Capitulo 11

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Despertó un poco sobresaltada por el incesante sonido de los gritos infantiles en el patio, a las 7:30 am, los niños del orfanato estaban más enérgicos que nunca. Anteriormente estaba segura de que algo así la molestaría – era de naturaleza dormilona- pero en vista de su próxima maternidad las ruidosas carcajadas le pintaban una sonrisa en su rostro. A su lado el albino dormía como una piedra, realmente Near debía estar muy cansado, literalmente apenas tocó la almohada cayó redondito, por lo visto tenía sueño fácil.

Con mucho cuidado trató de levantarse sin hacer ruido o movimientos bruscos que pudieran despertar al chico con el fin de buscar algo de comer. De un momento a otro empezó a sentir un hambre voraz, juraría que podía comerse un banquete entero y apenas estaría satisfecha. El problema que tenía era que si se levantaba y alguien la encontraba de pie sus esperanzas de casarse ese fin de semana se iría al basurero y tampoco podía llamar a Scarleth pues eso significaría despertar a Nate también. Su parte malvada estuvo tentada a hacerle una jugarreta al albino, pero descartó la idea, no podría ser tan desconsiderada.

Para su fortuna, Scarleth llegó con una bandeja repleta de comida y ella tuvo que reaccionar lo más rápido que pudo para evitar que hiciera ruidos propios de su personalidad escandalosa.

-¡Oh! ¡Lo lamento! - susurró la robusta cocinera- no sabía que el joven Nate estaba aquí también.

-No te preocupes- respondió Linda igualmente susurrando- solo está muy cansado por todo el trabajo que ha tenido.

Scarleth miró al albino que dormía ajeno a su presencia y a Linda, a pesar de que la castaña le confirmó que entre ambos no sucedía nada, esas acciones decían otra cosa. Había mucho enojo en las miradas de ambos la última vez que estuvo cerca y ahora parecían una pareja recién casada. Después de pensarlo rápidamente, llegó a la conclusión de que esos dos solo eran un par de tórtolos que no sabían cómo expresar sus sentimientos y eso que estaban por tener un bebé.

-¿Quieres que traiga más comida para él? Aunque tu porción es grande lo hice para el bebé.

-Creo que es lo mejor, tengo demasiada hambre, siento que comería una vaca entera Scar- expresó Linda con ánimo.

-Eso es buena señal cariño…Por cierto, hoy luces radiante, ¿algún motivo en especial?-le preguntó la mujer con picardía. La reacción de Linda solo le causó mucha gracias, parecía un tomate – Ya, ya, disculpa mi indiscreción, apresúrate a comer.

Luego de sopesar los nervios que la pregunta de la empleada le causó, empezó a comer como si hubiese estado meses sin probar bocado, y es que como no estarlo, había de todo, frutas, pan, jugo, miel, crema ácida y jaleas de variado sabor. ¡Dios! ¡Todo estaba tan malditamente bueno! Todo, todo, hasta que llegó a la fresas…No se equivoquen, ella amaba las fresas, era sus frutas favoritas, pero de un pronto a otro le dio un asco insoportable en cuanto bajaron por su garganta. La textura se le hizo repugnante:

-Scar, Scar ¡quita las fresas!- al diablo con Near, estaba desesperada por sacar eso de su vista.

-¿Qué pasa cariño? – la cocinera se asustó bastante por el cambio drástico en la actitud de la castaña.

-¡Quita las fresas! – a medio pronunciar palabras las arcadas se hacían más notorias, no aguantaría mucho más.

Near despertó de golpe, su mente duró alrededor de cinco segundos en orientarse, pero tan pronto escuchó los gritos de Linda se incorporó ¿curioso? ¿preocupado? No, era curiosidad. El grito/orden de la castaña fue claro "¡Llévame al baño ya!, por lo cual él se incorporó totalmente y con la ayuda de Scarleth – que no sabía qué diablos hacía ahí- la llevaron al inodoro justo a tiempo para presenciar como Linda devolvía todo lo que había comido. Scarleth le sostuvo el cabello y le frotaba la espalda a modo de consuelo, pero sinceramente no estaba funcionando, el sabor de la fresa no se iba y por ende su asco tampoco.

-Tranquila cariño, estoy aquí – Scarleth trataba de confortarla lo más que podía, el joven Near, ahora en la puerta, simplemente marcaba una distancia por lo cual concluía que realmente el albino y ellas solo tuvieron un desliz, pero no estaban juntos- Trata de respirar más despacio, ayudará a calmarte y que las náuseas bajen.

-E-Esto no me agrada- comentó débilmente la castaña mientras abrazaba al inodoro como si fuera su más fiel compañero.

-Jajaja, ¿de verdad? Pues esto que acaba de pasar solo confirma tu embarazo y es solo una de las etapas antes de ser mamá así que…¡Bienvenida a la maternidad!

-Wuju…- contestó Linda con todo el desgaño del mundo y devolviendo lo poco que quedaba de su desayuno nuevamente.

Near presenciaba la escena tratando de dar una distancia prudencial a las mujeres, por un maldito momento se asustó con los gritos desesperados de Linda, el pensamiento inmediato que tuvo fue de un nuevo aborto y eso lo tenía primero con pánico y luego pensativo. Según su acuerdo ella se iría con la criatura a donde le plazca, él no tendría contacto con ella, no le importaba (¿o sí?), en serio no le importaba la criatura, ya por solucionada la situación cada quien tomaría su camino y continuaría con su vida. Él resolvería ese caso y se marcharía de Wammy´s para -ojalá- no volver nunca más, continuaría resolviendo casos y su mundo volvería a ser el mismo de antes, lejos de todas las personas que le recordaban su infancia de manera fastidiosa: Roger, Wammy´s y sus niños, Scarleth, Linda.

Linda se casaría y se marcharía, seguirá pintando y cuidando a la criatura en cuanto naciera. Ahora que caía en cuenta…Si Linda se casaba y no se divorciaba a tiempo el niño tendría los apellidos del rubio insoportable…Él no podía permitir eso, era su sangre, no la mancharía con el apellido de ese mononeuronal prometido de Linda.

-¿Joven Nate?- las palabras de la empleada lo sacaron de sus pensamientos. - ¿Podría cuidarla por un momento? Linda debe bañarse y tengo que traer los jabones especiales que Jeff le dio. Solo será un momento.

-E-Estoy bien Scar- Linda reaccionó como si la petición de la mayor fuera el peor insulto sobre la tierra.

-¿Bien? Das pena Linda- comentó el albino con sorna para fastidiarla un poco. Era su venganza por la tonta decisión de casarse por dinero. Reiteraba, él tenía más, pero bueno.

-¡Púdrete estúpido albino genérico!- le contestó ella encolerizada con un viejo apodo que Mello le dio a modo de ofensa.

-Apresúrate Scarleth- ordenó Near. Dormir con Linda podía ser excelente, pero en definitiva despertar con ella era otra cosa.

En cuanto la mujer salió, él se acercó para tratar de levantarla, bajó la manilla del inodoro aprovechando que ella aún tapaba el vómito y la llevó a la bañera. Los ojos de Linda resplandecían en furia, ese estúpido primero le decía una grosería y después la ayudaba, ¿qué clase de relación tóxica era esa?

Con cuidado el albino la sentó en la bañera y se acomodó a su lado esperando el regreso de la mujer mayor. Linda por su parte recostó la cabeza en la orilla de la bañera tratando de descansar, sin embargo, era un intento en vano, se sentía de lo peor y todo le daba vueltas.

-¿Cómo te sientes?- la pregunta la hizo más por cortesía que por otra cosa.

-Como si estuviera muriendo.

Scarleth llegó rápido para disgusto de Near, sinceramente le daba placer culposo molestar a Linda, hacía expresiones divertidas y se volvía irracional. Se puso serio en cuanto notó que la cocinera empezó a desvestir a Linda hasta dejarla completamente desnuda mientras abría el grifo con agua tibia. Volvió a levantarse alegando que olvidó las vitaminas y demás medicamentos que Linda debía tomar por el ajetreo así que nuevamente los dejó solos.

El albino la miraba sin descaro, Linda le atraía sexualmente hablando, eso nunca lo ocultó, así que le daba completamente igual, además, debía cuidarla por solicitud de Scarleth. Linda no pasó por alto la situación y de verdad en esa mañana Near la estaba fastidiando como nunca.

-¿No tienes trabajo? ¿O te gusta lo que vez? – le preguntó con sarcasmo la castaña.

-Tengo el día libre y me gusta lo que veo – contestó "L" aumentando su molestia.

-Vete de aquí Nate, me faltas el respeto.

-¿Por qué? Ya te vi desnuda.

-¡Ash! Que me haya acostado contigo no te da permiso para invadir mi espacio personal.

-Estas siendo hipócrita. Tu invadías el mío cuando éramos niños.

-¿Disculpa? ¡éramos unos niños! No puedes comparar eso con esto.

-Si tu lo dices- contestó el muchacho de mala gana levantándose y saliendo de la habitación con enojo.

Realmente él no entendía a esa mujer, era un fastidio y dolor de cabeza, insoportable. Se dirigió a su propia habitación a buscar con qué distraerse y sacarse a esa mujer de su cabeza.

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Luego del baño, le tocó volver a la cama nuevamente, se empezaba a sentir mejor así que tener que estar postrada sin hacer nada la aburría muchísimo. Recordó de pronto que Vincent le pidió llamar a Rose para la boda. ¡Es cierto! Qué tonta, si había alguien en este mundo que le haría bien esa era su querida amiga, tenía bastante de no hablar con ella.

Tomó el teléfono y esperó mientras este timbraba:

-¡Nath! ¿Eres tú? – la alegre voz de su amiga rápidamente le hizo timbrar los oídos.

-Si soy yo Rose, disculpa no haberte llamado antes.

-Descuida, Vincent me comentó que con la boda pues la seguridad aumentó y que por eso era difícil contactar contigo.

-Si, así es. Por cierto, él te mencionó sobre la boda de este sábado, ¿verdad?

-Claro que estaré ahí, jamás te dejaría sola y lo sabes, más considerando tu posición.

-Ayyy Rose…te extraño demasiado – Linda no pudo contener las lágrimas – hay tanto que quiero contarte, necesito mucho sentir cariño.

-¿Nath qué pasa? Te escucho muy mal.

Su amiga siempre se preocupaba muchísimo por ella, a decir verdad era la única persona que le quedaba en el mundo, aunque ahora…

-No, no lo está. Yo…yo estoy embarazada. -Le costó tanto decir esas palabras, quería tanto desahogarse y quién mejor que Rose para confiarle ese secreto. En la línea un silencio largo hizo que Linda se preocupara, esperaba una reacción más enérgica de su amiga- ¿Rose? ¿Estas ahí?

-S-Si, aquí estoy. D-Disculpa es solo que…no puede creerlo. ¿Cómo pasó? Wow…esa fue una gran noticia. ¡Te felicito amiga!

Ahí estaba, esa sí que era su amiga.

-Bueno…

-¿Es de Vincent? ¿Él lo sabe?

-No, no Rose. Vincent no lo sabe porque no es el padre, es otra persona. U-Un amigo de la infancia. Nos reencontramos y nos pasamos de tragos hasta que tuvimos sexo y bueno, pasó lo que pasó.

-Vaya…no sé qué decir. Solo ten por seguro que no te dejaré sola en esto. Siempre voy a estar ahí para ti, te amo mucho amiga, lo sabes.

-Claro que lo sé Rose, yo también te amo. Bueno, te estaré llamando para coordinar donde vernos el sábado, ¿te parece? Quiero que me ayuden a arreglarme.

-Por supuesto ahí estaré.

Una vez colgó el teléfono dio un largo suspiro, sentía como si un peso se le quitara de encima. Contar con Rose era demasiado para ella, en ocasiones se avergonzaba por lo dependiente que solía ser con su amiga, pero ha sido la persona que estuvo incondicionalmente con ella desde que se conocieron en su primera exposición de arte a los 17 años.

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Al anochecer, logró que el doctor la autorizara a cenar con Roger y los niños en el comedor, no fue fácil, el director tuvo que bajarla con extremo cuidado. Para disgusto suyo, Near también estaba ahí, fue obligado por el mayor a que los acompañara en el banquete. Mientras cenaban uno de los guardas llegó con un enorme ramo de flores que colocó en la mesa donde comían, informó que un repartidor llegó a dejarlas a petición de un admirador anónimo. Near inmediatamente se puso en alerta, evitó que Linda tocara siquiera las flores, si el asesino ya había recurrido a veneno nada descartaba que esta ocasión fuera similar.

-¿Traía alguna tarjeta? – preguntó el albino con seriedad.

-No joven Nate, únicamente traía esto- comentó el guarda dándoles un chupete para bebé.

Linda miró con pavor el objeto, claro que era el asesino, nadie más sabía que estaba en Wammy´s…Debió interceptar el teléfono de Rose, ¡su amiga podía estar en peligro! Dirigió su mirada llena de pánico hacia Near, pero para su sorpresa, éste solo tenía una sonrisa retorcida dibujada en su rostro. La debilidad del embarazo hizo que no pudiera aguantar más sus nervios y se desmayó causando un gran alboroto en los presentes.

Rápidamente Roger la subió a la habitación y Scarleth usó un algodón con alcohol para hacerla volver. Desorientada abrió los ojos buscando al albino, estaba segura de que él lo sabía, sabía que Rose corría peligro, el asesino la había atacado una vez y podía hacerlo nuevamente.

-Linda necesitas descansar, por favor- Roger insistía, estaba preocupado, Wammy´s corría riesgo, los niños corrían riesgo.

-Roger, yo me encargaré. Tu ve a calmar a los niños, después hablaré contigo personalmente y resolveremos las cosas. – en ocasiones al director del orfanato se le olvidaba lo grande que estaban sus chicos.

-Está bien, vamos Scarleth.

Una vez que se retiraron de la habitación, Linda aprovechó para expresar su preocupación:

-Near, Rose…

-Ya mandé personas que la cuidarán, no te preocupes.

Linda soltó el aire que tenía contenido y las lágrimas volvieron. En serio se sentía tan sola, tan desesperada…

-E-Estoy cansada de todo esto…tengo miedo, quiero que todo se acabe, ese maldito…Mi bebé…

-Linda – el albino llamó su atención con autoridad- deja de estresarte. Te dije que no permitiría que te pusieran un dedo encima…ni a ti ni al fe…bebé -corrigió rápidamente. – Tienes que mantenerte saludable si quieres que se quede en tu vientre.

Probablemente fue la situación, o su frágil estado emocional, pero no pudo aguantar las ganas de abrazar a Near y besarlo con dulzura. Esas actitudes suyas hacían volver a la vieja Linda. Para su sorpresa el muchacho correspondió el beso por lo cual ella únicamente se dedicó a disfrutar el momento. Una vez que se separaron el albino tomó la palabra:

-Linda…esa criatura…llevará mi apellido- nuevamente el ónix de sus ojos la miraban con posesión, ¿acaso Near estaba reclamando a su hijo?

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Capítulo 11 ¡up! Espero que lo disfruten muchísimo y no olviden dejar sus reviews que alimentan mis ganas de seguir escribiendo para ustedes.

¡Nos leemos!