Capítulo 3.
Luego de todo lo sucedido con su amiga realmente quedó mentalmente agotada sin mencionar la cena tan desagradable que tuvo con el albino y Roger. Estaba un poco triste porque fue una cena a la que asistió indispuesta desde el principio, pero si existía en este mundo algo más fastidioso eran los ataques de aburrimiento de Roger y las encrucijadas que este creaba para entretenerse utilizando personas, y después se extrañaba de que ellos fueran retorcidos mentales, si tenían al mejor ejemplo. Al día siguiente de lo sucedido la prensa fue bastante rápida y los rumores en la televisión no se hicieron esperar lo cual la hizo tener a miles de camarógrafos vigilándola día y noche, no tenía privacidad de absolutamente nada e incluso tuvo que cerrar los portones de su casa -que regularmente los mantenía abiertos, pero con un guarda- para evitar que entraran.
-Malditas cucarachas, me tienen harta. No puedo salir ni a tomar aire- hablaba desde la ventana de su habitación ya que era el lugar más privado de su casa. A su lado se encontraba su amiga Rose y Gevanni, el subordinado de Near.- Sabes, agradezco que te quedaras pero no es necesario, no necesitamos una niñera.
-Lo lamento señorita Nathalia- habían acordado que la llamara por su nombre falso ya que por sospechas de Near había posibilidades de que el asesino estuviera cerca y no podían exponerse a que supieran su verdadero nombre. A decir verdad, cada vez que la llamaban así le traía pequeños recuerdos ya que ese nombre era con el que Mello la bautizó cada vez que jugaban a la casita donde ella era la mamá, él el papá y Matt el hijo. Vaya ocurrencias tenían. Una vez incluso llegó a decirle que Near era el vecino que intentaba robarse a su esposa y que por esta razón lo odiaba, ella claro que solo reía por las ocurrencias del rubio ya que era increíble que a pesar de ser ella quien los arrastraba a esos juegos tan infantiles los que más se metían en el papel eran ellos dos.
-Nath, el detective tiene razón, es mejor tener un poco de ayuda- ciertamente ver en su amiga esas marcas la hacían sentir mal, ya que al ir a esa cena con obvias intenciones de ver al albino la dejó sola y lo único que la consolaba era que jamás pudo prever algo así a pesar de saber que era una posible víctima.
-Está bien, no discutiré. Rose, descansa si. Debo hablar con el detective, pero no te preocupes estaremos cerca.
-Si, esta bien.
Ambos se dirigieron al pasillo, quería hablar con el chico respecto a la situación en la que se encontraba.
-¿Near te ha informado?
-Señorita con todo respeto es una investigación y no puedo dar información a cualquiera…
-No soy cualquiera, soy la posible víctima- "en eso tenía razón" fue lo que el moreno pensó. Estaba seguro de que su jefe no se molestaría si le hablaba del estado de la investigación. Él era un hombre precavido y por lo que había podido observar la señorita Linda era confiable y sabía que no daría información, ni siquiera a su amiga.
-Muy bien. Antes que nada, debo hacerle una pregunta. ¿Recuerda haber tenido algún tipo de contacto con las víctimas? Es decir, que fueran cercanas a usted.
-Ahora que lo mencionas…me parece que sí. Recuerdo que las primeras dos víctimas las conocí en un campamento que realizamos en conjunto con la asociación de artistas de Inglaterra. Ellos eran parte de la organización del evento, nos llevábamos bastante bien a pesar de que no manteníamos mucho contacto. Con respecto a Warren, era una persona bastante difícil, pero cuando lo conocí incluso coqueteo conmigo en varias ocasiones. Y en cuanto a Mary era una conocida bastante cercana…-ahora que lo analizaba bien ese fue un detalle muy importante que no visualizó antes. Hasta el momento todas las víctimas han tenido contacto con ella. – ¿Crees que lo haga para inculparme?
-No. Ayer durante una llamada Near me comunicó que hay grandes posibilidades de que el asesino tenga algo personal contra usted o bien, una obsesión…como una especie de acosador que está eliminando a todas las personas que considera potenciales rivales en su atención.
Esto la dejó bastante sorprendida y sintió miedo, no por ella si no por sus seres queridos. Jamás se perdonaría que por su causa algo les sucediera, tal como les pasó a ellos a quienes no pudo proteger.
-Gracias por la información Gevanni. Trataré de ser lo más discreta posible con ella.
-Claro. Por cierto, el jefe me pidió que le diera un mensaje. Quiere que se comuniquen de inmediato si fuera posible. Dijo que usted sabría donde llamar.
-Claro- sin más lo vio alejarse y volvió a la habitación con su amiga. Esperaría a que estuviera un poco más sola para hablar con el albino, debía ser desconfiada. El asesino al parecer tenía acceso a sus actividades y por lo mismo no podía darse el lujo de tener conversaciones al aire libre frente a cualquier persona.
-Oye Nath, ¿de qué hablabas con el detective? Odio que me ocultes cosas, soy tu amiga…
-Lo siento Rose- le sonrió de manera maternal- era sobre la seguridad de la casa, estaba pensando en instalar más cámaras de vigilancia y quizá contratar otros guardias.
-Oh, ya veo. Me parece buena idea….Hey, qué tal si le pedimos a Susy que nos traiga algo y tenemos una noche de chichas, para olvidar el mal rato.
-De acuerdo, creo que lo necesitamos.
Lo único que hicieron fue hablar de cosas bastante irrelevantes, agradecía que Gevanni no estuviera ahí ya que eso hubiese sido una auténtica tortura para él. Estaba dudosa de llamar al albino ya que la última vez que conversaron no fueron exactamente muy amable entre ellos. Pero de qué se extrañaba, así fue siempre. Podía contar con sus manos las veces que tuvieron momentos decentes en Wammy´s y le sobrarían dedos. Ella siempre iba a visitarlo a la sala donde solía estar con sus juguetes, regularmente se sentaba en silencio a su lado y dibujaba en su lienzo. Sabía la molestia del albino hacia las cosas ruidosas, pero para ella aquello era un infierno porque simplemente era explosiva, estaba viva y debía usar esa vida que le fue dada. Siempre la mantuvo hasta ese día. Con la muerte de Matt y Mello su ánimo y viveza desaparecieron drásticamente, los lloró como nunca porque los amaba, eran su familia, y ella se sentía culpable por haberlos ayudado a morir.
Fue al lugar más íntimo que encontró en su casa: el baño, y de inmediato marcó a Wammy´s house, era obvio que estarían ahí, era el lugar menos sospechoso.
-Hola- la voz del albino se escuchó del otro lado del teléfono tan fría como siempre.
-Gevanni me dijo que querías hablar conmigo.
-Si. Ya debes estar enterada de mi sospecha, así que pienso que deberías venir a Wammy´s para que estés segura. -Insistía con eso, no daría el brazo a torcer.
-No lo haré. Ya te dije que esta es mi casa y no abandonaré a mi amiga.- el albino notó la molestia en la voz de la castaña pero insistió. Esa actitud de Linda era necia y estaba seguro que su arraigo se debía a la situación que esta vivió con Matt y Mello. "Debe sentirse culpable por sus muertes" pensó. Esto quería decir que debía usar una estrategia distinta para convencerla:
-Sus muertes fueron causadas por Kira, no por ti. Ya te dije que tu amiga y tu sirvienta no son blancos del asesino, por lo cual si realmente quieres protegerlas deberías alejarlas por un tiempo en lo que el caso se resuelve. Al parecer tu amiga tiene familia en Italia. – aquello la dejó helada, ¿cómo era que él sabía eso? "Es un genio, no lo olvides", fue lo que su mente automáticamente respondió a su propia interrogante. Ella sabía que tenía razón, aquello era lo mejor pero su orgullo-ese que Mello le heredó- no la dejaba darle el gusto porque eso significaría que él ganaría siempre y ella, ella quería demostrar que también era una chica de Wammy´s.
-Lo pensaré. – fue lo único que dijo y sin más cortó. "Es una obstinada. Sabe perfectamente que tengo la razón y aún así se resiste. ¿A qué le tienes miedo Linda?" Fue lo que pensó mientras acomodaba mejor la pequeña muñeca al frente del asesino y a su vez, su propio muñeco frente a ella. ¿Será que me temes más a mi que a él? Aquello solo le generó una sonrisa. Interesante…ahora sí que las cosas volvían a ser interesantes…
Luego de esa llamada pasaron unas semanas donde no hubo noticias del asesino, parecía ser que se había calmado por el momento. Quizá se volvió más precavido con la llegada de "L" a Inglaterra. Se arreglaba frente al espejo de su habitación, encontrando algo nuevo en ella cada vez que se miraba. Esta vez fue que el brillo de sus ojos ya no estaba y que la sonrisa que daba era falsa, siempre para mantener la fachada. Lo único que se volvió real en ella fue su arte, era como si en sus lienzos quedaron atrapadas las almas de esos dos junto con la suya y fue ahí que se dio cuenta de que una parte de Linda murió con ellos (ahí estaba la respuesta a su interrogante), y la otra vivía, pero ahora luchaba contra Near, esta vez ella dejaría salir a su bestia y viviría sin arrepentimientos "tal como ellos".
La puerta de su habitación fue tocada y con un seco adelante apareció un hombre alto, de cabellera rubia y ojos azules, con una complexión física bastante normal y un aura de niño rico. En resumidas cuentas, su prometido Vincent Ford.
-¿Estás lista? Si no te das prisa llegaremos tarde y no me daré ese lujo siendo el centro de la noche. Date prisa.
-Estoy lista desde hace bastante rato. Eras tú quien atrasaba. – sin más salieron directo al evento de beneficencia que tendrían esa noche. Bastante triste era esa relación que llevaba con ese sujeto tan desagradable y la razón del por qué hacía eso era simple: un beneficio económico. El padre de Vincent fue quien la adoptó y la llevó a vivir durante unos años a Francia, al preguntar su nombre esta le dijo que era Nathalia Ross y ese fue el nombre que el mayor había elegido para llamarla. Cuando llegó conoció a su hijo Vincent y aunque al principio tuvo la esperanza de llevarse bien ya que al fin tenía una familia como la que siempre soñaba, con el pasar de los años se dio cuenta que era todo lo contrario. Solo vivían por el dinero, era la motivación para aquella familia, pocas veces se relacionaban entre ellos (no era ni parecido a sus juegos con ellos). El señor Ford había muerto de una enfermedad del corazón y antes de morir los condicionó a ambos a que si querían acceder a su inmensa fortuna debían casarse y darle una descendencia a la familia. ¿Cómo iba a ser posible aquello? Ni ella misma tenía la menor idea ya que ellos nunca tuvieron ni el mínimo de atracción y era bien sabido que el varón a su lado era un mujeriego que le creo una extensa lista de infidelidades durante todo lo que llevaban de "relación", aunque era lógico, su padre fue exactamente igual que él, así fueron educados. Ella quería esa fortuna por Wammy´s, acordó con Roger aquello para lograr hacerle mejoras a la institución la cual empezaba a deteriorarse y eso representaba un riesgo a futuro para los niños. Era su esperanza para crear un Wammy´s distinto al que ellos cuatro y "L" vivieron.
-Llegamos…- salió de sus pensamientos cuando el hombre habló- asegúrate de sonreír. Somos la pareja soñada, no lo olvides.
- Vete al diablo- fue su amable respuesta antes de salir del auto y empezar a fingir que realmente amaba a ese hombre. Ahora que lo pensaba, debería aprovechar a ese asesino acosador. A lo mejor y se encargaba de liquidar a ese hombre tan molesto y ella quedaría como la lamentable "viuda" con toda la fortuna para sí. No era mal plan, lástima que ella se consideraba incapaz de quitarle la vida a una persona ya que eso era algo que ella valoraba más que nada por la oportunidad de vivir que tuvo en Wammy´s y se salvó de morir en algún basurero.
Near se encontraba en su habitación con la televisión encendida viendo aquel show el cual caracterizaba como estúpido e ilógico de acuerdo a los motivos ya que, si se quería hacer un acto de bondad no era necesario lucirse tanto. ¿Qué no había un pasaje bíblico que hablaba sobre ello? Él no era especialmente religioso, pero en Wammy´s se impartía el catolicismo y él tuvo que asistir a esas clases incluso. "Creo que fue de ahí que Mello sacó las ideas de los demonios que salen a las 3 de la mañana".
Su atención fue captada por la pareja que recién llegaba. Así que ese era el prometido de Linda, no le cuadró mucho la reacción que esta demostraba. Parecía feliz y enamorada (aunque él no sabía muy bien cómo serían estas expresiones ya que al primero lo consideraba como una condición que se proponía cada persona y al segundo como una construcción social para condicionar a las personas a que sigan una determinada conducta y se mantenga el orden social), pero las veces en qué se vieron esta no parecía mostrar esos sentimientos. "Debe estar fingiendo", era lógico de las personas famosas. Sin embargo, algo en él se removió dejándole una sensación que no le agradó para nada y esto tras ver cómo iba vestida la castaña con un vestido que marcaba sus curvas y la manera en cómo ese hombre la sujetaba de la cintura "como si fuera de su propiedad". Era un iluso, ya que él fue el primer hombre con el cual ella tuvo sexo, en palabras de Linda "el primer hombre en su vida". Se notaba a leguas que era un fracasado con dinero. "Linda es una mujer avariciosa", y por descubrir esto otra sonrisa se formó en su rostro.
Las cámaras la tenían sofocada, gracias a Dios que al ingresar eran un poco más discretas. Los actos de beneficencia constaban en la venta de diversos artículos, incluidas obras de arte de la más diversa índole, al principio creyó que pocos artistas acudirían por las muertes anteriores pero se sentía orgullosa de saber que otros no se intimidaban como ella. Vió una escultura de un venado que le agradó bastante por la blancura con la que fue esculpida, se parecía a él y supuso que fue ese asocie lo que la llevó a comprarlo. Lo pondría en su habitación sin dudar. Cuando el evento finalizó y llegaron a su casa Vincent se despidió con un "tengo otra cita pendiente", eso implicaba otra infidelidad más. Saludó a Gevanni quien se quedó en su casa vigilando y se dirigió directo a su habitación ya que se sentía exhausta. Además, debía instalar la escultura.
Su habitación estaba sola ya que su amiga Rose luego de la ceremonia quedó con un chico de verse y al parecer no regresaría por esa noche. Esa chica tenía una pésima costumbre de irse con cuanto hombre se le atravesaba en el camino, lo curioso es que gran parte de ellos primero coqueteaban con ella y luego se iban con Rose, con ese pensamiento que catalogó de tonto sin perder mucho tiempo se cambió y se fue a dormir.
Llevaba un buen rato dormida cuando de pronto empezó a sentir como si algo le cayera en la cara. Abrió los ojos lentamente y miró su reloj que marcaba las 3 am, vaya hora para levantarse. Volvió a sentir de nueva cuenta gotas en su cara y ya un poco mas despierta visualizó que en su almohada había una gran cantidad de manchas rojas, cuando giró su rostro hacia arriba lo que vio le congeló la sangre. Había una cabeza, una cabeza de persona arriba de su cama amarrada de los extremos de la misma, era la cabeza de uno de los hombres que conoció esa noche. Cuando recuperó el aliento emitió un grito tan fuerte como le fue posible haciendo que tan solo unos instantes después Gevanni llegara con su arma. Se levantó a como pudo y vio que en su pared estaba escrito "hora del demonio" con lo que parecía ser sangre. Las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos por sus mejillas manchadas del líquido vital y una sensación de sentirse descompuesta la invadió hasta perder el conocimiento.
Después de un rato despertó en un lugar que ella conocía perfectamente. La habían llevado a Wammy´s. Su puerta fue abierta con cuidado dejando ver a Roger y seguido de él a Near.
-Veo que estás despierta. ¿Cómo te sientes?
-Acabo de vivir la experiencia más traumática de mi vida. Fuera de eso perfectamente. – acaso era broma…
- Gevanni nos llamó pocos minutos después de lo sucedido. Halle y Rester fueron allá para analizar y revisar bien toda la casa. Es obvio que el asesino tiene acceso total a tu casa, espero que ahora sí te quedes aquí y hagas lo que te digo- aún dentro de su frialdad el albino parecía ¿molesto?
-Jamás imaginé que algo así pasara, deja de regañarme como si estuviera queriendo que estas cosas pasen. ¡Había una cabeza humana sobre mí!... La cabeza de un hombre al que conocí hace unas horas en la beneficencia… Estoy lo suficientemente estresada y alterada como para que vengas a sermonearme. - le dedicó una miraba llena de rencor.
-Ya basta ustedes dos, despertarán a los niños y no quiero escándalos que los vayan a asustar. Linda, vinimos a que nos expliques qué pasó. – negro y café chocaban con intensidad dejando ver una tensión que a Roger se le hacía una idea de por donde o en qué era probable que culminaría.
-Eso. Me fui a dormir y sentía algo en la cara que me despertó. Al mirar hacia arriba estaba la cabeza de un hombre al que conocí en la beneficencia, ¿cómo es posible Roger?- las lágrimas volvieron a aparecer en sus ojos- Ni siquiera recuerdo su nombre como para que lo asesinara de esa manera- el mayor se acercó con intenciones de consolarla, era normal que estuviera tan alterada tomando en cuenta que lo que presenció asustaría hasta el más valiente.
-Halle me informó que en tu pared estaba escrito "la hora del demonio". Eso fue algo que Mello inventó lo recuerdas, no. ¿Has hablado con alguien sobre eso?- estaba jugando con su cabello de nuevo, necesitaba analizar bien cada detalle que la castaña pudiera darle por mínimo que fuera ya que eso podía significar el punto clave para atrapar al asesino.
-N-No, no recuerdo haberlo…hecho. – Roger le dio un té con el fin de relajarla para que esta pudiera calmarse y responder mejor a las preguntas que el albino le haría.
-Ya veo. Linda, no tengo que repetirte lo que debes hacer, ¿cierto?
-Lo haré en un rato.
Después de que ambos hombres abandonaran la habitación se recostó en la cama y trató de descansar un poco. Lastima que el molesto sonido del teléfono la interrumpió. Un poco irritada lo tomó y vio que era su amiga, cierto, quedó en llamarla y lo había olvidado.
-Hola…
-Nath, ¿dónde estás? Acabo de llegar a tu casa y está llena de policías. Me dijeron que no estabas. ¿Estás bien? ¿Fue el asesino de nuevo?- eran demasiadas preguntas y eso la mortificaba.
-Estoy bien Rose. Si, si fue el asesino, pero no te preocupes estoy en un hotel. Rose, el asesino me quiere a mi, por eso quiero que tú y Susy se vayan a Italia con tu familia mientras todo esto se resuelve, por favor, son mis amigas y jamás me perdonaría que algo malo les sucediera.
-Pero Nath, no quiero abandonarte. Estuviste conmigo, quiero ayudar también.
-Si te vas créeme que me ayudarías muchísimo.
-Está bien- escuchó que su voz sonó un poco triste, pero no podía echarse para atrás, haría lo que fuera necesario para protegerlas- Por cierto Nath, ¿recuerdas que tu boda con Vincent es la otra semana?- ¡Diablos! Había olvidado ese inconveniente
-Lo siento, con todo esto lo había olvidado. Aunque, con lo que ha pasado creo que lo mejor es aplazarla Rose, hablaré con Vincent y veremos qué excusa daremos a la prensa.
-Sí, te quiero amiga. Adiós.
Luego de colgar llamó inmediatamente a su prometido explicándole la situación. Sobre decir la reacción tan molesta que este tuvo así que sin más le dejó las cosas claras y colgó el teléfono.
Un poco frustrada salió de su habitación o se volvería loca de tanto encerramiento. Vio a unos niños jugar en el patio y quiso unírseles, estaba segura que eso la animaría muchísimo. Se acercó a ellos y los encontró demasiado tiernos, en cuestión de minutos se encontraba jugando ella también y por un instante volvió a sentirse como la Linda de Wammy´s house. Esa que jugaba por horas con todos los niños, la misma que soñaba darles felicidad a los otros con su arte, la misma niña problemática y escandalosa que se metía en problemas con y por ellos…la misma que murió también. Near la observaba desde la ventana de la habitación donde se encontraba trabajando. Nada parecía haber cambiado en realidad.
-Near, acabamos de encontrar una información nueva. – se acercó a donde estaba Rester y al observar la pantalla una diminuta sonrisa se asomó en su rostro, con esos datos ya tenía una sospecha de quien podría ser el asesino y vaya que no fue una sorpresa para él. Aún le faltaban unos cuantos puntos pendientes para finiquitar esa investigación. Esa persona había sido un buen rival, pero bastante estúpido y débil.
-Quiero que busquen toda la información que puedan sobre esa persona, sus conexiones y sus movimientos en el último mes.
-¡Sí!- de inmediato sus subordinado se dispusieron a trabajar mientras él acomodaba nuevos muñecos para agregar nuevos personajes a su análisis.
Por la noche luego de la cena fue directo a cambiarse, sin embargo, una pequeña idea surcó su mente. Cuando eran niños se formó un rumor sobre que Roger tenía un tesoro escondido en un lugar secreto. Supuestamente dicho tesoro era capaz de volver feliz a cualquier persona así que el trío se dispuso a buscar aquello (invitó a Near pero este se negó rotundamente), por horas recorrieron todos los rincones de Wammy´s y lastimosamente no dieron con nada. Mientras descansaban en las gradas vieron a Roger dirigirse con una bolsa de papel y sin más se dispusieron a seguirlo. De manera silenciosa se habían encondido tras una de las paredes con el fin de que el mayor no notara su presencia. El primero en asombrarse fue Mello ya que al abrir la "puerta secreta" vieron un montón de botellas con lo que parecía ser licor. ¡Qué decepción! El tal tesoro no era más que eso, a él no le importaba la vida de borracho que el hombre llevaba, todo fue una maldita pérdida de tiempo, es más su apetito por esa sustancia no había despertado aún. Muy por el contrario, Matt y ella sí quedaron con las ganas de probar aquello, pero se quedaron ahí ya que Mello se los prohibió hasta que tuvieran edad.
Ahora que lo pensaba ella ya tenía edad suficiente e incluso había tomado en ocasiones anteriores cantidades considerables de alcohol. Generalmente lo hacía cuando se sentía estresada, justo como en ese momento. Es por esto que cambió su dirección rumbo a la puerta secreta y a como pudo abrió el candado con una prensa que andaba. Se quedó sorprendida por la cantidad y variedad de vinos que tenía el anciano. Había unos que valían mucho dinero, como por ejemplo el Aurumred Oro que tomó. Era un vino español. Lo conocía porque su padre adoptivo lo compraba.
Cerro la puerta e intentó acomodar todo a como estaba, Roger no se daría cuenta y sería un pequeño préstamo. Se dirigió rumbo a su habitación y no tardó en desvestirse y ponerse una bata estilo baby doll de color morado que usaba por lo general cuando estaba sola en su casa. Con su teléfono puso música y empezó a beber el líquido de aquella botella de manera lenta y pausada, disfrutando cada momento.
Cuando terminaron de analizar los datos era bastante tarde por lo cual acordaron ir a dormir. Iba tranquilo hasta que escuchó lo que parecía ser música proveniente de la habitación de Linda. Su lógica y razón le decían que siguiera su rumbo, pero su curiosidad pudo más. Abrió la puerta sin tocar ya que esta no tenía seguro y lo que vio le llamó bastante la atención. Linda estaba con una ropa corta que dejaba poco a la imaginación, con un vaso lleno de una sustancia que por la forma en cómo esta actuaba catalogó como algún licor y bailando sola.
-¿Qué se supone qué haces?- le preguntó desde el marco de la puerta cerrándola de golpe y con seguro.
-Oh…Near…¿qué haces…aquí?- sí, estaba ebria. La sonrisa tonta que tenía en su rostro la delataba.
-¿De dónde sacaste el licor?
-Es vino y es de Roger- empezó a reír de manera escandalosa y luego bajo su voz de pronto- Shhh…no hay que hacer bulla o Roger nos va a castigar. ¿Quieres? Está rico.
-No bebo y tú tampoco deberías.
-Ahhh…de nuevo diciéndome qué hacer. ¡Qué molesto eres! Sabes, eres un cobarde- el albino levantó una ceja poniendo atención a las palabras absurdas que decía su acompañante- no bebes, es decir, qué crees que pasará por un poquito que tomes. Además, ¡estoy celebrando! Se…suponía que esta semana sería mi despedida de soltera y por toda esta situación del acosador asesino no pude tenerla.
-El alcohol es un inhibidor de las funciones motoras del cuerpo. Muchos de los sucesos más trágicos han ocurrido por la ingesta de licor, desde accidentes hasta asesinatos. – no supo qué decirle exactamente con respecto a lo de su despedida de soltera, él no sabía exactamente qué se hacía en esas cosas.
-¡Gracias, ya lo sabía!- se recostó en su cama y la brillante idea volvió a su mente- Near bebe conmigo.
-Ya te dije que no.
-Vamos- se le acercó demasiado invadiendo su preciado especio personal- ya te dije que es mi despedida de soltera, no quiero pasarla sola. – el albino simplemente atinó a sentarse en una silla que había en la habitación perteneciente al escritorio que había. La castaña le estaba dando un espectáculo bastante entretenido y esperaría a que esta se quedara dormida para irse.
-¿Tú prometido también está en una?- la castaña solo lo miró sin entender- Supe que es un hombre bastante popular en las mujeres- con que era eso.
-Ah…no es nada nuevo. Yo lo odio y me da igual con quienes se acueste.
-Las despedidas de solteros siempre son un imán para las infidelidades, hay altas probabilidades de que en estos momentos él esté con una mujer.
-¡Qué bien por él! Salud- volvió a beber de golpe todo el líquido que su vaso contenía y de nueva cuenta volvió a llenarlo. Al final deberá devolver la botella completa al parecer.
-¿Tú por qué no lo haces?- admitía que era una conversación bastante interesante y se estaba divirtiendo.
- No soy como él. Además, es probable que muera de SIDA ya que…se revuelca con cualquiera- cuando dijo aquello no pareció molesta, más bien deseosa por que existiera dicha posibilidad. - y para qué me haces esa pregunta. Es como si quisieras que le fuera infiel. – la sonrisa que le dedicó fue bastante seductora y sumado a eso su corta ropa estaba desarreglada dejando ver el inicio de sus pechos, dato que no fue obviado por el albino. Desde que vio los cambios que la castaña tuvo no negó que le atraía en el sentido sexual, no amoroso porque él no creía en el amor, y valoró la posibilidad de volver a tener coito con ella.
-Hazlo.- luego de escuchar esto se acercó a él sentándose sobre sus piernas.
-Debería reusarme…pero eso sería aburrido no es cierto…
-¿Con cuánto hombres has estado?- quiso ver qué tan experimentaba estaba ella.
-Con uno…-la mirada de él era tan penetrante que la hacía sentir desnuda por completo. Negro y café chocaban nuevamente y cuando él la tomó de la cintura acercándola más no dudo en besarlo con todas las ganas que tenía contenidas durante todos esos años. Posó sus manos sobre el cabello blanco revolviéndolo, esa noche prometía ser mejor que la primera que pasaron juntos.
Ella empezó a desabrochar los botones de aquella camisa blanca tan típica de él, dejándolo sin su parte superior mientras él besaba su cuello de manera intensa arrancándole más de un suspiro. Era una lucha entre las dos bestias que habían quedado, buscaban la dominación del otro eso era seguro. Pronto bajó su vestido de los tirantes dejando al descubierto sus pechos, los cuales él no tardó en empezar a masajear y lamer haciendo a la castaña gemir. Seguía sobre él disfrutando de las atenciones del albino, no sabía si era por el licor, pero eso se sentía demasiado bien…
La tocaba en cada parte a su alcance, desde los muslos hasta su trasero y ella no tardó en sentir la creciente erección del muchacho en su entrepierna. La tomó sin mucho cuidado – Rester y Gevanni le insistieron en que debía ser un hombre que hiciera actividad física- y la lanzó a la cama. Tenía la vista un poco nublada por el alcohol, pero sin duda pudo ver la musculatura del muchacho a pesar del cuerpo delgado que este poseía. Se colocó sobre ella y continuó besándola mientras volvía dar atención a sus senos. Los juegos sexuales eran importantes para preparar una lubricación necesaria en el cuerpo femenino y esto lograría que la penetración fuera placentera para ambos. Ella también quería acción y por eso con todas sus fuerzas giró colocándose nuevamente sobre el albino para tocarlo ella también. El muchacho aprovechó esto para terminar de sacarle el intento de vestido dejándola solo en una ropa interior que al parecer iba a juego con la prenda. Ella imitó su acción desabrochando el pantalón del joven y con su mano rozaba la punta de su pena haciendo que este diera un pequeño suspiro de satisfacción. Sí, eso estaba mejor que su primera vez, quizá porque la vergüenza y la timidez habían desaparecido en ambos, especialmente en ella.
Logró sacarle también la ropa interior que llevaba mientras esta se entretenía con su miembro, cuando realizó la tarea volvió a ponerse sobre esta quitándole así su momento de dominar. Debía controlarse y ser responsable, él sabía exactamente lo que hacía y las consecuencias que aquello podía acarrear, sumándole que él no andaba ningún tipo de protección y no sabía a ciencia cierta si Linda usaba algún anticonceptivo. Sin embargo, todo lo que pensó se fue al traste porque no supo en qué momento ni cómo exactamente ella volvió a tomar del vino y esta vez le dio a él también. A través de su boca ella le daba del líquido en lo que parecía ser un beso, disfrutando ambos de un sabor que tornaba aquello exótico. Ya para ese punto su poca tolerancia al alcohol le jugaba una mala pasada y estaba seguro que no estaba en sus cinco sentidos, más porque ella gemía en su boca y al tocarla notó que esta estaba lo suficientemente húmeda para iniciar una penetración, misma que no tardó en llegar porque él no se contuvo y ella se lo pedía a manera de súplica. Una vez dentro el vaivén que inició lento se convirtió rápidamente en un frenesí haciendo que ella alcanzara el ansiado orgasmo sintiéndose liberada de toda aquella presión y él, al estar con el líquido en su torrente sanguíneo no fue consiente y terminó dentro de ella liberando toda su esencia.
