.


Makarov Dreyar, director del instituto Fairy Tail, miraba como los alumnos de los dos últimos años arreglaban el gimnasio para la fiesta de disfraces de Halloween que indicaba el final del Festival Escolar.

Desde que se había convertido en el director de aquel prestigioso instituto había fomentado todos los eventos escolares posibles, casi siempre sin ninguna intromisión, a excepción de los años en los que estudiaron en aquel instituto Igneel Dragneel y Silver Fullbuster.

Ambos chicos, mejores amigos al igual que rivales, siempre estaban metiéndose en algún que otro lío y siempre que era la fiesta de Halloween, estos dos acababan trayendo al instituto de Acalypha, el instituto Sabertooth, el cual era rival, al bailes y este acababa con una pelea por parte de todos los estudiantes.

Cuando estos se graduaron y fueron a la Universidad, hubo años de tranquilidad en aquel baile, pero entonces el joven Igneel tuvo un hijo, Zeref y a su vez Silver tuvo una hija, Ultear, que aparentaban ser mucho más tranquilos que sus padres, pero solo era eso, apariencia. Zeref Dragneel era incluso peor que su padre, y antes de ser expulso definitivamente del instituto hizo que la banda criminal más grande de Magnolia entrara en el instituto y arruinara el baile destrozado todo. Ultear Fullbuster, por su parte, los únicos dolores de cabeza que le daba a Makarov era cuando se quejaba de que las clases implantadas en aquel instituto no eran lo suficientemente buenas para ella, y aprovechando la intrusión de la banda en el baile, lo usó de excusa para mudarse de ciudad e irse al instituto rival, Sabertooth.

Makarov pensó que su desdicha con los Dragneel y los Fullbuster había acabado, pero entonces, el segundo hijo de Igneel y el segundo de Silver, Natsu y Gray, que siguiendo los pasos de sus padres eran también mejores amigos y rivales, habían empezado el instituto, y aunque los primeros años estos estuvieron separados por las razones familiares de cada uno, ese curso el destino los había vuelto a juntar y para desgracia de Makarov estos se habían apuntado para ayudar con los arreglos del baile.

Bueno, "ayudar", lo único que hacían era pelear y arruinar el trabajo de los demás.

—Estos dos apellidos me quitan las ganas de vivir.

—Tranquilo abuelo, yo me encargo.

Laxus, el único nieto de Makarov, había escuchado las palabras de su abuelo y conociendo la historia de esos dos apellidos puesto que su abuelo siempre le contaba la historia, dejó la caja que su preciosa Mirajane le había pedido que llevara al gimnasio en el suelo y se acercó a ambos chicos para que se dejaran de tonterías, pero al escuchar los motivos por los que esos dos se peleaban, las ganas de unirse a la pelea se apoderaron de él.

—¡Besaste a Lucy, flamitas!

—¡Te he dicho que no, ella lo negó!

—¿¡Puedes dejar de fingir eso!? ¡Sé lo que pasó perfectamente!

Al escuchar las palabras de Gray, Natsu dejó de tirarle del pelo y lo miró con los ojos encerrados.

—¿Pusiste cámaras en la habitación de Wendy ese día? ¡Maldito pervertido, es mi hermana! ¡Sé que te gustan menores pero no tanto!

—¿¡Pero tú eres imbécil!? ¡Me lo contó Lucy cuando me dijo que cree que le gustas!

Laxus, al igual que Natsu, se quedó paralizado en mitad del gimnasio. El rubio, al que se le habían quitado las ganas de meterse en la pelea por tal idiotez, giró y volvió hacia donde se encontraba su abuelo bajo la mirada extrañada de este.

Por su parte, Natsu ante las palabras de Gray, se puso igual de blanco que el pelo del anciano Makarov. ¿Cómo qué Lucy creía que él le gustaba? ¿Qué significaba aquello?

—¿Qué quiere decir ese "cree"? A mí me hablas para tontos que sabes que me cuesta entender las cosas.

Gray, viendo la metedura de para que acababa de cometer y viendo como Lucy y las demás entraban en el gimnasio, cogió al Dragneel por la corbata del uniforme y se le llevó fuera del gimnasio.

—¡Eh! ¿A dónde vais vosotros? —Levy, al ver como aquellos dos se iban, frunció el ceño.

—¡Natsu y yo tenemos algo urgente que hacer, luego nos ponemos con nuestra tarea!

—Si sólo era inflar globos... —Juvia miró como no había ni un solo globo inflando y había hasta rotos, suspiró porque ambos se habían escaqueado de su única tarea a pesar de haber insistido en que los dejaran participar.

Una vez alejados del gimnasio, Gray dejó de correr y se ocultó junto a Natsu tras unos arbustos. El de pelo rosa volvió a entrecerrar los ojos mirando a su mejor amigo y este terminó de recuperar la respiración después de haber corrido.

Nunca llegaría a comprender cómo había pasado las pruebas del equipo de baloncesto si se cansaba más que una señora de más de ochenta años.

—Gray.

Al escuchar la dura voz de Natsu y notar su arrolladora mirada, Gray sonrió forzadamente a la vez que lo miraba.

—A ver, yo no debería haberte dicho nada, pero como no hablas con Lucy esta no puede explicarte como se sienten últimamente por ti.

—Eso no responde a mi pregunta de qué significa que "cree".

—Pues eso, que cree que tú le gustas. Lucy no sabe una mierda del amor, incluso menos que tú, así que no sabe que son los sentimientos que tiene por ti. Pero por lo que ella me contó anoche, echa de menos tú antiguo trato hacia ella y sobretodo tu preciosa sonrisa —tras decir eso último Gray frunció el ceño y puso una mueca— A mí eso último me suena muy ñoño, así que está bastante pillada por tí.

—¿Me estás diciendo que yo, cual gilipollas, he cambiado mi trato hacia ella para que deja de gustarme y lo que he conseguido es qué acabe yo gustandole a ella?

—Sí, por raro que parezca eso que acabas de decir, es exactamente lo que ha pasado.

—¡Soy un genio! ¡Me sale todo bien sin haberlo planeado!

—Espera... ¿Qué?

Gray no acababa de entender la situación. Había sido un error decirle a Natsu aquello, sí, se le había escapado; pero que Natsu le dijera la razón por la que pasaba de Lucy y que con la cual había conseguido que esta se fijara en él, había perdido un poco el rumbo de la conversación.

—Si es que la gente me subestima.

—¿De qué coño hablas?

Natsu, al volver al mundo real y encontrarse a su mejor amigo a su lado extrañado sonrió.

—Es largo de explicar, así que ponte cómodo porque gracias a mí te vas a librar de participar en la decoración.

Gray, atraído por ese plan por parte de su amigo, dejó de fruncir el ceño y se apoyó en un árbol cercano esperando a escuchar todo lo que Natsu quería contarle.


Halloween era una de sus festividades favoritas. Desde pequeña siempre le había encantado ir casa por casa a pedir chuches junto a sus padres mientras una disfrazada de algo relacionado con Halloween, como cualquier niño, pero cuando fue creciendo los demás niños cambiaron el ir a pedir caramelos por ir a fiestas y los disfraces típicos de Halloween fueron sustituidos por cualquier empleo junto a zombie y putón.

El año anterior había pasado Halloween en compañia de un drama coreano puesto que su amiga Yukino había salido a una fiesta disfrazada de enfermera zombie putón; Sting había pillado la gripe y Gray se había encerrado el su habitación a jugar a la play. Pero ese año se negaba a pasar Halloween sola, iría junto a Romeo, el hijo de unos vecinos que trabajaban ese día hasta tarde, a pedir caramelos por el vecindario y luego se podría su disfraz de princesa para ir a la fiesta de disfraces del instituto.

No entendía muy bien porque le había tocado el disfraz de princesa en el sorteo del instituto, y por lo que tenía entendido, iba por parejas, pero estas eran anónimas hasta el día de la fiesta. Así que Lucy no lograba entender el porqué del disfraz y el porqué de ser anónimo las parejas.

Lucy bajó la escaleras de la casa encontrándose a Gray recibiendo a los primeros niños en hacer truco o trato. Sabía por experiencia que dejar a Gray mucho tiempo con niños era malo, y se negaba a tener que limpiar la casa a la mañana siguiente por los huevos que les tirarían por culpa de Gray.

—Por favor, que sea la última vez que les das caramelos a los niños. No quiero volver a pasar lo del año pasado.

A pesar de haberse tirado toda la noche jugando a la play, Gray había bajado a darle chuches a algunos niños en varias ocasiones. Gray se había metido con los disfraces de los niños y acabaron llenando la fachada de la casa de huevos.

—No es mi culpa que los niños en Acalypha no sepan disfrazarse, en Magnolia somos más originales.

—Já-já, tú y tu amor por Magnolia os lo tenéis muy creído, Gray.

—Lo que tú digas. ¿A qué hora volverás?

—Los padres de Romeo terminan a las ocho, así que para las y media estaré aquí.

—Pues tienes media hora para prepararte, a las nueve salimos. Ni un minuto más.

Lucy puso los ojos en blanco y se puso la chaqueta antes de abrir la puerta.

—Que sepas que sigo esperando ese: "Dejamelo a mí" del que me hablaste.

—Te dije que me lo dejaras a mí, no que fuera a hacerlo de inmediato.

Poniendo de nuevo los ojos en blanco, Lucy salió y cerró la puerta. Al ver como avanzaba por el jardín en dirección a casa de los Conbolt, Gray sonrió y dejó el cuenco de chucherías en la mesa de la entrada a la vez que sacaba el móvil del bolsillo.

Tras haber escuchado a Natsu, coincidía con él en que era un genio, cosa que no se lo diría. Ambos llamaron a sus amigos, y los tres restantes llegaron a los arbustos que el Fullbuster y el Dragneel habían elegido como escondite, donde les contaron la situación e hicieron un plan infalible para que, en la fiesta de Halloween, descubrieran los sentimiento de Lucy a la vez que lograra hablar con Natsu y que este, durante el tiempo restante, siguiera con su modo indiferencia hacia Lucy.

Gray marcó el número de Jellal, el que había logrado trucar el sorteo de disfraces para que a Lucy le tocara el de princesa y que Natsu fuese su pareja, habiéndole tocado a este último el disfraz de dragón.

—A las nueve Lucy y yo salimos, ¿todo preparado?

—Todo, lo único que falta es rezar para que todo salga bien.

—Cuando Natsu se propone hacer algo, siempre lo logra. Natsu quiere saber si a Lucy le gusta y lo va a conseguir.

—A veces me pregunto cómo puede ser tan tonto.

—Yo creo que se lo hace.

Y tras decir eso colgó y comenzó a rezar para que todo aquello saliese bien, por el bien de su amistad con Natsu y por el bien de la unión de todo el grupo.


¡Holaaa! Perdón por la tardanza en serio, voy a intentar escribir algún que otro capítulo del fanfic esta semana que estoy de vacaciones, pero dudo mucho que pueda pues cuando vuelva de las vacaciones tengo exámenes (no estudieis, no es sano).

Espero que os guste el capítulo y me sigáis apoyando, ¡nos vemos!