—¡Truco o trato!

Os juro que como vuelva a escuchar esa frase de parte de Wendy me pego un tiro.

Cuando mis padres me pidieron el favor de acompañar a Wendy a pedir caramelos pensé que sería por las casas de nuestro vecindario, pero mi querida hermanita le pareció buena idea ir al vecindario de un amigo suyo y ya íbamos por la décimo octava casa, la cuarta del vecindario del amigo de Wendy.

Me tendría que preparar para la fiesta del instituto puesto que mi disfraz de dragón no era muy fácil de hacer, pero a cambio de que mi madre lo terminase -ya que yo tengo dos pies izquierdos en lo que se trata de manualidades- tenía que acompañar a Wendy, al menos hasta las ocho y media.

—¡Muchas gracias!

—A ti bonita —la señora mayor cierra la puerta y Wendy, que va disfrazada de bruja, camina por el jardín hacia mí.

—¿Dónde está tu amigo, Wendy?

—¿Romeo? Pues tiene que estar por aquí, me dijo que estaría acompañado de una vecina. ¡Vamos a esa casa!

Me quiero realizar la automorision.

Suspirando sigo a Wendy hasta la casa de al lado y saco mi teléfono para ver el último mensaje que Gajeel me ha enviado. Todos mis amigos me están ayudando con mi plan para que Lucy confiese sus sentimientos hacia mí. ¿Qué me ha costado no ir estos días detrás de ella como antes? Sí, pero debía mostrarme indiferente a ella para el la fiesta, gracias a que mis amigos habían trucado el sorteo del disfraz, mostrarme como su pareja al ir de dragón y que no le quedara más remedio que confesarse.

Lo haría yo, pero ya lo hice y fui rechazado, así que es su turno.

—¡Oh! ¡Romeo!

Al escuchar a Wendy levanto la vista del móvil y miro a la misma dirección a la que ella mira. Un niño de pelos azulados, un poco más alto que Wendy y disfrazado de Harry Potter le sonríe a mi hermana y la vena de hermano mayor sobreprotector aparece.

Me olvido de que ese niño podría estar interesado en mi hermana y miro a la chica que lo acompaña, que resulta ser Lucy.

—¡Natsu, hola!

Mierda. No estaba preparado para encontrarmela tan pronto, tal vez en unas dos horas.

Natsu, ¡reacciona!

—Hola, Lucy. ¿Qué te trae por aquí?

Lucy me mira extrañada y se ríe— Es mi vecindario, quien tendría que hacer esa pregunta soy yo.

Tras escucharla miro todo el vecindario y veo la casa de Gray y Lucy, donde mi mejor amigo le da chuches a algunos niños en la puerta. ¿Cómo no me había dado cuenta de que este vecindario era el de ellos?

—Yo... Bueno... Acompañando a Wendy, como buen hermano mayor.

—Así que tú eres la niña que tiene la habitación naranja —Lucy se pone a la altura de Wendy y le sonríe, mi hermana le sonríe de vuelta.

Al recordar lo que ocurrió en la habitación de Wendy hago una mueca para que Lucy vea mi malestar ante aquel recuerdo, aunque sea todo lo contrario. Cuando besé a Lucy en la fiesta mini Natsu despertó y gracias a la intromisión de Touka se volvió a dormir, y menos mal.

—Wendy, ven a esta casa, dan muchas chuches.

Mi hermana asiente ante la idea de su amigo y corre junto a él hacia la casa. Lucy se ríe ante la acción de ambos niños y me mira.

Quiero actuar normal con ella, preguntarle qué tal lleva su disfraz y cómo está ella, pero debo mantener mi modo indiferencia unas horas más.

—Así que también estás de niñero.

Perfecto, cosas que puedo responder con un simple gesto de cabeza.

Asiento y guardo el móvil en el bolsillo, una vez guardado dejo la mano en el bolsillo y miro como Wendy y Romeo tocan a la puerta de la casa.

—Natsu, ¿por qué estás tan indiferente conmigo?

La miro con el ceño fruncido y ella hace una mueca.

—Por tu mirada supongo que es por lo de la fiesta en tu casa —no hace falta que asienta y vuelvo a mirar a Wendy, la cual le sonríe al hombre de la casa— Lo siento, Natsu.

Al escuchar esas palabras vuelvo a mirar a Lucy sorprendido. En todo este tiempo no se había disculpado por eso, y la verdad, era uno de los motivos por el cual estaba enfadado y siendo indiferente con ella.

El hecho de que me "humillara" delante de casi todo el instituto me había jodido, sí, pero no era la primera vez que alguien lo hacia, la primera fue ella, la innombrable.

Wendy y su amigo Romeo vuelven con nosotros y nos arrastran hasta otra casa, yo sigo en silencio y Lucy se muerde el labio.

—Veo que una simple disculpa no basta... —sí basta, pero tengo que seguir con mi plan hasta dentro de una hora cuando me toque bailar con ella y se me declare.— Al menos espero que todo vuelva a ser como antes y la situación de incomodidad desaparezca.

La puerta de la casa se abre y mi mejor amigo, Gray se hace visible, desnudo.

Wendy y Lucy gritan y rápidamente le tapo los ojos a mi hermana a la vez que Lucy se los tapa a ella misma y a Romeo.

—¡Pero vamos a ver, descerebrado! ¿¡Se puede saber por qué abres la puerta a los niños desnudo!?

Al escucharme, Gray se mira y se sorprende al verse desnudo.

—¿Pero cuando...?

—¡Gray, vístete por dios!

Ahora me preocupa que Lucy viva bajo el mismo techo que este semejante ser desnudista. Ultear tuvo que vivir durante dieciocho años con él y menos mal que se independizó cuando empezó la universidad, pero esos dieciocho años fueron difíciles para ella viviendo con su hermano desnudista.

La puerta se cierra rápidamente y tanto yo como Lucy apartamos las manos de los ojos de los niños. Espero que hayamos sido los únicos a los que ha abierto así, porque si no, pobre Layla cuando tenga que recibir todas las quejas de los vecinos.


Gray ha abierto desnudo. Gray. Ha. Abierto. Desnudo.

Cuando lleguemos de la fiesta lo pienso matar, la pobre Wendy ha tenido que ver al mejor amigo de su hermano mayor en pelota picada cuando iba tan solo a pedir caramelos, y Romeo... El pobre ni si quiera conoce a Gray...

—Lucy, ¿estás lista?

Gray me habla desde la puerta puesto que la tengo bloqueada con una silla para que no entre por si puede estar desnudo.

—¿Tú tienes la ropa puesta o tengo que llamar a la policía? Te recuerdo que mi padre conoce a todos los agentes del país...

—¡Qué ha sido sin querer! Si yo me quisiera desnudar no sería delante de niños joder...

—Supongamos que me lo creo... —me levanto de la silla de mi tocador donde me estaba terminando de arregla el maquillaje y cojo mi bolso del mismo color que mis zapatos.

Como voy de princesa, llevo un vestido de color rosa con alguna que otra decoración blanca. El vestido tiene una falda a la que le he tenido que poner un cancan para que sea más amplia pero la parte del pecho es estrecha y para mi disgusto, me marca mucho mis grandes pechos. El escote es en forma de corazón y como no hace calor, mamá me ha conseguido una chaqueta corta para abrigarme los brazos en el camino. Mis zapatos son color plata y tienen un poco de tacón.

Sigo diciendo que esto no es un disfraz de Halloween. Que instituto más raro.

Quito la silla del pomo de la puerta y abro esta dejando ver a Gray disfrazado de príncipe. Que puntería hemos tenido ambos para escoger un disfraz que esté relacionado.

—Su alteza, no se olvide de su corona.

Gray me ofrece una corona y yo la cojo para ponérmela. Una vez hecho, avanzo por el pasillo y bajo las escaleras con cuidado.

—Los de Magnolia tenéis el concepto de "fiesta de muertos" mal —mamá mira a Silver poniendo los ojos en blanco a la vez que dice eso y me mira— ¿Princesa? ¿En serio?

—Lo sé mamá, este pueblo miente en el cartel de la entrada.

El "Magnolia, un pueblo normal" que hay a la entrada del pueblo en un cartel debería ser cambiado por "Magnolia, un pueblo de locos".

—No es tener mal el concepto, es ser originales —Silver sonríe orgulloso y su hijo lo imita. Pobre de Ultear lo que tuvo que aguantar ella sola.

—Pasadlo bien chicos —mamá me abraza y yo le devuelvo el abrazo— Y nada de hacer que la policía vaya a la fiesta, ya sabéis lo que pasó en la casa de los Dragneel.

Gray y yo asentimos porque, al menos por mi parte, la fiesta no acabará igual que aquella. Esta vez no quiero herir los sentimientos de nadie.

Me había encontrado a Natsu pidiendo chuches con su hermana, y me había parecido adorable que hiciese eso. Los chicos de nuestra edad no hacen ese tipo de cosas. Como Romeo, el niño al que yo acompañaba, es amigo de su hermana, acabamos yendo juntos acompañando a los niños. Me había disculpado con él por lo de la fiesta, pero no parecía que a él estuviera por la labor de perdonarme.

Y si ya estaba dispuesta a confesarme esta noche, ahora tenía motivos para que Natsu me hablase.


Para Makarov Dreyar todo iba genial en la fiesta. Los alumnos disfrazados bailaban, reían y bebían bebidas sin alcohol, aunque a él le daba igual que sus alumnos bebiesen, desde sus superiores le prohibían servir alcohol en una fiesta del instituto.

Pero entonces vio llegar a sus dos peores pesadillas. Gray Fullbuster llegó junto a Lucy Heartfilia, su hermanastra la cual era todo lo contrario a él. Natsu Dragneel llegó tras ellos y con ello, Makarov supo que la tranquilidad se iría al traste.

Buscó a su nieto Laxus por todo el gimnasio, pero no lo encontraba.

"Por favor Laxus, soy muy joven para ser bisabuelo" Pensó a la vez que se movía de su esquina para buscar a su nieto que estaría con Mirajane, su novia, en algún armario.

—¡Makarov!

Al escuchar a Gildarts, el maestro de matemáticas, Makarov paró en seco y le miró.

—Siento arruinarte tus planes de una noche tranquila, pero por lo que he podido escuchar de parte de los alumnos, Cobra y sus amigos tiene algo pendiente con Natsu y bueno, creo que van a aparecer por aquí.

A Makarov se le cayó el mundo encima al darse cuenta que Natsu Dragneel, como buen hijo de su padre y hermano de Zeref, no solo le traería problemas peleándose con Gray, sino que, además, traería una banda de la calle para pelearse con ellos.

—¡Necesito encontrar a Laxus de inmediato!


Vale, ¿por donde empiezo buscando a Lucy?

Supuestamente, y gracias al sorteo, somos pareja, la princesa y el dragón, pero como ella no sabe nada supongo que creerá que su pareja es... Espera, ¿Gray va vestido de príncipe? ¡Y una mierda! ¡No tengo suficiente con que vivan juntos y él sea un guarro, que encima Lucy se crea que es su pareja de disfraz!

—¡Gray!

Avanzo a la vez que llamo a mi mejor amigo y este me mira, al verme levanta la mano saludándome pero alguien se pone en medio de mi recorrido.

—¡Natsu-sama!

—¡Touka! ¡Cuanto tiempo!

Desde la fiesta en mi casa, mi acosadora numero uno dejó de perseguirme, y la verdad, que hiciera acto de su locura en mitad de otra fiesta que además es incluso más importante para mí, me tocaba mucho las narices.

—¡Qué guapo vas de dragón! ¡Yo voy de maga! ¿Te gusta?

Veo como Lucy se va de Gray y se mete en la pista, y mi mejor amigo se queda solo en la mesa de la comida mirándome con los ojos entrecerrados. Maldita sea, Touka déjame en paz por una vez en la vida.

—Pues se ha quedado buena noche.

Touka y yo miramos a Gajeel, el cual ha aparecido de repente y se ha plantado al lado mía de brazos cruzados. Touka parpadea sin entender la situación, y yo me encuentro en las mismas que ella, no logro entender nada de lo que está pasando para que Gajeel haya llegado de la nada.

—Hola, Gajeel-san. ¿De qué vas disfrazado?

—De bestia —Gajeel va vestido con un traje completamente marrón y con mucho pelo. Lleva unos cuernos en la cabeza y encima del traje lleva un traje de príncipe, muy parecido al de la Bestia de la famosa película de Disney.— ¿Quieres oírme cantar como en la película?

Abro los ojos alarmado porque Gajeel no es que cante muy bien y le miro, este me mira de reojo y hace un leve movimiento con la cabeza para que me vaya y ya comienzo a entender la situación. Ha aparecido porque ha visto a Touka aparecer.

Aprovecho que Gajeel se lleva las manos al pecho simulando que va a cantar y Touka lo mira atentamente para escabullirme e ir con Gray, el cual había dejado de mirarme y se encontraba comiendo patatas fritas de la mesa.

Busco a Lucy en la pista, pero no veo ni rastro de su melena rubia. Maldita sea.

—Si buscas a Lucy, ha ido con las chicas. Es pronto para el plan, ¿no crees?

—Joder, es que ya ha empezado mal con la intromisión de Touka.

—¿Mal? Pero si viene genial, Lucy no aguanta a Touka, y si la ve cerca tuya le van a dar unos celos impresionantes.

Gray tiene razón. Lucy tiene que verme con Touka.


No entiendo nada. ¿Por qué Juvia va disfrazada de sirena, Levy de Bella y Erza de caballero? ¿Qué narices es este Halloween?

—Erza, pues si que te queda bien la ropa de hombre.

Levy mira asintiendo a Erza, la cual lleva los brazos a su cintura y hace una pose triunfal.

—A mí todo me queda genial.

—Por enésima vez —mis amigas me miran. Desde que me enteré de mi disfraz les había preguntado que concepto de Halloween tenían en ese pueblo pero todas habían ignorado mi pregunta— ¿por qué coño voy disfrazada de princesa y vosotras de sirena, Bella y caballero?

—Pues la verdad, es el primer año que se hace este sorteo. Nuestros padres iniciaron una tradición de vestirse de cosas sin sentido en Halloween y como el año pasado hubo peleas por la repetición de disfraces, el Consejo se decidido tomar esta medida.

Ante las palabras de Levy, que no me creo, parpadeo perpleja y suspiro. Será mejor que deje de pensar en la razón por la cual visto sin sentido y me dedique a buscar a Natsu.

Después de que Gray abriera la puerta desnudo habíamos visitado un par de casas más con los niños pero no habíamos zanjado el tema. Me había jurado que de esa noche no pasaba así que levanté mi cabeza sobre todas las demás de mis compañeros con el objetivo de encontrar a Natsu, pero al ser baja y no poder moverme bien por el dichoso vestido se me es imposible.

Suspiro y dejo de intentar buscar al chico de pelo rosa que no deja de rondar en mis pensamientos y noto como alguien me agarra la muñeca. Al seguir la mano, veo como Levy está sonriendo mirando hacia un punto fijo.

—Touka ha venido.

Miro hacia donde mi amiga está mirando y veo a la chica que desde que llegué al instituto no me aguanta junto a Gajeel, algo que nos llama a todas las presentes la atención.

—¿Por qué está con Gajeel-san?

—Ni idea, pero eso no es lo peor —todas miramos a Erza, la cual lleva su pelo recogido en una cola de caballo alta y está mirando a la puerta— ¿por que Gajeel está cantando?

—¡Será bestia! ¡Mira que le he dicho he ni se le ocurra ponerse a cantar, nos va a echar la fiesta a perder!

Enfuscada, Levy se levanta el vestido para andar a zancadas hacia Gajeel y Touka, la cual tiene las manos en los oídos para no escuchar a Gajeel cantar. En cierta parte me da pena porque he escuchado a Gajeel cantar y prefiero mil veces aguantar a mi padre llorando borracho al recordar a mi madre que sus cantos.

Cuando Levy llega al lado de Gajeel, el cual ahora que me doy cuenta va disfrazado se Bestia, le da un golpe el la cabeza haciendo que deje de cantar. Touka al notar la situación se quita las manos de las orejas y se va lejos de la pareja ya que estos dos se ponen a discutir. Tras un rato de Gajeel y Levy discutiendo, Bestia coge a Bella como un saco de patatas y se la lleva a los vestuarios.

—Bueno, pues hasta dentro de un rato no veremos a ninguno de los dos.

Miro a Erza con una ceja arqueada al no entender la situación, ¿qué tienen los vestuarios para que no vayan a aparecer en un rato?

—¿Por qué dices eso?

—Verás, Lucy. Los vestuarios cuando hay una fiesta se convierte en una especie de... —Erza hace una mueca y Juvia acaba la frase por ella.

—Motel.

Espera. ESPERA. ¡Levy y Gajeel van a...! ¡No puede ser!

—¿¡Desde cuando su relación es hasta ese nivel!?

—Desde que Levy le dio su virginidad a Gajeel este verano —Erza sonríe y bebe un poco de ponche— Ninguno quiere admitir que se gustan, pero no van a negar ni a rechazar el acostarse de vez en cuando.

Levy parecía tan inocente...

—¿Ese es Jellal-san o tiene una hermana gemela?

Al escuchar a Juvia, Erza y yo miramos enfrente de la pista donde vemos a Jellal disfrazado de ¿¡princesa!? ¡Pero si la princesa soy yo!

Erza se sonroja al verlo y Juvia se ríe. En la fiesta de casa de Natsu mi amiga pelirroja no pudo confesarse a Jellal, pero días más tarde este se le confesó y actualmente son pareja, solo que Erza se avergüenza de admitirlo.

—Creo que ya estoy entendiendo la situación. Levy-san iba de Bella y Gajeel-san de Bestia, así que son pareja.

—Erza de Caballero y Jellal de Princesa —miro a Jellal, el cual lleva una peluca del mismo color que su pelo y está igual de rojo que el pelo de Erza— Pero entonces, ¿quienes son mis parejas, Juvia?

—No lo sé, pero yo voy a por mi princeso.

Diciendo eso, Erza sale escopeteada a por Jellal y cuando está junto a él ambos de van a bailar.

—Por cierto Lucy-san, ¿y Gray-sama?

Al nombrar a mi hermanastro, los ojos de Juvia se ponen en forma de corazón y una gota de sudor cae por mi frente. Estaba tardando.

—Le he dejado en la mesa de la comida, pero ahora no está allí.

Miro hacia la mesa donde solo se encuentran gente que no he visto en el mes que llevo viviendo aquí y vuelvo a mirar a Juvia.

—¿Y de qué va disfrazado?

—De príncipe, así que creo que es mi pareja.

—¿¡Qué!? ¡No, no puedes ser mi rival en el amor!

¿Rival en el amor? ¿Qué?

—Es solo una pareja de disfraz, Juvia.

—¿Habéis visto a Natsu Dragneel?

Al escuchar el nombre del chico que llevo buscando desde que llegué, presto atención a la conversación que dos chicas están teniendo al lado nuestra. La curiosidad por saber de que va Natsu disfrazado y de donde está me está matando.

—¿Es el que va disfrazado de...

No logro escuchar el disfraz de Natsu porque alguien se sube al escenario que han montado y da unos golpes en el micrófono para comenzar a hablar. Que oportuno.

Mirajane, la Presidenta del Consejo Estudiantil, que va disfrazada de ¿¡pikachu!? sonríe a todos los presentes antes de empezar a hablar.

—Buenas noches a todos. Me hace muchos ilusión presentar mi último concurso de disfraces —Mira se ríe mirando a todos los presentes— no sabéis lo que voy a echar de menos el Instituto... Pero no es tiempo de ponerme triste. ¿¡Estáis listos para el concurso!?

Todos gritan un sí y Juvia y yo nos acercamos a la pista. Mientras más cerca de la gente estemos más posibilidades de encontrarme a Natsu tengo y ella de encontrarse a Gray.

Mira comienza a llamar a gente juntandola con sus disfraces y algunos son tan inesperados que causan la risa de toda la fiesta y la vergüenza de las personas que están subidas al escenario.

Algunos disfraces si son de Halloween, como el de Morticia y Gomez Addams o el de la pareja Frankenstein. O incluso los que van de Zombies y hacen pareja. Pero la verdad, no entiendo mucho los disfraces de mis amigos.

Princesas, sirenas, caballeros, bestias... Es algo raro. Muy raro.

—Ahora vamos con una chica muy bella, que le encanta leer y que para salvar a su padre fue secuestrada por una bestia... ¡Leby McGarden como Bella! Y su pareja, que dudo que sea sorpresa, es, ni más ni menos.. ¡Gajeel Redfox como Bestia!

Mis dos amigos, que todavía no han vuelto del vestuario, no hacen acto de presencia y Mira parpadea sonríendo.

—¿Levy? ¿Gajeel?

La puerta del vestuario se abre y mi amiga, con el disfraz hecho un desastre y el pelo despeinado sale apurada. Detrás de ella, Gajeel, con todos los labios rojos por el pintalabios de mi amiga, sale con la ropa igual de desastre que Levy.

—¡Estamos aquí! —Levy se ríe nerviosamente mientras sube al escenario— Gajeel, sube.

—Ara, ara, ¿qué le ha pasado a tu disfraz, Levy-san?

—Mi pareja es una bestia, ¿qué le vamos a hacer?

Todos se ríen y al terminar de presentar su disfraz ambos se bajan, Levy muy avergonzada y Gajeel sonreído. Juvia y yo negamos mientras nos reimos y ambos llegan con nosotras.

No decimos nada de lo que han estado haciendo en el vestuario y seguimos prestando atención sobre la siguiente pareja.

—¿Puede el cuanto tradicional de la princesa en apuros que es rescatada por un caballero ser cambiada por un princeso que es rescatado por un caballero? Pues claro, y el ejemplo lo traen la recién formada pareja de Jellal Fernandes y Erza Scarlett.

Nuestros amigos suben al escenario y al ver a Jellal como princesa todos se ríen, incluido nosotros. Nadie se esperaba que Jellal fuese disfrazado de princesa.

Tras presentarse, al igual de Gajeel y Levy, bajan pero esta vez se van solos a la pista de baile, donde se encontraban.

Juvia comienza a ponerse nerviosa, todas sabíamos la ilusión que le hacia que Gray fuese su pareja, y saber que es la mía le ha roto todos los esquemas.

—Bueno, bueno, todos os sabéis el cuento de la Sirenita, ¿no? —todos decimos que sí y Mira sonríe— ¿Y a quien salva la Sirenita?

—¡A un príncipe!

Al escuchar eso, me doy cuenta de que Gray es el príncipe de la Sirenita, y todo se confirma cuando Mira presenta a esta pareja:

—Aquí tenemos a nuestra Sirenita, Juvia Lockser y a su príncipe, que para su sorpresa es... ¡Gray Fullbuster!

—¡Kya! ¡Gray-sama es mi pareja!

Dejándome sorda por su grito, Juvia corre todo lo rápido que le permite la cola de sirena hasta el escenario y se sube, Gray a su vez sube sonrojado.

Aunque Gray no lo quiera admitir, sé que se él le gusta Juvia, pero mi hermanastro es tan frío de corazón y de personalidad que se dará cuenta de eso cuando la pierda.

Juvia y Gray bajan juntos, y una Juvia ilusionada y feliz y un Gray avergonzado se unen a nosotros.

—Entonces, si Gray es tu pareja —me llevo las manos a las caderas y miro a mis amigos con sus respectivas parejas— ¿quién coño es mi pareja?

Hasta ahora no me había importado no tener o no estar, pero verme siendo la única sin pareja me está empezado a molestar.

Mis amigos se encogen de hombros y noto como Gray se pone tenso. Algo oculta, le conozco.

—Esta pareja me hace mucha ilusión presentarla —Mira sonríe y mira al público— hay un cuento que me gusta mucho y es el típico de la princesa destinada a casarse con un rey, pero, ¿qué pasaría si esa princesa prefiere a un dragón antes que a el rey?

Mis amigos me miran y yo entrecierro los ojos. La princesa está claro que soy yo, pero, ¿dragón?

—Me complace anunciar a esta pareja, compuesta ni más ni menos por Lucy Heartifilia como la princesa y por nuestro dragón favorito, Natsu Dragneel.

Abro los ojos sorprendida por lo que acabo de escuchar y noto como Gray me da un empujón para que avance. ¿Natsu es mi pareja? ¿Qué?

—¿Dónde estáis, dragón y princesa?

Doy un paso ya que Gray vuelve a empujarme y escucho un ruido en el techo del gimnasio.

De buenas a primeras, alguien me coge en brazos como una princesa y noto como volando ese alguien y yo llegamos al escenario.

Miro a ese alguien encontrándome con la bonita sonrisa de Natsu que me encanta y abro aún más los ojos de la sorpresa.

—Aquí estamos, mi princesa y yo.

Creo que me va a dar un ataque al corazón de la vergüenza.


¡Hola chicos! ¿Cómo lleváis la cuarentena del coronavirus?

Aquí en España llevamos una semana y poco y hasta mediados de abril no termina, y la verdad estoy un poco cansada porque, además de cortarme las clases presenciales, atrasarme los exámenes de acceso a la Universidad y de dar clases online que no son muy productivas, estoy encerrada en mi casa sin poder salir, y aunque no es ningún problema para mí ya que estoy acostumbrada, no me gusta que sea en contra de mi voluntad jajajaja.

Pero hay que hacerlo, es una época dura la que estamos viviendo y la gente no parece enterarse... Así que si vosotros estáis en cuarentena o vuestro país tiene algún caso del COVID-19, tened mucho cuidado y salid para necesidades básicas...

Siento mucho tardar en escribir, pero me están mandando muchas tareas esta cuarentena (más que cuando tengo clase normalmente) y el poco tiempo libre que tengo lo uso para hablar con mis amigos ya que no puedo verlos (nunca imaginé que estaría viviendo esto, tanto reírme con los memes del coronavirus...).

Prometo escribir esta cuarentena y para compensar el tiempo que no he escrito, traigo este capítulo bastante largo. Espero que os guste .

RECORDAD: TENED MUCHO CUIDADO, CUIDAOS Y NO SALGAIS SI NO ES NECESARIO.