Este fic participa en el minirreto de diciembre para La Copa de la Casa 2020/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black
Resumen: Un niño llora en la noche. Una mujer grita y un hombre suplica que no lastimen a su esposa. Demasiado tarde.
Personajes: Barty Crouch Jr. fr los Lestrange ft los Potter.
Petición: Un WI en el que los Lestrange y Barty Crouch Jr. torturen a los Potter y no a los Longbottom.
Aclaración: WI donde Voldemort va tras los Longbottom, Neville es el elegido y por ello los Lestrange torturan a los Potter.
Advertencia: tortura, tómenselo con calma.
Beteado por Miss Lefroy Fraser
Hogar devenido en pesadilla
The lunatic is in my head
The lunatic is in my head
You raise the blade, you make the change
You re-arrange me 'til I'm sane
You lock the door
And throw away the key
There's someone in my head but it's not me
Brain Damage, Pink Floyd
—Ey, no le hagas tanto daño, Snape la quiere para él.
—Snape no sabe que estamos aquí —replica Barty—, y es un idiota.
Su mano, enroscada en el cabello pelirrojo de la mujer, la obliga a alzar la mirada hacia él. Ella grita y Barty sonríe.
—¿O qué? —interrumpe Bellatrix, mirando a la mujer y haciendo un puchero burlón—. ¿Quieres que Severus Snape venga a salvarte?
Ella tiene una mirada furiosa, aunque sus ojos verdes estén llenos de lágrimas. El cabello rojo está revuelto, pero Barty puede adivinar lo preciosa que se ve con una trenza o el cabello al aire.
Si fuera por él, ella ya estaría muerta. Desangrada. Abierta en canal y con las vísceras regadas.
Pero Bellatrix insiste en mantenerlos vivos y apenas conscientes. Llevan allí casi toda la noche.
El hombre está hecho un ovillo, temblando. Todavía le queda un rayo de cordura que Barty puede ver escapándose, poco a poco, desde sus ojos.
—No… le… hagan… daño…
Qué pena por él.
Es sangre pura, buen mago. Podría haber ingresado a las filas de Lord Voldemort y haber encontrado allí una familia. Pero en vez de eso insiste en ponerse frente a su esposa una y otra vez, para defenderla.
Barty no suelta a la mujer, todavía a sus pies, con las manos atadas a la espalda por una cuerda que conjuró Rodolphus. Mira a Bellatrix acercarse a él desde la distancia y darle un puntapié en las costillas antes de ponerse en cuclillas cerca de él.
—Oh, pobrecito James Potter… —Le clava su varita en una mejilla—. Ya te dije cómo puedes hacer que dejemos de lastimarlos. Sólo queremos un poco de información…
—¡No sabemos nada! —El alarido de la mujer es desesperado—. ¡No sabemos nada!
El grito hace que un bebé llore desde la habitación contigua. Barty lo hubiera matado en cuanto pusieron un pie en la casa, pero Bellatrix lo impidió. «Déjalo que llore, los romperá más rápido».
—Mienten. —Rabastan está recargado en la pared, con los brazos cruzados sobre el pecho, como si a sus pies no estuviera la devastación de una familia—. Eran cercanos a los Longbottom. Tienen que saber algo de lo que pasó esa noche…
Pero ella niega desesperadamente con la cabeza. Barty aún la sujeta.
—Nadie sabe qué ocurrió —responde él y luego tose. Empapa el piso de sangre—. ¡Nadie! ¡Lord Voldemort desapareció!
Bellatrix le clava la varita con más fuerza.
—¡¿Cómo te atreves a pronunciar su nombre?! ¡Eres indigno de él! —En su mirada se asoma una sombra desquiciada y desesperada—. ¡Crucio!
Al principio, el hombre intenta apretar los dientes. Todos lo intentan, pero todos acaban sucumbiendo al dolor. Gritan. Se vuelven una imagen patética de lo que son.
El hombre —se llama James Potter, pero a Barty no le importa—, se retuerce en el piso; el mortífago alcanza a ver cómo se lastima la mano izquierda con los vidrios rotos de sus lentes, que Rodolphus aplastó.
—¡No sabemos nada! ¡No sabemos nada! —La mujer lo repite como una mantra.
Lily Potter es su nombre. Pero a Barty no le importa.
—Cállate. —La suelta, dejando que caiga al piso, porque no se puede mantener erguida—. Silencius —murmura y después agita nuevamente la varita—. Crucio.
Ver a las víctimas retorcerse sin poder hacer uso de sus cuerdas vocales le produce placer mórbido.
Al otro lado de la habitación —con los muebles destrozados; sólo el reflejo acabado de un lugar hogareño convertido en pesadilla—, su esposo deja de retorcerse.
—Vamos, James Potter, tienen que saber algo. —Bellatrix sonríe—. Algo ocurrió esa noche. Quizá tenían un plan, ¿no?
—Quizá decidieron que los Longbottom tenían que ser mártires —interviene Rodolphus— para acabar con el Señor Tenebroso.
—Lo único que tienes que hacer es decirnos lo que saben o dónde está Nuestro Señor… —dice Bellatrix. Su varita señala a Lily, quien se retuerce en el suelo, sin poder proferir ni un grito—. Entonces, la pobre Lily Potter dejará de sufrir y podrá tener una muerte tranquila.
Ah, Bellatrix.
Barty sonríe al oírla hablar. Su mayor benevolencia es una muerte sin dolor. Nunca le perdona la vida a nadie.
—Déjenla, nunca les diré nada. ¡Nunca! ¡Lord Voldemort ha muerto!
James intenta arrastrarse hacia Lily. Ella extiende una mano, intentando alcanzarlo. Apenas si está consciente porque Barty se asegura de que el dolor nunca sea demasiado como para que se desmaye. Mantener despiertas a sus víctimas también es un arte. James Potter extiende una mano, también.
Ofrecen una imagen patética, lastimera.
En eso ha acabado el romance: dos pobres diablos intentando alcanzarse.
Bellatrix lo impide. Le pisa la mano al hombre. Rodolphus sonríe.
—Si no nos van a decir nada… —empieza. Apunta con la varita—. ¡Crucio!
Los gritos del hombre inundan la sala. A pesar del dolor, nunca despega la vista de su esposa. Tienen los ojos llenos de lágrimas.
—Qué imbéciles. —Rabastan saca su varita. Se rasca la barbilla, pensativo—. ¿Cómo se sentirán dos maldiciones cruciatus a la vez? Siempre he querido saber.
Bellatrix lo entiende.
Ella le clava la varita en las costillas a James Potter.
—Crucio —murmura.
Rabastan hace lo propio con Lily.
Él grita por los dos. Ella llora por ambos.
Los mortífagos ya no vuelven a levantar sus varitas ni a acabar con el dolor. Esos imbéciles no saben nada o se guardan demasiado bien sus secretos.
El bebé sigue llorando en la habitación contigua.
La tortura sigue hasta que ya no hay gritos ni cordura. Cuando se detienen, todo signo de lucidez ha desaparecido del semblante de los Potter.
—¿Qué hacemos con ellos? —pregunta Rabastan.
—A él déjalo allí. Que lo encuentren los suyos —murmura Bellatrix.
—Y a ella… —Barty sujeta a Lily Potter, dispuesto a arrastrarla—. Vamos a llevársela a Snape. Ahora puede disfrutarla sin pensar en traicionarnos.
Un alarido desesperado corta la noche. Maldito bebé. Barty frunce el ceño.
—¡Y que alguien remate a ese bebé, por amor a Merlín!
Palabras: 1000.
1) Yo creí que el antro de Barty Crouch Jr. y los Lestrange ya estaba cerrado, pero no. Para nada. Si quieren saber más de mis headcanons sobre ellos, lean Enmascarado de plata y Mortífagos. La publicidad es porque esos fics me gustaron mucho en su momento.
2) Espero que esto haya satisfecho la petición de Luisa Tatis.
3) ¿Al final Harry se muere? Who knows. Está en su imaginación.
Andrea Poulain
