Este fic participa en la actividad extra de junio de la Copa de la Casas 2019/20 del foro la Noble y Ancestral Casa de los Black
Resumen: Un hombre y un perro. En un lugar donde no los conoce nadie. Doce años después.
Personajes: Remus L. / Sirius B.
Beteado por Miss Lefroy Fraser
Estaremos bien
I have died everyday, waiting for you
Darling, don't be afraid, I have loved you for a thousand years
I'll love you for a thousand more
A Thousand Years, Christina Perri
En un hotel se registra un hombre con un perro.
La recepcionista se le queda viendo un momento demasiado largo, pregunta si el perro está limpio y el hombre contesta que sí.
La chica decide que no le pagan lo suficiente como para decirle al hombre que obviamente está mintiendo. También se guarda las ganas de preguntarle por la cara llena de cicatrices y la expresión de no haber dormido en las últimas setenta y dos horas. Le da una llave, le indica por dónde está el elevador y en qué horarios puede usar el perro el jardín. El hombre asiente, le da las gracias, paga por adelantado dos noches y se pierde en dirección a las habitaciones.
—Ey, Padfoot —llama al perro.
Es enorme, negro y con pelo en todas direcciones.
Hace doce años que Remus no entierra sus manos en el pelaje negro de Sirius.
Sin embargo, ni siquiera tiene oportunidad. Tan pronto como entran en el cuarto —con una sola cama, porque no existía una razón lógica para pedir dos—, vuelve a transformarse. Se sacude el cabello.
—¿Dónde dejaste a Buckbeak?
—En el bosque, afuera. No molestará a nadie. Iré mañana temprano a darle de comer.
—Bien.
—El ministerio no sabe que huiste con el hipogrifo, pero lo están buscando.
—Ajá.
Sirius está distraído.
—Si ven uno…
—Ya sé, ya sé. —Sirius se acerca a la ventana, para asomarse por ella. Pero la noche está demasiado oscura. Han pasado apenas dos días desde que huyó de Hogwarts. Meses desde la última noche que estuvo en Azkaban. Pero a Remus le parece que todavía no se acostumbra a la libertad—. ¿Tienes ropa decente o sólo trajes de profesor aburrido? ¿Todavía somos la misma talla?
Remus asiente, distraído.
Sirius está más delgado que él tras doce años en Azkaban, pero apuesta a que todavía pueden compartir las mismas prendas.
—Sólo cosas de profesor aburrido —responde.
—Apuesto a que fuiste buen profesor —comenta. Remus se acerca hasta la ventana. Tiene ganas de dejar que Sirius se recargue en su hombro, pero no sabe en qué términos están en esos momentos. Dos años son muchos. Y la última vez que hablaron fue una pelea porque Sirius no confiaba en él—. Pudiste haberte quedado.
—Los padres no lo habrían permitido.
—Pues no saben nada.
—Si me hubiera quedado, no estaría aquí —apunta Remus.
Luego, el silencio. Lo que no dicen es lo que más suena. «¿Y ahora qué?». «¿Cómo empezamos otra vez?»
—Sirius…
—¿Remus…?
—Siento haberme portado tan mal cuando sospechaste de mí.
—Siento haber sospechado de ti.
—Siento haber creído que realmente eras un traidor.
—El Profeta lo vendió muy bien. —Sirius le quita importancia—. Siento haber confiado en Peter, Remus.
—No… No importa. Yo también hubiera confiado en él.
Sirius bufa.
—Maldita rata.
Otra vez, silencio.
—Sirius.
—¿Qué?
—Ya no soy el mismo de hace doce años.
Sirius sonríe. Le agarra la corbata y lo acerca hasta sí.
—Yo tampoco. —Una pausa—. Estaremos bien, Moony.
Palabras: 500.
1) Creo que no había otra manera más que cerrar la copa con dos de mis cosas favoritas: la historia con referencias artúricas que escribí al principio de esta actividad extra y el Wolfstar. He aprendido a querer mucho a esta pareja los últimos años.
2) Los sobrenombres están en inglés porque me gustan más y me niego a usarlos en español.
3) Esta es la historia final de la Copa de las casas 2019-20, lo que significa que este fic se va a colgar el cartelito de en obras de aquí a septiembre, probablemente. Fue un honor haber sido Slytherin. Espero que los drabbles les hayan gustado. ¡Gracias por leer! Nos vemos (espero) en unos meses.
Andrea Poulain
a 23 de junio de 2020
