—A ver, ¿estamos todos listos?

Cobra, líder de la banda callejero Oración Seis, había preparado durante un mes su ataque a Natsu Dragneel como venganza de su última estafa. La planificación de su ataque había sido creada por él mientras que sus subordinados, Sorano, Midnight, Racer y Hotoye se habían dedicado a proporcionarle información sobre el día a día de ese pelirosa al que cada día odiaba más. Y la oportunidad le había llegado cuando el hermano de Hotoye, que era amigo de la infancia de una de las amigas de Natsu Dragneel, les había dicho que el instituto Fairy Tail organizaba ese viernes la anual fiesta de Halloween.

—Cobra, ¿de verdad estoy sacrificando mi viernes de videollamada con mi hermana por colarnos en una fiesta? —Sorano, una chica de largos pelos blancos y de pálida piel negó ante la idea principal del plan de su amigo: colarse en una fiesta de instituto.

—Ya te dije que deberíamos haber esperado más para realizar tu venganza, Cobra —Midnight, el único con cabeza del grupo se cruzó de brazos y frunció el ceño.— Como algún profesor nos pille los que salimos perdiendo somos nosotros.

Los cinco miembros de la banda callejera, los cuales asistían a otro instituto ya que fueron expulsados en su día de Fairy Tail, se encontraban frente a las puertas del recinto escolar viendo como alumnos entraban y salían disfrazados. La fiesta había empezado hacía dos horas y media y esperaban que Natsu Dragneel siguiera con su costumbre de cerrar las fiestas.

Cobra miró a sus amigos con el ceño fruncido y se giro para mirarlos cara a cara. Los cuatro amigos le miraron y Cobra se cruzó de brazos. No les escucharía, debían ayudar a su jefe ya que eran sus subordinados y además, eran amigos, y los amigos se ayudan mutuamente.

—Ningún profesor sabe que nos presentaríamos aquí, ¿no, Hotoye?

Hotoye, el más grande de cuerpo se puso blanco ante las palabras de su amigo y Cobra abrió la boca sorprendido ante su reacción. Hotoye tenía la mala costumbre de irse de la lengua con sus antiguos compañeros de Fairy Tail. Habían sido expulsados, pero eso no implicaba tener que perder amistad con sus antiguos compañeros de clase.

—Dime que no le has comentado a nadie nuestro plan.

—A ver... Se me escapó delante de algunos de último curso...

Cobra quiso saltar encima de Hotoye y estangularlo, pero no podía hacer eso ya que gracias a él habían conseguido la información de esa fiesta. Así que respiró profundo para calmarse y planificar lo más rápido que podía un nuevo plan.

—Necesitamos un nuevo plan.

Los tres amigos restantes suspiraron pesadamente porque durante un mes se habían tenido que tragar todas las idas de olla de su amigo a la hora de planificar el plan, y ahora, justo cuando al fin habían llegado a un plan y estaban a punto de entrar, el plan se había ido al traste y necesitaban uno nuevo.


En cuanto Natsu la había cogido en el aire mientras este iba agarrado a una cuerda del gimnasio y se había dirigido con ella al escenario, el corazón de Lucy había comenzado a latir más rápido que nunca. Estaba segura de que le daría un infarto si no se calmaba.

Natsu la dejó con cuidado en el escenario y Lucy le miró. El chico de pelo rosa iba con un disfraz de dragón bastante original. Llevaba unos cuernos y unas alas, y además una cola, todo de color rojo. Pero debajo de todo eso llevaba un traje de color rojo que le quedaba como anillo al dedo y le hacía lucir espectacular. Natsu la miró sonriendo ampliamente y Lucy tragó saliva. En ningún momento había imaginado que su pareja de disfraz fuese ese chico y menos aún que este fuese disfrazado de dragón.

—Ara, ara Natsu, que entrada más original.

—Los dragones vuelan, ¿no? Yo no podía hacer menos. —Natsu se giro sonriendole al publico y pasandole una mano por la cintura, acercó a Lucy a él.— Además, quería sorprender a mi princesa.

Todos se rieron tanto por el comentario de Natsu como por la reacción de Lucy de sorprenderse y ponerse igual de roja que las ropas de Natsu.

—¿Qué te parece tu dragón, princesa Lucy?

Lucy miró a Mira, la cual le sonreía agradablemente y luego miró a Natsu, el cual se le notaba en los ojos lo ilusionado que estaba por esa entrada estelar y por estar con ella encima de ese escenario.

—Bastante... —¿bastante qué? ¿Imbécil? ¿Idiota? ¿Fantástico?— Sexy.

Ante la palabra de cuatro letras que salieron de los labios de la rubia, todo el gimnasio se sorprendió. Natsu el que más, pues la mandíbula se le había desencajado y el brillo en sus ojos verdes era incluso más intenso.

Lucy se dio cuenta de lo que acababa de decir y poniéndose incluso más roja, se tapó la cara con las manos. Al verla Natsu comenzó a reírse y negó mirando al publico.

—Esa era mi intención, seguir la tradición de un disfraz sexy en la noche de Halloween.

Más risas se escucharon y Natsu agarró la muñeca de Lucy quitandole las manos de la cara y comenzó a arrastrarla para abajo del escenario. Lucy no opuso resistencia porque lo que más le apetecía en esos momentos era bajarse de allí.

Natsu los alejó del escenario y de sus amigos. Lucy estaba muerta de la vergüenza, quería salir corriendo de allí, llegar a su casa y esconderse bajo las sabanas como cuando era niña.

¿De verdad Natsu había tenido el tiempo y sobretodo, la imaginación para hacer aquella entrada estelar? Y lo más importante, ¿en serio le había tocado de pareja con ella y ella le había llamado sexy delante de todo el maldito instituto?

Estaba empezando a odiar ese pueblo.

Natsu la miró sonriendo y Lucy le devolvió la mirada. Era cierto que estaba bastante guapo con aquel disfraz, además de sexy, claro. Pero a ella lo único que le gustaba era su sonrisa.

—Así que... Sexy.

—¡No quería decir eso! Estaba pensando en... ¡Hibiki! —ese chico rubio de la clase de al lado que era bastante popular con las chicas y que estaba en el club de fotografía que se había hecho muy amigo de ella había sido el primer hombre que a Lucy se le había ocurrido nombrar para que Natsu no descubriera sus verdaderos sentimientos.

—Hibiki.

—¡Sí! Lo he visto cuando estaba en el escenario y dios, está súper sexy.

Lucy sonrió mirando a Natsu el cual soltó una risa y se acercó a ella.

—Hibiki no ha venido, Lucy. Está en casa con un resfriado —ante las palabras de Natsu, Lucy quiso que la tierra se la tragase.

¿Cómo salía de aquella situación? Había estado buscando a Natsu toda la noche, sí, pero en esos instante no podía confesarle sus sentimientos porque acabaría dándole un ataque. Y se negaba a que aquello volviese a pasar.

Natsu se agachó para ponerse a su altura y se acercó a su oído.

—Además, sé que estás colada por mi, Lucy Heartfilia.

Al escuchar aquello, Lucy frunció el ceño. ¿Cómo que lo sabía? Seguro que era una broma para cogerla desprevenida, pero ¿y si no lo era?

—¿Qué estoy qué?

—Gray me lo ha contado.

Gray. El maldito de su hermanastro se lo había contado. El muy descerebrado pervertido se lo había contado.

—Gray, ¿qué?

—¡Oh, venga, Lucy! ¡Admítelo de una vez! ¡Dime directamente que te gusto!

Lucy ignoró a Natsu y se giró echando humo por las orejas en busca del desnudista que tenía como familia. Al ver la situación que acaba de armar, Natsu parpadeó y puso la boca en forma de O, sabiendo que la acababa de cagar.

Lucy buscó a Gray donde lo había visto por última vez, en la pista de baile, pero el Fullbuster no se encontraba allí con su pareja de disfraz. Se acercó a zancadas a Levy, la cual estaba riéndose por comentarios que Gajeel le decía al oído. Gray Fullbuster probaría, de nuevo, porque era cinturón negro de taekwondo.

Al ver como su amiga se acercaba a ellos con la falda del vestido levantada y con una cara digna de pertenecer al mismísimo Lucifer, Levy y Gajeel parpadearon perplejos sin entender que había pasado entre Natsu y Lucy.

—¿¡Dónde está Gray!?

—Ha salido con Juvia, creo —Levy vio como Lucy se giraba en dirección a la puerta del gimnasio— ¿Por qué? ¿Qué pasa Lu-chan?

—¡Natsu lo sabe!

En un principio, no entendía a que se refería Lucy con aquello, pero al ver a Natsu correr detrás de Lucy, comprendió que Gray, como tan malacostumbrado estaba, había abierto más la boca de lo que debía respecto a lo que Lucy sentía por Natsu.

—¡Gajeel! —el nombrado miró a su pareja parpadeando y Levy se giró para mirarlo— Lo sabéis todos, ¿no? Que a Lucy le gusta Natsu.

—¿Si te digo que no te lo creerías?

—No, pero no hay tiempo para arrancarte la cabeza, ¡tienes que encontrar a Gray antes de que Lucy lo haga!

El pelinegro miró en dirección a su rubia amiga y a su amigo, los cuales estaban por salir del gimnasio y suspiró. Asintió y corriendo se dirigió a sus amigos, empujando a Natsu hacia Lucy antes de que saliesen del gimnasio.

Natsu, que quería remediar el error que había cometido, había salido detrás de Lucy para calmarla y no matara a su mejor amigo. En su camino, vio como uno de sus mejores amigos le empujaba y para su desgracia, en dirección a Lucy, intentando no chocarse con ella le pisó el vestido que no llevaba recogido para andar a zancadas —que para su sorpresa había resultado muy buena en eso de andar cabreada con tacones— y Lucy se tropezó. Sin poder aguantar más el equilibro, Natsu acabó cayéndose justo cuando Lucy estaba por levantarse, cayendo encima de ella.

Ante tal escena, los alumnos que se encontraban más cerca de la puerta los miraron, dejando de prestar atención a las presentaciones de disfraces que aún tenía lugar en el escenario.

«¡Genial! Si ya quería matar a Gray, yo he pasado a ser el segundo en su lista de asesinatos por haber caído encima de ella» Pensó Natsu al encontrarse con su cabeza en los pechos de Lucy, que gracias —o culpa— al vestido de princesa que llevaba Lucy estaban más expuestos a lo que ella solía llevar. «O más bien en sus tetas, aunque la verdad no me quejo»

—¡Kya! ¡Quítate de encima Natsu!

—Me encantaría, Luce, pero no pienso dejar que mates a Gray —Natsu levantó la cabeza de los pechos de Lucy y la miró sonriendo— Al menos no hasta que no hables conmigo sobre tus sentimientos.

—¡Ni harta vino, Natsu Dragneel!

Natsu, ofendido, abrió la boca. ¿Qué tan cabezona podía llegar a ser aquella chica? Vio como Gajeel, en el patio del instituto, hablaba con un Gray con los labios lleno de pintalabios rojo, Natsu sonrió al comprender donde se había metido su mejor amigo y que estaría haciendo con Juvia. Al ver que Natsu, que no se quitaba de encima de ella, estaba mirando detrás de ella, Lucy giró la cabeza como pudo ya que el estúpido chico vestido de dragón pesaba tanto que no la permitía moverse. Lucy vio como Gajeel, que minutos antes había estado con Levy, se encontraba con su hermanastro y como este se ponía pálido y miraba hacia donde estaba ella.

—¡Gray Fullbuster, de aquí no sales vivo!

Gray se preparó para correr, porque tarde o temprano, su rubia hermanastra se quitaría a Natsu de encima y le perseguiría por todo el recinto escolar.


Una hora después, a eso de las diez y media, Cobra y sus amigos habían elaborado un nuevo plan para que el chico de cabellos burdeos se vengara del de pelo rosa. La gente ya no salía ni entraba, y parecía que en el gimnasio el ambiente estaba entretenido, era a oportunidad perfecta.

Por eso, la banda Oración Seis se encontraba tras unos arbustos esperando el momento oportuno para entrar y buscar a Natsu Dragneel, vigilando de que no había ningún maestro cerca.

Mirando hacia la puerta, y siendo la oportunidad de entrar, Cobra indicó a sus amigos con la mano que avanzaran, pero cuando dieron un paso dos personas salieron. Cobra observó como Gray Fullbuster y Juvia Lockser iban disfrazados de príncipe y sirena y como Juvia iba dándole besos por toda la cara al de pelos azabaches, el cual con un ligero rubor en sus mejillas la arrastró con él detrás de los arbustos de enfrente.

—Espera, ¿ese es Gray? —Midnight observó como ambos chicos se reían detrás del arbusto y miró a Cobra— ¿Gray no se había mudado hace años?

—Sí, a Acalypha, es amigo de mi hermana Yukino —Sorano entrecerró los ojos— Me había mencionado que dos de sus amigos se mudaban a Magnolia y que uno era de aquí.

—¿Se están enrollando en los arbustos? —Cobra, sin comprender que estaba viviendo ante sus ojos y sin escuchar a sus amigos arqueó las cejas.

—Cobra, ¿sabes que esto complica más el plan? Si Gray está aquí implicará que como mejor amigo de Natsu no dejará que le metas una paliza.

Sorano, Midnight y Hotoye asintieron ante las palabras de Racer, pero Cobra seguía sin prestarles atención. El grupo se quedó en silencio cuando su jefe y amigo les indicó que se callaran. Sorano y Midnight se miraron sin comprender porque Cobra los había mandando a callar y Hotoye y Racer suspiraron cansados.

Cuando Cobra escuchó el sonido de besos, abrió los ojos como platos y miró a sus amigos.

—¡Se están enrollando en los arbustos!

Los cuatro se dieron un face palm ante las palabras de su amigo, como si él no hiciera lo mismo con Kirara. Durante un rato estuvieron esperando a que su amigo saliera de la impresión y decidiera proceder o no con el plan, ahora que de nuevo se habían puesto difíciles las cosas.

—Lo que uno tiene que hacer por conservar su cabeza... —ante la dura voz de Gajeel Redfox, los cinco miraron a la puerta, donde el dueño de la voz vestido de bestia había salido y estaba mirando por todos lados— ¡Gray, más te vale salir de donde sea que estés con Juvia!

Gajeel comenzó a buscar tras los arboles y los arbustos, y los cinco comenzaron a sudar frío por el temor de ser pillados infragantis en mitad de su plan contra el amigo de el de largos cabellos negros.

—¡Me cago en la puta, Gray! ¡Sal antes de que Lucy se quite de encima a Natsu y venga a por ti!

Justo cuando Gajeel estaba por mirar detrás de los arbustos donde esos cinco se encontraban, Gray salió junto a Juvia de detrás de los arbustos de enfrente.

—Joder Gajeel, eres un aguafiestas.

Gajeel miró parpadeando como su amigo tenía todos los labios rojos por haberse estado besándose con Juvia tras los arbustos y negó. No le gustaba arruinarle al magreo a nadie, puesto que el no haría algo que no le gustaba que le hicieran a él, pero era eso o dejar que Gray fuera o castrado o asesinado por su hermanastra.

—¿Yo soy el aguafiestas? Bueno, yo no soy el que se chivó a Natsu de que su hermanastra estaba colada por él y nos metió a todos en un lío para que Lucy se le confesara y el que está a punto de ser asesinado o incluso castrado por ella misma porque se ha enterado de que se lo dijiste a Natsu. Pero eh, yo soy el aguafiestas por venir a avisarte.

Juvia abrió los ojos sorprendida por lo que acababa de escuchar y miró a Gray, el cual se había vuelto más pálido de lo que de por si era.

—¿¡Gray-sama!? ¿Cómo se lo has podido decir a Natsu-san? ¡Lucy-san te va a matar!

—He atrasado lo inevitable empujando a Natsu a Lucy, de hecho ahora mismo están discutiendo porque él no se quiere quitar de encima.

Los tres miraron a la entrada del gimnasio, donde Natsu los miraba sonriendo y donde Lucy acababa de girarse mirando al de pelo azabache vestido de príncipe. Gray vio como Lucy pronunciaba unas palabras y gracias al tiempo que había estado viviendo con ella sabía que no eran palabras agradables.

Aún en los arbustos, Cobra y sus amigos observaban la escena, donde Sorano y Racer comían palomitas disfrutando de aquel espectáculo. ¿Se atrevían a salir ahora? La que menos Sorano. Tenía el placer de conocer a Lucy Heartfilia por ser amiga de su hermana pequeña, y según esta era muy mala idea meterse con la rubia.

Al ver de reojo la puerta abierta del gimnasio y ver como Natsu estaba más cerca de ellos de lo que pensaban, Cobra sonrió. Aprovecharía todo lo que estaba pasando con el mejor amigo de Natsu para llevarse a este lejos y meterla la paliza que se merecía.

—Bien, Racer, Sorano y yo vamos a por Natsu, vosotros dos esperadnos cerca del invernadero del instituto.

Al escuchar su nombre en la lista de las personas que iban a por Natsu, Sorano dejó de comer las palomitas y miró alarmada a Cobra.

—Ni de coña me voy a meter en la pelea que Lucy Hertfilia está teniendo con Natsu Dragneel, búscate a otra.

—No sé quien coño es Lucy Hertfilia, Sorano —Cobra miró con una ceja arqueada a su amiga, que se negaba a realizar su parte del plan.

—¡Es amiga de mi hermana, su padre es el jefe de policía de Alcalypha y es cinturón negro de taekwondo! Lo siento, pero mi hermana me advirtió que meterse con Lucy era peligroso y voy a seguir los consejos de Yukino.

Los cuatro se miraron y Hotoye junto a Midnight se echaron un paso hacia atrás tras las palabras de su amiga. Eran fuertes, pero una cinturón negro de taekwondo era algo a lo que nunca se habían enfrentado y a lo que no tenían muchas ganas.


Levy corrió hacia Erza y Jellal, los cual como la pareja que eran estaban acaramelados en la pista de baile. Pero no era hora de ponerse acaramelados cuando su amiga estaba a punto de matar a dos de sus amigos.

—¡Erza, necesito tu ayuda!

La pelirroja miró a la pequeña de pelo azul— ¿Pasa algo, Levy?

Levy asintió y miró con el ceño fruncido a Jellal, el chico de la marca roja en la cara parpadeó sin entender nada.

—Jellal, ¿qué nos tienes que decir acerca de que Natsu sepa que le gusta a Lucy? —Ante esas palabras, la pareja se sorprendió. Erza miró a su novio y Jellal comenzó a sudar frío por haber sido descubierto.— Lo que suponía, todos lo saben. Y como Lucy se ha enterado, quiere matar a Gray, a que él ha sido quien se lo ha chivado a Natsu. Ah, y puede que también mate a Natsu.

Erza se hizo paso por la pista de baile para salir de allí y Levy y Jellal la siguieron. Si alguien podía calmar una pelea esa era Erza. Cuando salieron de toda la muchedumbre, se encontraron a una Lucy intentado levantarse del suelo, cosa que le era imposible porque Natsu la tenía agarrada por la cintura y tiraba de ella evitando que se levantara. Fuera del gimnasio, Gray se encontraba oculto detrás de Gajeel para que la muy enfadada Lucy no lo asesinara.

—Bien, este es el plan. Natsu se tiene que llevar a Lucy lejos de Gray, si están a solas a lo mejor se le confiesa —su novio y su amiga asintieron ante el plan de la pelirroja— Luego, cuando se hayan ido, yo mataré a Gray-

—Lo siento, cielo, pero no puedo dejar que lo hagas.

Erza miró a Jellal con las cejas arqueadas. ¿Qué no podía dejar que lo hiciera? Ella era Erza Scarlet, ni siquiera su madre Irene le decía que hacer o que no.

—Jellal, eres mi novio, no mi padre, no puedes prohibirme cosas.

—Sabes que con gusto dejaría que mataras a Gray, pero piensa. Si Gray no le hubiera dicho nada a Natsu, este seguiría evitando a Lucy y esta no podría confesarse.

Maldito cerebro inteligente de Jellal.

Sabiendo que había logrado que Erza no matara a Gray con su argumento, Jellal sonrió y se acercó a Natsu para decirle lo que tenía que hacer con Lucy. Apartando a Natsu de Lucy, y Erza y Levy levantando a Lucy y cogiéndola para que no fuese a por Gray, Jellal de acercó al oído de su amigo.

—Agarra a Lucy y llevatela lejos de Gray, a donde habías planeado, nosotros nos encargamos de lo demás.

Natsu abrió los ojos como platos y asintió, y justo cuando Lucy logró deshacer el agarre de sus amigas, la agarró y se la llevó a uno de sus hombros como si de un saco de patatas de tratase.

—¿Qué? —al ver el pelo rosa de Natsu a su lado, Lucy se sorprendió y comenzó a patalear como si fuera una niña pequeña— ¡Bájame! ¡Ayuda, me secuestran!

Natsu sonrió y se alejó corriendo del gimnasio a un lugar donde sabría que tendría intimidad con Lucy para que esta dejara su cabezonería y pudiera corresponder a sus sentimientos.


—¡Que se pira! —Racer vio como Natsu salía con una chica en su hombro del gimnasio y se dirigía a donde Cobra les había dicho a Midnight y Hotoye que los esperaran.

—¡Sorano, eres una traidora!

—¡Llámame como quieras, pero solo cuido de mí!

Racer quería pegarles a sus dos amigos, pues se habían puesto a discutir y no se habían percatado de que Natsu Dragneel había salido del gimnasio, facilitando un poco sus planes.


Makarov, que ya había avisado a todos los profesores que se encontraban de guardia aquella noche en la fiesta, observaba desde las gradas la escena que ocurría en la puerta del gimnasio.

¿Por qué Lucy Heartiflia se dirigía a zancadas fuera seguida por Natsu Dragneel? Espera, ¿¡por qué Gajeel acababa de empujar a Natsu y este había caído encima de la delantera de la rubia!?

¿¡Qué narices estaba pasando?!

Agarró el walkie talkie con el que se comunicaba con todos los profesores presentes y pulsando un botón se lo llevo cerca de la boca.

—Gildarts, averigua que pasa con tus alumnos en la puerta, parece como si Natsu Dragneel estuviera acosando a Lucy Heartilifia, además de que esta parece que quiere matar a alguien que se encuentra fuera del gimnasio. Cambio.

Makarov volvió a mirar a la entrada, encontrándose con Erza Scarlet presente. Se había olvidado por completo de que Erza Scarlet iba esa noche a la fiesta, y solo recordar los dolores de cabeza que le había dado su madre cuando fue transferida al instituto Fairy Tail con unos años menos a los que tenía Erza le hacía plantearse si debería dejar que los hijos de sus antiguos alumnos acudieran a Fairy Tail.

Erza junto a Jellal y Levy separaron a la pareja que compartía disfraz y Makarov suspiró tranquilo, Erza no parecía ser como su madre. Tras ver como Natsu Dragneel cargaba a Lucy Heartfilia como si de un saco de patatas se tratase a Makarov sonrió al recordar como hacía casi veinticinco años Igneel Dragneel había cargado así a Grandeeney Marvel y como ahora estaban casados y tenían tres hijos. La sonrisa le duró poco cuando vio como Gajeel volvía a entrar con un Gray con los labios del color de el trasero de un babuino y como Erza y Jellal empezaban a darle una paliza a este.

Dándose cuenta que se había equivocado con Erza, ya que esta se parecía demasiado a la madre en todos los aspectos, rápidamente volvió a presionar el botón del walkie talkie para pedir ayuda al tutor del joven que estaba a punto de recibir un codazo de luchador profesional por parte de Erza Scarlet.

—¡Gildarts! ¡Te necesito! ¡Erza y Jellal están maltratando a Gray!

—¿Que? ¡Ni de coña me presento yo allí, Makarov! ¡Tengo una hija a la que mantener!

—¡Eres un profesor, y soy tu jefe, tienes que evitar que esos dos maten a Gray!

Gildarts, al que lo habían puesto a vigilar que ningún alumno le echase alcohol al ponche típico, no tuvo más remedio que retirarse de su puesto e ir a parar la pelea de la recién formada pareja de Erza y Jellal, preparándose para esquivar los golpes que estos le darían por arruinarles su pelea.


Natsu practicaba baloncesto, por lo que estaba acostumbrado a correr, pero llevar a una chica de grandes pechos, vestida con un vestido más grande que un pupitre de su clase y que no dejaba de meterle patadas, le había hecho que al correr pareciese que llevaba dos años sin parar.

Una vez más, dejó a Lucy en el suelo, solo cuando llegó al lugar que quería y al que había estado esperando con ansias para ir. Lucy, al verse en el suelo, apretó su puó derecho y estaba dispuesta a darle un puñetazo a su ahora desagradable pareja secuestradora, así que echó el puño para atrás para meterle ese puñetazo a Natsu Dragneel.

El chico de pelo rosa sonrió y esquivó el puñetazo a la vez que agarraba a Lucy de la cintura y la acercaba a él. Lucy chilló de la sorpresa y miró a Natsu con los ojos abiertos como platos.

—Bien, ahora estamos solos y no hay rastro de Gray para que lo mates.

—Créeme, si no lo mato ahora, lo mataré más adelante, te recuerdo que vivimos juntos —Lucy sonrió porque en el camino donde Natsu la había llevado a donde sea que estuvieran había estado pensando en como mataría a Gray al llegar a casa.

—Creo que tenemos una conversación pendiente, ¿no? —Natsu sonrió cuando vio como la sonrisa que segundos antes había formado Lucy se le borraba por una linea recta.


Aparté la mano de Natsu que rodeaba mi cintura y me alejé de él sonriendo de lado. ¿En serio me venía ahora con que tenemos una conversación pendiente cuando ha estado desde su maldita fiesta ignorándome?

Chasqueé con la lengua y le miré.— ¿De verdad? ¿Después de que me hayas estado ignorando todo este tiempo?

—Vamos no me jodas, Luce. Me humillaste en mi propia fiesta, ¡me pegaste un puñetazo!

—¡Fue sin querer! ¡Me dijiste que era lo de menos! ¡Además, ni que yo fuera por la vida pegandole a la gente!

Natsu me miró con una ceja arqueada y yo me encogí de hombros porque sabía que se refería al hecho de que hace unos minutos iba a pegarle a Gray.

—Eso no cuenta, olvida eso.

Natsu se rió y yo le miré. Ahí estaba de nuevo, la sonrisa que me encantaba.

El hecho de que Natsu fuese mi pareja, de que Gray un chivato y de que hubiese querido matarlo habían hecho que olvidara el objetivo que les dije a las chicas que haría esa noche. Confesarme a Natsu. ¿Pero qué sentido tenía ahora? Natsu lo sabía.

—No te he dicho que vas muy guapa esta noche, Luce.

—Gracias —sonreí por el alago de Natsu y negué.

Ahí estaba el Natsu que me gustaba. El que aprovechaba el minimo momento de tensión para alagarme o decirme lo que pensaba de mí, el que me había perseguido por todo el gimnasio para que no matase a su mejor amigo y el que se había negado a quitarse de encima de mí para que que no me levantase del suelo. El que me había llevado como un saco de patatas a... Espera...

—¿Qué es esto, Natsu? ¿Dónde estamos?

Miré detrás de Natsu, donde había luces colgando de uno de los arboles del patio. A los pies de este, una manta de picnic con estampado de calabazas estaba extendida y encima de esta había una cesta.

—Ah, esto —Natsu sonrió y se acercó— Los chicos me han ayudado a montar este rinconcito. Habíamos hecho un plan para que tarde o temprano te trajera aquí.

—¿Perdón? ¿Plan? —me crucé de brazos y vi como Natsu dirigía su mirada al escote de mi vestido, le fulminé con la mirada y esté comenzó a reírse.

Apartando la vista de mi escote, se puso de rodillas en la manta abriendo a su vez la cesta y sacando dos ¿botellas de té?

—Cuando Gray me dijo que te gustaba, se le escapó por cierto, yo quise ir a hablar contigo, pero Gray no me dejo. Ahora ya sé por qué —Natsu dio unos golpecitos en la manta para que me sentara y lentamente me acerqué para hacerlo.— Entonces decidimos montar un plan para que tú te me confesaras. En él estaba el hecho de seguir ignorante incluso hoy, cuando hemos estado con los niños pidiendo chuches. O sabotear el concurso de disfraces para que fuéramos pareja —se rió y cuando me senté me ofreció la botella de té—. El hecho de llegar al escenario volando fue para lo mismo, para que te impresionaras de mí. Pero no me esperaba que quisieras matar a Gray por habérmelo contado.

—¡Joder, porque era algo que me correspondía a mí! ¡Yo quería confesarme! —suspiré y me aferré a la botella de té— Ahora ya no tiene sentido alguno que lo haga, lo sabes.

—Pero no te he oído decírmelo directamente, Luce.

Era verdad. Natsu lo había escuchado de Gray, pero no de mí. Solo me ha gustado un chico en mi vida, bueno ahora dos con Natsu, y la primera vez que me confesé fue un completo desastre.

—No sé como hacer esto, Natsu —suspiré otra vez— Veo dramas románticos leo libros románticos y hasta escribo libros románticos, ¡pero a mi no me sale ser romántica! Ya lo fui una vez y acabé perdiendo a mi mejor amigo, no quiero perderte a ti también.

—No me has perdido este mes en el que he estado enfadado, no me vas a perder ahora que sé que lo que siento por ti es mutuo, Lucy.

Me sonrojé ante aquello. ¿De verdad estaba ocurriendo eso? Natsu no había dejado de demostrarme en ningún momento que le gustaba, además me lo había confesado, no directamente, pero lo había hecho. Y creo que el beso en su casa me lo dejó bien claro.

—¡Ag! —comencé a tirarme de los pelos por no ser capaz de decírselo tendiéndolo delante— Es que, joder, ¿y si realmente es solo un error y no es cierto? No quiero hacerte daño, Natsu, no otra vez. ¿Y si no me gustas?

Natsu sonrió y me miró.— El día que conociste a los chicos, estos me preguntaron si me gustabas, y Gray me prohibió el salir contigo porque, según él, tú tienes buen gusto y nunca saldrías con alguien como yo, ¿sabes qué pensé en ese momento?

Negué. A saber lo que se le pasó a esa loca cabeza.

—Que conseguiría que te enamorases de mí. Pero acabé yo haciéndolo antes al parecer y ¿sabes qué? Sí realmente no te gusto, conseguiré que lo hagas, pero por favor, déjame intentarlo.

Si realmente no estaba colada por Natsu, en ese momento había disipado todas mis dudas y había conseguido que se me aclarado la mente. Definitivamente me gustaba Natsu Dragneel. Al que tenía delante de mí sonriendo y pidiéndome una oportunidad. Al que había formado un plan loco para que yo me confesase y que había mandado a sus amigos a montar aquel rinconcito con un picnic para que lo hiciera.

¿Realmente era tan malo como me lo habían pintado cuando llegué? Lo dudaba. Así que, le besé.

Me lancé a él pasandole los brazos por el cuello y le besé. Natsu me siguió el beso a la vez que pasaba una de sus manos por mi cadera y me atraía hacia él y con la otra me agarraba la nuca haciendo el beso más profundo.

No quería que eso acabase nunca.